Deconstructing ab Borjas con Alfredo Pardo

Deconstructing ab Borjas
Sant Domènec, 7 (Convent de Sant Domènec). Xàtiva (Valencia).
Miércoles a domingo de 10 a 14h y 18 a 20h.
Clausura domingo 29 de mayo.

Todo empezó con los preparativos del congreso sobre los Borja a celebrar en Xàtiva. En la configuración de calendario y ponentes alguien reparó en la idea de complementar las jornadas con una exposición de artes plásticas y surgió el nombre de Alfredo Pardo.

De él, el artista y crítico Jesús Andrés, -dijo-: “Si Alfredo Pardo estuviera exponiendo en Londres arrasaría”.

Y es cierto, pero nadie en su pleno juicio se atreve a cuestionar la importancia de los lobbies -también- en el mundo del arte contemporáneo, en donde además de talento, es definitivo tener respaldo de críticos, galeristas, marchantes, medios de comunicación y coleccionistas, no puede fallar ni uno solo de los elementos.

En cualquier caso, Alfredo Pardo declinó la propuesta de hacer una exposición individual. “Hace tiempo que no pinto” –confesó-, pero a la vez, se sintió comprometido con su municipio. “De los Borja no hay nada en Xàtiva que tenga continuidad y prevalezca en el tiempo”, “forman parte de nuestro patrimonio histórico”, -afirma-.

Así, excluyéndose él mismo como artista, -aunque ejerce como creativo principalmente en materia de diseño- se comprometió en hacer una exposición colectiva que tuviera a los Borja como protagonistas. No había presupuesto para su trabajo, pero aún así, se comprometió en sacar el proyecto adelante. En artes plásticas siempre hay alguien así, aunque su actitud sería difícil de entender en otros foros. Akira Kurosawa lo definiría muy bien. “En un mundo loco, solo los locos son cuerdos”

Tiró de agenda e hizo una selección de compañeros con quienes compartió en la Facultad de Bellas Artes, en el máster, o en becas, talleres y convivencias artísticas. Esa condición de antiguo compañero lo convierte en un gran conocedor de las diferentes trayectorias de cada uno de ellos. Con estos mimbres, completó una lista de cincuenta nombres, lista que poco a poco fue depurando hasta quedarse con los perfiles adecuados. A ellos sumó dos nombres más, artistas a los que sigue con la admiración de quien cree en el oficio de hacer arte pensando.

Pasado el plazo, y una vez cumplidas las fechas de entrega, el propio Alfredo Pardo se encargó de retirar las obras de cada artista pieza por pieza -con su vehículo- para trasladarlas posteriormente al Antic Convent de Sant Domènec, (sensacional edificio, s. XIV, ubicado en el centro histórico de Xàtiva). Visto lo visto, el resultado del proyecto da lugar a afirmar que hay dos hilos conductores en la exposición, el apellido Borja y el propio Alfredo Pardo.

Chema López. Fotografía de Alfredo Pardo.

Imagen de la obra de Chema López en la exposición. Foto de Alfredo Pardo.

“De Chema López me habló Sergio Luna, lógicamente conocía su trabajo, no lo voy a descubrir ahora al público», pero no había coincidido con él en ninguna fase de formación ni en ningún proyecto artístico”

En cuanto a Juan Daniel Sanz, -dice- “Es el prototipo de artista que realiza obra y la guarda en su casa detrás del armario”. “Crea por vocación, apenas muestra lo que hace ni a los amigos”, “Fue alumno mío, y en ese tiempo descubrí su talento”

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«Roderic, l’home llapisera”Juan Daniel Sanz. Foto de Alfredo Pardo.

Sanz, propone “Roderic. l’home llapisera”, -un personaje propio que emplea en buena parte de su obra y que interpreta al papa Alejandro VI. Su pieza es una reflexión sobre las luces y las sombras que siempre ha rodeado la figura de Rodrigo de Borja.

Exaltación, crítica, bulo, poder, fantasía, traición, amor, sexo e intrigas, son locuciones con las que se relaciona a los Borja, un linaje que llegó a Italia originario de las tierras de Xàtiva, y que a lo largo de medio siglo daría a dos Papas y más de diez cardenales. Personajes que desafiaron al poder más asentado y recalcitrante, y que después de llegar a lo más elevado del mismo, cayeron en una leyenda negra forjada por la infamia y la destrucción de la memoria.

