María José Torrente: deconstruye, si algo queda

Re-Constructing Venus, de María José Torrente
Galería Cuatro
C / La Nave, 25. Valencia
Inauguración: jueves 15 de febrero de 2018, a las 20.00h

Venus: Diosa del amor, la belleza y la feminidad en la mitología Romana. En la cultura finisecular de la Modernidad con el término ‘Venus’ se alude a las representaciones de desnudos femeninos, aún cuando no hubiese indicios de que se tratase de la diosa.

Deconstrucción: Concepto filosófico asociado a Jacques Derrida que se ha extendido a campos que no son estrictamente filosóficos como la pintura, la arquitectura, la literatura e incluso la cocina.

Obra de María José Torrente. Imagen cortesía de la autora.

Obra de María José Torrente. Imagen cortesía de la autora.

La deconstrucción de ‘Re-Constructing Venus’, la exposición de María José Torrente que acoge la Galería Cuatro,  se encuentra tanto en el concepto previo -derivado del término filosófico- como en el proceso técnico. Así, la reconstrucción no pretende destruir de forma absoluta, más bien se trata de una fase previa que sirve para desectructurar o deshacer de forma analítica aquellos elementos que constituyen una estructura conceptual. Para poder reconstruir después. Solo así podrá haber un encuentro entre ruptura, reconstrucción y belleza.

Estas Venus contemporáneas representan figuras desmembradas, descoyuntadas, pero reconstruidas atendiendo a una particular manera de entender la armonía, el equilibrio y, en definitiva, la belleza.

Obra de María José Torrente. Imagen cortesía de la autora.

Obra de María José Torrente. Imagen cortesía de la autora.

Figuras rotundas de sólida arquitectura que se desvinculan del fondo. El espacio es un contenedor de la figura, como un limbo, un no lugar que sirve para exaltar la sensualidad y belleza formal en una época que se desentiende de las categorías estéticas y de otras. Una nueva y diferente mirada hacia la feminidad que no excluye la reflexión intelectual y estética. Del espectador depende explorar cada obra según la razón y su experiencia artística.

Las señoritas de Avignon se han citado con una artista en el ático de una calle céntrica. Y las señoritas no saben si hablar, tomar un café, posar para la artista o solo mirar. Vivimos en tiempos de deconstrucción o mejor, vivimos tiempos en los que ya nada queda por deconstruir. En tales circunstancias, no hay más que recoger los retazos, los trozos, los fragmentos producidos por las batallas deconstruccionistas y rehacer el mundo.

Cada artista tiene su método y no todos los métodos dan la misma importancia al proceso creativo. Pero en el método está la verdad y no hay verdad que de alguna forma no implique a la belleza, que resulta necesaria en toda reconstrucción. Las Venus de la Historia recobran la vida cuando se les otorga un nuevo sentido. Hace mucho tiempo se citaron en la calle Avignon unas señoritas con un encantador sátiro, ahora se han citado con una artista, María José Torrente, en el ático de una calle céntrica.

Obra de María José Torrente. Imagen cortesía de la autora.

Obra de María José Torrente. Imagen cortesía de la autora.

González Requena, del texto y el abismo

El texto y el abismo. Diálogos con González Requena
Maite Gobantes Bilbao
Sans Soleil Ediciones
Con Maite Gobantes, Jesús González Requena, Jorge Urrutia y José Miguel Marinas
FNAC de Callao
C / Preciados, 28. Madrid
Lunes 26 de enero, a las 19.30h

“Los textos configuran los espacios humanos. No es ni menos texto una película, una novela, que una fábrica o un sistema productivo. De hecho, en tanto que cualquiera de esas cosas funciona, son textos y producen efectos”. He ahí uno de los puntos de partida del análisis textual que viene practicando desde hace más de 30 años Jesús González Requena, al que Maite Gobantes, autora del conjunto de diálogos reunidos en ‘El texto y el abismo’, califica de “lúcido y atípico pensador contemporáneo”.

En poco más de 200 páginas, González Requena va dando muestras de esa lucidez explicando, o por utilizar un término más del gusto de su trabajo como analista, ‘deletreando’ los fértiles hallazgos de su larga trayectoria profesional. “La pregunta fundamental del análisis textual no es ¿qué significa este texto? La pregunta fundamental es ¿qué experiencia hago en este texto? ¿Cuál es mi manera subjetiva de vivir este texto? La experiencia es irrepetible y compromete al sujeto en su singularidad radical”.

Portada del libro 'El texto y el abismo. Diálogos con González Requena', de Maite Gobantes. Sans Soleil Ediciones.

Portada del libro ‘El texto y el abismo. Diálogos con González Requena’, de Maite Gobantes. Sans Soleil Ediciones.

