En busca de una muerte digna

La chica desconocida (La fille inconnue), de Jean-Pierre y Luc Dardenne
Con Adèle Haenel, Jérèmie Renier y Olivier Gourmet
Bélgica, 2016
Estreno: 3 de marzo de 2017

Todos sabemos, y a la vez ignoramos de manera consciente, que ciertos sucesos azarosos pueden malograr nuestra existencia. Sucesos azarosos que no sólo acechan el destino de los seres humanos, sino que son, en muchos de los relatos narrativos, el origen de la historia.

‘La chica desconocida’, la última película de los directores belgas conocidos como “los hermanos Dardenne”, comienza con una trágica contingencia: la llamada al timbre de la puerta de la consulta de la doctora Jenny Davin, por una muchacha negra. Una llamada que la doctora decide no contestar por producirse fuera del horario de atención al paciente. Una negativa que hace aflorar el sentimiento de culpabilidad en la doctora, al encontrarse poco tiempo después el cadáver de la chica negra que llamó aterrorizada a su consultorio pidiendo auxilio. Un sentimiento de culpabilidad que la doctora sólo podrá acallar si consigue enterrar dignamente a esta muchacha, cuyo nombre nadie parece conocer por estar ilegal.

Así, toda una cadena de sucesos azarosos se hilvanan en esta trama de ‘La chica desconocida’: la llamada, la negativa de responder y, como consecuencia, la muerte de la joven que título a la película.

Fotograma de 'La chica desconocida', de Jean-Pierre y Luc Dardenne.

Fotograma de ‘La chica desconocida’, de Jean-Pierre y Luc Dardenne.

Antígona

El suspense de ‘La chica desconocida’ no se centra en quién es el asesino -como suele ser habitual- sino en quién es la víctima.  De ese modo, la mirada de los Dardenne se focaliza en el lado ético y épico de la protagonista, la doctora Jenny Davin.

La doctora quiere averiguar cuál es el nombre de esa chica desconocida para inscribirlo en la lápida de la sepultura: quiere darle nombre a ese cadáver para que pueda ser recordada. No es un acto banal querer que el cadáver de un ser humano sea nombrado dignamente en su enterramiento, sino todo lo contrario, es un acto simbólico. Un acto simbólico porque consigue dar un sentido ético y humano a esa cadena de sucesos azarosos marcados por lo real de la violencia.

Fotograma de 'La chica desconocida'.

Fotograma de ‘La chica desconocida’, de Jean-Pierre y Luc Dardenne.

‘La chica desconocida’ es fiel, al igual que las anteriores películas de los Dardenne”, a los principios éticos que emanan de la obra del filósofo Lévinas, tal y como los propios directores reconocen. Unos principios éticos que en la obra de estos directores se sustentan con naturalidad, sin estridencias por parte de sus protagonistas femeninas. Mujeres con la honestidad y dignidad suficiente para sostener unos principios éticos, tanto en el ámbito público-laboral como privado-íntimo que en nuestra sociedad de un capitalismo neoliberal parecen anacrónicos.

El cine de los hermanos Dardenne es un cine ético. La doctora de ‘La chica desconocida’ no cometió un error legal, sino uno moral -de ahí su sentido de culpabilidad-. Un error que ella sabe que debe redimir averiguando de manera heroica el nombre de esa joven, para que deje de ser un cadáver anónimo e ilegal, y adquiera la dignidad de ser. Como señala Lévinas: “Soy amado, soy nombrado, luego soy”.

Fotograma de 'La chica desconocida'.

Fotograma de ‘La chica desconocida’, de Jean-Pierre y Luc Dardenne.

Begoña Siles

Retratos de fronteras

14, 24. The space between, de Juan Fabuel
Fundación Bancaja
Plaza de Tetuán, 23. Valencia
Hasta el 21 de mayo de 2017

Vivimos una época en la que palabras y expresiones como: acogida, permiso de residencia, asilo político, refugiado o frontera son constantes en nuestra crónica diaria. Lo que parecía un vago recuerdo de la barbarie de la Segunda Guerra Mundial, vuelve a nuestros ojos en una sociedad tibia que se acostumbró demasiado pronto a ver tanta miseria. Sin embargo, algunos artistas han puesto su foco en esta situación y desarrollan un espacio de reflexión constante desde diferentes formatos.

En la actualidad, Juan Fabuel muestra un escenario de la migración en el Mediterráneo a través de una treintena de fotografías presentadas en la Fundación Bancaja. El proyecto 14,24. The space between toma su nombre de un número simbólico: la distancia más corta que separa África de Europa. Las imágenes evocan un escenario neutro de noche. El drama no aparece explícitamente en ellas, quizás porque el autor nos acerca a una serie de fotografías sin gente, donde el espacio tampoco permite reconocer ningún punto de la geografía.

Fotografía de Juan Fabuel. Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

Fotografía de Juan Fabuel. Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

Como resultado, un conjunto de paisajes extraños, bañados con la iluminación de la luna, dibujan territorios solitarios que, paradójicamente, revelan muchas historias de hombres y mujeres que buscaron sobrevivir. Según afirma la comisaria de la exposición, Tana Capó, la pregunta común que recorre estas imágenes sería: ¿qué perciben las personas cuando llegan a Europa, en la noche, a través del mar?

Otros artistas como Ignacio Evangelista o Taysir Batniji han trabajado el retrato de la frontera vacía como testimonio de un territorio olvidado, convertido en tierra de nadie. Mientras el primero fotografía los puestos fronterizos europeos convertidos en lugares fantasmagóricos, Batniji recoge en su serie Watchtowers las torres de vigilancia que el ejército israelí construyó en Cisjordania, para controlar la población palestina.

Portalet, de Ignacio Evangelista.

Portalet / España-Francia, 2013,  del proyecto After Schengen, de Ignacio Evangelista.

En los tres casos, el relato de las imágenes nos acerca a lugares siniestros donde las personas desaparecen de la escena. Como punto de conexión de estos artistas estará siempre el viaje, el tránsito y la esperanza, pero también el sentido de una línea que aparece y desaparece, en el mar o en la tierra, construyendo las coordenadas de una distancia que puede cambiar tu destino. La meta suele conducir a una zona imprecisa. En palabras del cineasta griego Theo Angelopoulos: “Hemos atravesado la frontera, y estamos aún allá. ¿Cuántas fronteras debe uno atravesar para llegar a su casa?”

La exposición de Fabuel, abierta hasta el próximo 21 de mayo, contiene una tercera parte dedicada al paisaje lunar. De esta forma, la estética de la naturaleza en la noche se complementa con un cielo abierto que, teóricamente, no conoce espacio político. Una imagen que supera cualquier frontera, tal y como reflejaron las siete jóvenes sirias que contaron su vida en el campo de refugiados de Za’atari, en Jordania. Cada una de ellas utilizó la cámara para grabar su entorno gracias al proyecto de la directora de cine Laura Doggett. Siete cortos donde un elemento se repetía con frecuencia: La cámara hacia arriba, enfocaba la luna.

Fotografía de Juan Fabuel. Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

Fotografía de Juan Fabuel. Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

Maite Ibáñez

La trágica odisea de la migración

Migraciones: odiseas contemporáneas, de Pablo Noguera
Institut Français de Valencia
C / Moro Zeit, 6. Valencia
Hasta el 20 de diciembre de 2016

“Dulce es la tierra cuando aparece ante los ojos de los naúfragos” (Odisea, XXIII, 232, Homero).

Dulce es la costa de Algeciras, o de Chios, o de Lampedusa… dulce es la costa para los que ya no tienen otra opción de supervivencia, dulce es la costa para los que llegan a verla. Como Ulises, se someten a una odisea en busca de un futuro mejor.

Mi proceso no es en este caso denunciar las injusticias o abrir un debate ya instaurado en nuestras sociedades, sino incitarnos a reflexionar y ver desde una nueva perspectiva la odisea trágica de la migración, y situarnos de cara al viaje hacia el desconocido, hacia lo que debe ser una vida mejor, incluso al precio de la vida misma, y franquear fronteras humanas y geográficas como las cartografías y paisajes topológicos de las manchas de pintura o acuarela, largas perspectivas de ensoñación o psico-geografias del viaje, el eterno arquetipo del laberinto que no ayuda a los hombres en su búsqueda de una vida apacible.

Cuadernas, de Pablo Noguera. Imagen cortesía del Institut Français de Valencia.

Cuadernas, de Pablo Noguera. Imagen cortesía del Institut Français de Valencia.

Un elemento se repite, el esqueleto de una barca, restos solitarios, símbolo trágico de la inseguridad del viaje, baos, quilla y roda que componen los cruces de las difíciles elecciones del camino. Caminos de mar y caminos de desierto, los biotopos naturales más duros y menos favorables a la existencia. En frente de sus superficies desesperadamente vacías, oscilamos entre el ensueño y la desesperación.

Desgraciadamente, no nos enfrentamos a un tema muy positivo pero, en señal de esperanza, he querido trabajar con colores y con la ayuda del diorama, apegado a mi propia tradición. Si encontramos un carácter poético en este trabajo, es porque se trata de un viaje inmóvil y de una odisea sin riesgos.

“Desgraciado, acuérdate de tu patria, si es que tu destino es que sobrevivas y llegues a tu alta morada y a la tierra de tu patria” (Odisea, X, Homero).

Épave, de Pablo Noguera. Imagen cortesía del Institut Français de Valencia.

Épave, de Pablo Noguera. Imagen cortesía del Institut Français de Valencia.

Pablo Noguera

Indignación y luto en el Museu d’Etnologia

Fronteres d’Europa
Hasta el 8 de mayo de 2016
Arribes o te’n vas? Emigració Valenciana a Europa (1950-1970)
Hasta el 30 de junio de 2016
Museu Valenciá d’Etnologia
C / Corona, 36. Valencia

“A España han llegado 18 refugiados; parece un insulto a la conciencia”. Con estas palabras del fotoperiodista Gervasio Sánchez quiso subrayar Francesc Tamarit, director del Museu Valencià d’Etonologia, la temática que atraviesa las dos exposiciones recién inauguradas en la Beneficencia. Hablan del fenómeno migratorio, tan de actualidad, motivando a “reflexionar sobre el pasado de manera que ilumine un futuro más solidario”, sostuvo Tamarit. En ese marco de reivindicación crítica se enmarcan las muestras ‘Arribes o te’n vas? Emigració valenciana a Europa (1950-1970)’ y ‘Fronteres d’Europa’.