La Familia Borja, para Joan Francesc Mira, era una familia excepcionalmente misteriosa y polémica a la que se le han endosado muchos mitos. A veces, leyendas y habladurías a las que las generaciones han ido sumando y engordando sin rigor alguno, como en el dicho de la hormiga y el elefante.

Lucrecia según Paco Montañés. Foto de Alfredo Pardo.

Lucrecia según Paco Montañés. Foto de Alfredo Pardo.

El personaje más apetecible para la interpretación es Lucrecia, que sirve de inspiración a artistas como Paco Montañés (1980, Alcalá la Real, Jaén). En sus creaciones, Lucrecia Borja se entrega a su hermano César. Montañés plasma una imagen de Lucrecia en la noche que hipotéticamente se entrega carnalmente a su hermano César, divina, sensual y exquisita.

Lucrecia según Pol Coronado. Foto de Alfredo Pardo.

Lucrecia según Pol Coronado. Foto de Alfredo Pardo.

Pol Coronado (Águilas, Murcia, 1966) muestra en “Lucrecia Borgia” las diferentes facetas del carácter del personaje, a pesar de que no es razonable atribuirle responsabilidad alguna, -por ejemplo- de su primer matrimonio con Gasparo de Procida cuando tan solo tenía 11 años, y que da razón, de todo lo que podría venir después, aunque de ella, ha sobrevivido durante siglos lo mencionado anteriormente, es decir, la leyenda negra y el morbo.

Miguel Carlos Montesinos. Foto de Alfredo Pardo.

Lucrecia según Miguel Carlos Montesinos. Foto de Alfredo Pardo.

Por su parte, Miguel Carlos Montesinos (Vall d’Uixó, 1978) centra su obra en el embarazo que produjo la muerte a Lucrecia en el parto, y en la que aparecen dos figuras que se funden con el fondo de la obra como dos fantasmas que vuelven del pasado: su padre Rodrigo y su hermano Juan.

Marta Pina. Foto de Alfredo Pardo.

Sombras y realidades sobre los Borja, Marta Pina. Foto de Alfredo Pardo.

También Marta Pina parece haber pensado en Lucrecia para representar alguna de las piezas que enriquecen el proyecto. Collages de acreditada solvencia, y que de forma muy sutil abordan el tema de la apariencia y de la realidad, de lo que la sombra es capaz de proyectar.

Daniel Coves. Foto de Alfredo Pardo.

Lucrecia niña, de Daniel Coves. Foto de Alfredo Pardo.

Por su parte, Daniel Coves, de técnica tradicional y audaz en ejecución, representa a una Lucrecia Borgia con la belleza propia de la infancia, inocente y desconocedora del futuro que le espera.

Sergio Luna. Foto de Alfredo Pardo.

Los Borja de hoy, Sergio Luna. Foto de Alfredo Pardo.

Sergio Luna (Archena, Murcia, 1979), participa con una composición pictórica de varios retratos con imágenes extraídas de diferentes perfiles de redes sociales. Imágenes de individuos que tienen en común el apellido Borja en dichas redes sociales, y de las que ha extraído también los datos identificativos de estos perfiles.

"Alejandro VI, rara avis" de Ivan Izquierdo. Foto de Alfredo Pardo.

«Alejandro VI, rara avis» de Ivan Izquierdo. Foto de Alfredo Pardo.

En cuanto a «Alejandro VI, rara avis«, es una representación alegórica en la que se aprecia una figura antropomórfica con el escudo de la familia Borja. Pieza de grandes dimensiones realizada por Ivan Izquierdo que recaba en las formas e iconografía centrada en el poder papal.

MADAFAKA & The Toxic Kiwis. Foto de Alfredo Pardo.

“By the dis-Grace of God”, de MADAFAKA & The Toxic Kiwis. Foto de Alfredo Pardo.

MADAFAKA & The Toxic Kiwis han concebido la pieza titulada “By the dis-Grace of God” (Dios nunca tuvo el poder). Los MADAFAKA & The Toxic Kiwis son un colectivo de creadores surgido en Xàtiva, y están dirigidos  por Fran Pons y Sandra Moscardó, ambos profesionales de diseño, comunicación y sociología.

Jesús Herrera. Foto de Alfredo Pardo.

La visión de Jesús Herrera. Foto de Alfredo Pardo.

