Un Óscar para Sorogoyen

‘Madre’, de Rodrigo Sorogoyen
Apache Films, Caballo Films y Malvalanda (2017)
18 minutos
Filmin

La plataforma de vídeo bajo demanda Filmin ha nutrido su ubérrimo catálogo con los ya egregios dieciocho minutos que conforman ‘Madre’, de Rodrigo Sorogoyen, erigidos en el presente anhelo de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España (AACCE) de cara a la nonagésimo primera edición de los Premios Óscar, tras su nominación en la categoría de mejor cortometraje de ficción, en la que el próximo domingo 24 de febrero (madrugada del lunes 25 en España) competirá junto a las producciones canadienses ‘Fauve’ (Jeremy Comte) y ‘Marguerite’, (Marianne Farley), la irlandesa ‘Detainment’ (Vincent Lambe) y la estadounidense ‘Skin’ (Guy Nattiv).

Madre. MAKMAEl director madrileño afronta la última escudilla de un opulento invierno ahíto de ágapes y distinciones, tras la feraz cosecha de galardones obtenidos por ‘El reino’ a su paso por los Premios Forqué, los Feroz, las medallas del CEC y los recentísimos Goya, cuya cita sevillana formalizó una diarquía entre las procelosas y hediondas aguas mediterráneas del poder y las inclusivas, diversas y visibles bondades de la hilarante, didáctica e irregular (cinematográficamente) ‘Campeones’.

‘Madre’, que ya hubo obtenido el galardón al mejor cortometraje de ficción en los Premios Goya 2018 –entre otros y numerosos laureles en festivales nacionales y foráneos– desarrolla, a través de un portentoso e inquietante plano secuencia doméstico, la repentina y desesperada conversación telefónica entre un niño de seis años –incógnitamente abandonado por su padre en la vastedad de una playa vascofrancesa– y su madre, quien trata de averiguar, con el secundario auxilio de la abuela del menor, el improbable paradero de su hijo, mediante algún elemento o señal distintiva que este pueda reportarle a través de un teléfono móvil a punto de consumir su batería.

Desenlaces aparte, Sorogoyen sustenta el opresivo hilo conductor en manos de una límpida puesta en escena, nutrida de referencias inciales a la existencia de la figura Iván (voz del infante a cargo del jovencísimo Álvaro Balas), y las veraces y plausibles interpretaciones de Blanca Apilánez (abuela) y, muy especialmente, Marta Nieto (madre), quienes alimentan los rasgos cualitativos y confieren fidedigna incertidumbre a este angustioso relato cinematográfico, entre cuyas virtudes técnicas debe destacarse el sobresaliente manejo de la luz natural, supeditado a la deriva emocional de sus protagonistas.

Sin duda, tanto su corpus formal como narrativo (epílogo singularmente incluido), justifican, amén de la estocástica bienvenida del premio de la Academia –que hubieron olfateado, entre otros, Borja Cobeaga, Javier Fesser, Nacho Vigalondo y Juan Carlos Fresnadillo–, la realización de un largometraje homónimo –ya en fase de edición– que prosigue su diégesis meses después del enigmático colofón de ‘Madre’. Un camino –del corto al largo a partir de un mismo título y argumento– por el que, curiosamente, ya ha transitado su compañera de nominación ‘Skin’, del director israelí Guy Nattiv.

La actriz Marta Nieto durante un instante de 'Madre', de Rodrigo Sorogoyen. Fotografía cortesía de Filmin.

La actriz Marta Nieto durante un instante de ‘Madre’, de Rodrigo Sorogoyen. Fotografía cortesía de Filmin.

Jose Ramón Alarcón

Un reino de Liliput a lo grande

Lil.liput, de Roberto García. L’Horta Teatre
Sala Russafa
C / Denia, 55. Valencia
Sábado 18 y domingo 19 de junio de 2016

Lil·liput es una isla, un pequeño mundo sospechosamente parecido al nuestro, que observan desde lo alto dos nubes, madre e hija. Éste es el punto de partida de un espectáculo de trama sencilla, pero con una innovadora puesta en escena y aura mágica, que L’Horta Teatre estrena en Valencia este fin de semana. El próximo 18 y 19 de junio Sala Russafa acoge dos pases (el primero en valenciano y el segundo en castellano), dentro de la programación del Festival Tercera Setmana.

