Lecturas con aire acondicionado

Lecturas estivales
María Dueñas, Isabel Allende y Paula Hawkins, líderes en ventas
Verano de 2015

Tres damas de distintas generaciones y latitudes, en lo más alto del podio, comparten la gloria de ser las autoras más vendidas a lo largo de este largo y tórrido verano. Si las chicas son las que más leen ficción es justo que sean ellas quienes arrasen. Dos muy nuestras y tan conocidas como María Dueñas e Isabel Allende, y una británica, Paula Hawkins que irrumpe con fuerza y viaja en el primer vagón con La chica del tren, best-seller indiscutible de la temporada. Sus derechos de publicación se han vendido a 30 países, estuvo 18 semanas en el número uno en la lista de The New York Times y Amazon, y ya se prepara una película.

Rachel, una obsesiva y observadora treintañera en paro y crisis personal, se acaba de mudar a las afueras de Londres con una amiga y coge el tren de las 8.04 horas todas las mañanas para simular que todavía trabaja, una situación que recuerda la película española La vida de nadie inspirada en un hecho real. En una de las paradas, observa la casa de su ex, Tom, que acaba de tener un hijo y a una pareja que vive cerca de la estación, un toque a lo Hitchcock de la La ventana indiscreta. Comienza a fantasear con ellos y a indagar compulsivamente en su intimidad. Un día, la mujer desaparece y Rachel inicia por su cuenta y riesgo la investigación. Una lectura adictiva, ejemplo perfecto de lo que los anglosajones llaman un libro pageturner, es decir, pasapáginas.

Portada del libro el amante japonés, de Isabel Allende. Plaza & Janés.

Portada del libro el amante japonés, de Isabel Allende. Plaza & Janés.

En El amante japonés Isabel Allende sitúa en la ciudad de San Francisco la historia de una dama adinerada que abandona su mansión y se refugia en una residencia de ancianos que alberga unos clientes bastante peculiares. Mantiene las distancias con los demás excepto con Irina Bazili, una joven moldava a la que convierte en su colaboradora, y que descubre unas cartas en sobres amarillos que contienen misteriosas historias.

Por su parte María Dueñas da de nuevo en la diana con La Templanza su tercer título ambientado en escenarios de la joven república mexicana, la Habana y Jerez durante la segunda mitad del XIX, cuando el comercio de sus vinos con Inglaterra convirtió la ciudad andaluza en un enclave cosmopolita. Historias bien contadas con un punto de intriga detectivesca, como el caso de La chica del tren, o con un despliegue de dramas humanos en lugares lejanos en el tiempo o en el espacio. Es lo que lectores más piden en todas las estaciones del año, especialmente en un tórrido verano como éste, en el que no conviene calentarse la cabeza, sino optar por lecturas que lleven incorporado un buen sistema de aire acondicionado.

A cierta distancia E.L. James exprime el jugo a un fulano llamado Christian en Grey, que en esta cuarta entrega cuenta en primera persona sus trucos de seductor. Aunque la crítica la ha puesto de vuelta y media, se vende bien en competencia con otros muchos títulos en esa línea, erotismo pseudo-duro para amas de casa.

Volver a Canfranc, de Rosario Raro.

Volver a Canfranc, de Rosario Raro. Editorial Planeta.

En cuanto a los autores de la tierra, la castellonense Rosario Raro con Volver a Canfranc y el valenciano Joaquín Camps y su primera novela, La última confidencia del escritor Hugo Mendoza, encabezan el ránking de los más vendidos.

También esto pasará, un relato íntimo en el que Milena Busquets evoca la relación con su madre, la famosa editora Esther Tusquets; La casa de las miniaturas, una intriga romántica  de Jessie Burton o el polémico libro de Michel Houellebecq, Sumisión son algunos otros títulos que se mantienen en posición destacada.

Historias de ayer

La Segunda Guerra Mundial sigue dando juego, como demuestra La luz que no puedes ver, de Anthony Doerr, Premio Pulitzer de este año, una emotiva historia de amor entre una francesa invidente y un alemán obsesionado por los aparatos de radio. Con Volver a Canfranc, la castellonense Rosario Raro viaja también al pasado para relatar las vicisitudes de un grupo de héroes que ayudan a los judíos a huir del desastre a través de la estación pirenaica. Un aduanero bretón,  una camarera de Zaragoza, un músico o un contrabandista son algunos de los personajes imaginarios que conviven con otros históricos como Josephine Baker y su marido Jean Lion.  “Además de poner en escena la persecución de la libertad y cómo la esperanza puede conducir nuestras vidas, me interesaba subrayar el ensalzamiento de las buenas obras, eso tan poético llamado justicia divina”, señala Raro.