Jesús Herrera Martínez (Petrer, 1976) evoca el tema de la vanitas y lo relaciona también con la leyenda negra de los Borja. Por medio de una cabeza cortada, autorretrato del artista, dispuesta sobre una bandeja, con los ojos y boca cosidos. La imagen, recuerda a “Salomé con la cabeza del Bautista”  (Caravaggio, 1607) y sostiene la idea de mantener el poder mediante la violencia,  y el miedo.

Antonio Velfin. Foto de Alfredo Pardo.

La visión de Antonio Velfin sobre la espiritualidad y los papas. Foto de Alfredo Pardo.

Por su parte, Antonio Velfin, realiza una aproximación a la espiritualidad y abre debate sobre lo que fueron aquellos años de excesos renacentistas que vivió la familia Borja. En su obra, surge de la abstracción un cuerpo desgarrado que retrotrae a «La noche oscura del alma» (San Juan de la Cruz), y con él, nuevamente aparece la referencia a Caravaggio, y también a Rembrandt.

Yann Leto, bajo el título “Cold Deep Waters”,  retrata a la familia de los Borja aportando una visión fresca, pero sin renunciar a la crítica, como en su conocido trabajo “Congress Topless” expuesto en la edición de la madrileña feria ARCO 2014. Francés afincado en España, Leto empezó su formación de BBAA en Burdeos y abandonó para dedicarse a la música, hasta que se trasladó a vivir a España y encontró el marco ideal para su carrera como artista plástico, ocupación que compatibiliza con la música, a la que no renuncia.

Yann Leto. Foto de Alfredo Pardo.

“Cold Deep Waters», de Yann Leto. Foto de Alfredo Pardo.

Juan Antonio Baños, (Linares, Jaen, 1980), da parte de su inspiración “borgiana” con una pieza rectangular de grandes dimensiones, “Majestuoso Illuminatti Borja”, realizada con técnica mixta y a la que ha incorporado elementos luminosos muy atractivos.

Juan Antonio Baños. Foto de Alfredo Pardo.

“Majestuoso Illuminatti Borja”, de Juan Antonio Baños. Foto de Alfredo Pardo.

Daniel Galván (Valencia, 1978), con su “Juego de Manos” completa una secuencia realizada con tres pinturas donde las manos de Rodrigo de Borja están representadas en plena acción pelando una naranja. Galván, recurre a la cinematografía, y en concreto a escenas de la trilogía The Godfather (Francis Ford Cópola) donde la naranja aparece en varias secuencias de forma premonitoria para anunciar un suceso violento.

Daniel Galvan y su juego de manos. Foto de Alfredo Pardo.

Daniel Galvan y su juego de manos. Foto de Alfredo Pardo.

La exposición Deconstructing ab Borjas, custodia la filosofía de un proyecto didáctico que acerca la creación contemporánea al público a través de la historia y viceversa, pero tras lo visible, hay mucho más, como la relación entre artistas que hace posible su culminación, en este caso, la amistad del comisario, Alfredo Pardo, con muchos de los participantes.

«El sol es nuestro padre, pero a veces nos portamos mal y llora».
Dersu, al capitán Vladimir Arseniev. (Dersu Uzala,1975. Akira Kurosawa)

Vicente Chambó

Salt de pàgina, libros de artista en la colección UPV

Salt de pàgina. Libros de artista en la colección UPV.
Sala de Exposiciones UPV. Edificio del Rectorado (3A)
Camino de Vera s/n
Valencia
Hasta el 5 de abril.

Acotar de forma estándar el concepto “Libro de artista”, es como correr el riesgo de poner cercos que demarquen milimétricamente a océanos y mares. Cuantos más movimientos artísticos se investigan, más dudas surgen a la hora de poner la primera empalizada, y aunque hay pocos rincones del siglo XX en que no fluya la relación, entre el artista, y el libro, la referencia de un linde imaginario para definirlo parece poco seria, teniendo en cuenta, que el ideal que empuja a la creación de libro de artista depende de los valores que mueven a dichos movimientos artísticos, contemplando a las primeras vanguardias, y demarcando a futuristas, dadaístas, constructivistas o surrealistas. A lo dicho, sumaría el agravante general de tratar por igual a la figura del editor industrial, -cuyo fin prioritario es lucrarse- con el editor creativo, cuya voluntad es hacer y dejar un legado en sus libros, comunicar sus inquietudes, generar debate, compartir proyectos de edición con otros artistas, y sobrevivir casi heroicamente en una sociedad que no valora ni tiene legislación adecuada en cultura y educación para aprovechar el talento que surge de ella. En estos paisajes, un ejemplo de virtud sazonado con buena dosis de vocación y conocimiento técnico, lo representa, Marta Pina (Murcia, 1981), fundadora de la editorial Pusilánime. Afincada en Valencia desde su etapa de formación en la Facultad de BBAA San Carlos. Pina, a la hora de concebir un ejemplar, invita a un artista para que realice su propuesta con total libertad de contenido y técnica dentro de unos parámetros de formato más o menos reducidos.

