¿Qué nos pasa?

Palacio de Cerveró

Ciclo de cine El psicoanálisis en el diván

Valencia

Plaza de Cisneros, 4

Del 11 de abril al 2 de mayo

Hay un título emblemático en la vasta obra del padre del psicoanálisis que conviene revisar: El malestar en la cultura. Freud lo escribió en 1930, en el periodo de entreguerras, para radiografiar ese malestar que todo sujeto siente desde el momento mismo en que forma parte de la sociedad civilizada. Pasado el tiempo, aquella radiografía mantiene su plena vigencia.

Entre otras cosas, Freud subrayó la manera en que se manifiesta el sufrimiento humano, cuya amenaza llega por tres lados: “Desde el propio cuerpo (condenado a la decadencia), del mundo exterior, y de las relaciones con otros seres humanos”. Para evitarlo, los sujetos no dejamos de hacer encajes de bolillos que nos van enredando en la tela de araña cultural. La sociedad del bienestar, centrada en la consecución del placer, dificulta el análisis de ese sufrimiento para poder afrontarlo y paliar sus consecuentes trastornos.

El Instituto de Historia de la Medicina y de la Ciencia López Piñero y el Aula de Cinema de la Universitat de València han sumado fuerzas para plantear en el ciclo de cine El psicoanálisis en el diván tema tan espinoso. Lo hace en el Palacio de Cerveró, proyectando cuatro películas que abordarán expertos en la materia, con sus respectivos coloquios posteriores.

Freud, pasión secreta (EEUU, 1962), de John Huston; Misterios de un alma (Alemania, 1926), de G. W. Pabs; Te doy mi alma (Italia, 2002), de Roberto Faenza, y La habitación del hijo (Italia, 2001), de Nanni Moretti, son los filmes elegidos para desvelar los entresijos de ese malestar en la cultura. Por ese orden, se proyectarán en el Palacio de Cerveró los días 11, 18 y 25 de abril, y 2 de mayo, todas ellas a las seis de la tarde.

El propio Sigmund Freud, encarnado por Montgomery Clift, será el protagonista de la primera sesión. Su vida y obra permitirá rastrear el dificultoso camino de quien descubrió la importancia del inconsciente, no como aquello que está por debajo de lo consciente, sino como aquello que se rige por otras reglas distintas a  la lógica: la roca dura con la que suele encallar la sola razón. El alma atormentada, ésa que el padre del psicoanálisis no dejó de analizar con su brillante prosa, seguirá presente en las tres películas siguientes, todas ellas adecuadas para radiografiar el malestar en la cultura que sin duda hoy se revela como harto elocuente.

Salva Torres

 

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