Los lugares comunes de Luce y Eltono

Lugares comunes, de Luce y Eltono
Galería Set Espai d’Art
Plaza del Miracle del Mocadoret, 4. Valencia
Hasta el 9 de enero de 2016

La galería Set Espai d’Art presenta la exposición Lugares comunes de Luceltono, tándem conformado para la ocasión por los artistas Luce (Valencia, 1989) y Eltono (París, 1975), y que viene a abundar en dos de los intereses de la galería: trabajar con artistas jóvenes y de media carrera, y profundizar en las prácticas vinculadas con el arte urbano, bien a través de muestras de artistas relacionados con el grafitti, bien -como en este caso- mostrando prácticas derivadas del conocimiento, los recorridos y las intervenciones en los espacios de la ciudad.

Obra de Luce y Eltono en 'Lugares comunes'. Imagen cortesía de Set Espai d'Art.

Obra de Luce y Eltono en ‘Lugares comunes’. Imagen cortesía de Set Espai d’Art.

El título de la exposición es una traducción literal de la expresión francesa “Lieu commun” que se utiliza cuando alguien hace un comentario banal o dice una banalidad. El tándem Luceltono lo explica así: “Los lugares son importantes y se significan aquí por ser los espacios donde ocurren nuestras acciones, nuestras intervenciones, y utilizamos el adjetivo “común” atendiendo a varias connotaciones”.

“La primera viene dada por el hecho de trabajar juntos, ya que compartimos una visión del espacio y respondemos ante éste de una manera muy similar en nuestras prácticas individuales. En segundo lugar, las acciones que llevamos a cabo por la calle se desarrollan en lugares sin importancia, peculiares. En este sentido, nuestras intervenciones buscan generar un interés por ese espacio que antes no existía, una manera de puntualizarlo, subrayarlo y llamar la atención. Por otro lado, en nuestro proceso creativo visitamos el lugar constantemente, reconocemos el entorno, por lo que éste termina siendo familiar para nosotros, común”.

Obra de Luce y Eltono en la exposición Lugares comunes. Imagen cortesía de Set Espai d'Art.

Obra de Luce y Eltono en la exposición Lugares comunes. Imagen cortesía de Set Espai d’Art.

Los Lugares comunes de Luceltono traen a la galería los resultados sobre las reflexiones conjuntas y las intervenciones mínimas realizadas sobre distintos espacios de la ciudad, una práctica en la que ambos artistas coinciden y frecuentan. No se trata de su primera colaboración (antes se han acercado en el contexto de festivales y convocatorias) pero sí de la primera vez que realizan piezas “en común” para una galería.

Entre los resultados se podrán ver fotografías y videos de las intervenciones llevadas a cabo así como indicaciones con su localización (para que los espectadores puedan visitarlas in situ desplazándose hasta el lugar), documentación de los procesos, piezas objetuales y la presentación de una máquina-periscopio para ver el interior de los solares vallados, tras sus muros.

Juan Canales, profesor de la Facultat de Belles Arts de la UPV y especialista en pintura mural y arte urbano, presentó la exposición en compañía de los artistas, durante la inauguración el viernes 13 de noviembre, abriendo un debate con los visitantes al respecto de las prácticas de Luce y Eltono desde el graffiti y la pintura mural al proyecto de intervención.

Set Espai d'Art.

Obra de Luce y Eltono. Imagen cortesía de Set Espai d’Art.

Siete formas de cuestionar la Ley mordaza

Construyendo democracia
Laia Solé, Colectivo Cambalache, Democracia (Pablo España e Iván López), Santiago Cirugeda, Xavier Arenós y Alicia Framis
Comisario: José Luis Giner
Fundación Chirivella Soriano
Palau de Joan de Valeriola
C / Valeriola, 13. Valencia
Hasta el 10 de enero de 2015

La ley de Seguridad Ciudadana o Ley mordaza, tal y como fue prontamente bautizada, que entró el vigor el 1 de julio de 2015 prohíbe la ocupación del espacio público bajo determinadas circunstancias. Para José Luis Giner, comisario de la exposición Construyendo democracia, dicha ley ha sido criticada “por el retroceso democrático en la esfera pública frente al derecho de expresión de los ciudadanos”. Derecho de expresión del que dan buena cuenta las siete propuestas artísticas que conforman la muestra de la Fundación Chirivella Soriano.

