Viaje a la Valencia de los 80

‘Valencia’
Rafael de Luis y Bartolomé Ferrando
Sala de exposiciones Librería Railowsky
C/ Grabador Esteve, 34 Valencia
Hasta el 30 de abril

Esta exposición de fotografía y verso al mismo tiempo fue ideada allá por los años 80, cuando Rafael de Luis fotografió la ciudad de Valencia desde una curiosa perspectiva. Se concebió como exposición pero acabó convirtiéndose en libro, algo acorde con la parte literaria creada por Bartolomé Ferrando y que también forma parte de la exposición. El libro ha surgido gracias a la editorial valenciana Media Vaca, que lo publicó en 2009 incluyéndolo dentro de la colección ‘Mi hermosa ciudad’. La perspectiva desde la que los autores nos enseñan Valencia se construye a través del detalle, mostrando extrañas composiciones acompañadas de breves consejos que le dan sentido a la geometría que caracteriza las piezas.

Vista general de algunas piezas. Fotografía: María Ramis.

Vista general de algunas piezas. Fotografía: María Ramis.

La Valencia fotografiada por Rafael de Luis hace más de 30 años sigue siendo reconocible y las frases de Bartolomé Ferrando son completamente atemporales. Monumentos que no pueden faltar cuando se trata de mostrar la ciudad son La Lonja, las estatuas de los Santos Justo y Pastor, Santa Catalina, las Torres de Serranos e, incluso, la Malvarrosa.  Los autores nos proponen un ejercicio de reflexión a través del juego: observa la fotografía, lee y escucha el consejo y procede a llevarlo a cabo. Por ejemplo, «observe el horizonte de vez en cuando, arréglelo si no está recto», o «cepille la luz de Valencia, sáquele mucho brillo». Se trata de una puesta en escena que rememora el pasado pero que arroja claridad sobre el presente. ¿Ha cambiado tanto la ciudad en estos 30 años?

Artes visuales, poesía, literatura, fotografía… Podría parecer un extraño conjunto, pero acaba conformándose un auténtico recorrido fotografico-poético a través del que se nos revelan 36 de las 50 fotografías publicadas en el libro. Durante el recorrido podemos reconocer lugares y paisajes, pero que han sido transformados bajo la mirada de la cámara. Este proceso de metamorfosis permite poner en valor ese rincón que casi siempre pasa desapercibido, ese escondido tesoro que nos traslada a una ciudad geométrica, quizá desconocida pero que seguro vagamente familiar.

Detalle de 'Pájaros' Rafael de Luis, 1980. Fotografía: María Ramis.

Detalle de ‘Pájaros’ Rafael de Luis, 1980. Fotografía: María Ramis.

Destaca en una entrevista que la editorial Media Vaca realiza a los autores, la pregunta “¿qué le llama más la atención, los edificios o los huecos?». Para ambos autores la respuesta es la misma: los huecos. Son precisamente estos huecos los que aportan extrañas perspectivas a las piezas, caracterizando así la ciudad pero haciéndola común al mismo tiempo. Consejos, advertencias e incluso órdenes, son formuladas por Bartolomé Ferrando creando la atmósfera perfecta, esa que que extrae una tierna sonrisa a los residentes en Valencia y una reacción de anhelo a los que todavía no conocen la ciudad.

María Ramis

Albañil de día, diva de noche

La Margot. Serio de día, coqueta de noche
Espai Rambleta
Bulevar sur, esquina Pío IX. Valencia
Miércoles 27 de enero, 2016, a las 19.30h

Día y noche, sexo y muerte, hombre y mujer, represión y escándalo. El concierto de la vida es un recital de dualidades que a veces se encarna de forma fortuita en personas que, simplemente, estaban allí en el momento oportuno, proclives a hacerse notar. Como Antonio Campos, el hombre de las dos caras, con una doble faceta vital; señor de pueblo y sofisticada diva. Durante años se transformó en una Sara Montiel tan espléndida y rumbosa como la auténtica despertando pasiones.

Fotograma de La Margot. Serio de día, coqueta de noche. Espai Rambleta. Imagen cortesía de los autores.

Fotograma de ‘La Margot. Serio de día, coqueta de noche’. Espai Rambleta. Imagen cortesía de los autores.

Nacido en Bétera, en 1948, Campos es paradigma de esas dualidades de la existencia. En su adolescencia y primera juventud trabajó como repartidor de barras de hielo y albañil, pero soñaba con deslumbrar al público proyectando el encanto de  su voz y su imagen. En 1977, en la vorágine política y social que trajo la Transición, hizo realidad su sueño, subió a un escenario y enamoró a los espectadores imitando a Sara Montiel con perfección gestual y una socarronería muy mediterránea. Antonio Campos Ramos, con el nombre artístico de Margot, se convirtió rápidamente en una gran estrella de la noche valenciana.

Fotograma de 'La Margot. Serio de día, coqueta de noche'. Imagen cortesía de los autores.

Fotograma de ‘La Margot. Serio de día, coqueta de noche’. Imagen cortesía de los autores.

