Del análisis al desgarro: vanguardias en el IVAM

Construyendo Nuevos Mundos. Las vanguardias históricas en la Colección del IVAM (1914-1945)
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 10 de abril de 2016

José Miguel Cortés ha decidido, desde que se puso al frente del IVAM, airear sus fondos. Y como posee uno de los mejores, se trataba de dotarlos de coherencia argumental para exhibirlos a modo de brillante buque insignia del museo valenciano. Ahora le toca el turno a las vanguardias históricas, cuya selección de un millar de obras pertenecientes a la Colección del IVAM ocuparán durante todo un año las salas 3 y 4. Clasificada en torno a diez ejes temáticos, la exposición ‘Construyendo Nuevos Mundos. Las Vanguardias Históricas en la Colección del IVAM (1914-1945)’ muestra las dos vías que las llamadas por Ramón Gaya “artes marciales de vanguardia” dibujaron en la primera mitad del siglo XX.

Obra de la serie Utopía y revolución en 'Construyendo Nuevos Mundos. Las vanguardias históricas en la Colección del IVAM (1914-1945)'.

Obra de la serie Utopía y revolución en ‘Construyendo Nuevos Mundos. Las vanguardias históricas en la Colección del IVAM (1914-1945)’.

Cortés, que junto a Josep Salvador es a su vez comisario de la exposición, subrayó que la muestra no se presenta de modo cronológico, sino de forma sincrónica uniendo las piezas mediante cierta trama argumental. De manera que lo que les une a Marcel Duchamp y Man Ray, con los que se abre el recorrido, Raoul Hausmann, André Kertész, Moholy-Nagy, El Lissitzky, John Heartfield o Josep Renau no es la temporalidad, sino la experiencia que proyectan sus visiones hermanas.

Carteles de la serie 'Utopia y revolución' en la exposición 'Construyendo Nuevos Mundos. Las vanguardias históricas en la Colección del IVAM (1914-1945)'.

Carteles de la serie ‘Utopia y revolución’ en la exposición ‘Construyendo Nuevos Mundos. Las vanguardias históricas en la Colección del IVAM (1914-1945)’.

Visiones que los comisarios de ‘Construyendo nuevos mundos’ dividen en dos: una más poética y onírica, y otra de orden más analítico, a las que acompañan otras creaciones relacionadas con el arte de propaganda o crítica social. Todo ello bajo epígrafes temáticos del tipo ‘Entre la experimentación y las sombras’, ‘Cuerpos soñados’, ‘La fascinación por las máquinas’, ‘Utopía y revolución’, o ‘El misterio de las formas’, hasta completar los diez capítulos argumentales que conforman el recorrido expositivo.

Tostadora (Alemania, 1930) de la colección Alfaro Hoffman en la exposición 'Construyendo Nuevos Mundos. Las vanguardias históricas en la Colección del IVAM (1914-1945)'.

Tostadora (Alemania, 1930) de la colección Alfaro Hoffman en la exposición ‘Construyendo Nuevos Mundos. Las vanguardias históricas en la Colección del IVAM (1914-1945)’.

Dos grandes vías o visiones, pues, de unas vanguardias artísticas que, como señala Jesús González Requena en ‘Occidente: lo transparente y lo siniestro’, tienen en común, a tenor de los mil manifiestos de sus diferentes movimientos, el rechazo de los discursos verosímiles, convencionales, en tanto faltos de autenticidad. De ahí el gesto de rebelión con el que los artistas vanguardistas construían su obra con radicalidad y vehemencia. En ese contexto de repulsa hacia el canon perfilado desde la Ilustración (de hecho el Romanticismo ya es un precedente de las vanguardias), los artistas seguirán esas direcciones apuntadas por Cortés y Salvador.

Cartel dadaísta en la exposición 'Construyendo Nuevos Mundos. Las vanguardias históricas en la Colección del IVAM (1914-1945)'.

Cartel dadaísta en la exposición ‘Construyendo Nuevos Mundos. Las vanguardias históricas en la Colección del IVAM (1914-1945)’.

En una, más analítica, los artistas afirman la “dimensión cognitiva de su tarea” (González Requena): poéticas de la deconstrucción entre las que pueden reconocerse al cubismo, el constructivismo, el funcionalismo, el informalismo y el arte conceptual, entre otros. En la otra, más pasional, frente al análisis se levantaría la expresión, de manera que la experiencia se enfrenta al orden sintáctico, al entendimiento científico y racional, como serían los casos del fauvismo, expresionismo, dadaísmo, surrealismo y cierto futurismo; poéticas éstas del desgarro.

Imagen del video 'El retorno de la razón', de Man Ray en 'Construyendo Nuevos. Las vanguardias históricas en la Colección del IVAM (1914-1945)'.

Imagen del video ‘El retorno de la razón’, de Man Ray en ‘Construyendo Nuevos. Las vanguardias históricas en la Colección del IVAM (1914-1945)’.

Dos visiones sustentadas entonces por un Yo analítico, “que se quiere protagonista racional tanto de su discurso como de la eficacia ulterior en la arena social” (de ahí la alineación de esta corriente con los movimientos de revolución social), y por un Yo desgarrado, heredero del “lacerado gesto romántico”, que rechaza toda pretensión de control y eficacia “para volcarse a la expresión dramática de su experiencia subjetiva”. Así es como van desfilando por la exposición ‘Construyendo Nuevos Mundos’, Duchamp, Ray, Marinetti, Richter, Kertész, Rodchenko, la Bauhaus alemana, Grosz, Delaunay, Arp, Masson, Renau, Torres-García u Óscar Domínguez, entre un largo etcétera de artistas vanguardistas de cuya intensa conciencia de escritura se hace eco la colección del IVAM.

Obra de Óscar Domínguez en la exposición 'Construyendo Mundos. Las vanguardias históricas en la Colección del IVAM (1914-1945).

Obra de Óscar Domínguez en la exposición ‘Construyendo Mundos. Las vanguardias históricas en la Colección del IVAM (1914-1945).

Salva Torres

Lo inédito de Benjamin sobre la fotografía

Sobre la fotografía. Walter Benjamin
Editorial Pre-Textos de Valencia
De venta en librerías

Eran reflexiones esparcidas por diferentes libros, revistas y periódicos. José Muñoz Millanes las ha traducido y reunido todas en un solo volumen que la editorial Pre-Textos acaba de publicar. Son las páginas que Walter Benjamin (1892-1940) dedicó al estudio de la fotografía que, por aquellos años, se abría paso en agrio combate con la pintura. “Los pintores han visto un rival en el aparato fotográfico. Han tratado de funcionar de distinta manera. El no hacer justicia a un logro importante de la humanidad tenía que terminar dando lugar a un comportamiento reaccionario de la una con la otra. Con el tiempo los pintores se han vuelto unos verdaderos ignorantes”, a juicio de Aragon y del que Benjamin se hace eco en el capítulo Carta de París. Pintura y fotografía.

Fotografía de Eugène Atjet. Imagen cortesía de Pre-Textos.

Fotografía de Eugène Atjet. Imagen cortesía de Pre-Textos.

Sobre la fotografía reúne algunas páginas inéditas, junto a otras más conocidas del filósofo alemán, como un extracto de su famoso librito La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica. Páginas en las que rastrea las huellas que va dejando la fotografía en tiempos de alzamientos vanguardistas y proclamas bélicas.

Siguiendo a Moholy-Nagy, apunta: “Los límites de la fotografía no se pueden predecir. En este campo todo es tan nuevo que hasta la búsqueda ya conduce a resultados creativos. La técnica es, obviamente, la que va abriendo el camino para ello. El analfabeto del futuro no será el inexperto en la escritura sino el desconocedor de la fotografía”.

Conmueve comprobar, en la era de Internet, lo que el propio Benjamin anticipaba como uno de los grandes descubrimientos técnicos. Descubrimiento que provocaba incluso ciertos rechazos. “Con todo el peso de su tosquedad se expresa aquí ese concepto filisteo del ‘arte’ al que toda consideración técnica es ajena y que se siente amenazado de muerte por la aparición provocadora de la nueva técnica”. Y una aparición que, como tal, igualmente prendaba. “La técnica más exacta puede conferir a sus productos un valor mágico que una imagen pintada ya nunca tendrá para nosotros”.

Candidato demócrata, de August Sander. Imagen cortesía de Pre-Textos.

Candidato demócrata, de August Sander. Imagen cortesía de Pre-Textos.

De ahí que Walter Benjamin, además de seguirle el rastro al reguero que iba dejando tal maravilla técnica, se fijara en ese encantamiento de la imagen que mucho más tarde Roland Barthes recogiera en su “cámara lúcida”. Y es que algo del inconsciente se ponía en juego en la captación mecánica de aquellas imágenes. “Sólo gracias a ella [la cámara lenta, las ampliaciones] tenemos noticia de ese inconsciente óptico, igual que del inconsciente pulsional sólo sabemos gracias al psicoanálisis”. Y abunda poco después en ello: “Mundos de imágenes que habitan en lo minúsculo, lo suficientemente ocultos e interpretables como para haber hallado refugio en los sueños de la vigilia”.

Walter Benjamin va dejando testimonio en sus páginas del impacto provocado por la fotografía. “En el preciso instante en que Daguerre consiguió fijar las imágenes de la camera obscura, el técnico despidió a los pintores”. Y en ese repaso, el filósofo que terminó suicidándose en Port Bou, fija su atención en fotógrafos como Eugène Atget o August Sander por su detallista observación de la realidad. “No en vano se han comparado las fotografías de Atget con las del lugar del crimen”. A caballo entre la ciencia y el arte, Benjamin no deja de ocuparse en las páginas de Sobre la fotografía, de ese carácter ambivalente de la imagen, quizás reflejo de toda una época: “Nos ha nacido una máquina que a diario asombra nuestro pensamiento y llena de horror nuestros ojos”.

Pastelero, de August Sander. Imagen cortesía de Pre-Textos.

Pastelero, de August Sander. Imagen cortesía de Pre-Textos.

Salva Torres