La mágica ciudad de Estambul a principios del siglo XVI es el telón de fondo del último libro de Elif Shafak, El arquitecto del universo. El protagonista es Jahan, un muchacho que llega desde la India acompañado de Xota, su elefante blanco que causa gran sensación en la corte y encandila a la hija del sultán.

Hombres buenos de Arturo Pérez-Reverte,  Flor de piel de Javier Moro o La ley de los justos de Chufo Llorens son otras novelas históricas que han gozado de la estima del público.

Cubierta del libro La última confidencia del escritor Hugo Mendoza, de Joaquín Camps.

Cubierta del libro La última confidencia del escritor Hugo Mendoza, de Joaquín Camps.

Cosecha ‘negra’

La literatura de intriga policíaca o detectivesca y los thrillers son sin duda el género más en boga con ejemplos tan sonados como la trilogía de Batzán de Dolores Redondo o el brillante  debú del valenciano Joaquín Camps, una sólida apuesta de Planeta por su primera novela, La última confidencia del escritor Hugo Mendoza.

En este apartado se puede citar, entre otros muchos títulos y autores, a Pierre Lamaitre con Iréne, Alex y Vestido de novia, Mikel Santiago  (El mal camino) y una de espías, Soy Pilgrim, de Terry Halles.

Como se pudo comprobar en el Festival Valencia Negra, numerosos autores valencianos se adentran por los vericuetos de la criminalidad en todas sus variadas formas. Santiago Álvarez con La ciudad de la memoria, Jordi Llobregat con El secreto de Vesalio, Carlos Aimeur con Destroy. El corazón del hombre es un abismo, Bel Carrasco con Abrir en caso de muerte, y un largo etcétera. ¿Se trata de una moda pasajera más o menos efímera o de un edificio de sólidos cimientos? El tiempo y los lectores tienen la última palabra.

Portada del libro En la orilla, del recientemente fallecido Rafael Chirbes. Anagrama.

Portada del libro En la orilla, del recientemente fallecido Rafael Chirbes. Anagrama.

Inmortales

Don Quijote en la versión actualizada de Andrés Trapiello ha mantenido el pulso contra las típicas lecturas banales del verano, así como autores consagrados por premios importantes o por su fallecimiento. Es el caso del valenciano Rafael Chirbes, cuyas magníficas obras sobre la crisis, Crepúsculo y En la orilla,  no son precisamente la típica lectura playera.

Leonardo Padura, el cubano ganador del Premio Princesa de Asturias y Eduardo Galeano, también fallecido este año, destacan en la sección de los grandes maestros llamados a ser inmortales.

Ensayo

La actualidad inmediata interesa. Así lo demuestra el éxito indiscutible de dos obras de tipo periodístico: Final de la Partida, de Ana Romero sobre el declive de Don Juan Carlos, y Mañana será tarde, un análisis profundo de la realidad política y social española de José Antonio Zarzalejos. También un clásico de autoayuda, Las gafas de la felicidad, de Rafael Santandreú y Templarios, nazis y objetos sagrados, de Fernández Bueno. Una nota humorística la pone Laura Norton con el elocuente título, No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas.

Librerías consultadas: El Corte Inglés, París-Valencia y Soriano.

Bel Carrasco

VLC…Negra seductora

VLC Negra
III Festival de Género Negro de Valencia
Del 7 al 17 de mayo de 2015

Tres años. Sólo tres años han bastado para que el Festival Valencia Negra eche profundas raíces y desarrolle una frondosa copa que da sombra a todo tipo de crímenes imaginarios generadores de ríos de sangrienta tinta. Nacido en plena crisis y sin apenas apoyo institucional, VLC es ya un referente en el circuito de encuentros de este tipo que jalonan la geografía española. Nada menos que 30 y en Francia se duplica esta cifra. Sin duda hay una insaciable sed de ‘mal’ de ficción, ansia de explorar el lado oscuro de la naturaleza humana, y el resultado es una seductora negra que, con mil caras, seduce a todos por igual.

