ART DATING: mi selección (II)

Segunda jornada de Art Dating. Para este segundo día, tengo el enorme placer que los anfitriones del encuentro -Selecta y la AVVAC- me inviten a participar pudiendo disfrutar de una intensa sesión de trabajo y discusión entre profesionales.

Tras el showroom y a petición de Makma, os presento mi pequeña selección de trabajos y artistas de este segundo día.

Alejandro Mañas
La inspiración en los textos de la mística de los siglos XVI y XVII son el material de meditación de Alejandro Mañas. La experiencia mística y el diálogo espiritual se concentran como interioridad y exterioridad de su obra: interioridad en tanto conocimiento de sí y exterioridad en tanto que práctica artística y cultual.

Alejandro Mañas. Dialogo, 2013. Óleo sobre lienzo y piedra. 200X120X80 cm. Imagen cortesía del artista

Alejandro Mañas. Dialogo, 2013. Óleo sobre lienzo y piedra. 200X120X80 cm. Imagen cortesía del artista

Alejandro Mañas. Altar. Dimensiones variables. Imagen cortesía del artista.

Alejandro Mañas. Altar. Dimensiones variables. Imagen cortesía del artista.

 

Juan Sánchez
Los últimos trabajos de Juan Sánchez tienen como protagonista y vector creativo su relación cuasi paranoica con la forma autónoma. Este símbolo, de apariencia inocente y extraído de sus trabajos pictóricos anteriores, atraviesa todas las visiones, experiencias y producciones de Sánchez en un trascurrir perverso que domina todo su campo visual.

Juan Sánchez. Forma autónoma familiar. Imagen cortesía del artista

Juan Sánchez. Forma autónoma familiar. Imagen cortesía del artista

Juan Sánchez. Forma autónoma cambiante. Imagen cortesía del artista

Juan Sánchez. Forma autónoma cambiante. Imagen cortesía del artista

Luna Bengoechea
La reflexión sobre aquella idea de “somos lo que comemos” hace plantearse a Luna Bengoechea las relaciones entre qué comemos, qué somos y qué/cómo producimos. Su crítica a una forma rápida de vida, de consumo y de desarrollo se apoya en una alarma creativa sobre los modos destructivos de existencia.

Luna Bengoechea. Lechuga "Iceberg", Serie Naturaleza muerta por asfixia. Imagen cortesía de la artista

Luna Bengoechea. Lechuga «Iceberg», Serie Naturaleza muerta por asfixia. Imagen cortesía de la artista

Luna Bengoechea. Still Life. Instalación mural. Imagen cortesía de la artista

Luna Bengoechea. Still Life. Instalación mural. Imagen cortesía de la artista

Juan Fuster
Los ensamblajes de Juan Fuster destacan por el uso de materiales industriales, sintéticos o últimamente textiles (piel, guata e hilo con los que cose y ensambla sus Coroinflables). Podemos observar como la obra de Fuster permanece a caballo entre la pintura matérica y la escultura, repensando el status de lo pictórico y su paso a lo objetual.

Juan Fuster. S/T. Serie Aluminium, juegos de jóvenes espartanos. Imagen cortesía del artista

Juan Fuster. S/T. Serie Aluminium, juegos de jóvenes espartanos. Imagen cortesía del artista

Juan Fuster. S/T. Serie Coroinflables. Imagen cortesía del artista

Juan Fuster. S/T. Serie Coroinflables. Imagen cortesía del artista

Johanna Caplliure

ART DATING: mi selección (I), por José Luis Pérez Pont
ART DATING: mi selección (III), por Rosa Ulpiano

Los brotes verdes de El Corte Inglés

Ademuz Espai d’Art. El Corte Inglés

Josep Albert

Valencia

Avda. Pío XII, 51

Hasta el 27 de abril

Ahora que al capitalismo sólo se le ven las orejas de lobo, conviene recordar que en su origen nace con la piel del cordero. Es decir, nace para ponerle coto a los privilegios de reyes y nobles, en aras de una relación comercial entre iguales. Después, como toda herramienta, ha ido adquiriendo otros usos más innobles, siempre empuñada por el depredador humano que también llevamos dentro. Recuperar su función productiva, frente a la únicamente especulativa, es la tarea que nos aguarda para recuperar tanto crédito perdido.

Es lo que hacen desde hace cuatro años, aunque su origen esté en el cambio de siglo, la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, la Universitat de València y El Corte Inglés. Mediante la acción conjunta de los tres, se ha impulsado el Ademuz Espai d’Art para dar a conocer la trayectoria de los jóvenes creadores valencianos. Es una iniciativa pionera en el ámbito estatal de los centros comerciales de El Corte Inglés, que Madrid adaptó el pasado año, para llegar incluso después a tener un espacio en la feria ARCO. Es decir, que la iniciativa valenciana ha cuajado y goza de una prometedora salud.