Intervención de Santiago Cirugeda. Construyendo democracia. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

Intervención de Santiago Cirugeda. Construyendo democracia. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

Todas ellas tratan de responder a la pregunta, ¿qué hace el ciudadano en el espacio público para crear democracia? Y la respuesta que propone Giner se multiplica en las diversas direcciones que toman los artistas Laia Solé, Colectivo Cambalache, Democracia (Pablo España e Iván López), Santiago Cirugeda, Xavier Arenós y Alicia Framis. Direcciones que, aunque divergentes, confluyen en torno a una similar idea: la del ciudadano preocupado por tomar la calle con el fin de liberarla de los excesos reguladores. “Se trata de dotar al ciudadano de carga política”, subrayó Giner.

Lo que igualmente subyace en el conjunto expositivo es la sensación de que la ciudad, supuestamente amordazada por los intereses políticos, asfixia al ciudadano. De manera que éste, a rebufo de lo acontecido en mayo del 68, quiere recuperarla a fuerza de propuestas de intervención pública. Que es lo que hacen los artistas de Construyendo democracia. Laia Solé, por ejemplo, utiliza la técnica del Chroma Key para disolver los muros y barreras que dificultan ese acceso público de la vía urbana. Así lo hace con Desaparición de un muro, cuyo título ya lo dice todo, y con Obrint espais, donde vecinos de un barrio lo circundan reclamando su autogestión.

Intervención de Colectivo Cambalache. Construyendo democracia. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

Intervención de Colectivo Cambalache. Construyendo democracia. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

El Colectivo Cambalache (Carolina Caycedo, Adriana del Pilar, Alonso Gil y Federico Guzmán) crea un museo itinerante donde se reciclan materiales y objetos que sirven para el restablecimiento de las relaciones sociales. Xavier Arenós analiza en su proyecto artístico las vinculaciones entre espacio, poder e ideología. José Luis Giner habla, en este caso, del “concepto de utopía contra el modelo hegemónico”. Utopía que lo enlaza con el trabajo de Santiago Cirugeda, “arquitecto atípico”, que “coge elementos de edificios que se van a deshacer para construir otros nuevos”. Los conceptos de “autogestión” y “reciclaje” vuelven a cobrar protagonismo.

Instalación de Domènec en 'Construyendo democracia'. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

Instalación de Domènec en ‘Construyendo democracia’. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

Domènec hace una reinterpretación del mausoleo dedicado a Rosa de Luxemburg y Karl Liebkneckt para convertirlo en una casa móvil de “existencia mínima”, parecida a los hoteles cápsula de los aeropuertos japoneses. Frente a la más desabrida intemperie, el receptáculo a pequeña escala. Alicia Framis reflexiona sobre el más amplio papel de las ciudades en la sociedad capitalista, mediante pantallas de vuelo de los aeropuertos y su serie de habitaciones prohibidas. Y Democracia trabaja con ultras del equipo del Girondins de Burdeos, para cuestionar el fútbol como negocio mediante cierto trasfondo político.

Construyendo democracia, como apuntó Giner, tiene su raíz en movimientos como el 15M o Salvem el Cabanyal, donde se concreta esa “reivindicación del ciudadano activo”. Diversos videos, maquetas, fotografías e instalaciones van dando cuenta de esa apropiación callejera por parte de una sociedad civil crítica con la Ley mordaza. “Revueltas en la calle más allá del proceso de voto” o “fuerza mínima que surge desde la calle”, según explicó en diversos momentos de la exposición el propio comisario.

