Fascinantes, tristes metrópolis

Perdidos en la ciudad
Institut Valencià d’Art Modern IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 4 de junio de 2017

“Las ciudades son como los sueños, están construidas de deseos y de miedos”. Al igual que Italo Calvino, muchos otros escritores van subrayando a lo largo de la exposición Perdidos en la ciudad lo que piensan del hecho urbano. José Miguel Cortés, director del IVAM, quiso puntualizar que el término perdidos se refería no tanto a la sensación de abandono como a lo señalado por Walter Benjamin, otro de los autores citados: “Perderse en la ciudad para descubrir nuevas formas de entender y de experimentar esa ciudad”, señaló Cortés.

Fotografía de Gregory Crewdson en 'Perdidos en la ciudad' del IVAM.

Fotografía de Gregory Crewdson en ‘Perdidos en la ciudad’ del IVAM.

A pesar del matiz, lo cierto es que la muestra que reúne más de 200 obras, entre pinturas, esculturas, fotografías, videos y una instalación con los libros evocados a lo largo del recorrido, termina produciendo cierto desasosiego. El que va de la “fascinación de la metrópoli” con la que arranca en la sala 1 la exposición, a la “ciudad deshumanizada” que va atravesando el conjunto de las diez salas.

El propio Cortés señaló esta circunstancia al final del recorrido: “Son las propias obras las que han impuesto esa visión”. De manera que la lectura “positiva”, derivada de la técnica y el progreso “que supuestamente nos haría libres”, va dejando paso a esa otra más desencantada al haberse “trastocado” todo eso. J. G. Ballard, citado junto a Ricardo Piglia en los ‘Paisajes globales’ de la sala cinco, lo enuncia así: “El fracturado horizonte de la ciudad parecía el encefalograma zigzagueante de una crisis mental irresuelta”.

Escultura de Julian Opie en 'Perdidos en la ciudad' del IVAM.

Escultura de Julian Opie en ‘Perdidos en la ciudad’ del IVAM.

Y es a base de zigzagueos, propios de esa crisis irresuelta, como va dando tumbos esa ciudad mostrada desde diversos ángulos en el IVAM. Comisariada por el propio Cortés, con la ayuda de María Jesús Folch, la exposición se adentra en las fascinadas metrópolis de principios del siglo pasado, para enseguida transitar por espacios banales, paisajes globales, multitudes diversas, ciudades imaginadas, urbes desnudas, mundos extraños y, por último, a modo de concluyente derivada, arquitecturas del miedo; todos ellos, epígrafes de cada una de las salas.

La música y el cine también sirven de guía por ese deambular urbano. “La música de fondo es un elemento a destacar, porque las ciudades no son silenciosas, de ahí la importancia del sonido”, precisó Cortés. Secuencias de películas como Alphaville, de Jean Luc Godard, Smoke, de Wayne Wang o Caché, de Michael Haneke, arropan el conjunto, del que igualmente sobresalen los 458 minutos de Empire, de Andy Warhol: “Pueden verla”, ironizó el comisario, describiendo la película del artista pop como aquella “donde no ocurre nada u ocurre mucho” en ese plano repetitivo del Empire State Building. En esa misma sala, se pasaba de “lo más luminoso” (Valerio Adami) a “lo más alienante” (Warhol).

Escultura de John Chamberlain en 'Perdidos en la ciudad' del IVAM.

Escultura de John Chamberlain en ‘Perdidos en la ciudad’ del IVAM.

Perdidos en la ciudad invita a que “la gente se pierda y haga su propio recorrido”, precisó Cortés, mientras iba repasando algunas de las obras expuestas: de artistas valencianos como Javier Goerlich, Equipo Crónica, Gabriel Cualladó, Miquel Navarro, Anzo o Mira Bernabeu, a nacionales e internacionales como Eduardo Arroyo, Antoni Muntadas, Miguel Trillo, Horacio Coppola, Gordon Matta-Clark, John Baldessari o Thomas Ruff. Todos ellos evocando lo que Rafael Chirbes manifiesta en la sala urbes desnudas: “Hay gentes, libros o ciudades que no entendemos, pero que nos atrapan y nos obligan a visitarlas una y otra vez”.

Esa visión se acentúa a medida que se avanza por la exposición, hasta desembocar en esas arquitecturas del miedo que Cortés adjetivó como de “control y vigilancia”, ejemplificadas precisamente en las Torres de Vigilancia de Sigmar Polke. “Tras la caída del muro de Berlín, igual hay ahora más muros que nunca en el mundo”, señaló Cortés. Una cita de Christa Wolf cerraba el recorrido a modo de epitafio: “La ciudad había pasado de ser un lugar a ser un vacío”.