Fronteres d'Europa. Fotografía de Raquel Abulaila por cortesía del Museu Valencià d'Etnologia.

Fronteres d’Europa. Fotografía de Raquel Abulaila por cortesía del Museu Valencià d’Etnologia.

Xavier Rius, diputado de Cultura, lanzó un “grito de indignación por esa insensibilidad hacia otros pueblos y seres humanos” que buscan una mejor vida fuera de sus países de origen y encuentran el rechazo. “Es deleznable lo que está pasando”, insistió. Las exposiciones pretenden, dijo, que fuera “un libro visual para reflexionar”. Un libro repleto de imágenes que, en el caso de ‘Arribes o te’n vas?’, se compone de 11 relatos, 11 historias de vida, de otros tantos valencianos que emigraron hacia Francia y Alemania, y que, en lo concerniente a ‘Fronteres d’Europa’, refleja la angustia de cuantos sufren por su condición de refugiados.

Como recordó Anna Surinyach, fotoperiodista de la revista 5W, que produce junto a PhotOn Festival y el Museu d’Etnologia esta última exposición, “no son cifras, son personas las que sufren”. Por todo ese sufrimiento, Tania Castro, directora de PhotOn y comisaria de ‘Fronteres d’Europa’, se sumó al grito de indignación del diputado para decir: “Estamos de luto, porque ahora cerramos y blindamos las fronteras; estamos de luto por los miles de niños desaparecidos; estamos de luto, porque no podemos creer que se olvide que un día fuimos nosotros”. Para remover esa memoria olvidadiza existe precisamente la fotografía.

Vista de la exposición Arribes o te'n vas? Fotografía de Raquel Abulaila por cortesía del Museu Valencià d'Etnologia.

Vista de la exposición Arribes o te’n vas? Fotografía de Raquel Abulaila por cortesía del Museu Valencià d’Etnologia.

“La fotografía es memoria y lamentamos que la gente no la tenga”. Por eso Tania Castro señaló que quizás fuera bueno “enviar todas esas fotos a los eurodiputados”. Anna Surinyach abundó en esa idea de memoria: “Intentamos que estos fenómenos no se olviden”. Y fue más lejos: “Dentro de 50 años, cuando veamos estas imágenes, se nos caerá la cara de vergüenza”. Una cara, la de Europa, que a juicio de Agus Morales, también periodista de 5W, “está cambiando, incluso su anatomía”.

Esa Europa receptora de almas en peregrinación y esa misma Europa que vuelve a cerrar las fronteras, en su día abiertas por el Tratado Schengen, es el telón de fondo de ambas exposiciones. Sobre ese telón, decenas de rostros, de personas, de vidas, reflejan los claroscuros del fenómeno migratorio. Fenómeno, como subrayó Rius, no siempre relacionado con los conflictos bélicos, sino con la necesidad de encontrar espacios más favorables para sus vidas. “Esta es una exposición de coyunturas, porque en ellas están las personas”, razonó Raquel Ferrero, que junto a José Vicente Aguilar comisaría ‘Arribes o te’n vas?’ Personas recogidas en fotografías, acompañadas de objetos íntimos, a modo de recorrido vital.

Fronteres d'Europa. Imagen cortesía del Museu Valencià d'Etnologia.

Fronteres d’Europa. Imagen cortesía del Museu Valencià d’Etnologia.

En la muestra ‘Fronteres d’Europa’, cuyo patrocinador principal es la Fundación Cañada Blanch, participan cinco fotógrafos y cinco periodistas, entre los que se encuentran los propios Agus Morales y Anna Surinyach. Aunque “gráficamente no se complementan”, explicó Castro en relación con el diferente status de las imágenes de una y otra muestra, “sí lo hacen en el concepto: la necesidad de emigrar”. Necesidad que la exposición de PhotOn Festival muestra dividida en cinco apartados o coordenadas geográficas. Los mapas sitúan al espectador en el espacio donde tiene lugar el drama, para después reflejarlo con imágenes que van del mar a la tierra, y del estupor a la esperanza, el miedo y la solidaridad. Un centenar de fotografías con las que el Museu Valencià d’Etnologia grita de indignación, al tiempo que se ofrece como contenedor de pensamiento.

Fronteres d'Europa. Museu Valencià d'Etnologia.

Fronteres d’Europa. Museu Valencià d’Etnologia.

Salva Torres

Del mito al espanto

Entre el mito y el espanto. El Mediterráneo como conflicto
Comisario: José Miguel Cortés
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 3 de julio de 2016

En la parte de la exposición que corresponde al mito se puede leer esta cita de Rilke: “Lo bello no es sino el comienzo de lo terrible”. La cita no recoge lo que viene justamente después: “lo terrible…que todavía podemos soportar”. Entre el mito y el espanto. El Mediterráneo como conflicto, que hasta el 3 de julio permanecerá en el IVAM, reúne 100 piezas de 30 artistas reveladoras de esa belleza como antesala del horror desplegado en el más amplio espacio destinado al conjunto expositivo. Espanto, eso sí, amortiguado para que pueda ser soportable y, por tanto, objeto de estudio. “No queríamos imágenes truculentas, sensacionalistas, sino aquellas otras que invitaran a la reflexión”, indicó José Miguel Cortés, director del IVAM.

