Arquitecturas en la pintura española del siglo XXI

‘Arquitecturas pintadas’, de VV.AA.
Xanadu Gallery
Hoża 51, 00-681, Varsovia (Polonia)
Del 2 al 20 de diciembre de 2017
Inauguración: viernes 1 de diciembre de 2017

Tras ser presentada el pasado mes de octubre en el Meinblau Projektraum de Berlín, ‘Arquitecturas pintadas’ continúa su itinerancia centroeuropea desplazándose ahora a Polonia. En una antigua fábrica que tuvo un papel relevante en el Alzamiento de Varsovia de 1944 se ubica la sala de exposiciones Xanadu Gallery donde se inaugurará el próximo 1 de diciembre esta exposición colectiva de 17 artistas pertenecientes o afines a la Figuración Postconceptual española (término acuñado por Paco de la Torre, artista presente en la exposición).

“Arquitecturas pintadas”, comisariada por Juan Cuéllar y Roberto Mollá, mostrará el significativo papel que ha representado la imagen arquitectónica y geométrica en algunos de los pintores que han renovado el concepto de figuración desde los años 80 hasta la actualidad. Como fondo o como figura, como contexto o como elemento simbólico, la arquitectura ha vertebrado y articulado el espacio pictórico desde Giotto hasta nuestros días. Un espacio que no es realista ni abstracto sino más bien un lugar alternativo donde armar imágenes mentales, un escenario en el que, como dijo Magritte, “la inteligencia de la exactitud no impide el placer de la inexactitud”.

Imagen de la obra 'Estancia en la Bauhaus', de Paco de la Torre, presente en 'Arquitecturas pintadas'. Fotografía cortesía de los organizadores.

Imagen de la obra ‘Estancia en la Bauhaus’, de Paco de la Torre, presente en ‘Arquitecturas pintadas’. Fotografía cortesía de los organizadores.

Los pintores reunidos en esta exposición llevan en sus genes la lección de la piazza metafísica, construyen su poética y dibujan su perfil a través de la visión de sus ciudades, de viajes reales o imaginados y de la relación del individuo con su entorno urbano. Son pintores que se sienten próximos a las utopías vanguardistas del racionalismo de principios del siglo XX y que encuentran en la mesa de dibujo del arquitecto, en sus escalímetros y en sus isometrías el molde perfecto en el que acomodar sus imágenes. Pintores arquitectos que rastrean la ciudad, convierten el bulevar en su yacimiento arqueológico, allanan domicilios y, como un impulso irrefrenable, dibujan sus casas ideales.

La exposición en Xanadu Gallery,  organizada por la Secretaría de Estado de Cultura (MECD) y con la colaboración de la Embajada de España en Polonia, presentará obras de:

Ángel Mateo Charris / Marcelo Fuentes / Dis Berlin / Damián Flores / Carlos García Alix / Paco De la Torre / Teresa Tomás / Joël Mestre / Roberto Mollá / Jorge Tarazona / Fernando Martín Godoy / Elena Goñi / Juan Cuéllar / Guillermo Peñalver Fernández / Nelo Vinuesa / Gonzalo Elvira / Chema Peralta.

Imagen de la obra 'Planetario', de Carlos García-Alix, presente en 'Arquitecturas pintadas'. Fotografía cortesía de los organizadores.

Imagen de la obra ‘Planetario’, de Carlos García-Alix, presente en ‘Arquitecturas pintadas’. Fotografía cortesía de los organizadores.

 

Pepa L. Poquet: Atles

Pepa L. Poquet: Atles
Espacio Sebastià Miralles
Fundación Caixa Vinaros
C/ Socorro, 64. Vinaros
Inauguración: 26 de abril
Hasta el 10 de junio de 2014

En la muestra expositiva Atles se agrupa una selección de obras personales realizadas en diferentes periodos (1997-2014), reconfigurándolas en un tiempo y espacio diferentes del qué y para el que fueron creadas. Una re-ordenación de las obras, con la que se trata de explorar nuevas analogías y un nuevo posicionamiento, que se genera desde las propias imágenes.

En Atles se recogen segmentos o fragmentos de tres proyectos seleccionados: L’escena de la memòria (1997), El•lipsi (2011) y Microrelats (2013), para desvelar el tiempo a través de la ejecución del mismo proceso técnico, y también la configuración y creación del imaginario propio del mundo.

L’escena de la memòria toma la obra de Tadeusz Kantor como referente. Formalmente emplea el vídeo y la fotografía. En el vídeo se representa el concepto “memoriaescenario” a través de dos pantallas: la de un monitor de ordenador y la de un juguete que semeja un monitor de TV. En ocho fotografías se trata la “memoria-relato” a partir de imágenes extraídas de diferentes ámbitos: arte (obra de Magritte), impresión de texto (pantalla de ordenador) y cómic (viñeta del personaje de Pumby).