Salt de pàgina. Imagen parcial Sansón Carrasco.

Salt de pàgina. El libro de artista en la colección UPV. Sala del Rectorado. Imagen Sansón Carrasco.

El proyecto Pusilánime, es bien conocido por el comisario de la muestra, Antonio Alcaraz, que también fue profesor de Pina en la citada Facultad de BBAA San Carlos, y es que Salt de pàgina, llibres d’Artista en la Col.lecció de la Universitat Politècnica de València, arranca de un paisaje imaginario cuyo origen se remonta a los libros de los años 60 y llega hasta nuestros días. Con ello, la exposición ofrece la posibilidad de ver algunas propuestas extraordinariamente singulares, como es el caso de Chess Case, un conjunto de piezas editadas por la Galería Ronny Van de Velde (Berchem, Amberes, Bélgica, 1991), con motivo de la exposición de Marcel Duchamp en la citada galería. Dicho conjunto de piezas, representa una recreación de los museos portátiles de Duchamp que adoptan la forma de su conocida caja de ajedrez, con reproducciones de textos de André Bretón y otros objetos, entre los que se encuentran también una cinta de audio, fotografías, y cartas de Duchamp. Curiosamente, Chess Case, procede de la colección de Coen Merhoff, (Eindhoven), y fue sugerida para la colección UPV y proveída en 2010 por quién suscribe, hasta donde llegó en el asiento delantero de mi propio automovil.

Chess Case(Ronny Van de velde) by Marcel Duchamp. Imagen Sansón Carrasco.

Salt de pàgina. El libro de artista en la colección UPV. Sala del Rectorado. Chess Case(Ronny Van de velde) de Marcel Duchamp. Imagen Sansón Carrasco.

¿De qué se trata? ¿Es un catálogo, una publicación, una edición de lujo con tirada numerada y limitada, un libro objeto, libro creativo, una pieza para coleccionistas, o un libro de editor?

¿Dónde están los lindes para considerar qué es un libro de artista o no?

Guy Schraenen, se refiere así, en un proemio de la exposición D´une oeuvre à l´autre:19.  “Un libro de artista es un libro. Está hecho por un artista o es una publicación de un grupo de artistas. El artista es el responsable del contenido y del continente. El libro de artista no es un catálogo o un libro acerca del arte. No es una reproducción pero sí un trabajo original. Tiene que ser algo nuevo”.

Esther Riva Castleman, en su Century of Artists Books (New York: The Museum of Modern Art, 1994),  “…Los libros de artista son la obra del artista cuyo imaginario, más que estar sometido al texto, lo supera por traducirlo en un lenguaje que tiene más significados que las propias palabras puedan expresar solas”

Para Anne Moeglin-Delcroix, en su Esthétique du livre d´artiste 1960-1980 (Paris: Jean Michel Place/Bibliothèque National de France, 1997). “…El libro es, tanto históricamente como por su propia naturaleza, un medio concebido para dispensar prioridad al mensaje. Esa es una de las  razones fundamentales que avalan su aparición en el mundo del arte en la década de los 60: El rechazo al formalismo artístico (en aquel momento dominante en la práctica creativa y crítica) a favor de un arte cuyo fin era significar (para modificar hábitos de pensamiento) o intervenir en el mundo y en la vida real (para transformarlo). En resumen, el libro, por su verdadera naturaleza, me parece ser el medio idealista (visible) por excelencia. El soporte material no tiene que ser tenido en cuenta, excepto en la medida en que contribuye al contenido”

Salt de pàgina. El libro de artista en la colección UPV. Imagen Sansón Carrasco.

Salt de pàgina. El libro de artista en la colección UPV. Imagen Sansón Carrasco.