Imagen de Adrian Paci. Entre el mito y el espanto. IVAM.

Imagen de Adrian Paci. Entre el mito y el espanto. IVAM.

De manera que “más que un puñetazo en el rostro”, la muestra pretende motivar con sus imágenes poéticas a una indagación profunda acerca de ese Mediterráneo conflictivo, “con muchas aristas y de difícil solución”, precisó Cortés. De la visión cálida, amable, con la que se entra en la exposición, a través de las obras de Benlliure, Pinazo, Sorolla o Muñoz Degraín, se pasa al espanto “más contemporáneo” que ofrecen las imágenes de Xavier Arenós, Adrian Paci, Zineb Sedira, Montserrat Soto, Sergio Belinchón, Yto Barrada o Ursula Biemann.

Como explicó José Miguel Cortés, en calidad igualmente de comisario de la exposición, por un lado está el mar de finales del siglo XIX y principios del XX como espacio de “tranquilidad, sosiego y búsqueda del placer” y, por otro, ese Mediterráneo más problemático de nuestra contemporaneidad relacionado con la migración, los refugiados, las fronteras y las guerras. “El desarraigo está muy presente en toda la exposición”. El desarraigo y, con él, esa sensación de “melancolía por lo perdido”, abundó Cortés.

Fotografía de Mohamed Bourouissa. Entre el mito y el espanto. IVAM.

Fotografía de Mohamed Bourouissa. Entre el mito y el espanto. IVAM.

“Queríamos huir de la simple denuncia y que las imágenes fueran de gran belleza poética”, señaló el comisario. Más que impactar, Entre el mito y el espanto establece un pacto lleno de fisuras entre lo imaginario y lo real; entre el mito de las tierras luminosas bañadas por el Mediterráneo, y el horror que contienen esas mismas tierras anheladas por cuantos buscan una vida mejor. Aunque el mar que protagoniza la exposición ha sido durante siglos objeto de disputas, “nunca como ahora ha sido lugar de fronteras e inmensa tumba”, recordó Cortés.

Fotografía de Nicolas Muller. Entre el mito y el espanto. IVAM.

Fotografía de Nicolas Muller. Entre el mito y el espanto. IVAM.

A esa tumba se llega después de atravesar el más florido jardín que propone el mito del Mediterráneo, en cuya entrada está Kavafis con su ‘Viaje e Ítaca’. “Que Kavafis nos acompañe en este viaje placentero”, señaló el comisario. Las palabras del poeta sirven de introducción a la muestra, corroborando las de Cortés: “Llegar allí es tu destino. Mas no apresures nunca el viaje”. Y así, cadenciosamente, fue Cortés desgranando el cambio en la visión del Mediterráneo que se ha producido en menos de dos siglos.

Fotografía de Yto Barrada. Entre el mito y el espanto. IVAM.

Fotografía de Yto Barrada. Entre el mito y el espanto. IVAM.

Rogelio López Cuenca, insertado en el mito, desvela lo que se oculta tras esa visión amable. Es la primera advertencia de lo que nos aguarda. Enseguida empiezan a aparecer las imágenes de refugiados (Biemann), de límites y fronteras (Arenós), de personas hacinadas en las escalinatas que conducen a un avión que jamás llega (Paci), de hombres mirando a un horizonte imposible (Sedira), de interminables esperas (Barrada), de lugares fantasmales (Montserrat Soto) y de simple supervivencia (Mohamed Bourouissa).

Debates, talleres, jornadas, un ciclo de cine y diversas actividades completan la exposición Entre el mito y el espanto, con el fin de profundizar en tan controvertido Mediterráneo. Un mar al que se abocan 22 pueblos en busca de felicidad no exenta de melancolía muchas veces siniestra. Cortés apuntó en todo momento su intención de “huir de las visiones fáciles, sensacionalistas”, para que mediante fotografías “menos evidentes pero más profundas” la reflexión fuera posible.

Ver la noticia en El Mundo Comunidad Valenciana

Fotografía de Zineb Sedira. Entre el mito y el espanto. IVAM.

Fotografía de Zineb Sedira. Entre el mito y el espanto. IVAM.

Salva Torres

Bienvenida sin palabras

Refugio ilustrado
Asociación Profesional de Ilustradores Valencianos (APIV)
Mercat de Tapineria
C / Tapinerai, 15. Valencia
Sábado 20 y domingo 21 de febrero de 2016

En una sociedad sometida a un constante aluvión de estímulos visuales, el viejo proverbio, ‘Una imagen vale más que mil palabras’  potencia al máximo su significado. Conscientes de este hecho, los ilustradores valencianos lanzan un grito silencioso y sin palabras a favor de los refugiados que intentan encontrar asilo en Europa. Se trata de una campaña promovida por la Asociación Profesional de Ilustradores Valencianos (APIV),  “en apoyo de las personas migrantes, víctimas de esta llamada crisis de los refugiados y de la inoperancia de los países europeos”.

Su objetivo es propiciar la reflexión y la solidaridad en la sociedad española y exigir su responsabilidad a los gobernantes. Las ilustraciones se plantean “como la comunicación gráfica de las ideas, con  la facultad de convertirse en un grito silencioso, en un arma de sensibilización masiva, en un potente esperanto visual”.