La veterana compañía valenciana, con más de 40 años de trayectoria, continúa su línea de investigación de nuevos lenguajes escénicos en Lil·liput, una propuesta para público familiar que incluye un concierto participativo, un laboratorio sonoro y música electrónica en directo porque no todo va a ser nanas y canciones tradicionales cuando nos dirigimos a los niños.

Escena de Lil.liput, de Roberto García. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Escena de Lil.liput, de Roberto García. Imagen cortesía de Sala Russafa.

“Queríamos romper algunas convenciones respecto al teatro familiar. Nos apetecía jugar con la electrónica para ofrecer una música actual, divertida y llena de ritmo, que encaja perfectamente con los chavales. No siempre hemos de tirar por melodías dulces e instrumentos convencionales cuando trabajas con los niños porque, precisamente ellos, tienen la mente muy abierta”, afirma Roberto García creador, director y parte del equipo artístico de la pieza donde ha podido conjugar dos de sus pasiones: el teatro y la música.

Otro recelo que rompe este espectáculo es que los pequeños no pueden subir al escenario porque son incontrolables. Nada más arrancar la función, sus intérpretes, Pau Blanco y el propio García, completan el elenco escogiendo entre el público a 15 ó 20 personas que se sumarán a la puesta en escena. Ellos serán los encargados de conformar una improvisada orquesta que echará mano de instrumentos reciclados, como vasos de plástico o botellas de detergente. “Resulta curioso ver cómo los chavales se lo toman absolutamente en serio, son muy responsables con su papel, mientras que a los adultos se les pone cara de niños y disfrutan tanto o más que los pequeños”, comenta García.

Uno de los grandes atractivos de Lil·liput es que durante la representación se genera un divertido concierto participativo en el que la orquesta, formada por los propios espectadores, va aportando la percusión, mientras que los intérpretes Pau Blanco y Roberto García generan una base musical electrónica, recurriendo a la tecnología.

Cartel de Lil.liput, de l'Horta Teatre. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Cartel de Lil.liput, de l’Horta Teatre. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Juntos componen (en directo y sobre la marcha) la banda sonora de este espectáculo que, inevitablemente, es distinta en cada representación. “Lil·liput tiene lo más genuino del teatro, el vértigo de salir a escena sabiendo que cada función va a ser completamente diferente”, afirma el director artístico de L’Horta Teatre, compañía caracterizada por incorporar innovaciones técnicas y tecnológicas en sus espectáculos. Pero siempre integradas en dramaturgia, no como un fin en sí mismas, sino como un medio para contar la historia.

“En esta ocasión, queríamos hablar de la conciencia ecológica, de la relación con nuestro entorno. Pero no desde el tono paternalista y aleccionador que se suele emplear en los espectáculos familiares, sino desde la emoción, la empatía, la diversión, la interacción  y el juego”, apunta García.

Tanto su enfoque poco convencional como las innovaciones técnicas y escénicas que propone han hecho que Lil·liput se integre en el nuevo festival de artes escénicas Tercera Setmana. Una nueva cita que nace impulsada por AVETID (Asociació d’Empreses d’Arts Escèniques del País Valencià) y con la colaboración de CulturArts, Turisme València, Diputació de València y el Ayuntamiento de Valencia, entre otras instituciones.

La compañía valora muy positivamente que esta programación, centrada en la innovación y vanguardia escénica, haya incluido propuestas dirigidas al público familiar. “Los niños son una audiencia muy inteligente, con muchos referentes y con una gran capacidad de abrirse a nuevos lenguajes escénicos porque aún no ha desarrollado los prejuicios que, a veces inconscientemente, vamos asumiendo conforme crecemos”, señala García quien destaca que en Lil·liput los espectadores tienen un papel activo porque no es espectáculo para el público, sino con el público.

Escena de Liliput. Sala Russafa.

Escena de Liliput, de Roberto García. Imagen cortesía de Sala Russafa.

 

Los chicos auto sacrificados de Bojan Radojcic

Trilogy About The Boy Who…, de Bojan Radojcic
Galería pazYcomedias
Plaza del Colegio del Patriarca, 5. Valencia
Inauguración: jueves 28 de abril, a las 20.00h
Hasta el 24 de junio de 2016

El artista serbio Bojan Radojcic presenta en Galería pazYcomedias su primera exposición en España. Bajo el título ‘Trilogy About The Boy Who…’, la muestra comprende una serie de dibujos realizados con lápiz carbón, entre los que destacan la trilogía que da nombre a la exposición, tres dibujos de gran formato, o mejor dicho, tres instalaciones compuestas por un gran número de dibujos realizados sobre páginas extraídas de libros formando tres enormes imágenes, cada una con nombre propio: The Boy Who Got Drowned in His Tears, The Boy Who Exploded from Happiness y The Boy Who Burned with Desire.

Obra de Bojan Radojcic. Imagen cortesía de Galería pazYcomedias.

Obra de Bojan Radojcic. Imagen cortesía de Galería pazYcomedias.

Cada una de las obras analiza el “auto-sacrificio desde distintas perspectivas y puntos de vista, con el fin de poder tratar diferentes cuestiones. No obstante, a la hora de tratar el tema, las obras están conexionadas entre sí por el ejercicio de abnegación que los tres chicos realizan, exponiendo así algunos de los más significativos asuntos globales.

The Boy Who Got Drowned in His Tears (El niño que se ahogó en sus lágrimas), manifiesta el “auto-sacrificio que un individuo realiza de forma deliberada con el fin de proteger su entorno más inmediato. Este dibujo está inspirado en un relato corto titulado ‘Fausto ha muerto’ de Mark Ravenhill, donde un niño decepcionado con el mundo en que vivía decidió “llorar dentro de sí», para que su madre no pudiese notar su tristeza y preocupación.

Obra de Bojan Radojcic. Imagen cortesía de Galería pazYcomedias.

Obra de Bojan Radojcic. Imagen cortesía de Galería pazYcomedias.

The Boy Who Exploded from Happiness (El niño que explotó de felicidad), segundo dibujo de la trilogía, analiza las consecuencias de la renuncia y postergación de las normas sociales e injusticias. El resultado es un individuo obligado a vivir en su propio mundo hermético, generando su propia felicidad personal (autosuficiente por tanto), e involuntariamente sacrificándose por una «explosión» de felicidad desbordante.

The Boy Who Burned with Desire (El niño que ardió de deseo) es el último dibujo de la trilogía, y habla de cómo una persona decide llevar a cabo un acto radical de sacrificio para llamar la atención rápida y eficazmente. En los momentos en que es difícil ser observados, y más todavía ser escuchados, el último recurso tal vez sea el de una acción impactante que pueda causar sensación y llamar la atención, al menos por un instante, de la sociedad y los medios de comunicación.

Obra de Bojan Radojcic. Imagen cortesía de Galería pazYcomedias.

Obra de Bojan Radojcic. Imagen cortesía de Galería pazYcomedias.

Kaneto Shindô, Hiroshima y otras películas

Ciclo de cine sobre Kaneto Shindo
Sala Berlanga
IVAC-La Filmoteca de CulturArts

La Filmoteca de CulturArts presenta un ciclo en colaboración con la Fundación Japón sobre Kaneto Shindô, uno de los grandes directores del cine japonés con películas tan importantes como Onibaba (1965) o  La isla desnuda (1960).

Conformado por diecisiete películas destacadas de su extensa filmografía, el ciclo de Kaneto Shindô se inicia el miércoles 13 de enero, a las 18.00 horas,  con la proyección en la sala Berlanga de Epítome (1953), que cuenta la historia de Ginko, la hija de un pobre zapatero de Tokio que es vendida a una casa de geishas como medio desesperado para conseguir dinero para su familia.

Fotograma de Onibaba, de Kabeto Shindô. IVAC- La Filmoteca de CulturArts.

Fotograma de Onibaba, de Kabeto Shindô. IVAC- La Filmoteca de CulturArts.

Nacido y fallecido en Hiroshima, Kaneto Shindô (1912-2012) fue uno de los cineastas japoneses que más interés demostró por indagar las consecuencias sociales, económicas y políticas de la explosión de las dos bombas atómicas en Japón en films como Los niños de Hiroshima (1952), la primera película japonesa que abordó el drama humano de la catástrofe nuclear.

Entre 1951 y 2011, Kaneto Shindô rodó 48 películas y escribió 238 guiones, además de ser uno de los primeros productores independientes del cine japonés. Durante el mes de enero, el ciclo de la Filmoteca incluye algunas de sus películas rodadas en las décadas de los cincuenta y sesenta, como La zanja (1954), Madre (1963) o Lucky Dragon nº5 (1959), también sobre las consecuencias de las radiaciones nucleares.  También incluye el documental Kenji Mizoguchi, la vida de un director de cine (1974), en el que Shindô aborda la vida y la obra, a través de numerosos testimonios, de su principal maestro.