Cuatro décadas más tarde este entrañable personaje revive ante las cámaras en un documental de setenta minutos que cuenta su vida y milagros, La Margot. Serio de día, coqueta de noche, dirigido por un veterano de la escena, Enrique Belloch. El filme se estrena en Espai Rambleta el día 27 de enero, con la idea de animar a exhibidores y distribuidores a difundir este peculiar biopic.

En Rambleta fue precisamente donde hace un año se gestó el proyecto, a raíz de una actuación de Margot, con sus espléndidos 67 años, en un número de cabaret dirigido por Tonino Guitián.

Enrique Belloch, director de 'La Margot. Serio de día, coqueta de noche'. Imagen cortesía del autor.

Enrique Belloch, director de ‘La Margot. Serio de día, coqueta de noche’. Imagen cortesía del autor.

“La película se ha hecho a golpe de pasión, porque las subvenciones nunca han sido mi fuerte”, dice Belloch. “Un proyecto en el que intervienen mis amigos de toda la vida, el periodista Rafa Marí y el escultor Miquel Navarro. El primero ha participado en la escritura del guión y producido el documental junto a Malvados. Miquel es el director artístico, autor del cartel, y es entrevistado a fondo con otros protagonistas de la Transición valenciana como el diseñador Francis Montesinos y la senadora del PSOE Carmen Alborch”.

El rodaje de exteriores tuvo lugar en la ciudad de Valencia, la Malvarrosa, Pinedo, La Albufera, Picassent y Bétera, población natal de Antonio Campos. Los interiores, en su casa, el  estudio del escultor Miquel Navarro, la ermita del Calvario en Bétera, Espai Rambleta y casa Román.

Además del protagonista, intervienen: Tonino Guitián, Maribel Casany, Carmen Alborch, Francis Montesinos, Miquel Navarro y Rafael Marí Sancho.

“Tras su estreno esperamos que el documental circule en la programación comercial por todos los cines del mundo”, bromea Belloch. “También trataremos de comercializarla vendiéndola a algunas televisiones y explotándola en DVD”.

Fotograma de 'Margot. Serio de día, coqueta de noche'. Imagen cortesía del autor.

Fotograma de ‘La Margot. Serio de día, coqueta de noche’. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

200 rostros frente al espejo de Valencia

Qui És Qui, de Eva Máñez y Vicent Molins
Espai Rambleta
Bulevar Sur, esquina Pío IX. Valencia
Inauguración: jueves 19 de noviembre, a las 19.30h

Una ciudad expuesta ante la propia ciudad. Qui És Qui, el proyecto fotográfico de Eva Máñez y Vicent Molins nacido al calor online, toma esta vez formato físico. Para ello el próximo día 19 de noviembre a las 19.30 exponen 200 fotografías, 200 rostros de la Valencia del momento, en una celebración abierta que reunirá en La Rambleta a aquellos que protagonizan las imágenes, junto a pequeñas intervenciones musicales.

Imagen de la exposición Qui  És Qui. Cortesía de Espai Rambleta.

Imagen de la exposición Qui És Qui. Cortesía de Espai Rambleta.

Planteada como una fiesta, la muestra sintetizará un año de trabajo en el que se ha rastreado a personajes sobresalientes, algunos conocidos, otros muchos anónimos, de la urbe. “Una manera de poner a Valencia frente a su espejo”, según los autores de la propuesta, quienes además de capturar visualmente a sus fotografiados les tomaron una declaración con la que “definir la personalidad de cada uno de ellos y a la vez de todos nosotros”. Cada imagen va acompañada de un nombre sin apellido y la localización donde se tomó.

Qui És Qui. Espai Rambleta. Fotografía de Eva Máñez.

Qui És Qui. Espai Rambleta. Fotografía de Eva Máñez.

El viaje por Valencia ha comprendido gran parte de los barrios, “desde San Marcelino a la Malvarrosa pasando por Patraix o Ciutat Vella”, con el objetivo de tomar finalmente una imagen fija del momento y ser, aseguran, “una cápsula en el tiempo de nuestra ciudad”.

En la celebración también se presentará la nueva identidad gráfica del proyecto, obra del Premio Nacional de Diseño Daniel Nebot y que a través de siluetas describe la esencia callejera de Qui És Qui, jugando con el plano, la ubicación y el propio rostro de los personajes. Siluetas mirando a una ciudad… y viceversa.

Qui És Qui. Espai Rambleta. Fotografía de Eva Máñez.

Qui És Qui. Espai Rambleta. Fotografía de Eva Máñez.

Malvarrosa, años 80

Railowsky

Paco Moltó

Valencia

C / Grabador Esteve, 34

No sabía qué hacer con aquella cámara sofisticada que ganó en un prestigioso premio. Y la cambió por una de tipo submarino. Con ella podía meterse en el mar y fotografiar como pez en el agua. Nada de algas y trasfondos marinos, sino la más carnal fauna playera de los años 80. Hablamos de la Malvarrosa, de la playa Las Arenas. Y hablamos de Paco Moltó (Valencia, 1939), un fotógrafo acostumbrado al cuerpo a cuerpo que vio, en aquella cámara sumergible, la oportunidad de pescar estampas veraniegas sin más cebo que su tímido arrojo interior.