El•lipsi es un proyecto más complejo, del que aquí sólo se muestran dos obras. Una parte importante de la investigación llevada a cabo dentro de este proyecto está centrada en el tratamiento del color y los tiempos de “silencio” y “ruido” en la imagen. Son básicamente estos conceptos los que han servido de guía en la construcción de 365” de pel•lícula. Positiu-Negatiu (videoinstalación) y 2 fotogrames (collage).

Microrelats explora la representación del paisaje, concretamente el paisaje “antropizado”. Se trata de fotografías construidas a partir de la “apropiación” de fotogramas de diferentes películas anónimas y también de películas personales filmadas en formato analógico de 16mm y S-8, procesadas y transferidas a formato digital.

Pepa L. Poquet es artista y profesora del Departamento de Pintura de la Facultad de BB.AA. de la Universitat Politècnica de València. Desde sus inicios en la pintura y el grabado, a principios de los años 1980, ha evolucionado en su práctica artística hacia la instalación y la intervención, trabajando actualmente con los medios de la fotografía, el cine y el vídeo. Los conceptos de “contexto” y “lugar concreto” han supuesto con frecuencia el punto de partida del proceso creativo propio. Sus trabajos/proyectos se centran en el espacio público, la arquitectura y en otros elementos característicos del lugar, analizados desde la perspectiva del uso cotidiano o desde la historia misma. En el tratamiento formal suele aunar lo poético con lo reivindicativo.

Pepa L. Poquet, "Atles" (Detalle del cartel de la exposición). Imagen cortesía de la artista.

Pepa L. Poquet, «Atles» (Detalle del cartel de la exposición). Imagen cortesía de la artista.

El arte, a prueba de bombas

Museo Guggenheim

El arte en guerra: de Picasso a Dubuffet

Bilbao

C/ Abandoibarra, 2

Hasta el 8 de septiembre

 

En tiempos de paz, zarandeada no obstante por la violencia de la crisis económica, resulta fácil pensar en la guerra. La distancia que proporciona el tiempo nos hace inmunes a sus avatares. Y, sin embargo, conviene recordar algo que la exposición El arte en guerra desvela en uno de sus múltiples enunciados explicativos. Tras la liberación de la Francia ocupada, después de cuatro años de “servidumbre y sufrimiento”, se tomó conciencia de lo que allí pasó: “Compromisos, cobardías y, en escasas ocasiones, actos de resistencia”.

Algunos de esos actos de resistencia, protagonizados por artistas, son los que la exposición organizada por el Museo Guggenheim de Bilbao y el Museo de Arte Moderno de la Villa de París recuerda con El arte en guerra. Francia (1938-1947). De Picasso a Dubuffet. Lo recuerda para que no nos olvidemos de ello. ¿De qué? De que en momentos de “servidumbre y sufrimiento”, los actos de resistencia se producen “en escasas ocasiones”. Desde luego, no tantas como luego nos hacen creer los valientes que proliferan como champiñones en tiempos de paz.

Algunas de esas escasas ocasiones aparecen diseminadas por el Museo Guggenheim, en cuyas paredes cuelgan obras de artistas que decidieron entonces reaccionar de manera “espontánea” contra la “voluntad de dominación” imperante. El Régimen de Vichy, con el mariscal Petain al frente, propagó las excelencias del nazismo, mientras algunos artistas utilizaban la función catártica del arte para hacerle “la guerra a la guerra”. Y lo hicieron incluso en las situaciones más extremas de confinamiento. “Las personas detenidas desplegaron todos sus recursos para dar sentido a una vida que se había vuelto absurda”.

El arte, la cultura y, en suma, la creatividad tal y como la entendía el propio Picasso (“crear es resistir”), se erigió en una ocupación que otorgaba a la existencia, cuando ésta se hallaba sin duda amenazada, “una dimensión humana elemental”. De hecho, Picasso vivió el periodo de la ocupación nazi recluido en su taller de la calle Grands-Augustins, donde había pintado el Guernica en 1937, produciendo de manera febril; resistiéndose a la barbarie que muchos daban por buena.

La exposición del Guggenheim está repleta de objetos (pipa de loza con la efigie del mariscal Petain, sellos, bustos), carteles, esculturas y pinturas tan emblemáticas como El rapto de Europa (André Lhote), El regreso de la guerra (Edouard Goerg) o El desastre (Vieira de Silva), de entre una pléyade de artistas: Dufy, Braque,  Magritte, Delvaux, De Chirico, Bellmer, Masson, Miró, Fougeron, Steib o el propio Picasso. También hay obra de la galerista Jeanne Bucher, que protegió a artistas considerados como “degenerados” durante la ocupación. “Ni siquiera en los lugares de encarcelamiento más hostiles a toda forma de libertad se dejó de crear”. Las paredes del Museo Guggenheim de Bilbao son testigos de esa resistencia, en muchos casos heroica, pero siempre escasa. Porque escasas son siempre las ocasiones de demostrar el valor cuando pintan bastos. La Francia ocupada por los nazis así lo revela. El arte en guerra, también.

Salva Torres