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Fotografía de Laia Solé en 'Construyendo democracia'. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

Fotografía de Laia Solé en ‘Construyendo democracia’. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

Salva Torres

El silencio antisistema de Marcelo Fuentes

Notas urbanas. Marcelo Fuentes
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 19 de julio

Marcelo Fuentes dice que en su obra hay una “voluntad metafísica”. Preguntado acerca de si esa metafísica no es un modo de dejar de comprometerse con la realidad circundante, responde taxativo: “Mi arte es muy comprometido”. Y acto seguido se explica: “Ahora mismo, la dualidad es el sistema, y el arte [su arte] lo que debe hacer es abrir grietas en esa dualidad”. Por eso, frente a la ciudad monumental “que más o menos goza de la atención general”, Fuentes aboga por esa otra ciudad que pasa desapercibida de tanto transitarla deprisa. “Para verla, necesitamos la pausa, el sosiego, la tranquilidad, el silencio”.

Obra de Marcelo Fuentes en su exposición 'Notas urbanas' en el Centro del Carmen.

Obra de Marcelo Fuentes en su exposición ‘Notas urbanas’ en el Centro del Carmen.

Las 78 piezas que el Centro del  Carmen acoge en su Sala Dormitorio (espacio que ni pintado) descansan sobre esa máxima: la exploración del vacío. “La nada asusta”, subraya el artista. Y cuando dice nada se refiere a los espacios despojados de seres humanos: “La urbe como un gran escenario cuando ha descendido el telón y los actores descansan”. Aunque su obra destile una luz semejante a la de algunos cuadros de Edward Hopper, Marcelo Fuentes establece las distancias: “En Hopper siempre hay algún personaje que transmite la sensación de soledad, mientras que en mi obra esa soledad la transmite el propio espacio vacío”.

Obra de Marcelo Fuentes en su exposición 'Notas urbanas', en el Centro del Carmen.

Obra de Marcelo Fuentes en su exposición ‘Notas urbanas’, en el Centro del Carmen.

A pesar de todo, Fuentes no piensa que su obra se halle atravesada por la angustia que pudiera derivarse de esa soledad. “El espectador participa en esa realidad; la hace suya”. Como hace suyas las emociones derivadas del infinito juego de luces y sombras. “Una fachada iluminada por el crepúsculo o la pared de un acantilado” son algunos de los desencadenantes de esa emoción. “Tal vez”, precisa Fuentes, “porque los ritmos de la naturaleza son inexorables y nuestros modos de ser mundo sólo resisten en el consenso”.

Su obra está plagada de volúmenes propiciados por esa luz que martillea edificios, muros, acantilados o bancos de arena. Volúmenes que terminan por diluirse en manchas abstractas, de manera que lo sólido (la dualidad fácilmente reconocible) se vuelve poroso hasta producir esa sensación vaporosa que envuelve gran parte de su trabajo. De ahí que las ciudades reflejadas se refieran sin duda a Valencia, pero también a Nueva York (“sobre todo”), Berlín, Roma o Estocolmo. Ciudades distantes y distintas que, sin embargo, terminan hermanadas por ese vacío que todo lo llena en la producción de Marcelo Fuentes.

Obras de Marcelo Fuentes en su exposición 'Notas urbanas' en el Centro del Carmen.

Obras de Marcelo Fuentes en su exposición ‘Notas urbanas’ en el Centro del Carmen.

“Mi visión no cambia ante un paisaje natural o urbano. En cierto modo, el paisaje urbano no deja de ser una forma sofisticada de oquedad en la montaña, de cueva o de nido”. La corrupción, ajena por completo a los vaivenes de la economía, se refiere en la obra de Fuentes a lo que el paso del tiempo impone con rotundidad. “Nuestro modo de ser naturaleza, sometidos al tiempo”. Por eso las ciudades de Marcelo Fuentes conmueven: porque registran esa fragilidad de lo sólido percutido por la débil luz.

