Nuevo Consejo Rector en el IVAM

Institut Valencià d’Art Modern (IVAM)
Consejo Rector
Viernes 29 de junio de 2018

El Institut Valencià d’Art Modern ha celebrado un Consejo Rector para aprobar su nueva configuración, siguiendo lo que marca la Ley del IVAM, recientemente aprobada por las Corts Valencianes. El nuevo Consejo Rector del IVAM cuenta con 15 miembros institucionales y expertos en arte, cuatro miembros más que hasta ahora, todos ellos expertos relacionados con el mundo del arte.

Por lo que respecta a los integrantes institucionales, la Presidencia la ostenta el conseller de Educación, Investigación, Cultura y Deporte, Vicent Marzà; la Vicepresidencia la ocupa el secretario autonómico de Cultura y Deporte, Albert Girona, y los vocales natos son el director del IVAM, Jose Miguel G. Cortés; la directora general de Cultura y Patrimonio, Carmen Amoraga, y el subsecretario de la Conselleria de Educación, Investigación Cultura y Deporte, José Villar.

Los vocales institucionales designados son la persona que tome posesión en la Subdirección General de Promoción de Bellas Artes del Ministerio de Cultura y la secretaria autonómica de Modelo Económico y Financiación, María José Mira.
A propuesta del IVAM, los nuevos integrantes expertos en arte son: Tatiana Sentamans, doctora en Bellas Artes, profesora de la Facultad de Bellas Artes de Altea de la Universitat Miguel Hernández y vicerrectora de Cultura de la Universitat Miguel Hernández de Elche; José Luis Cueto, pintor, profesor del Departamento de Pintura, exdecano de la Facultad de Bellas Artes de la Universitat Politècnica de València y vicerrector de Alumnado, Cultura y Deporte de la Universitat Politècnica de València; Lola Bañón, periodista, profesora de la Universitat de València, especialista en el mundo y la cultura árabe y directora de la Fundación Asamblea Ciudadanos y Ciudadanas del Mediterráneo; Ester Pegueroles, artista y fotógrafa, y Vicente J. Benet, catedrático de Comunicación Audiovisual de la Universitat Jaume I de Castellón.

A propuesta del Consell Valencià de Cultura, integran el Consejo Rector: Rosa María Castells, directora de Colecciones Museísticas del MACA de Alicante; José Pedro Martínez, director de actividades de la Colección Martínez Guerricabeitia y responsable de la Fundación Jesús Martínez Guerricabeitia de la Universitat de València, y Román de la Calle, catedrático de Estética y Teoría del Arte de la Universitat de València, ensayista y crítico de arte.

El nuevo Consejo Rector ha aprobado iniciar los trámites para la adquisición del Fondo Josep Renau, que dispone de 400 obras y 26.000 piezas documentales de una de las figuras capitales de la modernización del panorama artístico valenciano e internacional del siglo XX. Hay que recordar que el 18 de enero de 1989 se firmó un contrato de cesión por el que la Fundación Josep Renau tenía el derecho de propiedad del fondo del artista valenciano y el IVAM tenía el derecho a exponer las obras y reproducirlas para garantizar la difusión de los fondos.

Con la acción que se emprende desde el IVAM, se inicia el proceso para la adquisición del fondo para garantizar así no solo su conservación y difusión, sino también para que forme parte del patrimonio de las valencianas y de los valencianos de manera efectiva.

El nuevo Consejo Rector del IVAM. Imagen cortesía del museo valenciano.

El nuevo Consejo Rector del IVAM. Imagen cortesía del museo valenciano.

Esa cosa rosa del IVAM

Esa cosa rosa, de Langarita & Navarro y Jerónimo Hagerman
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Inauguración: jueves 14 de junio de 2018

El director del Institut Valencià d’Art Modern, José Miguel Cortés, los arquitectos, Langarita & Navarro, y el artista, Jerónimo Hagerman, han presentado la instalación ‘Esa cosa rosa’, una intervención efímera que permanecerá todo el verano en la explanada del IVAM y que aportará sombra, siguiendo criterios energéticos y ecológicos.

“El colectivo Langarita & Navarro y el artista Jerónimo Hagerman han creado una especie de oasis en la explanada que reivindica lo accesorio, lo efímero, frente a la arquitectura permanente que representa el IVAM”, explicó Cortés.

Los responsables de 'Esa cosa rosa'. Imagen cortesía del IVAM.

Los responsables de ‘Esa cosa rosa’. Imagen cortesía del IVAM.

‘Esa cosa rosa’ ocupa una extensión de 340m2, conformada por 400 plantas de especies mediterráneas como las adelfas o las cycas revolutas, distribuidas en cuatro islas. Estas islas están delimitadas por biorollos, compuestos de fibra de coco, y están cubiertas por una lona rosa que se eleva en altura sobre la fachada del edificio y cuya forma rememora las hojas de las palmeras de este jardín improvisado, fundiéndose así con la instalación.

“Según nuestra teoría podemos distinguir dos resistencias en la arquitectura: el busto y el pellejo. El ‘busto’ corresponde a la parte dura, pesada, inerte, de un edificio. El ‘pellejo’ se refiere a todo lo que es perecedero, orgánico, que se pudre o pierde con el paso del tiempo, como las plantas. Nosotros reivindicamos esos tejidos blandos en la arquitectura”, comentó María Langarita.

El arquitecto Víctor Navarro apuntó que el objetivo del proyecto era “transformar un espacio público en un lugar más habitable”. A través de elementos textiles y vegetales de gran escala, ‘Esa cosa rosa’ cambia la percepción de este espacio para convertirlo en una estancia exterior donde realizar actividades y reclama la importancia de esa parte “pelleja” que –aunque desaparece- es la que más recordamos de un lugar.

Esa cosa rosa. Imagen cortesía del IVAM.

Esa cosa rosa. Imagen cortesía del IVAM.

El título de la instalación alude al color rosa de las lonas, la tela spinnaker utilizada en los barcos de vela deportivos, un material ignífugo que contribuye a generar una zona húmeda. El colectivo de artistas ha escogido el rosa “porque representa valores como la diversidad o la inclusión”, según explicó Jerónimo Hagerman. “Desde el punto de vista óptico, el rosa se complementa a la perfección con el verde de las plantas y genera un gran contraste con la fachada del IVAM”.

Tanto los artistas como el director han destacado la funcionalidad de esta intervención como un lugar en el que realizar actividades al aire libre, y invitan al público a “apropiarse de este espacio”.

La instalación tiene un importante componente de sostenibilidad ya que se ha realizado “utilizando plantas y tensando unas cuerdas con consumo cero de energía”, subrayaron. “El resultado es una intervención mínima, una pequeña transformación que, sin embargo, puede cambiar nuestra relación con los demás y con la ciudad”, concluyó el director del IVAM.

La obra de Langarita & Navarro Jerónimo Hagerman forma parte de la línea IVAM Produce que promueve la creación de obra de distintos artistas y pone en valor proyectos site specific para algunos espacios aparentemente no museísticos.

Esa cosa rosa en el IVAM

Esa cosa rosa. Imagen cortesía del IVAM

El mundo como prisión del IVAM

Please, come back. ¿El mundo como prisión?
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 8 de abril de 2018

“Tenemos más libertad en un mundo cada vez más interconectado y, sin embargo, estamos teniendo menos libertad de expresión”. Hou Hanru, directo del MAXXI de Roma y comisario de la exposición Please, come back. ¿El mundo como prisión? se refirió a esa paradoja utilizando poco después el término de paranoia. “Paranoia que existe en los muros exteriores y que estamos sugestionando interiormente”, para hablar a continuación de “la cultura del miedo”. El IVAM acoge 53 obras de 26 artistas como reflejo de ese miedo al control social, que preside una gran jaula del artista de Malasia H. H. Lim, el cual se hace eco de esa misma paradoja entre la seguridad y la libertad.

Obra de Rem Koolhaas en la exposición 'Please, come back. ¿El mundo como prisión? Imagen cortesía del IVAM.

Obra de Rem Koolhaas en la exposición ‘Please, come back. ¿El mundo como prisión? Imagen cortesía del IVAM.

Dice Lim: “No hay jaula que no se asemeje a una cárcel. Lo extraordinario, sin embargo, es que esas jaulas pueden mirarse desde ángulos diferentes: uno que se desprecia y otro que se ama”. Se desprecia, lógicamente, “la cárcel, la prisión humana”, pero se aprecia por otro lado, “la cámara acorazada, tremendamente atractiva”. De manera que el sujeto contemporáneo demanda seguridad contra la violencia externa que amenazaría su confort, al tiempo que, de tan confortable, necesita el peligro, real o imaginario, que le haga vivir intensamente.

Lim, una vez constatada esa paradoja, señala que vivimos contaminados en la vida diaria a causa de esa “obsesión por todo lo que nos rodea y de una constante autovigilancia”. “Y así, a lo largo de la historia, los seres humanos han logrado construir una jaula para sus tesoros y otra para ellos mismos”, añade. Jaula que abre el recorrido expositivo bajo el título de La jaula, el banco y el equipaje, realizada a base de metal, en cuyo interior está ese banco, mitad dentro mitad fuera, y una maleta con cadena y candados.

Obra de Elisabetta Benassi en la exposición 'Please, come back. ¿El mundo como prisión?' del IVAM.

Obra de Elisabetta Benassi en la exposición ‘Please, come back. ¿El mundo como prisión?’ del IVAM.

La pieza de neón del colectivo parisino Claire Fontaine es la que da título a la exposición. Please, come back (Por favor, vuelve) son las palabras luminosas que se apagan y encienden cuando la gente pasa por debajo, ubicadas justo encima de esa jaula que sirve como metáfora del conjunto. Una frase “romántica” vinculada con la “irónica cita del mensaje que los clientes leen cuando salen de una tienda”, según recoge el texto explicativo. Metáfora de la paranoia del mundo como prisión a la que alude igualmente el título de la muestra que hasta el 8 de abril permanecerá en la Galería 7 del IVAM.

Hanru explicó que la exposición se dividía en tres partes: detrás, fuera y más allá de los muros. Detrás de sus paredes, en tanto reflejo “físico del encarcelamiento”. Fuera de los muros, donde se pierde esa sensación de falta de libertad para vivir en las ciudades “como prisiones abiertas”. Y, por último, el más allá de los muros, “donde se juntan realidad y ficción; los muros que vemos y no vemos”. De nuevo, la paranoia de vivir en libertad sintiéndose el sujeto contemporáneo en todo momento vigilado.

Vista de la exposición 'Please, come back. ¿El mundo como prisión?' Imagen cortesía del IVAM.

Vista de la exposición ‘Please, come back. ¿El mundo como prisión?’ Imagen cortesía del IVAM.

El colectivo ruso AES+F (siglas de los apellidos de los artistas Tatiana Arzamasova, Lev Evzovich, Evgeny Svyatsky y Vladimir Fridkes) muestra en un gran video esa mezcla de utopía y distopía que caracteriza la sensación del mundo como prisión. Mundos soñados como paraísos que devienen pesadillas. “No sabemos hasta dónde nos va a llevar” todo esto “muy curioso que nos está sucediendo”, subrayó Hanru. En la exposición hay referencias a esos controles de las videocámaras instaladas en las ciudades (Mikhael Subotzky), al engaño y la manipulación (en los videos de Rä Di Martino), a las huellas de esos muros carcelarios (Patricia Gómez y María Jesús González) o a los expedientes desclasificados de la CIA (Jenny Holzer), entre otros.

José Miguel Cortés, director del IVAM, se refirió a la “sociedad de cristal” en la que “nos sentimos vigilados”, diciendo que el museo valenciano se alejaba “del ojo del Gran Hermano”. Precisamente de su “hermano” el MuVIM prefirió no hablar: “No tengo nada que decir”, en alusión a la polémica que señalaba al Museo de la Ilustración como posible subsede del IVAM. Fue despejando una tras otra las preguntas de los medios con ese mismo retintín. Eso sí, insistió en que sería “fantástico” que el museo se ampliara próximamente: “El 2019 es una buena fecha”, coincidiendo con el 30 aniversario del instituto valenciano. “No se trata de tener visiones melancólicas de lo que el IVAM fue, sino del futuro que nos aguarda”, concluyó.

Obra del colectivo AES+F en la exposición 'Please, come back. ¿El mundo como prisión? en el IVAM.

Obra del colectivo AES+F en la exposición ‘Please, come back. ¿El mundo como prisión? en el IVAM.

Salva Torres

El IVAM compra obra de 26 artistas

Adquisición de obras
Consejo Rector del IVAM
Octubre de 2017

El Consejo Rector del IVAM, presidido por el secretario autonómico de Cultura, Albert Gerona, ha aprobado la adquisición de obras de 26 artistas, 13 de mujeres y 13 de hombres, cosa que supone una apuesta importante por enriquecer la colección. Se trata tanto de trabajos de artistas locales como nacionales e internacionales, que han contado con el dictamen favorable previo del consejo asesor.

El IVAM destina 583.000 euros a la compra de pinturas, dibujos, esculturas, fotografías, vídeos, vídeo-instalaciones o instalaciones de una larga lista de profesionales: José Luis Alexanco (Madrid, 1942), ANZO (Utiel, 1931 – València, 2006), Xavier Arenós (Villareal, 1968), Nadia Benchallal (Orthez, Francia, 1963), Monika Buch (València, 1936), Pepe Espaliú (Córdoba, 1955-93), Carmela García (Lanzarote, 1964), Dora García (Valladolid, 1965), Daniel G. Andújar (Almoradí, 1966), Joana Hadjithomas i Khalil Joreige (Beirut, Líbano, 1969), Rula Halawani (Jerusalén, 1964), Gülsün Karamustafa (Ankara, Turquía, 1946), Chema López (Albacete, 1969), Rogelio López Cuenca (Nerja, 1959), Elo Vega (Huelva, 1967), Ángeles Marco (València, 1947-2008), Rosell Meseguer (Orihuela, 1976), Nico Munuera (Lorca, 1974), Francesc Ruiz (Barcelona, 1971), Zineb Sedira (París, 1963), Eusebio Sempere (Onil, 1923-1985), Soledad Sevilla (València, 1944), Ahlam Shibli (Arab al-Shibli, Palestina, 1970), Adrián Torres (València, 1982) i José María Yturralde (Cuenca, 1942) .

Consell Rector del IVAM. Imagen cortesía del museo valenciano.

Consell Rector del IVAM. Imagen cortesía del museo valenciano.

“Las compras han sido muy comedidas y pensadas durante meses para que sean coherentes con la línea expositiva y museística del IVAM y para tratar de enriquecer al máximo nuestra colección”, subrayó el director. Según José Miguel G. Cortés, “la mitad de las obras que compramos este año son de mujeres artistas, porque tenemos un compromiso decidido por fortalecer su presencia en la colección, una medida que creemos que somos uno de los pocos museos en España que estamos llevando a cabo”.

Además de apostar por la paridad, con las adquisiciones de este año, el IVAM da apoyo a creadores valencianos actuales, como Xavier Arenoso, Daniel G. Andújar, Chema López, Rosell Meseguer, Nico Munuera, o Adrián Torres, y contribuye a la activación del mercado artístico local. Asimismo, completa sus fondos con obras representativas de artistas valencianos fundamentales en el relato de la historia del arte español: Anzo, Ángeles Marco, Monika Buch, Soledad Sevilla y José Maria Yturralde.

Hay que destacar la compra de una escultura-móvil de Eusebio Sempere, uno de los artistas alicantinos más reconocidos a escala internacional, precursor del arte cinético en España, que añade su faceta escultórica a los fondos del museo, donde ya estaban representados sus importantísimos relieves luminosos y ‘gouaches’.

Las adquisiciones cumplen también otro de los objetivos del museo de incluir artistas imprescindibles ausentes de la colección, como Pepe Espaliú, u otros de los cuales se contaba con poca obra representativa, como José Luis Alexanco.

Palanca, serie Salto al vacío (1987), de Ángeles Marco. Imagen cortesía del IVAM.

Palanca, serie Salto al vacío (1987), de Ángeles Marco. Imagen cortesía del IVAM.

El IVAM mantiene, además, el objetivo de abrirse a la producción artística del Mediterráneo, con la incorporación de obras de los recientemente galardonados con el Premio Marcel Duchamp Joana Hadjithomas y Khalil Joreige, o de cuatro artistas presentes en la exposición ‘En rebeldía. Narraciones femeninas en el mundo árabe’: Nadia Benchallal, Rula Halawani, Ahlam Shibli o Zineb Sedira, junto a los dibujos de la pintora turca Gülsün Karamustafa.

Por otro lado, se apuesta porque la colección funcione como memoria de su actividad incorporando trabajos realizados expresamente para el museo, que se han exhibido en la galería 6, como los de Dora García, Rogelio López Cuenca o Carmela García, o los que se enmarcan en el programa IVAM Produce, como los de Adrián Torres.

Por último, hay que subrayar el empujón del IVAM por reforzar los ejes entorno a los cuales se organiza la colección, principalmente el de la realidad y sus crónicas, con la reflexión sobre las fotografías identificativas y la alusión a los años de plomo italianos de Chema López, o el proyecto sobre la especulación inmobiliaria y la corrupción de Daniel G. Andújar; las mitologías individuales, con la exploración poética de los significados de la emigración y el exilio de Zineb Sedira, o la experimentación escultórica de Ángeles Marco; y las cartografías urbanas, con el estudio de la producción de historietas en Marruecos y maneras de circulación de Francesc Ruiz, la exploración de la memoria y la presencia de las comunidades de lesbianas en València de Carmela García, o la investigación sobre los límites de la ciudad a través de la pintura de Nico Munuera.

Aislamiento 29 (1968), de Anzo. Imagen cortesía del IVAM.

Aislamiento 29 (1968), de Anzo. Imagen cortesía del IVAM.

Escif revive la trasera del IVAM

Mural de Escif
Pared trasera del IVAm
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Desde el 8 de septiembre de 2017

Escif dice haber hecho “acupuntura con los pinceles” para “dejar que las paredes hablen, que nos cuenten aquello que merezca la pena ser oído”. Y lo que la pared trasera del IVAM manifiesta, una vez intervenida plásticamente por el artista valenciano, en lo que José Miguel Cortés, director del museo valenciano, calificó como el mayor grafiti realizado en España, es su voluntad de revelar el pasado, presente y futuro del barrio. “Un grafiti espectacular”, señaló Cortés, yendo más lejos en su calificación: “Me atrevería a decir que este muro de la vergüenza es ahora una muro de acogida”.

El inmenso grafiti, sobre el que Escif ha aplicado lo que él llama “reflexología mural”, tiene precisamente como objetivo servir de acto reflejo de cuanto lo constituye como pared que limita el interior del IVAM, con el barrio que lo acoge y al que durante años se le ha dado la espalda. “Es el primer paso en la renovación de este solar lleno de yerbajos”, apuntó Cortés. Un solar en el que está previsto instalar una serie de esculturas de la colección del propio IVAM y sobre cuya fecha de inicio se manifestó dubitativo su director.

Mural de Escif en la pared trasera del IVAM. Imagen cortesía del IVAM.

Mural de Escif en la pared trasera del IVAM. Imagen cortesía del IVAM.

“No me atrevo a decir una fecha porque no depende de mí; nos gustaría que todo fuera más rápido, pero avanza muy lentamente”. Luego fue aclarando las nubes: “Confío que sea este año. Me atrevería a decir que seguro”. De lo que estaba muy seguro era de que el mural tenía ya sentido al margen del futuro patio de esculturas y de la magnitud de la obra de Escif: “Es el más importante que ha hecho y además lo ha hecho en su ciudad, Valencia”. Tiene previsto realizar otro similar en el Palais de Tokyo en París, aunque Cortés precisó que al parecer tenía problemas burocráticos y que, en cualquiera de los casos, sería temporal.

La fachada de un edificio, según explica el artista acerca de su trabajo, es un reflejo de lo que articula a su alrededor. De manera que su labor ha consistido en poner en relación todo ello. Cortés lo fue explicando refiriéndose a ese pasado, presente y futuro que contenía la plástica del muro. “Nos habla del pasado del barrio, de quienes fueron expulsados de sus casas y de las protestas de aquellos años; del horno o del bar que había”. También de la actualidad, “al haber escogido frases de multitud de grafiteros que ha incorporado a su trabajo”.

El director del IVAM José Miguel Cortés durante la presentación del mural de Escif. Imagen cortesía del IVAM.

El director del IVAM José Miguel Cortés durante la presentación del mural de Escif. Imagen cortesía del IVAM.

Y del futuro reflejado en el instituto de enfrente. Un instituto de enseñanza artística donde la música tiene vital importancia. “Está hecho a modo de partitura, trayendo el instituto al mural y llevando el mural al instituto”, puesto que, como dijo Cortés, hay grafitis en el mural provenientes de los aseos, escaleras o diversos rincones del centro, que tendrá su correspondencia con el que el propio Escif pintará en la pared del instituto. “Es un lienzo lleno de guiños a multitud de cuestiones”, subrayó el director.

Hay esculturas clásicas, cabezas grecorromanas, hallazgos arqueológicos de la zona (ruinas romanas descubiertas en los subsuelos del barrio del Carmen), elementos arquitectónicos como la escalera y colores referentes a las fachadas del barrio. También frases como estas: “Busco poema que celebre mi grieta”, directamente contrarios al propio IVAM (“Por la demolición del IVAM, por la inmolación del antro”) o la más paradójica: “Si estás leyendo esto, es demasiado tarde”.

Detalle del mural de Escif en la pared trasera del IVAM.

Detalle del mural de Escif en la pared trasera del IVAM.

El trabajo de campo realizado por Escif le ha llevado seis meses y su ejecución apenas dos semanas, a razón de siete horas diarias, con un presupuesto total de alrededor de 18.000 euros. Un “acto de psicomagia”, como lo ha denominado el artista, mediante el cual borrar la pared a base de pintarla: “La pintura permite invertir la soberbia con la que el hormigón se impone antes las masas; una pared pintada deja de ser un límite para convertirse en un canal transversal, arremetiendo contra su naturaleza”.

Cortés aseguró el compromiso del IVAM de no tocar el grafiti aunque, en tanto tal, esté sometido al riesgo de que pueda ser intervenido por otros grafiteros, incluido el propio Escif: “Va a tener días para darle vueltas a su propio trabajo”. También la climatología puede afectar al mismo. En todo caso, como apunta el artista, la pared no dejará de hablar por sí misma, convirtiendo al pintor “en un mediador al margen del discurso” y a la pintura “en un canal que permita la comunicación horizontal entre la gente”.

En su “Comentario del solar”, Escif alarga la deriva de su trabajo anteponiendo “el diálogo a la imposición, la mediación a la colonización, la calle a la institución, la vida al espectáculo”. Y concluye, no sin antes rizar el rizo en forma de “hacer una pintura mural que no sea una pintura mural”, estableciendo la siguiente cadena en el proceso productivo: “El artista puesto al servicio de la gente. El museo puesto al servicio de la ciudad. El arte puesto al servicio de la vida”.

Mural de Escif en la pared trasera del IVAM. Imagen cortesía del IVAM.

Mural de Escif en la pared trasera del IVAM. Imagen cortesía del IVAM.

Salva Torres

La dificultad de ser uno mismo

Círculo íntimo. El mundo de Pepe Espaliú
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 26 de marzo de 2017

“Todo arte procede de terroríficos fracasos y terroríficas necesidades que tenemos. Trata de la dificultad de ser uno mismo”. Lo dice Louise Bourgeois en la antesala de la exposición ‘Círculo íntimo. El mundo de Pepe Espaliú’, que sin duda es aplicable al propio artista homenajeado por el IVAM. “Algunos creen que el arte es una forma de entender el mundo. En mi caso, siempre fue la manera de no entenderlo, de no oírlo”, comenta Espaliú en esa misma antesala. De manera que Espaliú persona y Espaliú artista se dan la mano en esa obcecación por hacerse un hueco en un sistema social “impuesto del que estamos excluidos [los homosexuales] con el que nada tenemos que ver”, apostilla.

Círculo íntimo. El Mundo de Pepe Espaliú. Imagen cortesía del IVAM.

Círculo íntimo. El Mundo de Pepe Espaliú. Imagen cortesía del IVAM.

José Miguel Cortés, director del IVAM, resumió el quehacer artístico de Espaliú, ligado a su intensa vivencia personal, como atravesado por “una profunda soledad”. Soledad que atraviesa las 75 obras expuestas en la Galería 1 a modo de círculo, que arranca con referencias a Bourgeois, Cristino de Vera, Robert Mapplethorpe, Marcel Mariën o Joan Brossa, y finaliza con las jaulas que evocan de nuevo a Bourgeois y sus celdas, sin caer en lo siniestro de la artista francesa. “No tiene una visión pesimista, sino que habla de la capacidad de liberación del ser humano”, explicó Cortés.

Fallecido prematuramente a causa del sida con tan sólo 38 años, Pepe Espaliú (1955-1993) hizo de la enfermedad no un estigma, sino un acicate para reivindicar mediante el arte (“mi gran coartada”) su “diferente forma de ser y de amar”, como señaló el propio artista. Diferencia de la que se empapó su corta pero intensa trayectoria, caracterizada por lo “poético y reivindicativo”, subrayó Cortés. Reivindicación más que política “micropolítica”, porque, según precisó el director del IVAM, Espaliú se centró en lo que afecta a nuestras vidas, “pero no de un modo panfletario”. “No grita, sino que lo dice todo con silencios y soledades”, agregó Cortés.

Rumi, de Pepe Espaliú. Imagen cortesía del IVAM.

Rumi, de Pepe Espaliú. Imagen cortesía del IVAM.

La celebración del Día Mundial del Sida (1 de diciembre) y la inauguración de la muestra de Pepe Espaliú no fue pura coincidencia, sino un acto premeditado de homenaje del IVAM a su figura. “Entendemos que su obra no está circunscrita al sida, sino que se refiere a cualquier enfermedad” y al dolor “ya sea físico o psicológico”. Por eso  hay muletas, que lejos de sostener el cuerpo malherido dificultan su andadura dada la pesadez de la pieza, máscaras y caparazones, a modo de refugio frente a esa sociedad “que no nos concierne”, escribe el artista, ni políticamente ni desde el modelo religioso reaccionario contra la homosexualidad.

“Extraña contradicción: dibujar ausencias, definiendo así la más entera presencia”, señala Espaliú poéticamente. Ese tenso diálogo entre lo ausente y lo presente atraviesa igualmente la exposición, dibujando ese círculo en el que parece atrapado el artista que se atrevió a revelar públicamente haber contraído el sida, en unos años en que la enfermedad era objeto de oprobio. “Su obra es un canto a la libertad”, sostuvo Cortés, quien explicó el sentido de las jaulas que cierran el recorrido expositivo como fruto de un encierro siempre abierto.

Círculo íntimo. El mundo de Pepe Espaliú, en el IVAM.

Círculo íntimo. El mundo de Pepe Espaliú, en el IVAM.

En el video ‘El nido’, Espaliú se va despojando de su ropa hasta quedarse desnudo para construir en lo alto de un árbol el nido al que alude el audiovisual. Un nido apegado a la naturaleza íntima y contradictoria de un artista que veía en la desnudez cierta verdad primigenia, de ahí su malestar en la cultura. Y en ‘Carrying’, el artista es transportado en brazos por diferentes parejas de personas, en una acción reivindicativa de denuncia contra quienes marginaban a los enfermos de sida. Al final del trayecto, realizado descalzo, toma tierra mostrando su fragilidad y su fuerza, ya que en la acción desarrollada en su día en Madrid terminó abriendo con sus pies desnudos las puertas del Museo Reina Sofía donde concluía el recorrido.

Toda la obra de Pepe Espaliú se halla movilizada por esa fragilidad del individuo inadaptado socialmente, que encuentra en el arte una forma de mostrar su extrañeza, la dificultad de la que habla Bourgeois de ser uno mismo. Dificultad que, en palabras del propio Espaliú, tenía mucho que ver con el límite existencial “que siempre rondé sin conocerlo del todo”.

Tres jaulas de Pepe Espaliu. Imagen cortesía del IVAM.

Sin título (Tres jaulas), de Pepe Espaliu. Imagen cortesía del IVAM.

Salva Torres

“La palabra ciencia todavía asusta”

Desayunos MAKMA
¿Está la ciencia ficción de moda?
Festival del libro Sindokma en Ruzafa Gallery
Encuentro con Alexander Lemus, Sergio Mars, Begoña Siles y Javier Valenzuela
Domingo 20 de noviembre de 2016

Los Premios Goya han tenido a bien preseleccionar para la edición de 2017 el cortometraje del valenciano Lluís Quilez, ‘Graffiti’ (Ainur Films). Lo hará en la categoría de ciencia ficción, género que, en el caso que nos ocupa, comparece sin falsos disfraces de aventura fantástica para mostrarnos un mundo apocalíptico. Apocalipsis civilizatorio que, paradójicamente, está sirviendo para poner en auge el género de la ciencia ficción centrada en revelar tamaña angustia.

Para hablar de ese auge o moda de la también llamada literatura de anticipación, reunimos en el marco del festival del libro Sindokma a tres autores valencianos que se atreven con dicho género, junto a una especialista en desentrañarlo teóricamente, para que nos hablaran del momento que atraviesa. Lluís Quilez, por problemas de agenda, no pudo estar con ellos saboreando la preselección de su corto.

Alexander Lemus, autor de ‘Echoes from…’, Sergio Mars, ganador de varios Premios Ignotus, Begoña Siles, que imparte clases de ciencia ficción en la Cátedra de Cine de Valladolid y es profesora de la Universidad CEU Cardenal Herrera, y Javier Valenzuela, autor de ‘Clarke’s Third Law’ (Valen Arts), lamentan que la ciencia ficción tenga que presentarse bajo la etiqueta del género fantástico, en un país al que la palabra ciencia parece ser el ajo que ahuyenta a los vampiros.

De izquierda a derecha, Begoña Siles, Alexander Lemus, Sergio Mars y Javier Valenzuela. Fotografía: MAO.

De izquierda a derecha, Begoña Siles, Alexander Lemus, Sergio Mars y Javier Valenzuela. Fotografía: MAO.

 ¿Está la ciencia ficción de moda? Quiero decir, ¿está de moda la representación, bajo distintos géneros, del mundo al borde del abismo civilizatorio, del cual gozamos como lectores o espectadores de cine?

Begoña Siles: “Sí creo que está de moda, al menos desde el punto de vista cinematográfico. Y está de moda porque en épocas de crisis, la ciencia ficción se hace eco de este presente tan compulsivo en el que vivimos; pone una lupa en nuestro presente y lo proyecta hacia el futuro”.

Alexander Lemus: “La visión apocalíptica ha estado desde hace muchos años. Siempre hemos pensado que estábamos al borde del fin del mundo. Por eso la ciencia ficción no pierde vigencia. De manera que incluso en películas de gran presupuesto encuentran su nicho, como ‘Interstellar’ (Christopher Nolan) o ‘La llegada’ (Denis Villeneuve), lo cual me sorprende porque son películas un poco más duras y que ofrecen menos concesiones al espectador que los blockbuster”.

Sergio Mars: “Bueno, pues yo voy a ir a la contra. La ciencia ficción literaria está en horas bajísimas. La ciencia ficción que en estos momentos está teniendo un poco más de éxito es la que tiene una versión más aventurera, más de entretenimiento. Y yo diría que es la fantasía la que sale al quite de esa ciencia ficción de capa caída para, tomando cierta distancia, mostrarnos sociedades al  borde del colapso, con esa sensación de obsolescencia”.

Javier Valenzuela: “La ciencia ficción es un género que cuesta mucho dinero, lo cual ya determina su funcionamiento. En todo caso, pienso que funciona bien porque conecta con el ser humano, con las inquietudes que nos ocupan, de nuestra relación con la tecnología como ser humano creador y sus consecuencias. Y centrándonos en el cine que se hace en este país, si ya es difícil levantar una película, es mucho más difícil hacer ciencia ficción. A mí lo que más me interesa de ella es que plantea los límites, hacia dónde vamos como cultura. Y por otro lado, está la pregunta acerca de los límites del propio género: ¿Star Wars es ciencia ficción o es fantasía? ¿Dónde está el límite entre la magia y la ciencia?

De izquierda a derecha, Begoña Siles, Alexander Lemus, Sergio Mars, Javier Valenzuela y Salva Torres. Fotografía: MAO.

De izquierda a derecha, Begoña Siles, Alexander Lemus, Sergio Mars, Javier Valenzuela y Salva Torres. Fotografía: MAO.

¿La ciencia ficción está en auge? Cada vez hay más aficionados al cine de ciencia ficción en un país como el nuestro en el que, a diferencia de lo ocurre en los países anglosajones, apenas tiene incidencia en la lista de los libros más vendidos o de las películas más vistas.

SM: “Yo voy a decir algo muy simple: a finales de los años 90 teníamos tiradas de más de 10.000 ejemplares; hemos ido bajando y ahora son de 1.000 para los casos de superéxitos y de apenas un centenar en el resto. De manera que en literatura cada vez hay menos. Ahora bien, en cine, muchas veces sin que el público lo sepa, se ve cada vez más ciencia ficción. Por ejemplo, Marvel, todas sus películas son de ciencia ficción, aunque no la venden como tal. Si no la venden como ciencia ficción, la gente está dispuesta a aceptarla. Es la etiqueta lo que todavía echa para atrás”.

¿Por qué echa para atrás?

AL: “Bueno, tal vez porque la palabra ciencia asusta todavía mucho. Y también porque películas como ‘Star Trek’ parecía cosa de frikis. Entonces, parece como si se denostaran ese tipo de películas, cuando las de Marvel están vendiendo una millonada…”

SM: “En España, comparativamente menos. Son superéxitos fuera de España, pero aquí son sólo éxitos”.

AL: “Sí, bueno, eso también es sintomático de lo que está ocurriendo. Pero también hay películas como ‘Los juegos del hambre’, en las que se habla de un futuro distópico, pero siempre con elementos de fantasía, sin entrar de lleno en la ciencia ficción…”

SM: “A ver, ‘Los juegos del hambre’ son una falsa distopía, no presenta un futuro horrible, sino que termina siendo una historia reaccionaria juvenil, para que los jóvenes se sientan a gusto tal y como están”.

Alexander Lemus, en un momento del encuentro. Fotografía: MAO.

Alexander Lemus, en un momento del encuentro. Fotografía: MAO.

AL: “Sí, está claro, es algo distinto a ‘Fahrenheit  451’ o ‘1984’, pero bueno es sintomático que se estén vendiendo más como películas de aventuras que de ciencia ficción, de manera que si te quieres ir al terreno especulativo te tienes que ir a películas como ‘Código fuente’ (Duncan Jones) en la que se tocan temas un poco más complejos. Pero volviendo a la pregunta, yo sí creo que la ciencia ficción está en auge, aunque los espectadores que consumen ciencia ficción no lo sepan. En todo caso, las películas de superhéroes se seguirán haciendo mientras vendan y luego pasarán de moda”.

SM: “Lo que resulta significativo es que las películas de zombis no pasen de moda. Y no pasan porque están hablando de nuestra civilización muerta, muerta viviente. Cuando nació hace unos diez años se pensaba que duraría dos o tres, y ahí sigue, porque los motivos por los cuales nació siguen vigentes. Y es un reflejo social. Lo que se le achaca a la ciencia ficción es que no esté dando soluciones y por eso se recurre a otros géneros”.

Begoña Siles, en un momento del encuentro. Fotografía: MAO.

Begoña Siles, en un momento del encuentro. Fotografía: MAO.

BS: “Sí, yo iría por ahí. Nuestra sociedad actual está muerta y quienes la pueblan pues son zombis. Pero de todas formas la ciencia ficción actual sí pienso que da una solución y, en este sentido, me molesta que se trate de colar por ciencia ficción lo que es del género fantástico. En este caso, frente a lo contingente de la existencia buscamos explicaciones sobrenaturales, que están del lado de la magia, no de la racionalidad, de la ciencia. Y esta es la diferencia: la ciencia ficción surge del relato de la modernidad, del desarrollo tecno-científico que vendría a ofrecer respuesta a esa contingencia, a ese azar. Yo diría que la ciencia ficción actual es entrópica, más utópica o distópica, y un buen ejemplo de ello sería ‘Melancolía’ (Lars Von Trier) o ‘Fin’ (Jorge Torregrosa), donde el género humano va desapareciendo sin una aparente explicación”.

SM: “Es curioso porque la última vez que nos enfrentamos a un cambio histórico radical fue a finales del siglo XIX. Y en ese momento hubo una proliferación enorme de utopías; llegaron a publicarse decenas de utopías. En este momento no estamos reaccionando de ese modo…”

BS: “Por eso decía que vivimos en la entropía. Ya no se construyen utopías, sino que damos por hecho tanto la destrucción de la tierra como del ser humano en las ficciones cinematográficas”.

SM: “La ciencia ficción utópica se enfrenta con un problema y es que ya no tenemos referentes filosóficos capaces de construir una teoría que nos permita superar la civilización zombi actual, que por eso es zombi, por su incapacidad para crear algo que la supere”.

BS: “La caída de los metarrelatos es lo que ha producido: una ciencia ficción carente de utopías”.

Sergio Mars, con Javier Valenzuela en segundo plano, en un momento del encuentro. Fotografía: MAO.

Sergio Mars, con Javier Valenzuela en segundo plano, en un momento del encuentro. Fotografía: MAO.

SM: “Los dos grandes temas de la época son la literatura de zombis y la literatura fantástica de los grandes imperios que se desmoronan. Y ahí tenemos ‘Juego de tronos’ que aúna a las dos: el imperio que se viene abajo y los zombis que vienen a atacar ese imperio que se desploma”.

JV: “Volviendo a la pregunta que has hecho, desde el punto de vista de quien quiere levantar una película de ciencia ficción es su coste, aunque se puedan hacer películas más sencillas, y la introducción de elementos de ciencia ficción que complican aún más la apuesta. De manera que quienes nos decidimos por ello supone echarle mucho valor, porque, además de la temática, esto es dinero también, lo que significa que tienes que buscar una fórmula comercial que venda. Creo que la ciencia ficción no es que venda menos, sino que hay que saber venderla.

¿La ciencia ficción, al menos por lo que se refiere al cine, ha dejado de lado lo narrativo, la importancia de la trama, a favor de las grandes escenografías? ¿Se busca no tanto el relato como su espectacularización?

JV: “Para mí, tan importante es la parte formal, cómo cuentas la historia, como su contenido. Y también soy partidario de tratar al espectador como alguien inteligente al que no es necesario desmenuzarle la historia, sino que la deduzca por sí mismo. El modelo capitalista no deja espacio para las personas, que se transforman en mano de obra, y en obras como ‘Divergente’ hay una intención de cuestionar todo esto, aunque no se consiga”.

AL: “Yo creo que tiene que ver más con el capital, que tiene miedo a invertir en una película que cree que el espectador no la va a entender y, por tanto, se va jugar su dinero. Eso se ve sobre todo en los blockbuster…”

Javier Valenzuela, en un momento del encuentro. Fotografía: MAO.

Javier Valenzuela, en un momento del encuentro. Fotografía: MAO.

JV: “Bueno, en los blockbuster también los hay que tienen en cuenta el contenido, más allá del espectáculo, y de hecho son algunos de mis referentes”.

AL: “Por supuesto, los hay, como es el caso de ‘Blade Runner’ (Ridley Scott), donde la escenografía está al servicio de la narrativa”.

SM: “La ciencia ficción, históricamente, siempre se ha movido entre dos parámetros: uno es el espectáculo y el otro las ideas. Dependiendo del periodo o de las modas, ha primado más uno u otro, pero su objetivo ha sido siempre aunar ambas: representar ideas con un formato atractivo y espectacular. La buena ciencia ficción debe aspirar a todo, a transmitir espectáculo ligado a las ideas. Y una de las cosas que la crítica seria no le perdona es que busca dar espectáculo, porque está mal visto. Y ese es uno de los retos que tenemos en la ciencia ficción”.

BS: “Yo sí creo que actualmente se corre el riesgo de que la espectacularidad pueda con las ideas, que las aplaste. Aunque haya películas como Solaris, 2001 o incluso Melancolía que privilegia la narratividad y por las que sería bueno apostar”.

De izquierda a derecha, Alexander Lemus, Javier Valenzuela, Sergio Mars y Begoña Siles, al término del encuentro. Fotografía: MAO.

De izquierda a derecha, Alexander Lemus, Javier Valenzuela, Sergio Mars y Begoña Siles, al término del encuentro. Fotografía: MAO.

Los escritores de novela negra dicen que Valencia, por aquello de la corrupción y la ristra de personajes asociados a ella, es una ciudad que se presta al género. ¿También lo sería para la ciencia ficción?

SM: “En Valencia hay movimiento, aunque pienso que siempre ha sido un referente dentro de la ciencia ficción. En mi ‘Antología’ hay nueve autoras valencianas. Lo que no hay es salida comercial, porque casi nadie publica ciencia ficción en España. Hay prejuicio contra ella. ‘El ministerio del tiempo’, en este sentido, se alimenta de otras historias de ciencia ficción, aprovechando lo que ya ha calado en la sociedad”.

Los demás asienten, terminando por intercambiar impresiones ya en corro, a la espera de que la ciencia ficción, que en su caso ha calado bien hondo, vaya creciendo sin necesidad de disfrazarse de fantástico.

Begoña Siles, Javier Valenzuela, Alexander Lemus y Sergio Mars, en el encuentro del festival del libro Sindokma. Fotografía: MAO.

Begoña Siles, Javier Valenzuela, Alexander Lemus y Sergio Mars, en el encuentro del festival del libro Sindokma. Fotografía: MAO.

Video del festival del libro Sindokma realizado por Josevi Marco y Carles Claver:

Salva Torres

La mentira como una de las bellas artes

Fake. No es verdad, no es mentira
Institut Valencià d’Art Modern (IVAM)
C / Guillem de Castro, 116. Valencia
Hasta el 29 de enero de 2017

El director del Institut Valencià d’Art Modern, José Miguel G. Cortés, el comisario Jorge Luis Marzo y el artista Joan Fontcuberta presentaron la exposición ‘Fake. No es verdad, no es mentira’ con un recorrido por la muestra. “Fake. No es verdad, no es mentira es un proyecto muy significativo para el IVAM porque resume lo que quiere ser el museo: un lugar donde se cuestionan temas, donde se formulan preguntas, un lugar que nos obliga a pensar”, señaló Cortés.

La exposición, dividida en cuatro secciones, “es una selección de 44 obras que pretenden ser verdaderas cuando, en realidad, son mentira”, resumió Jorge Luis Marzo. La muestra plantea cuestiones sobre cómo construimos la credibilidad y cómo se generan los valores de verdad en la sociedad. “El fake atenta contra lo que en griego se denomina Doxa (opinión común) y provoca Paradoxa (lo contrario a la opinión común)”, explicó el comisario.

De izquierda a derecha, Joan Fontcuberta, José Miguel Cortés y Jorge Luis Marzo en la presentación de 'Fake. No es verdad, no es mentira'. Imagen cortesía del IVAM.

De izquierda a derecha, Joan Fontcuberta, José Miguel Cortés y Jorge Luis Marzo en la presentación de ‘Fake. No es verdad, no es mentira’. Imagen cortesía del IVAM.

La exposición, que acoge la galería 7 del IVAM hasta el 29 de enero, reúne obras de 50 artistas con cables a la vista, cajas de cartón en el suelo, fichas de exposición a medio montar y hasta una escalera en medio de la sala… ¿es verdad o es mentira?

Uno de los artistas participantes en la muestra es Joan Fontcuberta, Premio Nacional de Fotografía en 1998 y Premio Nacional de Ensayo en 2011, quien resaltó el hecho de que una institución como el IVAM acoja este proyecto. “Hace 40 años que vivo en el fake y no me había planteado qué es. Ésta es la primera gran exposición que intenta hacer una panorámica y categorizar el fake en el arte”, manifestó el artista cuyo trabajo siempre se ha caracterizado por intentar desmantelar lo establecido.

“La exposición cuestiona incluso la autoridad de los museos y las instituciones. Esto demuestra que el IVAM admite la autocrítica, algo fundamental para que el museo sea una plataforma de cuestionamiento. De lo contrario, sería un mausoleo”, señaló Fontcuberta.

No todas las obras expuestas en la muestra son fakes, sino que también hay infiltraciones, camuflajes y sabotajes emprendidos por artistas en todo el mundo con el objetivo de “cuestionarnos aquello que están creando las imágenes”, subrayó el director del IVAM.

La parte dedicada a los Heterónimos reúne obras inventadas secretamente por un autor (ortónimo) con la intención de que sean percibidas como realmente existentes. “Algún día la historia de la cultura tendrá que ser analizada como la historia de la falsedad”, comentó el comisario sobre esta sección. Acerca del capítulo dedicado a las Infiltraciones, el comisario de la muestra apuntó que “son trabajos que operan como parásitos, capaces de proyectar esos sueños de credibilidad de la sociedad”.

La tercera de las secciones de la muestra está dedicada a las Docuficciones, los documentales falsos que buscan desenmascarar los formatos de autoridad, utilizando las técnicas, códigos y convenciones del documental para aparentar serlo. La exposición termina con los Descréditos, con exposiciones falsas presentadas en museos y que acaban exponiendo la ficción y fragilidad de su poder.

'Fake. No es verdad, no es mentira'. Imagen cortesía del IVAM.

‘Fake. No es verdad, no es mentira’. Imagen cortesía del IVAM.

El IVAM redescubre a Pinazo

Pinazo y las vanguardias. Afinidades electivas
Sala Pinazo
IVAM
C / Guillem de Castro, 116. Valencia
Hasta el 17 de septiembre de 2017

“Pinazo, tal vez sin proponérselo, y quizá sin saberlo, ha sido en España un pintor francamente revolucionario”, apunta Rafael Doménech en una de las citas de la exposición Ignacio Pinazo y las vanguardias. Afinidades electivas. El IVAM se hace cargo por primera vez de ese carácter revolucionario del pintor, con motivo del centenario de su muerte, en el denominado Año Pinazo. Y lo hace transformando a su vez la Sala de la Muralla en Sala Pinazo, para albergar esa modernidad del artista de Godella hasta ahora inexplorada.

“Ha sido un desafío, porque destacar esa vertiente moderna de Pinazo era justificar su presencia en el IVAM”, explicó Javier Pérez Rojas, comisario de la muestra que reúne 150 obras. Piezas de Pinazo en “diálogo y posibles correspondencias” con las de otros autores contemporáneos que en su mayoría nunca conocieron la obra del pintor valenciano. De ahí las Afinidades electivas a las que se refiere el título, tomado prestado de una novela romántica de Goethe, como justo subrayado de las sorprendentes ligazones entre Pinazo y artistas como Picasso, Goya, Barceló, Saura, Gargallo, Valdés, Gaya o Julio González, por citar algunos cercanos.

Pinazo y las vanguardias. Imagen cortesía del IVAM.

Pinazo y las vanguardias. Imagen cortesía del IVAM.

“Un Pinazo inédito e insólito, que en parte se intuía, pero que hasta ahora no se había destacado ni visualizado desde que el IVAM abrió sus puertas hace 27 años”, destacan desde el museo como prueba “del antes y el después” que supone esta exposición a juicio de José Miguel Cortés, director del IVAM. Sorprende sin duda que así sea, porque no ha sido necesario estirar demasiado esa correspondencia de Pinazo con las vanguardias. Sus cuadros inacabados, el grado de abstracción de su vocación realista, los retratos infantiles tímidamente morbosos, sus paisajes turbios e incluso sus arriesgados e inquietantes desnudos, desbordan los límites de cualquier género al que se le adscriba.

Si lo que se pretendía era “romper con prejuicios y visiones restringidas sobre el artista valenciano”, Ignacio Pinazo y las vanguardias lo consigue a poco que la mirada se vaya deteniendo por el largo recorrido expositivo. “Pinazo es un hombre muy poliédrico”, resaltó Pérez Rojas. Tan poliédrico como escasamente académico. “Nunca lo fue”. En todo caso, “naturalista, pero muy innovador y reflexivo”, añadió el comisario, para concluir que la muestra no tenía “nada que ver con las exposiciones que se han hecho hasta la fecha de Pinazo”.

Vista de la exposición 'Pinazo y las vanguardias. Afinidades electivas' en el IVAM.

Vista de la exposición ‘Pinazo y las vanguardias. Afinidades electivas’ en el IVAM.

Sin moldes que puedan servir para encajar de una vez por todas su obra, se advierten rasgos próximos a Goya en algunos retratos, también el carácter matérico de Barceló le resulta afín, así como el grado de abstracción de Jacinta Gil Roncalés resuena en algunas de sus piezas. Pérez Rojas destacó atinadamente su “mirada fotográfica”, fruto del “encuadre” y de la “exploración de los detalles”, que pudiera hacerse extensivo al cine con solo prolongar un poco más el punto de vista narrativo que adopta la exposición.

Las afinidades se extienden hasta artistas como John Cage, Kurt Schwitters, Pierre Soulages, Horacio Coppola, Jean Dubuffet o Herbert List, como prueba del carácter poliédrico de un Pinazo “gran explorador de lo moderno en Valencia”, subrayó el comisario. Por si cabía alguna duda de la apuesta con la que arranca el nuevo curso en el IVAM, Cortés apostilló: “Creemos en la obra de Pinazo y en su modernidad”. A falta del dinero que permita avanzar en la Cátedra Ignacio Pinazo creada junto a la Universitat de València (“nos vamos de un susto económico a otro”, Cortés dixit), el IVAM redescubre a Pinazo ofreciéndole los 1.000 m2 de su Sala de la Muralla.

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Vista de la exposición 'Pinazo y las vanguardias. Afinidades electivas'. Imagen cortesía del IVAM.

Vista de la exposición ‘Pinazo y las vanguardias. Afinidades electivas’. Imagen cortesía del IVAM.

Salva Torres

Fascinantes, tristes metrópolis

Perdidos en la ciudad
Institut Valencià d’Art Modern IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 4 de junio de 2017

“Las ciudades son como los sueños, están construidas de deseos y de miedos”. Al igual que Italo Calvino, muchos otros escritores van subrayando a lo largo de la exposición Perdidos en la ciudad lo que piensan del hecho urbano. José Miguel Cortés, director del IVAM, quiso puntualizar que el término perdidos se refería no tanto a la sensación de abandono como a lo señalado por Walter Benjamin, otro de los autores citados: “Perderse en la ciudad para descubrir nuevas formas de entender y de experimentar esa ciudad”, señaló Cortés.

Fotografía de Gregory Crewdson en 'Perdidos en la ciudad' del IVAM.

Fotografía de Gregory Crewdson en ‘Perdidos en la ciudad’ del IVAM.

A pesar del matiz, lo cierto es que la muestra que reúne más de 200 obras, entre pinturas, esculturas, fotografías, videos y una instalación con los libros evocados a lo largo del recorrido, termina produciendo cierto desasosiego. El que va de la “fascinación de la metrópoli” con la que arranca en la sala 1 la exposición, a la “ciudad deshumanizada” que va atravesando el conjunto de las diez salas.

El propio Cortés señaló esta circunstancia al final del recorrido: “Son las propias obras las que han impuesto esa visión”. De manera que la lectura “positiva”, derivada de la técnica y el progreso “que supuestamente nos haría libres”, va dejando paso a esa otra más desencantada al haberse “trastocado” todo eso. J. G. Ballard, citado junto a Ricardo Piglia en los ‘Paisajes globales’ de la sala cinco, lo enuncia así: “El fracturado horizonte de la ciudad parecía el encefalograma zigzagueante de una crisis mental irresuelta”.

Escultura de Julian Opie en 'Perdidos en la ciudad' del IVAM.

Escultura de Julian Opie en ‘Perdidos en la ciudad’ del IVAM.

Y es a base de zigzagueos, propios de esa crisis irresuelta, como va dando tumbos esa ciudad mostrada desde diversos ángulos en el IVAM. Comisariada por el propio Cortés, con la ayuda de María Jesús Folch, la exposición se adentra en las fascinadas metrópolis de principios del siglo pasado, para enseguida transitar por espacios banales, paisajes globales, multitudes diversas, ciudades imaginadas, urbes desnudas, mundos extraños y, por último, a modo de concluyente derivada, arquitecturas del miedo; todos ellos, epígrafes de cada una de las salas.

La música y el cine también sirven de guía por ese deambular urbano. “La música de fondo es un elemento a destacar, porque las ciudades no son silenciosas, de ahí la importancia del sonido”, precisó Cortés. Secuencias de películas como Alphaville, de Jean Luc Godard, Smoke, de Wayne Wang o Caché, de Michael Haneke, arropan el conjunto, del que igualmente sobresalen los 458 minutos de Empire, de Andy Warhol: “Pueden verla”, ironizó el comisario, describiendo la película del artista pop como aquella “donde no ocurre nada u ocurre mucho” en ese plano repetitivo del Empire State Building. En esa misma sala, se pasaba de “lo más luminoso” (Valerio Adami) a “lo más alienante” (Warhol).

Escultura de John Chamberlain en 'Perdidos en la ciudad' del IVAM.

Escultura de John Chamberlain en ‘Perdidos en la ciudad’ del IVAM.

Perdidos en la ciudad invita a que “la gente se pierda y haga su propio recorrido”, precisó Cortés, mientras iba repasando algunas de las obras expuestas: de artistas valencianos como Javier Goerlich, Equipo Crónica, Gabriel Cualladó, Miquel Navarro, Anzo o Mira Bernabeu, a nacionales e internacionales como Eduardo Arroyo, Antoni Muntadas, Miguel Trillo, Horacio Coppola, Gordon Matta-Clark, John Baldessari o Thomas Ruff. Todos ellos evocando lo que Rafael Chirbes manifiesta en la sala urbes desnudas: “Hay gentes, libros o ciudades que no entendemos, pero que nos atrapan y nos obligan a visitarlas una y otra vez”.

Esa visión se acentúa a medida que se avanza por la exposición, hasta desembocar en esas arquitecturas del miedo que Cortés adjetivó como de “control y vigilancia”, ejemplificadas precisamente en las Torres de Vigilancia de Sigmar Polke. “Tras la caída del muro de Berlín, igual hay ahora más muros que nunca en el mundo”, señaló Cortés. Una cita de Christa Wolf cerraba el recorrido a modo de epitafio: “La ciudad había pasado de ser un lugar a ser un vacío”.

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Vista de una de las salas de 'Perdidos en la ciudad' del IVAM.

Vista de una de las salas de ‘Perdidos en la ciudad’ del IVAM.

Obra de Mira Bernabeu en la exposición 'Perdidos en la ciudad' del IVAM.

Obra de Mira Bernabeu en la exposición ‘Perdidos en la ciudad’ del IVAM.

Salva Torres