De eso hace ya tres décadas. Y otras dos han pasado desde la publicación de su libro Las Arenas, donde recoge todo ese material playero. ¿Todo? No. Railowsky ha recuperado para su exposición 34 imágenes inéditas. Imágenes en las que Paco Moltó se moja para traernos el salitre de aquellos años 80. Ya sea en la orilla o con el agua al cuello, Moltó dispara su cámara como los trileros mueven los cubiletes desafiando la pericia del ojo avizor. Y así, visto y no visto, va metiendo en el zurrón de su cámara hombres panzudos, señoras embutidas en bañador saco, jóvenes con la testosterona a flor de piel y muchachas a cuyas curvas el fotógrafo se acerca sigilosamente rápido.

Paco Moltó recuerda cómo una vez, tan lejos como Hawai, estuvo a punto de ahogarse tras ir nadando con su cámara al encuentro de unos surfers. Cuando le rescataron exhausto, aún tuvo fuerzas para fotografiar el salvavidas dibujado en la tabla del socorrista que le devolvía a la orilla. He ahí el espíritu de Paco Moltó. Se sumerge tanto en lo que hace que termina perdiendo la noción del tiempo y del espacio. Lo pierde para que el espectador lo gane, al encontrarse con unas imágenes frescas, espontáneas, puro documento vivo.

Las Arenas que Railowsky nos acerca, en pleno invierno ventoso, tiene ese aire de tiempo pasado que sigue soplando con fuerza. Y es que Paco Moltó se crece en las distancias cortas, de ahí el carácter intrascendente del tiempo lejano al que aluden sus imágenes. Están ahí, vivitas y coleando, como recién pescadas. Su objetivo no es posar con el mejor ejemplar, sino mostrar los diversos ejemplares que van cayendo en la trampa de su cámara. A veces la oculta bajo el agua, la hace emerger, dispara y vuelta al agua. En otras ocasiones, tan sólo tiene que esperar el momento en que la presa, atraída por el reflejo de su propia vanidad, cae absorta en sus redes.

Paco Moltó, a pesar de todo, no es un depredador. Necesita tanto de la gente que acude mansa a su objetivo que, una vez atrapada, él la suelta. Por eso las fotografías de Moltó, con todas sus imperfecciones, respiran. No es un artista que pretenda inmortalizar instantes o figuras altaneras, sino pasar de puntillas por los lugares para que el ritmo de la vida siga su curso natural. Si Paco Moltó se esconde tras el burladero de su cámara no es por cobardía, sino por temor a espantar ese gesto, esa postura, ese encuentro fugaz por el que él mismo daría la vida. Así le ocurrió en Hawai y así le viene pasando desde que en 1955 comenzara a fotografiar con una pequeña cámara Univex de su padre. De hecho, tal vez sea la cámara su mejor salvavidas. Con ella, desde luego, ha logrado salvar del olvido aquella inédita Las Arenas de los años 80.

Salva Torres

Moltó3

 

Moltó2

Moltó veraniego

Fotolibrería Railowsky
Paco Moltó
Las Arenas, años 80. Fotografías inéditas
Inauguración: jueves 7, a las 20.00 horas
Hasta el 7 de mayo

Paco Moltó ha sido uno de los escasos fotógrafos que, alejándose de visiones folklóricas y nostálgicas, ha realizado una crónica fidedigna de ese espectáculo de la costa que, afortunadamente, se sigue representando cada verano. Pero la comedia ha variado bastante. A los personajes que retrató Paco Moltó les han cambiado, sin pedirles opinión, parte de los telones de fondo (como el Balneario de la Arenas, que fue derruido para construir en su lugar un hotel presuntuoso de cartón piedra). Y Valencia, por decisiones políticas, la mayoría erróneas, ya no tiene que ver con aquella ciudad que, según el escritor Karel Capek, era “de cúpulas azules esmaltadas de azulejos, de gente morena y aire amoroso, donde se mezcla el aliento del mar y el olor a pescado; mar, mar claro, resplandeciente y rizado que se torna espuma al pie de las rocas marrones.
Francisco Moltó, es un fotógrafo “molto bravo”, valiente en la escena de la vida, que muestra con frescura y madurez lo cotidiano, lo común, lo sencillo, lo habitual… y que como hemos visto el paso del tiempo convierte sus fotografías en documentos de gran valor. Lo hizo antes, mediante portafolios fotográficos, con Berlín (“Ciudad dividida”), Buda/Pest (“El instante imaginado”), Arlés (“Impresión en positivo”), Stockholm (“Visión íntima”), o USA (“Sensaciones”) entre otros muchos, convertidos en exposiciones y excelentes libros. Y ahora en Railowsky (Valencia, 2013) vuelve hacerlo con “Las Arenas”, donde construye su particular cóctel de instantes, impresiones, visiones y sensaciones, sin inmutarse, con los pies en la arena, o quizás en el “albero”, como un torero, cámara en mano, y entrando a “disparar”… Un Moltó “molto bravo”.

Salva Torres