Russafa Escènica: “Esta ola es imparable”

Russafa Escènica: IV Edición del Festival de Otoño de las Artes Escénicas
Diversos espacios del barrio de Russafa. Valencia
Del 19 al 28 de septiembre, 2014

De izquierda a derecha, Ana Sanahuja, Jerónimo Cornelles, María Poquet y Ximo Rojo, durante la presentación de Russafa Escènica. Imagen cortesía de los organizadores.

De izquierda a derecha, Ana Sanahuja, Jerónimo Cornelles, María Poquet y Ximo Rojo, durante la presentación de Russafa Escènica. Imagen cortesía de los organizadores.

La cuarta edición de Russafa Escènica fue presentada bajo el lema ‘Lo prohibido’. Nada que ver con la transparencia y elocuente actividad artística de un festival que crece a ojos vista. “Esta ola es imparable”, exclamó Jerónimo Cornelles, director artístico de un evento en auténtica pleamar. De aquellos 1.903 espectadores y siete compañías con los que arrancó ‘La germinación del arte’ de la primera edición, se ha pasado a los 9.435 y 25 compañías de ‘La felicidad’ del pasado año. Felicidad extensible a la edición que arranca este viernes, a tenor de los más de 10.000 espectadores previstos.

El eco de Antígona, de Taninna y Miquel Carbonell,  se podrá ver en el Taller de Nacho Murillo dentro del festival Russafa Escènica. Imagen cortesía de los organizadores.

El eco de Antígona, de Taninna y Miquel Carbonell, se podrá ver en el Taller de Nacho Murillo dentro del festival Russafa Escènica. Imagen cortesía de los organizadores.

“Salvo que la gota fría que anuncian produzca un diluvio universal, las expectativas de Russafa Escènica son buenas”. Y Jerónimo Cornelles apuntó otro dato: “Los más de 9.000 espectadores del año pasado son una barbaridad, teniendo en cuenta que Sagunt a Escena tiene 14.000”. ¿Qué ocurriría si se duplica esa cifra? “Nos veríamos en un aprieto, porque no tenemos equipo suficiente para atender tanta demanda”. De forma que mientras Russafa Escènica crece imparable, el presupuesto apenas es “un poquito mejor” que en la edición anterior.

'Inocuo', de Jessica Martín Koloniar, es uno de los 'viveros' de Russafa Escènica. Imagen cortesía de la organización.

‘Inocuo’, de Jessica Martín Koloniar, es uno de los ‘viveros’ de Russafa Escènica. Imagen cortesía de la organización.

Pero como a Jerónimo Cornelles y su equipo, entre ellos María Poquet, Ximo Rojo y Ana Sanahuja, no les gusta quejarse, siguen a lo suyo, que es ofrecer los contenidos de un festival que cuenta con 30 estrenos absolutos de otras tantas compañías y 612 representaciones, durante los ocho días que dura el evento. Todo ello bajo el lema ‘Lo prohibido’, al que se acogen las diferentes propuestas textuales de los Viveros, para espectáculos de 25 minutos, de los Bosques, para obras de 60 minutos, y del Invernadero, que es la producción propia del festival, en esta ocasión dirigida por Gabi Ochoa.

'El Voler', de Pau Martínez, se podrá ver en Loft Valencia dentro de Russafa Escènica. Imagen cortesía de la organización.

‘El Voler’, de Pau Martínez, se podrá ver en Loft Valencia dentro de Russafa Escènica. Imagen cortesía de la organización.

Russafa Escènica es un festival único en su género. No hay otro como él dentro y fuera de la Comunidad Valenciana. Así lo explicó Ximo Rojo: “No sólo se trabaja lo escénico, sino que se anima con las propuestas de los artistas plásticos”. El teatro y el arte dándose la mano. Por eso sorprende que, al igual que ocurre con el festival de mediometrajes La Cabina (también único a nivel estatal), las instituciones no valoren el diamante en bruto que posee la ciudad de Valencia.

'La vuelta a la tortilla', de Sergio Caballero, se representará en Arquitécnica. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

‘La vuelta a la tortilla’, de Sergio Caballero, se representará en Arquitécnica. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

“Todo depende de la sensibilidad individual, que al político de turno le interese, pero no de que exista una política cultural consensuada entre todos”. Precisado lo cual, Jerónimo Cornelles volvió a lo suyo. Por ejemplo: que este año se han presentado 100 propuestas, que algunas compañías podrán actuar después en el Teatro Rialto gracias al acuerdo alcanzado con CulturArts, que por primera vez habrá dos casales falleros entre los espacios escénicos y que también por primera vez intervienen voluntarios en diversos aspectos de la organización.