Ilustración de Yaser Safi. Imagen cortesía de APIV.

Ilustración de Yaser Safi. Imagen cortesía de APIV.

Bajo el título Refugio ilustrado, los ilustradores suscitan el debate acerca de diversas cuestiones. La vida diaria en los campos de refugiados, la solidaridad o insolidaridad por parte de la ciudadanía y los Estados, la manipulación informativa, o las condiciones en las que serán recibidas las personas refugiadas en nuestro país.

El pintor y grabador sirio Yaser Safi ha sido el primero en sumarse al proyecto. Residente en Damasco, Safi ha expuesto sus trabajos en Siria, Egipto, Dubai, Jordania, Emiratos Árabes Unidos, Bélgica y Estados Unidos. De una turbadora apariencia infantil, sus obras reflexionan sobre la condición humana, sus incongruencias y la crueldad de la guerra. Otros autores que  han dado su apoyo a la campaña son los españoles Juan Berrio, Cristina Peris, Inma Serrano, Tutticonfetti o Esther Pérez-Cuadrado.

Ilustración de Juan Berrio. Imagen cortesía de APIV.

Ilustración de Juan Berrio. Imagen cortesía de APIV.

En el marco de la campaña se ha organizado un evento de dibujo en directo que tendrá lugar los días 20 y 21 de febrero en el Mercat de Tapineria de Valencia: Refugio ilustrado: dibujantes por las personas refugiadas. Unos 60  profesionales de la ilustración y el cómic realizarán sencillos dibujos y dedicatorias que serán vendidos al precio simbólico de diez euros. El dinero recaudado será destinado íntegramente a la plataforma València Ciutat Refugi, dedicada a la sensibilización y a la acogida de las personas refugiadas y cuyo lema es “creando una nueva cultura de bienvenida”.

Respuesta ineficaz

Alrededor de 60 millones de personas en todo el mundo han sido obligadas a abandonar sus casas y buscar protección en otro lugar, según la Agencia de la ONU para los refugiados (Acnur). Han tenido que huir de sus países de origen a causa de  persecución por sus ideas políticas, raza, religión, género u orientación sexual y la guerra que azota Siria desde hace cinco años.

Ilustración de Tutticonfetti. Imagen cortesía de APIV.

Ilustración de Tutticonfetti. Imagen cortesía de APIV.

Esta triste realidad es un  fenómeno mediático manipulado en muchos casos con fines ideológicos que sirve de excusa para promulgar leyes reaccionarias, restrictivas y con tintes xenófobos. Los países europeos no están respondiendo con celeridad ni eficacia a esa llamada de auxilio. Hasta el momento, España ha acogido tan solo a 18 refugiados sirios de los más de 16.000 que tiene asignados y el conjunto de los países de la UE solamente a 160 de los 160.000 a los que se había comprometido.

Las ilustraciones recibidas serán publicadas en la página www.refugioilustrado.tumblr.com y difundidas a través de las redes sociales. Una selección del material recibido antes del día 1 de marzo será expuesta en la exposición anual que la APIV organiza en la Feria del Libro de Valencia en el mes de abril.

Ilustración de Cristina Peris. Imagen cortesía de APIV.

Ilustración de Cristina Peris. Imagen cortesía de APIV.

Bel Carrasco

Contaria, seis piezas de contenido social

IX edición del Festival Contaria
Sala Russafa
C / Denia, 55. Valencia
Del 19 de diciembre de 2015 al 4 de enero de 2016

Más valenciano y comprometido que nunca. Así se presenta la IX edición del Festival Contaria para niños y niñas que se inicia el 19 de diciembre en la Sala Russafa. Seis variadas propuestas, una de ellas de la compañía invitada de Murcia que presenta Las aventuras de Tarik y Salah, una obra que habla sobre el fenómeno migratorio, con la que arranca el festival.

“En esta edición la programación tiene una vertiente social, habla sobre temas con los que conviven los niños o que forman parte de su desarrollo como individuos”, explica Juan Carlos Garés.  “Un ejemplo es El armario de mamá, una propuesta de Teatres de la Llum que nos gusta especialmente porque utiliza el teatro de sombras, una disciplina poco corriente en la Comunidad Valenciana. También queremos destacar la apuesta de producción de la nueva compañía Mamá Lalá, poniendo en pie Piratas. El secreto del árbol un musical de aventuras, al más puro estilo Disney, con seis actores-cantantes en escena. Hemos intentado incluir propuestas que cuentan con mucho tirón, como Dani Miquel o Elisa Matallín, junto a otras que pueden ser más minoritarias, o los nuevos relevos generacionales para intentar ofrecer un panorama lo más variopinto posible de la escena valenciana para niños”.

Lazarillo. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Lazarillo, de la compañía Arden. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Tras Las aventuras de Tarik y Salah llega un clásico de la literatura española, Lazarillo (días 26 y 27), una versión con el particular sello de la compañía valenciana Arden que protagonizan dos marionetas de carne y hueso, a las que dan vida Omar Sánchez y J.R. Torres, que luchan por conservar su viejo teatrillo. Mezclando el texto original con los fragmentos de la obra que representan los títeres, esta divertida propuesta acerca a los pequeños una de las obras cumbre de nuestra herencia cultural.