Para José Emilio Antón, El libro de artista es una obra de arte, concebida y realizada por un artista visual en su totalidad, una forma de expresión plástica surgida en la segunda mitad del siglo XX, más concretamente en 1963, cuando Edward Ruscha, realiza la primera edición de Twenty-six Gasoline Stations, y en 1966 Every building on the Sunset Strip. Ver https://www.makma.net/jose-emilio-anton/

En realidad, la referencia de la conocida caja de ajedrez de Duchamp en Salt de Pàgina, podría abrir debate de opinión sobre esta cuestión, pero además, refleja a la perfección el papel de un editor como el que ejerce la Galería Ronny Van de Velde, que en este caso, aglutina y sabe dar lectura a Duchamp asumiendo la responsabilidad de un editor nada convencional (aunque sin perder de vista la sostenibilidad de la propia Galería). Y precisamente, esa función de editor poco convencional es la que se echa de menos en instituciones culturales y museos públicos y privados a la hora de producir un catálogo. ¿Por qué no se cuenta con él? Un editor contemporáneo, al hilo de lo comentado anteriormente, no es un señor que busca ganar dinero a toda costa con sus publicaciones, eso es un industrial de la edición. Un editor comprometido es otra cosa, es un individuo capacitado para investigar, o para interiorizar un contenido artístico, experimental o literario y que se somete a un esfuerzo absoluto para con la obra a editar.

Así lo reconoció el propio Picasso cuando se le recordaba su paso como director artístico de la Revista quincenal Arte Joven (Madrid: 1901) y en su segunda época (Barcelona: 1909), en la que F. de Sorel escribió en su artículo de entrada sobre la dificultad de sacar adelante su proyecto de edición,

“Supliqué, casi mendigué la cooperación de amigos y desconocidos para llevar a cabo mi empresa al parecer tan difícil, pero los unos por miedo, otros por carecer de entusiasmo, juventud muerta que vive en perpetua noche, todos me negaban su concurso.”

Salt de pàgina. El libro de artista en la colección UPV. Sala del Rectorado. Imagen Sansón Carrasco.

Salt de pàgina. El libro de artista en la colección UPV. Sala del Rectorado. Imagen Sansón Carrasco.

En la mirada a otras piezas que van completando Sált de página, se hace necesario detenernos ante Every Building on the Susset Strip (1966), de Eduard Ruscha y anteriormente citada por Antón; Knock Out, Poemas visuales (1971), de Gregorio Berchenko; Le Cerveau (1973) de Guillermo Deisler; Documente-Documents-Documenti (1971), de Daniel Spoerri; Tal i Tant (1983) de Joan Brossa y Frederic Amat; la colección Lubok, fruto del encuentro del artista Christoph Ruckhäberle y el diseñador gráfico Thomas Siemon; y Edoi (1985), del doblemente citado José Emilio Antón.

Si no se me pasa por alto, Salt de página no cuenta con ningún libro de artista de los llamados libros no editados, reflexión que me trae a la memoria a Emilio Sdun en una entrevista que se puede ver en  https://www.makma.net/entrevista-a-emilio-sdun/, y para quien una gran parte de los libros de artista que se realizan en España son piezas únicas, frente a la idea germana de ediciones numeradas de pequeña tirada que él mismo producía en su Prensa Cicuta.

Salt de pàgina representa una parte determinada de la colección UPV, (hay que decir que el fondo de dicha colección en su totalidad asciende a cerca de 900 ejemplares, de los cuales, algunos más pueden verse de forma digital a través de un proyector en la exposición), y arranca en la referida década de los 60, en la que con la aparición del movimiento Fluxs, el libro se convierte en soporte y herramienta como forma de expresión y también en un método de documentar performances, propuestas plásticas y encuentros. No es fácil elegir entre el fondo los diferentes modelos representativos para configurar la exposición, acertar en prototipos de formatos de libro que van desde la poesía visual o experimental a los fotolibros o proyectos editoriales, y tal vez por ello, están acompañados por dispositivos táctiles que ayudan al visitante a su comprensión. En cualquier caso, las seleccionadas son piezas que dan muestra de la paulatina fuerza de lenguajes vinculados a las artes plásticas en el libro.

Para Alain de Botton, en La arquitectura de la Felicidad, (Barcelona: Lumen, 2008)  “La arquitectura y el diseño son algo intensamente personal. Los edificios tienen carácter, vicios y virtudes, miran al mundo con una cara casi humana”.

Y así son también las formas de los libros de artista, arquitecturas tan diferentes como los responsables de sus creaciones, sean editores, escritores, artistas, y especialmente, si lo son todo a la vez.

Cartela que abre la exposición Salt de pàgina. Imagen de Sansón Carrasco.

Cartela que abre la exposición Salt de pàgina. Imagen Sansón Carrasco.