'La soledad del corredor del fondo', de Gabriel y David Fariza se representará en Taller la 13/14. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

‘La soledad del corredor del fondo’, de Gabriel y David Fariza se representará en Taller la 13/14. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

Ana Sanahuja subrayó un aspecto sin duda importante: “Movemos mucha economía en el barrio, porque el año pasado cerca de 10.000 espectadores se acercaron a los diferentes espectáculos, lo que significa que luego consumen en locales de Russafa”. Y señaló algo que tenía mucho que ver con ‘Lo prohibido’ de la actual edición: “”Habrá música en la calle, porque tenemos el consentimiento legal para hacerlo, lo cual se convierte en un acto simbólico puesto que los músicos callejeros tienen prohibido tocar en la calle de muchas ciudades”.

También habrá, además de esa ‘música prohibida’, lo que se denomina ‘Balconitis’, mezcla de música-cabaret y arquitectura urbana, visitas guiadas por el barrio, mesas redondas y jornadas formativas. Intentando reinventarse cada año, tal y como señaló Jerónimo Cornelles, esa “ola imparable” en que se ha convertido Russafa Escènica es “una bofetada de realidad de que otras formas de hacer son posibles”.

'Motel Damm', de Pilar Suay y Lucía Aibar, será uno de los 'Bosques' de Russafa Escènica. Imagen cortesía de la organización.

‘Motel Damm’, de Pilar Suay y Lucía Aibar, será uno de los ‘Bosques’ de Russafa Escènica. Imagen cortesía de la organización.

Salva Torres

Russafa Escènica, principio y final feliz

La felicidad. Russafa Escénica

Diversos espacios del barrio de Russafa. Valencia

Balance del festival concluido el 29 de septiembre

Parecía una premonición. ‘La felicidad’ que se utilizó como lema para la tercera edición de Russafa Escènica significó de entrada una visión optimista del teatro, el arte y la cultura, en tiempos de crisis, para terminar siendo una película con final feliz. Según los datos facilitados por la organización del festival, 10.000 han sido los pases repartidos para ver los 25 estrenos absolutos programados durante los diez días del festival, lo que significa un incremento de público del 60% con respecto a la edición del pasado año. Y todo eso con una fórmula bien sencilla, que anima y mucho en medio de tanto recorte y tanto proyecto de hojarasca: un festival hecho con escasos recursos económicos, pero con una enorme voluntad, sacrificio y creatividad.

El gran arco, de Víctor García Aranda. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

El gran arco, de Víctor García Aranda. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

A buen seguro que CulturArts y AISGE, la asociación que gestiona los derechos de los actores, habrán tomado buena nota. Su primera colaboración en Russafa Escènica ha coincidido con los mejores resultados de un festival que crece año tras año, merced a ese trabajo cooperativo de cuantos participan en su organización, con Jerónimo Cornelles a la cabeza. La donación desinteresada de los espectadores ha permitido, según explican sus organizadores en una nota, una recaudación de 40.000 euros. Y para que se vea el carácter cooperativo de Russafa Escènica, sin duda uno de los pilares de su éxito, esa cantidad se repartirá entre los espacios colaboradores, los artistas y la organización. Pero no nos llevemos a engaño: esa dotación apenas cubre los gastos de producción de las compañías, tal y como precisan los responsables del festival.

La fragilidad de Eros, de Miguel Serrano. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

La fragilidad de Eros, de Miguel Serrano. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

¿Felicidad? Sin duda. Ahí están los resultados, que se han traducido en diez días de gran efervescencia teatral en los diferentes espacios del barrio de Russafa. Pero felicidad que para resultar del todo gozosa necesita de ese pequeño salto que permita a las compañías, no sólo recuperar el gasto producido, sino obtener los lógicos beneficios por su trabajo creativo. Troya: la conquista de la felicidad ha reunido a un millar de espectadores en la Sala Russafa, donde se produjo esta obra dirigida por Chema Cardeña con la participación de jóvenes actores valencianos. Al experimento se le llamó Invernadero y no ha podido dar mejores frutos.