Otro clásico pero de la cultura contemporánea valenciana es Dani Miquel, que regresa a Sala Russafa con su espectáculo Al Nadal un pas de pardal (día 28) un repaso a  canciones y juegos tradicionales asociados a estas fiestas.

Un referente de la escena para niños valenciana es Elisa Matallín, que vuelve con la pieza Qué bonito es Panamá! (días 28 y 29), una fábula creada por el ilustrador y escritor alemán Janosh que protagonizan un oso y un tigre que viven felices en su casita, junto al río que un día les traerá en sus aguas una caja venida desde Panamá que despertará su deseo de conocer el mundo.

Piratas. El secreto del árbol. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Piratas. El secreto del árbol, de la compañía Mamá Lalá. Imagen cortesía de Sala Russafa.

En enero la compañía Mamá Lalá, creada este año en Aldaia,  estrenará Piratas. El secreto del árbol (2 y 3 de enero). Una comedia musical con seis cantantes y un genuino sello Disney que rinde homenaje al género de aventuras.

La programación del festival se cierra con una propuesta de la compañía Teatres de la Llum (Puerto de Sagunto), dirigida por Mariola Ponce, caracterizada por utilizar el teatro de sombras para contar historias. El armario de mamá (4 de enero) narra,  a través de siluetas y hábiles juegos de luz, los sueños del pequeño Abril, las visiones de un niño cuya imaginación es capaz de transformar en sus juegos objetos cotidianos de su madre, como un par de zapatos o un pañuelo, en un mundo lleno de aventuras.

A punto de cumplir su primera década, Garés resume la trayectoria del festival de artes escénicas dedicadas a los más pequeños. “El festival ha pasado por varias etapas y su supervivencia se debe, primordialmente, a que la organización ha sabido ir transformándolo y adaptándose a las nuevas circunstancias sin tirar la toalla”, comenta Garés. “Empezamos siendo una feria que quería dinamizar el sector de las artes escénicas para niños y llegamos a movilizar a más de 230 profesionales que visitaban Valencia para asistir a Contaria, entre artistas, programadores y distribuidores teatrales. Teníamos entre 30 y 35 espectáculos y, lógicamente, esto era posible gracias al apoyo de instituciones como la Concejalía de Juventud, a través de la Fundación VEO, la Diputación de Valencia y el INAEM”.

Con la crisis los apoyos fueron disminuyendo y el evento se transformó en festival. “Por eso lo pasamos a las navidades, porque era un momento bueno para la programación infantil. Actualmente, Sala Russafa es el único patrocinador de Contaria, pero tenemos la esperanza de hacer crecer esta propuesta de nuevo, cuando las instituciones puedan volver a colaborar. No hay ninguna feria específica en la Comunidad Valenciana dedicada a las artes escénicas para niños y este sector tiene un crecimiento imparable. Es la clave para que muchas salas y muchas compañías puedan financiar su actividad e incluso otros proyectos para público adulto. Así que pensamos que el teatro familiar es una apuesta imprescindible dentro de las artes escénicas”, concluye Garés.

La aventura de Tarik y Salah. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Las aventuras de Tarik y Salah. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Bel Carrasco

Rocío Villalonga. Éxodo o genocidio

Rocío Villalonga. El extraño flujo de la monarca
Galería Alba Cabrera, Valencia
C/ Félix Pizcueta, 20, bajo. Valencia
Inauguración: 12 de noviembre de 2015, 20h.

Reproducimos un fragmento del texto del comisario de esta exposición, acerca del proyecto de Rocío Villalonga, en el que la artista aborda la actual crisis humanitaria, que transita entre el éxodo o la migración, el destierro o el genocidio. Se trata de un nuevo trabajo de Villalonga, en el que destaca una gran instalación realizada ex profeso, que bien merece una visita.

“(…) Para abordar la cotidianidad no es posible abstraerse conscientemente de lo político, pues la lectura de un trabajo artístico no puede realizarse desligada de la realidad social que representa una determinada geografía y un determinado tiempo, pues de lo contrario nos quedaríamos en la superficie, en la anécdota. Rocío Villalonga, con su exposición en la Galería Alba Cabrera de Valencia, centra su atención en los desplazamientos no voluntarios de personas. Los movimientos migratorios no son un problema nuevo, ni es la primera vez que la artista lo trabaja en su obra. En esta exposición apuesta por formatos cargados de simbolismo, que trasladan al soporte artístico los aspectos múltiples de esta realidad fragmentada.

La ONU[1] planteó en el año 2000 la necesidad de combatir los desastres del mundo enunciando 8 objetivos de desarrollo para el Milenio, poniéndose como meta para lograr resultados el año 2015. La propia organización siempre ha reconocido el retraso que se cernía sobre el plan de trabajo establecido y la dificultad de cumplir con las previsiones. El ejercicio de la doble moral hace que los mismos estados que han contribuido a determinar una política de “tierra quemada” a favor de sus intereses, sin considerar las consecuencias humanas, ambientales y culturales, sean los que pretendan expiar sus culpas representando la figura del “donante”. Bien está que contribuyan económicamente a paliar los efectos de su codicia, pero mejor estaría si reconsideraran y modificaran los medios de explotación que emplean, para de verdad transformar la realidad del planeta. Tres cuartas partes del mismo agoniza claramente, pero en el mundo desarrollado, en la zona de privilegio, han estallado ya las alarmas que evidencian el fin de una era. La angustia humana, retransmitida por televisión durante años, provenía de lugares que nos resultaban lejanos pero, en una magnitud infinitamente menor, se ha trasladado ahora a nuestro propio escenario, para que entendamos un poco mejor su significado.

