Reflexionar la pandemia. Cultura vs coronavirus

#MAKMAEntrevistas | Reflexionar la pandemia. Cultura vs coronavirus
Viernes 13 de marzo de 2020

Mientras COVID-19 se expande, sus consecuencias nos trastornan y dibujan un estado de alarma sanitaria sin precedentes. Miedo, desconcierto, incredulidad, impotencia, escepticismo, manipulación y otros conceptos sobrevuelan nuestro horizonte personal y profesional. “Responsabilidad cívica” y “recesión económica” resuenan en un inquietante equilibrio que afecta, de un modo progresivo, al ámbito social, cultural, económico y político. En definitiva, vital.

Ante el presente e incierto panorama, desde MAKMA (y mediante frías solicitudes telemáticas) hemos invitado a difundir su testimonio a una heterogénea nómina de personas implicadas profesionalmente en el área de las artes visuales, escénicas, literarias, cinematográficas, universitarias y políticas, procurando respuesta a diversas cuestiones que nos ofrecen una interesante y lúcida reflexión acerca de cómo aquellas personas que vivimos y participamos de la cultura afrontamos la presente pandemia.

1) ¿Dónde y en qué situación te encuentras?
2) ¿Cómo te imaginas el escenario inmediato y cuáles serían, a tu juicio, las consecuencias a medio y largo plazo en lo social, cultural, económico y político?
3) En caso de confinamiento, voluntario o forzoso, ¿de qué modo prevés afrontar tu aislamiento? ¿Qué lecturas y/u otras actividades llevarías a cabo?
4) Comentarios y conclusiones.

ADA DEL MORAL (ESCRITORA Y PERIODISTA | TÁNGER)

1) En Marruecos, ¡sin poder salir!

2) Creo que vamos a estar así un tiempecito. Y, económicamente, como no se frene la cosa, las consecuencias no seran muy sostenibles. Me preocupa la alarma social y el no saber el alcance real de esta pandemia.

3) Espero no llegar al aislamiento. Pero me imagino que en casa con mi novio y el perro y salendo a comprar lo mínimo, huyendo del gentío. Si pudiera cruzar a España iríamos a Palencia con mi gato y mi poni, que allí tengo jardín. Voy a aprovechar para terminar mi tesis y mi libro y leer todo lo que tengo pendiente: los cuentos de Katerine Briggs, ‘Apegos feroces’, ‘Hotel California’, la biografía de Victor Hugo, de André Maurois…, cocinar, escribir, cuidar bichos y animales, embarazarme.

4) Me preocupa el pánico social. Me asquean las actitudes de los políticos de todo signo. Me fastidia el cierre de los teatros, la cancelación de las ferias, el destino de los viejos, la duración y el impacto, que tantos vagos estén, de momento, tranquilos ante la idea de no dar palo al agua, y los trabajos que puede estar perdiendo la gente válida.

ALBERTO GÓMEZ FONT (ESCRITOR, LINGÜISTA Y BARMAN | MADRID)

1) En mi domicilio principal (en Madrid), con mi hija, su madre (y viene a trabajar la asistenta). Todos bien. Vida muy normal.

2) Imagino varias semanas de parón casi absoluto y después una lenta vuelta a la normalidad. Los daños económicos (fundamentalmente para el sector servicios) serán muy fuertes. No veo, en cambio, que vaya a haber consecuencias en el cultural ni en lo político.

3) Escuchar música, conversar con los amigos por teléfono y por otros canales y seguir sumergido en mis lecturas tangerinas.

4) Solo echaré de menos mis cervecitas en el bar del barrio…

ÁNGEL DE LA CALLE (ILUSTRADOR, AUTOR DE CÓMICS Y DIRECTOR DE CONTENIDOS DE LA SEMANA NEGRA DE GIJÓN | GIJÓN)

1) Estoy en un autobús, hacia una cita de trabajo.

2) El escenario inmediato es el que veo, cola en el Mercadona. La gente cagada, porque no hacen más que comprar papel WC. A largo plazo no sé, a corto supresión de toda actividad cultural, festiva y de ocio comunitaria.

3) Tengo bastantes libros en papel sin leer o releer para lo que me quede de vida. Y, por suerte, piratear series y pelis es uno de los bienes fundamentales en España (je, je).

4) ¡¡¡Ay, si esto fuese el final del capitalismo, qué bonito hubiese sido!!!

CALO CARRATALÁ (ARTISTA | VALÈNCIA)

1) Hoy he estado todo el día trabajando y, en estos momentos, escuchando las noticias, que anuncian medidas resctrictivas en cuanto a movimientos.

2) Me estoy planteando pasar por la tienda de materiales de Bellas Artes para reponer algunos materiales ya escasos en mi taller; no me haría ninguna gracia quedarme sin poder trabajar estos días. También espero poder ir a mi estudio a diario a trabajar y cuidar de mis gallinas. Con respecto a la comida no soy tan exigente como la locura de mis conciudadanos demuestra, así que espero no dar empujones en los supermercados.

3) Intentaré que mi actividad se parezca a la de cualquier día normal y disfrutar de la oportunidad de pasar más horas en casa con la familia –lo que puede ser un buen momento para disfrutar y compartir confidencias–, ya que siempre es poco el tiempo que tenemos habitualmente –apenas unas horas por la noche–.

4) Mi deseo es seguir viviendo y hacer una vida de lo más normal, intentando compartir y disfrutar de cada momento que tenemos en este universo.

EMILIO GALLEGO (ARTISTA | REQUENA, VALÈNCIA)

Fotografía: Diana Gallego.

1) Me encuentro bien y tranquilo, en casa, donde tengo el taller y el estudio, por lo que no altera en exceso mis rutinas habituales, si bien a partir de hoy los niños no tendrán colegio y tendremos que organizarnos.

2) El escenario inmediato lo veo con preocupación; esto va empeorar, según parece, y hay que atender disciplinadamente las recomendaciones. En cuanto a las consecuencias, parece obvio que se nos viene encima una crisis económica, cuyas consecuencias van a depender de la duración de esta crisis sanitaria. Como siempre, el primer sector afectado es el cultural y artístico, que parece más prescindible en cuanto a supervivencia pura y dura, algo que viene a agravar la ya de por sí situación precaria del sector de las artes visuales, que es en el que me muevo. Las consecuencias a medio y largo plazo creo que dependen, por un lado, de cómo altere la convivencia y si esto nos hace más o menos empáticos y solidarios. Por otro lado, siempre hay que temer que los poderes económicos aprovechen para dar un giro restrictivo en las políticas sociales, pero también en la sombra que se proyecta sobre la cultura, cada vez más espectacularizada, como modo de neutralizar su capacidad de cuestionamiento social. Me preocupa y mucho esto.

3) Como he comentado, debido a que en casa tengo la posibilidad de seguir trabajando, me va a afectar moderadamente el confinamiento, que es voluntario de momento, ya que ni en casa ni alrededor hay ningún caso de coronavirus. La familia estamos siguiendo las indicaciones generales en cuanto a restringir el contacto directo con personas y demás. Tengo una buena reserva de libros y películas para ver, pero no creo que disponga de mucho más tiempo del habitual, así que aún seguiré necesitando un par de vidas más para agotar esa reserva…

4) Ojalá que pase pronto, que la gente sea capaz de tomar las medidas adecuadas, por ellos y por todos. Que no entremos en pánico y que si se acaba el papel higiénico siempre quedará el bidé. ¡Ah!, y una cosa más, mi más sincero agradecimiento a los profesionales de la salud pública, ¡verdaderos héroes de esta situación!

ESPIDO FREIRE (ESCRITORA | MADRID)

1) Estoy en mi casa, en Madrid, confinada de manera voluntaria para evitar la propagación del coronavirus.

2) Es imposible de imaginar ni de prever. Ni siquiera hemos llegado al peor pico de la epidemia. Podremos evaluarlo más adelante.

3) Se parece en gran medida a los días de trabajo en casa sin confinamiento: lectura, escritura, tareas pendientes. Por suerte, no está siendo en absoluto un cambio de hábitos ni un sacrificio para mí. Para quienes sí lo es, estoy recomendando libros y enlaces culturales en las redes sociales, y planeo algo un poco más complejo para cuando se prolongue la situación.

4) Ánimo para todos, y por favor, mucha precaución. Es momento de salvar vidas, lo demás vendrá después.

ISAURA NAVARRO (SECRETARIA AUTÓNOMICA DE SALUD PÚBLICA Y SISTEMA SANITARIO PÚBLICO DE LA GENERALITAT VALENCIANA | VALÈNCIA)

1) Estoy en mi casa, confinada esperando que vengan a hacerme la prueba porque la directora general de Salud Pública ha dado positivo, y como llevamos trabajando codo con codo para hacer frente a esta pandemia, hay riesgo, soy persona de contacto; además, tengo tos y dolor de cabeza.

Ahora trabajando vía telemática, con Whatsapp, llamadas, como mucha más gente. Me encuentro bien, menos la tos y el dolor de cabeza, aunque en espera de resultados.

2) Los efectos económicos y sociales están encima de la mesa. El gobierno debería adoptar más medidas de las que ha adoptado, que son absolutamente insuficientes y poco realistas en cuanto al impacto económico que va a tener una paralización absoluta de la vida productiva y de la vida social.

Creo que las medidas han de ser mas valientes por parte del Estado. Se debe proponer a las Comunidades Autónomas que vayan más allá de lo que se ha ido hasta ahora. Porque es cierto que la mayoría están controladas, pero en Madrid hay más descontrol, y como no se les ha ordenado que se queden en sus casas (como es la recomendación lógica), se están yendo a su segunda residencia a la costa y, por ello, se expande el virus de una manera acelerada. Las medidas a adoptar entiendo que deben ser más drásticas, de mayor cierre, porque la gente lo está viviendo con incertidumbre.

Ayer hubo una comparecencia del presidente del Gobierno donde se anunciaron un serie de medidas, pero desde mi punto de vista, y dado lo ocurrido en otros paises –Francia tomó medidas más pronto e Italia más drásticas y, por supuesto, sabemos el caso de China–, entiendo que ya urge que se adopten decisiones más radicales para parar esto o reducir su impacto, porque, aunque detenerlo es difícil, hemos de contenerlo y tener el mayor control de la situación.

3) ‘L,últim dels valencians’, de Guillermo Colomer, será mi próxima lectura en cuanto pueda, ya que estoy trabajando desde casa.

JAVIER RIOYO (ESCRITOR, PERIODISTA Y DIRECTOR DEL INSTITUTO CERVANTES DE TÁNGER | TÁNGER, MARRUECOS)

1) En Tánger, mirando la costa española desde la terraza. No con aquella sensación de urgencia que se veía en Casablanca película –que siempre fue Tánger–, sino con una inquietud por los que quiero.

2) El escenario cambia cada hora, no quiero ser ni seré apocalíptico, pero los vientos son mucho peores que ese del Levante que de vez en cuando nos aturde y calienta.

3) Me gusta aislarme con mis libros, mis películas y mis cercanos. Ahora termino el mejor del año, ‘El infinito en un junco’, de Irene Vallejo, y me esperan unos cuantos clásicos.

4) Quiero que mi aislamiento y mi manera de ver mi país desde la terraza sean algo voluntario y corto. ¡A la mierda el virus!

JAVIER VALENZUELA (ESCRITOR Y PERIODISTA | MADRID)

1) El coronavirus no ha alterado demasiado mi vida, pero es que mi vida no es de las más habituales. Como antes de su aparición, paso la mayor parte del día en mi casa de Madrid, leyendo y escribiendo. Es lo que hago desde hace décadas: trabajar a distancia. Mi casa, estuviera en Beirut, Rabat, París, Washington o Madrid, o fuera la habitación de un hotel en decenas de otros lugares, siempre ha sido también un lugar de trabajo. El lugar desde el que escribía y desde el que enviaba a la redacción mis artículos, crónicas, reportajes o columnas, o a la editorial los manuscritos de mis libros. Como siempre, salgo a pasear un par de veces al día durante treinta o cuarenta minutos. Y como siempre, sin entrar necesariamente en bares o comercios. Así que, de momento, los principales cambios que siento son que me han cerrado el gimnasio –donde iba dos o tres veces a la semana-, y cancelado reuniones amistosas y actos públicos.

2) Me temo que la recesión provocada tanto por el miedo al coronavirus como por las medidas adoptadas para combatirlo va a ser brutal, tan brutal como la de 2008. Y me temo que la vamos a pagar los de siempre. Con despidos masivos, congelaciones o reducciones de salarios, recortes de prestaciones sociales. Deberíamos aprovechar esta crisis para ajustar determinados aspectos del modo de vida mayoritario. Por ejemplo, para no ir tan acelerados, para ser menos consumistas, para efectuar menos viajes caprichosos que son altamente contaminantes (lo de pasar un fin de semana en una ciudad extranjera porque el vuelo es barato), para devolver las fiestas populares (Fallas y demás) a unas proporciones más razonables, para celebrar menos eventos completamente prescindibles, para intentar tener un país más autosuficiente energética e industrialmente, para valorar y fortalecer el sistema sanitario público, para desarrollar más el teletrabajo y reducir el presencial… Pero intuyo que no lo vamos a hacer. Intuyo que la única consecuencia de esta crisis va a ser una tremenda recesión económica que paguen las clases populares.

3) Aunque ahora vaya a tener que pasar más tiempo en casa, dedicaré mi tiempo libre en ella a lo de siempre: leer y ver algunas películas y series interesantes. He dicho “algunas”, no “todas”. El consumo compulsivo de Netflix y similares también me parece enfermizo.

4) Hubiera sido maravilloso que la reacción popular a la extensión en España del coronavirus no hubiera sido solo el asalto a los supermercados para arramblar con el papel higiénico y las latas de atún. Hubiera sido maravilloso que también se hubiera producido un incremento de las ventas de libros, en librería u online, para pasar la cuarentena. Yo siempre he entendido la lectura de un libro como un viaje, pero creo que los que así lo hacemos somos una minoría cada vez más exigua. Supongo que el principal consumo cultural de esta crisis serán las series televisivas en plataformas de pago. Eso me apena, para qué voy a negarlo.

JESÚS PALACIOS (ESCRITOR Y CRÍTICO DE CINE | MADRID)

1) En Madrid, ciudad contagiada, metido en casa y después de que se hayan cancelado todos los compromisos laborales que tenía tanto fuera como dentro de la capital. Con buena salud, de momento, y capeando el temporal.

2) El escenario inmediato personal es muy negro: la cancelación de varios eventos en los que colaboro significa también pérdidas económicas de las que, como autónomo, dependo mes a mes, con lo que, a día de hoy, no sé cómo voy a poder hacer frente a mis pagos y necesidades más inmediatas. En lo general, creo que el panorama no pinta tampoco mucho mejor. La crisis económica y de confianza propiciará medidas restrictivas de todo tipo, la caída del estado de bienestar se afianzará y tendremos que lidiar con nuevas subidas de precios, cierres de pequeñas y medianas empresas y subidas impositivas. La vida, en especial para quienes trabajamos en temas culturales, se pondrá más complicada, pues en tiempos de tribulación lo que menos importa e interesa al estado (y a la mayoría de ciudadanos) es la cultura. Somos como Stallone, Schwartzenegger y Chuck Norris (quien ya tiene el Corona, por cierto): expendables. Libros, cine, revistas, cómics, literatura y todo lo que los rodea (ferias, festivales, salones, convenciones, etc.) caerán en picado, salvo que el estado haga un gran esfuerzo por respaldarlos. Y si lo hace, será para controlarlos y manipularlos, lo que dejará fuera de juego a quienes no sigan las directrices ideológicas del momento.

3) Como siempre: leyendo, viendo películas, escribiendo y practicando juegos perversos con mi pareja. Por suerte o por desgracia, con más de tres mil libros en cajas y estanterías y más de dos mil películas, no creo que me falte entretenimiento. Incluso puedo prescindir de la televisión (lo que ya suelo hacer en general). Las lecturas serían, como suele ser también el caso, literatura de horror, ciencia ficción distópica y castastrofista, apocalíptica clásica y moderna, crimen, novela negra, pornografía del siglo XX, cuentos infantiles y filósofos como Cioran, Schopenhauer, Zappfe o Nietzsche. O sea: como la vida misma.

4) Mi único comentario es, parafraseando las mejores y peores películas de catástrofes, de ‘Tiburón’ a ‘Redneck Zombies’, que gran parte de lo ocurrido se podría haber evitado, tanto a nivel global como nacional. Ver cómo el día 8 de marzo se manifestaban miles de personas con permiso del gobierno central y local, en el Día de la Mujer, a sabiendas (no de las posibilidades) de las certezas de contagio y multiplicación del virus, no ha hecho más que confirmar mis peores temores sobre la raza humana. Que hace cinco días se permitiera y animara a miles de mujeres a que se concentraran en el epicentro de la epidemia en España y hoy yo no pueda salir de mi casa, ni trabajar, es un dato más que confirma el egocentrismo suicida de una especie que quizá merezca la extinción.

JORDI A. CARBONELL (PROFESOR DE LA URV | TARRAGONA)

1) Desde el punto de vista de la salud me encuentro perfectamente. Como han cerrado la universidad, trabajo en mi casa mandando materiales y deberes a mis alumnos mediante el moodle. Salgo poco y no quedo con nadie. Espero que esta situación dure pocas semanas, ya que la clausura no va conmigo.

2) El escenario inmediato que imagino es el de confinamiento general de todo el país. Creo que las consecuencias que va a tener la epidemia serán nefastas a medio plazo y a todos los niveles. La economía se resentirá sustancialmente y no digamos la cultura. Muchos de los proyectos de este año no se llevarán a cabo y otros saldrán enormemente perjudicados.

3) En estos momentos ya estoy prácticamente confinado. El trabajo me mantiene ocupado y así el tiempo pasa más deprisa. También aprovecharé estos días para terminar unos artículos y para leer algunos libros que tenía pendientes. Si puedo, saldré de vez en cuando a pasear un poco por la playa, acompañado de mi mujer, para que me dé el aire y tomar un poco el sol.

4) Pienso que, aunque no nos guste, debemos seguir las instrucciones de las autoridades sanitarias para superar este problema en el tiempo más breve posible.

LIDIA LÓPEZ (DIRECTORA DE LASTURA EDICIONES | MADRID)

1) Me encuentro en mi casa, donde tengo una pequeña oficina para trabajar. Intento estar en casa todo lo posible y seguir a rajatabla todas las recomendaciones. Apenas salgo para ir al almacén a preparar los pedidos y a la oficina de Correos.

2) No me atrevo a vaticinar las consecuencias en lo social, pero estoy segura de que esta crisis supondrá cambios en muchos aspectos sociales y económicos. Vamos a tener que hacer un examen de conciencia profundo como sociedad y nos daremos cuenta de todo en lo que hemos fallado; quizás pueda ser hasta una oportunidad para plantearnos hacer las cosas como sociedad de una manera diferente.

3) Intentaré cumplir un horario de trabajo regular durante estos días, aunque, evidentemente, hay una buena parte de mi labor que no puedo realizar, precisamente la que más me gusta: la del contacto con los/as autores/as y los/as lectores/as en las ferias del libro y las presentaciones. Aprovecharé para hacer algunas cosas para las que nunca me da tiempo en el día a día y las voy dejando: actualizaciones en la página web, volcado de datos en algunas plataformas, cambios en algunos diseños, etc. Y, claro, pensaré, pensaré mucho en cómo solucionar el parón económico que estos meses van a suponer para una editorial independiente como Lastura. Y en lo personal, espero poder aprovechar para leer alguno de esos libros imprescindibles para los que no se saca tiempo en el día a día.

MANUEL AGUILAR (ACTOR | MADRID)

1) En Madrid. Aquí la situación todavía es de aparente normalidad.

2) Catastrófico en todos los sentidos. En estos momentos lo único que siento es absoluta impotencia. Lógicamente, me interesa mi gremio y siempre que sucede cualquier calamidad los primeros afectados somos los desgraciados de los actores. Las noticias que llegan de la Unión de Actores son alarmantes. Se que es egoísta solo mencionar mi gremio, pero en estos crudos momentos es complejo explicar correctamente la situación que estamos viviendo.

3) Lectura, sobre todo.

4) Espero que el gobierno sepa conducir de forma inteligente y firme la situación de la crisis económica que se nos viene encima.

MARINA VICENTE (CODIRECTORA DE LA LIBRERÍA 80 MUNDOS Y DIRECTORA DE AGENCIA MANKELL | ALICANTE)

1) Actualmente en casa, de retiro social y espiritual. Vamos, sin síntomas y sin excusa para dejar de trabajar en el ordenador.

2) El escenario inmediato es de desastre. Desde el punto de vista de nuestro sector supone una parada económica brutal. Se van a ver muchas empresas culturales afectadas, pero no solo las empresas van a sufrir las consecuencias, también los artistas y creadores que viven de la participación en encuentros públicos. Y eso solo hablando del ámbito cultural, pero todo el sector servicios está sufriendo ya las consecuencias de esta situación. Esperemos que nuestro gobierno sepa cómo afrontar esto para que haga el menor daño posible a la salud y al empleo. No obstante, nosotros pondremos de nuestra parte cumpliendo con las recomendaciones de sanidad. Hay que frenar esto y tenemos que hacerlo entre todos.

3) Creando nuevas propuestas culturales para cuando salgamos de este parón. Leyendo todo lo que tengo pendiente (que no es poco) y viendo algunas series que me han recomendado.

4) Todo mi cariño a los afectados por el virus y… ¡ánimo a todos los autónomos!

MARISA GALLÉN (DISEÑADORA | VALÈNCIA)

1) En casa, leyendo… Estaba preparando una exposición y una conferencia para la semana del 22 de marzo y se ha cancelado; esta será una oportunidad para relajarme tras un período muy intenso.

2) Hemos de cumplir la cuarentena por responsabilidad cívica ya que solo así podremos reducir la transmisión del maldito coronavirus.

Todo palo tiene dos puntas: una será el impacto económico y social, que puede ser devastador para los ingresos y para la salud mental de muchas personas. La otra punta, la positiva, es que obligará a reflexionar sobre la importancia de lo público, de lo colectivo. Véase lo diferente que es afrontar una crisis sanitaria de este tipo cuando existe sanidad pública a cuando la cobertura es privada. ¿Es que solo tienen derecho a la atención médica los que poseen recursos económicos para pagar un seguro médico?

3) Voy a tratar de ver la cuarentena como algo no necesariamente negativo, sino como un período de tiempo diferente y una oportunidad de trabajar en casa sin el estrés del día a día. También me ocuparé de mi bienestar físico y mental, haciendo cosas que me gustan, como leer y hacer alguna escapada al aire libre, preferiblemente lejos de la ciudad.
Tengo varios libros a estrenar ya mismo:
‘Una teoría de la democracia compleja’, de Daniel Innenarity.
‘La mujer que mira a los hombres que miran a las mujeres’, de Siri Hustvedt.
‘Mujeres de la posguerra’, de Inmaculada de la Fuente.

4) El teléfono se convertirá en el aliado imprescindible para mantenerme en contacto con amigos, familiares y clientes.

MARISA GIMÉNEZ SOLER (GESTORA CULTURAL Y DIRECTORA DEL MUSEO DEL RUSO DE ALARCÓN (CUENCA) | VALÈNCIA)

Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

1) Me encuentro en mi casa, en Valéncia, ya mentalizada para no salir en días o semanas.

2) Parece que estemos viviendo en una peli de ciencia ficción. No habíamos imaginado nunca una situación así. Esto va a suponer un antes y un después. Por supuesto que vendrá una crisis brutal y que el panorama geopolítico va a cambiar. Ante el desastre que se nos avecina, espero que sepamos sacar también algún aprendizaje. Que este parón sirva para valorar las razones importantes por las que vale la pena pasar por la vida. Esta bofetada a nuestra estupidez nos hace vulnerables y más sensibles para apreciar lo que tenemos o teníamos. Que lo que dábamos por hecho que estaba ahí, que libertades y derechos se tambaleen y que todo lo que nos rodea pueda cambiar en pocos días nos va a hacer replantearnos muchas cuestiones personales, sociales y políticas. Es un momento de concienciarnos más y asumir deberes.

3) Como es el primer día, lo llevo con filosofía. Yo no soy nada casera y se me va a hacer bastante largo, pero es lo menos que podemos hacer. Pienso en la gente que está dándolo todo (personal sanitario, por ejemplo) y los veo como superhéroes.

Durante este tiempo, mi idea es seguir trabajando desde casa, escribir dos textos para catálogos que tengo pendientes y leer. Seguiré con el segundo libro de Dani Cardona ‘Fractura de tibia y peroné’, ‘Alegría’, de Manuel Vilas y con ‘4321’, de Paul Auster. Otro libro que tengo en el montonet es una biografia sobre Patti Smith. La música también espero que me acompañe.

4) Ojalá podamos besar y abrazar pronto a padres, familia y amigos. Esto de las distancias se me hace muy raro.

MERY SALES (ARTISTA | VALÈNCIA)

1) A mi me pilla en el taller, pintando; preparando una exposición prevista para la temporada mayo-septiembre.

2) Me cuesta tener una previsión, pero, lamentablemente, afectará, sobre todo, a las personas más vulnerables… Por mi parte, suscribo la maravillosa canción mensaje de Jorge Drexler, ‘Codo con codo’. Pienso en los afectados, los enfermos, los que tienen más dificultad para salir adelante en su día a día. Confío, sobre todo como sociedad, en su naturaleza solidaria en situaciones límite; espero que seamos capaces de estar a la altura, cada cual desde su lugar, y que tengamos perspectiva altruista.

3) Mi aislamiento, con lecturas y actividades hogareñas, espero que me ayude a encontrar silencio interior para escuchar aquello que va encaminado en esta dirección y saber actuar de la mejor forma ante las dificultades que vayan viniendo. Y mantener un contacto afectivo cotidiano, aunque sea desde la distancia, con quienes me puedan necesitar.

4) Estamos al principio de un proceso largo. Para poder reflexionar bien sobre este recién iniciado “estado de alarma” necesitamos tiempo y, precisamente, esto es lo que vamos a tener… Espero que sepamos aprovecharlo y superarnos como “sociedad resiliente”.

PACO CAPARRÓS (ARTISTA Y GESTOR CULTURAL | RIBA-ROJA, VALÈNCIA)

2) Lo que creo desde hace algunos meses es que estamos ante una metamorfosis social. Era de esperar un acontecimiento especialmente singular como lo que acontece. Es la antiglobalización. Veremos, en breve, una deslocalización de empresas tanto americanas como europeas en China, y nada mejor que el miedo como bálsamo y justificación del cambio de rumbo de los paises…

3) Pues en casa leyendo, viendo cine, escribiendo, afinando proyectos, dibujando, haciendo fotos del nuevo trabajo, ordenando los archivos del servidor, y reflexionando… Además de arreglar el jardín, y cocinar en familia… Un buen plan, ¿verdad…?

RAFA GARRIGÓS (ESCENÓGRAFO | MADRID)

1) Estoy en Madrid, en casa, tirando de mi padre supermayor.

2) Pues ni idea, pero se restringirán las reuniones y la libertad de moverse.

3) Con mi padre ya llevo una vida de monja luterana, así que me dedicaré a mi vida de sirvienta ponelavadoras y planchadora y cambia pañales. Sobre cómo cultivarme, haré lo que pueda, porque llevo meses en el marasmo intelectual: Internet, Spotify, YouTube, Pornhub…

4) Esto es la ‘teoría del shock’, controlar a la población a través del pánico y justificar la neorrecesión y redundar en el capitalismo salvaje.

ROMINA SÁNCHEZ (ACTRIZ | MADRID)

1) Estoy en Madrid, en el epicentro de la crisis. Por ahora he llevado una vida normal, pero dado el elevado número de contagios, y por mi vulnerabilidad debido a que soy asmática, por recomendación de mi neumóloga he decidido no ir a trabajar para evitar una hora de transporte público, así como ir a clases colectivas, etc.

2) En estas próximas semanas, me imagino un panorama bastante oscuro, lo más seguro es que cierren Madrid, se cree un estado de alarma… Si la gente no se queda en sus casas, no parará de subir el pico de expansión de la epidemia, por lo que nos podemos ver en una situación similar a la de Italia.

Ya se entán viendo las consecuencias, todo paralizado, teatros, museos, festivales, conciertos, etc., suspendidos… Si la propagación del virus no se para y las medidas extremas se extienden en el tiempo, tendremos una crisis peor que la de 2008.

3) La verdad es que no me importa en absoluto pasarme unos días en casa, ¡¡¡hay tanto que se puede hacer!!! Pienso descansar, leer, escuchar música, tocar el piano, cantar, conversar con mi compañera, jugar con mi perro, planificar el proyecto de mi obra, etc… Ahora tendré más tiempo para cosas importantes.

SARA JOUDI (DIRECTORA DE SHIRAS GALERÍA | VALÈNCIA)

1) Después de un mes de febrero sin parar lleno de ferias en diversos lugares, nos encontramos, en primer lugar, sorprendidos. Madrid es el último destino en el que hemos estado, participando en la feria Art Madrid 2020. Tras dos semanas de trabajo, de repente, nos hemos encontrado con un cambio radical del que todos debemos concienciarnos y poner de nuestra parte para poder volver lo antes posible a retomar la normalidad.

2) En el escenario inmediato, debido a las circunstancias actuales, nos hemos visto obligados a cerrar las puertas de la galería, así como aplazar los eventos programados. Es un escenario preocupante en el ámbito de salud, desembocando en grandes problemas para el panorama cultural, así como especialmente para el económico, algo que ya se está viendo reflejado.

Respecto a la cultura, nuestro sector es el ámbito más vulnerable y el cual podría verse muy afectado y perjudicado en estas situaciones. Véase, por ejemplo, la crisis económica previa. Es por ello por lo que esperamos contar con futuro apoyo de las administraciones públicas. Volver a la normalidad es el objetivo principal y, para ello, todos debemos colaborar para conseguir salir de esta situación.

3) Creo que ante este tipo de situaciones debemos parar y reflexionar. La calma y la paciencia es lo que más debemos potenciar estos días. Además, considero que es un buen momento para pensar en cómo hemos llegado a esta situación, cómo poder superarla y cómo aprender de ella para que estas circunstancias no se vuelvan a repetir en un futuro.

En lo referente a la galería y nuestro espacio, ante la situación y recomendaciones sanitarias, la mejor opción es cerrar las puertas de la galería, ya que gran parte de nuestro trabajo se basa en el trato personal con nuestros clientes. No obstante, para sobrellevar la situación, continuaremos trabajando vía online a través del e-mail y mantendremos informado a nuestro público a través de nuestra página web www.shirasgaleria.es y nuestras redes sociales. ¡Seguir trabajando es la clave fundamental para superar esta situación!

Un buen libro siempre es bienvenido. Ante la falta de tiempo con el trabajo, también se agradece un pequeño parón para comenzar nuevas lecturas pendientes. Aquellos que nos dedicamos al arte y la cultura siempre tenemos un gran listado de libros por acabar.

Además, un amigo coleccionista me ha recomendado la idea de hacer visitas virtuales por algunos de los museos más destacados del panorama mundial como el Metropolitan, El British Museum, National Gallery Art of Washington, El Louvre, El Prado y los Museos Vaticanos, entre otros.

En fin, un parón siempre viene bien, aunque mejor si fuera en otras circunstancias.

El apoyo de la familia y las amistades son necesarios para sobrellevar mejor este tipo de circunstancias.

SEBASTIÁN NICOLAU (ARTISTA | VALÈNCIA)

1) En Valéncia, atento a las noticias y tratando de salir lo imprescindible para evitar recibir o transportar el desagradable pasajero, polizón invisible.

2) El escenario ya no hace falta imaginarlo, lo estamos viviendo entre la serenidad y el miedo colectivo. En cuanto a la repercusión sobre cualquier actividad en cualquier ámbito creo que será devastadora a corto plazo y con una recuperación incierta, dependiendo de la duración de esta crisis que, de sanitaria, se ha convertido en sistémica en cuestión de días.

3) No es fácil contestar. Escuchar música, leer o hacer cualquier actividad creativa necesita de cierta atención y, llegado el caso de una situación más extrema, que esperemos no llegue, esa tranquilidad mental desaparece. Tal vez, recuperar cine o series interesantes en TV ayude a distraer y pasar el tiempo más fácilmente.

4) Mantenernos informados y valorar el hecho de que el verdadero peligro no parece ser tanto el propio virus como el que su contagio se produzca de manera multiplicada al mismo tiempo, lo que impediría su atención hospitalaria. Su ralentización parece ser la mejor vacuna y para eso la conciencia colectiva es indispensable.

SOLIMÁN LÓPEZ (ARTISTA | PARÍS)

Filtro ‘High meshes’, de Solimán López.

1) Actualmente, me encuentro en París por fuerza mayor. Resido aquí, pero el domingo tenía previsto mi viaje a Colombia para presentar la obra ‘CELESTE’ en el marco de la Muestra de Cine Español en Bogotá, Cali y Medellín. Los eventos se han cancelado, incluidas mis instalaciones, masterclass, reuniones y charlas. Estamos tratando de continuar con el proyecto de manera online, pero hay algo que irremediablemente se ha perdido y el trato personal con otros profesionales y gente que había hecho un esfuerzo enorme por tenerme en su programa.

2) El escenario inmediato es el pánico. El empoderamiento de los medios de comunicación es un arma superpeligrosa. Ahora mismo, ellos tienen el poder para hacer y deshacer. Es el momento donde la responsabilidad mediática debe salir a la luz. En este sentido, le tengo más miedo a esto que al propio virus.

Las consecuencias a medio y largo plazo son, por una parte, conceptualmente positivas, así como medioambientalmente magníficas, pero sin duda desde el punto de vista económico, tanto micro como macro, el sistema puede venirse abajo.

Políticamente es el momento de la creatividad. Esa palabra, que tanto de menos hemos echado estos años respecto a la política, esperemos que salga a flote. Se dice que en tiempos de crisis se agudiza el ingenio.Temo también a los oportunistas y a los egoístas. Esos que van al supermercado a asegurarse comida para años, sin pensar en que pueden dejar sin nada a otros, por ejemplo. El gran síntoma de nuestro tiempo.

Es el momento de la inteligencia colectiva, más que el de la ambición individual.

Respecto a la cultura, estos días me he preguntado cuál sería el papel del arte y de los artistas en el momento del caos final, y la verdad que me han venido muchas dudas a la mente. Es, sin duda, un buen momento para reflexionar y poner de nuevo muchas cosas en orden. La intelectualidad en estos momentos es una potentísima herramienta de control social, ya que mesura, conciencia y justifica las acciones más drásticas. Es el momento de identificar otros marcos teóricos que no tengan que ver con la presunción religiosa.

Económicamente creo que tomaremos conciencia del producto local y cercano como estrategia de supervivencia y, por supuesto, volveremos a algunas prácticas antiguas. No digo que volvamos al trueque, pero imaginando el colapso total, sería posible.

3) Creo que el aislamiento ya está creado. El perímetro personal se ha reducido y se han abierto barreras virtuales entre nosotros, conocidos y desconocidos. Pasará mucho tiempo para que esta barrera caiga y nos miremos directamente. En el caso de un toque de queda generalizado, creo que haré todo aquello que nunca he podido hacer por otros compromisos externos. Aprender algún idioma, por ejemplo, seguir formándome, experimentar con mis ideas y, en la medida de lo posible, pasar el mayor tiempo posible con mis seres queridos.

4) En este momento las estructuras digitales adquieren una fuerza mayor en nuestro sistema social de comunicación y estrategias. Más que un comentario, lanzo una pregunta: ¿Es la realidad virtual la respuesta a nuestro tiempo?

XIMO ROCHERA (ESCRITOR Y EDITOR DE CANIBAAL Y REVISTA 491 | VALÈNCIA)

1) ¿Que cómo estoy? Estoy jodido, porque ahora mismo estaríamos yendo al aeropuerto para viajar a Japón a celebrar el 18 cumpleaños de mi hijo Saúl. Un viaje programado hace meses y anulado ayer mismo.

2) El escenario inmediato va a ser de caos, porque creo que el género humano es caótico; no hace falta más que ir a los supermercados y ver que todas las estanterías están vacías.

Hace poco hablaba con Arístides Rosell y él definía que, en realidad, esta es una situación de guerra (la Tercera Guerra Mundial), pero sin tanques ni balas. Estoy de acuerdo con él.

3) Leería por la noche, como todos los días, y adelantaría todos los trabajos editoriales pendientes, que con la reciente reforma de mi casa no he dado rienda suelta a mis dedicaciones literarias, y solo me he dedicado a ser albañil.

4) No deja de ser mas que una expresión de cómo está la humanidad hoy en día, no solo de sometida y desnortada y de falta de interés por tener juicio propio. El único que respira a gusto (y eso es un placer decirlo) es el planeta, que dice: “Por fin los humanos han parado (je, je, je)”.

Merche Medina

«Tánger es un mundo emparentado con nosotros»

#MAKMAEntrevistas | Javier Rioyo (nuevo director del Instituto Cervantes de Tánger)
Septiembre de 2019

Perfumado con el heterodoxo overol que rezuman los consumados diletantes, Javier Rioyo Jambrina (Madrid, 1956) porta sobre las angarillas de su memoria inquieta el fecundo eco de aquellos otros tiempos modernos de prosodias radiofónicas y literaturas periféricas, el savoir faire de las predilecciones afrancesadas y la mirada esculpida de cineasta alumbrado por la necesidad del documento.

Y es ahora que maduran sus ubérrimas proclividades cuando Rioyo pasea su experimentada facundia por el Zoco Chico, tras descender del distrito íbero tingitano con el rozagante predicamento que confieren las nuevas asunciones en el Cervantes de Tánger, ciudad a la que retorna en calidad de director de su instituto –tras su paso por los de Lisboa y Nueva York–. Si bien sea Tánger una urbe de la que, como buen estravagario cultural, haya sido imposible desvincularse.

¿Cuál es la génesis de tu vínculo con esta ciudad?

Yo vine hace muchos años por lo que veníamos casi todos: por un poco de fascinación literaria y un poco de referencia simpática a un sitio y un trayecto que se llamaba bajarse al moro. Cuando bajabas te dabas cuenta de que, más allá de la literatura y más allá del hachís, había un mundo que tenía que ver con algo que podíamos haber sido –y que fuimos, seguramente (hablo de Tánger, no hablo de Marruecos)–: una mezcla. Qué decía Ferlosio que es el español: “soy un moro judío viviendo entre los cristianos”. Y un poco era eso. Aquí, repito, podías ser un moro judío viviendo entre los cristianos, o al revés (como quieras contar la frase), y te das cuenta de que, aunque apenas había ya judíos, estaban ahí las referencias, la convivencia, algunos que conocí, y habían vivido bien de manera natural; estaba, por supuesto, todo el mundo islámico, mayoritario, y estaban el resto de los cristianos o ateos –occidentales–, que convivían en esta ciudad singular que había tenido muchas vidas.

Fotograma del documental ‘Tánger. Esa vieja dama’ (2001), de Javier Rioyo. Fotografía cortesía de RTVE.

Entonces, te vas metiendo en unas capas primeras y luego vas queriendo saber más. Depende de con el dinero que vengas vas mejorando los hoteles, los bares, los lugares, las playas… y dices: “¡qué lugar tan plácido!”. Además, había una ventaja añadida maravillosa e importante: que estaba a tiro de ferri –primero veníamos de Algeciras y luego vinimos desde Tarifa–. La suma de lo literario y de lo concreto cuando llegas, la luz y las posibilidades que tiene, hacen que sea muy seductor.

¿Quienes eran aquí los referentes españoles en ese momento? ¿Se erigían en motivo de seducción para visitar la ciudad?

La primera vez que vine mis referencias eran que había leído a Bowles (Paul) y a Jean Genet –no había leído a Chukri (Mohamed) –creo que ni existía todavía como escritor–, a Pierre Loti; había leído relatos sobre Marruecos. Los Bowles (Jane y Paul) y la Beat Generation sí, esos sí que te ayudan a venir; y eso esta asociado o es muy cercano al mundo de fumar y de libertad.

Pero los referentes ya tangerinos que me hacen conocer mejor y querer a la ciudad son estas historias de las que te vas enterando: Pepe Hernández –que me gusta tanto y es un pintor cojonudo– es de aquí; Ramón Buenaventura es de aquí; Diego Galán, que es el crítico de cine, es de aquí; Emilio Sanz de Soto; el grandísimo director de fotografía José Luis Alcaine… Vas haciendo unas referencias… Bibi Andersen; Concha Cuetos es de aquí; una compañera que tenía en la radio, tangerina; otro de Larache… Te vas enterando de la cantidad de gente asociada a esta ciudad; Arrabal (Fernando), de Melilla; el otro de Nador… El mundo español en el norte de Marruecos; un mundo muy peculiar que te hace que sea todo más interesante, más disperso.

Tánger es como si pudiera ser una parte de España donde las guerras no hubieran sido tan crueles.

¿Una España ucrónica?

Claro. Una ucronía en la que podía seguir siendo razonable la convivencia. Siendo desigual y habiendo fronteras y muros, pero en la que se dan espacios comunes. Y eso tenía sus bondades. Luego te vas dando cuenta de que aquí actúa el franquismo de una manera… Aquí también actúan los liberales, y están los masones… Como si no hubiera habido guerra civil en ningún momento. La ciudad internacional, ‘Casablanca’…, todo eso va sumando. Esas fueron la primeras seducciones, que van convirtiéndose en visitas más o menos habituales.

¿Llegaste a coincidir aquí con Eduardo Haro Ibars, por ejemplo?

En Tánger no, porque Haro Ibars se fue muy pronto, en los años sesenta y tantos. Conocí mucho a Eduardo en Madrid, pero al que conocí más es al padre (Eduardo Haro Tecglen), porque trabajé muchos años con él. Haro Ibars era más mayor que yo, pero yo me hice más amigo del padre porque, además de trabajar conmigo, era, digamos, menos complicado que el hijo. Ibars era muy interesante en muchas cosas, pero yo tuve una relación con él en un momento suyo difícil; estaba metido en cosas que le obligaban a ganarse la vida como podía. Lo conocí cuando había hecho un libro sobre las drogas que era muy interesante (‘De qué van las drogas’, Las Ediciones de la Piqueta, 1978). Yo estaba ya en Radio 3 y le llevamos.

¿Advertías algún tipo de relación umbilical, aunque fuera inefable, entre todos esos individuos que tenían como punto en común la ciudad de Tánger?

Absolutamente. Quizás sea una tontería, pero creo que los tangerinos, aunque no lo dijeran, se reconocerían como tales y yo creo que les podría reconocer a muchos. Primero, hay una forma de hablar, un tono y un toque y una forma de ver ciertas cosas… Eso lo vi en Madrid pronto: había un grupo tangerino –Pepe Hernández, Ramón Buenaventura, Gloria Berrocal (que era de al lado) y otros cuantos– que frecuentaba mucho; tenían muchas cosas en común de puntos de vista, de manera de hablar, de manera de entender las cosas. Diego Galán un poco menos, porque quizás le pesaba menos la melancolía de la ciudad. Esta ciudad impregna de una melancolía y de un poso de nostalgia a mucho gente –a uno se les da y se les nota más que a otros–.

Por ejemplo, yo no había notado nunca que Concha Cuetos fuera tangerina, y cuando yo hice el documental sobre Tánger (‘Tanger. Esa vieja dama’, 2001) tiré de los que conocía –no pudo estar Alcaine porque estabá rodando algo, no estuvo Bibi por algún otro motivo–. Hubo muchos de los que yo quería y conocía tangerinos, sobre todo con la coordinación de Emilio Sanz de Soto, el tangerino más puro que he conocido –no conocí a Ángel Vázquez, que podía ser una de las esencias de ser tangerino, pero no más que Sanz de Soto, ni más que Carleton–.

Pepe Carleton rememora parte de su devenir tangerino en el documental ‘Tánger. Esa vieja dama’ (2001), de Javier Rioyo. Fotografía cortesía de RTVE.

Pepe Carleton, otro personaje ineludible…

Pepé Carleton era un personaje increible porque tiene que ver con el Tánger que conocemos mitificado por el mundo internacional. Los Carleton son una familia inglesa que está en Menorca y, cuando Menorca deja de ser inglesa, vienen al Estrecho. Entonces el Estrecho se reparte entre Gibraltar y esta otra orilla, que tienen mucho que ver. Tú ves los hoteles de una época, Algeciras, Gibraltar, Tánger, el mundo del espionaje, de la vida compleja, escondida, o haciendo fortuna, o huyendo de algo. Se casan con familias tangerinas judías, en la mayor parte de los casos de gente bien. Hacen una especie de alianza entre ellos, entre familias de conversos árabes, católicos no muy radicales y judíos abiertos. Eso es muy Tánger.

En una entrevista durante tu etapa como director del Cervantes de Lisboa te interrogaban sobre la saudade y referías que si bien es posible que la mayor de las saudades se concite y experimente en Portugal, los españoles podríamos padecerla, igualmente, de un modo intensísimo. Sin embargo, y por lo que has matizado previamente, parece que en Tánger también puede ser exacerbada e idiosincrásica.

Es verdad. La ciudad ha sido portuguesa antes que española y otras cosas, y en los alrededores también. Aquí muere el mito de Portugal, don Sebastián (Sebastián I de Portugal “el Deseado”), en una batalla absurda (todavía están esperando que vuelva). La saudade portuguesa tiene una melancolía más marcada y aquí hay como el paraíso perdido; les han robado una cosa que era posible y razonable, y que habían vivido y conocido, que no era solo mito del pasado. Estamos hablando que hasta los años sesenta… A mí me decía Pepe Carleton que cuando se les acaba esto tenían la necesidad de inventar algo parecido, y se inventaron Marbella –que ahora lo ves y no tiene mucho que ver, pero en esa época sí–. El Tánger, digamos, pijo, esteta, cosmopolita… Yo veo fotos de Pepe Carleton con Audrey Hepburn y con toda esa gente –con Edgar Neville yendo a su bar junto a Vitín Cortezo y Ana de Pombo–, y es ese mismo mundo cosmopolita que se movía por aquí –parecido–. La intención de seguir la buena vida.

Luego hay otro Tánger. Como decía Alberto Pimienta, que es un tangerino judío bien –digo bien, de familia de judíos que han tenido aquí propiedades–, había mucha pobrería, de todas las capas sociales y religiones; y la hay. No hay que quedarse con el Tánger mitológico y espumoso, que está ahí, pero más en la recreación de lo que no has vivido que en la realidad.

No obstante, superviven algunos ecos en forma de vestigios.

Tengo una colección de fotografías de ese Tánger, cuando Truman Capote estaba en las grandes fiestas en las casas más espectaculares. Luego está este otro Tánger de finales del siglo XIX y principios del XX que conocieron los que hacían el camino del orientalismo y el Grand Tour. Conocían esas historias de las ciudades de la buena vida.

Tánger fue una ciudad más libre y con menos cargas de impuestos para los ricos del mundo. Todo eso atraía, también, a gente. La vida medieval convivía con una vida muy desarrollada en todos los sentidos.

Javier Rioyo durante un instante de la entrevista (al fondo, el puerto de Tánger). Fotografía: Merche Medina.

En lo que respecta a la Tánger contemporánea, ¿debe renunciar a ese pasado para edificar su futuro inmediato?

No, creo que no. Es como si París tuviera que renunciar al glamur de los años veinte, o Nueva York a la eclosión después del crack del 29. No hay que renunciar a lo que ha sido una ciudad, pero no tiene que colgarse solo de eso. Aquí se están haciendo cosas de otro calado y otros intereses, que vive muy al margen del mundo mitificado. Aquellos de los que hablábamos estaban muy interesados en el mundo que tiene que ver con lo arábico-andaluz o con lo musulmán-exótico, mientras que ahora tiene que ver con un puerto, un desarrollo, dinero, inversiones, hoteles de lujo.

¿Incluirías en esos nuevos intereses a la juventud tangerina que se reúne en el Cinéma Rif?

El Cinéma Rif es herencia de otro Tánger. Aquí había diez o doce cines. Aquí se veían las películas de muchas nacionalidades. La formación cinéfila de Diego Galán, de Emilio Sanz de Soto y de Alcaine tiene que ver con que han visto, desde pequeños, películas en varios idiomas; y las han visto sin censura, atendiendo más al espíritu que a la frontera lingüística.

Aquí, como en tantas partes de Marruecos, después de haber 40.000 españoles en los años 30, 40 y 50 –siendo la población extranjera absolutamente mayoritaria–, cuando el país se hace independiente lo francés gana esa batalla cultural. Tarda en calar en Tánger, puesto que lo español ha seguido perviviendo.

En ese sentido, ¿qué papel juega ahora el español, como lengua, en todo ello?

Importantísimo. Nosotros no somos la primera lengua extranjera, que es la francesa por dominio político y económico, pero cada vez somos, otra vez, una lengua requerida y queríendose conocer, no por razones de reinvindicar la lengua que dominaban o conocían los abuelos, sino por razón de que somos la puerta natural de un mundo que les es cercano –aquí estamos a 14 km de Tarifa–. Los tangerinos tienen una relación, primero por lo geopolítico, natural con España y con el español.

Felizmente, el Instituto Cervantes de Tánger es el cuarto instituto del mundo que más alumnos tiene, y hablamos de ciudades que tienen veinte veces más habitantes. Frente a otros países, nosotros representamos, en general, un territorio de modernidad. Ellos (los marroquíes) ven mucho la televisión española; entran por el fútbol, pero también por las series, películas, noticiarios… España es un país, para ellos, muy cercano, con una historia con la que han tenido mucho que ver. Históricamente, la presencia musulmana en España fue de siglos. Y por otra lado, somos, clarísimamente, la puerta de entrada de Europa. No somos la frontera de los Pirineos, somos Europa.

Presumo que lo interesante es que aquí el castellano se convierta en una herramienta imprescindible no solo en el ámbito cultural, sino en el empresarial…

Se ha visto que es útil el conocimiento del idioma no solo para la vida cotidiana y para el turismo, sino que es útil desde el lado del beneficio económico.

Javier Rioyo secundado por una obra costumbrista de Stephen Church. Fotografía: Merche Medina.

En la praxis, para poder materializar las cosas.

En la praxis, como esa historia que se cuenta tanta veces de que somos el tercer o cuarto país en el que hablamos español. El español se habla en numerosos sitios mucho más que en España, es decir, no somos el país de más habitantes que habla español. Y eso, finalmente, se sabe.

En Nueva Delhi, por ejemplo, se estudia el español porque van a ir a América del Norte y allí saber español es importante, aunque la mayoría hable en inglés, claro. El siguiente idioma necesario e importante es el español. Aquí no es eso exactamente así, pero aquí hablan francés muchas de las capas de estudiantes de las clases medias y medias altas, y el idioma que tienen que recuperar de los abuelos (digo en la zona de Tánger) es el español.

El Cervantes se instituye en 1991 con una pretensión y en un momento, quizás a la postre y visto ahora, decisivos, que permitieron ir sembrando lo que acontece en la actualidad con la internacionalización del idioma.

Con los modelos de las Casas de España y la representación española que tiene que ver con los consulados y embajadas no estaban centralizadas ni lo que era la enseñanza del idioma, por supuesto, ni la muestra de lo que somos. El Cervantes muestra lo que somos culturalmente, en el sentido más amplio de la palabra –científica, artística, cinematográfica, gastronómicamente…, nuestra alta y nuestra baja cultura–, y nuestro idioma; certificar que se habla, por si alguien necesita acreditarlo para un trabajo. Eso no estaba articulado y empieza a estarlo en los años noventa; por tanto, somos muy jóvenes. Ten en cuenta que el British Council o el Instituto Francés nos llevan décadas de ventaja.

Indudablemente, hay que mejorar muchas cosas, pero el Cervantes tiene sentido y tiene razón de ser; no es el resultado imaginativo de un político en un momento determinado.

Por tanto, ¿el Cervantes subsiste más allá de la coyuntura política?

Sí, esa es la clave. A veces, hay que pelear con eso. Sin duda, hay que despolitizar, en la medida que se pueda, lo que es la institución, porque esta tiene que ver más con los profesionales que la mueven que con las políticas que la dirigen.

¿Tiene más que ver, en consecuencia, con el trabajo gris o que menos reluce, como es la docencia cotidiana y el hecho de crear o propiciar castellanohablantes?

El alma primera de la cultura y de nuestra relación es la lengua. Entonces, la importancia que tiene la enseñanza es fundamental. Hacer los eventos, las presentaciones, los encuentros culturales, pertenece a la muestra de la elite cultural necesaria en la que se mueven ciertas cosas, pero lo primero y fundamental es el conocimiento de la lengua, que posibilita conocer otros aspectos del país: cómo es, quiénes son, qué piensan, qué hacen…

Jose Ramón Alarcón y Javier Rioyo durante un momento de la conversación. Fotografía: Merche Medina.

Que el alumnado acuda a la biblioteca y pueda disponer de ese acceso al conocimento o responder a todas estas inquietudes es una extremidad fundamental de esa educación y de la propia institución. En este sentido, ¿cómo se gestiona la Biblioteca Juan Goytisolo del Cervantes de Tánger, que, si no me equivoco, es, junto con la del instituto de Nueva York, la que más volúmenes atesora y maneja?

Todavía tenemos sitio (risas). Nosotros nos cambiamos de lugar hace unos años. Las dependencias del Cervantes tienen que ver con la presencia española aquí, en una época donde se hace el hospital –que es magnífico y es el hospital no africano más importante del continente–, el colegio, el instituto, el consulado, la residencia del cónsul, los jardines y lo que era la residencia de estudiantes, que es nuestro edificio actual.

La biblioteca tiene más de 70.000 volúmenes. Hay muchas donaciones muy interesantes que todavía hay que catalogar y valorar –aunque está bastante avanzado–. Atesoramos primeras ediciones de los años sesenta, setenta, etc., importantísimas, de numerosas editoriales españolas. Por tanto, antes de realizar ningún cambio o expurgar ejemplares por el hecho de que estén repetidos, por ejemplo, vamos a ver las necesidades de nuestra red de institutos en Marruecos.

Debo decir que es más importante lo que tenemos del siglo XX que los ejemplares que disponemos del XIX; vi que era más intersante desde el punto de vista de la bibliofilia, aunque debe hacerse un meticuloso trabajo al respecto, con detenimiento. Hay muchas publicaciones y revistas que apenas se usan y que serían interesantes para los investigadores, y eso hay que ponerlo en contexto y en valor.

Por todo ello y en base a tus reflexiones, ¿es Tánger, en calidad de sede del Cervantes, un lugar excepcional, incomparable, atendiendo tanto a razones estratégicas e históricas como metodológicas, respecto de otras ciudades en las que se asienta el instituto?

He tenido la suerte de estar en sedes muy singulares, diferentes, pero muy importantes. La de Nueva York es una de las grandes sedes, sin duda, situada en una las grandes ciudades imprescindibles para entender nuestra modernidad; y Lisboa tiene que ver con lo que fuimos y con lo que somos, con nuestras cercanías y necesidades. Tánger tiene que ver con un mundo que se emparenta mucho con nosotros. En numerosos aspectos aquí conviven elementos de nuestro pasado cultural y social que aún están presentes, en plena convivencia.

Tras tu reciente incorporación al cargo, ¿cuáles son tus objetivos inmediatos y a medio plazo? ¿Cómo te seduciría que fuera perfilado tu tránsito por el Cervantes de Tánger?

Quisiera, de una manera natural, hacer un hueco y un reconocimiento mayor de lo que ha sido la presencia pictórica y arquitectónica de la ciudad que tiene que ver con España, que ha sido muy importante. Igualmente, nuestra biblioteca se llama Juan Goytisolo (desde 2007); Goytisolo es uno de los referentes del acercamiento al mundo marroquí y quiero hacer un homenaje a Juan y que vengan aquellas figuras cercanas que lo conocieron y quisieron bien. Reconocer a los escritores que han conocido el mundo de expresión española aquí y, también, el mundo de la mezcla de la jaquetía, que decía Ángel Vázquez… También saber lo que pasa ahora en la ciudad, quién hay escribiendo, qué están haciendo, qué referencias nuestras tienen, qué dialogo pueden tener con nosotros, qué intercambio podemos hacer…; reactivar lugares pertenecientes al instituto para llevar a cabo becas de residencia; ese sería uno de mis mayores deseos, crear ahí un lugar donde se esté haciendo investigación, cultura, exposiciones, etc.

Y en plano personal, a uno le gustaría que fuera, primero, bien recordado y querido. Que dijeran: “mereció la pena, estuvo aquí un tiempo, lo hizo bien y era un tipo cariñoso…”. Pero más allá de eso, lo que me gustaría hacer –al margen de lo que es obvio, que es poner en valor lo que representa esta ciudad para nosotros– es entrar más en la ciudad, conocer más lo que fue, es y será Tánger; conocer más el paisaje y el paisanaje de la ciudad y su corpus vital. Además, que los tangerinos sientan que el Cervantes es un lugar accesible, cercano, que lo sientan como suyo, como parte de su historia reciente –que lo es–, que puedan venir a leer y conversar y que puedan hacerlo en la lengua que hablaron sus abuelos…

Aquí han pasado muchas cosas desde muchos puntos de vista. Parte de la historia española reciente –y no tan reciente– pasa por esta zona.

El periodista y cineasta Javier Rioyo, nuevo director del Instituto Cervantes de Tánger (al fondo, la medina y la Kasbah de Tánger). Fotografía: Merche Medina.

Jose Ramón Alarcón

EL INFLUJO INTERNACIONAL DE EL QUIJOTE

‘Quijotes por el mundo’
Instituto Cervantes
Salas de exposiciones y red de bibliotecas
San Juan (Puerto Rico), Nueva York y Chicago (Estados Unidos), Londres (Reino Unido) y Rabat (Marruecos)
Hasta el 12 de octubre de 2016

La exposición ‘Quijotes por el mundo’, compuesta por 185 ediciones de Don Quijote de la Mancha en 56 lenguas, reúne por vez primera fondos de las 60 bibliotecas del Instituto Cervantes en todo el mundo. Con ella, se rinde homenaje a la presencia universal de la novela cervantina y a los traductores que la han convertido, a lo largo de 400 años, en uno de los libros más editados en todos los idiomas y en referente de la literatura española.

La exposición evidencia el influjo mundial el Quijote, una obra que desde 1612 se ha traducido -de manera íntegra o parcial- a más de 140 lenguas y variedades lingüísticas diferentes, y continúa traduciéndose hoy a nuevos idiomas como el coreano o el guaraní. El comisario es José Manuel Lucía Megías, vicedecano y catedrático de Filología Románica de la Universidad Complutense (Madrid), presidente de la Asociación de Cervantistas y coordinador académico del Centro de Estudios Cervantinos.

La muestra aborda por qué tantas lenguas y culturas se han acercado a la obra hasta el punto de convertirla en una de las más traducidas (la segunda del mundo después de la Biblia, según algunas tesis); por qué triunfó desde sus primeros años, cómo Gustavo Doré fijó el imaginario quijotesco, cómo grandes pintores han reflejado las aventuras de don Quijote y Sancho Panza o la forma en que se sigue ilustrando hoy en día.

Cartel de la Metro Goldwyn Mayer, presente en la exposición. Fotografía cortesía del Instituto Cervantes.

Cartel de la Metro Goldwyn Mayer, presente en la exposición. Fotografía cortesía del Instituto Cervantes.

Los libros expuestos proceden exclusivamente de la red de bibliotecas del Cervantes, que conservan una de las colecciones más completas del Quijote en diferentes lenguas, y que ahora por primera vez se exhibe y difunde para el gran público.

‘Quijotes por el mundo’ es un reconocimiento a la labor de los traductores, figura imprescindible de la difusión de la literatura en países que no comparten la misma lengua. Sin su mediación, el Quijote nunca habría alcanzado tal repercusión mundial, ya que el público no hispanohablante no habría podido conocerla ni disfrutar de ella.

El recorrido por la traducción a lo largo del siglo XVII hasta la actualidad es también un camino por el hispanismo y por el triunfo de éste en zonas muy alejadas, como la India, Vietnam o Corea, donde se ha traducido el Quijote directamente del español en los últimos años. En otros casos, las traducciones se efectuaron a partir de lenguas intermedias de cultura, como el francés, el inglés, el alemán o el ruso.

Ilustración de El Quijote perteneciente a la exposición. Fotografía cortesía del Instituto Cervantes.

Ilustración de El Quijote perteneciente a la exposición. Fotografía cortesía del Instituto Cervantes.

Además de las 185 publicaciones impresas, el visitante tiene la oportunidad de escuchar cómo suena hoy el Quijote en casi una treintena de lenguas. Para ello, el Instituto ha grabado en vídeo a otros tantos lectores de sus bibliotecas mientras recitan el fragmento ‘La definición de la poesía’, perteneciente al capítulo 16 de la segunda parte del Quijote.

La instalación audiovisual permite oírlo en idiomas como el bengalí, polaco, árabe, hindi, tagalo o turco. El español de España está representado por Víctor García de la Concha, director del Instituto Cervantes, mientras que al español de Hispanoamérica le pone voz Alicia Mayer, directora del Centro de Estudios Mexicanos de la UNAM en Madrid (México fue el primer país hispanoamericano donde se editó el Quijote). Asimismo tres lectores han grabado dicho fragmento en las lenguas cooficiales de España: catalán, euskera y gallego.

Por su parte, los ciegos podrán leer la obra a través del tacto, ya que se incluyen traducciones al braille, sistema de escritura y lectura que les permite acercarse a la obra. Para las personas invidentes se ha colocado parte de los 17 volúmenes de 120 páginas que ocupa el Quijote completo en braille, según la edición que la ONCE publicó en el 2004.

Ilustración de El Quijote perteneciente a la exposición. Fotografía cortesía del Instituto Cervantes.

Ilustración de El Quijote perteneciente a la exposición. Fotografía cortesía del Instituto Cervantes.

Las aventuras quijotescas también se han volcado a otros lenguajes artísticos, entre ellos el cine. La exposición dedica un espacio a las adaptaciones cinematográficas: se proyecta la película El Quijote cabalga por el cine, dirigida por Javier Rioyo, actual director del Instituto Cervantes de Lisboa, y se exhibe una veintena de carteles de películas inspiradas en la novela y realizadas en diferentes épocas y países.

Buena parte de las traducciones a otras lenguas han sido adaptaciones infantiles o juveniles: los futuros lectores del Quijote han sido un motor importante de la industria editorial y la difusión de la obra cervantina por todo el mundo. De ahí que se dedique una sección a estas múltiples adaptaciones.

 

Fernando Poblet, adiós al látigo de la movida

Fallece Fernando Poblet

Autor de Tú serás Baudelaire y Contra la modernidad

Martes 11 de junio de 2013, en Lanzarote

Acaba de fallecer en Lanzarote el escritor y periodista asturiano Fernando Poblet. “Conociéndome como me desconozco”, dejó escrito en su impagable libro autobiográfico, Tú serás Baudelaire, Poblet se fue el pasado martes sin avisar. Apenas existían pistas acerca de su actual paradero, después de dejar un reguero de cadáveres radiofónicos y literarios en aquellos “Tiempos Modernos” de los 80, que pilotó en Radio 3 Manolo Ferreras. Su voz de “tinaja hueca” (Matías Antolín dixit) reverberó las ondas de la España socialista, aireando el poblachón manchego que a su juicio era Madrid en tiempos de la movida.

Fotografía de Fernando Poblet, sacada de la contraportada de su libro Tú serás Baudelaire, Ediciones Noega

Fotografía de Fernando Poblet, sacada de la contraportada de su libro Tú serás Baudelaire, Ediciones Noega

Sacudió a diestro y siniestro, con su voz aguardentosa, afilada a serrucho, y su pluma ácida de Bogart sin Lauren Bacall que llevarse al tálamo. Ferpo, nombre con el que firmaba sus crónicas televisivas en un diario asturiano de la época, era un escritor que jugaba con las palabras como si fueran dardos envenenados, cuando el personaje asaeteado lo requería, y como si fueran salvavidas, cuando entonaba el mea culpa por tener “la conciencia en la nariz”. Jugaba con ellas porque, en el fondo, le daba miedo comprometerse con palabras que su olfato detectaba vacías, que tanto daño le habían hecho en manos de adultos desaprensivos. “A los nueve años no entendía cómo los otros, los que no eran yo, podían vivir siendo otros”. Para añadir: “No entendía casi nada”.

Sus escritos y pullazos radiofónicos mamaban del desencanto existencial que nutrió a toda una generación posbélica. El propio Ferpo lo dejó escrito en Tú serás Baudelaire: “Jamás me abandonarían ya la inseguridad y una ternura insatisfecha aplastada por sentimientos de indiferencia, cuando no de odio, hacia eso que le decían género humano”. Para combatirlo, Poblet construyó un firme burladero desde el cual proyectar su mala leche: “La vida es dura y la modernidad, más. Estar al loro es difícil porque hay que cambiar hasta la pluma…Lo moderno, en el fondo, no es cuestión sino de mimetismos y de histerias”.

Y aquí llegamos a su faceta de látigo de la movida madrileña, que cortó el aire de las ondas tanto en sus aceradas colaboraciones en el programa “Tiempos modernos” de Radio 3, por donde pasaron, entre otros, Javier Rioyo, José Luis Moreno Ruiz y Matías Antolín, comandados por el “Felelas” (Manolo Ferreras), como en sus escritos recopilatorios de lo vertido en la radio. Su “Pabellón de insomnios” en “René”, como le gustaba llamar a Ferpo Radio Nacional de España (RNE), también sirvió de morada ácida contra esa modernidad, “pos o pis”, objeto de sus punzantes comentarios.

Portadas de algunos de los libros de Fernando Poblet

Portadas de algunos de los libros de Fernando Poblet

Como muestra, bien valdría esta amplia botonadura.

“A veces da la impresión de que la modernidad (pos o pis) es un complejo de inferioridad camuflado tras una cresta de punky, chaqueta de Adolfo Domínguez, un Totem, media docena de discos, esa cosa blanca que se esnifa y una ignorancia elegante”.

“¿Por qué en el vestuario se ama lo viejo, cuando, en otros órdenes de la vida, lo viejo se odia tanto? Contradicciones modernas de cuero rancio”.

“¿Dónde, dónde está el erotismo del moderneo? Acostarse es tan fácil… ¿Será por eso? Quiero decir que si todo este rollo de los trapos, los rocanroles y el pelo tieso no será otra cosa que la versión actualizada del ritual del pavoneo”.

“La posmodernidad es un cuento. Es más posmoderno, por ejemplo, Gómez de la Serna que todas las primas de Almodóvar juntas. Pero, qué quieren, en este territorio siempre se ha vivido mucho del cuento”.

“Acuérdate de la época del innombrable. Todos los políticos eran comunistas y locos todos los enfermos mentales. Tiempos de síntesis más que de análisis”.

Detalle de la portada del libro Contra la Modernidad, de Fernando Poblet, Ediciones Libertarias

Detalle de la portada del libro Contra la Modernidad, de Fernando Poblet, Ediciones Libertarias

“Durante el régimen anterior se sabía fácilmente si un tipo era de izquierdas: ayudaba a su compañera en la cocina. Pero, mira por dónde, se pierde el calor de la clandestinidad y los comunistas modernos empiezan a embarazar a sus secretarias (los socialistas, menos, porque como tenían que quitarse la corbata eran más lentos)”.

“Alaska quería saber qué es ser hortera, porque a la hora de la mentira la gente se hace la ingenua… Los horteras no se enteran de que lo son y lucen tan felices el traje verde y los calcetines rojos, los que sí saben de cutrerías (que en ocasiones es cetrería, porque menudos pájaros) son aquellos que utilizan lo kitsch, lo naif yh lo ni se sabe para amasar una estética propia-impropia”.

“¿Y qué decir de los padres posmodernos? Valiente partida de hijos de perra. Su paternidad se reduce a una permisividad cómoda, exenta de todo compromiso. La mayoría son individuos separados porque no hay Dios, ni mujer, que los aguante”.

“Hace no sé cuantos años dijo no sé quién que todo objeto despojado de su función ordinaria es arte. Esto significa que si encuentras un retrete colgado del techo no intentes la meada parabólica, antes bien consulta el catálogo”.

Este puñado de frases, entresacadas de su libro Contra la modernidad, reflejan bien a las claras el espíritu de Fernando Poblet, una intensa voz radiofónica y escritor avispado, por el aguijón de sus frases, que avivó la hoguera de aquellos tiempos modernos, cuyas cenizas perduran. Diabluras fue su siguiente libro. Y, en todos, Ferpo dejó constancia de su fértil imaginación y lengua afilada con piedra pómez, para escarnio de modernos pos o pis, derechas e izquierdas. Sus cartas a bellas desconocidas, sus nocturnos y su luz de gas también hurgaron en las trastiendas del alma. Pero siempre, siempre, con esa voz de tinaja hueca y esa pluma de humilde pavo real que se despidió de la vida esta semana en Lanzarote. Buen viaje, Ferpo.

Detalle de la portada del libro Tú serás Baudelaire, de Fernando Poblet, Ediciones Noega

Detalle de la portada del libro Tú serás Baudelaire, de Fernando Poblet, Ediciones Noega

 Salva Torres