Las ‘Notas Urbanas’, tal es el título de la exposición, que ha venido tomando el artista, concentradas en los dos últimos años, son como anotaciones musicales de la urbe en perpetuo cambio lumínico. Alrededor de 15 años después de que expusiera en el IVAM su visión más racionalista de Valencia, vuelve a la carga en el Centro del Carmen con otra percepción de la ciudad más líquida. Los mismos volúmenes sometidos a una voluntad metafísica de total entrega. Y muy comprometida.

Obra de Marcelo Fuentes en su exposición 'Notas urbanas' en el Centro del Carmen.

Obra de Marcelo Fuentes en su exposición ‘Notas urbanas’ en el Centro del Carmen.

Salva Torres

Los Microfilms secretos de Adsuara

Microfilms, de Alberto Adsuara
Editorial RM
Libro presentado en la Fundación Anzo, donde se exponen fotografías del libro
C / Alcalde Albors, 21. Valencia
Hasta el 19 de diciembre

Más que un libro de fotografía es una fotonovela, cuidándonos muy mucho de interpretar este formato al modo tradicional de historia contada con imágenes y narrativa de corte sentimental. Alberto Adsuara se subiría por las paredes si ‘Microfilms’, editado por RM, se confundiera con ese tipo de fotonovela. Nada más alejado de la realidad. La cuidada publicación, por parte de una de las editoriales más reconocidas de América Latina, está pensada para acercarnos las 80 fotografías que contiene el libro como si fueran “micro secuencias narrativas”, término más preciso utilizado por el propio Adsuara.

Una de las marinas de Alberto Adsuara en Microfilms. Fundación Anzo. Imagen cortesía del autor.

Una de las marinas de Alberto Adsuara en Microfilms. Fundación Anzo. Imagen cortesía del autor.

Que no es una fotonovela al uso se da uno cuenta nada más abrir el ejemplar. Incluso pudiera decirse, por seguir el símil, que estaríamos hablando de una reinvención de la fotonovela con fines artísticos. Alberto Adsuara quiere contar pequeñas historias con sus desnudas imágenes, para lo cual utiliza literalmente el desnudo como medio de expresión, pero también la desnudez del texto con el fin de que sea el lector espectador quien vista las fotografías con la narración desplegada. De manera que narración, sí, con imágenes, también, pero pensado el relato de forma que las palabras surjan de la relación entre las fotografías. Por eso el diseño y la maquetación juegan un papel tan importante.

Fotografía de Alberto Adsuara del libro Microfilms presentado en la Fundación Anzo. Imagen cortesía del autor.

Fotografía de Alberto Adsuara del libro Microfilms presentado en la Fundación Anzo. Imagen cortesía del autor.

Microfilms se presentó en la Fundación Anzo acompañado de tres de esas fotografías expuestas en gran formato, que permanecerán hasta el 19 de diciembre. Fotografías pertenecientes a tres series distintas de la larga trayectoria artística de Adsuara. Hay marinas, desnudos (casi todos de mujer) evocadores sin duda de la sexualidad de la que procedemos, y desnudos apuntando hacia el otro extremo final que conduce a la muerte. Alberto Adsuara lo reconoce: “Sexo y muerte”, pero en todo caso, “turbios”.

Fotografía de Alberto Adsuara del libro Microfilms presentado en la Fundación Anzo. Imagen cortesía del autor.

Fotografía de Alberto Adsuara del libro Microfilms presentado en la Fundación Anzo. Imagen cortesía del autor.

De ahí las evocaciones a David Lynch. Más concretamente, a ‘Terciopelo azul’. También a Caravaggio. Cuerpos desnudos que lejos de mostrar el glamour del anuncio publicitario, concitan la mirada para perderse por vericuetos no aconsejados a las almas cándidas. O sí, quién sabe, porque como dijo Georges Bataille existe una afinidad secreta entre la santa que, llena de pavor, aparta la vista del voluptuoso. Hay igualmente referencias al “terror japonés”. De ahí la inquietud que provocan las imágenes del libro, incluidas aquellas de paisajes, marinas, escaleras o fachadas que, como explica Adsuara, “vienen a oxigenar los desnudos”.

