La memoria suburbana de Ian Waelder

Believe Me, I Tried, de Ian Waelder
Sala D’Arcs
Fundación Chirivella Soriano
C / Valeriola, 13. Valencia
Del 24 de abril al 6 de septiembre

Ian Waelder nació en Madrid en 1993, en la actualidad vive y trabaja en Palma de Mallorca. Su práctica artística, fotográfica y escultórica, interroga la cultura suburbana desde la memoria. El artista colecciona experiencias de su entorno, principalmente vinculadas al mundo del skate.

Con su proyecto ‘Believe Me, I Tried’, Waelder se aproxima a la figura de Anthony Pappalardo, un destacado skater de Estados Unidos que padeció las consecuencias de creer en el sueño americano. De manera personal, el artista relaciona los éxitos y fracasos de este personaje a los de su propia actividad artística.

Obra de Ian Waelder en la exposición 'Believe Me, I Tried' en el Palau de Valeriola. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

Obra de Ian Waelder en la exposición ‘Believe Me, I Tried’ en el Palau de Valeriola. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

Ian Waelder ha tenido exposiciones individuales en L21 Palma y Madrid y en Espazo Miramemira de Santiago de Compostela, así como proyectos de comisariado en Sant Andreu Contemporani, La Casa Encendida, CGAC y Casal Solleric, entre otros. Ha estado presente en la última edición de ARCO y recientemente ganó el Premio Full Contact del Festival de Fotografía SCAN Tarragona.

Ha sido finalista en premios y becas como el Premio Miquel Casablancas. Sant Andreu Contemporani (España), Artista joven Just Mag de JustMad5, Premi Ciutat de Palma (Mención de Honor), premios Artes Plásticas Ciudad de Manacor, Certamen de Artes visuales Art Jove, entre otros.

Ha sido seleccionado para participar en Café Dossier II de La Tabacalera en Madrid y en el III Encontro Artistas Novos de la Cidade da Cultura de Santiago de Compostela. Ha participado en residencias como la de Tokonoma de Kassel y la del Centro PANAL 361 de Buenos Aires.

Durante el 2015 expondrá de forma individual en la Galería LOCAL Arte Contemporáneo de Santiago de Chile y en la Sala d’Arcs de la Fundación Chirivella Soriano de Valencia.

Obra de Ian Waelder en la exposición 'Believe Me, I Tried' del Palau de Valeriola. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

Obra de Ian Waelder en la exposición ‘Believe Me, I Tried’ del Palau de Valeriola. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

Mustang Art Gallery y la regeneración cultural

No hay una crisis peor que la provocada por la escasez de ideas. Las buenas ideas tienen un valor estratégico fundamental, como parte de las herramientas de transformación de la realidad. Cuando los vientos soplan en contra muchos optan por plegar velas y esperar, mientras otros redoblan sus esfuerzos y reman contracorriente para lograr sus objetivos. El presente es de todos, pues la sociedad contemporánea y sus múltiples formas de participación y representación nos brinda a todos la oportunidad de intervenir socialmente, pero el futuro lo construyen los perseverantes, los atrevidos, los que trabajan para compartir con el resto propuestas y puntos de vista capaces de abordar el cuestionamiento y la autocrítica. Nada hay más peligroso para una sociedad desarrollada que la complacencia, pues sus caminos conducen a modelos que se perpetúan en la inacción, hasta llegar al estancamiento. Sobran las palabras, pues abundan los ejemplos.

La provincia de Alicante ha sido y es un modelo de población emprendedora que ha sabido compensar con ideas y esfuerzo otras carencias del territorio, para generar riqueza y bienestar. Su visibilidad y el posicionamiento internacional que ha logrado son prueba de ello, como muestra del carácter innovador que ha servido para equilibrar otros déficits. Cuestión a parte son los acontecimientos de corrupción probada o presunta, según los casos, que salpican a sus políticos como en casi toda España (lamentable).

De los procesos de desarrollo económico podríamos objetar que, en cierta medida, las potencias empresariales de la provincia no siempre han sabido canalizar su responsabilidad social corporativa asumiendo el liderazgo de proyectos sociales y culturales que contribuyan al desarrollo del territorio en el que se radican. Lo económico es sólo una de las bases para el progreso colectivo. El mejor modo de garantizar el bienestar de la sociedad es invertir en su formación, impulsando programas que favorezcan el crecimiento personal y el desarrollo de los mecanismos de reflexión y autonomía para combatir el empobrecimiento cultural. No se trata necesariamente de que cada individuo adquiera conocimientos teóricos complejos, sino de facilitar las oportunidades que permitan a la población activar áreas de percepción para su educación sensible. De esas actuaciones se deriva la creación de un volumen de riqueza intangible, que se transforma en recursos personales de los individuos a la hora de enfrentarse a la realidad.