Salt de pàgina, es pues, una selección variada muy representativa de libros de artista (sin lindes), una aproximación inexcusable para todo aquel que quiera indagar en lo que fue llegando después de aquellos ejemplares ilustrados de finales del siglo XIX y principio del XX, y que reclamaron el protagonismo de artistas como Picasso, Manet, Braque o Chagall, y en cuya historia, hay constantes que se repiten, por un lado, la democratización del arte a través de la publicación, y por otro, la idea de dar valor a las publicaciones y llegar a coleccionistas a través del libro como objeto y también como soporte sujeto a la creación.

 

Vicente Chambó.

“Queremos dar visibilidad a quien no la tiene”

Desayunos Makma en Lotelito
Con José Ramón Alarcón y Merche Medina, coordinadores de Russafa Book Week End, Eva Mengual, fundadora de La Seis Cuatro, y Marta Pina, de la Colección Pusilánime
Entrevista realizado por Vicente Chambó y Salva Torres, del equipo Makma

“Ha pretendido gestarse como un evento de referencia para el sector del libro”. Lo dice José Ramón Alarcón, quien junto a Merche Medina coordina Russafa Book Week End, la primera edición de una feria del libro que arranca el viernes con vocación de quedarse. Lo tiene todo para que así sea: una ubicación “idónea”, ocho librerías del “inquieto” barrio de Ruzafa (Gotham, Cosecha Roja, Kowalski, Slaughter, Le Petit Canibaal, Bartleby, Ubik Café, Camelopardus) a las que se suman otros espacios de la Comunidad Valenciana, y un sinfín de actividades complementarias, desde talleres, a conferencias, pasando por recitales de poesía, cuentacuentos, performances y conciertos. Las editoras Eva Mengual y Marta Pina participan en la feria. Reunidos en torno a un desayuno, nos hablan de la situación del sector del libro.

De izquierda a derecha, Marta Pina, Eva Mengual, Merche Medina y José Alarcón, en un momento de los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

De izquierda a derecha, Marta Pina, Eva Mengual, Merche Medina y José Alarcón, en un momento de los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

“El sector está enfermo de sector”

Russafa Book Week End nace “en busca de la especificidad, de la heterodoxia, tratando de ser lo más singulares posibles con el fin de reforzar una parte del sector que dispone de menos estructura, pero cuyos proyectos son interesantísimos”. Y a lo que dice Alarcón, añade Medina lo siguiente: “Valencia es una ciudad muy creativa a todos los niveles. Nosotros hemos detectado que hay menos visibilidad para determinadas publicaciones, tanto a nivel de librerías como de editoriales que apuesten por ellas. Esta feria lo que quiere es dar visibilidad a quien no la tiene”.

Y energía no les falta, sobre teniendo en cuenta, como apunta Alarcón, que “el sector está enfermo de sector, porque cuando hay mucha ortodoxia o un armazón pesado dificulta las cosas. Y poner en común a diferentes actores de un mismo espectro cultural es muy complicado”. Ellos lo han intentado montando un evento “integrador, no excluyente, ubicado en un barrio inquieto y de referencia como Ruzafa, pero que incluye a espacios de toda Valencia y del resto de la Comunidad Valenciana”, explica Medina.

Merche Medina, de blanco, y Eva Mengual, en un momento de los Desayunos Makma de Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Merche Medina, de blanco, y Eva Mengual, en un momento de los Desayunos Makma de Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

“Somos muchos pero en distintas direcciones”

Eva Mengual tiene la sensación de que en Valencia hay muchos pequeños editores haciendo cosas, pero que la mayoría no se conoce entre sí. “A veces tienes que irte a otras ferias de fuera para conocer a los de tu ciudad. También veo que hacemos muchas cosas, pero cada uno en una dirección. Si Russafa Book Week End sirve al menos para conocernos, ya es importante”. A Marta Pina lo que le gusta de este tipo de ferias “es el contacto con la gente, poder explicar de tú a tú en qué consiste un proyecto. También sirve para ver lo que hacen otras personas, qué temas tratan, qué medios utilizan”.

Russafa Book Week End se distancia de las tradicionales ferias de Viveros o de Gran Vía en que, además del libro tradicional, acoge otras publicaciones ligadas a lo que se llama Libro de Artista. “Llegamos a un espectro muy amplio, desde autoediciones a revistas pasando por fanzines, libros de infantil y juvenil o textos más específicos”, señala Alarcón. Y de nuevo el público. “Sobre todo queremos tener contacto con el público, que es lo que aviva el sector, más que la ataraxia de estar paralizados o acomodados”.