MECENAZGO EMPRESARIAL

“Fuimos muy románticos”, reconocen fuentes de El Corte Inglés, y con “un punto de mecenazgo”. Un punto al que Román de la Calle, presidente de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia, le pone su particular acento: “Es importante subrayar la generosidad de El Corte Inglés, que desembolsa 15.000 euros para el Premio Nacional de Pintura que cumple ahora su XIV edición y no se queda con ninguna obra, puesto que todas ellas se depositan en el Museo de Bellas Artes”. “Se apuesta por la gente joven con financiación privada”, señala Ricard Silvestre, coordinador de un proyecto que avala científicamente el Centre de Documentació d’Art Valencià Contemporani (CDAVC) de la Universitat de València.

Esa “complicidad entre el tejido empresarial y las dinámicas institucionales”, tal y como subrayan fuentes de El Corte Inglés, tiene su origen precisamente en el premio de pintura establecido en el año 2000. “Es la parte del león”, afirma Román de la Calle, porque a partir de ahí se fueron estrechando las relaciones entre la Academia de Bellas Artes y El Corte Inglés. Al aval de la academia, y al aval empresarial se le ha sumado después el aval científico de la Universitat de València. Y con esos tres avales, el Premio Nacional de Pintura cumple ya 14 años, Ademuz Espai d’Art está a punto de cerrar su cuarta temporada, al igual que los ciclos de conferencias en torno a “Los últimos 30 años del Arte Valenciano Contemporáneo” que se celebran por cuarto año consecutivo en el Ámbito Cultural del centro comercial de Colón.

ARTE Y NATURALEZA: JOSEP ALBERT

Román de la Calle insiste en reconocer la importancia del “mecenazgo” de El Corte Inglés, “que se mantiene en tiempos tan duros”. Ademuz Espai d’Art nace precisamente en el contexto de mayor dureza de la crisis. Y ahí sigue, a punto de cerrar su cuarta temporada de apoyo a los jóvenes artistas valencianos. “Jóvenes que posiblemente no se conozcan, pero que están trabajando bien”, asegura Ricard Silvestre, que destaca igualmente el catálogo (“con el tiempo serán pequeñas joyas”) que acompaña a cada una de las seis exposiciones anuales del Ademuz Espai d’Art. El artista de Xátiva Josep Albert será quien ponga el broche al cuarto año, después de haber expuesto Clara Monzó, Irina Pérez, Luna Bengoechea y Cristina Fernández. En puridad, habrá una muestra más: la de Keke Vilabelda, como ganador del XIII Premio Nacional de Pintura con el que habitualmente se clausura cada temporada.

Ademuz Espai d’Art, ubicado en la tercera planta de El Corte Inglés de Ademuz en Valencia, tiene cada año una temática. Se inició con una selección de “Académicos 2009”; luego se centró en “El retrato”; el pasado año fueron las “Identidades individuales y colectivas”, y ahora gira en torno a “Arte y Naturaleza”. Josep Albert ha elegido para la ocasión una serie de piezas, que tienen al algodón, la madera, el mármol y la nogalina como materiales protagonistas. Porque Albert tiene como principio, a la hora de trabajar su obra, que el ritmo de la naturaleza y el suyo propio estén acompasados.

Quien se acerque al espacio artístico de Ademuz, respirará a través de los pulmones del arte y la naturaleza que Josep Albert airea. Y lo hace siguiendo el instinto natural de quien observa los ciclos vitales y se pone a la escucha. Como si fuera un demiurgo, Albert rescata materiales inertes y les da vida. Esa amalgama de inquietud por la naturaleza, a la que solemos darle la espalda, y recreación artística es lo que finalmente transpiran esas cortezas de pino, esas ramas retorcidas o esos blancos algodones y mármoles de Carrara que el artista de Xátiva trabaja como si en ello le fuera la vida. Es una prueba más de que Ademuz Espai d’Art late con fuerza, a las puertas ya de su quinta temporada.

Salva Torres

 

Luna Bengoechea. PACK FOOD. Naturaleza muerta por asfixia.

Sala Ademuz. Espai d’Art. Avda. Pio XI, 51-3ª planta  

Hasta el 8 de febrero 2013 (Lunes a sábado de 10 a 22 h.)

Luna Bengoechea toma partido en favor del pensamiento y la responsabilidad que requieren los tiempos. Está del lado de quien proclama la necesidad de atender a la madre tierra, entre la teoría de desarrollo sostenible o la teoría del decrecimiento y la obsolescencia programada. La resolución de cada uno de sus trabajos es fruto de una introspección consciente y serena en línea con su preocupación. Sabe de la importancia de comunicar, expandir y generar debate sobre lo que quiere denunciar, y para ello utiliza todas las técnicas que están a su alcance: fotografía,  pintura, gráfica, dibujo, collage o instalación. Por si la pluralidad de técnicas pudiera ayudar a conseguir su objetivo en mayor medida. Es y se siente abanderada, lucha por estimular conciencias ajenas, y la realidad le concede razones para hacerlo.