La empresa Mustang, consciente de su capacidad de liderazgo, ha asumido desde 2010 el reto de impulsar un proyecto de mecenazgo cultural mediante la creación de Mustang Art Gallery –MAG. Un modo de articular una fórmula de apoyo a la creación contemporánea y, a la vez, estimular el interés de la población por las expresiones artísticas de su tiempo. No puede apreciarse lo que se desconoce, lo que no es mostrado, como tampoco el público puede disfrutar con aquello que no comprende. Las transformaciones tecnológicas de nuestro tiempo han contribuido también a la revolución de los lenguajes artísticos y, ante ellos, una buena parte de la sociedad no logra descifrar sus códigos. Por otra parte, sin apoyo, los jóvenes creadores no lograrían trazar otros caminos ni ayudarnos al resto a mirar el mundo con ojos nuevos. Los genios del futuro se cruzan a diario con nosotros en la calle, y ahora MAG contribuye para darles soporte, permitiéndonos acercar a sus trabajos y planteamientos.  La historia cultural de España, seguramente, no sería lo que es sin la figura de los mecenas, sin la generosidad y la altura de miras de quienes están dispuestos a compartir parte de sus beneficios para mejorar, según sus posibilidades, la realidad que les rodea.

En Mustang Art Gallery se impulsan actividades culturales con un perfil variado, pero en todas ellas queda patente un afán por trascender algunos límites incómodamente convencionales. El arte contemporáneo ha logrado convertirse en una especie de idioma mundializado gracias a la globalización, es una “lengua” que se habla con peculiaridades en todo el planeta pero que finalmente pocos consiguen entender. Uno de los propósitos que pretende MAG es acercar al público esas experiencias artísticas, realizando a su vez talleres didácticos, cursos y conferencias dirigidos a diferentes segmentos de audiencia.

Con motivo de JustMad5, la feria de arte emergente que se celebra en Madrid, se ha hecho público el nombre de la premiada en la tercera convocatoria del “JustMAG Premio Joven”. La artista boliviana Liliana Zapata ha sido la seleccionada. Este galardón, iniciativa de Mustang Art Gallery, consiste en una dotación de 4.000€ para compra de obra de la artista ganadora, representada por Nube Gallery, galería de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. Además, en 2015 podrá verse en la Sala MAG una exposición de la artista como parte de la promoción del arte más joven que se pretende con la convocatoria.

De Liliana Zapata, nacida en La Paz (Bolivia) y formada en la Academia Nacional de Bellas Artes “Hernando Siles”, el jurado ha valorado principalmente sus esculturas en papel. La artista define su propio trabajo como “una obsesión por la manipulación de espacios (copiar, plegar, desplegar, encajar, vaciar espacios…) y por la relación, experimentación y acción del cuerpo en relación a dichos espacios. Me interesa por lo que tiene de físico y de espiritual”.

La iniciativa de esta empresa alicantina de calzado es un ejemplo que debería propagarse como un virus, despertando el interés de otros empresarios por asumir su responsabilidad con la sociedad de su tiempo. Esperemos que los límites del pensamiento convencional no supongan un obstáculo a nuestra capacidad para imaginar una realidad mejor.

José Luis Pérez Pont

Liliana Zapata gana el JUSTMAG Premio Joven

En JustMad5
C/ Hortaleza, 63. Madrid
Del 19 al 23 de febrero de 2014

La artista boliviana Liliana Zapata ha sido la ganadora de la tercera convocatoria del “JUSTMAG Premio Joven”, galardón otorgado en el marco de la feria de Arte Emergente JUSTMAD, que se celebra todos los años en Madrid.

Este galardón, iniciativa de Mustang Art Gallery, consiste en una dotación de 4.000€ para compra de obra de la artista ganadora Liliana Zapata, de Nube Gallery, galería de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.

Además, el “JUSTMAG Premio Joven” ofrece la oportunidad a la joven artista de exponer en la Sala MAG a lo largo del 2015. Apoyando, promocionando y difundiendo el arte contemporáneo más joven y emergente.

De Liliana Zapata, nacida en La Paz (Bolivia) y formada en la Academia Nacional de Bellas Artes “Hernando Siles”, se ha valorado principalmente sus esculturas en papel. Acaba de realizar una estancia en residencia artística en la Torre Don Beltrán de la Cueva, en Santillana del Mar, Cantabria y en 2008 fue Seleccionada para participar del Intercambio Internacional con la École Superiéure dex Beaux-Arts Le Mans. Participa en talleres con artistas nacionales e internacionales con el afán de entender y responder sus inquietudes sobre la escultura y el arte contemporáneo. Define su propio trabajo como “una obsesión por la manipulación de espacios (copiar, plegar, desplegar, encajar, vaciar espacios…) y por la relación, experimentación y acción del cuerpo en relación a dichos espacios. Me interesa por lo que tiene de físico y de espiritual”.

El jurado ha estado compuesto por Guillermo Espinosa, director de JUSTMAD5, Andrea Pacheco, comisaria del programa “Just Residence” y Juan Fuster, director de Mustang Art Gallery.

Jurado del JUSTMAD5 y Liliana Zapata. Imagen cortesía de la Mustang Art Gallery

Jurado del JUSTMAG y Liliana Zapata. Imagen cortesía de Mustang Art Gallery

Entrega del premio a Liliana Zapata. Imagen cortesía de la Mustang Art Gallery.

Entrega del premio a Liliana Zapata. Imagen cortesía de Mustang Art Gallery.

Liliana Zapata. Imagen cortesía de la Mustang Art Gallery.

Liliana Zapata. Imagen cortesía de Mustang Art Gallery.

Los desnudos de Henrike Scholten en JustMad5

Henrike Scholten. Desnudos
Trentatres Gallery
En JustMad5
San Joaquín 12. Madrid
Del 19 al 23 de febrero de 2014

La belleza es relativa, tiene que ver con los gustos y con las épocas. Una excesiva admiración por la forma y la apariencia ha llevado a algunas sociedades, a lo largo de la historia, a una exaltación de lo material que ha resultado finalmente fatal si nos ceñimos a los trances de su destino. El tiempo y su desgaste atroz sobre las personas y los materiales es una batalla perdida, un proceso incontestable que nuestra sociedad habría de revisar para administrar de otro modo sus esfuerzos.

Frente a la velocidad y la inmediatez que definen nuestro tiempo, el lujo realmente consiste en todo lo que escasea: el contacto con la naturaleza, el silencio, la meditación, la lentitud recobrada, el placer de vivir a contratiempo, la ociosidad estudiosa, el disfrute de las obras maestras y otros tantos privilegios que no se pueden comprar porque no tienen, literalmente, precio (Bruckner, Pascal. La euforia perpetua. Sobre el deber de ser feliz. Tusquets, Barcelona, 2001). A la pobreza que soportamos podemos oponerle un empobrecimiento elegido, o una autorrestricción voluntaria, que no es en absoluto la opción de la indigencia, sino la redefinición de las prioridades personales, logrando inventar nuestra propia vida para ser dueños de nuestro destino.

La artista holandesa Henrike Scholten está más interesada en lo estético que en lo bello. Ese es su compromiso de interpretación de la realidad y para ello realiza un ejercicio de abstracción de la forma humana. Cuando miramos más allá de lo que se muestra ante nuestros ojos, más allá de los cuerpos torneados y los estereotipos del estilo, lo que encontramos es una composición de músculos y vísceras, órganos, extremidades y grasa. Ese es el modo con el que Scholten nos recuerda la fragilidad del equilibro que separa la vida de la muerte, lo bello de lo grotesco. Unos binomios que no califican los extremos en términos peyorativos, sino que los asume como partes necesarias y se deleita en ellos.

Sus trabajos de lápiz sobre papel representan la delgada línea que separa lo desagradable de lo placentero, que toma forma en acumulaciones de carne que nos remiten al instinto salvaje contenido en lo humano. Cuando nos desnudamos, cuando nos despojamos de las convenciones y pasamos por alto los estándares del comportamiento, lo que queda, a los ojos de la artista, es una masa informe que omite las particularidades para centrarse en lo común. Su mirada nos hace iguales, pues nos reduce a una esencia abstracta. La falsa idea de belleza y felicidad acarrean tras de sí la materia desgarrada y los sueños truncados, esos que alimentan el dolor humano y que Scholten convierte en orografías montañosas de un territorio delicado, el de las emociones.