Del 7 al 17 de mayo, en plena efervescencia primaveral, el festival concentra a 40 autores españoles y extranjeros, un tercio valencianos y organiza un mosaico de actividades complementarias y paralelas. Desde teatro y exposiciones fotográficas a talleres de escritura o infantiles. Una fiesta a la que todos están invitados.

Detalle de la portada del libro 'La ciudad de la memoria', de Santiago Álvarez. Editorial Tapa Negra.

Detalle de la portada del libro ‘La ciudad de la memoria’, de Santiago Álvarez. Editorial Tapa Negra.

“El éxito de la novela negra se explica porque se trata de un género contemporáneo sobre temas contemporáneos”, dice Santiago Álvarez, uno de los organizadores que se ha estrenado este año con ‘La ciudad de la memoria’. “Creo que nuestra mirada ha regresado, tristemente, a nuestra realidad social y personal de cada día. La novela negra nos ayuda a dar testimonio, a denunciar, a ser un escenario donde sacar a la palestra los problemas que más nos importan”.

Un hecho significativo de esta edición es la presencia de autores valencianos, varios de los cuales usan Valencia como escenario de sus tramas. “Hace cinco años se decía que los escritores valencianos de novela negra eran como francotiradores, que desde las azoteas disparaban palabras en la clave del género”, comenta Álvarez. “Esto ha terminado, y precisamente Valencia Negra es un buen instrumento para articular todos estos solistas y conseguir una buena banda”.

Otro objetivo de Valencia Negra es ser aglutinante cultural para los valencianos. “Queremos sacar el género negro de los rincones de los especialistas y plantarlo en la calle, que la gente lea, que escuche conciertos, que visite exposiciones, que se encuentre con nosotros y los artistas para hablar ello. En tiempos de crisis la cultura se convierte en uno de los pocos asideros para cultivar el pensamiento crítico”, concluye Álvarez.

Detalle de la portada del libro 'La mujer que no bajó del avión', de Empar Fernández. Editorial Off Versátil.

Detalle de la portada del libro ‘La mujer que no bajó del avión’, de Empar Fernández. Editorial Off Versátil.

Ellas también ‘matan’

Hace no muchos años Alicia Jiménez Bartlet era la única escritora española que firmaba en negro, como recordó en su reciente visita a la Fira del Llibre. Hoy las damas oscuras ocupan buena parte del damero de juego. Entre ellas destaca Dolores Redondo que estará en VLC el miércoles 13, la que más vende, pero ni mucho menos la única.

“Creo que el género negro permite una especie de cómodo voyeurismo, facilita poder abrir una ventana al lado oscuro que el lector puede cerrar a conveniencia”, dice Empar Fernández, autora de larga trayectoria que visitará VLC el próximo sábado 16. “En ese sentido satisface la curiosidad y te permite pensar que lo malo siempre les pasa a los demás”.

“No me gusta mucho diferenciar la novela escrita por hombres de la escrita por mujeres”, apunta. “Si debo destacar algún aspecto, creo que nosotras trabajamos mejor las emociones y la personalidad de nuestros protagonistas, intentamos dar más profundidad a los personajes y a sus reacciones. En ese sentido aportamos verosimilitud. También tocamos mejor los conflictos de origen doméstico y los secretos familiares”.

En cuanto a la finalidad de estos eventos, considera que sirven a los autores “para intercambiar experiencias de todo tipo y, muy a menudo, para compartir desdichas y lamentarnos por el mal momento que atraviesa el sector editorial. A los lectores, para conocer tendencias y novedades y, en ocasiones, para abordar a sus novelistas preferidos. Contribuyen a mantener vivo el género y a proporcionarle oxígeno”.

Detalla de la portada del libro 'L'any del devorador', de Emili Piera. El Petit Editor.

Detalla de la portada del libro ‘L’any del devorador’, de Emili Piera. El Petit Editor.

‘Arros Negre’

“La fascinación por la novela negra tiene muchos afluentes y causas,  y no es que su atractivo aumente en períodos de crisis, es que es entonces cuando parecen ‘cargarse de razón”, dice Emili Piera, uno de los autores que enriquecen el catálogo de novela negra en valenciano cuyo máximo exponente, Ferran Torrent, también publicó este año ‘Un dinar un dia qualsevol’.

