Nuevas vías de aproximación a Julio González

Materia, espacio y tiempo. Julio González y las vanguardias
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 17 de enero de 2021

“No acabamos de entender su importancia”, se apresuró a decir José Miguel Cortés, director del IVAM, con respecto a la obra de Julio González. Y añadió después: “No valoramos lo que tenemos en casa; la importancia de su escultura”. Para poner en valor su obra, el museo presenta la exposición Materia, espacio y tiempo. Julio González y las vanguardias, en lo que supone “una vuelta de tuerca más” (Cortés) al trabajo de un creador sobre el que pivota buena parte de la colección del instituto valenciano.

“Julio González vivió y murió prácticamente en la miseria, retrasándose de manera especial en su caso el análisis de su aportación trascendental a la escultura artística de vanguardia”, dijo hace 35 años el crítico de arte Francisco Calvo Serraller. El IVAM, que celebra su 30 aniversario, se hace cargo de ese análisis con el fin de ir restañando una herida que, en el caso del escultor, permanece todavía abierta, al igual que una producción que sigue por descubrir. “Nos sigue sorprendiendo la capacidad de misterio de su obra”, destacó Josep Salvador, comisario de la muestra junto a Irene Bonilla y Sergio Rubira.

Obras de Julio González en el IVAM.

Obras de Julio González en el IVAM.

Como avanzó el propio Calvo Serraller, “la huella fecunda de Julio González ha sido efectivamente decisiva en las últimas décadas y todo parece indicar que seguirá aún operativa por mucho tiempo”. De ese hilo tiran los comisarios a la hora de reunir más de 200 piezas de la colección del IVAM, que sitúa la obra del escultor “en la encrucijada de una época de cambios y tensiones que tuvieron en el arte un espacio para la investigación y la reflexión”. En esa primera mitad del convulso siglo XX, González fue realizando su dilatada producción, que el museo pone en diálogo junto a la de artistas coetáneos como Picasso, Gargallo, Miró, Torres-García, Brancusi, David Smith, Kurt Switters, Jean Arp, Alexander Calder o Jean Hélion.

La exposición, que Cortés calificó de “magnífica” y de “muy bonita, porque amplía los sentidos”, ocupa cinco salas, mostrando algunas piezas inéditas, como Los vencedores de Brihuega de Arturo Ballester, y material documental cuya mayoría tampoco se había expuesto nunca. Maestro del hierro forjado y de la sutileza a la hora de mostrarlo, hasta el punto de ser calificado su estilo con la idea de “dibujar en el espacio”, según explican los comisarios, Julio González fue pasando de la figuración a la abstracción, tal y como se recoge en la muestra de forma “más o menos cronológica”, señaló Bonilla.

Vista de la exposición de Julio González en el IVAM.

Vista de la exposición de Julio González en el IVAM.

Rubira puso el acento precisamente en la “tensión entre abstracción y figuración” que atraviesa su trabajo, resaltando el carácter figurativo: “Nunca quiso abandonar la representación”. La contraposición entre la Montserrat que presentó en el pabellón republicano de la Exposición Universal de París de 1937, “aterrorizada” y “encarnación del sufrimiento por los totalitarismos”, y la más abstracta Mujer ante el espejo, condensa la tensión aludida por Rubira, para quien Julio González “incorpora diferentes lenguajes para crear el suyo propio”.

Es precisamente este carácter híbrido y ajeno a la rigurosa etiqueta, el que quizás haya dificultado la valoración y difusión de su trabajo. “Recorre todas las vanguardias de un modo muy personal”, apuntó Rubira. “Queríamos evidenciar la imposibilidad de clasificar la obra de González, porque no es surrealista pero se habló de un trabajo surrealizante, no es cubista pero tiene trabajos cubistas y no es novecentistapero hay obra de novecentismo”, agregó el comisario. En este mismo sentido se expresó Cortés: “Su riqueza consiste en que es un artista que plantea lenguajes distintos. Representa esa personalidad fuerte que sobrepasa las etiquetas”.

Vista de la exposición de Julio González en el IVAM.

Vista de la exposición de Julio González en el IVAM.

“En sus textos habla del concepto de unir materia y espacio, como el cuerpo y el alma. Siempre en esa dualidad se mueve un poco la obra de González, entre la luz y la sombra”, explicó Salvador, para quien el espacio juega un papel activo, al tiempo que la ausencia de materia genera “una capacidad de empatía”. Inclasificable e inabarcable, el IVAM sigue profundizando en el trabajo del escultor, para dar fe de lo que todavía queda por descubrir en su obra.

Ampliación de su trabajo que aparece ligada a esa otra ampliación del propio museo, a la que se refirió Cortés, requerido por las declaraciones del presidente de la Generalitat, Ximo Puig, a Valencia Plaza, donde afirmó que se trataba de algo “irrenunciable”. “Si dice que la ampliación es irrenunciable me alegro sobremanera, porque para este director lo es”. Y con respecto a la posibilidad de crear otra subsede en Castellón, siguiendo el ejemplo de la de Alcoi, también le pareció una excelente noticia. “Ojalá no sea un proyecto solo del presidente, sino que sea de toda la sociedad valenciana, porque es algo muy positivo para la Comunitat que las instituciones culturales se amplíen y tengan mayores recursos”.

Vista de la exposición de Julio González en el IVAM.

Vista de la exposición de Julio González en el IVAM.