José Luis Pérez Pont

Obra de Henrike Scholten. Lápiz sobre papel, 150x150cm. Imagen por cortesía de la galería.

Obra de Henrike Scholten. Lápiz sobre papel, 150x150cm. Imagen por cortesía de la galería.

Obra de Henrike Scholten. Lápiz sobre papel, 150x150cm. Imagen cortesía de la galería.

Obra de Henrike Scholten. Lápiz sobre papel, 150x150cm. Imagen cortesía de la galería.

Raquel Carrero y 33 Gallery en JustMad5

El ciclo de la vida de Raquel Carrero
Trentatres Gallery
En JustMad5
San Joaquín 12. Madrid
Del 19 al 23 de febrero de 2014

El padre del teatro moderno, el francés Antonin Artaud (1896-1948), recorrió caminos que le conducirían a un arte absoluto y total. Recordemos como para él, el cabello era mucho más que una continuación del cuero cabelludo: “Ucello, amigo mío, mi quimera, viviste con este mito de pelos…con la cabeza apoyada en esta mesa donde zozobra la humanidad entera, qué ves sino la sombra inmensa de un pelo”.

La artista Raquel Carrero (Valencia, 1977), dibuja con línea firme y convierte cada composición artística en su obsesión personal y todo un símbolo de vida que centra como elemento principal de su obra. La preocupación de Raquel por la belleza del cabello es comparada con la que las antiguas civilizaciones tenían. El poeta romano Ovidio, así lo manifestó: “feo es el campo sin hierba, y el arbusto sin hojas y la cabeza sin pelo”.

Esta es la paranoia artística desde la que parte Carrero para construir unas composiciones de donde emanan elementos con mucho pelo, barbas, coletas, trenzas, delirantemente retorcidas y dotadas de una interpretación de extraña estructura ordenada. Crea un espacio en el cual la línea poética se pronuncia libre en el papel. No es fácil escapar del contenido de su obra, te atrapa cada onda, la pulcritud de un peinado perfecto, de una cuidada barba que solo permite distraerte con la magia de un mundo onírico. Este, su mundo más interior, solo se deja notar en alguna de sus composiciones para despertar en un sueño surrealista. Vida y muerte, hacen un pulso en una frondosidad de mechones ondulados y trenzados, provocando una corpulencia similar a la de una ninfa. Proclama un mensaje positivo y dibuja representaciones de ojos, flores, hojas, pequeños animalillos y mariposas reflejo de esperanza y nacimiento. Sus composiciones estallan en una selvática primavera donde en alguna de ellas solo asoma un cráneo que nos lanza una mirada de soslayo hacia el devenir humano. Delicadas composiciones de corte “manierista”, en el sentido que a éste término da la historiografía del arte. Dispone los elementos de tal manera que todo en el conjunto se esconde y se hace reconocible con lo retratado. Un homenaje al pintor italiano Giuseppe Arcimboldo, (1527- 1593), conocido por sus representaciones del rostro humano a partir de flores, frutas, plantas, animales u objetos.

En el caso de Raquel Carrero es el propio pelo el que dota de forma cada imagen, grandes matas de pelo, sanas melenas y pobladas barbas, en las que no aparece la representación del rostro humano, juguetean con formas inequívocas y preciosistas formadas solo con cabello. Su trazo firme, monocromo y muy trabajado confiere al grafito, sanguina o lápiz azul, sin mezclarlos, son por si solos el único integrante que acompaña a una técnica depurada y perfeccionista que se asemeja a los grandes maestros del dibujo como Michelangelo Buonarroti (1475-1564).

Raquel Carrero imagina y crea. Lo primero que hace es cercar con el pelo, delimitar y centrar la composición para pasar a ilustrar la forma del cabello. Detiene su mirada congelando el viento que domará el cabello salvaje. Dibuja mechón por mechón, un cabello que conquista la luz y la sombra creando grupos o bloques en los que el claroscuro es el elemento central de la imagen. El movimiento del cabello lo modela el conjunto total, no cabellos individuales. Se intuye un método espontáneo de trazo firme, fundado en la objetivación crítica y sistemática de místicos trazos preciosistas.

Chele Esteve Sendra

Raquel Carrero, El ciclo de la vida (2013). Imagen cortesía de la Trentatres Gallery.

Raquel Carrero, El ciclo de la vida (2013). Imagen cortesía de Trentatres Gallery.