Gonzalo Suárez: «Soy adicto a las teleseries»

Gonzalo Suárez en los ‘Cuadernos de rodaje’ de Cinema Jove
Festival Internacional de Cine de Valencia
Del 20 al 27 de junio

Gonzalo Súarez asegura que “ya no existe el cine clásico, el de hoy en día no perdura”. Ésta es una de las afirmaciones que ha pronunciado en el encuentro con los medios que ha tenido lugar en el marco del 29 Festival Internacional de Cine de Valencia- Cinema Jove y en el que participa como director invitado en la sección Cuadernos de Rodaje. La selección de películas que han marcado su vida y su carrera se estanca en el año 1972, y es que para el escritor y cineasta el cine de ahora no permite que actores y filmes se asienten.

Respecto a los actores, confiesa que le hubiese gustado trabajar con Montgomery Clift porque dirigía la secuencia con su mirada. “Ahora no da tiempo a mitificar y eso que los actores son mejores. Son una generación fuerte y potente como los atletas, más de verdad”. Sin embargo, si tuviera que elegir un papel que interpretar en su vida privada, no dudaría: “el de Cary Grant en ‘Con la muerte en los talones’ ya que es un personaje que huye continuamente, con una madre muy divertida y que viaja en tren-restaurante (con lo que me gusta comer)”.

Gonzalo Suárez (centro), junto a Rafael Maluenda y Ana Álvarez, en un momento del encuentro con el público en el Hotel Astoria de Valencia. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Gonzalo Suárez (centro), junto a Rafael Maluenda y Ana Álvarez, en un momento del encuentro con el público en el Hotel Astoria de Valencia. Imagen cortesía de Cinema Jove.

El responsable de títulos como ‘Remando al viento’, ‘Don Juan de los infiernos’, ‘Mi nombre es sombra’, ‘Oviedo Express’ o ‘El detective y la muerte’ descubre que últimamente está “enganchado a las series como ‘Mad men’ o ‘Juego de Tronos’ y “en ellas se demuestra que el director es superfluo (ya que cambian constantemente) y el actor es el que lleva el peso”. Volviendo a sus “clásicos” explica que también le gustaría haber incluido ‘El hombre tranquilo’ de Ford y que ‘El Portero’ tiene trazos de este western. Un western que –a juicio de Suárez- hoy sería políticamente incorrecto por el machismo y la violencia que refleja. Respecto a la inspiración nacional: cualquier película de Berlanga, ‘El año de las luces’ de Trueba o ‘¿Qué he hecho yo para merecer esto?’ de Almodóvar o ‘Todo por la pasta’ de Urbizu –entre otras- tendrían cabida en su lista.

A pesar de beber en estas fuentes de inspiración, a Gonzalo Súarez le resulta difícil definir su estilo: “No sé si busco o huyo. Mi cine es una búsqueda que nunca alcanza el objeto. Sólo sé que me sigue gustando jugar, como en mi infancia”.

Luego tuvo lugar en el Ayre Hotel Astoria Palace un encuentro entre el cineasta y el público. Alrededor de la mesa se sentaba también la actriz y amiga del cineasta, Ana Álvarez, y el director de Cinema Jove, Rafael Maluenda. Enfrente de ellos una gran afluencia de público esperaba sencillamente escuchar hablar a Suárez. Ya desde el principio los halagos dirigidos hacia el veterano director por parte de sus contertulios fueron directos, “si en los comienzos de Gonzalo hubiera existido Cinema Jove, nos hubiera encantado traerle, ya que es un cineasta fresco y vanguardista desde sus orígenes”, comentaba Rafael Maluenda.

Gonzalo Suárez, chaqueta oscura, agotado tras una larga noche de ver sus 'clásicos' en Viveros, junto a Rafael Maluenda. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Gonzalo Suárez, chaqueta oscura, agotado tras una larga noche de ver sus ‘clásicos’ en Viveros, junto a Rafael Maluenda. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Gonzalo Suárez, reconocido escritor además de cineasta, compartió profundas reflexiones acerca de la diferencia entre estas dos disciplinas que tan bien conoce: “Lo que destacaría del cine frente a la literatura es que la imagen roba el alma, a pesar de que el alma sea algo tan dudoso que ni siquiera sepamos donde está”. También resaltaba que la escritura es un trabajo que uno desarrolla en soledad, y el cine es un trabajo compartido con mucha gente en todo momento.

