En el estudio

‘Muebles en el estudio’
Ángel Masip
Sala exposiciones La Lonja
Paseo Almirante Julio Guillén Tato. Alicante
Hasta el 18 de febrero de 2018

Sin abandonar el paisaje y su reflexión ante el mismo, Ángel Masip presenta su nuevo proyecto ‘Muebles de estudio’ en la Lonja del Pescado de Alicante. ‘Muebles de estudio’ recoge tres acciones, siempre sugerentes, que aúnan algunas de sus creaciones más recientes, entre ellas ‘Two and a half minutes to the midnight’ que ya pudo verse en el Centro del Carmen de Valencia. En pocas ocasiones Ángel Masip ha expuesto en su ciudad de origen y, en este caso, la oportunidad se da gracias a la convocatoria pública que la Concejalía de Cultura de Alicante abrió el pasado 2017 con objeto de dotar de contenido a las diferentes salas de exposiciones de la ciudad.

A lo largo de toda su trayectoria, Masip viene elaborando un discurso entorno a la significación del paisaje, siempre desde distintas perspectivas y siempre como pretexto para analizar el individuo. En ‘Muebles de estudio’ diversifica y amplia este concepto de paisaje llevándolo a un punto casi íntimo, totalmente introspectivo. La muestra comienza con ‘Domesticidades Fantasma’ donde impresiones digitales y un gran foto-collage, acompañan a una gran escultura de tubos de aluminio. Masip otorga aquí una nueva mirada sobre los objetos cotidianos, sobre nuestros espacios domésticos, aquellos que casi podríamos recorrer con los ojos cerrados, pero ahora descontextualizados, desposeídos de la familiaridad provoca un sentimiento de extrañeza en el espectador. ¿Acaso somos capaces de reconocer esos lugares? Ese orden inconsciente deja de tener sentido y tropieza con lo preestablecido.

Detalle de la exposición. Imagen cortesía Ángel Masip.

Detalle de la exposición. Imagen cortesía Ángel Masip.

Es quizá esta la actitud revuelta y descolocada necesaria para enfrentarse a las siguientes instalaciones, ambas relacionadas con una visión post-apocalíptica de la realidad. ‘Escaparatismo salvaje’ es el resultado de una instalación que el artista llevó a cabo en 2013 site-specific para una galería de Madrid. El resultado conjuga diferentes materiales de desecho domésticos que refuerzan la meditación sobre diferentes cuestiones clave: paisaje, naturaleza, producto artístico… ¿Nos sentimos cómodos reiterando la participación generalizada sobre estas ideas? El confort del no pensamiento obliga al espectador a rodear la obra, a crear una escenografía distinta para cada mirada.

Finalmente, ‘Two and a half minutes to midnight’ parte del Doomsday clock, un reloj simbólico que marca la medianoche como aproximación al fin del mundo. En 2017 ese reloj se adelantó. La instalación de Ángel Masip muestra en una serie de elementos museográficos, objetos encontrados o construidos, enmarcados, expuestos. Pero no es la estética lo que cuenta, sino que partiendo del cuestionamiento del objeto artístico como tal, surge el interrogatorio inconsciente. La presentación lleva inevitablemente a reflexionar sobre lo inminente en el día a día del individuo, quizá mostrando un principio de incertidumbre que el orgullo no deja externalizar.

Detalle de la exposición. Imagen cortesía Ángel Masip.

Detalle de la exposición. Imagen cortesía Ángel Masip.

En resumen, Masip trata de manera ponderada la visibilización de aquello que normalmente no apreciamos. Aquí encaja bien el concepto social que propuso Zygmunt Bauman, el de una sociedad líquido-moderna, en la que todo fluye y el cambio es constante pero no hay conclusión. Pararse a reflexionar sobre lo imposible de averiguar no es sino una manera de detenernos, de alejarnos de ese confort producido por la domesticidad, por las paredes confortables y también, como no, por nuestros muebles de estudio.

María Ramis

Accionar la maquinaria: juntos, aquí, ahora

‘Here, Together, Now’ Convocatoria Tangent
Entrevista a Diana Guijarro
Museo de Arte Contemporáneo de Alicante
Plaza Sta. María, 3. Alicante
Hasta mayo de 2018

En abril de 2017 se publicaban las primeras convocatorias públicas que el Consorcio de Museos de la Comunidad Valenciana ponía en marcha en relación con materias clave museísticas que, en numerosas ocasiones, se dejan fuera del programa por falta de tiempo o recursos. Proyectos sociales, de mediación o de educación son quizá algunas de las asignaturas pendientes de muchas instituciones.

El MACA (Museo de Arte Contemporáneo de Alicante) es una de las instituciones afortunadas de contar con uno de estos programas. ‘Tangent’, la convocatoria relativa a mediación cultural tiene lugar desde el pasado mes de octubre hasta el próximo mes de mayo. Diana Guijarro, comisaria alicantina, es ideadora y guía en todo este complicado proceso que es mediar con la sociedad en un museo. Además, recientemente se anunció que su proyecto ‘Totalidad e infinito. Economías de la transferencia en otro (s) tiempo (s) para el arte.’ ha sido seleccionado en la convocatoria 365 VLC, donde podremos ver tres exposiciones a lo largo de un año en la sala Carlos Pérez del Centro del Carmen. De momento, nos desvela algunas clave de ‘Here, Together, Now’.

¿Por qué el título ‘Here Together Now’?

El título del proyecto fue algo que surgió cuando ya tenía avanzada la idea sobre la que quería investigar. Ante todo me interesaba plantear una programación que permitiese reflexionar sobre el dilema de la incomunicación dentro de la creación contemporánea y para ello consideré que era necesario apoyarse en 3 pilares: los diferentes tipos de públicos, el museo entendido como una institución dispuesta a ser renovada y las prácticas artísticas contemporáneas.

Quería proponer dinámicas colaborativas que explorasen las posibilidades que implica un aprendizaje experimental y donde a través de una experiencia compartida y comprometida, se llegase a una reflexión crítica sobre nuestra presencia y participación en los espacios culturales.

De modo que desarrollé la idea de accionar el museo apoyándome en diversos planos, un concepto que se extendería en una especie de presente continuo y que se activaría durante cada sesión por sus participantes (Aquí Juntos Ahora). Ellos serían los responsables de poner en marcha la maquinaria reflexiva empleando otras esferas comunicativas.

¿Cómo reacciona el público ante la permisividad de realizar acciones no convencionales en el museo?

Llevamos dos meses aproximadamente desarrollando las actividades y la actitud del público es muy abierta respecto a todo aquello que se le propone. Me refiero a las diversas formas de desenvolverse,  experimentar y  ocupar el espacio expositivo, siempre bajo unas pautas claras de trabajo y fomentando el respeto hacia el espacio, las obras y hacia los otros.

Creo que si lo analizamos con cierta perspectiva es un factor sobre el que habría que reflexionar, apostar por actividades que exploren otro tipo de capacidades y que se apoyen en el sentido crítico de sus participantes supone asumir un mayor grado de riesgo al programar lo que implica ser flexible y readaptar la investigación. Es un cambio necesario si queremos invitarles a pensar desde otros ángulos.

La mediación es una herramienta que sirve como puente, en este caso entre la institución cultural y el público, pero no hay que olvidar que es el espectador quien tiene ahora una responsabilidad nueva y debe ser capaz de activar su mirada y su presencia de forma más activa, porque con su experiencia completa unas obras o exposiciones que no tienen una lectura única.

Taller Re-Ocupar el Museo. Imagen cortesía Diana Guijarro.

Taller Re-Ocupar el Museo. Imagen cortesía Diana Guijarro.

¿Se amplía así también no solo la forma de entender y ver arte, sino también una nueva manera de “sentir” el museo?

Sí, la estructura de la programación busca amplificar miradas y acercar el museo de otros modos pero esto tan sólo puede lograrse si tenemos la posibilidad de utilizar el espacio expositivo y cultural como espacio compartido. Cuando permitimos que el territorio cultural se active de forma diferente y hacemos que los participantes se sientan parte integrante de él hacemos de la institución algo no ajeno a nosotros.

Tras el desarrollo de las sesiones intercambiamos impresiones con los asistentes y es gratificante escuchar que sienten el espacio diferente, con sus ritmos y sus tiempos, que se han sentido más libres y que al apoyarse en la emoción, se han encaminado hacia otro tipo de comprensión del arte.

Dentro de las actividades se emplea la metáfora de que el museo es una maquinaria que nosotros accionamos, actuamos como una especie de interruptor diferencial y nuestra presencia y participación activa es la que provoca otras historias paralelas igualmente válidas.

¿Es necesaria una actitud predispuesta en el participante o es algo que puede trabajarse?

Hasta ahora todos los participantes han tenido una actitud muy predispuesta con el desarrollo de las actividades. No obstante, ante actividades experimentales es necesario un trabajo de acercamiento más continuado en el tiempo, no es fácil ni sencillo llegar a todo tipo de público y la comunicación es muy importante.

A esto habría que añadir que son prácticas con las que se busca generar comunidad y donde el participante debe concienciarse de manera progresiva, formando parte de esa construcción simbólica.

Si bien en la difusión de todas ellas aportamos información sobre las líneas que se trabajarán durante cada sesión, las claves de la actividad y sus dinámicas propias sólo se conocen en el momento de su desarrollo. Es una forma de compartir la experiencia, de vivir el presente y de sacar a los participantes de su “zona de confort”.

Algunos talleres planteados son para diferentes segmentos de edad, ¿cómo trabajas ese tema y por qué decidiste plantearlos así?

Cuando comencé a preparar el proyecto decidí programar las actividades con la mayor amplitud posible respecto a los parámetros a trabajar y jugar así con las posibilidades de conjugar diferentes segmentos de edad.

Atendiendo a los conceptos y dinámicas que se iban a tratar, consideré que una gran mayoría de estas actividades podrían ser intergeneracionales. Mi propósito era interconectar la experiencia de niños y mayores re-mezclando al público familiar con el juvenil y adulto, posibilitando otras lecturas del espacio expositivo.

Algunas actividades se orientan únicamente a público adulto simplemente por los conceptos, que se encuentran algo más ligados a la re-interpretación de los mensajes y de la colección, y por tanto contienen una carga conceptual más profunda. Pero en su gran mayoría las actividades conjugan a todo tipo de público, su respuesta ante las dinámicas propuestas supone para mí una valiosa herramienta de observación a la hora de conducir esta investigación progresiva.

Las acciones performativas o la comunicación con el cuerpo es una constante en ‘Here Together Now’, ¿por qué esa técnica?

Una de las premisas de esta programación era la de conseguir desmontar etiquetas en torno al conocimiento del arte contemporáneo y por esta razón las actividades trabajan diversos planos adscritos a las prácticas artísticas, relacionando las disciplinas desde otros puntos de vista.

Me interesaba ante todo profundizar en prácticas no objetuales o al menos en aquellas donde el objeto no fuese la parte esencial de la actividad. El cuerpo ocupa en exclusiva uno de los bloques de trabajo pero es cierto que es una constante que atraviesa todo el proyecto a modo de espina dorsal. Es algo que está unido de forma intrínseca a la filosofía experimental, del aquí y del  ahora, un medio con el que poder entender el cuerpo como presencia activa pero también como herramienta colaborativa a la hora de participar en el museo y de construir comunidad.

Atender a esa unión entre cuerpo y museo nos hace ser más conscientes de la acción y del tiempo, como si la exposición se convirtiese en una cápsula del presente donde reflexionar sobre nuestros modos de estar y hacer junto a los otros.

Puede parecer que la mediación es el conjunto de diferentes apuestas pensadas para un momento preciso asociado a una exposición concreta, ¿cómo tratas de que tus talleres no sean efímeros?

Bueno, inevitablemente en lo que a su desarrollo práctico se refiere tienen un principio y un final, pero la esencia de estos talleres busca configurar todo un planteamiento que se dirige hacia la creación de un circuito paralelo de información, capaz de retroalimentar los contenidos que emanan desde la institución.

La idea de trabajar a partir de cuatro planos interconectados (huella, cuerpo, palabra y elementos) se fundamenta en la posibilidad de extender las actividades más allá de un momento concreto o exposición determinada, permitiendo a los participantes enlazar con cierto sentido crítico los conceptos que se van trabajando.

Por esta razón la mayoría de las actividades se ramifican a lo largo de las diferentes exposiciones, obras y del propio edificio museístico.

