¿Dentro o fuera de las redes?

#Seguidores
Iván Fernández de Córdoba

A pesar de su juventud, 28 años, o quizá debido a ella, el cineasta valenciano se ha atrevido a entrar a saco en uno de los temas sociales de más candente actualidad. ¿Vivir a tope dentro de las redes sociales o mantenerse ajenos, de espaldas a ellas? Lo hace en su último filme, #Seguidores, a través de dos parejas que encarnan las actitudes más extremas en el arco social que tras un encuentro casual se ven obligadas a enfrentar sus divergencias y antagónica visión del asunto. Sara y Erik, influencers pendientes de la pantalla y del último hashtag, y Julia y Pep, un matrimonio de bohemios instalados en un bosque de modo autosuficiente.

“No estoy enganchado a las redes sociales pero las uso con regularidad”, dice Fernández de Córdoba. “Creo que un uso responsable puede ser ventajoso. En mi caso, por mi oficio, parece casi una obligación estar, ser visible, mantenerte activo, y más cuando no estás del todo posicionado. Al mismo tiempo y por distintos motivos, desde que era pequeño he tenido contacto con la naturaleza. Entiendo ambas formas de vida y eso ha hecho que pueda comunicar la trama desde dentro, que es como creo que se deben contar la mayoría de las historias. En todo caso #Seguidores no intenta posicionarse, sino hacer una reflexión. Esto puede generar rechazo hacia ciertos personajes, pero siempre dependiendo del punto de vista. Una de las cosas interesantes que tiene la película es que se percibe totalmente distinta dependiendo de qué generación seas”.

Iván Fernández de Córdoba. Imagen cortesía del autor

Iván Fernández de Córdoba. Foto: Noelia Martínez.

Sara Sálamo, Jaime Olías, Rodrigo Poisón, María Almudéver, Norma Ruiz y Aroa Ortigosa integran el reparto, “que se ha dejado la piel para que un proyecto como este llegue a buen puerto”, dice Fernández de Córdoba. “Es una producción independiente, y ello ha conllevado sacrificios, tanto por su parte como por la de todo el equipo técnico. Hay secuencias duras, de conflicto físico entre los personajes, a las que nos enfrentamos con menos tiempo del que nos hubiera gustado. Esa era la tónica general, rodar cine a ritmo de TV y conseguir un buen resultado”.

La película se rodó en Navarra porque el director “buscaba un lugar natural, de apariencia virgen y con una atmósfera opresiva. Vimos muchos sitios por el interior de Castellón, pero cuando llegamos a los embalses de Leurtza y a sus hayedos, sentimos todas esas características que queríamos para la película”.

“Desde el principio quería que la película tuviera un título en español, al menos aquí, pero también se utilizan muchos anglicismos a lo largo del filme. Todas estas decisiones van conectadas con el contraste de ideologías que cuenta la historia”.

En su trabajo como director lo que Fernández de Córdoba más disfruta es  “imaginar cómo voy a plantear una secuencia, el previo. También me lo paso bien creando en el set, construyendo algo nuevo cuando lo que tenías pensado no funciona. En general, me siento seguro y a gusto improvisando la puesta en escena”.

Fotograma de Seguidores

Fotograma de Seguidores, con María Almudéver, Aroa Ortigosa y Rodrigo Poisón. 

La faceta más ingrata de su trabajo es buscar financiación . Su primera película fue posible gracias al crowdfunding y ésta a Fernando Ramia de la productora Nautilus. “Siempre que haces un nuevo proyecto, si es mejor que el anterior, tienes más posibilidades a encontrar nuevos colaboradores. Espero que este sea el caso, y sinceramente creo que lo es. De todas formas, mi intención es seguir haciendo cine, con más o menos presupuesto, e ir mejorando con cada película”.

#Seguidores es el primer filme valenciano que participó en la Sección Oficial del Festival Cinema Jove 2018 en la última década. “Para mi es un honor, es mi ciudad. Encuentro positivo que se valore tu trabajo en tu tierra antes que fuera, y no al revés, que es lo que pasa en muchas ocasiones como yo mismo he podido comprobar. Esto le da más carácter al lugar en el que vives. También tengo que decir que la dirección y organización del festival está consiguiendo volver a sus orígenes, convocar a gente joven que hace películas”, concluye el joven director.

Su fulgurante carrera es muy prometedora. Su primera película, Cruzando el sentido de 2015, historia de un skater que atraviesa España desde Valencia a Galicia y su cortometraje, Un lugar, estrenado el año siguiente han merecido  alrededor de 35 premios, un centenar de selecciones en muestras nacionales e internacionales y más de 10 candidaturas a los premios Goya, entre las que destacan categorías como mejor película, mejor director novel o mejor guion original.  Es autor de tres cortos, un mediometraje y dos largos de ficción, además de un par de  videoclips y dos documentales. También ha hecho bastante publicidad y una serie que se emite en la actualidad.

