El tránsito sobre hielo de Petit Mal

‘Andar sobre hielo frágil’, de Petit Mal
La Edad de Oro
San Jacinto 3, València
Sábado 12 de enero de 2019 a las 23:00

El grupo valenciano PETIT MAL, liderado por Suso Giménez, en compañía de Anna Benavent, Anna Sanz de Galdeano y Juan Luis Salmerón, regresa a la escena musical fruto de la publicación del disco ‘Andar sobre hielo frágil’, cuyos principales temas serán presentados en concierto en la sala La Edad de Oro (San Jacinto 3, València) el próximo sábado, 12 de enero de 2019, a las 23:00.

PETIT MAL. MAKMA

El presente álbum consuma el esperado retorno de un grupo erigido en referencia del indie pop valenciano, casi tres lustros después de su icónico ‘Finlandia’d (Discos Sféricos, 2005) –disco debut como PETIT MAL– y de ‘Visiones finlandesas’ (2015), motivo de revisitación/homenaje procurado por las versiones de once bandas valencianas, a modo de conmemoración del décimo aniversario de su primera grabación, en el que participaron artistas como Jesús Ibáñez (Punxsutawney Phil), Nacho Nácher (Perro Grande), Javier Marcos (Galope), Néstor Mir, Gilberto Aubán (Gilbertástico), Gonzalo Fuster (El Ser Humano), Dani Cardona, Isa Terrible, Roberto Fort (Desguace Café, No Frosth), Dani Cardona (Desguace Café) y Juan Luis Salmerón (La Muñeca de Sal).

Andar sobre hielo frágil, cuya portada y creatividades rubrica el diseñador Antonio Ballesteros, incorpora a su estilo las tonalidades paradigmáticas que reportan, entre otros, los instrumentos de cuerda característicos del sonido country, gracias a la caja de resonancias de la guitarra folk y la singular melodía instrumental del banjo, cuyas respectivas improntas vienen a sumarse a la cadencia de la guitarra eléctrica y la distribución armónica del violín, tan inconfundibles en sus trabajos precedentes.

Algunas instantáneas del proceso de grabación de 'Andar sobre hielo frágil'. Fotografía cortesía de PETIT MAL.

Algunas instantáneas del proceso de grabación de ‘Andar sobre hielo frágil’. Fotografía cortesía de PETIT MAL.

Mediante un libreto de diez canciones, Suso Giménez sustenta una de las principales virtudes de la formación, como es la de dibujar un horizonte de reflexión a través de sus letras, con las que sugerir una actitud existencial frente a la incertidumbre de lo que aún está por venir, a través de temas como ‘Todo es mejor’, ‘No sabe volver’, ‘Tampoco sé adónde ir’ o ‘Andar sobre hielo frágil’, cuyo título nomina y alumbra los principales acentos del presente disco.

De este modo, ‘Andar sobre hielo’ frágil supone el reencuentro de la formación original de PETIT MAL (Benavent, Salmerón y Giménez), con la incorporación de Anna Sanz de Galdeano (violín y coros), quienes se adentraron en el estudio ‘El Árbol’, de Paco Morillas, contando con la excelsa colaboración de Xavo Giménez (banjo), Gilberto Aubán (piano y teclados), Dani Cardona (batería y percusiones) y Paco Morillas (bajo y producción), además de la presencia en concierto de Santi Serrano (batería) y Lourdes Casany (bajo).

PETIT MAL | BANDCAMP
https://petitmalfinlandia.bandcamp.com/

Imagen de Juan Luis Salmerón, Anna Benavent y Suso Giménez. Fotografía: David Segarra Soler.

Imagen de Juan Luis Salmerón, Anna Benavent y Suso Giménez. Fotografía: David Segarra Soler.

 

 

Buñuel, la imposible relación sexual

Él, de Luis Buñuel
Básicos de la Filmoteca
Filmoteca de CulturArts IVAC
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Jueves 19 de febrero, a las 19.00h

Luis Buñuel dirige en 1929 con Salvador Dalí su primera película, ‘Un perro andaluz’ que, junto a ‘La edad de Oro’ (1932), representa al movimiento vanguardista surrealista. En ‘Un perro andaluz’ está recogido uno de los planos más estremecedores de la historia del cine: aquél en el que una mano de hombre corta con una navaja de afeitar un ojo femenino.

Fotograma de 'Un perro andaluz', de Luis Buñuel.

Fotograma de ‘Un perro andaluz’, de Luis Buñuel.

En 1977, Luis Buñuel rueda su última película, ‘Ese oscuro objeto del deseo’. Un film que termina con otro potente primer plano de una mano de mujer zurciendo el desgarro de un encaje ensangrentado, un instante antes de que la explosión de una bomba ponga fin a la historia. “Es el último plano que yo he rodado, me conmueve (…)”, declaró Buñuel.

Fotograma de 'Ese oscuro objeto del deseo', de Luis Buñuel.

Fotograma de ‘Ese oscuro objeto del deseo’, de Luis Buñuel.

Estos dos planos condensan y connotan la filmografía de Luis Buñuel. El primero nos remite al ‘cine-navaja’, que desgarra la mirada del espectador a través de la escritura surrealista que atraviesa la obra del realizador de Calanda. Y el segundo hilvana metafóricamente ese oscuro objeto femenino de deseo que arrebata el universo fílmico del director.