“Hay tantos tipos de novela negra como autores, aunque como siempre digo, la novela es un artificio, un juguete, una paciente y larga máquina digestora”, añade Piera. “Cuanto más poseído esté el autor por la indignación y la voluntad de denuncia, más debe acercarse, me parece, a la crónica. Es lo que yo he hecho con ‘L’any del devorador’, un mural sobre el tiempo político que sufrimos vestido de novela más o menos policíaca. Con elementos de ciencia ficción y una geografía inventada para que no se lea, sólo, en clave valenciana”.

Detalle de la portada del libro 'El retornode l'Hongarés', de Anna Moner.

Detalle de la portada del libro ‘El retorn de l’hongarés’, de Anna Moner.

Otro título reciente en valenciano es ‘El retorn de l’hongarès’ de Anna Moner, que se ha documentado sobre las técnicas forenses del pasado para construir un relato peculiar que se acerca a la novela gótica. Un lugar común del género es que el protagonista salte de un libro a otro convirtiendo las obras sucesivas en un serial. Lo hace Juli Alandes con ‘Miquel O’Malley’ y Xavier Aliaga con ‘Dos metres quadrats de sang jove’ protagonizada por el inspector de origen guineano, Feliu Oyono.

A Rafael Melero no le hace falta documentarse mucho ya que como mosso d’esquadra conoce las técnicas policiales, además de consagrarse con su segunda novela, ‘La penitència de l’alfil’. Juli Alandes ganó el premio Octubre de novela con ‘Trencatenebres’ una investigación policial que tiene como trasfondo la historia del movimiento libertario.

Premio ‘Cosecha Roja’

El argentino Fabio Nahuel Lezcano acaba de ganar el premio de novela negra Cosecha Roja, en su primera edición organizada por la librería valenciana del mismo nombre. Su obra ‘Crímenes apropiados’ desarrolla, mediante el empleo de diversas estrategias narrativas, una apasionante trama en la que un asesino a sueldo y un periodista devenido en detective se verán inmersos en turbios episodios relacionados con el tráfico de bebés, la estafa, el fraude o la desaparición de personas en plena democracia y todo ello inscrito en el marco histórico de la convulsa historia argentina de las últimas décadas.

Detalle del cartel de VLC Negra.

Cartel de Valencia Negra, obra de Gustavo Ten. Cortesía de VLC Negra.

Bel Carrasco

“Vivimos en un país de trincheras”

La ciudad de la memoria, de Santiago Álvarez
Editorial Almuzara
FNAC de Valencia
C / San Agustín, 2. Valencia
Presentación: jueves 12 de febrero

Santiago Álvarez forma parte del núcleo duro de Valencia Negra. Junto a Jordi Llobregat, Marina López y Bernardo Carrión ponen en marcha cada mes de mayo un encuentro que este año llega a su tercera edición y que cada vez gana más presencia y peso en el intenso calendario negro de la geografía española.

Arropado por su conocimiento del género, Álvarez irrumpe en la palestra con ‘La ciudad de la memoria’ (Editorial Almuzara), una historia que trasciende el relato detectivesco y que rinde homenaje a la ciudad de Valencia donde se desarrolla la acción.  Berta Valero, una universitaria ingenua que pasa por apuros económicos, comienza a trabajar casi por azar en la agencia de investigación de Mejías, un extravagante detective privado, inconformista y audaz, que se conduce como Humphrey Bogart en un mundo que cambia demasiado deprisa.

Ambos indagarán un extraño caso que involucra al poderoso clan familiar de los Dugo-Escrich, propietario del mayor grupo constructor valenciano, y cuyas raíces se hunden en un pasado lleno de secretos que todos parecen o aparentan  desconocer. El autor y Ramón Palomar presentarán en libro el 12 de febrero  en la FNAC.

Santiago Álvarez, autor de 'La ciudad de la memoria'. Editorial Almuzara. Imagen cortesía del autor.

Santiago Álvarez, autor de ‘La ciudad de la memoria’. Editorial Almuzara. Imagen cortesía del autor.

Todas las historias tienen un germen o semilla. ¿De dónde surge la suya?

Vivimos en un país de trincheras, donde nos vemos abocados a elegir un bando, cavar hondo en nuestro puesto y disparar al contrario con todo lo que tengamos. Decidí crear a Mejías como un hombre en tierra de nadie, que se niega a luchar en la guerra de otros y sobrevive esquivando las balas porque se resiste a arrojarse al suelo. También se abordan otros temas como la carga del pasado, nuestro gastado concepto de lo que es real y lo que es verdad. Básicamente, escribo para poder ordenar un poco lo que nos rodea y tratar de comprenderlo. Creo que el detective es el arquetipo perfecto del investigador del ser humano.