Si el artista “es alguien que necesita desesperadamente crear formas para sobrevivir”, al igual que el lector o espectador lee o ve algo que “le puede afectar profundamente” y cuyas “formas simbólicas le ayudan a vivir”, González Requena se ‘limita’ a “elevar a la consciencia la experiencia que se ha tenido ya de ese texto”. Y añade: “No es que realmente el análisis aumente la emoción del texto, lo que aumenta es la consciencia de esa emoción”.

Los textos de los que se ha ocupado González Requena, tanto en sus clases como en el seminario que todos los viernes imparte en la Universidad Complutense de Madrid, al igual que en la revista Trama y Fondo, de cuya asociación es presidente, son de todo tipo: literarios, artísticos, televisivos y, sobre todo, cinematográficos. Análisis de esos textos alejados del “esquema marxista” que los entendía como ideología. “Entonces [años 80] creíamos que el arte era una cuestión ideológica y, por tanto, analizar un texto era cuestión de desvelar la ideología que contenía”.

Imagen de la serie televisiva 'Twin Peaks', analizada por Jesús González Requena y cuya referencia aparece en el libro 'El texto y el abismo', de Maite Gobantes.

Imagen de la serie televisiva ‘Twin Peaks’, analizada por Jesús González Requena y cuya referencia aparece en el libro ‘El texto y el abismo’, de Maite Gobantes.

A González Requena, la palabra ‘ficción’ no le gusta a la hora de definir los textos artísticos. “Cuando se piensa así se está presuponiendo implícitamente que hay un mundo estable, seguro y razonable al margen de los textos, con respecto al cual los textos serías ficciones, ideologías”. Nada que ver con su formulación del texto en tanto ‘artificio’ que no es sinónimo de mentira: “Es sinónimo de construcción humana”. “Lo que se llama grandes ficciones de la literatura no son ficciones, son verdad”, subraya.

En ‘El texto y el abismo’, González Requena lo que hace es precisamente destacar esa relación entre los textos, en tanto construyen espacios y a los sujetos que habitan esos espacios, y el abismo, en tanto reconocimiento del mundo como caos. “La palabra, en tanto que surca lo real, crea el espacio de lo humano”, dice. Siempre y cuando creamos en la materialidad de esas palabras, en su solidez. “El prototipo de intelectual de la deconstrucción se instala permanentemente en la burla, en la parodia de algo que en el fondo considera garantizado”.

Fotograma de 'Psicosis', de Alfred Hitchcock, película analizada en el seminario de Jesús González Requena en la Universidad Complutense de Madrid, referida en 'El texto y el abismo', de Maite Gobantes.

Fotograma de ‘Psicosis’, de Alfred Hitchcock, película analizada en el seminario de Jesús González Requena en la Universidad Complutense de Madrid, referida en ‘El texto y el abismo’, de Maite Gobantes.

De ahí que proliferen en la universidad discursos gastados. “La universidad se dedica ahora a obtener ayudas de investigación y a obtener puntuaciones fabricando artefactos que no lee nadie, que no discute nadie, que no interesan a nadie”. Por eso reivindica la autonomía de la universidad “como espacio del pensamiento lo más desideologizado posible. La afirmación del compromiso ideológico, al final, justifica todas las imposturas”, que relaciona con la “mascarada” del más burdo “compromiso con el poder”.

La filosofía, el psicoanálisis, la antropología y la semiótica son las herramientas con las que trabaja en su singular análisis textual. Materias que le permiten, una vez trabajadas en profundidad, emitir reflexiones de hondo calado acerca de la mal llamada violencia machista, del feminismo, de la universidad, de la caída de la función paterna y, en su lugar, la emergencia de una letal diosa arcaica, del marxismo, la deconstrucción o el cristianismo.

Fotograma de 'La taberna del irlandés', de John Ford, película que figura entre los futuribles análisis de González Requena, referida en 'El texto y el abismo', de Maite Gobantes.

Fotograma de ‘La taberna del irlandés’, de John Ford, película que figura entre los futuribles análisis de González Requena, referida en ‘El texto y el abismo’, de Maite Gobantes.

Para entender, por ejemplo, por qué en lugar de ‘violencia machista’ prefiere la expresión ‘crimen pasional’ se hace necesario penetrar en ‘El texto y el abismo’, de lo contrario vulneraríamos con dos frases su más hilvanada reflexión. Lo mismo cabe decir de sus críticas a la telebasura, el alicaído pensamiento universitario, cierto ecologismo, el nacionalismo furibundo o el denostado cristianismo frente a las idealizadas religiones orientales.