Surrealismo y pulsión

Luis Buñuel quedó fascinado con el movimiento surrealista desde que lo descubre en su primer viaje a París (1929-31). “Por primera vez en mi vida, había encontrado una moral coherente y estricta, sin una falla. Por supuesto, aquella moral surrealista, agresiva y clarividente solía ser contraria a la moral corriente, que nos parecía abominable, pues nosotros rechazábamos en bloque los valores convencionales. Nuestra moral se apoyaba en otros criterios, exaltaba la pasión, la mixtificación, el insulto, la risa malévola, la atracción de las simas”.

Si las proclamas del surrealismo en torno a esa total libertad, de rechazo a cualquier norma y sistema represivo, prendaron a Buñuel, su cine cautivó igualmente al líder y pensador del movimiento surrealista, André Breton: “El genio de Buñuel siempre me ha parecido que radicaba en lo que exaltado y exasperado hasta el límite tiene en él el conflicto entre el instinto sexual y el instinto de muerte”.

Fotograma de 'Un perro andaluz', de Luis Buñuel.

Fotograma de ‘Un perro andaluz’, de Luis Buñuel.

El cine de Luis Buñuel está, de hecho, surcado por esa mirada surrealista y atravesado por cierta pulsión. Una pulsión que proviene de esa visión surrealista que está más allá de cualquier límite. Y, como señala el catedrático Jesús González Requena, un surrealismo abocado a la representación favorable “de toda manifestación pulsional, primaria, violenta y destructiva”. Representación pulsional que sólo puede conducir “a la aniquilación inevitable, en un solo y único movimiento, de la cultura, del sujeto y del deseo”. Porque la pulsión refleja la violencia que nos habita como sujetos, al no querer saber nada del límite de la represión.

Para corroborar esta idea sólo hay que leer las palabras de André Bretón y Luis Buñuel recogidas en la biografía del director, ‘Mi último suspiro’: “Decía Breton, por ejemplo, que el gesto surrealista más simple consiste en salir a la calle revólver en mano y disparar al azar a la gente. Por lo que a mí respecta, no olvido haber escrito que ‘Un chien andalou’ no era si no un llamamiento al asesinato”.  Y Buñuel agrega: “El símbolo del terrorismo, inevitable en nuestro siglo, siempre me ha atraído; pero del terrorismo total cuyo objetivo es la destrucción de toda sociedad, es decir, de toda especie humana”.

Fotograma de 'El', de Luis Buñuel. Básicos de La Filmoteca.

Fotograma de ‘El’, de Luis Buñuel. Básicos de La Filmoteca.

Así pues, el cine de Luis Buñuel, influenciado por el pensamiento surrealista, como señala González Requena, “no ve en la civilización otra cosa que el sistema de mascaras hipócritas con las que se reprime y somete el deseo del individuo hasta la aniquilación total de su libertad. Y, por eso, en la medida en que hace de la liberación absoluta de su deseo su bandera, proclama su rechazo a toda restricción, a toda represión”.

Por tanto, podríamos pensar que en el cine de Luis Buñuel no hay límite a la satisfacción de los deseos de los personajes. En cambio, como comenta el propio director, la estructura de su cine conlleva “la imposibilidad inexplicable de satisfacer un sencillo deseo. En ‘La edad de oro’, una pareja quiere unirse sin conseguirlo. En ‘Ese oscuro objeto de deseo’, se trata del deseo sexual de un hombre en trance de envejecimiento, que nunca se satisface”. A estas dos películas que cita el director podemos añadir ‘Un perro andaluz’ (1929), ‘Susana’ (1950), “Él” (1952) –la película que se presenta este jueves en Básicos de la Filmoteca- y ‘Ensayo de un crimen’ (1955).

Fotograma de 'El', de Luis Buñuel. Básicos de La Filmoteca.

Fotograma de ‘El’, de Luis Buñuel. Básicos de La Filmoteca.

Las palabras de Luis Buñuel reflejan una curiosa paradoja y abren una inquietante pregunta: ¿Cómo es posible que un universo narrativo cuyo sentido tutor está habitado por las premisas surrealistas de libertad total, de rechazo a cualquier norma y sistema represivo, los personajes se hallen ante la imposibilidad inexplicable de satisfacer un sencillo deseo, como que una pareja pueda consumar la relación sexual?

¿No será porque en el cine de Luis Buñuel el deseo no moviliza a los sujetos, sino la pulsión, como muy bien alabó André Breton cuando habló del genio de Buñuel?

Como subraya González Requena: “Si la represión de la pulsión es la condición de la civilización, no por ello el concepto de represión debe ser concebido como antagónico con el deseo. Por lo contrario: la represión no es lo opuesto al deseo, sino su condición; es la represión de la pulsión lo que determina la configuración del deseo, no menos que del inconsciente”.

Razón por la cual, la cámara de Luis Buñuel, que graba a nivel del inconsciente surrealista, sin represiones, ni límites, termina finalmente narrando historias donde el encuentro sexual se torna imposible.

Fotograma de la película 'Él', de Luis Buñuel. Básicos de la Filmoteca. CulturArts IVAC.

Fotograma de la película ‘Él’, de Luis Buñuel. Básicos de la Filmoteca. CulturArts IVAC.

Begoña Siles