Las mariposas monarcas (Danaus plexippus) migran desde México a Canadá, y en años con vientos favorables llegan al suroeste de Gran Bretaña, a España, a Marruecos y a Rusia, siendo uno de los pocos insectos que logra realizar travesías transatlánticas. Pero lo más llamativo es que durante esos desplazamientos la mariposa se reproduce, muere y es su descendiente la que continúa el viaje sin haber recibido las enseñanzas parentales.

Rocío Villalonga toma como referencia el ejemplo de superación de esta especie para abordar la larga y dolorosa crisis humanitaria que obliga a millones de personas a abandonar sus entornos vitales para emigrar, para huir, buscando ponerse a salvo, persiguiendo el sueño de una vida mejor ante el fracaso de unos derechos humanos universales que, en realidad, no son más que tinta seca sobre papel.

Explica Enzensberger[2] que en todas las épocas ha habido grandes masacres y pobreza endémica; los enemigos eran enemigos, y los pobres eran pobres. Pero sólo desde que la historia se ha convertido en historia mundial se ha condenado a pueblos enteros declarándolos superfluos. Y curiosamente los autores de tales sentencias se mantienen despersonalizados: se llaman “colonialismo”, “industrialización”, “progreso tecnológico”, “revolución” o “colectivización”; las sentencias se dictan en voz alta y se ponen sistemáticamente en práctica, de modo y manera que a nadie le puede quedar la menor duda del destino que le ha sido asignado: éxodo o emigración, destierro o genocidio.

¿Por cuánto tiempo? ¿Por cuántas vidas?”

Rocío Villalonga. El extraño flujo de la monarca, 2015. Cortesía Galería Alba Cabrera.

Rocío Villalonga. El extraño flujo de la monarca, 2015. Cortesía Galería Alba Cabrera.

José Luis Pérez Pont


[1] http://www.un.org/spanish/millenniumgoals/
[2] ENZENSBERGER, Hans Magnus. La gran migración. Anagrama, Barcelona, 1992.

Resistencias invisibles en Fundación La Posta

La resistencia invisible de lo cotidiano I: Reificación
Be Andr y Regina de Miguel
Fundación La Posta
C / Pintor Fillol, 2. Valencia
Hasta el 14 de febrero, 2015

Uno de los aspectos claves para entender el mapa de conocimiento proyectual trazado en la Fundación La Posta es el diálogo entre arte, tecnología, ciencias sociales y arquitectura. Este marco de actuación multidimensional genera sinergias capaces de plantear las cuestiones más importantes en la actualidad y en ese contexto nos sentimos capaces de aportar algo al discurso cultural actual como una organización constituida sin ánimo de lucro. Esta nueva forma de multi-dimensionalidad es, en palabras de Mosquera “una prisión sin muros”, y nos recuerda que el mejor laberinto en el mundo es el desierto y que en la mayor parte del siglo XXI los artistas han encontrado refugio entre sus espacios olvidados.

Con la atención puesta en ese diálogo entre disciplinas que tiende a generar la tensión necesaria para la creación y que de alguna forma define y tamiza las identidades de los actores culturales del siglo XXI, he esbozado ‘La Resistencia Invisible de lo Cotidiano’, una iniciativa que se completa con dos exposiciones (La Resistencia Invisible de lo Cotidiano I: Reificación / La Resistencia Invisible de lo Cotidiano II: Equívoco) y que persigue habilitar esos espacios generados entre diferentes territorios del conocimiento para hacerlos visibles y respirables.

Imagen del video de Regina de Miguel en la exposición 'Las resistencias invisibles de lo cotidiano I: Reificación'. Fundación La Posta.

Imagen del video de Regina de Miguel en la exposición ‘La resistencia invisible de lo cotidiano I: Reificación’. Fundación La Posta.

Creo firmemente en la capacidad del arte como elemento transformador en cualquiera de los ámbitos de la vida, pero esencialmente del tejido social. Admiro la capacidad que posee para vehicular pensamientos y sensaciones que de otra forma no serían incorporados ni estructurados como componente estética y experiencial particular. Esta relación entre arte, la cotidianeidad y la resistencia entre equivalentes y no entre opuestos, me ha llevado a plantear una serie de diálogos entre artistas que trabajan aspectos relacionados con esos procesos.

En un momento social muy comprometido, donde la estructura se desmorona y el sistema muestra demasiadas heridas abiertas, la idea de una resistencia invisible que fluye desde los trabajos seleccionados sirve como reactivo de la función transformadora del arte. He buscado establecer un diálogo entre agentes que se mueven en un entorno global pero que alcanzan a resolver a través de sus trabajos problemas específicos. Esas “diferencias similares” permiten que los trabajos aborden perspectivas diferentes sobre temas comunes generando voces individuales totalmente integradas en un proyecto conjunto.

Obra de Be Andr en la muestra 'La resistencia invisible de lo cotidiano I: Reificación'. Fundación La Posta.

Obra de Be Andr en la muestra ‘La resistencia invisible de lo cotidiano I: Reificación’. Fundación La Posta.

Los artistas invitados a formar parte de la primera parte del proyecto son Be Andr y Regina de Miguel, ambos afincados en Europa -Andr en Londres y de Miguel en Berlín- y con lugares de procedencia distintos a los lugares en los que viven y trabajan. El hecho de ser artistas habituados a desenvolverse en un entorno ajeno al de sus lugares de procedencia -Andr es noruego y de Miguel es española- les ha permitido trabajar desde esa mirada global condicionada por factores locales ajenos.

Sin duda el poder de la migración ejerce una influencia excepcional a la hora de establecer nuevos códigos con los que evaluar y situarse en el mundo. Regina de Miguel y Be Andr son capaces de restaurar mediante su obras cuestiones necesarias relativas a los códigos culturales, científicos o textuales hegemónicos y pretendidamente consolidados. Ambos artistas, desde lugares estéticos y conceptuales diferentes, se acercan a esa resistencia invisible que genera la duda de lo establecido y no elegido, planteándose cómo sacrificar parte de lo aprendido para evocar nuevas situaciones que transforman la realidad, ya sea la suya, la nuestra o la que compartimos.

Imagen del video de Regina de Miguel que forma parte de la exposición de Fundación La Posta.

Imagen del video de Regina de Miguel que forma parte de la exposición ‘La resistencia invisible de lo cotidiano I. Reificación’. Fundación La Posta.

Juan Fabuel

Carlos Montaño: Qandíl

Becas Hábitat 2014. Carlos Montaño: Qandíl
Espai d’art contemporani de Castelló (EACC)
C/ Prim, s/n
Inauguración 9 de mayo a las 20 h.
Hasta el 31 de agosto de 2014

A lo largo de la historia, los objetos transportados de una cultura a otra han sido herramientas de aplicación de trabajo, de desarrollo y de mejoramiento de la geografía de destino, han quedado como instrumentos que muy difícilmente son considerados como elementos de identidad. Aquello que nos da la identidad también nos define como los distintos del otro, nos pone en contraste, nos muestra en oposición al otro, nos convierte, al ser todos distintos, en lo mismo, en iguales. Aquello que nos da identidad es la cultura y la cultura es un dispositivo móvil, un filtro a través del que el ser humano mira aspectos acentuados o velados del mundo que habita, es un mecanismo con el cual modifica su contacto con éste, a través del cual se interrelaciona. Es una acumulación de códigos referencias y puntos de conexión para comunicarse y acompañarse con otros interlocutores que tengan el mismo código.

Carlos Montaño, "Qandíl" (videoinstalación). Imagen cortesía del artista.

Carlos Montaño, “Qandíl” (videoinstalación). Imagen cortesía del artista.

Carlos Montaño, "Qandíl" (videoinstalación). Imagen cortesía del artista.

Carlos Montaño, “Qandíl” (videoinstalación). Imagen cortesía del artista.

Qandíl es un proyecto de videoinstalación que pretende explorar la naturaleza de dichos objetos de uso cotidiano, objetos heredados de la cultura árabe a la española y más tarde, con el paso de los siglos a la mexicana. Mediante estos objetos el artista quiere explorar la herencia a través del tiempo, la migración como portadora de cultura y generadora de sincretismos.

Carlos Montaño, "Qandíl" (videoinstalación). Imagen cortesía del artista.

Carlos Montaño, “Qandíl” (videoinstalación). Imagen cortesía del artista.

Carlos Montaño, "Qandíl" (videoinstalación). Imagen cortesía del artista.

Carlos Montaño, “Qandíl” (videoinstalación). Imagen cortesía del artista.

Para la realización de la pieza Objeto hexagonal con 3 trayectorias (3 Videos HD, estructura de madera, medidas variables. 14’35” c/u) a tres mexicanos residentes en la ciudad de Castellón de la Plana se les pidió una definición personal de “objeto”, con estas descripciones se construyó un objeto hexagonal y se le dio a cada uno una pieza de dicho objeto con la cual reinterpretar su viaje geográfico y cultural desde su país de origen a través de la provincia de Castellón. Las piezas de medianas dimensiones acentúan su relación con el cuerpo y fuerzan la interdependencia con el individuo durante la trayectoria a fin de registrar físicamente en su superficie las modificaciones que resulten de su movilización. En Mirada subjetiva de 3 trayectorias (Video HD sobre estructura de madera, 1.20 x 2.33 mts. 16’30”) los recorridos son registrados directamente sobre la pieza desplazada teniendo una mirada muy cercana del contacto que esta tiene con el territorio. Garbell utiliza un garbillo como soporte de proyección. En él se exploran las distintas herramientas que ha dejado su huella en la región de La Plana al transformar el territorio para el cultivo de la naranja, a su vez Compuerta (Video HD 11’6” proyección sobre compuerta) nos recuerda que sin la implementación del sistema de riegos desde siglos atrás no habría sido posible la trasformación de la provincia.

Carlos Montaño, "Qandíl" (videoinstalación). Imagen cortesía del artista.

Carlos Montaño, “Qandíl” (videoinstalación). Imagen cortesía del artista.

Carlos Montaño, "Qandíl" (videoinstalación). Imagen cortesía del artista.

Carlos Montaño, “Qandíl” (videoinstalación). Imagen cortesía del artista.