Somshow: Querido Cabaret

Somshow, por 1920 Company
Con Carmen Cardo, Luis Llamas, Pascal Peris y Annie Tebar
Sala Russafa
C/ Denia, 55. Valencia
Todos los sábados de noviembre, a las 23.00h

Medias de red, taconazos, corsés, boas de plumas, purpurina. Kilos de maquillaje y kilómetros de pestañas postizas. Desfachatez, provocación, ilusionismo, frivolidad, impostura. Mujeres voluptuosas que resultan ser hombres y viceversa. Canciones, contoneo de caderas y chistes subidos de tono. Erótica pícara y desenfadada. Humor de sal fina y gruesa. La realidad reflejada en espejos deformantes que la transforman y la hacen más brillante y atractiva.

Los cuatro integrantes de Somshow. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Los cuatro integrantes de Somshow. Imagen cortesía de Daniel Santo Coronado.

El viejo cabaret nunca muere y se mantiene en plena forma. Para demostrarlo ahí está ‘SomShow’, la apuesta de esta temporada dentro del  ciclo Las Golfas de Russafa, que se representa los sábados, a las 23 horas en la sala de este nombre.  Es el sonado regreso de la mítica 1920 Company, cuatro actores y amigos: Pascal Peris, Carmen Cardo, Luis Llamas y Annie Tebar.

Treinta años después de su iniciación en el género, vuelven para demostrar que el tiempo no ha hecho mella en ellos y, de paso, despertar la risa a un público con ganas de olvidar la eterna crisis y la oleada de corrupción que invade las noticias diarias. El éxito de las primeras funciones augura una prolongación de su número hasta diciembre.

“Decidimos volver a revivir el cabaret por la amistad que nos une y para hacernos un regalo a nosotros mismos”, dice Peris. “La sorpresa ha sido ver la gran aceptación por parte del público”.

Cartel anunciador del espectáculo Somshow. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Cartel anunciador del espectáculo Somshow. Imagen cortesía de Daniel Santo Coronado.

A lo largo de casi una hora ininterrumpida de marcha, ‘Somshow’ ofrece un recorrido por las distintas facetas del cabaret: revista vodeville, music hall, erotismo, transformismo, etcétera. “El espíritu del cabaret ofrece una visión lúdica de la vida”, afirma Peris. “Una visión sin complicaciones  con un punto de crítica pero sin mala leche ni ensañarse”.

Durante los años ochenta, década de transgresión y libertad, el cabaret vivió en Valencia una edad dorada con locales míticos como Belle Époque, La Bôheme, y figuras como Miguel Bras o Margot, cuyo nombre oficial es Antonio Campos, sobre quien Quique Belloch proyecta un audiovisual que  cuenta su vida y milagros.

“Nuestro montaje es un homenaje al cabaré valenciano de los ochenta pero actualizado, con la mirada de quien ha aprendido de la vida y se ríe con más ganas. La mirada de quien no se deja amargar por la experiencia, sino que encuentra en ella un gancho de complicidad con los espectadores”, dice Peris.

Escena del espectáculo Somshow. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Escena del espectáculo Somshow. Imagen cortesía de Daniel Santo Coronado.

La noche valenciana en los ochenta cobijaba una docena de salas en las que se ofrecían espectáculos de cabaret y afines. Una válvula de escape a las penalidades de la Transición. “Ahora la noche está muerta en ese sentido”, dice Peris. ”Tal vez a esa ausencia se debe en parte el éxito que ha cosechado nuestro espectáculo. Sobre todo entre gente de más de 40 años que añora el pasado y tiene ganas de reírse un rato y olvidar sus penas”, concluye Peris.

El espectáculo remite pues a un contexto similar al de los años de la Movida, cuando los shows de variedades y transformismo, que tenían como referencia el cabaret de los años veinte, triunfaban en España. ‘Somshow’ evoca esa época, desvelando lugares, anécdotas, personajes y estilos que marcaron una escena hoy prácticamente olvidada.

Los dramaturgos Jerónimo Cornelles, Chema Cardeña, Nacho de Diego y Eduard Costa han colaborado en el guión, aportando su particular versión de la actualidad. ‘SomShow’ reivindica y actualiza un estilo de enfrentarse a la realidad muy nuestro, plagado de sentido del humor e ironía, en un musical desenfadado y atípico.

Los cuatro integrantes de Somshow. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Los cuatro integrantes de Somshow. Imagen cortesía de Daniel Santo Coronado.

Bel Carrasco

Merlo y Onrubia en Villa Puccini

 

María Luisa Merlo y Emilia Onrubia

María Luisa Merlo y Emilia Onrubia

Teatre Talia

Villa Puccini

María Luisa Merlo y Emilia Onrubia

Estreno: 6 de marzo

Hasta el 15 de marzo

Valencia

C / Caballeros, 31

Por Salva Torres

Villa Puccini. Relato en un acto para actriz y soprano. La actriz: María Luisa Merlo. La soprano: Emilia Onrubia. Ambas valencianas y ambas, aunque encarnando a una gran estrella de la ópera en la víspera de su último concierto, ajenas al divismo que se les supone por su brillante trayectoria profesional, incluso dilatada en el caso de la actriz. Villa Puccini, que desde el 6 y hasta el 15 de marzo se representa en el Teatre Talia de Valencia, es eso: un espectáculo a dos bandas (tres, si contamos el piano de José Madrid); el examen de conciencia de una diva a la que Merlo pone su cadenciosa voz dramática y Onrubia simplemente su magistral voz.