¿A qué estirpe detectivesca pertenece Mejías?

Mejías es un heredero directo del Bogart de ‘El Sueño Eterno’ o ‘El halcón Maltés’. Del mismo modo que Alonso Quijano es perturbado por la continua lectura de novelas de caballerías, el cine negro de los cuarenta y cincuenta ha dejado una marca profunda en mi detective. Claro que pretender ser Humphrey Bogart en nuestros días resulta bastante complicado, y eso es origen de múltiples conflictos.

¿Hasta qué punto se ha inspirado en la corrupción reinante para tejer la trama?

En los últimos meses la palabra corrupción nos asalta cuando hablamos de la actualidad, nos rodea por todas partes, nos enfurece. Pero no todo lo que podemos escribir sobre el ser humano de nuestro siglo es eso. Terminé mi novela hace un par de años, cuando este ruido era algo más tenue, y más que la corrupción pretende explorar ese lado oscuro que todos tenemos y que puede activarse si le damos la oportunidad. Los peores delitos del ser humano no suelen salir de su bolsillo sino de las pasiones, emociones que no nos dejan atrás. En ‘La ciudad de la memoria’ existe el remordimiento, el odio y la venganza a través de las décadas, con una intensidad que solo solemos atribuir a los animales.

Portada de 'La ciudad de la memoria', de Santiago Álvarez. Cortesía de Editorial Almuzara.

Portada de ‘La ciudad de la memoria’, de Santiago Álvarez. Cortesía de Editorial Almuzara.

¿A qué atribuye el boom que vive la novela negra?

Los lectores actuales vivimos bombardeados y preocupados por la actualidad que nos rodea. Nos cuesta marcharnos a lugares fantásticos o a épocas remotas. Hoy día parece que tiene más sentido pulsar la realidad contemporánea de nuestro barrio, de nuestra ciudad, de nuestro país, de esa parte de nosotros de la que no podemos estar orgullosos. Por otro lado, la novela negra no se ha ido nunca: lleva a nuestro lado desde la Transición. Los elementos de suspense, crimen, los arquetipos noir no han caducado tampoco y son muchos los géneros que son permeables a ellos. Me parece que vivimos ahora un boom como el de la novela histórica hace 10 o 15 años, y que ahora agoniza. La novela negra está en pleno apogeo y, por lo tanto, es ahora cuando puede mostrar indicios de decadencia. Si el género pierde la autenticidad, si lo domesticamos para aprovechar su tirón comercial acabaremos reventándolo. Y me temo que eso pasará, quizás en seis o siete años, porque es difícil imaginar que las editoriales opten por una alternativa, que sería darle un toque de normalidad que alargue su vida y seleccionar la etiqueta noir con cuidado para no confundir.

¿Cómo ha tratado Valencia de telón de fondo?

Valencia es un personaje más de mi novela. Yo soy murciano y resido aquí desde hace 15 años. Descubrí esta ciudad de golpe, en tiempos de bonanza y lo que más me gustó fue la importante carga histórica que arrastra. He respetado a la ciudad como es, pero he tratado de incorporar un matiz distintivo, se trata de la Valencia de Mejías, que incluye escenarios modernos como la Ciudad de las Ciencias pero también edificios históricos como la Lonja y huellas del pasado como nuestro rastro. La confluencia de lo moderno y lo antiguo, con sus miserias y alegrías. Como diría Mejías: “Amo esta horrible ciudad”. Por algo será.

¿Quiénes son sus maestros?

Me interesan mucho Melville, Dostoievski y Kafka. De la novela negra soy devoto de Jim Thompson, admiro profundamente su comprensión de la sombra que habita en cada uno de nosotros. De Tolkien he aprendido el gusto por las palabras como proveedoras de una historia y el concepto de mundo secundario no como evasión, sino como lugar donde ser forjado y aprender. De Paul Auster envidio su dominio del tono de la narración, de una voz sin estridencias que puede conducirnos a rincones insospechados. Y Chuck Palahniuk me parece un moderno removedor de conciencias al que todos deberíamos consultar de vez en cuando.

Santiago Álvarez. Imagen cortesía del autor.

Santiago Álvarez, autor de ‘La ciudad de la memoria’. Editorial Almuzara. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco