Pinazo por partida doble

Pinazo. La historia y el retrato. De la gran tradición al modernismo
Centre Cultural Bancaixa
Plaza de Tetuán, 23. Valencia
Museo de Bellas Artes de Valencia
C / San Pío V, 9. Valencia
Hasta el 8 de enero de 2016

El Museo de Bellas Artes y la Fundación Bancaja, muy oportunamente, han sumado fuerzas para presentar por partida doble la obra de Pinazo, que es como debería presentarse siempre. Porque Pinazo, tal y como demostraron los comisarios de ambas exposiciones, José Ignacio Casar Pinazo y Javier Pérez Rojas, tiene al menos una doble lectura. No sólo la que figura en el título del conjunto expositivo, que va de la historia al retrato y de la tradición al modernismo, sino en lo que concierne al contenido mismo de su trabajo, entreverado de claridades y sombras, de pulcritud y tenebrismo.

El propio Pérez Rojas aludió a Ramón Gómez de la Serna para decir que son “dos y una misma”, parafraseando una de sus famosas greguerías, las exposiciones presentadas al unísono en Bancaja y Bellas Artes. Y, por seguir el ejemplo, cabría citar esta otra para ahondar en Pinazo: “Lo más humano que tiene la calle es el recodo”. Y es que la obra del artista de Godella está llena de esos recodos, de esa manera de ir en una dirección para enseguida encontrarle las vueltas a la pintura. Por eso “del Pinazo bohemio” se va “al más oficial reclamado por las instituciones” (Rojas) sin que se pierda un ápice de su audacia.

Javier Pérez Rojas observando una de las obras de Pinazo.

Javier Pérez Rojas observando una de las obras de Pinazo.

En el Museo de Bellas Artes se da cuenta del Pinazo “más introvertido”, mientras Bancaja acoge ese otro “más transversal”, según explicó Casar Pinazo, reflejado en sus retratos a personajes de la sociedad de la época. Retratos a cuya profundidad se refirió Pérez Rojas al decir que iban “del naturalismo al expresionismo”, algo que no hacía “ningún pintor de entonces”, remachó el comisario. Las 131 obras, repartidas entre ambos espacios, muestran esa doblez, de la que el cuadro ‘Últimos momentos del rey don Jaime el Conquistador….’ no es más que uno de sus ejemplos.

Esta obra, cedida por el Museo del Prado bajo rigurosas condiciones de traslado y montaje y nunca antes vista en Valencia, tiene su doble literal en esa otra realizada para la Diputación, ambas expuestas en paredes enfrentadas. ‘La Caridad (Santa Mónica)’, igualmente inédita, también se duplica e incluso triplica mediante sendos estudios de su composición. Y las cuatro estaciones, serie de retratos de la familia Jaumandreu, juegan también con las dobleces que fue señalando Pérez Rojas referidas a la primavera y el verano, el otoño y el invierno: “Primavera en tanto encarnación de la belleza floreciente junto al verano voluptuoso, y del otoño como tiempo de negocio al invierno más estéril e improductivo”, con sus respectivos personajes encarnando esas diferencias.

Vista de la exposición de Pinazo en Bancaja.

Vista de la exposición de Pinazo en Bancaja.

Las 131 obras expuestas, provenientes de diferentes instituciones como el Museo del Prado, el IVAM, el Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC) o la propia Casa Museo Pinazo, entre otros, muestran la dificultad de encajar a Pinazo en un género e incluso de caracterizar un género como el retrato, que en su caso se desdobla entre la pose oficial y el gesto naturalista, entre lo obvio y lo obtuso. Pérez Rojas, que habló del retrato como un “ejercicio complejo”, destacó el premio que por uno de ellos recibió Pinazo, siendo la primera vez que alguien lo obtenía en el marco de una exposición nacional.

El propio Ignacio Pinazo, en su discurso de ingreso en la Real Academia de Bellas Artes, subrayó la importancia del retrato desde el Renacimiento, poniendo como ejemplo los de Velázquez o El Greco, a los que se sumaría Goya, como apuntaron los comisarios. Retratos repletos de claroscuros, incluso allí donde parece dominar el encanto infantil. Inquietantes la mayoría de ellos. Como inquietante es el grito desgarrado que lanzó en ese discurso Pinazo: “Faltan maestros y sobran profesores”. De nuevo su modernidad, ahora que las clases magistrales y el tradicional maestro empiezan a ser reemplazados por Internet. Su pintura histórica “proponiendo relatos que conectan con el presente tanto desde puntos de vista simbólicos como plásticos”, concluyen los comisarios.

Exposición de Pinazo en Bancaja.

Exposición de Pinazo en Bancaja.

El IVAM redescubre a Pinazo

Pinazo y las vanguardias. Afinidades electivas
Sala Pinazo
IVAM
C / Guillem de Castro, 116. Valencia
Hasta el 17 de septiembre de 2017

“Pinazo, tal vez sin proponérselo, y quizá sin saberlo, ha sido en España un pintor francamente revolucionario”, apunta Rafael Doménech en una de las citas de la exposición Ignacio Pinazo y las vanguardias. Afinidades electivas. El IVAM se hace cargo por primera vez de ese carácter revolucionario del pintor, con motivo del centenario de su muerte, en el denominado Año Pinazo. Y lo hace transformando a su vez la Sala de la Muralla en Sala Pinazo, para albergar esa modernidad del artista de Godella hasta ahora inexplorada.

“Ha sido un desafío, porque destacar esa vertiente moderna de Pinazo era justificar su presencia en el IVAM”, explicó Javier Pérez Rojas, comisario de la muestra que reúne 150 obras. Piezas de Pinazo en “diálogo y posibles correspondencias” con las de otros autores contemporáneos que en su mayoría nunca conocieron la obra del pintor valenciano. De ahí las Afinidades electivas a las que se refiere el título, tomado prestado de una novela romántica de Goethe, como justo subrayado de las sorprendentes ligazones entre Pinazo y artistas como Picasso, Goya, Barceló, Saura, Gargallo, Valdés, Gaya o Julio González, por citar algunos cercanos.

Pinazo y las vanguardias. Imagen cortesía del IVAM.

Pinazo y las vanguardias. Imagen cortesía del IVAM.

“Un Pinazo inédito e insólito, que en parte se intuía, pero que hasta ahora no se había destacado ni visualizado desde que el IVAM abrió sus puertas hace 27 años”, destacan desde el museo como prueba “del antes y el después” que supone esta exposición a juicio de José Miguel Cortés, director del IVAM. Sorprende sin duda que así sea, porque no ha sido necesario estirar demasiado esa correspondencia de Pinazo con las vanguardias. Sus cuadros inacabados, el grado de abstracción de su vocación realista, los retratos infantiles tímidamente morbosos, sus paisajes turbios e incluso sus arriesgados e inquietantes desnudos, desbordan los límites de cualquier género al que se le adscriba.

Si lo que se pretendía era “romper con prejuicios y visiones restringidas sobre el artista valenciano”, Ignacio Pinazo y las vanguardias lo consigue a poco que la mirada se vaya deteniendo por el largo recorrido expositivo. “Pinazo es un hombre muy poliédrico”, resaltó Pérez Rojas. Tan poliédrico como escasamente académico. “Nunca lo fue”. En todo caso, “naturalista, pero muy innovador y reflexivo”, añadió el comisario, para concluir que la muestra no tenía “nada que ver con las exposiciones que se han hecho hasta la fecha de Pinazo”.

Vista de la exposición 'Pinazo y las vanguardias. Afinidades electivas' en el IVAM.

Vista de la exposición ‘Pinazo y las vanguardias. Afinidades electivas’ en el IVAM.

Sin moldes que puedan servir para encajar de una vez por todas su obra, se advierten rasgos próximos a Goya en algunos retratos, también el carácter matérico de Barceló le resulta afín, así como el grado de abstracción de Jacinta Gil Roncalés resuena en algunas de sus piezas. Pérez Rojas destacó atinadamente su “mirada fotográfica”, fruto del “encuadre” y de la “exploración de los detalles”, que pudiera hacerse extensivo al cine con solo prolongar un poco más el punto de vista narrativo que adopta la exposición.

Las afinidades se extienden hasta artistas como John Cage, Kurt Schwitters, Pierre Soulages, Horacio Coppola, Jean Dubuffet o Herbert List, como prueba del carácter poliédrico de un Pinazo “gran explorador de lo moderno en Valencia”, subrayó el comisario. Por si cabía alguna duda de la apuesta con la que arranca el nuevo curso en el IVAM, Cortés apostilló: “Creemos en la obra de Pinazo y en su modernidad”. A falta del dinero que permita avanzar en la Cátedra Ignacio Pinazo creada junto a la Universitat de València (“nos vamos de un susto económico a otro”, Cortés dixit), el IVAM redescubre a Pinazo ofreciéndole los 1.000 m2 de su Sala de la Muralla.

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Vista de la exposición 'Pinazo y las vanguardias. Afinidades electivas'. Imagen cortesía del IVAM.

Vista de la exposición ‘Pinazo y las vanguardias. Afinidades electivas’. Imagen cortesía del IVAM.

Salva Torres

La tauromaquia sí es un hecho cultural

‘Bous a la paret’ y ‘Pinazo. Del ocaso de los grandes maestros a la juventud artística. Valencia 1912-1927’
MuVIM
C / Quevedo, 10. Valencia

Una selección de carteles sobre el hecho taurino pone al MuVIM en el ojo del huracán. Lo saben tanto su director Rafael Company, como el jefe de Programación, Amador Griñó, y el comisario de la exposición Bous a la paret, Ricard Triviño. Por eso precisaron en todo momento dos cosas: que los carteles proceden del singular Archivo de la Diputación, que custodia cerca de 3.000 de esa temática, y que como “museo de las ideas” ofrece la posibilidad de un “diálogo desde el respeto” en torno a un tema tan “controvertido” como el de la tauromaquia.

Obra de Miquel Barceló en 'Bous a la paret'. MuVIM.

Obra de Miquel Barceló en ‘Bous a la paret’. MuVIM.

La Sala Parpalló acoge medio centenar de esos carteles, desde los clásicos de gran tamaño que anuncian ciertas corridas, a las obras contemporáneas de artistas como Eduardo Arroyo, Miguel Barceló, Manolo Valdés, Ramón Gaya y Miquel Navarro, pasando por el contrapunto crítico de diseñadores como Ajubel, Paco Bascuñán, Ortifus, Belén Payá y Marc Taeger. Todo ello expuesto a modo de tarde taurina, con su coso incluido a modo de instalación, por la que desfilan toros, toreros y artistas encargados de ensalzar mayoritariamente la fiesta, junto al reducido grupo de detractores.

Ricard Triviño resaltó la importancia de la tauromaquia como hecho cultural en tanto “universo de crónica permanente, como se ve ahora con los Sanfermines o la muerte del torero Víctor Barrrio”. Muerte dolida y objeto también de alarde en las redes sociales, con tuits que se alegran de su mortal cogida: “Un asesino menos”, se llega a decir. Triviño, huyendo de la polémica y ciñéndose a su papel de “observador permanente del hecho taurino”, quiso subrayar la importancia de los artistas presentes en la exposición Toros en la pared.

Obra de Ortifus en 'Bous a la paret'. MuVIM.

Obra de Ortifus en ‘Bous a la paret’. MuVIM.

Los carteles de corridas en la Plaza de Toros de Valencia son obra de artistas como Carlos Ruano, José Cros Estrems, Juan Reus, Cecilio Pla o Enrique Pertegás, al que Triviño aludió como autor también de la imagen de portada del catálogo de la exposición. Autores que reclamaban el cartel como reclamo, “aún a riesgo de que ese grito se quedara sin eco entre las montañas del imaginario taurino”, recoge el comisario. El MuVIM se hace eco de ese grito como “muestra de la vigencia estética de la tauromaquia a lo largo de la historia” (Company) y como revelador a su vez de la “historia viva que es” cifrada en su “controversia” (Griñó).

Como controvertido o al menos no del todo reconocido en su día es Ignacio Pinazo, cuyo ‘Año Pinazo’ abre precisamente el MuVIM con la muestra Del ocaso de los grandes maestros a la juventud artística. Valencia 1912-1927.  Su comisario Javier Pérez Rojas, precisó que si bien no fue un “incomprendido”, lo cierto es que no tuvo “la proyección que debía haber alcanzado”. “Si Pinazo hubiera vivido en otro país, hubiera creado escuela”, sentenció.

Pinazo, abundó Pérez Rojas, “es un artista que privilegia, intuye, avanza, lo que viene después”. Pintor naturalista más allá del impresionismo, como lo definió el comisario, al que sin embargo era “difícil de encasillar; muy poliédrico”. La exposición del MuVIM que sirve de arranque a la gran conmemoración por el centenario de su fallecimiento, tendrá continuidad en el IVAM, el Museo de Bellas Artes, el Ayuntamiento de Valencia y la Fundación Bancaja. Un amplio despliegue expositivo para evocar su actualidad, que en el MuVIM tiene carácter de “película que empezamos por el final”.

Pérez Rojas se refería a los años 1912-1927 reflejados en la exposición, previos a su muerte y los posteriores, a modo de contextualización “de lo que fue la vida valenciana en esos años”. Periodo “nebuloso”, en lo que se refiere a la historia del arte, y “más rico y sugerente de lo que se piensa”, destacó Pérez Rojas. Muchas obras de los autores expuestos se verán por primera vez (“casi la mitad”), de un arte “que no envejece y mantiene toda su vigencia”. Antes de finalizar la rueda de prensa, Ricard Triviño quiso dejar constancia que es, además de observador del hecho taurino, un defensor de sus esencias: “La tauromaquia sí es un hecho cultural”.

Obra de Marc Taeger. Imagen cortesía del autor.

Obra de Marc Taeger. Imagen cortesía del autor.

Salva Torres

«Dirigir un museo requiere concurso público»

Ester Alba Pagán (Valencia, 1974) forma parte del Consejo Rector del IVAM desde su última reestructuración, en junio de 2013, para representar a la Universitat de València en ese órgano como decana de la Facultat de Geografia i Història, a petición del rector Esteban Morcillo.

El IVAM no pasa por su mejor momento y el gesto de politizar la composición de su Consejo Rector, expulsando del mismo a profesionales estrechamente relacionados con su actual directora, Consuelo Ciscar, da signos de la desconfianza política del partido que la designó. Una desconfianza que prefiere ignorar los desatinos en la programación, clamorosos, pero que ve con preocupación la gestión económica del museo tras los numerosos episodios de instrumentalización protagonizados por su directora y divulgados por los medios de comunicación. El más escabroso de ellos puso en contacto al IVAM con Gao Ping, el presunto cabecilla de una mafia china dedicada al blanqueo de capitales. Así es el IVAM de Consuelo Ciscar.

En esta segunda parte de la entrevista, Ester Alba aborda su actual relación con el IVAM y expone la necesidad de que los museos cuenten con una dirección científica, que garantice la idoneidad del perfil de los candidatos mediante un proceso transparente de concurso público, «como en el resto del mundo civilizado». Un mundo que nos queda cada vez más lejos.

Accesos al IVAM en su 25 aniversario. Foto: MAKMA

Accesos al IVAM en su 25 aniversario. Foto: MAKMA

Hace unos meses te incorporaste como miembro del Consejo Rector del IVAM. ¿Cómo está siendo esa experiencia?

Sí que es cierto que nos ha provocado una especie de inquietud. Primero por la reacción, no estamos acostumbrados a la repercusión mediática, somos académicos y nuestro mundo es otro. Puede resultar molesto que el nombre de uno esté en prensa, y que se juzgue sin saber qué hacemos allí, ni porque, ni para qué, y que nadie preguntase tampoco, es algo que me llamó mucho la atención. ¿Tienes una duda? Pregunta.  Entiendo que pueda levantar suspicacias el nuevo Consejo Rector y ver allí a la universidad. La respuesta no sé si es fácil: es una cuestión de compromiso universitario, una responsabilidad institucional. Y eso es lo que pesó en la decisión. La universidad tiene que estar presente en estos lugares, en estos órganos de toma de decisiones, porque la voz de la universidad se tiene que escuchar, nosotros tenemos un compromiso no solo como universidad con los alumnos que formamos, sino también con la sociedad. Esta Facultad es una facultad que tiene y debe tener una íntima y estrecha relación con el mundo del arte, con el mundo de los museos, porque formamos a nuestros estudiantes en esos ámbitos. Nuestros estudiantes hacen sus prácticas externas en museos, como el Museo de Bellas Artes, como el IVAM, como el González Martín, MUVIM, en galerías de arte, etc. Pero además también tenemos algunos asuntos en común con el IVAM, concretamente el departamento de historia del arte tiene una cátedra de investigación junto con el IVAM: la Cátedra Ignacio Pinazo, codirigida por dos profesores del departamento de Historia del Arte, un profesor ya jubilado Javier Pérez Rojas y José Luis Alcaide, que activamente investigan y llevan a cabo trabajos muy importantes en el campo de la investigación artística valenciana.  En ese sentido consideré que como profesora de historia del arte y en segundo lugar como representante de una facultad como ésta, tenía la responsabilidad de estar presente en ese consejo rector, primero para que se escuchase nuestra voz pero también para de alguna manera hacer valer los intereses de nuestros alumnos. Posiblemente a veces puedo resultar una voz disonante, pero esa es, desde mi punto de vista, la grandeza de la democracia. Y estar en el Consejo Rector del IVAM sin duda fortalece la posición de un amplio sector de la sociedad civil que ve esta institución de forma crítica.

¿La experiencia? Pues está siendo… sorprendente, por utilizar algún término, si que es cierto que las primeras reuniones del consejo rector se trataron aspectos que tenían que ver con cuestiones de carácter más burocrático: aceptación de obras, de donaciones, la gestión del calendario de exposiciones… en las que había algunas cosas que me gustaban más y otras menos, y el ultimo de los consejos rectores al que pude asistir fue donde se planteó el tema de la reducción de plantilla del IVAM, y yo mostré públicamente mi rechazo, mi negativa a la reducción de personal, y así consta en acta.  Primero por lo que significa mi papel en el consejo rector y a quien represento –la Universitat de València-, y sobre todo, haciendo un ejercicio de honestidad, no podía mostrarme de acuerdo con una reducción de plantilla cuando estoy formando personas que van a trabajar en un futuro en ese sector, me parece una contradicción, y ese tipo de contradicciones no las digiero bien. Y, en segundo lugar, porque en épocas difíciles como esta, en las que hay que ajustarse el cinturón creo que la postura es reducir en todo menos en personas, lo último que se debe tocar son la personas, hay que luchar por ellas pues de lo contrario las avocamos a un “sinfuturo”.  En este sentido, he de valorar que se han hecho esfuerzos para que ese ajuste fuera lo mínimo posible y de lo que se planteaba en un inicio las cosas han cambiado bastante, no sé si mi postura consiguió mover sensibilidades, mi espíritu rousseauniano así lo desea. El consejo rectoral no decide, lo hace la mesa negociadora, el comité de empresa y la dirección, las negociaciones sé que han sido duras ante la postura de Hacienda, pero que se ha llegado a un consenso-acuerdo que ha minimizado el impacto.

Exactamente, ¿qué funciones cumplen los integrantes del Consejo Rector del IVAM?

Bueno, el Consejo Rector hasta ahora está aprobando cuestiones relacionadas con el calendario de exposiciones, con la aceptación de donaciones, con la aceptación de las compras que el IVAM hace y en los últimos tiempos estas compras se están haciendo a galerías de arte valenciano en su mayoría, la aprobación del presupuesto, aunque viene establecido por Cortes, pasa por el Consejo Rector y se informa del presupuesto y se da el visto bueno, y alguna que otra cosa más. Pero, realmente, en el tema de exposiciones simplemente se aprueba el calendario y la información que nosotros recibimos es una información muy general sobre las exposiciones: el titulo de la exposición, un poco el planteamiento o concepto en general, si está esponsorizada o no. Todo lo que es la gestión del proyecto expositivo, quien comisaría esa exposición, cuales son los tiempos, cual es el cronograma, cual es el presupuesto, la viabilidad, etc. eso ya queda a manos de la gestión de la gerencia.

¿Y qué opinión tienes de la programación que estáis aprobando desde el Consejo Rector del IVAM?

En los últimos consejos rectores, como había pasado tanto tiempo desde las últimas reuniones, la programación que se aprobó fue la que ya estaba realizada  y se han apuntado las líneas de las exposiciones futuras.

¿Eso no es una anomalía?

Parece ser que hacía bastantes meses que no se había convocado Consejo Rector, se había quedado eso pendiente de aprobación, en este sentido era un trámite burocrático.

Las exposiciones, sinceramente creo que hay exposiciones mejores y exposiciones que tienen una calidad un poco menor. En las últimas exposiciones por evidentes cuestiones presupuestarias se está jugando con la propia colección, que por otra parte es una colección magnifica, con las obras que hay en depósito, y creo que están dando resultados interesantes. Esto no es algo que sea nuevo ni único en el IVAM, otros museos lo están haciendo, El Prado lo hace continuamente, lo de revisar y jugar con su colección, con lo que tienen en depósito y contar historias nuevas. Recuerdo una frase, que a mí me gusta mucho, de Jean Baudrillard, quien afirmaba a colación del papel de la cultura que «todo lo que queda por hacer es jugar con los fragmentos». La sociedad contemporánea que elige y adapta elementos de su pasado y su presente, otorgándoles un valor significativo como expresión de su identidad. Ese universo de reconocimiento elocuente de nuestra cultura y nuestra cohesión social, que convierte el patrimonio en expresión de la memoria colectiva e histórica de la sociedad y que cobra importancia como expresión de la diversidad cultural.  Definitivamente ese es también el valor de un museo, tenemos fragmentos de nuestro pasado, de nuestro arte del pasado, o de nuestro arte actual, son fragmentos que nos cuentan distintas cosas y según cómo las mostremos, narremos, las expongamos, etc. podemos mostrar cosas distintas, tampoco hace falta traer grandes exposiciones que cuesten un riñón a todos para que una exposición sea buena, esté mejor o peor valorada, creo que debemos ser conscientes de cuál es nuestro presupuesto, de cuál es la situación, y en ese sentido, también hacer un ejercicio de conciencia. En su último libro el ICOFOM, sobre la definición de determinados conceptos museológicos, criticaba el desarrollo que la ciencia de los museos ha desarrollado en los últimos años basado en edificios espectaculares o exposiciones deslumbrantes.

Evidentemente, eso no significa que no hayan exposiciones loables, y esta es una opinión muy personal, tampoco soy quien para criticar, considero que una de las grandes valías del IVAM es su personal, su plantilla, creo que tienen un cuerpo de conservadores y de técnicos excelente y eso es algo que hay que proteger porque a nosotros nos preocupa el IVAM, lo que significa el IVAM en su conjunto. No hay que perder de vista que el IVAM es patrimonio de todos los valencianos. Y por tanto, creo que aquellas exposiciones que se gestionan por parte de sus conservadores son excelentes, porque son muy buenos investigadores. Pero mi opinión personal es que en estos momentos es más acertada una política de pocas exposiciones más significativas con una ampliación temporal más larga, y yo eliminaría esta abundancia de pequeñas exposiciones, esto es un planteamiento quizás muy personal. En clase de museología y museografía, cuando a mis alumnos les comento cómo gestionar un espacio expositivo o un museo les planteo la necesidad de establecer un plan expositivo y siempre mi consejo va dirigido a ese tipo de planteamiento con un cronograma claro.  Dadas las circunstancias económicas, pero también desde una perspectiva profesional, me inclinaría por una programación más selectiva, con 2 o 3 exposiciones notables e importantes al año, y cuatro de menor calado.

Lo que sí que echo en falta y no es que sea algo que sea propio del IVAM, sino de todos los museos valencianos, y que está afectando mucho a la recepción de lo cultural en la sociedad valenciana es que no hay dinero para invertir en dar difusión a las actividades museales, creo que falta esa especie de agenda común cultural y que la sociedad valenciana en su conjunto sepa y aprecie qué es lo que se está haciendo. Me sorprende, las colas que dan la vuelta a determinados edificios en Madrid o Barcelona para ver una exposición y me pregunto ¿qué pasa aquí?

El presupuesto que tiene el IVAM ahora, incluso este presupuesto reducido, es mucho mayor que el presupuesto que tienen otros museos en España. Esos museos, con las correspondientes restricciones presupuestarias del momento, mantienen su posicionamiento y el respeto del público y de los profesionales. Aquí el declive llegó antes de la crisis. ¿Por qué el IVAM ha perdido su posicionamiento? 

Es una pregunta un tanto difícil de responder, yo estoy de acuerdo, pero no es algo único del IVAM, le pasa a otros museos valencianos. También el MUVIM está siendo muy criticado porque ha perdido el horizonte que marcó Román de la Calle y, ahora mismo, está descapitalizado y sin orientación. No tiene una línea expositiva, ni un único discurso….  y el Museo de Bellas Artes adolece de dirección científica. Yo pondría algunas excepciones, el González Martí, dependiente del Ministerio de Cultura, es uno de los museos que funciona bien. Los museos dependientes de la Diputación de Valencia tampoco están mal, desde el punto de vista de cómo se gestionan las actividades que otros realizan y la programación, incluso yo diría que la difusión que dan de sus actividades. Es cierto que el IVAM cuenta con un presupuesto que supera en mucho lo que reciben otros museos, como el González Martí que su presupuesto es mucho menor. Algo pasa evidentemente.

Ester Alba Pagán. Foto: Adela Talavera

Ester Alba Pagán. Foto: Adela Talavera

De algún modo, el mismo hedor que intoxica otros ámbitos de lo público, ha intoxicado por contaminación y por repetición al mundo del museo. Se están reproduciendo sistemáticamente modelos de comportamiento, gestión, conductas y nombramientos que tienen que ver con formas opacas y poco democráticas.

Lo mismo que defendemos para la Universidad, acerca de cómo se accede a determinados puestos laborales, a determinados cargos de gestión basado en un modelo participativo, comprometido, democrático y que asegure la igualdad de oportunidades lo hemos de defender en otros ámbitos de gestión, en este caso en el ámbito cultural. Considero que esos son los modelos válidos, pues garantizan siempre que los mejor preparados accedan a los puestos correspondientes, luego uno se puede equivocar o no. Otra cosa sería caer en contradicción.

Aunque existen diversos modelos de gestión museográfica, en nuestra opinión el director o directora de un museo debería de ser un director científico, que accede de una manera transparente, por concurso público, como en el resto del mundo civilizado, a ese cargo, igual que pasa en el mundo de la universidad. Ello aseguraría su independencia y, así, poder gestionar de manera adecuada un museo, dando cuenta de su gestión y sometido a auditorías que hagan transparente todas las decisiones adoptadas, llevando a cabo las funciones y las finalidades del museo, aquello que todos conocemos: preservar y conservar la colección, difundirla, mostrarla y exhibirla, documentarla e investigarla, esas son las tres grandes funciones de un museo, esto es fundamental. No significa que no haya un gerente, una persona que se encargue de otro tipo de cuestiones, pero el papel de un director científico en un museo ha de ser una premisa. Y lo mismo en el mundo de la cultura, que en el mundo de la educación o el mundo de la sanidad, hay cuestiones que tienen que ser de consenso, cuestiones de estado y que no sea algo que dependa de un color o de un partido o de quien gobierne, no pueden ser cargos de confianza. Estamos en un momento crucial en el que la sociedad demanda un cambio y hay que escuchar su voz. En mi opinión estamos en un momento clave para revisar el modelo de museo que quiere esta sociedad, que necesita esta sociedad y que demanda esta sociedad.

Al hilo de esto, me gustaría aclarar que yo no aceptaría nunca un cargo de ese tipo. Cuando yo entré en el Consejo Rector mucha gente malpensó, creyendo que pretendía medrar para ser directora del IVAM o directora de algún otro museo. No, jamás, no, no, no. Soy una persona muy universitaria, me encanta la docencia y la investigación. Soy una persona muy institucional, muy universitaria, y no, no aceptaría nunca un cargo de ese tipo sin un concurso público. Pero en estos momentos no.  Primero no lo aceptaría por mi compromiso con la universidad, eso es un hecho, y en segundo lugar, porque estaría cayendo en lo mismo que crítico. Si yo defiendo que el director de un museo debe ser un director científico, y que debe acceder a través de un concurso público, en igualdad de oportunidades, transparente, no parece coherente entrar en ese juego, no me parecía ni lógico ni honesto. Lo digo públicamente: no me interesa absolutamente para nada.

El asunto de las donaciones al IVAM despierta preocupación, pues podrían estar aceptándose donaciones de un modo arbitrario. Hay que tener en cuenta que las obras donadas pasan a formar parte de la colección y hay que invertir recursos económicos para su almacenamiento, aseguramiento y conservación. Has comentado que desde el Consejo Rector se aprueban las donaciones, ¿bajo qué criterios se produce la aceptación de las mismas?

Todavía no tengo suficiente trayectoria en el Consejo Rector para realizar una valoración de las donaciones. Por ahora lo que he visto que se ha donado me ha parecido bueno y aceptable… me leo con detenimiento todos la documentación que nos presentan desde el Consejo Rector y en un principio la valoración de lo que se presenta es positiva. Sí que es cierto que lo ideal es que pasase por el filtro de una comisión de expertos, creo que está pendiente la aprobación de un consejo asesor, que se encargaría de estas cosas. Lo ideal es que exista al menos una comisión que se encargue de valorar y de apreciar si las donaciones que llegan al IVAM reúnen las condiciones de idoneidad y esto finalmente pasase al Consejo Rector, que es el que las aprueba como órgano responsable en última instancia. Es muy importante estudiar las obras que son donadas, pues a nadie se le escapa que la entrada de obras de un artista en un museo, prestigia al museo, pero, indudablemente, también prestigia al artista. No todo vale.

Se ha criticado la politización del Consejo Rector del IVAM, con motivo de su última reestructuración. ¿Cuántos de los integrantes tenéis un perfil profesional o académico en materia artística?

En realidad pocos, solo dos, José María Lozano, que es profesor de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Valencia y yo. El resto son cargos políticos o relacionados con hacienda, pues hay un fuerte control por parte del sector económico. A mi me gustaría que hubiesen más personas del ámbito profesional del arte en el Consejo Rector, es una desiderata, pero…

¿A qué crees que se debe esa situación?

En principio esto se debe a un cambio legislativo, y posiblemente hay algún interés por controlar las cuestiones relativas al IVAM, hay un interés por seguirlo de cerca… es mi apreciación personal. Aunque, naturalmente, se podrían arbitrar otras soluciones para gestionar el museo que no pasasen exclusivamente por el perfil actual del Consejo Rector.

Antes de tener esa vinculación con el museo, ¿qué opinión tenías del actual IVAM?

La misma que tengo ahora. Para mí el IVAM es una institución muy importante dentro de la sociedad valenciana en su conjunto. Creo que el IVAM es y fue una apuesta fuerte, significativa e importante, creo que el IVAM es el gran buque insignia del arte contemporáneo y del arte actual en el conjunto de la sociedad valenciana. Creo que el IVAM cuenta con una plantilla excelente, con profesionales de primerísimo nivel, es una institución muy importante y significativa pero creo que debe ampliar horizontes. Es decir, mi impresión, primero es que el IVAM debe ampliar y abrir las puertas y los brazos al mundo universitario, sobre todo a las universidades públicas. Creo que el IVAM debe contar con los profesores de la Universidad, y los profesores de la Universidad contar con el IVAM, es decir, que se establezca un binomio, muy similar a lo que realizan otros museos.  En Madrid el Thyssen, el Reina Sofía o El Prado, tienen programas museo-universidad, que son sumamente interesantes y que funcionan realmente muy bien en la programación de difusión y de investigación científica de la colección del propio museo. Tiene que hacerse una política de acercamiento al conjunto de la sociedad valenciana, creo que se debe mostrar otra manera de abrirse a la sociedad, al público, esto lo pensaba antes y lo sigo pensando. Creo que hay que innovar, utilizando las tecnologías de la comunicación, haciendo una buena apuesta de difusión, mejorar esos aspectos de comunicación que faltan, además de apostar por la investigación. Y, finalmente, creo que debe dar cabida a la producción artística valenciana. El arte actual valenciano tiene mucha calidad y debería buscarse un espacio específico para que se mostrase lo que hoy en día se está produciendo.

Fachada del IVAM. Foto: MAKMA

Fachada del IVAM. Foto: MAKMA

Se celebran los 25 años del IVAM y la opinión general entre los especialistas, dentro y fuera de Valencia, es que no será fácil recuperar el prestigio perdido. ¿Cuál crees que debería ser la hoja de ruta para este centro?

Para mí lo más importante es una buena planificación, todo pasa por planificar correctamente, desarrollar un plan de trabajo de un año o de dos años para así trabajar en la comunicación, realizar unas buenas exposiciones, con un carácter importante y relevante. No significa que estas exposiciones tengan que ser grandes eventos, realmente se puede hacer en conjunción con otras instituciones. Creo que la creación de sinergias es muy importante entre los propios museos valencianos, que sé que se ha hecho algunos intentos que no han salido lo bien que uno desearía, pero sobre todo con los museos a nivel estatal, creo que es fundamental, es como están trabajando el resto de museos. En un momento de precariedad financiera y económica hay que utilizar las colecciones y hay que aprovechar las de nuestros amigos y vecinos, que los tenemos al lado, para hacer trasvases de obras de arte, de exposiciones, con carácter itinerante, etc. Entrar en ese circuito es fundamental, sobre todo para que el IVAM siga estando y al mismo tiempo recupere ese posicionamiento de carácter nacional e internacional que siempre ha tenido. Creo que eso es fundamental. En cualquier caso, me centraría en una programación coherente, focalizada en aquellas lagunas que todavía no se han mostrado. Concentraría todos los esfuerzos en la producción de exposiciones “necesarias” y, de momento, dejaría aparcada la presencia internacional hasta alcanzar el nivel óptimo de la hoja de ruta.

(Transcripción: Ana Flores Díaz)

José Luis Pérez Pont

En la primera parte de esta entrevista abordamos con Ester Alba su campo de trabajo más directo, el de la educación y la universidad. Desde su experiencia docente, pero también desde su responsabilidad institucional, nos indica la repercusión fatal que algunas políticas educativas y económicas del Gobierno español y de la Generalitat Valenciana están teniendo en la práctica, así como su preocupación por el futuro de los estudiantes y los peligros que amenazan la autonomía universitaria y su modelo de gobernanza. LEER MÁS…

El Museo de Bellas Artes de Valencia centra la atención en la tercera y última parte de la entrevista con Ester Alba, como decana de la Facultat de Geografia i Història de la Universitat de València. Con ella analizamos la situación en la que se encuentra la pinacoteca, con una directora -Paz Olmos- sin formación en la materia, sin perfil investigador ni experiencia en el mundo de los museos. LEER MÁS…

Ester Alba Pagán. Foto: Miguel Lorenzo.

Ester Alba Pagán. Foto: Miguel Lorenzo.