Francés y Mazzoleni juntos en Del Palau

Fuencisla Francés y Leopoldo Mazzoleni
Galería del Palau
C / Palau, 10. Valencia
Inauguración: martes 6 de octubre, a las 20.00h
Voz y sonido: Montserrat Palacios y Llorenç Barber
Hasta el 31 de octubre

Entrar en la Iglesia de San Marcos en Castiglione de Sicilia y tropezarse con las instalaciones de Fuencisla Francés y Leopoldo Mazzoleni hace saltar todas las alarmas perceptivas: todo es y convive sin bordes ni casi convenciones, lo lleno y lo vacío entran en ósmosis extremas pero fértiles, el aire bombea tropiezos de efímeros túmulos, y hasta las paredes aceptan gustosas manchas centenarias que se acompañan y visten de trazos y trozos de pintura en irregular mosaico de teselas en expansión. No se sabe si la iglesia devino constructo inacabado, o si fue atacada por bombas de racimos esta vez no mortales sino en raciones de sutiles reyertas que desafían las leyes del equilibrio, o se suben por las paredes.

Obra de Fuencisla Francés. Imagen cortesía de Galería del Palau.

Obra de Fuencisla Francés. Imagen cortesía de Galería del Palau.

Todo en San Marcos devino un cara a cara, un toma y daca en el que a) puede ser b) sin dejar de ser a), y b) es a) sin olvidarse de b) ni dejarse la piel en el tropezón. Por su parte el suelo devino catafalco y altar con toda la rotundidad de sus huecos y vacíos, de modo semejante a como el viejo altar devino suma de ondas expansivas que cantan profundidades de ojo trabucado. Fuencisla Francés y Leopoldo Mazzoleni conviven y vivifican un recinto transfigurado por su hacer creativo y solicitan del transeúnte visitante mas dimensión y paseo: madera más madera, paredes más paredes acechan pues al arte romo y encerrado de cuantos no acaban de salir de los marcos y el tiralíneas.

De igual manera el canto de Montserrat Palacios, que oficia de obertura a tan expansiva exposición, es un emitir bucal que suena sumando y oteando direcciones, silencios, registros, fonemas, y glisandos que demandan del oidor recorridos y atenciones en movimiento. Su cantar hilvana paseos, gestos, miradas, acercamientos, improvisaciones y hasta contacto y roce con unos y otros.

Lo sonoro, lo plástico, lo constructivo entraron en dilatación y mestizaje. El desafío continúa y se embebe de lo real.

Obra de Paolo Mazzoleni. Imagen cortesía de Galería del Palau.

Obra de Leopoldo Mazzoleni. Imagen cortesía de Galería del Palau.

 

Gabriela Kraviez en Madrid

A BVD Called Belleville, de Gabriela Kraviez
Inauguración, viernes 12 de diciembre
Hasta el 7 de febrero de 2015
Galería Magda Belloti (Madrid)

Gabriela Kraviez (Buenos Aires, 1965) presenta A BVD Called Belleville el próximo 12 de diciembre en la Galería Magda Belloti. La exposición podrá visitarse hasta el 7 de febrero en la galería madrileña.

Detalle obra Gabriela Kraviez. Imagen cortesía de la galería

Detalle obra Gabriela Kraviez. Imagen cortesía de la galería

Una exposición ex-pone
Una exposición supone un desplazamiento de interior a exterior
Una exposición actúa como interfaz entre lo privado y lo público, separación y mezcla, individual y colectivo, inclusión y exclusión, intimidad y publicidad, gritos y silencio
Una exposición es una puesta en escena cuyos elementos forman un conjunto y unidades independientes
Una exposición es indisociable de una mirada, una percepción, una experiencia
Una exposición es un intento de relación
Una exposición necesita público
Una exposición es una confrontación de miradas que revelan y esconden, devoran y escupen, graban y olvidan, construyen y destruyen, atraen y repelen, empachan y nunca sacian
Una exposición genera espacios de encuentros y desencuentros
Una exposición implica una propuesta política, estética y económica
Una exposición presenta una problemática ligada a un momento determinado
Una exposición supone la actualización de un desecho, de un resto
Una exposición es una inscripción en el tiempo
Una exposición genera problemas técnicos
Una exposición es una posibilidad de repeticiones diferentes
Una exposición es un manifiesto de insistencia
Una exposición es una muestra de resistencia
Una exposición es un punto de inflexión entre la teoría y la práctica
Una exposición es “une mise à nu”, un quitarse la ropa
Una exposición es morirse de frío

Mar-Mar, 34 Mediterráneos en el Octubre

Mar-Mar, exposición colectiva
Octubre Centre de Cultura Contemporània
C / Sant Ferran, 12. Valencia
Inauguración: Marte 2 de diciembre
Hasta el 8 de enero de 2015

‘Mar-Mar’ nos brinda la mirada de 34 artistas hacia el lugar donde progresivamente ha crecido, en un tiempo sin medida, la idea contemporánea del mundo: la mar Mediterránea. Una idea del mundo agitada, como una sucesión de espejismos que reúnen con la niebla, envueltos en la humedad que todo lo empapa, mezclados con la arena en las olas.