Salva Torres

Soledad Sevilla evoca los azulejos de su infancia

El Patriarca, de Soledad Sevilla
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta septiembre de 2019

“Pertenezco a esa especie de hombres que están siempre al margen de aquello a lo que pertenecen, no ven sólo la multitud de la que son, sino también los grandes espacios que hay al lado”. La frase está extraída de Libro del desasosiego, de Fernando Pessoa, que Soledad Sevilla (Valencia, 1944) citó como “muy importante” para ella. “Me gusta esa filosofía poética que vierte Pessoa en el libro”, subrayó la artista. Como el escritor portugués, también Soledad Sevilla parece formar parte de esos márgenes de la cultura ajenos a la multitud y al ruido mediático, para orientar su mirada hacia lo más íntimo y minúsculo que agranda con su visión plástica.

La pancarta con la que ocupa parte de la fachada del IVAM es un ejemplo de esa mirada extraviada y poética, que logra concitar en 90 m2 un “elemento indentitario de Valencia”, por utilizar las palabras de José Miguel Cortés, director del instituto valenciano. Elemento que proviene de los recuerdos de infancia de la propia artista: “He recorrido los lugares de infancia que solía recorrer con mis padres”. Entre ellos, la iglesia del Patriarca que hay en la calle La Nau y de la que ha rememorado el zócalo de azulejos geométricos que cubre la parte baja del claustro eclesial.

El Patriarca, de Soledad Sevilla, en la fachada del IVAM.

El Patriarca, de Soledad Sevilla, en la fachada del IVAM.

“Hice fotos de otros muchos lugares, pero al final elegimos esta imagen de común acuerdo”, explicó Sevilla, con pena por no haber podido expandir su idea más allá de los 90 metros cuadrados reservados para tal fin. “Propuse toda la fachada, porque me gusta apoderarme del espacio”, ironizó, sabedora de las limitaciones contempladas en el proyecto y que ha titulado El Patriarca. “Me pareció importante buscar una imagen que tuviera que ver con la ciudad”. Y ese azulejo que ha realizado a gran escala, tras pintarlo en papel transparente y a mano alzada, remite a esa iglesia de su infancia que ahora pone a disposición de toda la ciudadanía.

“Es la primera obra que hago inspirada en Valencia”, dijo quien se fue joven de su ciudad natal y ahora se siente por fin “artista de Valencia”, tras el reconocimiento que le ofrece el IVAM con esa grandiosa pancarta. “Es muy emocionante”, apostilló la artista en una mañana fría que amortiguaba la calidez sentida. “La conciencia de la inconsciencia de la vida es el más antiguo impuesto a la inteligencia”, afirma Pessoa en su Libro del desasosiego, como pretendiendo explicar la forma en que Soledad Sevilla recordaba su infancia plasmada en ese zócalo de azulejos geométricos.

El Patriarca ha sido configurado mediante la superposición de dos imágenes: la fotografía que sirve de referente y el dibujo creado a mano alzada. “La suma de ambas crea una vibración nueva”. La vibración de un pasado que sorprende al actualizarse. De nuevo, Pessoa: “Vivir es ser otro. Ni sentir es posible si hoy se siente como ayer se sintió: sentir hoy lo mismo que ayer no es sentir, es recordar hoy lo que se sintió ayer, ser hoy el cadáver vivo de lo que ayer fue la vida perdida”.

Es en este sentido, profundamente poético, que Soledad Sevilla huye del compromiso del artista hoy tan promocionado: “Nunca he tenido una actitud reivindicativa en mi trabajo, que va por otro lado”. Sólo recuerda como tal, y de forma sutil, la instalación Temporada de lágrimas, que la artista creó a partir de la imagen de una mujeres llorando por la guerra. “Mi obra circula por otros derroteros. Es más inmaterial”.

El mural creado para la fachada del IVAM, y que permanecerá hasta septiembre, es del gusto de la artista, que reconoce sentirse cómoda con esos grandes formatos: “Si no hago más es porque no tengo propuestas”, aclaró, para señalar a continuación que su modo de atacar ese tipo de formatos es trabajándolos por escalas. La imagen de El Patriarca prevaleció sobre el resto de las barajadas por esa elección consensuada. “Tomar una decisión siempre es difícil. Los artistas tenemos una visión sobre nuestras obras que están condicionadas, por eso prefería que fueran otros quienes en este caso la eligieran”.

El libro de Fernando Pessoa le atrajo también por su escritura repleta de aforismos, “que te permite dejarlos y no pasa nada”. Los recorridos de Bernardo Soares por la baja Lisboa, trasunto del escrito, sintió Soledad Sevilla que tenía que vivirlos, de ahí los “muchos paseos que hice por allí”. Algo parecido a lo hecho en Valencia para crear su mural, aunque aquí fue “más fácil porque son los recorridos de mi infancia y había una urgencia que en Lisboa no tenía”, concluyó quien se congratuló de lo “muchísimo” que había mejorado la presencia de la mujer en el arte.

Soledad Sevilla, junto a su obra 'El Patriarca', en la fachada del IVAM.