Sería fantástico dejar una impronta en todos los participantes sobre la experimentación compartida, una línea elástica de conocimientos que quede en nosotros como experiencia adherida y que nos sirva para reflexionar en un futuro sobre nuestro acercamiento al arte contemporáneo, independientemente del espacio cultural en el que nos situemos.

Taller 'Espejismos'. Imagen cortesía Diana Guijarro.

Taller ‘Espejismos’. Imagen cortesía Diana Guijarro.

Y es que dejar huella es la utópica función del arte y de cualquier espacio cultural. Una importante labor que siempre está presente en la mente de todos los profesionales del mundo de la cultura ya que, y recordando a Selma Lagerlof, Premio Nobel en 1909, “la cultura es lo que queda cuando se olvida todo lo que se aprendió”.

Para consultar la programación de ‘Here, Together, Now’ pincha aquí.

María Ramis

Disonantes y efectivos

Disonancias fronterizas. La artificialidad del límite político
Colectivo 1668. Dómix Garrido y Mario Gutiérrez
Sala exposiciones La Lonja
Paseo Almirante Julio Guillén Tato. Alicante
Hasta el 26 de noviembre de 2017

Disonantes y efectivos. Así se exponen Dómix Garrido y Mario Gutiérrez en su intervención en la Lonja de Alicante. Un toque de atención, una llamada de alerta y un grito socavado de auxilio. En esta línea de llamamientos el sonido es una de las herramientas inmersivas clave que destaca en la exposición ‘Disonancias fronterizas. La artificialidad del límite político’. Se trata de una serie de piezas de videoarte y performance que toman sentido en su conjunto. El objetivo es exteriorizar  el resultado de aquellas prácticas, sobre todo gubernamentales, que tienen un efecto directo en el individuo migrante, que normalmente es obligado a ello, y que solo trata de practicar su libertad supuestamente innata.

‘Lo ideal hubiera sido no inaugurar esta exposición, eso significaría que no existe este problema’, declara Dómix Garrido, resumiendo la necesidad compartida que tienen ambos artistas de expresar la injusticia de una situación. Cuentan que, en junio de 2014, llegaron a la ciudad de Melilla, ciudad fronteriza y comenzaron el proyecto que se expone. Reflexionan sobre el término fronterizo, estando precisamente en la frontera, pero sin ser eso mismo, situándose frente a frente, casi al margen. Esa línea divisoria (a veces imaginada) nos traslada inevitablemente a reflexionar sobre el inclasificable y casi interminable no-lugar.

Instalación en Disonancias fronterizas. Imagen cortesía de los artistas.

Instalación en Disonancias fronterizas. Imagen cortesía de los artistas.

Las disonancias se definen como un conjunto de sonidos que son poco inteligibles ya que se entremezclan. Cabe pararse a observar, y a escuchar. Pero antes se debe atravesar la negra cortina de entrada a la sala, donde ya se empiezan a escuchar esas disonancias. La famosa e hipnotizante apertura de ‘Europa’ de Lars Von Trier, nos da la bienvenida y nos lleva de lleno a una parte de Europa poco idealizada. Accedemos de esta forma a una especie de viaje estático, cuyo ambiente predominante está siendo reproducido por ‘Diálogos sordos (o la imposibilidad de un diálogo transfronterizo’, murmullos y voces rotas que parecen tratar de dialogar pero solo escupen sus historias ya sabidas y todavía por solucionar.

Las acciones del Colectivo 1668 se hayan recogidas en piezas audiovisuales. Entre las sucesiones de imágenes, algunas cifras se desvanecen casi de inmediato. Ante esta situación ha dejado de ser algo lejano, un hecho que hemos tratado de ignorar ante la escucha de los telediarios, pero que ahora se hace más real. Trata de nuevo de desaparecer pero algo queda en la memoria, acompañando, normalmente, a esas voces rotas y sordas. Los símbolos son también un continuo. La simbología que ya arranca en la propia imagen del colectivo, alcanza su punto álgido en los restos de la instalación ‘Balsa’ y la performance ‘Banderas mojadas’ que ocupan el final de la sala.

También invitan a la reflexión y participación. No importa que esas banderas estén mojadas, secas, clavadas en la pared u ondeando al viento. Son símbolos de una identidad. En este caso, una identidad perdida que trata de alcanzar una nueva en lugar alejado… Y para alcanzarla se hace necesario inventar y re-inventar, traspasar esa artificialidad de lo político que solo parece entender de límites. Esta importante misión se concreta en la intervención interactiva de Olga Diego ‘Alfombras voladoras’ [o como sobre volar una frontera]. En este taller participativo la imaginación da paso a la utopía y al trabajo conjunto, poniendo punto y final de una forma podríamos decir optimista. Pero la reflexión continúa ya que la problemática persevera en permanecer. Al igual que la frontera cuyas líneas parecen no tener fin.

Instante durante el Taller de Olga Diego. Imagen cortesía de los artistas.

Instante durante el Taller de Olga Diego. Imagen cortesía de los artistas.

María Ramis

Insondables raíces

‘Un inmeso baniano’, de Máximo González
Galería Aural
C / Labradores, 17. Alicante
Hasta 23 de septiembre de 2017

Máximo González se adentra en la Galería Aural dejando tras de si un rastro inconfundible de reflexión con el entorno, no en un sentido tan ecológico, como meditativo. El pretexto e hilo conductor de las dos instalaciones y el video presentados es, en este caso, casi un aplique literario, un símbolo: un inmenso baniano. El baniano, es un árbol ficus que llega a alcanzar grandes dimensiones y que en muchos lugares del mundo llega a tener un carácter sagrado. No es de extrañar, por tanto, que la hoja de sala de la exposición, empiece un fragmento de Salman Rushdie, sobre la vida de un pueblo, de las costumbres de sus gentes, entorno a un árbol como este. Todo un acierto que consigue predisponer al lector y observador ante la obra de Máximo González.

Tras este breve y necesaria lectura, nos hallamos ante la primera instalación que presenta el artista, participativa e ineludible. Se disponen tres grupos de mesas, con dos sillas cada una. Estas sillas y mesas están realizadas mediante patrones de una madera que suele usarse en la construcción sostenible. Estos moldes se pueden montar y desmontar, al igual que el puzzle sobre la mesa. Estas piezas no forman ninguna imagen, solo recuerdan acciones del ser humano, que construye nuevos entornos pero que, sobre todo, destruye y saquea a su paso.

González, en el coloquio previo a la inauguración comentaba que ‘El arte no tiene por qué cumplir una función (…) Es como el lenguaje, hacen falta dos y cabe tener en cuenta, que unos lo usan mejor que otros’. El instante comunicativo artístico deja paso al silencio, y a la concentración de construir una pieza de puzzle vacía de contenido, aunque no de significado.

Instalación realizada en la Residencia de Lizières (Francia), 2015.

Instalación realizada en la Residencia de Lizières (Francia), 2015.

El Espacio 2 de la Galería Aural se ha transformado en un casual paisaje que, al igual que un árbol, enraiza con la tierra. Esta instalación fue concebida en 2015 durante la residencia del artista en el Centre de Cultures et de Ressources de Lizières (Francia), donde recopiló una serie de lienzos. Estas pinturas, no resultan aleatorias. Son paisajes elaborados por artistas decimonónicos poco conocidos, pero que representaron, como toda la corriente de la época, una serie de valores que oscilan entre representaciones pintorescas y otras, como las de Constable y Friedrich, sublimes. Ese interés por la naturaleza inundó el siglo XIX y Máximo González, casi en un viaje conceptual por el tiempo, pone en valor la naturaleza real con la pintada.

Un paisaje que se transforma bajo la acción humana continuamente y que no podemos ignorar, pues forma parte de nuestros orígenes y también de nuestro futuro. Puzzles, muebles, pinturas, objetos naturales encontrados y hasta una animación crean el discurso narrativo de Máximo González, su razón de crear, su baniano más personal.

María Ramis

Sobre lindes y otros colapsos

‘Atlas Mundial de Selecciones’, Juan José Martín Andrés
Galería Aural
C / Labradores, 17. Alicante
Del 25 de mayo al 1 de julio de 2017

La naturaleza crea barreras casi imposibles de salvar que han condicionado, desde los orígenes de la humanidad, incluso los rasgos de las poblaciones y actuales asentamientos. A pesar de todo, el ser humano ha ido superando estos obstáculos naturales en su afán por conocer. Ya casi no existen fronteras naturales, por lo menos no las psicológicas, pero en cambio, se han ido creando otro tipo de límites. Sin duda alguna, guerras y conflictos son fuentes de creación de barreras artificiales.

Juan José Martín Andrés nos pone sobre la pista del origen de algunas de las pugnas actuales por el territorio en su nueva exposición ‘Atlas Mundial de Selecciones’ de manera sencilla pero muy eficaz. Actualmente residente en México, el artista presenta sus últimos trabajos gráficos, mapas originales intervenidos. Originales en el sentido de que muestran las divisiones de la época para la que fueron concebidos: el siglo XX, un siglo de profundas y cambiantes demarcaciones. Si el espectador se fija, no podrá reconocer muchos de ellos, no solo por el hecho de que el artista ha ocultado con opaca tinta vastas zonas con el objetivo de deshacer el concepto territorio-nación, sino por el gran cambio  sucedido (no en términos de calidad, sino en cantidad) en cuanto a la situación de las fronteras.

'Nations of the world' Una de las obras que puede verse en la exposición. imagen cortesía Galería Aural.

‘Nations of the world’ Una de las obras que puede verse en la exposición. imagen cortesía Galería Aural.

Imperios, repúblicas, constantes anexiones o separaciones de líneas rectas son elementos que Juan José Martín Andrés recalca a través del vacío. La ausencia de dibujo sirve aquí para hacer denotar el espacio. Los cambios de perspectiva y las distorsiones permiten al artista añadir reflexión y juego. Un juego que ya adelantaban en 1980 Guattari y Deleuze, cuando teorizaron sobre la máquina de guerra y el Estado. Mientras que el primero combate por una apertura espacial, el segundo controla y marca los límites de dicho espacio. Las maniobras resultantes quedan reflejadas en el presente, en ese tablero en el que fuerzas políticas y económicas ‘juegan’, como si no estuvieran en el mundo real.

Martín Andrés proyecta una distancia que resulta complicada de pronosticar para el día a día del ciudadano, y consigue, aunque sea de forma imperceptible, que se admire el panorama desde un punto de vista de global. En un mundo donde el cerebro humano está constantemente recibiendo datos, pero que solo retiene un escaso tanto por ciento, se hace necesario y agradable el reposo y el detalle. Aún teniendo en cuenta este consejo, se advierte que, con un rápido vistazo a ’Atlas Mundial de Selecciones’, una abrumadora sensación de velocidad histórica puede recaer sobre la conciencia, provocando, casi sin remedio, una exteriorización facial de incredulidad.

María Ramis

Dulces, corruptos y arrepentidos

Pecados Capitales, de Manu Blázquez, Vicente Aguado y Silvia Martí Marí
Proyecto 3-CMCV, Consorcio de Museos
Lonja del Pescado
Almirante Julio Guillem Tato, 118. Alicante
Hasta el 14 de mayo de 2017

Tomás de Aquino ya advertía que “los pecados capitales son aquellos a los que la naturaleza humana está principalmente inclinada”. Los pecados capitales son casi una obsesión de nuestra sociedad actual. Una continua y repetitiva iconografía que se ha ido desarrollando paralelamente a su significado primigenio. Desde El Bosco, pasando por Pieter Brueghel el Viejo, hasta las redes sociales actuales, aparecen y desaparecen pasando desapercibidos pero siempre presentes. Los pecados capitales cambian de contenido, de motivos, e incluso de rostros, pero se mantienen inamovibles en su esencia condenatoria. Como evidencias de nuestra colectividad occidental se han venido manifestando en el arte, incluso en el más actual. De esto trata precisamente ‘Pecados capitales’, una exposición de Manu Blázquez, Vicente Aguado y Silvia Martí Marí en la Sala de la Lonja del Pescado de Alicante donde se reinterpretan estas certezas pecaminosas apostando por diferentes enfoques.

Durante el 2016 nos han bombardeado con las imágenes de la exposición del Bosco que tuvo lugar en el Museo del Prado. Todo un acontecimiento ya que en unas pocas paredes podía observar muchas de las obras del repertorio del genial artista del medievo. Pero probablemente las interpretaciones actuales se parezcan más a las de Pieter Brueghel el Viejo. En sus primeros grabados, casi homenajes a los del Bosco, ha desaparecido ese terror devoto, algo que concuerda con ‘Pecados capitales’. Tres proyectos configuran la muestra y articulan un discurso diferenciado entre los lenguajes estéticos asociados a cada artista. Comienza el recorrido con ‘Dei canti lamentosi’ de Manu Blázquez. Un gran pieza, escultórica en su mayoría, pero que camina hacia lo pictórico  dejando entrever espacios geométricos. Estas breves interrupciones del blanco sepulcral del papel persiguen el fin místico de la reflexión tras el acto perverso. Una especie de rosario cuyas cuentas geométricas exoneran nuestros pecados.

Vista de Loterías y pecados del Estado. Vicente Aguado. Imagen cortesía Consorcio de Museos.

Vista de Loterías y pecados del Estado. Vicente Aguado. Imagen cortesía Consorcio de Museos.

Vicente Aguado presenta ‘Loterías y pecados del Estado’, pieza que continúa con la línea crítica del artista que hemos visto en acciones anteriores. Corrupción de todo tipo de la que, por supuesto, ni siquiera el ciudadano puede librarse. Estas 926 papeletas y sus correspondientes tickets de pago depositados en una papelera, demuestra el doble juego (triple si consideramos la acción como un trance placentero) al que estamos sometidos; por un lado, la estimulación constante a gastar dinero, y por otro, el castigo y escarmentación tras el acto inducido. Esta obra es solo la primera parte de un proyecto de un total de tres acciones.

Finalmente, Silvia Martí Marí propone ‘Dulcificar pecados’, una obra abierta y en desarrollo en la que el espectador formará parte de una acción para purgar sus propios pecados. Actualizados más que nunca, los siete pecados capitales, o por lo menos su versión gráfica, descansan, encerrados, sobre una mesa. La artista anima al público a que cojan ese pecado y contacten con ella explicando por qué lo han elegido o qué han hecho con él. Mientras tanto, una serie de fotografías nos ilustran sobre distintas formas de despojarse de esos pecados, cocinándolos, rompiéndolos… En resumen, librarse de ese halo de perpetuidad que normalmente rodea nuestra culpa. Es así que, ‘Pecados capitales’ no solo se configura como la última convocatoria del proyecto 3-CMCV que dará paso a la esperada ‘Escletxes’, sino como la excusa perfecta para recelar, mirar de reojo y sonreír en un viaje al recuerdo. Después de todo, y de nuevo referenciando a Tomás de Aquino, “un vicio capital es aquel que tiene un fin excesivamente deseable” y no existe mayor deseo que observar los pecados de frente para ver que la expiación, en realidad, no queda tan lejos.

Vista de Dulcificar pecados. Silvia Martí Marí. Imagen cortesía Consorcio de Museos.

Vista de Dulcificar pecados. Silvia Martí Marí. Imagen cortesía Consorcio de Museos.

María Ramis

Las galerías valencianas se vuelcan en ARCO’17

Feria ARCO Madrid 2017
Galería Luis Adelantado, Galería Rosa Santos, Espai Tactel, Galería Aural y Espai Visor.
Del 22 al 26 de febrero de 2017

Otro año más, la gran cita del arte contemporáneo español regresa a Madrid con un sinfín de propuestas que probablemente nos sorprenderán. Seguramente los grandes medios se harán eco de esa “obra” controvertida alejada de lo que es el arte contemporáneo español real. Al ver, leer o escuchar estas noticias quizás muchos se pregunten cuál es realmente el peso del galerismo valenciano en esta importante cita. Nos complace afirmar que, a pesar de la crisis económica y de las pocas facilidades existentes en nuestro país para el fomento del coleccionismo, la Comunidad Valenciana se mantiene a flote como puede y se caracteriza por exhibir obras de artistas de calidad.

Es por ello quizá que la ya veterana en la feria y referente de la ciudad de Valencia, la galería Luis Adelantado, dice querer explorar con la representación elegida la magnitud del arte contemporáneo. Todo un reto que solventa con una amplia exposición de un total de trece artistas. Por tanto, en la puesta en escena lucirán sus ya clásicos Luis Gordillo, Rubén Guerrero, una nueva escultura de Mathieu Mercier titulada ‘The King, his Lovers and their Bastard’, y por supuesto, el gran contrafuerte de la temporada pasada que fue Darío Villalba. De él, en una suerte de ejercicio histórico, se expondrán sus conocidos ‘Encapsulados’ y algunos de los ‘Documentos básicos’ de los 70.

La presencia extranjera acontecerá a través de las piezas escultóricas de Marius Engh, Gonçalo Barreiros y Yann Sérandour; las pinturas elegidas serán las de Camila Oliveira Fairclouhg y también podrán verse obras de las exposiciones actuales de Ting-Ting Cheng y Folkert de Jong. La apuesta española reside en el arte de Irma Álvarez-Laviada, en los jóvenes andaluces Fuentesal & Arenillas y en el pintor valenciano Álex Marco cuya obra ‘La hora loca de los gatos’ pudimos disfrutar en la creativa Boiler Room el pasado año 2015.

Obra de Mathieu Mercier titulada 'The King His Lover and Their Bastard'. Imagen cortesía Galería Luis Adelantado.

Obra de Mathieu Mercier titulada ‘The King, His Lover and Their Bastard’. Imagen cortesía Galería Luis Adelantado.

Más artistas españoles y sobre todo una mayor presencia femenina podrán disfrutarse en el stand 9E13, el correspondiente a la también habitual galería Rosa Santos. Obra de la reconocible Greta Alfaro, la característica teatralidad de Mira Bernabéu, las imágenes entrecruzadas de memoria histórica de la investigadora María Ruido o las esculturas de Elena Aitzkoa son parte del recorrido planteado por la galería. La obra visual de la premiada Andrea Canepa y el discurso contracultural y feminista de la italiana Chiara Fumai completan el elenco de mujeres artistas. El fundamental duotono de Chema López, los dibujos del barcelonés Xisco Mensua y las reflexiones entre espacio y poder de Xavier Arenós cierran el seguro exitoso muestrario de Rosa Santos.

La lista de artistas por la que apuesta Espai Visor es también muy amplia y combina los esfuerzos de contraposición entre la escena artística española y el arte de otros países europeos en la línea en la que la galería ha estado trabajando en los últimos años. Así, podrán adquirirse piezas de Ángeles Marco, Bleda y Rosa, Braco Dimitrijevic, Esther Ferrer, Françoise Janicot, Lea Lublin o el mural ‘Archivo Casa Ena’ de Patricia Gómez y María Jesús González, pieza que rescata la memoria a través de partes del susodicho hogar. Destacan los ‘Proyectos Especiales’ de Katalin Ladik, Endre Tót y Tamás Szentjóby. ‘Proyectos Especiales’ es el término que se refiere a obras de gran formato, de corte museístico que hacía mucho que no se veían por la feria. De hecho, Carlos Urroz califica a estas decena de piezas seleccionadas de “ambiciosas y arriesgadas” y que simbolizan un nivel de recuperación de la feria.

Pieza de Chiara Fumai. Imagen cortesía Galería Rosa Santos.

Pieza de Chiara Fumai. Imagen cortesía Galería Rosa Santos.

La alicantina galería Aural amplía su stand hasta casi el doble que en otras ediciones presentando a ocho artistas a través de los cuáles han querido crear un proyecto en el cuál se incida en una reflexión sobre conceptos y planteamientos muy diversos basados en la investigación, la experimentación y el pensamiento crítico. El hilo conductor de su stand se sostiene en grandes figuras de la escena contemporánea, como la galardonada y Premio Nacional de Artes Plásticas, Concha Jérez, y también en las obras tipo libro de la reconocida Anna Bella Geiger, que desde luego exploran los discursos de esta gran artista cuya andadura comenzó en la Brasil de los años 70. También en representación del panorama latinoamericano, y enlazando con el país invitado de esta edición de ARCO, podrá escucharse y verse ‘Los invisibles’ de Ingrid Wildi Merino, una pieza audiovisual que pone su atención sobre la actual problemática de los inmigrantes y el territorio, así mismo la sonora instalación de Máximo González versa sobre el acto cotidiano de pasear y no dejará impasible a aquel la experimente.

‘La isla parlante’ de Isaac Montoya es otra de las obras con una clara intención política en las que se incide, la fotografía de Javier Vallhonrat, la reflexión sobre la imposibilidad de la imagen estética de José Maldonado o el trabajo conceptual y postminimal, aunque imposible de serializar, del zaragozano Fernando Sinaga que indaga y resalta la filosofía de Voltaire, clausuran el amplio coloquio visual (y sonoro) de la galería Aural.

Obra de Máximo González titulada 'Partitura'. Imagen cortesía Galería Aural.

Obra de Máximo González titulada ‘Partitura’. Imagen cortesía Galería Aural.

Por último, Espai Tactel se estrena en este ARCO 2017 con dos jóvenes promesas cuyos nombres no dejan de escucharse en los últimos meses. La alcoyana Rosana Antolí crea auténticas coreografías con sus geometrías, mientras que Fito Conesa experimenta con la comunicación, la música y el video.

Tras este exhaustivo análisis podemos afirmar que las galerías valencianas resaltan con sus propuestas el valor del video, de la escultura y también la confianza en la capacidad de las jóvenes promesas. Debemos valorar el impetuoso esfuerzo que hacen las galerías de la Comunidad Valenciana por no fallar, año tras año, a una feria que cada edición parece centrarse más en el mercado internacional, descuidando el nacional. Tampoco se puede ignorar los retos que han de afrontar para mostrar, en un breve espacio en forma de escaparate, todo el trabajo que temporada tras temporada exige tiempo, rivalidades y sobre todo muchísimo amor por la profesión.

María Ramis

El reflejo acuoso de Mª Dolores Mulá

‘Tierra inundada’, Mª Dolores Mulá
Comisarios: Pepe Calvo y Juan Antonio Roche
Sala Juana Francés, Sede Universitaria Ciudad Alicante
Avd. Ramón y Cajal 4, Alicante.
Hasta el 2 de marzo de 2017

Una breve pero intensa porción del imaginario de la fotógrafa catalana Mª Dolores Mulá puede verse estos días en la Sala Juana Francés de la Sede Ciudad de Alicante perteneciente a la Universidad de Alicante. Esta artista, asentada en Elche desde hace tiempo, destaca por una larga trayectoria en el panorama artístico valenciano gracias, sobre todo, a sus pinturas y grabados los cuáles, por cierto, han tenido un merecido hueco en el Repertorio bibliográfico de artistas valencianos contemporáneos: 1950-2000, proyecto de investigación dirigido por el académico Román de la Calle. Es precisamente de la Calle el que regala la clave principal para entender la obra de Mulá:

“la mayoría de imágenes generadas por María Dolores Mulá en sus numerosas pinturas y grabados pueden ser asociadas – como efectos descriptivos de su recepción- a determinados términos lingüísticos, que conllevan quizás fuertes connotaciones poéticas. ¿Cómo no relacionar las imágenes con los términos expresivos que ellas mismas motivan? ¿Cómo no vincular las obras, de alguna manera, con los efectos de su recepción?”

A pesar de que Tierra inundada’ son fotografías, técnica no acostumbrada a exhibirse en la obra de la artista, las imágenes sirven de puente para observar claramente el regreso a esa motivación y recepción poéticas de las que nos habla Román de la Calle.

Sin título (2013). Una de las piezas que puede verse en la muestra. Imagen cortesía Sede Universitaria Alicante.

Sin título (2013). Una de las piezas que puede verse en la muestra. Imagen cortesía Sede Universitaria Alicante.

Agua, naturaleza, tierra y memoria. Mulá fue desterrada, despojada consecuentemente, de su lugar natal. El pequeño valle donde nació quedó sumergido por las reposadas y grises aguas de un pantano. Ese tono grisáceo parece dirigir todo el recorrido puesto que va saltando del agua, a la tierra y por último al cielo. La muestra se encuentra dividida en cuatro apartados Agua desbordada’, ‘Agua retenida’, ‘Agua rota’ y ‘El misterio del origen’. En ellos crea un nuevo ciclo imaginado: primero el agua desborda, no contiene su fuerza y fluye sin que la nimiedad del ser humano pueda hacer nada; luego, descansa y se detiene en charcas, lagunas e incluso cráteres de volcanes, para más tarde caer y romperse, con gran estruendo, no quiere pasar desapercibida por aquellos caminos que la naturaleza a dispuesto; por último, reaparece y germina de nuevo, sosegada, apacible…

Si la fotografía trata de captar el instante, el conjunto presentado en la semicircular Sala Juana Francés relata un continuum que conecta el agua y la tierra, la historia con los sucesos y un entorno que se mantiene cambiante pero impasible. Mª Dolores Mulá, y también los comisarios ideadores, han logrado mantener al espectador en vilo hasta el último momento, casi sin atender a la respiración como si nos estuviéramos ahogando inconscientemente, sumergiéndonos en tierras fangosas y aguas grisáceas.