Las civilizaciones modernas no pueden ignorar, al menos por más tiempo, tres grandes problemas inherentes al ser humano y muy relacionados entre sí que necesitan respuestas urgentes, el problema ecológico, el problema energético, y el problema humanitario. En la primera década del s. XXI, se superó la barrera de los mil millones de personas que pasan hambre en el mundo según el Programa Mundial de Alimentos, agencia especializada de la FAO,  (Foodand Agriculture Organization). Detrás de esta cifra de escándalo, se esconde un modelo económico basado en la sociedad de consumo cuyo bienestar se mide con escalas de cuestionable realidad, índices manipulables y significativos, como el indicador para medir el bienestar social per capita, el conocido PIB (producto interior bruto). Este indicador (PIB) contabiliza la producción de bienes y servicios en un país durante un determinado periodo de tiempo, sin embargo no refleja el agotamiento o la degradación de los recursos naturales utilizados para calcularlo. Al presentar un balance positivo, un dirigente en materia económica, puede computar que un desastre como el producido por la avería de una central nuclear -por ejemplo- aumente el PIB de un país, incluyendo los miles de millones de euros invertidos en operaciones de reparación y descontaminación, producción adicional para reemplazar o reparar dicha central y los honorarios del personal ocupado para subsanar el desastre, y curiosamente, este PIB, no tiene en cuenta los bienes y servicios proporcionados por trabajos cotidianos, como por ejemplo, las labores domésticas del día a día.

Lejos del mercado de consumo, en los llamados países del tercer mundo, se concentra la otra cara de la situación, la que descompensa la balanza global. Ochenta de cada cien personas vive sin refrigerador, teléfono ni automóvil, sus maltrechos graneros pierden la funcionalidad ancestral por la introducción de semillas transgénicas y pesticidas, y las pequeñas poblaciones costeras que hasta hace muy poco podían sobrevivir gracias a la pesca, ahora contemplan impotentes la aparición masiva de flotas industriales que –nos guste o no- han provocado grandes desequilibrios en el ecosistema marino mientras llenan nuestros comercios de marisco congelado. ¿Es la sociedad de consumo la que nos empuja a cometer estas injusticias? ¿Qué Podemos hacer ante estos desequilibrios? ¿Tenemos parte de responsabilidad? ¿Podemos parar el ritmo frenético de la sociedad de Consumo?

 

PACK FOOD. Naturaleza Muerta por Asfixia da visibilidad a estas preguntas con un lenguaje plástico muy coherente, con la austeridad, aparente sencillez y contundencia que aportan las primeras fuentes de las que bebe Luna Bengoechea, los bodegones de Juan Sánchez Cotán (Orgaz, Toledo 1560-Granada, 1627), de la llamada Escuela de El Escorial probablemente un referente del realismo, cuya obra podríamos colocar en la transición del Manierismo al Barroco.  Con gran carga  espiritual, rotundidad y misticismo en sus composiciones, como lo demuestra la obra escogida por Bengoechea para plantearnos sus inquietudes: Membrillo, col, melón y pepino, también conocida por Naturaleza muerta (1602-San Diego, Museum of Art). Y de esta Naturaleza muerta de Sánchez Cotán, pasa a otras, concretamente Naturaleza muerta con limones, naranjas y una rosa (1633-Norton Simon Museum) o Bodegón con jarras (1636-Museo del Prado, Madrid) de Francisco de Zurbarán (Fuente de Cantos, 1598-Madrid, 1664), quien se nutre del anterior, y cuyos bodegones están caracterizados también por la gran sobriedad de los manjares y el sentido austero de su composición. De ellos, parece querer atrapar el misticismo y la espiritualidad que necesita para transmitir y contagiar su preocupación a los demás. Por otro lado, la viveza y la configuración de los colores y la forma de presentar detalles gráficos parece recordarnos al Pop-Art, sobre todo por los trabajos de Andy Warhol (Pittsburg, 1928-Nueva York, 1987) sobre las célebres latas industriales Campbells Soup, aunque en realidad tiene más en común con la Figuración Narrativa, por el denominador común de las inquietudes y posicionamientos ante problemas determinados de la sociedad, puesto que la gama cromática que aplica Bengoechea, parece obedecer más a un modo de reclamo, a cierta dosis de voluntad evangelizadora. Convertir al infiel-inconsciente de los problemas que le rodean. Sabedora de que los pequeños gestos, sumados, son importantes y tienen efecto expansivo, puesto que el verdadero bienestar de los seres humanos está ligado desde siempre al medio ambiente. Convencer para crear productos naturales, es convencer para crear productos que generan más recursos. No sé si atreverme a decir que la pintura de Luna Bengoechea es revolucionaria. ¿Pretender cambiar el actual sistema de crecimiento basado en el exceso de consumo no es revolucionario?

La exposición PACK FOOD. Naturaleza Muerta por Asfixia tiene fuerza y  contundencia en la raíz de su proceso de creación.Valdría la afirmación del economista, filósofo y poeta Kennet E. Boulding (Liverpool, 1910-Boulder, Colorado 1993) para profundizar en la cuestión: “Quien crea que el crecimiento exponencial puede durar eternamente en un mundo finito, es un loco o es un economista”

La obra de Luna Bengoechea, posee la ofrenda de lo ideal y de lo estético, y siempre deja algo para ver, tal vez en espera de una futura apreciación. Si no le concedemos la razón a su mensaje, la posterioridad no nos perdonará.