Las contribuciones escultóricas de Jose Ramón Anda

‘José Ramón Anda. Causa formal y materia’
Museo Oteiza
Calle la Cuesta 7, Alzuza, Navarra
Hasta el 1 de octubre de 2017

El Museo Oteiza acoge un nuevo proyecto expositivo que revisa la obra de José Ramón Anda (Bakaiku, 1948) y analiza las contribuciones al ámbito de lo escultórico de uno de los autores más significativos del arte contemporáneo, inscrito en la segunda generación de artistas vinculados al movimiento de la llamada ‘Escuela Vasca de Escultura’, que renovó los lenguajes artísticos a partir de los años sesenta del pasado siglo.

La muestra ‘José Ramón Anda. Causa formal y materia’ presenta una selección compuesta por un centenar de obras, que incide en los procesos constructivos del artista e incluye obras escultóricas, pequeños estudios procedentes del taller del artista y piezas correspondientes a sus trabajos de mobiliario. El conjunto de su obra expresa las relaciones y enlaces que mantienen sus piezas con las principales problemáticas a las que se enfrenta la práctica escultórica en las últimas décadas del Siglo XX y concilia las referencias clásicas y las propias de las vanguardias modernas del arte y de la arquitectura, para ubicar y reconocer en su entorno paisajístico, social y personal, una escultura singularizada por el tiempo y el proceso de la materia.

Una de las piezas del escultor Jose Ramón Anda, que forma parte del proyecto expositivo que revisa su obra. Fotografía cortesía del Museo Oteiza.

Una de las piezas del escultor Jose Ramón Anda, que forma parte del proyecto expositivo que revisa su obra. Fotografía cortesía del Museo Oteiza.

En la obra de José Ramón Anda confluye su admiración hacia los renovadores constructivos de la escultura abstracta, desde Max Bill y Brancusi, hasta Chillida y Jorge Oteiza, con quien mantuvo una intensa relación personal y profesional, sin olvidar la expresividad y la composición en la talla y el modelado de los grandes clásicos, aunando en sus piezas aspectos geometrizantes y la percepción simultánea de organicidad que aplica a sus obras.

Esta constante expresiva ha modulado sutilmente muchas de sus propuestas artísticas, que conjugan diferentes superficies en un mismo cuerpo escultórico, generando una lógica estructural muy singular y una poética propia, en la que la contundencia del material se combina con la delicadeza del tratamiento que recibe en su superficie, en su encuentro con el espectador. De este modo, la solidez y la fluidez espacial se articulan en su trabajo como un enlace permanente que genera espacios de reflexión y de tensión en una escultura siempre sometida a esa dualidad expresiva, en un proceso continuo en el que lo orgánico y geométrico conviven sin conflicto y que la escultura se encarga de testimoniar.

Una de las piezas del escultor Jose Ramón Anda, que forma parte del proyecto expositivo que revisa su obra. Fotografía cortesía del Museo Oteiza.

Una de las piezas del escultor Jose Ramón Anda, que forma parte del proyecto expositivo que revisa su obra. Fotografía cortesía del Museo Oteiza.

Esta muestra, comisariada por el artista Javier Balda y producida por el Museo Oteiza, en colaboración con Kutxa Fundazioa y el Ayuntamiento de Egüés, hasta el 1 de octubre de 2017, se completa con una publicación monográfica, que incorpora unas notas sobre la escultura de Anda por el comisario del proyecto y que recupera e incorpora como anexo un texto crítico escrito en 1996 por Pedro Manterola, ex director y ex presidente de la Fundación Oteiza. El proyecto se completa con un extenso programa pedagógico.

José Ramón Anda es un artista con una amplia trayectoria profesional, desarrollada desde mediados de los años setenta del siglo XX hasta la actualidad. Ha protagonizado numerosas exposiciones individuales y ha participado en un centenar de exposiciones colectivas. Entre sus exposiciones más recientes, destacan ‘Los límites de la materia’ (Tecla Sala, L’Hospitalet de Llobregat -Ciudadela de Pamplona, 2008) o ‘Formas contra el tiempo’ (Museo Bellas Artes de Bilbao, 2012). Es autor de numerosas intervenciones en el espacio público en localidades como Donostia, Pamplona, Tolosa, Zarautz, Zumarraga, Urretxu, Bakio, Galdakao, Bakaiku, L’Hospitalet, Sartaguda o Urnieta. Su obra se encuentra en las colecciones del Museo San Telmo, Museo de Navarra, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Museo Internacional de la Resistencia, Fundación Salvador Allende, Gobierno Vasco, Colección La Caixa, Colección Kutxabank, Colección Caja Navarra, Universidad Pública de Navarra, Parlamento de Navarra o Artium, Vitoria.

Instantánea del escultor Jose Ramón Anda, con motivo del proyecto expositivo que revisa su obra. Fotografía cortesía del Museo Oteiza.

Instantánea del escultor Jose Ramón Anda, con motivo del proyecto expositivo que revisa su obra. Fotografía cortesía del Museo Oteiza.

 

Jorge Oteiza en la Fundación Evaristo Valle

Oteiza en la colección del MAS
Fundación Museo Evaristo Valle
Camino de Cabueñes 261, Somió (Gijón)
Hasta el 25 de septiembre de 2016

La Fundación Museo Evaristo Valle acoge, hasta el 25 de septiembre, una exposición temporal de obra escultórica del referente de la Escuela Vasca de Escultura Jorge Oteiza. La muestra se compone de once piezas pertenecientes a la colección del Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Santander y Cantabria (MAS), donadas por el singular coleccionista apátrida de origen ruso Pablo Schabelsky (decisivo su papel de mecenazgo en el desarrollo del arte contemporáneo español), así como de la obra ‘Caja Vacía’, que procede de una colección particular.

El marco cronológico que particulariza esta exhibición se remonta al ocaso de la década de los años cuarenta del pasado siglo, coincidiendo con el retorno de Oteiza a España tras su etapa sudamericana, en la que, amén de eludir los albores y el desarrollo de la Guerra Civil Española, investiga y profundiza en la estética escultórica precolombina, emparentado generosamente con la línea de trabajo del artista británico Henry Moore y cuyo influjo se explicita en dos de las piezas de la colección -‘Mujeres murmurando’  y ‘Figuras’, ambas de 1949-. Sin embargo, ‘Adán y Eva’ (1951) y ‘Xenpelar’ (1969) revelan un territorio de proposiciones reflexivas y fenomenológicas en torno de la figura humana que asientan el nuevo horizonte conceptual del artista guipuzcoano.

Imagen de la obra 'Piedad nº2 para Aránzazu'. Fotografía: Merche Medina.

Imagen de la obra ‘Piedad nº2 para Aránzazu’. Fotografía: Merche Medina.

Igualmente, se incluyen en la exposición piezas de labor propedéutica para la ejecución estatuaria del friso y la fachada de la Basílica de Nuestra Señora de Arantzazu, en la localidad guipuzcoana de Oñate, como son ‘Cabeza de Apóstol para Aránzazu’, ‘Asunción para Aránzazu’, ‘Friso con cuatro Apóstoles’ y ‘Piedad de Aránzazu’ -que comprenden dos décadas de trabajo interrumpido a causa del  impedimentum de la Iglesia, factor que retrasó el proyecto hasta su ejecución definitiva en 1968-, en la que Oteiza implementa su vindicación de las teorías de la caquexia expresivo-figurativa aplicada a la temática religiosa.

Por su parte, ‘Caja vacía’ (1958), un estudio del vacío como sacro territorio de protección, debe vincularse con su autodenominado ‘Propósito Experimental’, etapa de experimentación constructivista, consanguínea con la tradición geométrica europea y que supone la antesala de su cese definitivo de la praxis escultórica.

“Díscolo, indómito, provocador, incomodo, rebelde, fugitivo, irrepetible, conspirador (yo amo las situaciones que nos obligan a conspirar), proteico, pero no en el sentido de disperso, sino en el sentido de que su obra lo abarca todo (lo filosófico, lo antropológico, la estética, la ética e incluso lo utópico), poliédrico, en permanente lucha contra el engaño y la impostura, quijotesco, agitador cultural, disidente, inconformista, conciencia crítica, Jorge Oteiza es todo y más”. (Gregorio Díaz Ereño, director del Museo Oteiza)

Imagen general de exposición de Jorge Oteiza en la Fundación Evaristo Valle de Gijón. Fotografía: Merche Medina.

Imagen general de exposición de Jorge Oteiza en la Fundación Evaristo Valle de Gijón. Fotografía: Merche Medina.

Jose Ramón Alarcón

 

Donostiartean celebra su tercera edición

III Feria Internacional de Arte Contemporáneo DONOSTIARTEAN
Palacio de Congresos Kursaal
Avenida de Zurriola 1, Donostia, Guipuzkoa
Del 12 al 15 de mayo de 2016

Coincidiendo con la Capitalidad Europea San Sebastián 2016, la Feria Internacional de Arte Contemporáneo DonostiArtean celebra su tercera edición, que tendrá lugar, del 12 al 15 de mayo de 2016, en el Palacio de Congresos Kursaal de San Sebastián, centro de actividad cultural de la ciudad.

DONOSTIARTEAN. MAKMA

La III edición de la feria se celebra en un año decisivo para la ciudad de San Sebastián, en tanto que  Capital Cultural Europea 2016, lo que va a suponer, entre otras cuestiones, un incremento de 1.500.000 de visitantes, en una ciudad que ya atesora una habitual y relevante presencia de turismo. Por este motivo, se incorporan al proyecto novedades significativas:

NUEVAS PROPUESTAS 2016

• Programa de actividades paralelas a la feria.

• Convocatoria del Primer Certamen para Carteles ‘Feria Donostiartean’ de Pintura y Dibujo, del que ha salido el cartel publicitario de la feria. Se han seleccionado 34 obras de entre las presentadas, que han sido expuestas en un circuito de comercios de San Sebastián. En esta iniciativa colaboran Papelería Tamayo, Espacio Punto Creativo Iñigo Arístegui y San Sebastián Shops.

• Apoyo al proyecto por parte del Ayuntamiento de San Sebastián, implicado e interesado en la feria como actividad complementaria al programa de la Capitalidad Cultural 2016.

• La III edición de DonostiArtean cuenta, además, con el apoyo de San Sebastián Turismo, San Sebastián Capital Cultural 2016, Kutxa Fundazioa, San Sebastián Shops, Papelería Tamayo e Iñigo Arístegui Punto Creativo.

Pieza perteneciente a la instalación 'Vertebrados', de la valenciana Nanda Botella, presente en Donostiartean. Fotografía cortesía de los organizadores.

Pieza perteneciente a la instalación ‘Vertebrados’, de la valenciana Nanda Botella, presente en Donostiartean. Fotografía cortesía de los organizadores.

Uno de los elementos destacados de la presente edición es la participación de galerías de muy diversa procedencia geográfica, acudiendo de varias comunidades españolas y abriendo el abanico de concurrentes a galerías internacionales. Se contará, por tanto, con la participación de treinta y un expositores, de los que diez son extranjeros.

La Feria Internacional de Arte Contemporáneo DonostiArtean apuesta por erigirse en una feria  multidisciplinar, dando cabida a propuestas de pintura, fotografía, escultura, dibujo o grabado, acogiendo la rúbirca de artistas de vanguardia y las firmas más consagradas, como Miquel Barceló, Joan Miró, Rafael Canogar, Antonio Saura, Antoni Tàpies, amén de artistas vascos como Eduardo Chillida o Jorge Oteiza, En total, más de 300 artistas con propuestas atractivas y cercanas para el visitante, en un escaparate perfecto para su difusión y adquisición.

Imagen de la obra 'Máscara', de Rafael Canogar, presente en el stand de la galería madrileña Aleseide. Fotografía cortesía de los organizadores.

Imagen de la obra ‘Máscara’, de Rafael Canogar, presente en el stand de la galería madrileña Aleseide. Fotografía cortesía de los organizadores.

DonostiArtean es un proyecto promovido por Scarpellini Proyectos S.L., empresa dedicada a la gestión cultural, que colabora con galerías de arte, fundaciones y organismos oficiales, con una trayectoria consolidada en la organización de ferias internacionales de arte contemporáneo.

Donostiartean nace con la intención de convertirse en una feria de referencia en el circuito del arte internacional, consolidándose de año en año con propuestas que acerquen el arte a la ciudad.

 

Jorge Oteiza y el ser estético

El ser estético, Oteiza
Fundación Museo Salvador Victoria
Rubielos de Mora (Teruel)
Hasta el 28 de febrero de 2015

La muestra es una colaboración entre la Fundación Museo Jorge Oteiza de Alzuza (Navarra) y la Fundación Museo Salvador Victoria de Rubielos de Mora (Teruel). El primer contacto entre ambas instituciones tuvo lugar en 2010, en un curso sobre la actualidad de los museos desarrollado por la Universidad de Zaragoza en Calatayud. Posteriormente, en el transcurso de las I Jornadas de Museos de Arte Contemporáneo en el Medio Rural, organizadas por el Museo Salvador Victoria en Teruel en 2013, se fraguó la posibilidad de abordar algunas actividades conjuntas, la primera de las cuales es esta exposición que ve ahora la luz, comisariada por los directores de ambos museos: Gregorio Díaz Ereño y Diego Arribas. Es la primera vez que se exhibe en Teruel la obra de Jorge Oteiza, pionero de la escultura contemporánea de nuestro país y padre de la Escuela Vasca de Escultura.

La exposición está integrada por 37 obras: seis esculturas y 31 originales sobre papel, entre dibujos, acuarelas y collages, datadas todas ellas entre 1950 y 1958, la década más fructífera en la producción artística de Oteiza. Durante ese breve periodo, el artista vasco despliega un intenso programa escultórico que va desde la aplicación del vacío a elementos figurativos, como los apóstoles de la fachada de la basílica de Aránzazu, hasta la experimentación espacial aplicada a la desocupación del cubo y la esfera, en la estela del suprematismo de Malevich y los constructivistas rusos. Es también el periodo de su reconocimiento internacional, al recibir en 1957 el Gran Premio Internacional de Escultura de la IV Bienal de Arte de São Paulo.

El ser estético, Oteiza. Imagen cortesía del artista

El ser estético, Oteiza. Imagen cortesía del Museo Salvador Victoria

Pese a todo ello, Oteiza dará por concluida su investigación escultórica en 1959, pasando a dedicarse con la misma intensidad a otras disciplinas como la arquitectura, la poesía o la antropología y la filología vascas.

En la muestra del museo de Rubielos de Mora, podrá verse precisamente esa apasionada búsqueda de un lenguaje espacial nuevo, radicalmente distinto, que plasmó en numerosas obras sobre papel, con sus anotaciones y observaciones correspondientes, que se presentan relacionadas con cada una de las esculturas en las que acabaron tomando forma.

En la década de los 80 comenzarán los reconocimientos a su dedicación artística. En 1985 recibe la Medalla de Oro de las Bellas Artes del Ministerio de Cultura y en 1988 el Premio Príncipe de Asturias. En 1986 su obra formó parte de una muestra internacional de escultura en el Centre Georges Pompidou de París y en 1988 la Fundació Caixa de Pensions organiza una gran retrospectiva de su obra en Madrid, Bilbao y Barcelona. Ese mismo año su obra representará a España en la Bienal de Venecia junto a la de Susana Solano.

El ser estético, Oteiza. Imagen cortesía del artista

El ser estético, Oteiza. Imagen cortesía del Museo Salvador Victoria

Oteiza fue un humanista, un intelectual que escribe, talla, diseña, construye e investiga. Un conversador apasionado y vehemente que dedicó su obra y su vida a la búsqueda de nuevos espacios para el hombre, el hombre de la esperanza, como él mismo lo definía, desde una concepción espiritual y metafísica del arte. Su obra ha sido fuente de inspiración para numerosos escultores y arquitectos, entre los que contó con grandes amigos con los que desarrolló proyectos conjuntos, como Daniel Fullaondo o Sáenz de Oiza, el autor del edificio de la Fundación Museo Jorge Oteiza en Alzuza (Navarra), que alberga su obra, inaugurado en 2003, el mismo año del fallecimiento del artista.

El ser estético, Oteiza. Imagen cortesía del artista

El ser estético, Oteiza. Imagen cortesía del Museo Salvador Victoria

Néstor Basterretxea fallece muy a su pesar

Fallece Néstor Basterretxea (Bermeo, 1924 – Hondarribia, 2014)
Escultor, pintor y cineasta vasco

Néstor Basterretxea Arzadun, escultor, pintor y director de cine, falleció el pasado sábado 12 de julio en su casa de Hondarribia (Gipuzkoa), a los 90 años de edad. Basterretxea nació en Bermeo (Bizkaia) y en 1936 se exilió junto con su familia, primero a Casablanca y luego a Argentina, según recoge Europa Press tras la noticia de su fallecimiento. En 1952 regresó a España y ganó el concurso para la realización de las pinturas murales de la cripta de la basílica de Arantzazu, en Oñate. Allí entró en contacto con el escultor Jorge Oteiza.

A finales de la década de los cincuenta formó parte de los grupos de vanguardia más importantes del campo creativo español: el Equipo 57 y el grupo Gaur, con Oteiza, Chillida, Mendiburu, Ruiz Balerdi, Amable Arias o Sistiaga, entre otros. A partir de 1963, y durante diez años, desarrolló su trabajo en el campo del diseño industrial, sobre todo en la decoración de hoteles y diseño de muebles. También practicó la fotografía experimental e hizo una exposición en Bilbao en 1969.

Una de las obras escultóricas de Néstor Basterretxea.

Una de las obras escultóricas de Néstor Basterretxea.

En 1982, una escultura suya, que representaba un árbol de siete ramas, resultó ganadora en el concurso de ideas, convocado por el Parlamento vasco, para presidir el hemiciclo. En septiembre de 1987 realizó su primera exposición individual en Madrid, en el Museo Español de Arte Contemporáneo. La antología, que constaba de 140 piezas, entre esculturas, pinturas, dibujos y collages, recogía distintas épocas de su actividad.

En 1988 se inauguró su obra Paloma por la Paz, de siete metros de alta por nueve de ancha, que se instaló en el paseo de Zurriola de San Sebastián, cerca del estadio de Anoeta. Otra obra suya, Monumento al pastor vasco, se encuentra instalada en la localidad de Reno, en el estado norteamericano de Atlanta. Además de la escultura y la pintura, también ha realizado cine, con cortometrajes como Operación H (1963), Pelotari (1964), y Alquézar, retablo de pasión (1965), y el largometraje Ama Lur – Tierra Madre (1966), además de varios documentales.

En Valencia, la galería Alba Cabrera fue quien se encargó de difundir su obra con dos singulares exposiciones. Su responsable, Graciela Devincenzi, lo recuerda como un artista «de una gran honestidad», al que la muerte le incomodaba «por absurda, debido a las muchas cosas que todavía le quedaban por hacer», según recuerda la galerista, que sentía un «profundo afecto» por el escultor vasco.

En MAKMA le dedicamos un artículo con motivo de su exposición antológica en el Museo de Bellas Artes de Bilbao el pasado año. Ésta es la reseña publicada acerca de su obra y su persona, que volvemos a editar a modo de homenaje.

Obra de Néstor Basterretxea, escultor vasco recientemente fallecido.

Obra de Néstor Basterretxea, escultor vasco recientemente fallecido.

Néstor Basterretxea (Bermeo, 1924) tiene los pies en el suelo, pero la cabeza siempre en otros sitios. Siendo nacionalista vasco, proyecta sus casi 90 años tan lejos como le da su fértil imaginación cosmopolita. Como él mismo ha dicho en más de una ocasión, pertenecer a una tierra no es un obstáculo, sino el punto desde el que partir hacia otros lugares. De hecho, su serie sobre Cosmogonía Vasca bien pudiera ser el lugar común de los mitos que otros pueblos abrazan. Formas particulares para transmitir sentimientos universales.

De ahí lo apropiado del título de la exposición antológica que le dedica el Museo de Bellas Artes de Bilbao: Néstor Basterretxea. Forma y Universo. Se trata de la retrospectiva más completa celebrada hasta la fecha de la obra del pintor y escultor vasco. Bueno, pintor, escultor y muchas cosas más, como lo demuestra la propia antológica, que repasa 60 años de trayectoria dividida en apartados que vienen a dar testimonio de la inquietud del artista.

De su interés temprano por la arquitectura y el urbanismo, pasamos a la pintura, el diseño industrial, los fotomontajes, su Serie Cosmogónica vasca y sus correlativas esculturas policromadas sobre culturas precolombinas. Además de los carteles, obra gráfica, volumetrías e incluso el cine. No había disciplina artística en la que Basterretxea no picara, atraído por las posibilidades creativas que cada medio rendía a su fértil imaginación. Cada apartado por separado hunde sus raíces en la capacidad expresiva del artista para sembrar en terrenos dispares. Terrenos que, sin embargo, acaban unidos por la línea de puntos del mapa universal que Basterretxea crea a partir de esa línea quebrada que él descubrió investigando sobre el plano.

Más de 200 piezas dan fe de esa forma singular de tratar la línea, hasta convertirla en trasunto universal. El Museo de Bellas Artes de Bilbao, al que Basterretxea ha donado ya un buen puñado de obras fruto de su vinculación emocional con el museo, despliega en una de sus salas ese universo del artista vasco, propiciando que se vea en un solo plano la multitud de formas que adopta su plástica imaginación.

Sorprendentes sus esculturas mitológicas, al igual que sus volumetrías, con esa Atlántida proyectada como museo de las ciencias para la central nuclear de Lemoiz. En esta línea, sorprenden igualmente sus fotomontajes: esculturas ubicadas en contextos imaginarios (ruinas románticas, jardines barrocos o selvas amazónicas). Y es que Basterretxea, con los pies siempre en tierra vasca, no ha parado de imaginarse otros mundos distantes que, siguiendo al poeta francés Paul Éluard, se hallaban en cualquier caso dentro del suyo. Un artista, pues, de las raíces al tallo.

El escultor vasco Néstor Basterretxea, en una imagen de rtve.es.

El escultor vasco Néstor Basterretxea, en una imagen de rtve.es.

Salva Torres