Fotografía de Alberto Adsuara de su libro Microfilms, presentado en la Fundación Anzo. Imagen cortesía del autor.

Fotografía de Alberto Adsuara de su libro Microfilms, presentado en la Fundación Anzo. Imagen cortesía del autor.

A modo de “fotogramas”, las micro secuencias narrativas que aparecen en ‘Microfilms’ dan pie a construir multitud de “historias crípticas”. Incluso “secretas”, en alusión a esos microfilms que Adsuara recuerda como pertenecientes al espionaje de antiguas series televisivas. Crípticas, secretas, enigmáticas, turbias, pero en cualquier caso “siempre narraciones”, porque como desvela Alberto Adsuara su fotografía está ligada a la narración de historias, de ahí las cuidadas escenografías con que presenta sus desnudos.

Con una tirada de 1.000 ejemplares, ‘Microfilms’ se cierra con un cráneo sostenido entre las manos por una mujer. Imagen que el propio artista reconoce a modo de autorretrato. De nuevo el sexo y la muerte. Aquellas vírgenes con niños entre los brazos de antiguas pinturas se transforman en la obra de Alberto Adsuara en turbias diosas, de las que el artista se ocupará próximamente.

Fotografía de Alberto Adsuara de su libro Microfilms, presentado en la Fundación Anzo. Imagen cortesía del autor.

Fotografía de Alberto Adsuara de su libro Microfilms, presentado en la Fundación Anzo. Imagen cortesía del autor.

Salva Torres

“El graffiti es como una picadura de mosquito”

Eduardo Salvador, ‘Shot’
Artista plástico

Reconoce haber sido un “graffitero salvaje”. Uno de esos artistas callejeros que deja su marca en muros y paredes y se va. “Es como una picadura de mosquito”, dice. Pura “acción-reacción”. Entonces, Eduardo Salvador, que utiliza el nombre de Shot para esos disparos artísticos, entendía que una forma de contrarrestar el “bombardeo de las marcas” era igualmente bombardeando la calle de graffitis. Y a ello se ha dedicado desde muy temprano. “En 1994 éramos cuatro gatos”. A veces escaldados por la intervención policial, que ahora observa “más relajada”.

Obra de Eduardo Salvador en la Calle Alta del barrio del Carmen de Valencia. Imagen cortesía del autor.

Obra de Eduardo Salvador en la Calle Alta del barrio del Carmen de Valencia. Imagen cortesía del autor.

Pero pasado el tiempo, Eduardo Salvador, que continúa explorando las potencialidades del graffiti, contempla esa picadura de mosquito con ojos más sosegados. “Yo ahora lo veo más serio”. De hecho, el graffiti se puede decir que es una prolongación natural de su trabajo en pintura. “Al trabajar con la geometría tecnifico más y preparo la obra más concienzudamente”. Por eso, más que graffiti Eduardo Salvador prefiere hablar de “intervenciones murales”. La última, finalizada recientemente, se puede ver en Mislata, en cuyo festival de arte urbano “Mislatas Representan’ participó Shot.

Obra de Eduardo Salvador en la Avenida del Oeste de Valencia. Imagen cortesía del autor.

Obra de Eduardo Salvador en la Avenida del Oeste de Valencia. Imagen cortesía del autor.

Plaza de Viriato, Patraix, Festival Poliniza de la Universitat Politécnica, Escuelas Pías del barrio chino de Valencia, Instituto Francés: he ahí algunas de esas intervenciones murales ya desarrolladas. Las todavía presentes se pueden hallar en Guillem de Castro, Calle Alta del barrio del Carmen, Avenida del Oeste o el ya mencionado de Mislata. Sus trabajos geométricos, que viene depurando desde sus inicios con pulcritud obsesiva, hacen de sus graffitis obras cada vez más alejadas de la provocación que caracteriza al arte urbano. “Hasta que no lo dejo como un cuadro no paro”, dice Shot.