Faràs tard, de Perros Danenes. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

Faràs tard, de Perros Danenes. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

Russafa Escènica ha consolidado su apuesta, de la que deberían tirar en próximas ediciones con más dotación económica las instituciones públicas y privadas sabedoras del potencial de un festival sin techo. El mal tiempo de la crisis no es que amaine, pero, como Russafa Escènica demuestra, se puede capear el temporal con imaginación, talento y una voluntad cooperativa a prueba de políticas con estrechez de miras. La cuarta edición, una vez comprobados los efectos de la felicidad, invita a la proclamación del deseo como fuente de poderosa energía.

De Titulos, de Gabriel Delgado y Laura Romero. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

De Titulos, de Gabriel Delgado y Laura Romero. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

Salva Torres

Russafa Escènica: la felicidad entre la crisis

Russafa Escènica. La felicidad
Diversos espacios y lugares del barrio de Russafa, en Valencia
Del 20 al 29 de septiembre

La dama de la felicitat, Usted es feliz, La isla de la felicidad, Voy a ser feliz porque es bueno para la salud, Proyecto TFA (transitando felicidades ajenas), y así hasta un total de 25 títulos en torno a esa felicidad anunciada como lema de Russafa Escènica. Y no es para menos. En plena crisis económica, el festival de teatro que cumple este año su tercera edición no sólo sobrevive al desencanto generalizado, sino que esboza una sonrisa de oreja a oreja por el éxito acumulado. Empezaron con apenas seis compañías y ahora, entre lo que llaman Viveros (espectáculos de 25 minutos) y Bosques (de 60 minutos), superan la veintena. O lo que viene a ser lo mismo: “¡25 estrenos absolutos!”.

La fragilidad de eros, de Miguel Serrano. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

La fragilidad de eros, de Miguel Serrano. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

No hay fórmula mágica. “Es el festival de las personas”, repite una y otra vez Jerónimo Cornelles, director artístico de Russafa Escènica. A base de la voluntad y el esfuerzo de decenas de esas personas comprometidas con la cultura, el teatro y las artes plásticas, el festival crece a pasos agigantados, hasta el punto de llamar la atención por primera vez de CulturArts o la Fundación Aisge, por citar a dos de sus patrocinadores. Con apenas 10.000 euros de presupuesto, los organizadores de Russafa Escènica obran milagros, si bien no alcanza todavía para pagar como se merece a las compañías que estrenan sus obras en el marco del festival: alrededor de 500 representaciones en 10 días, finalizando el domingo 29.

De títulos, de Álvaro de Juan. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

De títulos, de Álvaro de Juan. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

Con esos magníficos mimbres (las personas) y una transparencia económica, cuyo calco a otras actividades e instituciones públicas y privadas sería solución de muchos problemas, Russafa Escènica se ha convertido en un festival de referencia, no sólo en Valencia sino en el conjunto de España. “No tenemos dinero para pagar la estancia de las compañías, pero son muchas a las que les gustaría venir de fuera de la Comunidad Valenciana”, subrayan los organizadores. A este paso (“cada edición, un pequeño avance”) terminarán lográndolo. Como han logrado, antes de que el festival comenzara el pasado viernes, una ocupación del 30%. “3.000 pases ya es un éxito de partida”, afirmó Cornelles.

Momento de la obra Faras tard. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

Momento de la obra Faras tard, de Perros Danenes. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

Además de los 18 espectáculos de Viveros y los seis de Bosques, Russafa Escènica estrena Invernadero, producción propia del festival a cargo de Chema Cardeña y un grupo de actores que han terminado este año sus estudios en escuelas de arte dramático de Valencia. Troya (la conquista de la felicidad) es el resultado de este montaje iniciático. También habrá jornadas escénicas en la Sala Russafa, con ponencias y mesas redondas; una exposición fotográfica de José Luis Abad; una charla del pintor y escenógrafo Pepe Agost en Espai Tactel, así como actividades paralelas coordinadas por Ana Sanahuja, de Hat Gallery, entre las que destacan una serie de conciertos y una visita guiada por el barrio junto al arquitecto Ximo Quixal, que invita a la reflexión: “Los barrios de gran crecimiento cultural pueden morir de éxito si no se gestionan bien, como ya sucedió con el Soho de Nueva York”, apunta Sanahuja. Russafa Escènica, tiempo habrá de pensarlo, apela a la felicidad por su gran momento.

El gran arco, de Víctor García Aranda. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

El gran arco, de Víctor García Aranda. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

Salva Torres