María Ramis

Entre entresijos y tejidos

Encreuat de Raquel Rodrigo Baviera
Espai d’Art Colón
C/ Colón 27. Valencia
Hasta el 15 de enero de 2016

Resulta realmente cautivador el proceso mediante el cual el artista, fundamentalmente urbano, reduce su espacio de actuación y presenta su trabajo en galerías, museos, o emplazamientos en los que no “debería” sentirse del todo cómodo. Pero Raquel Rodrigo vive por y para sus “arquicosturas”, piezas artísticas que forman parte de un proyecto que emprendió en 2011 y que le ha llevado a realizar diversas intervenciones por toda la ciudad.

Con Arquicostura la artista borda con punto de cruz las paredes de las calles, creando y reflexionando sobre la ciudad y su entramado urbano, dotando de significados a diversas arquitecturas que han dejado atrás su eficacia. Caminando entre el arte y el diseño, y poniendo en valor el contraste entre la tradición y lo contemporáneo, la artista ornamenta el espacio público con el sentimiento de aquello que nos es íntimo. Bordando a gran escala las fachadas, evoca la idea del hogar como un sitio cálido, tierno y privado, invitándonos a dotar de memoria los espacios públicos.

Cartel de la exposición. Imagen cortesía Centre de Documentació d’Art Valencià Contemporani “Romà de la Calle” (CDAVC).

Cartel de la exposición. Imagen cortesía Centre de Documentació d’Art Valencià Contemporani “Romà de la Calle” (CDAVC).

No cabe duda que la obra de Raquel Rodrigo le es reconocible al público. Por ello quizá la artista comienza su nueva exposición ‘Encreuat’ con una barrera física, una cortina que se debe atravesar, que es al mismo tiempo una de las pieza clave de la muestra. La cortina actúa como catalizador y nos introduce en una serie de actuaciones que difieren, en ocasiones, de los motivos naturales que suelen estar presentes en su trabajo. Aún así, ‘Encreuat’ sirve a Raquel Rodrigo para explorar los diferentes caminos que rodean su cotidianidad y le sirven para enmarcar, con el tejido usado, sentimientos y emociones.

Esta nueva muestra de arte emergente que, como desde 2009, vienen realizando el Espai d’Art de El Corte Inglés junto con la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia, y con la coordinación del Centre de Documentació d’Art Valencià Contemporani “Romà de la Calle” (CDAVC) se consolida con su traslado al accesible centro de Colón, en pleno foco de la ciudad Valencia. Para esta temporada todavía esperamos la muestra de otras tres artistas, Rebeca Zurru, Paula Prats y María González, ganadora del XVII Premio de Pintura de la Real Academia de Bellas Artes, que cerrará el ciclo. Una manera de observar como se van entretejiendo (nunca mejor dicho) puntos de inflexión y ciertos torcimientos que un futuro probablemente afectarán al panorama artístico de la ciudad.

María Ramis

Entrevista-paseo por Display-me

Entrevista-paseo con Diana Guijarro y Ángel Masip
Proyecto Display-me. Ma Reme Silvestre, Cynthia Nudel, Ángel Masip y Alberto Feijóo
Caja Blanca, Centro Cultural Las Cigarreras
C/ San Carlos, 78. Alicante.
Hasta el 22 de enero de 2017

Display-me es un proyecto expositivo que va más allá, cuyo objetivo es replantear no solo el modelo expositivo sino la comunicación y difusión con el público. Para ello, la ideadora y comisaria Diana Guijarro, sustrajo a los artistas Ma Reme Silvestre, Cynthia Nudel, Alberto Feijóo y Ángel Masip de su producción cotidiana, y les ofreció un espacio en el que trabajar juntos. El resultado, siempre en constante cambio, no deja indiferente al público.

“Buscamos como afrontar los diferentes retos”

“Todo comenzó con la I primera convocatoria pública de proyectos expositivos para salas municipales que propuso el Ayuntamiento de Alicante desde la Concejalía de Cultura. Aunque el proyecto ya nos había rondado anteriormente la cabeza, esta fue una ocasión para plantearlo de manera profesional.” comienza Diana Guijarro. Todavía no hemos avanzado mucho dentro de ese gran espacio que es la Caja Blanca de las Cigarreras pero estamos situadas, junto con el artista participante Ángel Masip, enfrente de las primeras piezas. “ el proyecto que presentó Diana fue el mejor puntuado entre todos. Pero, a la hora de la verdad, nos encontramos con un grave problema y es que nos dijeron que no había presupuesto.” apunta Ángel. Ante mi cara estupefacta, Diana sonríe y me cuenta como tuvo que reunirse con diversos responsables tanto del centro como de la Concejalía de Cultura de Alicante para finalmente llegar a un acuerdo para poder realizar su proyecto.

Ángel apunta que recibieron un recorte más o menos del 50%. “Buscamos como afrontar los diferentes retos, como tener que pactar y que lidiar con todos estos inconvenientes. Aunque pensábamos que nos los íbamos a encontrar, te encuentras con que la situación es más complicada de lo que creías”, confiesa.

Vista del montaje de Display-me. Imagen cortesía Diana Guijarro.

Vista del montaje de Display-me. Imagen cortesía Diana Guijarro.

“Creo que por ser los primeros, sufrimos la novatada”

La conversación se dirige hacia todas las trabas que han tenido que salvar: ajustes de presupuesto, de tiempo, de recursos… “Creo que por ser los primeros, sufrimos la novatada esta primera edición de las convocatorias públicas y tuvimos que re-adaptar todo. Se habló con los artistas y decidimos seguir adelante pero esto conllevó un mayor esfuerzo presupuestario. También un esfuerzo para con los artistas, ya que mi propuesta no era una colectiva sino un laboratorio sobre la invasión de un espacio. Cuando se tuvo que cambiar a que los cuatro a la vez llevarán a cabo este trabajo a la vez, fue todo un reto. El montaje ha sido quizá más divertido, pero todo un reto profesional ”, confiesa Diana.

“Se pretende hacer pensar sobre la exposición como un medio de comunicación”

Display-me busca mostrar los nuevos modos de transmisión que posee el desarrollo expositivo y para ello, se hace necesario romper con los modelos con los que normalmente nos encontramos cuando vamos a un museo o galería. La concepción del rol del público como agente activo es clave en esta ocasión. A raíz de esto Diana explica que Display-me “no se entiende como una exposición al uso, ni con un final cerrado. Se pretende hacer pensar sobre la exposición como un medio de comunicación. El título refiere a ello, va lo básico, a lo que es un display, y tiende la mano a la gente a que participe o al menos, a hacerles pensar.”

Como artista Ángel cree que las trabas para poder llevar a cabo todo este cambio de roles en el que el público pasa a ser casi creador son complicadas, pero “o generas algo diferente a lo preestablecido y te acomodas a la estructura; o no vas a poder hacer tu proyecto. ‘Display-me’ está pensado más bien como un laboratorio de experiencias y de investigación.” Añade que “normalmente existe  la barrera establecida de la comunicación unidireccional, en la que el espectador no tiene opciones salvo las que le da el artista. Era interesante el abrir ese terreno que permitía generar una comunicación a través de otras vías. Creo que esto es lo más interesante del laboratorio. Si en algún aspecto podemos cambiar la estructura del modelo expositivo clásico es en la comunicación, entre el visitante y el que exhibe.”

Por supuesto, esto implicaba una tarea de coordinación importante entre artistas y comisaria. Display-me parece trastocar, no solo el rol del público, sino también el de las propias relaciones entre agentes del arte. Diana explica que “la exposición no se puede explicar entorno a un recorrido claro, puesto que no hay una estructura clara. Esto también fue asunto interesante a la hora de del montaje. Nos plantamos en este gran espacio blanco y fuimos viendo como empezar a trabajar. Los días de montaje han sido intensos porque muchas ideas se han tenido que readaptar. A pesar de que yo he planteado unas líneas, mi idea de como me imaginaba las piezas cada uno de los ellos ha ido mutando”.

Ángel aporta su visión de artista y añade la importancia de generar un contexto donde las obras de los cuatro artistas tuviesen cabida, donde se interrelacionaran y al menos generasen una vía de interacción con el receptor. Cuenta que “por eso queríamos abrir esta muestra con una obra interactiva, que estableciera barreras, con una visualidad parcial y que produjera confusión. Al mismo tiempo crea cuestiones. Pensamos que aunque no hay ponérselo difícil al visitante sí que hay que se deben generar preguntas que nos puedan a ofrecer otras vías de investigación. Si por el contrario, acabamos haciendo una exposición al uso, ya sabemos cual va a ser el resultado”.

Huellas, desapariciones. Nada y todo es aleatorio en Display-me. Ángel explica que “la intención es que al final, si quitas todas estas cosas que hay por en medio, quede un espacio lleno de indicaciones, donde te diga que ha sucedido algo en sala, que ha tenido a cabo una actividad, la que sea.” Se trata invadir un espacio en el que normalmente al artista no le es posible andar con libertad.

Una de las obras de Display-me. Imagen cortesía Diana Guijarro.

Una de las obras de Display-me. Imagen cortesía Diana Guijarro.

 “El público creó el contenido sin saberlo”

“Las actividades paralelas tienen mucho que ver con esto de los cambios de roles. Aunque la exposición está a medias, el motor ya está en marcha, creo que hacia todo lo que resta es cuando realmente va a ponerse en funcionamiento toda la máquina”, apunta Ángel. Diana continúa hablando de “poner en marcha la maquinaria” y añade que “ las actividades son la espina dorsal del proyecto. Si quitas una, ya no tiene sentido”.

Es curioso que el programa de actividades comenzara antes que la exposición. “Se hizo una actividad en la que la gente no sabía muy bien a que venía y con un material didáctico que hemos añadido a la exposición, la gente deambulaba por un espacio donde se encontraba con cosas que no sabes que son, y queríamos que nos contaran lo que percibían. Ese material fue el que utilizamos para elaborar los mensajes. El público creó el contenido sin saberlo. Además, cada semana, cada artista enfoca la actividad hacia el ámbito que quiere y eso también dota de contenido o modifica la exposición,” comenta Diana.

“Alicante es una ciudad complicada”

El objetivo de la reunión de estos artistas vinculados a un determinado ámbito geográfico, con parámetros generacionales comunes, no es aleatoria. “La paridad entre artistas ha sido importante a la hora de elegirlos. Cada uno de ellos tiene trayectorias diferentes y trabajan mensajes diferentes. Me interesaba esa confrontación”, afirma Diana. Además, nos cuenta que “ninguno de los cuatro, nacidos o residentes en la provincia, había expuesto en un centro institucional. Sí habían hecho exposiciones pero era curioso que ninguno tuviera una gran presencia en el ámbito público”. “Seguimos sin tenerla”, incide Ángel entre risas.

“Alicante es una ciudad complicada. Creo que estas convocatorias son importantes para poder desarrollarnos de una manera profesional y digna”, apunta Diana. Ángel cree que “desde hace mucho tiempo se han reconducido las políticas culturales hacia un foco determinado y que en lugar de abrir el abanico y permitir que artistas emergentes encuentren un espacio en la ciudad, no se ha ejecutado una buena política cultural. Esto deriva en que todos acabemos por irnos. No hay arte vanguardia ni posibilidades de generarlo. Con estos nuevos órganos de gobierno que están abriendo canales de comunicación con la ciudadanía y probablemente ahí es donde tienen cabida nuevas vías de actuación. Aunque no es del todo ideal, sí es más fructífero que antes”.

“Es como una metáfora”

Se configura así un ambiente de presentación de obras donde existe un proceso configurado a través de una investigación artística continua y adherida. Todo un laboratorio dinámico en el que, según palabras de Diana “la gente no se quedara vacía. Nos ha servido para testar al público de la ciudad y el feedback ha sido muy bueno”. Pero en ocasiones, casi sin quererlo, vamos más allá y, como explica Ángel, “se trata de generar estructuras para cuestionar nuestros propios procesos. Es como una metáfora, una especie de juego para proyectarlo en otras cuestiones de la realidad ”.

María Ramis