Pàgines sense límits

Pàgines sense límits, Revistes
OCTUBRE Centre de Cultura Contemporània
San Ferran, 12. Valencia.
Del 7 de mayo al 6 de junio de 2015

Pàgines sense límits es una muestra de revistas cuyas páginas en la mayoría de las ediciones que se presentan no están impresas sobre papel, sino que son formatos tridimensionales. Páginas objetuales en las que los editores, escritores, poetas y artistas buscan otros soportes que no son las páginas al uso.

Basándome en la colección particular del editor y artista Pepe Murciego, he seleccionado unas cuarenta revistas editadas en España, que muestran las diversas tendencias y soportes de este sector, atendiendo sobre todo a las técnicas de reproducción y diseño editorial. El nexo común de todas ellas es su periodicidad.

LA Más Bella

La Más Bella. Imagen cortesía de la editorial.

Revistas experimentales de arte y creación literaria, de arte textil, fanzines, mail art, poesía visual experimental, pintura, dibujo, grabado (litografía, xilografía, calcografía), técnicas mixtas variadas, fotografía, reprografías e infografías, arte sonoro, danza, video, teatro o performance. En definitiva contenedores de creación donde conviven en armonía todas las formas de expresión artística, con absoluta libertad técnica.
Con textos o sin textos son revistas que transmiten emociones, que exigen al lector que mire, palpe, manipule o interactue, provocando otras formas de lectura en las páginas que no contienen palabras escritas.

Píntalo de Verde. Imagen cortesía de la editorial.

Píntalo de Verde. Imagen cortesía de la editorial.

Editores que entienden cada número como un proyecto nuevo y distinto a los demás, cuyo primer paso es siempre la elección de un tema o lema monográfico y una solución formal sobre la que empezar a trabajar (La Más Bella). Editores cuyo continente es siempre el mismo (Papel Engomado, LaLata). Editores que surgen de la necesidad de dar alguna respuesta alternativa a las publicaciones encorsetadas de la poesía que recorrían un circuito oficioso de autores y que poblaban el panorama editorial de España a mediados de la década de los ́80 (Menú). Editores que surgen como alternativa a la galería y al libro tradicional como intercambio de obra artística original (Take away, CAPS.A.). Editores que en sus publicaciones no se encuentran dos iguales, porque se manipulan página a página.

Revista ST. Imagen cortesía de la editorial.

Revista ST. Imagen cortesía de la editorial.

Revistas “raras” que sólo se pueden encontrar en librerías especializadas, museos o por subscripción, algunas desaparecidas y que sus tirajes varían desde un solo ejemplar hasta los 1.000 ejemplares.

Revistas que nacen de las charlas en los cafés, con inquietudes corrosivas, necesidad de libertad y voluntad de entretenimiento.

En definitiva revistas nada convencionales, destinadas a perdurar y convertirse en objetos de coleccionista por su escaso tiraje y manipulación de sus páginas.

Ejemplar de la revista CONTAINER, (portada). Imagen cortesía de la editorial.

Ejemplar de la revista CONTAINER, (portada). Imagen cortesía de la editorial.

En Exposición:
Aire, Al Buit, Al-Harafish, Branques, Caja de Truenos, CAPS.A., Carpetas del Paraiso, Cavecanis, Container, El Costurero de Aracne, Fenici, Fíjate, Imbécil, LaLata, La Más Bella, Malalletra, Menú, Merz (mail), Metronom, El Naufraguito, La Nevera, Pa’Comer’Aparte, Papel Engomado, Paper Mind, Píntalo de Verde, Salamandria, Sandwich Club, S.T., Texto Poético, La Ruta del Sentido, Take Away, Veneno, La Wevera.

Cartel expo

Inauguración 7 de mayo 2015, 20 h. en Octubre Centre de Cultura Contemporània.