Fotograma de los Niños de Hiroshima . Imagen cortesía de IVAC-La Filmoteca de CulturArts.

Fotograma de Los Niños de Hiroshima, de Kaneto Shindô. Imagen cortesía de IVAC-La Filmoteca de CulturArts.

 

Ibéricas, con un par

Festival Octubre Dones
SGAE
C / Blanquerías, 6. Valencia
Del 19 al 28 de octubre de 2015

La creatividad no distingue entre ambos sexos, pero a la hora de vivir de sus creaciones, las mujeres lo tienen mucho más difícil que los hombres. Recientemente, las actrices denunciaban que cobran un 40% menos que los actores y es notable la diferencia entre el número de directoras y directores, tanto de cine como de teatro. La literatura es posiblemente uno de los ámbitos artísticos en el que menos se nota esa discriminación generalizada en todos los sectores.

Cartel del X Festival Octubre Dones. Cortesía de Dones en Art.

Cartel del X Festival Octubre Dones. Cortesía de Dones en Art.

Visibilizar las obras de las mujeres creadoras es el objetivo del festival Octubre Dones, organizado por Dones en Art, que cumple este año su décima edición. Lo celebra abriendo las fronteras a la participación de colectivos de distintos puntos de la Península Ibérica Iberoamérica y Guinea. Bajo el lema Ibéricas, se celebra en la Sala SGAE, entre el 19 y el 28 de octubre.

“Hasta ahora, Octubre Dones se centraba en mostrar las creaciones de mujeres de la Comunidad Valenciana”, dice Antonia Bueno, presidenta de la asociación Dones en Art. “En esta edición especial queremos dar un paso más y organizar una muestra de mujeres de toda la Península Ibérica, también de Iberoamérica y de otras cultura hermanas, como la de Guinea”.

Labirinto de amor e morte. Imagen cortesía de Dones en Art.

Labirinto de amor e morte. Fafe Cidade das Artes de Portugal. Imagen cortesía de Dones en Art.

¿Por qué Ibéricas? “La arqueología revela la importancia en la antigua Iberia de la mujer en los ritos de paso, matrimonio, muerte, así como su papel de esposa, madre, sacerdotisa, oferente, agricultora, tejedora, alfarera, danzarina. ¿Por qué no, compositora, escultora, pintora, epigrafista?”

El programa del festival, de corte multidisciplinar incluye música, teatro, audiovisual, danzas populares, etcétera. Intervienen creadoras de Cuba, Guinea, Bolivia, Portugal y España, entre otras procedencias. La coordinación del evento ha corrido a cargo de Stella Manaut, Ana Millás y Antonia Bueno.

Octubre Dones surgió en 2006 con un doble objetivo: “Dar visibilidad a las creadoras contemporáneas y, por otro lado, recuperar la memoria histórica de aquellas mujeres que nos precedieron y cuyo trabajo no ha sido suficientemente reconocido”, señala Bueno. “Es decir, contemporaneidad y memoria. En esta edición queremos ofrecer una serie de manifestaciones culturales que nos acerquen al universo femenino, como protagonistas del arte en nuestra sociedad”.

Programa del X Festival Octubre Dones. Cortesía de Dones en Art.

Programa del X Festival Octubre Dones. Cortesía de Dones en Art.

Dones en Art

La asociación DonesenArt se plantea  la construcción de un espacio vivo de creación e investigación escénica y social dirigido por mujeres. Su objetivo es fomentar la difusión de sus iniciativas y producciones, promover la igualdad de oportunidades en las Artes Escénicas, luchar contra las prácticas discriminatorias respecto a las mujeres, en coherencia con la legislación europea y los derechos fundamentales recogidos en el tratado constitucional. La asociación trabaja para articular una red de comunicación e intercambio que facilite el conocimiento y comprensión de formas escénicas diversas generadas por mujeres creadoras de realidades ideológicas y sociales diferentes, fomentando así la interculturalidad y la interacción entre las creadoras y la sociedad.

La novia del viento. Dones en Art.

La novia del viento. Ábrego Teatro de Cantabria. Imagen cortesía de Dones en Art.