Obra de Eduardo Salvador en Guillem de Castro de Valencia. Imagen cortesía del autor.

Obra de Eduardo Salvador en Guillem de Castro de Valencia. Imagen cortesía del autor.

Esa geometría “es muy neutra”, subraya, de ahí que sean murales “nada ofensivos, sino que incluso agradan”. Luego insiste en ello: “La geometría no es transgresora”. Sus graffitis no buscan el impacto, sino “el trabajo bien hecho”. Eduardo Salvador tiene claro que “no todo el arte puede ser transgresor, si lo fuera iríamos al caos porque nadie cuidaría la escultura o la pintura, y yo no estoy en ésas”. Él se puede pasar dos días para realizar una intervención mural. “Hubo una época en que sí lo hacía de golpe, pero ahora lo hago con más tranquilidad”.

Graffiti de Eduardo Salvador en el Festival Mislatas Representan. Imagen cortesía del autor.

Graffiti de Eduardo Salvador en el Festival Mislatas Representan. Imagen cortesía del autor.

Shot, paradójicamente, es puro nervio, un artista fibroso que cuando acomete una obra se vuelve fino cirujano de líneas, contornos, perfiles y colores. “En 2001 ó 2002 hubo un boom del graffiti”, de manera que lo que antes era perseguido (“nos buscaban como a perros”) se convirtió de pronto en un arte que “molaba”. Y tampoco era eso: “Nunca quisimos que se fuera de madre”. Y se fue, ¡vaya si se fue! A Banksy, el más famoso grafittero, le han comprado recientemente la actriz Gwyneth Paltrow y su marido Chris Martin una obra por medio millón de euros. “Sí, hay muchos que se han subido a ese tren; pura fachada”.

Obra de Eduardo Salvador en el Festival Poliniza de la Universidad Politécnica de Valencia. Imagen cortesía del autor.

Obra de Eduardo Salvador en el Festival Poliniza de la Universidad Politécnica de Valencia. Imagen cortesía del autor.

Aún así, recuerda que a Banksy le han tachado hace poco algunos de sus trabajos. Eduardo Salvador prefiere mantenerse al margen de todo eso y pisar fuerte por el lado más concienzudo de la geometría cada vez mejor hecha. Shot seguirá pues disparando graffitis (ya prepara el siguiente), pero como dispara el arquero zen su arco: tensando el muro de líneas y colores con apasionada tranquilidad. Cuando la flecha está en el arco tiene que partir, que dice un refrán chino adecuado a la intensa labor de Eduardo Salvador.

Eduardo Salvador, en plena intervención mural en el Institut Français de València.

Eduardo Salvador, en plena intervención mural en el Institut Français de València. Imagen cortesía del autor.

Salva Torres

Hell’O Monsters: Cover History

Hell’O Monsters: Cover History
Espai Tactel
C/ Dénia, 25-B. Valencia
Inauguración: 2 de mayo a las 20 h.
Hasta el 13 de junio de 2014

En las nuevas obras del colectivo belga Hell’O Monsters, personajes zoomorfos han evolucionado de los ejemplos tomados de El jardín de las delicias de El Bosco, la anterior y primera exposición en Espai Tactel, a seres donde esta presencia híbrida se antoja una mascarada y una actitud continuada. La necesidad de ser otros es un argumento que todos hemos hecho propio. La cuestión sería desvelar si esa necesidad no es, en definitiva, el único modo de ser nosotros mismos. En unas palabras que el filósofo Miguel Morey tomó prestadas de Michel Foucault indicaba: “(…) mostrar las determinaciones históricas de lo que somos es mostrar lo que hay que hacer. Porque somos más libres de lo que creemos, y no porque estemos menos determinados, sino porque hay muchas cosas con las que aún podemos romper –para hacer de la libertad un problema estratégico, para crear libertad. Para librarnos de nosotros mismos.” (Miguel Morey, “La cuestión del método”, Introducción al conjunto de textos titulado Tecnologías del yo, Michel Foucault, Barcelona, Paidós, 1990, p. 44.)