González Requena, pese a considerar que el mundo es puro caos, se considera un optimista. “¿Sabes lo que pasa? Ser optimista es creer que es posible hacer algo con el mundo”. Algo que tiene que ver con esos textos y esas palabras capaces de “surcar lo real”. Algo, no “todo”, que eso sí que es una “idea imaginaria”. Frente al todo o nada, algo. Algo tan productivo como los textos que él lleva analizando desde hace ya muchos años. «Yo sé que hay textos que me han tocado profundamente y por tanto sé que hay una verdad esencial en ellos y lo que hago es buscarla y hacerla aflorar. Ésa es mi manera de trabajar».

Jesús González Requena.

Jesús González Requena, con quien Maite Gobantes dialoga en el libro ‘El texto y el abismo’, de Sans Soleil Ediciones.

Salva Torres

El IVAM, ¿En Tránsito hacia dónde?

En Tránsito
Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM)
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 31 de agosto

Basta deletrear el contenido de la primera exposición del nuevo equipo del IVAM dirigido por José Miguel G. Cortés para extraer suculentas lecturas. La primera de todas se halla en el título: ‘En Tránsito’. Dice el propio director: “Estamos de mudanza, vivimos tiempos de cambio, momentos fluidos que nos alejan de circunstancias, actitudes y comportamientos pasados”. Frente a la solidez y el muro creado alrededor de la controvertida figura de su antecesora en el cargo, Consuelo Císcar, Cortés aboga por lo fluido, cuya corriente le aleje de esas actitudes cerradas de comportamientos pasados.

Detalle de la obra de Qing Li en la exposición 'En Tránsito' del IVAM.

Detalle de la obra de Qing Li en la exposición ‘En Tránsito’ del IVAM.

E insiste: “No creemos en las certezas ni en las convicciones férreas. Apostamos por el movimiento, la mutación y la transformación constante”. Por eso pretende dejar “atrás las convenciones estáticas y las ideas fijas”, así como no temer “ni el cuestionamiento ni la incertidumbre”. ¿Acaso lo temía Consuelo Císcar? Así se desprende de esta declaración de intenciones, de ese querer alejarse de prácticas pasadas. “Iniciamos una etapa diferente en el IVAM”, una etapa que arranca con esa proclamación de hallarse “en tránsito”.

Obra de Bruce Nauman en la exposición 'En Tránsito' del IVAM.

Obra de Bruce Nauman en la exposición ‘En Tránsito’ del IVAM.

Y para ese primer recorrido, Cortés ha querido rodearse de “un conjunto de artistas y de obras que, si algo tienen en común, es su deseo de no permanecer impasibles ni quietos”. Artistas como Dara Birnbaum, Carmen Calvo, Nacho Criado, Robert Frank, Hamish Fulton, Juan Genovés, Dionisio González, Luis Gordillo, Richard Hamilton, Gary Hill, Cristina Iglesias, Ángeles Marco, Gordon Matta-Clark, Juan Muñoz, Bruce Nauman, Miquel Navarro, Cindy Sherman o José María Yturralde. Pintura, escultura, fotografía, video. Todos ellos “rompiendo barreras, asumiendo riesgos, desbordando fronteras, planteando preguntas”.

Los 13 monitores en cruz de Gary Hill, en la exposición 'En Tránsito' del IVAM.

Los 13 monitores en cruz de Gary Hill, en la exposición ‘En Tránsito’ del IVAM.

La división del conjunto expositivo en tres apartados, ‘Buceando entre escombros’, ‘Mutaciones’ y ‘Cartografías / Identidades fluidas’ ratifica esa pretensión de tránsito, de continua transformación, de deriva, tal y como apuntábamos en otro momento, relacionando este tiempo de cambio en el IVAM con la filosofía de la deconstrucción. De hecho, el apartado ‘Buceando entre escombros’ se abre con esta cita de Jacques Derrida: “Una deconstrucción, como su propio nombre indica, debe deconstruir desde un principio la propia construcción, su motivo estructural o constructivista, sus planes, sus intuiciones y sus conceptos, su retórica”.

Obra de José María Yturralde en la exposición 'En Tránsito' del IVAM.

Obra de José María Yturralde en la exposición ‘En Tránsito’ del IVAM.

Jesús González Requena, en ‘El texto y el abismo’, de reciente publicación, analiza el carácter perverso (en tanto lógica discursiva, sin connotación ofensiva ni terapéutica) de la deconstrucción, que pone en solfa todo sentido cerrado para abrirse a múltiples sentidos. Sin duda, es preferible que las obras de arte se abran indefinidamente, en aquello que Barthes denominó un “hojaldrado de sentidos”. Pero al hacerlo, emerge “la fantasía del texto de la libertad absoluta”. ¿A qué precio?, se pregunta González Requena. “A costa de descomprometerse con todo sentido. Si todo sentido es posible, entonces no hay ningún sentido que me ate. Y eso, claro, resulta una idea muy tentadora”.

Imagen del video de Dara Birnbaum en la exposición 'En Tránsito' del IVAM.

Imagen del video de Dara Birnbaum en la exposición ‘En Tránsito’ del IVAM.

Preferir esa fantasía deconstructora del “texto maravilloso que dice mil cosas”, permite “escapar de la cosa que realmente te dice. Ésa que es la que realmente te escuece” y que Requena sitúa en el centro de todo texto, de toda obra de arte. El centro que, precisamente por focalizar el nudo de especial densidad en la experiencia del sujeto, los discursos deconstructivos evitan. Escombros, mutaciones, identidades fluidas: he ahí el eco de esa falta de sentido por exceso de sentidos. Lógico, pues, que la “presencia del cuerpo como espacio en proceso continuo” se vincule metafóricamente “con el paisaje y el territorio”, tal y como se propugna en el apartado ‘Cartografías’. Un cuerpo abocado al cambio permanente y terriblemente confundido.

“El andar condicionaba la mirada, y la mirada condicionaba el andar, hasta tal punto que parecía que sólo los pies eran capaces de mirar” (Robert Smithson, abriendo el apartado ‘Mutaciones’). Pues eso.

Fotografía de Cindy Sherman en la exposición 'En Tránsito' del IVAM.

Fotografía de Cindy Sherman en la exposición ‘En Tránsito’ del IVAM.

Salva Torres

La relación amo y esclavo según Joan Morey

Espolones. Joan Morey
Espai Tactel
C/ Denia, 25. Valencia
Hasta el 31 de octubre

El artista mallorquín Joan Morey presenta en la galería Espai Tactel su nuevo trabajo, Espolones. Este trabajo está basado en una conferencia de Jacques Derrida, donde una vez más Morey sigue los pasos realizados en anteriores trabajos y plasma de forma artística lo que el escrito ofrece. “Me baso en ensayos literarios o textos teatrales que a mí me sirven como partitura o elementos para desarrollar un guión”, explica el artista.

Detalle de la obra de Joan Morei, Espolones, en Espai Tactel. Foto: Laura Alfaro

Detalle de la obra de Joan Morey, Espolones, en Espai Tactel. Foto: Laura Alfaro

En su último trabajo adquiere mucha importancia la relación entre el esclavo y el amo, de la que Morey afirma que es la misma que la del artista y su público. “Se podría comparar a las relaciones sadomasoquistas y sería muy fácil de entender. Si no hay un esclavo, no hay un amo, y viceversa; es decir, hay una dependencia. Con el arte pasa exactamente lo mismo: si un artista y su obra no tienen un espectador, no tiene sentido que se produzca este arte y al revés tampoco”, explica Morey. Cuando se le pregunta si es posible que con Espolones se intente comparar la unión entre conferenciante y público para hablar de la relación esclavo y amo, Morey afirma: “Ese es exactamente el leit motiv de la obra. Cuando Derrida hace una conferencia lo que hace es situarse en una posición de poder desde la que él transmite unos pensamientos, una información y tú la recibes. Si tú como espectador o audiencia o como oyente no procesas esa comunicación, no vamos a tener una relación ni siquiera de dependencia y va a ser como hablar como un muro”.

Detalle de la obra de Joa Morei, Espolones, en Espai Tactel. Fotografía: Laura Alfaro

Detalle de la obra de Joa Morey, Espolones, en Espai Tactel. Fotografía: Laura Alfaro

El centro de esta exposición es una mesa a modo de autopsia llamada “mesa de castración”, donde a partir de ella podremos observar todos los engranajes de este trabajo. También encontraremos un audio interpretado por la actriz catalana Carmen Callols que, al igual que hizo Derrida en su momento, nos comunicará un mensaje. El objetivo es que el espectador lo observe y escuche y saque sus propias conclusiones. “Sería como un laberinto con varias entradas, varios recorridos y salidas y cada espectador tiene la libertad de poder recorrerla por el espacio que más cómodo se sienta”, apunta Morey.

Como actividad de acompañamiento, Joan Morey nos habla de Manuel Segade, un crítico gallego que realizará el 26 de septiembre una perfomance complementaria, donde hablará de la forma de entender esta pieza y hará una relación histórica entre el trabajo de Morei y su forma de entenderlo. La exposición estará en Espai Tactel hasta el 31 de octubre.

Detalle de la obra de Joan Morei, Espolones. Imagen cortesía de Espai Tactel

Detalle de la obra de Joan Morey, Espolones. Imagen cortesía de Espai Tactel

Laura Alfaro