Bel Carrasco

Retrato de 11 mujeres al borde…

Diverses. Històries de Dones
Objectives. Dones Fotoperiodistes
Claustro del Centre Cultural La Nau
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 26 de abril

A razón de seis imágenes por banda, en una suerte de destilado existencial, 11 fotoperiodistas valencianas narran la vida cotidiana de otras tantas mujeres singulares. Algunas más que otras, porque no es lo mismo dedicarse a aquello que te gusta, por excluyente que sea su práctica profesional, que soportar la inclemencia, ésta sí exclusiva y verdaderamente sufrida, de ciertas enfermedades raras. Por eso el título del conjunto expositivo es atinado: ‘Diverses. Històries de dones’. Y más acertado aún sería sin el punto. Así: diversas historias de mujeres.

Paca, de profesión camionera, retratada por Consuelo Chambó. Imagen cortesía de Objectives.

Begoña, de profesión camionera, retratada por Consuelo Chambó. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Porque las hay de todo tipo: desde la futbolista Maider o la camionera Begoña, profesiones tradicionalmente masculinas, a la esposa, madre de seis hijos y abuela de diez nietos, de nombre Paca, pasando por la agricultora Rosa, la odontóloga cooperante Elena, la solista de la Orquesta de Valencia Esther o la activista contra el desahucio Paula. También están las historias de la senegalesa Aïssatou, la gitana universitaria Maleni y, más allá de la exclusión social, los dolorosos casos de Fide, con su enfermedad rara, y Elvira, paciente de osteogénesis imperfecta (huesos de cristal).

Fide, retratada por Amparo Simó.

Fide, retratada por Almudena Torres. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Todas ellas ‘colgadas’ en el claustro de La Nau de la Universitat de València. Un total de 66 imágenes que vienen a airear cada una de esas 11 singulares vidas de otras tantas mujeres al margen del estereotipo femenino. Y sin duda que hay historias que se amoldan a esa ruptura de ciertas convenciones: futbolistas y camioneras, hasta hace bien poco, prácticamente ni existían. Pero esposas, madres y abuelas de toda la vida, pues eso, que había muchas. De manera que las historias que cuelgan en La Nau son tan diversas como de gran mezcolanza su desencajada temática.

Fotografia de Raquel Abulaila. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Elena, odontóloga, en la fotografia de Raquel Abulaila. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

En cualquiera de los casos, las 11 fotoperiodistas valencianas se limitan a dejar constancia de ciertas vidas poco corrientes. De manera que las fotografías expuestas a modo de espejos invertidos del glamour publicitario, y más próximas a la aspereza del reality sin show que valga, no buscan tanto la admiración por su belleza, que el reflejo documental de cuanto les sucede a esas mujeres en su diversa singularidad. La empatía entre retratistas y retratadas, tras un año entero de mutua convivencia, se deja notar en la serie de 66 imágenes, sin duda reveladoras del mensaje, diáfano y claro, que se quiere transmitir: la voluntad y energía de esas mujeres tan dispares.

Aïssatou, en la fotografía de Mónica Torres. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Aïssatou, en la fotografía de Mónica Torres. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Raquel Abulaila, Consuelo Chambó, Emma Ferrer, Marga Ferrer, Eva Máñez, Irene Marsilla, Provi Morillas, Eva Ripoll, Amparo Simó, Almudena Torres y Mónica Torres son las ‘culpables’ de que esas vidas se conviertan en historias gráficas. Algunas más que otras. Porque no es lo mismo tocar en una orquesta de hombres, jugar al fútbol, conducir un camión o ser odontóloga, que percibir la degradación real de un cuerpo sin estereotipos que valgan. Ejemplar fue, sin duda, la dignidad con la que Fide, luchando con su rara enfermedad, dio cuenta de su historia durante la inauguración de la muestra.

Elvira, retratada por Eva Ripoll. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Elvira, retratada por Eva Ripoll. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

‘Diverses. Històries de dones’, que estará en La Nau hasta el 26 de abril, testimonia el duro recorrido existencial de 11 mujeres. Un recorrido igualado por la condición de género de sus protagonistas, pero al que le falta un mejor criterio de selección narrativa dadas sus radicales diferencias. Diversidad, sí, pero de qué género.

Maider, futbolista, retratada por Amparo Simó. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Maider, futbolista, retratada por Amparo Simó. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Emma. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Elena, solista de la Orquesta de Valencia, retratada por Emma Ferrer. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Eva Máñez. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Maleni, en la fotografía de Eva Máñez. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Rosa, agricultora, en la fotografía de Irene Marsilla. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Rosa, agricultora, en la fotografía de Irene Marsilla. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Paca, esposa, madre y abuela, en la fotografía de Provi Morillas. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Paca, esposa, madre y abuela, en la fotografía de Provi Morillas. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Fotografía de Marga Ferrer. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Paula, activista contra el desahucio, fotografiada por Marga Ferrer. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

 

 

 

Salva Torres

‘Madre’, parir por decreto

Madre, de la compañía Savoir Faire, escrita y  dirigida por Mar Casany
Teatro Círculo
C / Guillem de Anglesola, 9. Valencia
Hasta el 25 de mayo

Imaginemos un futuro más o menos próximo en el que cualquier mujer al cumplir los 30 años se ve obligada por decreto de Estado a quedarse embarazada, parir y ser madre. Ese es el forzado destino que le espera a uno de los personajes de la ácida comedia futurista ‘Madre’, que se representa en el Teatro Círculo hasta el 25 de mayo. Una ingeniosa caricatura de un posible futuro marcado por el neoliberalismo radical y los dictados de un Estado sobreprotector, donde la vida por decreto es una locura y no vivirla se castiga  con pena de muerte.

A mitad camino entre el neorrealismo italiano, Blade Runner, 1984 y la gestualidad de la animación manga de Oliver y Benji, la joven compañía valenciana Savoir Faire estrena esta propuesta que analiza desde un humor ágil y descarnado las perspectivas de vida de toda una generación, la que intenta contentarse pensando que los 30 son los nuevos 20 y que, en algún momento, la crisis pasará.

Mar Casany escribe y dirige esta comedia situada en una ciudad de un futuro no muy lejano, donde reina el neoliberalismo radical y el Estado, Madre, organiza la vida de sus ciudadanos imponiendo a cada uno de ellos una misión vital que ha de cumplir por decreto.

Tres personajes, absolutamente dispares, comparten un mísero apartamento cuya casera pasa una vez al mes, a la semana y casi al día a cobrar el alquiler, amparada en las leyes del libre mercado. Con una dieta a base exclusivamente de pollo de cuatro patas (dictada por Madre para acabar con los excedentes de producción transgénica), unas perspectivas laborales con jornadas de 21 horas y una asfixiante opresión que instala el miedo en las calles, un reducto se prepara para la contra-revolución.

La intranquilidad diaria del pequeño piso en el que se centra la acción se altera cuando una de las inquilinas, convencida contra-revolucionaria, recibe una carta del Estado anunciándole cuál es su misión vital: cumplidos los 30 años, Madre ha decidido que, oficialmente, le ha llegado el momento de dedicar su vida a procrear y ser mamá. Entre la miseria y la polución radioactiva, ¿encontrará a un hombre dispuesto y capaz de fecundarla?, ¿podrá el Estado imponerle un súbito instinto maternal?

Interpretada por Laura Bellés, Isaac Gimeno y Begoña Salido, ‘Madre’ es la quinta propuesta de Savoir Faire, compañía que se formó en el teatro universitario y que consiguió tres premios de interpretación y uno al mejor espectáculo por ‘El brindis de B’ en el Festival de Teatro de la Sala Palmireno (UV).

Durante 10 años, sus integrantes siguieron trayectorias separadas. Casany formó una nueva compañía en Madrid y Bellés se integró en Lagartera Teatre y Corral de la Olivera. Gimeno formó parte del elenco de montajes como ‘Construyendo a Verónica’ (finalista en los premios Max) y Salido se centró en la medicina oriental. Ahora, el equipo se ha reunido para poner sobre las tablas ‘Madre’, un montaje al que ha seguido el reciente estreno en Valencia de la pieza de microteatro ‘Dos hermanas’, texto del autor madrileño J.I Tofé que revisita desde el humor la obra de Chéjov ‘Las tres hermanas’.

Tras su muestra como avance en el Sporting Club de Ruzafa, Savoir Faire estrena ‘Madre’ en el Teatro Círculo de Valencia, una propuesta original, llena de ingenio y con una dramaturgia que roza la caricatura para recrear un futuro sospechosamente parecido a nuestro presente, pero pasado de revoluciones.

Escena de 'Madre', de la compañía Savoir Faire. Imagen cortesía de Teatro Círculo.

Escena de ‘Madre’, de la compañía Savoir Faire. Imagen cortesía de Teatro Círculo.

Bel Carrasco