La Albufera según Jesús Castro

Albufera: Espejo del Sol, de Jesús Castro
La Llotgeta
Plaza del Mercado, 4. Valencia
Del 23 de febrero al 13 de abril de 2018

Cuando las primeras sociedades anónimas (holandesas e inglesas) establecieron contacto con el mercado chino, la balanza de pagos fue deficitaria para los intereses europeos, ávidos de porcelanas, sedas etc. Los chinos lo único que aceptaron a cambio fue la moneda de ocho reales de plata española y los relojes. Para la moneda y la plata tenían el equivalente en su idioma; para los relojes no y los bautizaron como «las campanas que suenan solas».

En la España de primeros del siglo XX los distintos parlamentos estaban más interesados en sus reiteradas broncas que en gobernar para los ciudadanos; por aquel entonces había una figura de talante moral irrepetible: D. Joaquín Costa. Todos los partidos querían afiliarle para de este modo tener un argumento de peso en la cámara, a los que el insigne maño les contestó: «Estoy harto de tanta monserga sonora».

Fotografía de Jesús Castro, cortesía de La Llotgeta.

Fotografía de Jesús Castro, cortesía de La Llotgeta.

¿Y qué tiene esto que ver con la fotografía? Pues sencillamente que una buena fotografía habla por sí misma: «es una campana que suena sola» y por lo tanto no necesita de ninguna monserga sonora que le acompañe.

Lo único que puede valer es la definición que realice el propio autor sobre su obra, que normalmente coincide con la teoría de los equivalentes de Albert Stieglitz: «Lo que 40 años dedicados a la fotografía me han enseñado» o «en cada foto que tomo quiero transmitir al espectador la misma emoción que me ha producido al realizarla».

En la presente exposición ‘Albufera, espejo del sol’ Jesús Castro nos muestra su magisterio, su saber hacer, donde sus fotos hablan por sí solas. Dispuestas en un poema sinfónico de inigualable valor étnico y paisajístico. Para ello recurre a la armonía en la composición, la orquestación perfecta entre las luces y las sombras y el perfecto desarrollo de los motivos, alcanzando un clímax digno de admiración.

Fotografía de Jesús Castro, cortesía de La Llotgeta.

Fotografía de Jesús Castro, cortesía de La Llotgeta.

Guillermo Alarcón

El niño, de Daniel Monzón

EL NIÑO, de Daniel Monzón

El niño, la última peli de Daniel Monzón (2014), ha sido promocionada hasta en la sopa, o mejor sería decir hasta en la ensalada, más apropiada para combatir las altas temperaturas en la temporada que ha sido escogida para su estreno. Para colmo todos los indicios apuntan a que Jesús Castro va a ser proclamado nuestro «Paul Newman patrio», o como mínimo el gaditano, el de Vejer de la Frontera por esos ojos que recuerdan al «incendiario» personaje protagonista de «El largo y calido verano», entre otras.

Y con la peli de marras creo que cada día entiendo menos de cine, o mejor sería decir que cada día comparto menos la opinión crítica de las mayorías. Por una parte me parece excesivamente exagerado situar a “El niño” como una de las grandes películas españolas de los últimos años y por otra me parece desconsolador aplicarle una retahíla de reproches por el sentido comercial y la popularidad que ha obtenido. No he leído hasta el momento ninguna crítica que se ubique en un término medio, en un “ni tanto ni tan calvo” que es donde considero merece estar.

Cartel de la película

Cartel de la película

Dentro de la línea argumental lo que más me parece interesante es el realismo del problema del narcotráfico con mucho dinero en juego, un problema que me temo sea imposible de erradicar en el estrecho de Gibraltar, la tierra del contrabando, donde dos continentes están separados por unos escasos catorce kilómetros de distancia. También el realismo de la motivación particular por parte de los tres chavales a la hora de dedicarse al trapicheo y, por encima de todo, el trabajo de Luis Tosar interpretando a un policía de una brigada de estupefacientes, otra peli más que engrandece un impresionante currículum como actor. Sinceramente creo que sin la participación de Tosar o la peculiar mirada en la carismática aportación del nuevo “Newman español” esta peli perdería muchísimo ya que el resto de actores secundarios en sus papeles respectivos no dan la talla, o quizás sería mejor decir que el enfoque de sus papeles no tiene la misma credibilidad.

Luis Tosar en una escena de "El niño"

Luis Tosar en una escena de «El niño»

Me sobra, y mucho, la excesiva extensión en las secuencias dedicadas a los romances así como en los diálogos quinquis de los chavales. Además creo que le falta dramatismo a determinadas escenas.

Puede que resulte más taquillera y exitosa pero para el que suscribe dista de las anteriores pelis de Daniel Monzón, con especial mención a “La celda 211”, aunque sea como sea me parece entretenida, mucho mejor de lo que abunda en la cartelera, y ya puestos prefiero un thriller de aquí con un problema latente y cercano, con su intriga y su acción, que una americanada de allá con una trama similar y repleta de carreras o de fuegos artificiales.

 

JJ Mestre

http://woody-jagger.blogspot.com/