Pulsión artística en tiempos de pulsión política

‘Des/Orden Moral. Arte y sexualidad en la Europa de entreguerras’
Institut Valencià d’Art Modern (IVAM)
Guillem de Castro 118, València
Hasta el 21 de marzo de 2021
Jueves 22 de octubre de 2020

Cuando Luis Buñuel iba a estrenar en 1930 su película ‘La edad de oro’, dice que llenó sus bolsillos de piedras por si tenía que defenderse de un público intolerante, incapaz de entender su provocadora propuesta fílmica. Cuál no sería su sorpresa al comprobar el júbilo con el que fue, en cambio, recibida. Y es que el periodo que media entre la Primera y Segunda Guerra Mundial, objeto de la exposición ‘Des/Orden Moral. Arte y sexualidad en la Europa de entreguerras’, que el IVAM acoge hasta el 21 de marzo, fue un periodo tan convulso como repleto de intensas contradicciones.

Artistas, en su mayoría de clase acomodada (“gran parte de ellos tenía las espaldas cubiertas”, reconoció Juan Vicente Aliaga, comisario de la muestra), se sirvió del arte para arremeter contra una burguesía a la que ellos mismos pertenecían. Entendían que los valores inherentes a su propia clase, sin duda conservadora, debían ser puestos en cuestión, con el fin de dar rienda suelta a una pulsión tan reprimida que exigía la puesta en práctica de su total liberación. La autenticidad de sus propuestas artísticas, ya fueran mediante la pintura, el dibujo, la fotografía, el grabado, la escultura o el cine, pasaba por quitarse el corsé del orden moral imperante.

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Vista de la exposición ‘Des/Orden Moral. Arte y sexualidad en la Europa de entreguerras’, en el IVAM.

Sucedió, en muchos casos, que para combatir esa moral necesitaron de otra, en sentido inverso, pero igualmente exigente. Una moral basada en la ejecución a rajatabla de unos postulados donde primaba la libertad sin cortapisas, la puesta en escena de una sexualidad desbocada y la ruptura violenta con aquellos lazos sociales que percibían como pura mordaza. En una sociedad que impedía la inscripción en su universo de esa fuerza reprimida, los artistas de aquellas vanguardias proclamaron su derecho a que brotara sin límites todo ese aluvión de energía.

Como apunta José Miguel Cortés, ex director del IVAM, en el catálogo que acompaña la muestra, “las décadas que trata ‘Des/Orden Moral’ fueron años de grandes esperanzas y profundas frustraciones, de increíbles avances y desastrosas derrotas”. Una época, continúa diciendo, “en la que el arte, la cultura y las ansias de libertad y goce irrumpen en la vida cotidiana con una fuerza inusitada”.

Vista de la exposición ‘Des/Orden Moral. Arte y sexualidad en la Europa de entreguerras’. Imagen cortesía del IVAM.

En las obras de estos artistas, singularmente expuestas en el IVAM a través de siete apartados, se puede observar esa fuerza, en ocasiones desgarrada por la propia pulsión, ya sea mediante las culturas del cuerpo decantado clásicamente; el desnudo entre erótico y feroz; el deseo más o menos perverso; las diversas identidades sexuales que afloraban una vez liberadas de la moral burguesa; el sexo encadenado a ciertos abismos o más contenido pícaramente (la sicalíptica española), y, por último, la ligazón de toda esta energía artística con esa otra que dio lugar al totalitarismo en el campo político.

El vitalismo de Nietzsche, al que alude Aliaga en su texto del catálogo, para referirse a la dualidad apolíneo/dionisíaca circunscrita al fervor por el cuerpo atlético, no deja de ser otra pista sobre la que pivota la pulsión sexual que atraviesa el conjunto expositivo. De hecho, lo dionisíaco termina prevaleciendo como fuerza primordial de la muestra ‘Des/Orden Moral’, en tanto conjuga la fuerza, la desmesura, la embriaguez y la violencia, con la destrucción, sin duda vinculada con lo siniestro de los extremos bélicos que vienen a enmarcar el periodo de entreguerras.

Vista de la exposición ‘Des/Orden Moral. Arte y sexualidad en la Europa de entreguerras’, en el IVAM.

El escritor Stefan Zweig, igualmente referido en la exposición, aludió al Berlín de aquellos años como “la Babel del mundo”, subrayando la aparición de los locales de diversión que entonces “crecían como setas” y donde se podía ver a “importantes financieros cortejando sin ningún recato a marineros borrachos”. “Una especie de locura se apoderó precisamente de los círculos burgueses cuyo orden había sido inamovible hasta ese momento”, añade Zweig.

El amor loco, tan querido por los surrealistas, igualmente mencionados en el discurso expositivo, aparece como emblema, en cierta forma, de las diversas obras contenidas en el IVAM. Desde Otto Dix, pasando por Francis Picabia, George Grosz, Man Ray, Claude Cahun, Tamara de Lempicka, Eugène Fredrik Jansson, Jeanne Mammen, Gregorio Prieto, Salvador Dalí o Federico García Lorca, todos ellos decantan en su obra la pulsión sexual, con más o menos destilados. Pulsión, que no deseo, por cuanto el goce desbocado que anidaba en sus propuestas encuentra dificultades para alcanzar el sentido.

Nuria Enguita y Juan Vicente Aliaga, en la presentación de la muestra ‘Des/Orden Moral. Arte y sexualidad en la Europa de entreguerras’. Imagen cortesía del IVAM.

“Copulé con Duncan de nuevo esta tarde y en este momento él está en Cambridge copulando con Keynes. No sé si soy feliz o infeliz”, proclama el escritor inglés Lytton Strachey, en una de las citas que figuran en el recorrido expositivo.

Ya sea en el contexto del Círculo de Bloomsbury inglés, en el Berlín de la Alemania que empezaba a mostrar su faz totalitaria, o en el París de la gauche divine donde germina ese amor fou, lo cierto es que en todos ellos, incluida la España libertaria previa al franquismo, se daba ese cruce paradójico entre ruptura del orden burgués establecido y la emergencia, por entre las grietas abiertas de esa subversión, de ese otro orden férreo del fascismo en sus diversas variantes.

‘Des/Orden Moral’ es una exposición que, desplegada en siete capítulos, con más de 200 piezas de unos 50 artistas, da cuenta de esa pulsión artística de entreguerras, unas veces mostrando sin ambages los espacios a los que da lugar cierta libertad soñada, y, en otras, manifestando la desazón que provoca la propia pulsión transformada en siniestra energía política. Una exposición “actual, a pesar de ser histórica”, como bien apuntó Nuria Enguita, que se estrenaba como directora del IVAM con esta muestra. La actualidad de un tiempo igualmente convulso, al que le conviene tomar buena nota de ese pasado habitado por una pulsión loca.

Vista de la exposición ‘Des/Orden Moral. Arte y sexualidad en la Europa de entreguerras’, en el IVAM.

Salva Torres

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