Alexander Herold dirige la obra, escrita junto a Miguel Ángel Orts. De nuevo la duplicidad para poner en pie a esa diva que le ajusta las cuentas a su vida. Duplicidad que sirve para hacerse cargo del cuerpo y del alma de esa estrella a punto de retirarse. Quizás por eso María Luisa Merlo pone el cuerpo textual, dejando que sea Emilia Onrubia quien se encargue del alma lírica. Actriz y soprano, juntas y por separado, poniendo los cimientos de una Villa Puccini habitada por los ecos de sus voces.  

María Luisa Merlo: “Emilia y yo somos la misma persona, sólo que ella es mi recuerdo. Cada vez que yo rememoro mi vida, ella canta, aportándome una emoción que me pone los pelos de punta, y una envidia espantosa por la voz que tiene”.

Emilia Onrubia: “Para cantar tengo que dramatizar y María Luisa me aporta ese cariño hacia el texto, al que le saca maravillosa punta; le da vida al texto”.

Dos divas (por dentro) que prefieren la naturalidad (por fuera) al boato. Por eso coinciden ambas en señalar que el divismo, en todo caso, se lleva sobre el escenario, pero que fuera de él lo mejor es seguir siendo María Luisa Merlo y Emilia Onrubia.

Merlo: “Yo soy antidiva, porque se sufre mucho siéndolo, además de que es incomodísimo, y eso que soy de familia de actores. El divismo lo llevo por dentro, creciéndome en el escenario. Yo cuando me despida lo haré por la puerta de atrás, sin meter ruido”.

Onrubia: “Yo el divismo lo gestiono exteriormente de manera sencilla e interiormente, creyéndome el papel que voy a interpretar, porque necesitas como un bastón firme a la hora de crear”.

Villa Puccini, de ahí el título del espectáculo, es el lugar donde la diva se retira para rememorar su existencia, próxima a apagarse profesionalmente. Lugar donde el compositor Giacomo Puccini pasó buena parte de su también agitada vida: fumador compulsivo, amante de la velocidad y testigo del suicidio de su joven aya, dicen que por culpa de los celos obsesivos de su esposa Elvira Bontuni. Toda esa agitación fue luego a parar a sus óperas: Masnon Lescaut, La Bohème, Tosca, Madama Butterfly o la inacabada Turandot.

Merlo: “La diva que yo interpreto es una mujer espontánea, napolitana, tal y como piensa, habla. Sus grandezas y miserias saltan a la vista. Me imagino que los autores se han inspirado en Puccini por su vida pasional”.

Onrubia: “Hay un aria, Sola, perduta, abbandonata [de Masnon Lescaut], que cuando la canto me toca mucho, porque la soledad está ahí por muy acompañada que estés. Y en Nesum dorma [Turandot], ese Vincerò final nos recuerda que la música siempre vence, aunque uno se apague”.

Como se viene apagando la cultura, de tanto incrementarle el IVA y de tanto restarle recursos. Debe de ser el triste signo de un país con poca ciencia (¡que sigan inventando ellos!) y escasa conciencia cultural. María Luisa Merlo y Emilia Onrubia dicen que Villa Puccini es un espectáculo “anticrisis”, porque con dos voces hacen sentir muchas voces sobre el escenario.

Merlo: “El palo del 21% es tremendo. Se hizo en Holanda y lo tuvieron que quitar, y a Merkel la hubieran pegado de hacerlo, porque los alemanes aman la cultura. Aquí, como siempre, tendremos que sacar esto adelante la gente de la cultura”.

Onrubia: “Hay un paralelismo entre la crisis y la vivencia de la propia diva, en el sentido de cerrar un ciclo de vida. ¿Para qué un gran escenario si ahora está en el declive de su existencia? Este es un espectáculo anticrisis, porque siendo tan sólo dos personas nos dirigimos a mucha gente”.

Villa Puccini. Relato en un acto para actriz y soprano. María Luisa Merlo y Emilia Onrubia: solas, perdutas y abbandonatas. Ahí están, en el Talia de Valencia hasta mediados de marzo. Vincerò.

El mobiliario de las abuelas

Instituto Francés

Deva Sand

Valencia

C/ Moro Zeit, 6

Hasta el 27 de marzo

Deva Sand, nacida en Estrasburgo, está tan integrada en el mundillo del arte en Valencia que casi olvidamos que ella es francesa. Deva Sand llegó a la capital valenciana en 1990 donde se quedó después de estudiar escultura en la Facultad de Bellas Artes. El assemblage, el collage y las instalaciones definen su trabajo. Deva interroga el mobiliario antiguo y teatraliza la decoración de los pisos de nuestras abuelas. Revisita su memoria con colores vivos al deconstruir mesas, sillas, repisas y papeles pintados para proporcionarles una nueva vida. En la exposición del Instituto Francés, titulado La Bohème, nos hace entrar en un universo íntimo y nocturno donde la luz replantea, como por arte de magia, las formas de un salón antiguo.

Ester Torá

Ester Torá