Salva Torres

Las cenizas de Fallas como obra artística

El peso de las cenizas, de Anna Malagrida
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 24 de febrero de 2019

Del poliestireno, que sirve para fabricar los monumentos falleros, a sus cenizas hay todo un ciclo de vida y muerte alegórico de nuestra propia existencia. Frente a la belleza del carácter inmaterial que ha convertido a las fallas en Patrimonio de la Humanidad, se esconde un aspecto más sombrío y telúrico del que Anna Malagrida se hace cargo en su exposición El peso de las cenizas, que acoge el IVAM en su Galería 6 hasta el 24 de febrero. “¿Podría ser la alta entropía en el proceso de transformación de la materia una imagen premonitoria, una alegoría de un colapso o de una agonía de nuestro mundo?”, se pregunta la artista.

Se trata de una cuestión que Malagrida recoge plásticamente mediante una sucesión de videos, en los que se muestran el proceso de transformación de los ninots en ceniza. Un proceso, subraya la propia artista, “que se desvela con momentos que resultan ser de alta entropía, especialmente durante la Cremà y la gestión de los residuos y de las cenizas”. Entropía que viene a amenazar el orden de la significación, pasando así del trabajo de las máquinas, pesado y rutinario, a la cosa singular, vacía de sentido, de los restos en su más pura brutalidad. La fiesta, luminosa y cargada de sonrisas, dejando entrever su faz más áspera y amarga.

Anna Malagrida, delante de su obra. Imagen cortesía del IVAM

Anna Malagrida, delante de su obra. Imagen cortesía del IVAM

Son esas huellas, que Malagrida ya ha explorado en otros trabajos fotográficos, las que movilizan su atención, plásticamente recogida en los diez videos que integran su instalación. Huellas de lo real, de lo que se encuentra en los pliegues y hendiduras de la realidad, que desconciertan nuestra percepción de las cosas, al igual que la abstracción lo hace una vez conmovidos los cimientos de la figuración. De hecho, los videos contienen imágenes fácilmente reconocibles de las máquinas trabajando y de los espacios plagados de residuos, junto a otras donde las cenizas y el polvo van dificultando la percepción de las formas. Por eso hay referencias a Marcel Duchamp o Man Ray.

“Marcel Duchamp inventó el concepto de infraleve que le servía para medir esa energía apenas perceptible (lo inmaterial) y que se desperdiciaba en pequeñas situaciones y acciones cotidianas, como el calor de un asiento que se acaba de dejar”, subraya la artista. De manera que frente a lo claro, lo difuso, y junto a la terca pesadez de las máquinas, la liviana orfandad de la materia desprovista de vida. Como señaló José Miguel Cortés, director del IVAM, la artista trabaja sobre ese “aspecto desapercibido, leve, infravalorado, sucio, pero que contiene la fiesta de las fallas: del despilfarro y de lo que nada permanece”.

Video de Anna Malagrida. Imagen cortesía del IVAM

Video de Anna Malagrida. Imagen cortesía del IVAM

“No es una crítica medioambiental. Yo simplemente constato”, indicó la artista. Y lo que constata es, apoyándose en el concepto de entropía, “el desequilibrio de un sistema”, refiriéndose “a aquella energía que no puede ser utilizada como trabajo”. Cortés aludió al “carácter metafórico” de la exposición, sin duda apropiado para describir precisamente aquello que, como el propio arte, posee cierto aire de inutilidad, aquello que escapa al más estricto pragmatismo. “El trabajo de Anna Malagrida tiene la importancia de fijarse en las pequeñas cosas que transforman el mundo, lo leve, lo frágil, todo aquello a lo que no le damos valor y ella se lo da”, destacó el director del IVAM.

El peso de las cenizas, como se encargaron de subrayar tanto Cortés como la propia artista, se sitúa en los márgenes de la fiesta fallera, para alterar el relato habitual y centrarse en lo que viene después del fuego y la algarabía. Fuego recogido en los videos de la planta inferior de la Galería 6, para luego ascender hasta sus cenizas de la planta superior. Cuestiones como la memoria y la identidad cultural también están presentes en el proyecto videográfico. Por eso se refirió a las tensiones vividas en Cataluña el 1 de octubre y a las propiamente migratorias como reflejo de su proyecto, mediante el cual se podían explorar las posibilidades de integración derivadas de la fiesta fallera. “Había personas de diferentes lugares con un trabajo digno y que no les generaba tensiones, que es lo que pensaba encontrar”.

Se trata de la primera exposición de Malagrida realizada íntegramente con videos, tal y como reconoció la propia artista: “Es algo que se ha impuesto de modo natural”. Como natural “y no circunstancial” es que ahora mismo coincidan en el IVAM tres artistas como Anette Messager, Ángeles Marco y Anna Malagrida. “Lo que sí es azaroso es que las iniciales de las tres empiecen por A y M”, señaló en tono jocoso Cortés. La artista, más seria, evalúa la fiesta de las fallas desde el lado de la integración y la belleza, “beneficios que son patrimonio inmaterial de la humanidad”, mostrando su envés del derroche, la fragilidad y las cenizas que sin duda pesan. Un peso no exento de liviandad y sutileza plástica.

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Video de Anna Malagrida en el IVAM.

Video de Anna Malagrida en el IVAM.

Salva Torres

Los museos del siglo XXI, a debate en el IVAM

Más Allá del Museo
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Viernes 19 y sábado 20 de octubre de 2018

El Secretario Autonómico de Cultura y Deporte, Albert Girona, y el director del IVAM, José Miguel G. Cortés han presentado el congreso ‘Más Allá del Museo’ que acoge el IVAM los días 19 y 20 de octubre, con el objetivo de debatir el futuro de las instituciones culturales en el siglo XXI.