Cartel de Seguidores, de Iván Fernández de Córdoba.

Cartel de Seguidores, de Iván Fernández de Córdoba.

Bel Carrasco

Rodando en skate

Cruzando el sentido
Iván Fernández de Córdoba

No hay muchas formas de viajar sin pagar un billete o gastar gasolina. Una de las más originales es moverse en monopatín. Es lo que hace Alonso, un joven en busca de un sueño y de sí mismo, que emprende en solitario una larga travesía desde Valencia a Galicia, del Mediterráneo al Atlántico. A lo largo del periplo tropieza con personajes que influyen en su evolución personal y que le ayudan a descubrir quién es realmente.

Es el argumento de Cruzando el sentido, primer largometraje del joven director de 25 años, Iván Fernández de Córdoba formado en Ciudad de la luz y gran aficionado al skate. La película se presentó en el Festival Cinema Jove, en el Festival de Sax (Alicante), donde obtuvo el Premio al Mejor Proyecto, y se proyectó el 10 de septiembre en la sala de la SGAE de Valencia. Dentro de la fórmula de road movie, la historia mezcla de forma original la ficción con tintes de falso documental.

Cruzando el sentido, de Iván Fernández de Córdoba. Imagen cortesía del autor.

Cruzando el sentido, de Iván Fernández de Córdoba. Imagen cortesía del autor.

Dos años de tiempo, 8.000 euros reunidos a base de crowfunding  y toneladas de trabajo e ilusión se plasman en este filme.  “La película se rodó a lo largo del 2014, pero el montaje no se finalizó hasta abril de este año”, cuenta Fernández de Córdoba. “Como tiene una financiación low cost, pasamos malos ratos, condiciones duras sin ninguna comodidad, pero no todo fue sufrir. En las entrevistas a modo falso documental disfrutamos y nos reímos mucho”.

En Galicia tuvieron un encuentro con la guardia civil. “Estábamos rodando una escena con el actor protagonista, Román Méndez de Hevia, que estaba desnudo y ensangrentado”, cuenta el joven director. “Los aldeanos nos vieron de lejos y, asustados, llamaron a las fuerzas del orden. Un coche de la guardia civil se acercó y tras una breve conversación, se fueron entre risas deseándonos suerte”.

Secuencia de Cruzando el sentido, de Iván Fernández de Córdoba. Imagen cortesía del autor.

Secuencia de Cruzando el sentido, de Iván Fernández de Córdoba. Imagen cortesía del autor.

Los realizadores contaron con el apoyo de tiendas y marcas relacionadas con el mundo del skate, así como de varios  bares que utilizaron como escenario para grabar algunas secuencias. Fernández de Córdoba escribió el guión junto a Natxo Fuentes y en la fase de rodaje, el equipo principal lo formaban: Víctor Montoya, Noelia Martínez, Ana Martínez y Román Méndez de Hevia, el actor protagonista que debuta con esta película.

“Fue un rodaje muy duro, de guerrilla”, confiesa Fernández de Córdoba. “Nos metíamos cinco personas y un montón de material en el coche y allá que nos íbamos. La fuimos rodando en sentido inverso, de Galicia hacia Valencia aprovechando las mejores condiciones de luz. En los exteriores intentábamos rodar siempre a la mejor hora y que la localización jugara a nuestro favor. Era muy importante colocar bien la cámara, no queríamos perdernos nada imprescindible de la historia”.

Secuencia de Cruzando el sentido, de Iván Fernández de Córdoba. Cortesía del autor.

Secuencia de Cruzando el sentido, de Iván Fernández de Córdoba. Cortesía del autor.

La historia está llena de referencias a road movies como Easy Rider, París Texas o Una historia verdadera, que marcaron al joven director. También refleja su visión del mundo, un alegato contra las prisas de nuestra sociedad y la obsesión por alcanzar enseguida los objetivos y las metas marcadas.

Rodada con un reducido equipo técnico, entre tres y seis personas, la película tiene una factura digna de una producción convencional. Se utilizó una Canon 5D Mark II para la ficción y una Sony FDR-Ax 100 para el documental.

Otros profesionales de la Comunidad Valenciana que intervinieron en el proyecto son: Albert Forner, Emilio Mencheta, Olga Alamán, Paco Sarro, Álex Viciano, Lola Moltó y Mariam Torres o Juli Mira, entre otros.

Cruzando el sentido se dividirá en una decena de capítulos una vez finalizado su recorrido por festivales y cines. Los primeros serán publicados de forma online y gratuita. Para ver el total del metraje, el espectador tendrá que comprar el dvd/bluray o acudir a una plataforma de pago.

Secuencia de la película Cruzando el sentido, de Iván Fernández de Córdoba. Imagen cortesía del autor.

Secuencia de la película Cruzando el sentido, de Iván Fernández de Córdoba. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco