Insondables raíces

‘Un inmeso baniano’, de Máximo González
Galería Aural
C / Labradores, 17. Alicante
Hasta 23 de septiembre de 2017

Máximo González se adentra en la Galería Aural dejando tras de si un rastro inconfundible de reflexión con el entorno, no en un sentido tan ecológico, como meditativo. El pretexto e hilo conductor de las dos instalaciones y el video presentados es, en este caso, casi un aplique literario, un símbolo: un inmenso baniano. El baniano, es un árbol ficus que llega a alcanzar grandes dimensiones y que en muchos lugares del mundo llega a tener un carácter sagrado. No es de extrañar, por tanto, que la hoja de sala de la exposición, empiece un fragmento de Salman Rushdie, sobre la vida de un pueblo, de las costumbres de sus gentes, entorno a un árbol como este. Todo un acierto que consigue predisponer al lector y observador ante la obra de Máximo González.

Tras este breve y necesaria lectura, nos hallamos ante la primera instalación que presenta el artista, participativa e ineludible. Se disponen tres grupos de mesas, con dos sillas cada una. Estas sillas y mesas están realizadas mediante patrones de una madera que suele usarse en la construcción sostenible. Estos moldes se pueden montar y desmontar, al igual que el puzzle sobre la mesa. Estas piezas no forman ninguna imagen, solo recuerdan acciones del ser humano, que construye nuevos entornos pero que, sobre todo, destruye y saquea a su paso.

González, en el coloquio previo a la inauguración comentaba que ‘El arte no tiene por qué cumplir una función (…) Es como el lenguaje, hacen falta dos y cabe tener en cuenta, que unos lo usan mejor que otros’. El instante comunicativo artístico deja paso al silencio, y a la concentración de construir una pieza de puzzle vacía de contenido, aunque no de significado.

Instalación realizada en la Residencia de Lizières (Francia), 2015.

Instalación realizada en la Residencia de Lizières (Francia), 2015.

El Espacio 2 de la Galería Aural se ha transformado en un casual paisaje que, al igual que un árbol, enraiza con la tierra. Esta instalación fue concebida en 2015 durante la residencia del artista en el Centre de Cultures et de Ressources de Lizières (Francia), donde recopiló una serie de lienzos. Estas pinturas, no resultan aleatorias. Son paisajes elaborados por artistas decimonónicos poco conocidos, pero que representaron, como toda la corriente de la época, una serie de valores que oscilan entre representaciones pintorescas y otras, como las de Constable y Friedrich, sublimes. Ese interés por la naturaleza inundó el siglo XIX y Máximo González, casi en un viaje conceptual por el tiempo, pone en valor la naturaleza real con la pintada.

Un paisaje que se transforma bajo la acción humana continuamente y que no podemos ignorar, pues forma parte de nuestros orígenes y también de nuestro futuro. Puzzles, muebles, pinturas, objetos naturales encontrados y hasta una animación crean el discurso narrativo de Máximo González, su razón de crear, su baniano más personal.

María Ramis

Sobre lindes y otros colapsos

‘Atlas Mundial de Selecciones’, Juan José Martín Andrés
Galería Aural
C / Labradores, 17. Alicante
Del 25 de mayo al 1 de julio de 2017

La naturaleza crea barreras casi imposibles de salvar que han condicionado, desde los orígenes de la humanidad, incluso los rasgos de las poblaciones y actuales asentamientos. A pesar de todo, el ser humano ha ido superando estos obstáculos naturales en su afán por conocer. Ya casi no existen fronteras naturales, por lo menos no las psicológicas, pero en cambio, se han ido creando otro tipo de límites. Sin duda alguna, guerras y conflictos son fuentes de creación de barreras artificiales.

Juan José Martín Andrés nos pone sobre la pista del origen de algunas de las pugnas actuales por el territorio en su nueva exposición ‘Atlas Mundial de Selecciones’ de manera sencilla pero muy eficaz. Actualmente residente en México, el artista presenta sus últimos trabajos gráficos, mapas originales intervenidos. Originales en el sentido de que muestran las divisiones de la época para la que fueron concebidos: el siglo XX, un siglo de profundas y cambiantes demarcaciones. Si el espectador se fija, no podrá reconocer muchos de ellos, no solo por el hecho de que el artista ha ocultado con opaca tinta vastas zonas con el objetivo de deshacer el concepto territorio-nación, sino por el gran cambio  sucedido (no en términos de calidad, sino en cantidad) en cuanto a la situación de las fronteras.

'Nations of the world' Una de las obras que puede verse en la exposición. imagen cortesía Galería Aural.

‘Nations of the world’ Una de las obras que puede verse en la exposición. imagen cortesía Galería Aural.

Imperios, repúblicas, constantes anexiones o separaciones de líneas rectas son elementos que Juan José Martín Andrés recalca a través del vacío. La ausencia de dibujo sirve aquí para hacer denotar el espacio. Los cambios de perspectiva y las distorsiones permiten al artista añadir reflexión y juego. Un juego que ya adelantaban en 1980 Guattari y Deleuze, cuando teorizaron sobre la máquina de guerra y el Estado. Mientras que el primero combate por una apertura espacial, el segundo controla y marca los límites de dicho espacio. Las maniobras resultantes quedan reflejadas en el presente, en ese tablero en el que fuerzas políticas y económicas ‘juegan’, como si no estuvieran en el mundo real.

Martín Andrés proyecta una distancia que resulta complicada de pronosticar para el día a día del ciudadano, y consigue, aunque sea de forma imperceptible, que se admire el panorama desde un punto de vista de global. En un mundo donde el cerebro humano está constantemente recibiendo datos, pero que solo retiene un escaso tanto por ciento, se hace necesario y agradable el reposo y el detalle. Aún teniendo en cuenta este consejo, se advierte que, con un rápido vistazo a ’Atlas Mundial de Selecciones’, una abrumadora sensación de velocidad histórica puede recaer sobre la conciencia, provocando, casi sin remedio, una exteriorización facial de incredulidad.

María Ramis

Dulces, corruptos y arrepentidos

Pecados Capitales, de Manu Blázquez, Vicente Aguado y Silvia Martí Marí
Proyecto 3-CMCV, Consorcio de Museos
Lonja del Pescado
Almirante Julio Guillem Tato, 118. Alicante
Hasta el 14 de mayo de 2017

Tomás de Aquino ya advertía que “los pecados capitales son aquellos a los que la naturaleza humana está principalmente inclinada”. Los pecados capitales son casi una obsesión de nuestra sociedad actual. Una continua y repetitiva iconografía que se ha ido desarrollando paralelamente a su significado primigenio. Desde El Bosco, pasando por Pieter Brueghel el Viejo, hasta las redes sociales actuales, aparecen y desaparecen pasando desapercibidos pero siempre presentes. Los pecados capitales cambian de contenido, de motivos, e incluso de rostros, pero se mantienen inamovibles en su esencia condenatoria. Como evidencias de nuestra colectividad occidental se han venido manifestando en el arte, incluso en el más actual. De esto trata precisamente ‘Pecados capitales’, una exposición de Manu Blázquez, Vicente Aguado y Silvia Martí Marí en la Sala de la Lonja del Pescado de Alicante donde se reinterpretan estas certezas pecaminosas apostando por diferentes enfoques.

Durante el 2016 nos han bombardeado con las imágenes de la exposición del Bosco que tuvo lugar en el Museo del Prado. Todo un acontecimiento ya que en unas pocas paredes podía observar muchas de las obras del repertorio del genial artista del medievo. Pero probablemente las interpretaciones actuales se parezcan más a las de Pieter Brueghel el Viejo. En sus primeros grabados, casi homenajes a los del Bosco, ha desaparecido ese terror devoto, algo que concuerda con ‘Pecados capitales’. Tres proyectos configuran la muestra y articulan un discurso diferenciado entre los lenguajes estéticos asociados a cada artista. Comienza el recorrido con ‘Dei canti lamentosi’ de Manu Blázquez. Un gran pieza, escultórica en su mayoría, pero que camina hacia lo pictórico  dejando entrever espacios geométricos. Estas breves interrupciones del blanco sepulcral del papel persiguen el fin místico de la reflexión tras el acto perverso. Una especie de rosario cuyas cuentas geométricas exoneran nuestros pecados.

Vista de Loterías y pecados del Estado. Vicente Aguado. Imagen cortesía Consorcio de Museos.

Vista de Loterías y pecados del Estado. Vicente Aguado. Imagen cortesía Consorcio de Museos.

Vicente Aguado presenta ‘Loterías y pecados del Estado’, pieza que continúa con la línea crítica del artista que hemos visto en acciones anteriores. Corrupción de todo tipo de la que, por supuesto, ni siquiera el ciudadano puede librarse. Estas 926 papeletas y sus correspondientes tickets de pago depositados en una papelera, demuestra el doble juego (triple si consideramos la acción como un trance placentero) al que estamos sometidos; por un lado, la estimulación constante a gastar dinero, y por otro, el castigo y escarmentación tras el acto inducido. Esta obra es solo la primera parte de un proyecto de un total de tres acciones.

Finalmente, Silvia Martí Marí propone ‘Dulcificar pecados’, una obra abierta y en desarrollo en la que el espectador formará parte de una acción para purgar sus propios pecados. Actualizados más que nunca, los siete pecados capitales, o por lo menos su versión gráfica, descansan, encerrados, sobre una mesa. La artista anima al público a que cojan ese pecado y contacten con ella explicando por qué lo han elegido o qué han hecho con él. Mientras tanto, una serie de fotografías nos ilustran sobre distintas formas de despojarse de esos pecados, cocinándolos, rompiéndolos… En resumen, librarse de ese halo de perpetuidad que normalmente rodea nuestra culpa. Es así que, ‘Pecados capitales’ no solo se configura como la última convocatoria del proyecto 3-CMCV que dará paso a la esperada ‘Escletxes’, sino como la excusa perfecta para recelar, mirar de reojo y sonreír en un viaje al recuerdo. Después de todo, y de nuevo referenciando a Tomás de Aquino, “un vicio capital es aquel que tiene un fin excesivamente deseable” y no existe mayor deseo que observar los pecados de frente para ver que la expiación, en realidad, no queda tan lejos.

Vista de Dulcificar pecados. Silvia Martí Marí. Imagen cortesía Consorcio de Museos.

Vista de Dulcificar pecados. Silvia Martí Marí. Imagen cortesía Consorcio de Museos.

María Ramis

Las galerías valencianas se vuelcan en ARCO’17

Feria ARCO Madrid 2017
Galería Luis Adelantado, Galería Rosa Santos, Espai Tactel, Galería Aural y Espai Visor.
Del 22 al 26 de febrero de 2017

Otro año más, la gran cita del arte contemporáneo español regresa a Madrid con un sinfín de propuestas que probablemente nos sorprenderán. Seguramente los grandes medios se harán eco de esa “obra” controvertida alejada de lo que es el arte contemporáneo español real. Al ver, leer o escuchar estas noticias quizás muchos se pregunten cuál es realmente el peso del galerismo valenciano en esta importante cita. Nos complace afirmar que, a pesar de la crisis económica y de las pocas facilidades existentes en nuestro país para el fomento del coleccionismo, la Comunidad Valenciana se mantiene a flote como puede y se caracteriza por exhibir obras de artistas de calidad.

Es por ello quizá que la ya veterana en la feria y referente de la ciudad de Valencia, la galería Luis Adelantado, dice querer explorar con la representación elegida la magnitud del arte contemporáneo. Todo un reto que solventa con una amplia exposición de un total de trece artistas. Por tanto, en la puesta en escena lucirán sus ya clásicos Luis Gordillo, Rubén Guerrero, una nueva escultura de Mathieu Mercier titulada ‘The King, his Lovers and their Bastard’, y por supuesto, el gran contrafuerte de la temporada pasada que fue Darío Villalba. De él, en una suerte de ejercicio histórico, se expondrán sus conocidos ‘Encapsulados’ y algunos de los ‘Documentos básicos’ de los 70.

La presencia extranjera acontecerá a través de las piezas escultóricas de Marius Engh, Gonçalo Barreiros y Yann Sérandour; las pinturas elegidas serán las de Camila Oliveira Fairclouhg y también podrán verse obras de las exposiciones actuales de Ting-Ting Cheng y Folkert de Jong. La apuesta española reside en el arte de Irma Álvarez-Laviada, en los jóvenes andaluces Fuentesal & Arenillas y en el pintor valenciano Álex Marco cuya obra ‘La hora loca de los gatos’ pudimos disfrutar en la creativa Boiler Room el pasado año 2015.

Obra de Mathieu Mercier titulada 'The King His Lover and Their Bastard'. Imagen cortesía Galería Luis Adelantado.

Obra de Mathieu Mercier titulada ‘The King, His Lover and Their Bastard’. Imagen cortesía Galería Luis Adelantado.

Más artistas españoles y sobre todo una mayor presencia femenina podrán disfrutarse en el stand 9E13, el correspondiente a la también habitual galería Rosa Santos. Obra de la reconocible Greta Alfaro, la característica teatralidad de Mira Bernabéu, las imágenes entrecruzadas de memoria histórica de la investigadora María Ruido o las esculturas de Elena Aitzkoa son parte del recorrido planteado por la galería. La obra visual de la premiada Andrea Canepa y el discurso contracultural y feminista de la italiana Chiara Fumai completan el elenco de mujeres artistas. El fundamental duotono de Chema López, los dibujos del barcelonés Xisco Mensua y las reflexiones entre espacio y poder de Xavier Arenós cierran el seguro exitoso muestrario de Rosa Santos.

La lista de artistas por la que apuesta Espai Visor es también muy amplia y combina los esfuerzos de contraposición entre la escena artística española y el arte de otros países europeos en la línea en la que la galería ha estado trabajando en los últimos años. Así, podrán adquirirse piezas de Ángeles Marco, Bleda y Rosa, Braco Dimitrijevic, Esther Ferrer, Françoise Janicot, Lea Lublin o el mural ‘Archivo Casa Ena’ de Patricia Gómez y María Jesús González, pieza que rescata la memoria a través de partes del susodicho hogar. Destacan los ‘Proyectos Especiales’ de Katalin Ladik, Endre Tót y Tamás Szentjóby. ‘Proyectos Especiales’ es el término que se refiere a obras de gran formato, de corte museístico que hacía mucho que no se veían por la feria. De hecho, Carlos Urroz califica a estas decena de piezas seleccionadas de “ambiciosas y arriesgadas” y que simbolizan un nivel de recuperación de la feria.

Pieza de Chiara Fumai. Imagen cortesía Galería Rosa Santos.

Pieza de Chiara Fumai. Imagen cortesía Galería Rosa Santos.

La alicantina galería Aural amplía su stand hasta casi el doble que en otras ediciones presentando a ocho artistas a través de los cuáles han querido crear un proyecto en el cuál se incida en una reflexión sobre conceptos y planteamientos muy diversos basados en la investigación, la experimentación y el pensamiento crítico. El hilo conductor de su stand se sostiene en grandes figuras de la escena contemporánea, como la galardonada y Premio Nacional de Artes Plásticas, Concha Jérez, y también en las obras tipo libro de la reconocida Anna Bella Geiger, que desde luego exploran los discursos de esta gran artista cuya andadura comenzó en la Brasil de los años 70. También en representación del panorama latinoamericano, y enlazando con el país invitado de esta edición de ARCO, podrá escucharse y verse ‘Los invisibles’ de Ingrid Wildi Merino, una pieza audiovisual que pone su atención sobre la actual problemática de los inmigrantes y el territorio, así mismo la sonora instalación de Máximo González versa sobre el acto cotidiano de pasear y no dejará impasible a aquel la experimente.

‘La isla parlante’ de Isaac Montoya es otra de las obras con una clara intención política en las que se incide, la fotografía de Javier Vallhonrat, la reflexión sobre la imposibilidad de la imagen estética de José Maldonado o el trabajo conceptual y postminimal, aunque imposible de serializar, del zaragozano Fernando Sinaga que indaga y resalta la filosofía de Voltaire, clausuran el amplio coloquio visual (y sonoro) de la galería Aural.

Obra de Máximo González titulada 'Partitura'. Imagen cortesía Galería Aural.

Obra de Máximo González titulada ‘Partitura’. Imagen cortesía Galería Aural.

Por último, Espai Tactel se estrena en este ARCO 2017 con dos jóvenes promesas cuyos nombres no dejan de escucharse en los últimos meses. La alcoyana Rosana Antolí crea auténticas coreografías con sus geometrías, mientras que Fito Conesa experimenta con la comunicación, la música y el video.

Tras este exhaustivo análisis podemos afirmar que las galerías valencianas resaltan con sus propuestas el valor del video, de la escultura y también la confianza en la capacidad de las jóvenes promesas. Debemos valorar el impetuoso esfuerzo que hacen las galerías de la Comunidad Valenciana por no fallar, año tras año, a una feria que cada edición parece centrarse más en el mercado internacional, descuidando el nacional. Tampoco se puede ignorar los retos que han de afrontar para mostrar, en un breve espacio en forma de escaparate, todo el trabajo que temporada tras temporada exige tiempo, rivalidades y sobre todo muchísimo amor por la profesión.

María Ramis

El reflejo acuoso de Mª Dolores Mulá

‘Tierra inundada’, Mª Dolores Mulá
Comisarios: Pepe Calvo y Juan Antonio Roche
Sala Juana Francés, Sede Universitaria Ciudad Alicante
Avd. Ramón y Cajal 4, Alicante.
Hasta el 2 de marzo de 2017

Una breve pero intensa porción del imaginario de la fotógrafa catalana Mª Dolores Mulá puede verse estos días en la Sala Juana Francés de la Sede Ciudad de Alicante perteneciente a la Universidad de Alicante. Esta artista, asentada en Elche desde hace tiempo, destaca por una larga trayectoria en el panorama artístico valenciano gracias, sobre todo, a sus pinturas y grabados los cuáles, por cierto, han tenido un merecido hueco en el Repertorio bibliográfico de artistas valencianos contemporáneos: 1950-2000, proyecto de investigación dirigido por el académico Román de la Calle. Es precisamente de la Calle el que regala la clave principal para entender la obra de Mulá:

“la mayoría de imágenes generadas por María Dolores Mulá en sus numerosas pinturas y grabados pueden ser asociadas – como efectos descriptivos de su recepción- a determinados términos lingüísticos, que conllevan quizás fuertes connotaciones poéticas. ¿Cómo no relacionar las imágenes con los términos expresivos que ellas mismas motivan? ¿Cómo no vincular las obras, de alguna manera, con los efectos de su recepción?”

A pesar de que Tierra inundada’ son fotografías, técnica no acostumbrada a exhibirse en la obra de la artista, las imágenes sirven de puente para observar claramente el regreso a esa motivación y recepción poéticas de las que nos habla Román de la Calle.

Sin título (2013). Una de las piezas que puede verse en la muestra. Imagen cortesía Sede Universitaria Alicante.

Sin título (2013). Una de las piezas que puede verse en la muestra. Imagen cortesía Sede Universitaria Alicante.

Agua, naturaleza, tierra y memoria. Mulá fue desterrada, despojada consecuentemente, de su lugar natal. El pequeño valle donde nació quedó sumergido por las reposadas y grises aguas de un pantano. Ese tono grisáceo parece dirigir todo el recorrido puesto que va saltando del agua, a la tierra y por último al cielo. La muestra se encuentra dividida en cuatro apartados Agua desbordada’, ‘Agua retenida’, ‘Agua rota’ y ‘El misterio del origen’. En ellos crea un nuevo ciclo imaginado: primero el agua desborda, no contiene su fuerza y fluye sin que la nimiedad del ser humano pueda hacer nada; luego, descansa y se detiene en charcas, lagunas e incluso cráteres de volcanes, para más tarde caer y romperse, con gran estruendo, no quiere pasar desapercibida por aquellos caminos que la naturaleza a dispuesto; por último, reaparece y germina de nuevo, sosegada, apacible…

Si la fotografía trata de captar el instante, el conjunto presentado en la semicircular Sala Juana Francés relata un continuum que conecta el agua y la tierra, la historia con los sucesos y un entorno que se mantiene cambiante pero impasible. Mª Dolores Mulá, y también los comisarios ideadores, han logrado mantener al espectador en vilo hasta el último momento, casi sin atender a la respiración como si nos estuviéramos ahogando inconscientemente, sumergiéndonos en tierras fangosas y aguas grisáceas.

María Ramis

Entre entresijos y tejidos

Encreuat de Raquel Rodrigo Baviera
Espai d’Art Colón
C/ Colón 27. Valencia
Hasta el 15 de enero de 2016

Resulta realmente cautivador el proceso mediante el cual el artista, fundamentalmente urbano, reduce su espacio de actuación y presenta su trabajo en galerías, museos, o emplazamientos en los que no “debería” sentirse del todo cómodo. Pero Raquel Rodrigo vive por y para sus “arquicosturas”, piezas artísticas que forman parte de un proyecto que emprendió en 2011 y que le ha llevado a realizar diversas intervenciones por toda la ciudad.

Con Arquicostura la artista borda con punto de cruz las paredes de las calles, creando y reflexionando sobre la ciudad y su entramado urbano, dotando de significados a diversas arquitecturas que han dejado atrás su eficacia. Caminando entre el arte y el diseño, y poniendo en valor el contraste entre la tradición y lo contemporáneo, la artista ornamenta el espacio público con el sentimiento de aquello que nos es íntimo. Bordando a gran escala las fachadas, evoca la idea del hogar como un sitio cálido, tierno y privado, invitándonos a dotar de memoria los espacios públicos.

Cartel de la exposición. Imagen cortesía Centre de Documentació d’Art Valencià Contemporani “Romà de la Calle” (CDAVC).

Cartel de la exposición. Imagen cortesía Centre de Documentació d’Art Valencià Contemporani “Romà de la Calle” (CDAVC).

No cabe duda que la obra de Raquel Rodrigo le es reconocible al público. Por ello quizá la artista comienza su nueva exposición ‘Encreuat’ con una barrera física, una cortina que se debe atravesar, que es al mismo tiempo una de las pieza clave de la muestra. La cortina actúa como catalizador y nos introduce en una serie de actuaciones que difieren, en ocasiones, de los motivos naturales que suelen estar presentes en su trabajo. Aún así, ‘Encreuat’ sirve a Raquel Rodrigo para explorar los diferentes caminos que rodean su cotidianidad y le sirven para enmarcar, con el tejido usado, sentimientos y emociones.

Esta nueva muestra de arte emergente que, como desde 2009, vienen realizando el Espai d’Art de El Corte Inglés junto con la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia, y con la coordinación del Centre de Documentació d’Art Valencià Contemporani “Romà de la Calle” (CDAVC) se consolida con su traslado al accesible centro de Colón, en pleno foco de la ciudad Valencia. Para esta temporada todavía esperamos la muestra de otras tres artistas, Rebeca Zurru, Paula Prats y María González, ganadora del XVII Premio de Pintura de la Real Academia de Bellas Artes, que cerrará el ciclo. Una manera de observar como se van entretejiendo (nunca mejor dicho) puntos de inflexión y ciertos torcimientos que un futuro probablemente afectarán al panorama artístico de la ciudad.

María Ramis

Entrevista-paseo por Display-me

Entrevista-paseo con Diana Guijarro y Ángel Masip
Proyecto Display-me. Ma Reme Silvestre, Cynthia Nudel, Ángel Masip y Alberto Feijóo
Caja Blanca, Centro Cultural Las Cigarreras
C/ San Carlos, 78. Alicante.
Hasta el 22 de enero de 2017

Display-me es un proyecto expositivo que va más allá, cuyo objetivo es replantear no solo el modelo expositivo sino la comunicación y difusión con el público. Para ello, la ideadora y comisaria Diana Guijarro, sustrajo a los artistas Ma Reme Silvestre, Cynthia Nudel, Alberto Feijóo y Ángel Masip de su producción cotidiana, y les ofreció un espacio en el que trabajar juntos. El resultado, siempre en constante cambio, no deja indiferente al público.

“Buscamos como afrontar los diferentes retos”

“Todo comenzó con la I primera convocatoria pública de proyectos expositivos para salas municipales que propuso el Ayuntamiento de Alicante desde la Concejalía de Cultura. Aunque el proyecto ya nos había rondado anteriormente la cabeza, esta fue una ocasión para plantearlo de manera profesional.” comienza Diana Guijarro. Todavía no hemos avanzado mucho dentro de ese gran espacio que es la Caja Blanca de las Cigarreras pero estamos situadas, junto con el artista participante Ángel Masip, enfrente de las primeras piezas. “ el proyecto que presentó Diana fue el mejor puntuado entre todos. Pero, a la hora de la verdad, nos encontramos con un grave problema y es que nos dijeron que no había presupuesto.” apunta Ángel. Ante mi cara estupefacta, Diana sonríe y me cuenta como tuvo que reunirse con diversos responsables tanto del centro como de la Concejalía de Cultura de Alicante para finalmente llegar a un acuerdo para poder realizar su proyecto.

Ángel apunta que recibieron un recorte más o menos del 50%. “Buscamos como afrontar los diferentes retos, como tener que pactar y que lidiar con todos estos inconvenientes. Aunque pensábamos que nos los íbamos a encontrar, te encuentras con que la situación es más complicada de lo que creías”, confiesa.

Vista del montaje de Display-me. Imagen cortesía Diana Guijarro.

Vista del montaje de Display-me. Imagen cortesía Diana Guijarro.

“Creo que por ser los primeros, sufrimos la novatada”

La conversación se dirige hacia todas las trabas que han tenido que salvar: ajustes de presupuesto, de tiempo, de recursos… “Creo que por ser los primeros, sufrimos la novatada esta primera edición de las convocatorias públicas y tuvimos que re-adaptar todo. Se habló con los artistas y decidimos seguir adelante pero esto conllevó un mayor esfuerzo presupuestario. También un esfuerzo para con los artistas, ya que mi propuesta no era una colectiva sino un laboratorio sobre la invasión de un espacio. Cuando se tuvo que cambiar a que los cuatro a la vez llevarán a cabo este trabajo a la vez, fue todo un reto. El montaje ha sido quizá más divertido, pero todo un reto profesional ”, confiesa Diana.

“Se pretende hacer pensar sobre la exposición como un medio de comunicación”

Display-me busca mostrar los nuevos modos de transmisión que posee el desarrollo expositivo y para ello, se hace necesario romper con los modelos con los que normalmente nos encontramos cuando vamos a un museo o galería. La concepción del rol del público como agente activo es clave en esta ocasión. A raíz de esto Diana explica que Display-me “no se entiende como una exposición al uso, ni con un final cerrado. Se pretende hacer pensar sobre la exposición como un medio de comunicación. El título refiere a ello, va lo básico, a lo que es un display, y tiende la mano a la gente a que participe o al menos, a hacerles pensar.”

Como artista Ángel cree que las trabas para poder llevar a cabo todo este cambio de roles en el que el público pasa a ser casi creador son complicadas, pero “o generas algo diferente a lo preestablecido y te acomodas a la estructura; o no vas a poder hacer tu proyecto. ‘Display-me’ está pensado más bien como un laboratorio de experiencias y de investigación.” Añade que “normalmente existe  la barrera establecida de la comunicación unidireccional, en la que el espectador no tiene opciones salvo las que le da el artista. Era interesante el abrir ese terreno que permitía generar una comunicación a través de otras vías. Creo que esto es lo más interesante del laboratorio. Si en algún aspecto podemos cambiar la estructura del modelo expositivo clásico es en la comunicación, entre el visitante y el que exhibe.”

Por supuesto, esto implicaba una tarea de coordinación importante entre artistas y comisaria. Display-me parece trastocar, no solo el rol del público, sino también el de las propias relaciones entre agentes del arte. Diana explica que “la exposición no se puede explicar entorno a un recorrido claro, puesto que no hay una estructura clara. Esto también fue asunto interesante a la hora de del montaje. Nos plantamos en este gran espacio blanco y fuimos viendo como empezar a trabajar. Los días de montaje han sido intensos porque muchas ideas se han tenido que readaptar. A pesar de que yo he planteado unas líneas, mi idea de como me imaginaba las piezas cada uno de los ellos ha ido mutando”.

Ángel aporta su visión de artista y añade la importancia de generar un contexto donde las obras de los cuatro artistas tuviesen cabida, donde se interrelacionaran y al menos generasen una vía de interacción con el receptor. Cuenta que “por eso queríamos abrir esta muestra con una obra interactiva, que estableciera barreras, con una visualidad parcial y que produjera confusión. Al mismo tiempo crea cuestiones. Pensamos que aunque no hay ponérselo difícil al visitante sí que hay que se deben generar preguntas que nos puedan a ofrecer otras vías de investigación. Si por el contrario, acabamos haciendo una exposición al uso, ya sabemos cual va a ser el resultado”.

Huellas, desapariciones. Nada y todo es aleatorio en Display-me. Ángel explica que “la intención es que al final, si quitas todas estas cosas que hay por en medio, quede un espacio lleno de indicaciones, donde te diga que ha sucedido algo en sala, que ha tenido a cabo una actividad, la que sea.” Se trata invadir un espacio en el que normalmente al artista no le es posible andar con libertad.

Una de las obras de Display-me. Imagen cortesía Diana Guijarro.

Una de las obras de Display-me. Imagen cortesía Diana Guijarro.

 “El público creó el contenido sin saberlo”

“Las actividades paralelas tienen mucho que ver con esto de los cambios de roles. Aunque la exposición está a medias, el motor ya está en marcha, creo que hacia todo lo que resta es cuando realmente va a ponerse en funcionamiento toda la máquina”, apunta Ángel. Diana continúa hablando de “poner en marcha la maquinaria” y añade que “ las actividades son la espina dorsal del proyecto. Si quitas una, ya no tiene sentido”.