El congreso se inició con la conferencia de Sjarel Ex, director del Museum Boijmans Van Buningen de Rotterdam, quien presentó el proyecto de renovación previsto para su museo en 2019, que tiene como fin hacer visitable la colección no expuesta. Según Ex, «un búnker puede convertirse en museo, pero un museo nunca será un búnker». El experto subrayó que un centro de arte «es montaje, transparencia, originalidad, uso auténtico, conexión con la sociedad».

De izda a dcha, Albert Girona, Iwona Blazwick, José Miguel Cortés, Sjarel Ex y Jean François Chougnet. Imagen cortesía del IVAM

De izda a dcha, Albert Girona, Iwona Blazwick, José Miguel Cortés, Sjarel Ex y Jean François Chougnet. Imagen cortesía del IVAM

A continuación, tuvo lugar la conferencia ‘¿Necesitamos expandir el concepto de museo?’ a cargo de Jean François Chougnet, director del MUCEM, quien señaló que los museos clásicos no están configurados para las nuevas formas de arte y puso algunos ejemplos de una disposición fallida de las colecciones.

La nota más crítica de esta primera jornada de congreso la puso Paul B. Preciado, director de Programas Públicos del MACBA y de la Documenta 14, internacionalmente conocido por su trabajo sobre las políticas de cuerpo, género y sexualidad. Para Preciado los museos han sido cómplices de «los procesos de racialización, sexualización y exclusión de las clases trabajadoras» y se cuestionó si estas instituciones pueden ser lugares de emancipación política.

El sábado 20 tienen lugar las conferencias de Carmen Mörsch, directora del Institute for Art Education de la Universidad de las Artes de Zúrich, Suiza, y la conferencia de Andrea Viliani, director del MADRE (Museo de Arte Contemporáneo de Nápoles). Cerrará el congreso la ponencia de Iwona Blazwick, directora de la Whitechapel Gallery en Londres.

Estas conferencias se completan con una mesa redonda en la que participan María Inés Rodríguez, ex directora del Museo de Arte Contemporáneo de Burdeos, Katya García-Anton, directora de la Office of Contemporary Art de Noruega y Manuel Olveira, director del Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León.

Asimismo, se presentan doce comunicaciones seleccionadas a través de una convocatoria internacional. La estructura del congreso permite mostrar la pluralidad de pensamientos activos que están generando ideas y prácticas en torno al museo.

Vista del Congreso 'Más allá del museo'. Imagen cortesía del IVAM.

Vista del Congreso ‘Más allá del museo’. Imagen cortesía del IVAM.

El IVAM compra obra de 18 artistas

Adquisición de obras
Consejo Rector del IVAM
Jueves 11 de octubre de 2018

El Consejo Rector del IVAM, presidido por el secretario autonómico de Cultura, Albert Girona, ha aprobado la adquisición de un conjunto obras de 18 artistas, 10 mujeres y 8 hombres, después del dictamen favorable previo del nuevo Consejo Asesor. Se mantienen así las líneas por las que viene apostando el museo valenciano en los últimos años: enriquecer su colección tanto con el trabajo de mujeres artistas, como con las propuestas de artistas valencianos y de aquellas que proceden de países bañados por el Mediterráneo.

Como ya adelantó hace unos días el director del museo, el IVAM dedicará este año más de 700.000 euros de su presupuesto a la compra de obras de arte. Entre las adquisiciones hay pinturas, fotografías, collages, vídeos, instalaciones o juguetes. Estos últimos ayudan a completar un aspecto de la colección del IVAM que reivindica la importancia de la infancia y de aquellas obras que por sus materiales o temática tradicionalmente han sido consideradas menores.

Le réveil, de Michel Journiac. Imagen cortesía del IVAM.

Le réveil, de Michel Journiac. Imagen cortesía del IVAM.

Los artistas de los que se adquiere obra en 2018 son: Monika Buch (València, 1936); Ricardo Cotanda (L’Eliana, 1963); Valie Export (Austria, 1940); Esther Ferrer (San Sebastián, 1937); Ángela García (València, 1944) José María Gorrís (València, 1937-1999), Federico Guzmán (Sevilla, 1964); Mona Hatoum (Beirut, Líbano, 1952); Juan Hidalgo (Las Palmas de Gran Canaria, 1927-2018); Michel Journiac (París, 1935-1995); Carmen Navarrete (València, 1963); Ángeles Marco (València 1947-2008); Jesús Martínez Oliva (Murcia, 1969); Annette Messager (Berk, Francia, 1943); Isabel Oliver (València, 1946); Humberto Rivas ( Buenos Aires, 1937- Barcelona, 2009); Amparo Segarra (València, 1915-Madrid, 2007) y Darío Villalba (San Sebastián, 1939-Madrid 2018); ).

«Estamos muy contentos de que la compra de obras de este año venga avalada por un nuevo Consejo Asesor formado por personas de reconocido prestigio, que destacan por su conocimiento en diferentes épocas y materias del arte moderno y contemporáneo», ha subrayado José Miguel G. Cortés.

Rock 'n roll 70, de Gillian Wearing. Imagen cortesía del IVAM.

Rock ‘n roll 70, de Gillian Wearing. Imagen cortesía del IVAM.