Lupe Frígols

Vanguardia y publicidad de Kurt Schwitters

Vanguardia y publicidad, Kurt Schwitters
Museo de Arte Abstracto Español. Cuenca
Hasta el 15 de febrero de 2015

No se dejó arrastrar por las grandes corrientes totalitarias del siglo, algo habitual entre sus colegas vanguardistas. Y sin embargo, desde su posición de burgués acomodado, Kurt Schwitters (1887-1948) contribuyó a renovar el lenguaje artístico de su tiempo, ese que hoy conocemos como el de las vanguardias históricas.  Para ello se sirvió del collage y la pintura al óleo, de un lado, y de las herramientas del diseño gráfico como la tipografía, por otro. Con este último y con la pintura se ganará el sustento; con el collage desarrollará con total libertad su veta artística; además, esta novedosa técnica le permitirá aproximarse a las filas del movimiento dadaísta, del que fue rechazado por su condición burguesa, heroicidad atribuible a Richard Huelsenbeck. Ello no le impidió cultivar el espíritu Dadá a través de una filosofía unipersonal, a la que llamará Merz.

Kurt Schwitters. Tarjeta postal para Merz Werbezentrale (Agencia publicitaria Merz), tipografía sobre cartulina (Colección Merril C.Berman)

Kurt Schwitters. Tarjeta postal para Merz Werbezentrale (Agencia publicitaria Merz), tipografía sobre cartulina (Colección Merril C.Berman)

En esta exposición que presenta la Fundación Juan March en su sede del Museo de Arte Abstracto conquense la tesis es inequívoca: toda labor de índole artística en Kurt Schwitters tiene una raíz común. Para ilustrarlo se ha reunido un centenar de piezas –procedentes en su mayoría de la colección de Merrill C. Berman y del Archivo Lafuente– entre collages e impresos (folletos, carteles o cubiertas de libros). Además, en una de las salas se puede escuchar la grabación que Javier Maderuelo y María Villa llevaron a cabo en 1982 de su Ursonate, composición a partir de sonidos vocales basados en la repetición.

Kurt Schwitters, La catedral: 8 litografías, Hannover: Paul Steegemann Verlag. (1920); Litografía y collage (cubierta) sobre papel

Kurt Schwitters, La catedral: 8 litografías, Hannover: Paul Steegemann Verlag. (1920); Litografía y collage (cubierta) sobre papel

Más allá del espíritu Dadá que impregna algunas de sus obras, lo realmente destacable en Schwitters lo vemos en esta sala: sin ir más lejos, la modernidad de unos diseños claros y elegantes (líneas rectas, tipografías de palo seco o dibujadas en el caso de los titulares) en un tiempo en que lo más frecuente era la utilización de la letra gótica, un tipo que algo más tarde prohibirá Adolf Hitler en su afán por llevar la propaganda fuera de sus fronteras.

Sorprenden, si se tiene en cuenta que fueron diseñados hace casi un siglo, las cubiertas de los programas de mano de la Ópera de Hannover; el cartel para el Día Opel en el que apenas utiliza  una tinta y una tipografía propia, la Systemschrift; y, desde luego, los nombres con los que colaboró: si para la impresión de la Ursonate el cuidado tipográfico quedó a cargo del legendario Jan Tschichold, piedra angular de la renovación tipográfica, para uno de los números de Merz, la revista que publicaba por su cuenta, contó con El Lissitsky.

Kurt Schwitter, Merz nº11, 1924. Publicidad tipográfica: número de Pelikan; Tipografía sobre papel (Archivo Lafuente)

Kurt Schwitter, Merz nº11, 1924. Publicidad tipográfica: número de Pelikan; Tipografía sobre papel (Archivo Lafuente)

Como a los artistas de la Bauhaus en aquella época (Josef Albers, del que pudimos ver dos exposiciones recientemente, en Madrid y Cuenca, es un buen ejemplo), a Kurt Schwitters lo movía la búsqueda constante. Para él, el arte era –como dejó dicho– creación, y no imitación de “la naturaleza” o de “otros colegas, como sucede normalmente”. A propósito, lo nuevo no tenía (no tiene) por qué ser caro: el buen anuncio es barato, rezaba el que diseñó para dar a conocer su estudio. No es, una vez más, una cuestión de dispendio sin control, sino de gusto. De buen gusto fruto de esa búsqueda continua que llevó a cabo. Un espíritu rebelde, sí, pero aplicado.

Rafa Martínez