Hablando de la selección de películas que ha hecho para la sección ‘Cuadernos de rodaje’, que se puede disfrutar todos los días en los Jardines de Viveros, Gonzalo culpaba de nuevo al azar, igual que hizo en la Gala de Inauguración del Festival: “Ni siquiera recuerdo con claridad el argumento de todas esas películas, pero lo bonito es que a pesar de ello sé que me encantan”.

En el coloquio el cineasta ha tenido tiempo de narrar multitud de anécdotas de sus rodajes, la estrecha relación que le unió a Ana Álvarez a raíz de ‘Don Juan en los Infiernos’, cómo comenzó el idilio amoroso entre Hugh Grant y Liz Hurley durante el rodaje de ‘Remando al viento’, y un largo etcétera propio de una persona que vive de contar historias. También hubo momento para el humor cuando Suárez, contestando a una pregunta del público, declaró que su salto de la literatura al cine fue “más que un salto, un tropiezo”.

Tuvo ocasión también de recordar lo difícil y costoso que era hacer cine cuando el material grabado tenía que pasar inevitablemente por un laboratorio, a diferencia de lo que ocurre ahora con los medios digitales”. Al final de la tertulia le preguntaron qué consejo le daría a alguien que empieza en el mundo del cine, Gonzalo ha manifestado la poca utilidad que le ve los consejos pero, tras unos segundos de reflexión, concluyó diciendo que “las ideas nunca son de uno mismo, lo único que uno posee es la actitud; hay que tener las puertas abiertas a los estímulos y la misión de un director siempre debe ser la de no estorbar ni interrumpir cuando algo sucede”.

El director de cine Gonzalo Suárez. Imagen cortesía del Festival Internacional de Cine de Valencia - Cinema Jove.

El director de cine Gonzalo Suárez. Imagen cortesía del Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove.

 

¿Qué nos pasa?

Palacio de Cerveró

Ciclo de cine El psicoanálisis en el diván

Valencia

Plaza de Cisneros, 4

Del 11 de abril al 2 de mayo

Hay un título emblemático en la vasta obra del padre del psicoanálisis que conviene revisar: El malestar en la cultura. Freud lo escribió en 1930, en el periodo de entreguerras, para radiografiar ese malestar que todo sujeto siente desde el momento mismo en que forma parte de la sociedad civilizada. Pasado el tiempo, aquella radiografía mantiene su plena vigencia.

Entre otras cosas, Freud subrayó la manera en que se manifiesta el sufrimiento humano, cuya amenaza llega por tres lados: “Desde el propio cuerpo (condenado a la decadencia), del mundo exterior, y de las relaciones con otros seres humanos”. Para evitarlo, los sujetos no dejamos de hacer encajes de bolillos que nos van enredando en la tela de araña cultural. La sociedad del bienestar, centrada en la consecución del placer, dificulta el análisis de ese sufrimiento para poder afrontarlo y paliar sus consecuentes trastornos.

El Instituto de Historia de la Medicina y de la Ciencia López Piñero y el Aula de Cinema de la Universitat de València han sumado fuerzas para plantear en el ciclo de cine El psicoanálisis en el diván tema tan espinoso. Lo hace en el Palacio de Cerveró, proyectando cuatro películas que abordarán expertos en la materia, con sus respectivos coloquios posteriores.

Freud, pasión secreta (EEUU, 1962), de John Huston; Misterios de un alma (Alemania, 1926), de G. W. Pabs; Te doy mi alma (Italia, 2002), de Roberto Faenza, y La habitación del hijo (Italia, 2001), de Nanni Moretti, son los filmes elegidos para desvelar los entresijos de ese malestar en la cultura. Por ese orden, se proyectarán en el Palacio de Cerveró los días 11, 18 y 25 de abril, y 2 de mayo, todas ellas a las seis de la tarde.

El propio Sigmund Freud, encarnado por Montgomery Clift, será el protagonista de la primera sesión. Su vida y obra permitirá rastrear el dificultoso camino de quien descubrió la importancia del inconsciente, no como aquello que está por debajo de lo consciente, sino como aquello que se rige por otras reglas distintas a  la lógica: la roca dura con la que suele encallar la sola razón. El alma atormentada, ésa que el padre del psicoanálisis no dejó de analizar con su brillante prosa, seguirá presente en las tres películas siguientes, todas ellas adecuadas para radiografiar el malestar en la cultura que sin duda hoy se revela como harto elocuente.

Salva Torres