Hell'O Monsters, "Cover History". Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

Hell’O Monsters, “Cover History”. Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

Hell'O Monsters, "Cover History". Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

Hell’O Monsters, “Cover History”. Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

El colectivo, formado por Jérôme Meynen, François Dieltiens y Antoine Detaille, profundiza en sus intereses formales y conceptuales vinculados a la relación entre arte y artesanía, por un lado, y a la innegable dependencia del ser humano y cualquier ser vivo con el medio natural transformado y construido. La naturaleza y la construcción de un relato que la domestique y, posteriormente, la transforme. La capacidad de “librarnos de nosotros mismos”, como indicaba el profesor Morey, es una auténtica liberación de sí, es un poder no ser uno/a mismo/a y, de esta forma, ser otros. La composición de Hell’O Monsters en tanto que colectivo, dispone en bandeja la disolución del yo artista en tanto que figura unívoca e individual, la posibilidad de ser más de uno y de que el resultado obtenido no corresponda exactamente a ninguno de ellos, sino más bien a la suma de sus partes diferenciadas que adquiere, al mismo tiempo, una coherencia estilística inusitada.

Hell'O Monsters, "Cover History". Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

Hell’O Monsters, “Cover History”. Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

Hell'O Monsters, "Cover History". Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

Hell’O Monsters, “Cover History”. Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

La dicotomía arte/artesanía no pretende revivir las ascuas de una rivalidad entre idea, actitud y técnica, como si aún pudiera defenderse lo uno sin lo otro o influyera en su lectura final hacerlo, sino que de lo que se trata aquí es de la utilización del saber hacer como herramienta principal de la obra artística. Ésta funciona de manera concisa y transparente precisamente por su ejecución técnica y deriva de la práctica del graffiti del propio grupo de artistas. Las obras se entremezclan en el espacio con elementos dibujados y pintados en los muros de las salas donde exponen, como una lectura amplificada del espacio y de su obra. Por un lado, las paredes se plantean como soporte donde incidir con dibujos, objetos, pinturas que repercuten en los propios dibujos enmarcados, en las pinturas realizadas sobre soportes exentos. Y las obras, a su vez, se integran en los muros con la normalidad con que vemos, por ejemplo, la coexistencia de arquitectura y graffiti en el espacio público. Esta combinación de factores, donde quedan desdibujados los límites, así como las funciones primigenias de las obras y su soporte mural, es lo que hace consistente el trabajo de los belgas y el motivo por el que sea interpretado como algo más que ilustración de unas ideas previas.

Hell'O Monsters, "Cover History". Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

Hell’O Monsters, “Cover History”. Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

Hell'O Monsters, "Cover History". Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

Hell’O Monsters, “Cover History”. Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

Cover History plantea algunas ideas al respecto de las apariencias y lo que subyace por debajo. En la exposición de hace ahora dos años, Two sticks and a cross are easily confused (Es fácil confundir dos palos con una cruz) el título remitía directamente a la importancia de la simbología en la pintura integrada dentro de la historia del arte, pero también al hecho fortuito y casual que se genera por el imaginario colectivo, en relación directa con la ideología y la religión. También el juego de palabras y el intercambio de símbolos construía la ironía. En este caso, la polisemia del título Cover History puede dirigirse al hecho mismo de encubrir alguna cosa, la Historia, al igual que refiere la mascarada que supone emplear una u otra máscara para determinadas situaciones personales, sociales o políticas. Elementos todos ellos similares entre sí, pero claramente diferenciados.

Álvaro de los Ángeles

Hell'O Monsters, "Cover History". Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

Hell’O Monsters, “Cover History”. Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

Hell'O Monsters, "Cover History". Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

Hell’O Monsters, “Cover History”. Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

Hell'O Monsters, "Cover History". Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

Hell’O Monsters, “Cover History”. Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

Hell'O Monsters, "Cover History". Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

Hell’O Monsters, “Cover History”. Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.