Marta Pina (izquierda) y Eva Mengual, en un momento de los Desayunos Makma de Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Marta Pina (izquierda) y Eva Mengual, en un momento de los Desayunos Makma de Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

“Un Libro de Artista no se comercializa como un libro”

Eva Mengual tiene muy claro que su trabajo está más cerca del mundo del arte que del mundo editorial. “Son obras de arte en forma de libro, por lo que no puedes comercializarlo como si fuera un libro tradicional”. Russafa Book Week End es un escaparate perfecto para este tipo de publicaciones. “Habrá un público diverso que se va a sorprender; hay una parte de descubrimiento”, comenta Alarcón.

Marta Pina cree que hay un resurgir del libro como obra artística y librerías que destinan un rincón a ese producto autoeditado. Eso sí, “muchas librerías quieren hacerlo, pero tampoco saben cómo tratar ese tipo de libros”. A juicio de Alarcón, ello se debe a que el librero “no suele ser un buen vendedor” de esa clase de publicaciones. “Suele ser una persona inquieta intelectualmente, pero no sabe vender; le falta chispa”.

De izquierda a derecha, Marta Pina, Eva Mengual, Merche Medina y José Ramón Alarcón, durante los Desayunos Makma de Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

De izquierda a derecha, Marta Pina, Eva Mengual, Merche Medina y José Ramón Alarcón, durante los Desayunos Makma de Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Por eso Marta Pina prefiere otros medios de distribución. “Si exceptuamos Dadá, que cuida tu material y es muy ordenada, y un par de sitios más, mi experiencia con las librerías tradicionales no ha sido buena. Prefiero el tú a tú de las ferias”. Alarcón subraya que el canal de distribución tradicional “se alimenta de la novedad, de ahí que todo el fondo que tú atesoras se difumine por completo en esos espacios donde los libros apenas duran dos o tres semanas”. Pero no se resigna: “Sabemos que esos son los cauces, pero hay una responsabilidad última por nuestra parte en forma de acción, en lugar del inmovilismo”.

Imagen de los Desayunos Makma, desde el exterior de Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Imagen de los Desayunos Makma, desde el exterior de Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

“La feria tiene un componente educativo”

Y como la acción se demuestra andando, Merche Medina opina que esta feria viene a llenar precisamente ese hueco. “Sirve para encontrarse y aunar esfuerzos”. Entiende que el librero tradicional tiene “infinidad de propuestas además de la tuya, por lo que ahí se pierde la esencia del pequeño editor”. En cualquier caso, Russafa Book Week End, respaldada por la Generalitat Valenciana, pretende cubrir todo el abanico de publicaciones. “Las editoriales que tienen su distribución y las radicalmente independientes y cuyo radio de acción es mucho más limitado”. Para ello cuentan con la participación del Gremi de Llibrers, la Associació d’Editors del País Valencià, la Associació de Il.lustradors y la Asociación Valenciana del Cómic.

De izquierda a derecha, Marta Pina, Eva Mengual, Merche Medina, José Ramón Alarcón, Vicente Chambó y Salva Torres, en un momento de los Desayunos Makma de Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

De izquierda a derecha, Marta Pina, Eva Mengual, Merche Medina, José Ramón Alarcón, Vicente Chambó y Salva Torres, en un momento de los Desayunos Makma de Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

También quieren que la feria tenga “un componente educativo”, tratar de “sensibilizar a la gente acerca de cómo se hace un libro, porque cuando lo saben, empiezan a valorarlo”. “No pretendemos hacer lo que en otros países llevan generaciones haciéndolo, pero hay que empezar poco a poco”, precisa Medina. Russafa Book Week End, del 17 al 19 de octubre, tiene mucho trabajo por delante. Seguro, también, que muchas ediciones para lograrlo. Hacía falta.

De izquierda a derecha, Merche Medina, Eva Mengual, José Ramón Alarcón y Marta Pina. Fotografía: Fernando Ruiz.

De izquierda a derecha, Merche Medina, Eva Mengual, José Ramón Alarcón y Marta Pina. Fotografía: Fernando Ruiz.