Con la incorporación a los fondos de obras de la libanesa Mona Hatoum, el IVAM sigue con su objetivo de abrirse a la producción artística del Mediterráneo. De nuevo, el museo refuerza la presencia de mujeres artistas en su colección, algunas muy poco conocidas como la valenciana Amparo Segarra, u otras laureadas internacionalmente como Annette Messager, que es además Premio Julio González 2018.

Se apuesta asimismo por aquellos trabajos críticos con los estereotipos de género como los que llevan a cabo artistas tan diversos como Carmen Navarrete, Isabel Oliver, Ángela García o Ricardo Cotanda. Y a su vez obras que hacen referencia a la identidad sexual como las de Juan Hidalgo, o Michel Jouniac, del que el museo no poseía ninguna obra en sus fondos.

Camión Guernica, de José María Gorrís. Imagen cortesía del IVAM.

Camión Guernica, de José María Gorrís. Imagen cortesía del IVAM.

Por otra parte, artistas valencianos o afincados en Valencia como Jesús Martínez Oliva, vienen a cubrir un vacío que tenía la colección respecto a los creadores de toda una generación.

Junto con las adquisiciones, cabe subrayar las donaciones de 46 juguetes de José María Gorrís (que completan los adquiridos), la obra Sin título (Las 5 lobitas), 1986, de Jacinta Gil (Benimàmet, 1917-València, 2014), una instalación de Isabel Oliver de la serie ‘De profesión, sus labores’, 1972-1974; la instalación Rock ‘n Roll 70 (papel de pared), 2015, de Gillian Wearing, que completa una compra previa, y cuatro dibujos de Pepe Espaliú, de quien el museo adquirió obra en 2017.

US Mail Nueva York, de Amparo Segarra. Imagen cortesía del IVAM.

US Mail Nueva York, de Amparo Segarra. Imagen cortesía del IVAM.

Autocrítica del IVAM de la mano de Txomin Badiola

El pueblo no está con nosotros, de Txomin Badiola
Dentro de la línea El IVAM Produce
Institut Valencià d’Art Modern (IVAM)
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 13 de enero de 2018

El artista Txomin Badiola (Bilbao, 1957) y el director del IVAM, José Miguel G. Cortés, han presentado la nueva intervención específica para la fachada del IVAM dentro de la línea de producción artística IVAM Produce, titulada ‘El pueblo no está con nosotros’, que se exhibirá hasta el 13 de enero.

«Txomin Badiola es uno de los artistas más importantes del arte español y uno de los promotores de aquello que se llamó Nueva Escultura Vasca. Es un artista que ha sido capaz de cuestionarse su quehacer artístico pasando de una obra puramente escultórica a una obra que incorpora nuevas técnicas como el cine o el cómic», destacó el director del IVAM sobre el trabajo del artista.

Txomin Badiola (izda) y José Miguel Cortés, posando delante de la intervención del artista vasco en la fachada del museo valenciano. Imagen cortesía del IVAM.

Txomin Badiola (izda) y José Miguel Cortés, posando delante de la intervención del artista vasco en la fachada del museo valenciano. Imagen cortesía del IVAM.

La pancarta de 81 metros cuadrados diseñada por Badiola reproduce en la parte central una conocida sentencia del artista de vanguardia Paul Klee (Suiza, 1879-1940), ‘El pueblo no está con nosotros’, articulada con imágenes que ya ha utilizado en obras anteriores. Esa ausencia del pueblo a la que alude la frase anima a reflexionar sobre la función del arte y sus límites, sus referentes, su relación con la historia y la crítica. «Es una frase que podríamos extrapolar al campo de la política, de lo social, de lo cultural, de los museos…», resumió Cortés.

Sobre el proceso de producción de la obra, el artista explicó que «surgió de forma azarosa y decidí aprovechar el azar». Cuando recibió el encargo del IVAM para el proyecto «me encontraba precisamente transcribiendo la frase de Paul Klee», comentó Badiola. A partir de ahí comenzó un proceso en el que el artista utilizó otros elementos como imágenes y textos para articular el proyecto creando un mensaje que ironiza acerca del papel que ocupan los museos en la sociedad actual.

El director del IVAM también señaló sobre el trabajo del artista «la pujanza visual y la ambigüedad de Txomin Badiola, una ambigüedad que obliga a reflexionar». La obra de Txomin Badiola para la fachada del IVAM forma parte de la línea ‘IVAM Produce’ que promueve la producción de obra de distintos artistas y pone en valor proyectos site specific para algunos espacios aparentemente no museísticos, como la fachada, el vestíbulo o la explanada del museo.

Es la cuarta intervención en la fachada del IVAM dentro de esta línea que se inició en enero de 2017 con el trabajo de Cristina Lucas (Jaén, 1973) titulada ‘Box’, que aludía a un nicho mortuorio. En la segunda, a cargo de la artista Marina Núñez (Palencia, 1966), titulada ‘Un cuerpo extraño’, la fachada del IVAM parecía romperse violentamente porque una mujer impactaba contra ella. ‘El mundo como condón’ de Juan Hidalgo (Las Palmas de Gran Canaria, 1927-Ayacata, 2018), que representaba una bola del mundo dentro de un preservativo, ha sido la última intervención antes de la proyectada por Txomin Badiola.

Txomin Badiola frente a su obra. Imagen cortesía del IVAM.

Txomin Badiola frente a su obra. Imagen cortesía del IVAM.