Imagen de la exposición Mar-Mar del Octubre Centre de Cultura Contemporània. Cortesía de Mostra Viva.

Imagen de la exposición Mar-Mar del Octubre Centre de Cultura Contemporània. Cortesía de Mostra Viva.

Idea / imagen de una mar sin tiempo, una mar sin espacio propio, que es a la vez la mar común a muchos pueblos. Miradas hacia ese lugar en medio de las tierras. Miradas privadas, compartidas a menudo, fugaces o profundas, ligeras o entregadas, militantes, abiertas a preguntas eternas que encadenan respuestas tan ondulantes e inestables como el horizonte lejano y tan presentes, rotundas y presentes, como las olas a la orilla.

La misma mar que, de cuando en cuando, limpia y ensucia todo lo que toca, y así renueva o ancla ideas y territorios. La mar que continúa dando nueva forma a las piedras, al cielo y a las nubes, que continúa custodiando lugares y creencias, que nos une y nos separa, que guarda, con la misma firmeza, lágrimas y melodías.

Esa mar tan azul y tan capaz de renovar la sangre y la memoria, que se rehace cada día en cada cuerpo, en cada ola. Mar azul y negra, y verde y roja, y gris y azul, y blanca, y otro golpe negra, mar de luz.

Obra de Dolores Furió y Silvana Andrés en la exposición Mar-Mar del Octubre Centre de Cultura Contemporània. Imagen cortesía de Mostra Viva.

Obra de Dolores Furió y Silvana Andrés en la exposición Mar-Mar del Octubre Centre de Cultura Contemporània. Imagen cortesía de Mostra Viva.

Estas miradas, que se resuelven a través del arte, nos obligarán a revisar nuestro presente, tan ajeno ya a aquella idea de mundo civilizado que nació, sin tiempo ni espacio, en todas las riberas de la Mediterránea.

Participan en la exposición ‘Mar-Mar’: Blanca Montalvo, Mariajo Martínez de Pisón, Amparo Carbonell, Trinidad Grácia, José Maldonado, Emilio Martínez, Bia Santos, Maribel Doménech, Dolores Furió, Silvana Andrés, Laura Silvestre, Paco Giner, Paco Sanmartín, Carlos García Miragall, Vicente Ortíz, Leopoldo Amigo, Laura Rodrigo, Hector Sampér, Pepe Romero, Cuento Lominchar, Jaume Chornet, Pepa López Poquet, Isabel Navarro, Gil Gijón, Giorgia Partesotti, Rocío Vicent, Neus Lozano, Isaac Senchermès, Guillermo Lechón, Ainhoa Salas, Germán Torres, Luis Urquieta, Julio Sosa y Soumaya Raissouni.

Obra de Luis Urquieta en la muestra 'Mar-Mar' del Octubre Centre de Cultura Contemporánia. Imagen cortesía de Mostra Viva.

Obra de Luis Urquieta en la muestra ‘Mar-Mar’ del Octubre Centre de Cultura Contemporánia. Imagen cortesía de Mostra Viva.

Amparo Carbonell Tatay

Russafa en Dansa: bailar en la oscuridad

II Festival Russafa en Dansa
Sala Russafa
C / Denia, 55. Valencia
Hasta el 19 de mayo

Cultura viene de cultivar. Es decir, de transformar el yermo terreno improductivo en espacio abonado para el crecimiento. Allí donde nada florece, de pronto algo germina. Un país sin cultura es un país negado para la prosperidad. También es cultura la silla eléctrica, sin duda. Y todo parece indicar que es este otro lado sombrío de la cultura el que ahora predomina, al menos desde hace tiempo en nuestro país. Por eso en lugar de cultivar, como hacen en otros sitios, aquí soltamos descargas eléctricas, en forma de desplantes, a la creatividad.

Björk, en la película de Lars Von Trier, Bailar en la oscuridad, escenifica a la mil maravillas lo que desprende el título cinematográfico. Una muchacha que lleva una vida aburrida y sórdida logra sobrevivir a base de imaginativos números musicales, que alumbran su gris existencia. La cultura, en forma de baile, ventilando su contaminada vida. El Festival Internacional Dansa València viene a ser ese oxígeno para una danza amenazada de muerte. La Sala Russafa, con cuatro propuestas escénicas, se suma a ese aire acotado en unos pocos espacios: Teatro Principal, Rialto, Carme Teatre y Espacio Inestable. Toni Aparisi, Manuel Cañadas e Isabel Pérez, directores de La historia de un soldado, ¡Petroff solo quiere bailar! y Miradas, respectivamente, trazan el perfil de esa danza vigorosa por dentro y pálida por fuera.

Historia de un soldado. Toni Aparisi. Russafa en Dansa

Historia de un soldado. Toni Aparisi. Russafa en Dansa

“DINÁMICA DE SUBVENCIONES”

Toni Aparisi cree que la danza “lleva bailando en la oscuridad mucho tiempo”. Y ello se debe a la acumulación de muchos factores: “Se generó una dinámica de subvenciones, sin pensar si un espectáculo era vendible o no, de manera que se programó sin cuestionar la rentabilidad. A su vez, nosotros nos hemos mirado al ombligo, sin buscar las formas de autofinanciación”. A eso hay que añadir el hecho de que los programadores culturales, en muchos casos, “son gestores de su propio gusto” y no rompen esa “barrera para dar un voto de confianza a otros espectáculos”. Y, para colmo, el IVA. “En otros países más potentes tienen un IVA cultural más pequeño, porque si la institución pública no puede ayudarte, sí puede hacerte la vida más fácil”. La “suma de todos estos factores” sumió a la danza en la actual  “gran depresión”.

“¿Quién da el primer paso para que esto cambie?”, se pregunta Aparisi. Y plantea, entre otras cosas, “acercarse al público con espectáculos más accesibles”, para lo cual se hace necesario una “programación que acoja coreografías vanguardistas, que ayudan al público en esa transición”. También reclama un mayor espacio en los medios y la tendencia progresiva hacia la “autofinanciación”. Hasta que tal cosa suceda, la danza seguirá siendo “una cuestión vocacional, en la que toca reinventarse”. Que es lo  que hace Toni Aparisi con La historia de un soldado (o lo que traen las guerras), que arrancó ayer y estará en la Sala Russafa hasta el domingo. En ella, un soldado vende su violín (alma) al diablo, para librarse de la guerra y hacerse rico. Una obra “legible”, con música “muy descriptiva” de Stravinsky a cargo de la Orquesta Ciutat de Llíria, y de actualidad por cuanto refleja la “codicia y avaricia que provocan tantas guerras”. Ahora, “los recortes son aquellos disparos”, subraya Aparisi.

Cía Perros en Danza. Petroff solo quiere bailar. Russafa en Dansa

Cía Perros en Danza. Petroff solo quiere bailar. Russafa en Dansa

“HAY QUE CULTIVAR LA DANZA”

Para Manuel Cañadas, de la compañía Perros en danza, la situación es “dramática”, tanto por la “falta de público” como por el “escaso apoyo estatal”. Además, “a la hora de programar los teatros no se arriesgan”, llevándonos en este sentido “mucho adelanto” otros países europeos. Y, por si fuera poco, la crisis. “Ahora se nota más, porque se invierte menos en cultura, y si haces un espectáculo que se sale del divertimento, menos aún, porque se prefieren obras aligeradas para que la gente pase un rato feliz en medio de la crisis”. Por todo ello, toca “resistir, sobrevivir” y, sobre todo, “cultivar la danza” de cara al futuro.

Con su espectáculo ¡Petroff solo quiere bailar! (coreografía panfletaria para momentos de crisis), que estará en la Sala Russafa los días 18 y 19, Cañadas lanza un grito evidente. “Se trata de cuestionar para qué sirve bailar, y bailar es sentir, desarrollarse como persona”. La coreografía panfletaria, que él utiliza irónicamente, pretende reivindicar la energía de Petroff, su “libertad de expresión”, con la simple ayuda de una silla, flexos de luz, una maleta y dos marionetas. Todo ello al servicio de la “defensa de la danza, desde la necesidad creativa”.

Miradas. Ballet Español Fusión. Imagen cortesía de Russafa en Dansa.

Miradas. Ballet Español Fusión. Imagen cortesía de Russafa en Dansa.

“ALGO ESTAMOS HACIENDO MAL ENTRE TODOS”

Isabel Pérez, de la compañía valenciana Ballet Español Fusión, lo ve “fatal”, porque “salvo las grandes compañías, las demás nos las vemos para sobrevivir, y eso que presupuestamos de lo más ajustado”. Pues ni así. Aparte de los bolos que no han cobrado, se encuentran encima con ayuntamientos que “no tienen ningún miramiento y pasan de todo”. Incluso los hay “kafkianos”. Y pone un ejemplo: “Me dijeron que si podía reducir el espectáculo a tres cuartos de hora para que fuera más barato…¡como si fueran metros de cable!”.

Isabel Pérez da clases en el Conservatorio y se encuentra con padres que le preguntan de qué va la danza española. “Algo estamos haciendo mal entre todos”, se cuestiona. De manera que entre “la desinformación que todos queremos tener” y el “gasto en grandes producciones, que desequilibra el reparto público, vivir de esto es muy difícil”. Aún así, ahí sigue con Miradas, el espectáculo programado en ‘Russafa en Dansa’ para los días 15 al 17. Un espectáculo puramente visual, con música de Jesús Serrano, y ocho bailarinas que actúan “sin cortes, cambiándose muy rápido de vestuario y sin tiempo para pestañear”. Un espectáculo que ha triunfado en otros países y que aquí todavía busca un patrocinador que le de más vuelo. El que necesita la danza, en perpetuo baile con la oscuridad.

Salva Torres