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Vista de una de las salas de 'Perdidos en la ciudad' del IVAM.

Vista de una de las salas de ‘Perdidos en la ciudad’ del IVAM.

Obra de Mira Bernabeu en la exposición 'Perdidos en la ciudad' del IVAM.

Obra de Mira Bernabeu en la exposición ‘Perdidos en la ciudad’ del IVAM.

Salva Torres

La interpretación de los sueños de Grete Stern

Caso de Estudio. Grete Stern
Institut Valencià d’Art Modern. IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 3 de abril de 2016

El IVAM dedica a Grete Stern su nuevo ‘Caso de Estudio’. Y es que la artista alemana nacionalizada argentina es, sin duda, todo un caso. Para explicarlo, María Jesús Folch, comisaria de la exposición, realizó un repaso por su obra. Fue al llegar a la altura de los sueños de Stern que coinciden con la publicación en 1949 del libro El segundo sexo, de Simone de Beuavoir, cuando emergió la síntesis de su trabajo: “Aquí se ven reflejados sus dos caminos, el de la mujer que se afirma como sujeto y el de aquella otra que acepta esa alianza con lo doméstico”.

Fotografía de Grete Stern en el Caso de Estudio del IVAM.

Fotografía de Grete Stern en el Caso de Estudio del IVAM.

Ese choque entre la mujer que sueña con emanciparse de las trabas sociales y esa otra que es objeto de sus pesadillas creativas, atraviesa el conjunto expositivo que hasta el 3 de abril muestra el IVAM. “Es la pequeña gran joya de nuestra colección”, subrayó José Miguel Cortés, director del instituto valenciano. Pequeña gran joya compuesta por 61 obras, entre fotografías, libros, proyecciones y un documental, entre las que destacan los 140 fotomontajes realizados para la revista ‘Idilio’ de 1948 a 1951. En dicha revista fue donde ilustró los sueños de las numerosas lectoras que buscaban explicación a lo que su inconsciente maquinaba durante la noche.

Fotomontaje de Grete Stern en el Caso de Estudio del IVAM.

Fotomontaje de Grete Stern en el Caso de Estudio del IVAM.

“El concepto de otredad está en la obra de Stern”, explicó Folch. Otredad que tiene mucho que ver con ese riesgo del sujeto que se afirma al margen de las convenciones sociales, frente al que busca su más amable encaje. Grete Stern, al modo que hizo Freud, interpreta esos sueños de la mente femenina, utilizando la técnica del fotomontaje. De manera que así, a base de juntar pedazos supuestamente inconexos, la artista alemana que huyó del nazismo para establecer su residencia en Buenos Aires, fue construyendo una obra de gran originalidad, calidad artística y sin duda evocadora, todavía hoy, de los fantasmas femeninos.

Fotomontaje de Grete Stern en el Caso de Estudio del IVAM.

Fotomontaje de Grete Stern en el Caso de Estudio del IVAM.

María Jesús Folch habló de algunos de ellos: “confinamiento en el hogar”, todo lo relativo a “la función biológica de la reproducción”, también “la incomunicación” y, como contrapartida, “la denuncia de los estereotipos femeninos”. Casada con Horacio Coppola, con el que trabajó al principio mano a mano y del que muy pronto se divorció, Stern no dejó de reivindicar para ella y la mujer de su tiempo, extrapolable al actual, la libertad que sin duda reflejaba en la interpretación de los sueños. Sueños de los que ya se hizo cargo el IVAM en una exposición de hace 20 años, germen de la donación de su obra por parte de su hija Silvia al museo valenciano. “Continúa siendo igual de actual y contemporánea”, señaló Cortés.

Fotografía de Grete Stern en el Caso de Estudio del IVAM.

Fotografía de Grete Stern en el Caso de Estudio del IVAM.

La publicidad, la arquitectura, el retrato y la antropología, otorgando protagonismo a mujeres indígenas del Gran Chaco, también han sido disciplinas de su interés. Disciplinas que trabajó con el mismo anhelo de encontrar bajo la superficie de las cosas cierta verdad latente. Por eso sus fotografías están llenas de escaleras, peldaños o laderas que hay que subir o bajar, de ojos escrutadores, de jaulas, de naturalezas en calma o arrebatadas pero siempre inquietantes, de animales y, por supuesto, de mujeres que luchan contra ese fondo enigmático de seres y objetos a punto de doblegarla.

Fotomontaje de Grete Stern en el Caso de Estudio del IVAM.

Fotomontaje de Grete Stern en el Caso de Estudio del IVAM.

Grete Stern es todo un caso porque fue construyendo su obra a contracorriente: primero, en el Berlín ya prácticamente abducido por el nazismo, y después, en el Buenos Aires del peronismo. La columna ‘El psicoanálisis le ayudará’ de la revista ‘Idilio’, que Stern ilustró, no se sabe si ayudó a sus lectoras, pero a ella le ha servido para construir una obra “ejemplo de modernidad y compromiso”, concluyó Cortés.

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Salva Torres

Ana Peters y sus estereotipos femeninos

Caso de estudio. Ana Peters: Mitologías políticas y estereotipos femeninos en los sesenta
Instituto Valenciano de Arte Moderno. IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 22 de noviembre de 2015

¡Ah, la sociedad de consumo! He ahí uno de los latiguillos usados a troche y moche para denostar la manipulación que ejerce la publicidad en los medios de comunicación de masas de las sociedades desarrolladas. Baudrillard, Debord, Lipovetsky, Bauman, Ramonet o Verdú, por citar algunos autores, la han desmenuzado mostrando el poder alienante de esa sociedad de consumo que, al parecer, nos quiere a todos objetos en el marco de la enfervorizada dinámica mercantil. De forma que estaríamos en manos de ese poder narcótico inyectado a través de infinitos estímulos visuales.

Obra de Ana Peters en la exposición 'Mitologías políticas y estereotipos femeninos en los sesenta'. Cortesía del IVAM.

Obra de Ana Peters en la exposición ‘Mitologías políticas y estereotipos femeninos en los sesenta’. Cortesía del IVAM.

Uno de esos estímulos visuales es la mujer como objeto que encandila nuestra mirada. El IVAM dedica su Caso de estudio a Ana Peters bajo el título de Mitologías políticas y estereotipos femeninos en los sesenta, exposición presentada al mismo tiempo que la de Colectivos artísticos en Valencia bajo el franquismo 1964-1976. Y lo hace para mostrar obras de su etapa inicial, precisamente focalizadas en esa crítica a la sociedad de consumo, en tanto potenciadora de ese carácter deseable y objetual de la mujer. El antifranquismo y cierto feminismo compartiendo, pues, parrilla expositiva en el IVAM.

Picas, de Ana Peters, en la exposición 'Mitologías políticas y estereotipos femeninos en los sesenta'. Cortesía del IVAM.

Picas, de Ana Peters, en la exposición ‘Mitologías políticas y estereotipos femeninos en los sesenta’. Cortesía del IVAM.

La treintena de trabajos que conforma la exposición de Ana Peters toma a la mujer como objeto deseable, para revelar lo que se esconde tras ese fondo hipnótico. Y lo que se esconde es un poder de seducción que conviene desactivar, como lo hace Peters, para que ese estereotipo femenino se resquebraje apareciendo el sujeto que la manipulación mediática diluye. De manera que junto a la mujer deseable, o en el contexto mismo de su deseabilidad, aparece la crítica como antídoto contra lo que, sin embargo, insiste en manifestar su poder: precisamente el carácter deseable de muchas de esas imágenes.

Fotograma de 'Margarita y el lobo', de Cecilia Bartolomé, en la exposición 'Ana Peters. Mitologías políticas y estereotipos femeninos en los sesenta' del IVAM.

Fotograma de ‘Margarita y el lobo’, de Cecilia Bartolomé, en la exposición ‘Ana Peters. Mitologías políticas y estereotipos femeninos en los sesenta’ del IVAM.

Ana Peters pone en cuestión esa feminidad objetualizada, para que en otros casos emerja la denuncia social. Denuncia completada por alrededor de 40 documentos, entre publicaciones feministas de la época de los 60, revistas que acogen esas imágenes estereotipadas de la mujer o la película de Cecilia Bartolomé Margarita y el lobo (1969). La comisaria de la muestra María Jesús Folch realizó un recorrido por el conjunto expositivo destacando su relación con el grupo Estampa Popular, los inicios de su modernidad y la crítica realizada por Peters hacia esa “mujer homogénea” que presentaban las revistas de la época.

Obra de Ana Peters.

Obra de Ana Peters en la exposición ‘Mitologías políticas y estereotipos femeninos en los sesenta’. Cortesía del IVAM.

Sorprende la candidez de las imágenes de aquella mujer de los 60 tomada como referencia mediática. En todo caso, Ana Peters dejó pronto aquel periodo crítico de su obra para centrarse con posterioridad en una abstracción de pinturas monocromas. La mujer homogénea no iba con ella. Aquellos estereotipos femeninos en la sociedad de consumo cubrieron una etapa de su vida que ahora el IVAM rescata. Lo hace casi 50 años después de algunas de aquellas creaciones. Creaciones que, pasado el tiempo, incitan a pensar de nuevo acerca de la sociedad de consumo y sus discursos estereotipados.

Obra de Ana Peters en la exposición 'Mitologías políticas y estereotipos femeninos en los sesenta'. Cortesía del IVAM.

Obra de Ana Peters en la exposición ‘Mitologías políticas y estereotipos femeninos en los sesenta’. Cortesía del IVAM.

Salva Torres

Nauman, un caso digno de estudio en el IVAM

Cuerpo, Espacio y Tiempo en Bruce Nauman
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 28 de junio, 2015

Ludwig Wittgenstein, una de las influencias de Bruce Nauman, afirmó que “de lo que no se puede hablar mejor es callarse”. Se refería a todo aquello que escapa a los límites del lenguaje. Que es, precisamente, de lo que se hace cargo el artista norteamericano, al que el IVAM le dedica su Caso de Estudio. Un caso sin duda digno estudio, por cuanto recoge en su trabajo las huellas de lo que Luis Racionero llamó filosofías del underground. Filosofías que exploraron a principios de la segunda mitad del siglo XX alternativas a la mente racional, para que aflorara libre de ataduras la parte más inconsciente del sujeto.

Obras de Bruce Nauman. Imagen cortesía del IVAM.

Obras de Bruce Nauman. Imagen cortesía del IVAM.

‘Cuerpo, Espacio y Tiempo en Bruce Nauman’ reúne 14 obras del artista de Indiana, diez de la Colección del IVAM y cuatro de Electronic Arts Intermix, junto a otras de Man Ray, Marcel Duchamp, Merce Cunningham, Georges Hugnet, Richard Serra, Steve Reich, John Cage y Samuel Beckett, la de este último abriendo la exposición con sus películas ‘Film’ y ‘Quadratt’. Y ya sean las propias de Nauman o las de quienes “ayudan a contextualizar su obra”, según explicó la comisaria María Jesús Folch, lo cierto es que toda ella diríase atravesada por el afloramiento de ese inconsciente rayano a la locura.

Obra de Nauman en 'Cuerpo, Espacio y Tiempo en Bruce Nauman'. Imagen cortesía del IVAM.

Obra de Nauman en ‘Cuerpo, Espacio y Tiempo en Bruce Nauman’. Imagen cortesía del IVAM.

A Nauman le interesa tanto explorar los límites del lenguaje, del cuerpo, de la identidad, que en la mayoría de casos termina emergiendo una conciencia tan lúcida como alucinógena. Ya sea ‘Deformando la boca’, mediante un insistente ‘Pellizco en el cuello’ o simplemente ‘Rebotando en la esquina’,  sus videos parecen ilustrar cierto brote psicótico. Brote manifiesto en la película de Beckett, ‘Film’, a modo de prólogo del resto de la exposición.

En todo caso, Nauman pretende confrontarnos al hecho del cuerpo, el espacio y el tiempo en los cuales se inscribe ese cuerpo que da título al ‘caso de estudio’, en tanto manifestación de algo singular. Frente al cuerpo disciplinado, ya sea para el trabajo o el consumismo alienantes, el artista procede a mostrarnos un cuerpo liberado de ciertas convenciones sociales, de manera que sea él mismo. Y lo consigue a base de forzarlo a repetir sin descanso una serie de gestos o movimientos que terminan confluyendo en su polo opuesto: del orden al desquiciamiento.

Obra de Bruce Nauman en el IVAM.

Obra de Bruce Nauman en el IVAM.

Lo mismo sucede cuando explora los límites de la percepción, manipulando ciertas acciones o sonidos de forma que la mirada y la escucha se vean forzadas a ver y oír de otras maneras. De nuevo Wittgenstein cuando dice: “Los límites de mi lenguaje significan los límites de mi mundo”. Nauman pretende que el sujeto amplíe esos límites, para que así aflore ese otro mundo diferente al que no tiene acceso por hallarse encerrado entre las cuatro paredes de su propio y estrecho lenguaje.

En ‘Good boy, bad boy’ y en ‘Flesh to White to black to flesh’ fuerza la confrontación de sonidos y la idea de máscara, haciendo que converjan a un tiempo la crítica social, desvelando ciertos engaños y ocultamientos, con la emergencia de una identidad confusa e igualmente alienada. El cuerpo, inscrito en un espacio y un tiempo al servicio de ese desvelamiento manipulador, comparece en la obra de Bruce Nauman como un cuerpo extrañado. Un cuerpo forzado a la repetición de ciertos gestos y acciones. Un cuerpo amenazado por aquello que vendría a liberarlo. Nauman es, sin duda, un caso digno de estudio.

Una de las imágenes de Nauman en la exposición 'Cuerpo, Espacio y Tiempo en Bruce Nauman'. Cortesía del IVAM.

Una de las imágenes de Nauman en la exposición ‘Cuerpo, Espacio y Tiempo en Bruce Nauman’. Cortesía del IVAM.

Salva Torres