Es curioso que el programa de actividades comenzara antes que la exposición. “Se hizo una actividad en la que la gente no sabía muy bien a que venía y con un material didáctico que hemos añadido a la exposición, la gente deambulaba por un espacio donde se encontraba con cosas que no sabes que son, y queríamos que nos contaran lo que percibían. Ese material fue el que utilizamos para elaborar los mensajes. El público creó el contenido sin saberlo. Además, cada semana, cada artista enfoca la actividad hacia el ámbito que quiere y eso también dota de contenido o modifica la exposición,” comenta Diana.

“Alicante es una ciudad complicada”

El objetivo de la reunión de estos artistas vinculados a un determinado ámbito geográfico, con parámetros generacionales comunes, no es aleatoria. “La paridad entre artistas ha sido importante a la hora de elegirlos. Cada uno de ellos tiene trayectorias diferentes y trabajan mensajes diferentes. Me interesaba esa confrontación”, afirma Diana. Además, nos cuenta que “ninguno de los cuatro, nacidos o residentes en la provincia, había expuesto en un centro institucional. Sí habían hecho exposiciones pero era curioso que ninguno tuviera una gran presencia en el ámbito público”. “Seguimos sin tenerla”, incide Ángel entre risas.

“Alicante es una ciudad complicada. Creo que estas convocatorias son importantes para poder desarrollarnos de una manera profesional y digna”, apunta Diana. Ángel cree que “desde hace mucho tiempo se han reconducido las políticas culturales hacia un foco determinado y que en lugar de abrir el abanico y permitir que artistas emergentes encuentren un espacio en la ciudad, no se ha ejecutado una buena política cultural. Esto deriva en que todos acabemos por irnos. No hay arte vanguardia ni posibilidades de generarlo. Con estos nuevos órganos de gobierno que están abriendo canales de comunicación con la ciudadanía y probablemente ahí es donde tienen cabida nuevas vías de actuación. Aunque no es del todo ideal, sí es más fructífero que antes”.

“Es como una metáfora”

Se configura así un ambiente de presentación de obras donde existe un proceso configurado a través de una investigación artística continua y adherida. Todo un laboratorio dinámico en el que, según palabras de Diana “la gente no se quedara vacía. Nos ha servido para testar al público de la ciudad y el feedback ha sido muy bueno”. Pero en ocasiones, casi sin quererlo, vamos más allá y, como explica Ángel, “se trata de generar estructuras para cuestionar nuestros propios procesos. Es como una metáfora, una especie de juego para proyectarlo en otras cuestiones de la realidad ”.

María Ramis

Ventanas a lo digital

Geografías de la luz [Screen_Ink], de Rubén Tortosa
Set Espai D’Art
Plaza Miracle del Mocadoret 4, Valencia
Hasta el 14 de enero de 2017

Parece no sorprendernos la codificación numérica tan brutal que deriva en cantidades de información que se manejan con total normalidad en nuestro día a día. Cantidades de números que se transforman en información y datos que viajan por una inmensa red de conexiones ininteligibles. Rubén Tortosa sabe de ello ya que trabaja con tecnologías digitales y su aplicación a la creación artística desde 1987. Consecuentemente ha desarrollado una intensa actividad investigadora alrededor de esta temática que se refleja en sus obras. Precisamente presenta en esta ocasión en SET Espai d’Art la serie titulada ‘Geografías de la luz (Desde el error digital)’, junto con la obra ’20.000 pies de Altura o la Memoria ínfima’.

La creación de la paleta de colores deja de ser un proceso manual para trasmitir una tecnicidad, a través de la disgregación, que va más allá y explora los procesos de transferencia, de registro, su plasmación en el papel y su conversión en imagen materia. El proceso lo explica perfectamente Juan Martín Prada cuando cuenta que “la imagen abandona así la pantalla del ordenador, ese territorio donde todo demás que forma parte de nuestra cultura también tiene lugar, para ubicarse en una superficie exclusiva, dotándose de especificidad como objeto. Finalmente la imagen se ha situado ya en el mismo espacio que ocupa el espectador (en ese otro lado de la pantalla).” Es así como Rubén Tortosa crea sus ventanas digitales, esas que funden en el material del papel donde están impresas, mostrando como la luz deja entrever colores extraños que no coinciden con la realidad.

Vista general de la exposición. Imagen cortesía SET Espai d'Art.

Vista general de la exposición. Imagen cortesía SET Espai d’Art.

Trabaja los datos y sus derivados procesos de transferencia pero el control sobre toda esta materia informativa, tiende a encajar en un lenguaje artístico más cercano a lo analógico, como en una especie de recuperación agradable y entendible de la experiencia estética y también de estos procesos que nos rodean. No pasa desapercibido el fuerte tono azulado de ’20.000 pies de altura o la Memoria ínfima’, tampoco los detalles, anecdóticos vacíos texturizados que, en cambio, dotan de significación a toda la obra. Adentrarse en la obra de Tortosa es una clara invitación a la reflexión sobre el presente, aunque aún más una reflexión sobre esos no lugares que dejan una huella digital prácticamente inapreciable.

María Ramis

Cartografías de Óscar Carrasco

Cartografías del olvido, de Óscar Carrasco
Galería Luis Adelantado
C/ Bonaire, 6 Valencia
Hasta el 17 de noviembre de 2016

Se dice de la figura del artista que debe mantener su estilo, esa transmisión estética y conceptual que le haga reconocible. Al mismo tiempo no debe perder originalidad, ni tampoco contemporaneidad, la obra creada debería formar parte del momento histórico social, debería ser fruto de las preocupaciones, inquietudes o desvelos del creador. Plasmar estos deberes es un reto diarios que el artista debe salvar de manera continuada en su día a día. Las fotografías de Óscar Carrasco consiguen compaginar todos estos ‘deberes’ y darles una nueva significación.

La exposición ‘Cartografías en el olvido’ se puede observar de dos formas diferenciadas. Una primera en la que posicionarse en frente de la obra crea, gracias al reflejo, una extraña sensación de  inmersión. Al igual que el paisaje ha sido olvidado, el espectador se transforma en un intruso cuya presencia, humana, no acaba de encajar. El segundo modo de observar las cartografías presentadas, hoja de sala en mano, es la forma que permite identificar lugares y la mejor manera de excarbar, solo con saber su aproximación geográfica aproximada, en los recovecos de las estructuras fantasmales.

Club El Cisne Negro. Una de las obras que pueden verse en la exposición. Imagen cortesía Galería Luis Adelantado.

Club El Cisne Negro. Una de las obras que pueden verse en la exposición. Imagen cortesía Galería Luis Adelantado.

Una serie de elementos, como la arquitectura inundada de graffitis, basura y escombros, se repiten y dotan a la imagen de un carácter simbólico. Ese simbolismo se logra gracias a la creación de un muestrario ejemplar de la técnica fotográfica: buen encuadre, luz adecuada y puntos de fuga irreales. A pesar de esa realidad inherente en las piezas, volvemos a trasladarnos a una utópica y extraña materialidad. La fotografía, una vez más, se convierte en el medio que se extiende hacia una nueva dimensión, más allá de la captada por el ojo.

El propio Óscar Carrasco confiesa que le interesa “la ruina como crítica a la civilización y al poder devastador del ser humano, como recordatorio de su vanidad y fracaso ante el tiempo y el entorno”. Es casi inevitable analizar su visión de la sociedad, esa que realiza a través de nuestros vestigios actuales, al igual que los románticos del XIX buscaban respuestas en la pureza de paisajes furiosos. Una analogía dispar con un mismo resultado: la razón del ser humano, que toma forma de construcción aquí, se torna nimia ante la resistencia de la naturaleza.

Vista general de la exposición. Imagen cortesía Galería Luis Adelantado.

Vista general de la exposición. Imagen cortesía Galería Luis Adelantado.

María Ramis

Extremos sobre el dibujo

Naturaleza extrema, de Calo Carratalá y Helen Jones
Galería Alba Cabrera
C / Félix Pizcueta, 20. Valencia
Hasta el 15 de noviembre de 2016

Sin duda alguna lo que caracteriza esta nueva temporada en la galería Alba Cabrera es una fuerte apuesta por el dibujo. Esta puesta en valor de la disciplina viene de la mano de dos artistas que, aunque proyecten una producción muy diferenciada, dialogan a través de una estética cuidada.

Al entrar en la galería reconocemos pronto la mano del valenciano Calo Carratalà que, siempre interesado por el paisaje, se adentra en la selva amazónica y la representa, como un añadido y no como eje central de la producción, restando importancia al lugar físico y con el objetivo de imponer expectación a la escena. En este sentido, Carratalà plantea texturas que van desde el reflejo del agua a las marañas de los árboles, haciendo uso de una línea completamente recta.

Obra de Calo Carratalá en la exposición 'Naturaleza extrrema'. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

Obra de Calo Carratalá en la exposición ‘Naturaleza extrrema’. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

Estos territorios inhóspitos con breves atisbos de humanidad presentados por Calo Carratalà, conversan con otra tipología de naturaleza extrema hacia la que el ser humano suele dirigir su mirada con asiduidad: el cielo. Helen Jones explora, sintetiza y sobre todo realza esas formas que seguro más de una vez hemos imaginado al admirar hipnóticos cielos nebulosos. Casi a modo de muestrario, la obra expuesta de Helen Jones hace hincapié en una magnífica técnica que le ha valido el premio Jerwood Drawing 2016 recientemente. Jones no cesa de mostrar la fuerza de estos fenómenos meteorológicos y sobre todo, sus infinitas posibilidades.

Las texturas suaves y esponjosas de Jones, contrastan con los trazos duros y rectos del grafito de Calo Carratalà. Pero, contrariamente a lo que pudiera parecer, mientras que la consistencia del dibujo de Calo transmite calma y tranquilidad, el sutil y ligero método de Jones traspasa una fuerza imponente. Por ello, la extremidad referida en el título de la exposición no se refleja solo en las escenas, que son al fin y al cabo, reales; sino en el lazo existente entre técnica y concepto. El hecho de utilizar sistemas contrarios para dar a entender concepciones completamente contrarias es lo que logra encajar en un solo recorrido expositivo la obra de estos dos artistas tan diferentes, demostrando, una vez más, las infinitas posibilidades del dibujo.

Obra de Helen Jones en 'Naturaleza extrema'. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

Obra de Helen Jones en ‘Naturaleza extrema’. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

María Ramis