Salva Torres

Tres Blancanieves a juicio

Centro del Carmen

Inés Parcero, Marta Pina, Cecilia Segura

Valencia

C/Museo, 2

Hasta el 12 de mayo

El 75 cumpleaños de la Blancanieves de Walt Disney ha servido de excusa para revivir el clásico popular de los Hermanos Grimm. Hasta tres adaptaciones cinematográficas, protagonizadas por Julia Roberts, la crepuscular Kristen Stewart y Maribel Verdú, han coincidido en las pantallas. El Consorcio de Museos no se ha quedado atrás. Su Proyecto 3CMCV, de apoyo a autores emergentes, ha tenido igualmente a Blancanieves como pretexto temático. Inés Parcero, Marta Pina y Cecilia Segura, de entre un total de 39 propuestas, han sido las seleccionadas. Sus trabajos pueden verse en el Centro del Carmen hasta el 12 de mayo.

Y como Blancanieves, al igual que muchos de los cuentos infantiles, está siendo objeto de las oportunas adaptaciones a los tiempos actuales, Parcero, Pina y Segura han hecho lo propio. Así, los príncipes azules ahora resulta que “destiñen”, lo mismo que Caperucita roja es más bien “la roja”, luchadora en lugar de sumisa, según mandan los cánones de nuestra contemporaneidad. Tan luchadora que, en el caso de la propuesta de Cecilia Segura, titulada Snowy invaders, Blancanieves se convierte en una suerte de Lara Croft despiadada que asesina a los machistas enanitos.

SEGURA: TAPICES Y VIDEOJUEGO

A partir de una serie de tapices de punto sobre cáñamo, Segura representa a Blancanieves en tres “viñetas”. Y lo hace tomando como referencia la frase de los enanitos que más o menos vienen a decir: “Si cocinas, haces las camas, lavas, coses, tejes y mantienes la casa limpia y ordenada, entonces puedes quedarte con nosotros”. Blancanieves, en lugar de aceptar, monta en cólera y… “En el video juego que complementa a los  tapices, Blancanieves se dedica a matar enanitos”, señala Cecilia. El video juego sigue la estética del famoso Space invaders de los 80, sólo que en lugar de marcianitos hay enanos, y la nave espacial es Blancanieves. “No hay final feliz, porque a la heroína también se le acaban las tres vidas de que dispone”.

La corrección política que edulcora los cuentos populares se centra en la violencia, pero el machismo, a juicio de Segura, sigue imperante. “No se cambia el papel pasivo de las mujeres”. Nada que ver con Snowy invaders, ni con las otras dos propuestas: Mordiendo una manzana (Parcero) y Blancanieves versus Margarethe (Pina).

PARCERO: MANZANAS TRAIGO

En la instalación de Inés Parcero, la fruta deseada, tan roja como apetitosa, es la que propicia la interactividad con el cuento. El espectador, al coger una de las manzanas apiladas en un cesto y morderla o no, es el que desencadena las secuencias proyectadas en una pantalla. Secuencias pertenecientes a la película de Walt Disney.

La manzana y su letárgico veneno permiten a Inés Parcero recrear el efecto alucinatorio del cuento. Incluso la propia artista se ve inmersa en las imágenes, como si hubiera comido la manzana. Así, el cuento va y viene, del sueño a la pesadilla, movido por los sucesivos mordiscos del proyecto expositivo. También hay una referencia homenaje al padre de la computación moderna. “Turing también murió tras comer una manzana envenenada”, subraya Parcero. Lo de Alan Turing, más que para un cuento, da para una novela. Pero esa es otra historia.

PINA: INVENCIÓN VERDADERA

Como otra bien distinta es la historia que plantea Marta Pina en torno al personaje real en que pudieron basarse los Hermanos Grimm para crear Blancanieves. “Vi que había una serie de datos que se repetían”. Pina los tomó como punto de partida para su Blancanieves versus Margarethe, una recopilación de documentos y fotografías que simulan ser el rastro que llevaría de la ficción a la realidad. El álbum fotográfico privado de Erwin Schoeller sobre la condesa alemana Margarethe Von Erthal, la supuesta Blancanieves, es la base de esa ficción documental.

Para ello, Marta Pina se sirve de documentos por ella misma creados y de viejas fotografías. “Utilizo recursos del documental para crear una ficción”. Una ficción acerca de Margarethe o Blancanieves, tanto monta, para conectar en bucle lo aparentemente verídico con lo irreal. Y aunque la artista subraye que “todo es finalmente inventado”, el recorrido por su montaje expositivo deja la sensación de verdad a partir de una mentira. Como los cuentos mismos, a los que Marta Pina, Inés Parcero y Cecilia Segura ajustan las cuentas. 

Salva Torres