Relectura del franquismo por las vanguardias

España. Vanguardia Artística y Realidad Social, 1936-1976
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Desde el 13 de septiembre de 2018 al 13 de enero de 2019

El director del Institut Valencià d’Art Modern, José Miguel G. Cortés, y el comisario de la muestra, Sergio Rubira, han presentado la exposición Caso de estudio ‘España. Vanguardia Artística y Realidad Social, 1936-1976’, que lleva el mismo título que la célebre exposición que se presentó en la Bienal de Venecia de 1976.

«La Bienal de Venecia de 1976 fue un acontecimiento histórico muy importante en el mundo del arte ya que por primera vez se planteó para el Pabellón Español un proyecto alejado de la oficialidad», explicó el director del IVAM sobre la muestra que reúne 33 obras de la Colección del museo de artistas como Pablo Picasso, Joan Miró, Julio González, Josep Renau, Eusebio Sempere, Antoni Tàpies, Antonio Saura, Monjalés, Jordi Teixidor, Equipo Crónica, Eduardo Arroyo y Alberto Corazón, que formaron parte de aquella exposición histórica.

La intención principal de la exposición que se organizó en la Bienal de 1976 era corregir la imagen que el régimen franquista había dado del arte español de vanguardia en el contexto internacional y evidenciar cómo ese vanguardismo había sido moldeado por el proceso de una lucha ideológica. «En este nuevo curso en el que el IVAM celebrará su aniversario en 2019 nos planteamos conocer el pasado para construir el futuro», comentó Cortés sobre la importancia de este nuevo Caso de Estudio del IVAM, la línea de exposiciones que investiga los fondos de la Colección.

Crucifixión, de Antonio Saura. Imagen cortesía del IVAM.

Crucifixión, de Antonio Saura. Imagen cortesía del IVAM.

El comisario de la exposición, Sergio Rubira, destacó que «nunca hasta 1976 se había hecho una exposición que contextualizara las condiciones políticas y sociales de la producción de las obras». De ahí la importancia de aquélla muestra para entender «el relato de la historia del arte durante la dictadura», resumió.

Considerando el papel que desempeñaron los críticos y artistas valencianos como Tomás Llorens, que ejerció de co-comisario, Manuel García, que actuó como secretario de la ‘Comisión de los Diez’ que organizó la exposición, junto con artistas como Jordi Teixidor, Equipo Crónica, Equipo Realidad o Monjalés, no es extraño que la Colección del IVAM conserve más de 40 obras que formaron parte de la muestra de 1976. «Algunas de las ideas de aquella muestra tomaron forma posteriormente en la creación de la Colección del IVAM. Es el caso, por ejemplo, de Julio González», apostilló Rubira.

El recorrido de la exposición en la galería 3 del IVAM mantiene el orden que se le dio en la muestra del 76 y que «comenzaba mostrando las raíces de la vanguardia con imágenes de la Guerra Civil y el Pabellón de la República de la Exposición de París de 1939», manifestó el comisario.

A partir de ese momento, la exposición sigue un recorrido circular con la escultura Cabeza de Monserrat girando, (1942) de Julio González para culminar con otra imagen de mujer, el retrato Sama de Langreo (1970) de Eduardo Arroyo, que muestran la heterogeneidad de lenguajes artísticos, sin olvidar los artistas forzados al exilio.

Vista de la exposición 'España. Vanguardias artísticas y realidad social. 1936-1976'- Imagen cortesía del IVAM.

Vista de la exposición ‘España. Vanguardias artísticas y realidad social. 1936-1976’- Imagen cortesía del IVAM.

Nuevo Consejo Rector en el IVAM

Institut Valencià d’Art Modern (IVAM)
Consejo Rector
Viernes 29 de junio de 2018

El Institut Valencià d’Art Modern ha celebrado un Consejo Rector para aprobar su nueva configuración, siguiendo lo que marca la Ley del IVAM, recientemente aprobada por las Corts Valencianes. El nuevo Consejo Rector del IVAM cuenta con 15 miembros institucionales y expertos en arte, cuatro miembros más que hasta ahora, todos ellos expertos relacionados con el mundo del arte.

Por lo que respecta a los integrantes institucionales, la Presidencia la ostenta el conseller de Educación, Investigación, Cultura y Deporte, Vicent Marzà; la Vicepresidencia la ocupa el secretario autonómico de Cultura y Deporte, Albert Girona, y los vocales natos son el director del IVAM, Jose Miguel G. Cortés; la directora general de Cultura y Patrimonio, Carmen Amoraga, y el subsecretario de la Conselleria de Educación, Investigación Cultura y Deporte, José Villar.

Los vocales institucionales designados son la persona que tome posesión en la Subdirección General de Promoción de Bellas Artes del Ministerio de Cultura y la secretaria autonómica de Modelo Económico y Financiación, María José Mira.
A propuesta del IVAM, los nuevos integrantes expertos en arte son: Tatiana Sentamans, doctora en Bellas Artes, profesora de la Facultad de Bellas Artes de Altea de la Universitat Miguel Hernández y vicerrectora de Cultura de la Universitat Miguel Hernández de Elche; José Luis Cueto, pintor, profesor del Departamento de Pintura, exdecano de la Facultad de Bellas Artes de la Universitat Politècnica de València y vicerrector de Alumnado, Cultura y Deporte de la Universitat Politècnica de València; Lola Bañón, periodista, profesora de la Universitat de València, especialista en el mundo y la cultura árabe y directora de la Fundación Asamblea Ciudadanos y Ciudadanas del Mediterráneo; Ester Pegueroles, artista y fotógrafa, y Vicente J. Benet, catedrático de Comunicación Audiovisual de la Universitat Jaume I de Castellón.

A propuesta del Consell Valencià de Cultura, integran el Consejo Rector: Rosa María Castells, directora de Colecciones Museísticas del MACA de Alicante; José Pedro Martínez, director de actividades de la Colección Martínez Guerricabeitia y responsable de la Fundación Jesús Martínez Guerricabeitia de la Universitat de València, y Román de la Calle, catedrático de Estética y Teoría del Arte de la Universitat de València, ensayista y crítico de arte.

El nuevo Consejo Rector ha aprobado iniciar los trámites para la adquisición del Fondo Josep Renau, que dispone de 400 obras y 26.000 piezas documentales de una de las figuras capitales de la modernización del panorama artístico valenciano e internacional del siglo XX. Hay que recordar que el 18 de enero de 1989 se firmó un contrato de cesión por el que la Fundación Josep Renau tenía el derecho de propiedad del fondo del artista valenciano y el IVAM tenía el derecho a exponer las obras y reproducirlas para garantizar la difusión de los fondos.

Con la acción que se emprende desde el IVAM, se inicia el proceso para la adquisición del fondo para garantizar así no solo su conservación y difusión, sino también para que forme parte del patrimonio de las valencianas y de los valencianos de manera efectiva.

El nuevo Consejo Rector del IVAM. Imagen cortesía del museo valenciano.

El nuevo Consejo Rector del IVAM. Imagen cortesía del museo valenciano.

Esa cosa rosa del IVAM

Esa cosa rosa, de Langarita & Navarro y Jerónimo Hagerman
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Inauguración: jueves 14 de junio de 2018

El director del Institut Valencià d’Art Modern, José Miguel Cortés, los arquitectos, Langarita & Navarro, y el artista, Jerónimo Hagerman, han presentado la instalación ‘Esa cosa rosa’, una intervención efímera que permanecerá todo el verano en la explanada del IVAM y que aportará sombra, siguiendo criterios energéticos y ecológicos.

«El colectivo Langarita & Navarro y el artista Jerónimo Hagerman han creado una especie de oasis en la explanada que reivindica lo accesorio, lo efímero, frente a la arquitectura permanente que representa el IVAM», explicó Cortés.

Los responsables de 'Esa cosa rosa'. Imagen cortesía del IVAM.

Los responsables de ‘Esa cosa rosa’. Imagen cortesía del IVAM.

‘Esa cosa rosa’ ocupa una extensión de 340m2, conformada por 400 plantas de especies mediterráneas como las adelfas o las cycas revolutas, distribuidas en cuatro islas. Estas islas están delimitadas por biorollos, compuestos de fibra de coco, y están cubiertas por una lona rosa que se eleva en altura sobre la fachada del edificio y cuya forma rememora las hojas de las palmeras de este jardín improvisado, fundiéndose así con la instalación.

«Según nuestra teoría podemos distinguir dos resistencias en la arquitectura: el busto y el pellejo. El ‘busto’ corresponde a la parte dura, pesada, inerte, de un edificio. El ‘pellejo’ se refiere a todo lo que es perecedero, orgánico, que se pudre o pierde con el paso del tiempo, como las plantas. Nosotros reivindicamos esos tejidos blandos en la arquitectura”, comentó María Langarita.

El arquitecto Víctor Navarro apuntó que el objetivo del proyecto era «transformar un espacio público en un lugar más habitable». A través de elementos textiles y vegetales de gran escala, ‘Esa cosa rosa’ cambia la percepción de este espacio para convertirlo en una estancia exterior donde realizar actividades y reclama la importancia de esa parte “pelleja” que –aunque desaparece- es la que más recordamos de un lugar.

Esa cosa rosa. Imagen cortesía del IVAM.

Esa cosa rosa. Imagen cortesía del IVAM.

El título de la instalación alude al color rosa de las lonas, la tela spinnaker utilizada en los barcos de vela deportivos, un material ignífugo que contribuye a generar una zona húmeda. El colectivo de artistas ha escogido el rosa «porque representa valores como la diversidad o la inclusión», según explicó Jerónimo Hagerman. «Desde el punto de vista óptico, el rosa se complementa a la perfección con el verde de las plantas y genera un gran contraste con la fachada del IVAM».

Tanto los artistas como el director han destacado la funcionalidad de esta intervención como un lugar en el que realizar actividades al aire libre, y invitan al público a «apropiarse de este espacio».

La instalación tiene un importante componente de sostenibilidad ya que se ha realizado «utilizando plantas y tensando unas cuerdas con consumo cero de energía», subrayaron. «El resultado es una intervención mínima, una pequeña transformación que, sin embargo, puede cambiar nuestra relación con los demás y con la ciudad», concluyó el director del IVAM.

La obra de Langarita & Navarro Jerónimo Hagerman forma parte de la línea IVAM Produce que promueve la creación de obra de distintos artistas y pone en valor proyectos site specific para algunos espacios aparentemente no museísticos.

Esa cosa rosa en el IVAM

Esa cosa rosa. Imagen cortesía del IVAM

El mundo como prisión del IVAM

Please, come back. ¿El mundo como prisión?
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 8 de abril de 2018

“Tenemos más libertad en un mundo cada vez más interconectado y, sin embargo, estamos teniendo menos libertad de expresión”. Hou Hanru, directo del MAXXI de Roma y comisario de la exposición Please, come back. ¿El mundo como prisión? se refirió a esa paradoja utilizando poco después el término de paranoia. “Paranoia que existe en los muros exteriores y que estamos sugestionando interiormente”, para hablar a continuación de “la cultura del miedo”. El IVAM acoge 53 obras de 26 artistas como reflejo de ese miedo al control social, que preside una gran jaula del artista de Malasia H. H. Lim, el cual se hace eco de esa misma paradoja entre la seguridad y la libertad.

Obra de Rem Koolhaas en la exposición 'Please, come back. ¿El mundo como prisión? Imagen cortesía del IVAM.

Obra de Rem Koolhaas en la exposición ‘Please, come back. ¿El mundo como prisión? Imagen cortesía del IVAM.

Dice Lim: “No hay jaula que no se asemeje a una cárcel. Lo extraordinario, sin embargo, es que esas jaulas pueden mirarse desde ángulos diferentes: uno que se desprecia y otro que se ama”. Se desprecia, lógicamente, “la cárcel, la prisión humana”, pero se aprecia por otro lado, “la cámara acorazada, tremendamente atractiva”. De manera que el sujeto contemporáneo demanda seguridad contra la violencia externa que amenazaría su confort, al tiempo que, de tan confortable, necesita el peligro, real o imaginario, que le haga vivir intensamente.

Lim, una vez constatada esa paradoja, señala que vivimos contaminados en la vida diaria a causa de esa “obsesión por todo lo que nos rodea y de una constante autovigilancia”. “Y así, a lo largo de la historia, los seres humanos han logrado construir una jaula para sus tesoros y otra para ellos mismos”, añade. Jaula que abre el recorrido expositivo bajo el título de La jaula, el banco y el equipaje, realizada a base de metal, en cuyo interior está ese banco, mitad dentro mitad fuera, y una maleta con cadena y candados.

Obra de Elisabetta Benassi en la exposición 'Please, come back. ¿El mundo como prisión?' del IVAM.

Obra de Elisabetta Benassi en la exposición ‘Please, come back. ¿El mundo como prisión?’ del IVAM.

La pieza de neón del colectivo parisino Claire Fontaine es la que da título a la exposición. Please, come back (Por favor, vuelve) son las palabras luminosas que se apagan y encienden cuando la gente pasa por debajo, ubicadas justo encima de esa jaula que sirve como metáfora del conjunto. Una frase “romántica” vinculada con la “irónica cita del mensaje que los clientes leen cuando salen de una tienda”, según recoge el texto explicativo. Metáfora de la paranoia del mundo como prisión a la que alude igualmente el título de la muestra que hasta el 8 de abril permanecerá en la Galería 7 del IVAM.

Hanru explicó que la exposición se dividía en tres partes: detrás, fuera y más allá de los muros. Detrás de sus paredes, en tanto reflejo “físico del encarcelamiento”. Fuera de los muros, donde se pierde esa sensación de falta de libertad para vivir en las ciudades “como prisiones abiertas”. Y, por último, el más allá de los muros, “donde se juntan realidad y ficción; los muros que vemos y no vemos”. De nuevo, la paranoia de vivir en libertad sintiéndose el sujeto contemporáneo en todo momento vigilado.

Vista de la exposición 'Please, come back. ¿El mundo como prisión?' Imagen cortesía del IVAM.

Vista de la exposición ‘Please, come back. ¿El mundo como prisión?’ Imagen cortesía del IVAM.

El colectivo ruso AES+F (siglas de los apellidos de los artistas Tatiana Arzamasova, Lev Evzovich, Evgeny Svyatsky y Vladimir Fridkes) muestra en un gran video esa mezcla de utopía y distopía que caracteriza la sensación del mundo como prisión. Mundos soñados como paraísos que devienen pesadillas. “No sabemos hasta dónde nos va a llevar” todo esto “muy curioso que nos está sucediendo”, subrayó Hanru. En la exposición hay referencias a esos controles de las videocámaras instaladas en las ciudades (Mikhael Subotzky), al engaño y la manipulación (en los videos de Rä Di Martino), a las huellas de esos muros carcelarios (Patricia Gómez y María Jesús González) o a los expedientes desclasificados de la CIA (Jenny Holzer), entre otros.

José Miguel Cortés, director del IVAM, se refirió a la “sociedad de cristal” en la que “nos sentimos vigilados”, diciendo que el museo valenciano se alejaba “del ojo del Gran Hermano”. Precisamente de su “hermano” el MuVIM prefirió no hablar: “No tengo nada que decir”, en alusión a la polémica que señalaba al Museo de la Ilustración como posible subsede del IVAM. Fue despejando una tras otra las preguntas de los medios con ese mismo retintín. Eso sí, insistió en que sería “fantástico” que el museo se ampliara próximamente: “El 2019 es una buena fecha”, coincidiendo con el 30 aniversario del instituto valenciano. “No se trata de tener visiones melancólicas de lo que el IVAM fue, sino del futuro que nos aguarda”, concluyó.

Obra del colectivo AES+F en la exposición 'Please, come back. ¿El mundo como prisión? en el IVAM.

Obra del colectivo AES+F en la exposición ‘Please, come back. ¿El mundo como prisión? en el IVAM.

Salva Torres