Escif revive la trasera del IVAM

Mural de Escif
Pared trasera del IVAm
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Desde el 8 de septiembre de 2017

Escif dice haber hecho “acupuntura con los pinceles” para “dejar que las paredes hablen, que nos cuenten aquello que merezca la pena ser oído”. Y lo que la pared trasera del IVAM manifiesta, una vez intervenida plásticamente por el artista valenciano, en lo que José Miguel Cortés, director del museo valenciano, calificó como el mayor grafiti realizado en España, es su voluntad de revelar el pasado, presente y futuro del barrio. “Un grafiti espectacular”, señaló Cortés, yendo más lejos en su calificación: “Me atrevería a decir que este muro de la vergüenza es ahora una muro de acogida”.

El inmenso grafiti, sobre el que Escif ha aplicado lo que él llama “reflexología mural”, tiene precisamente como objetivo servir de acto reflejo de cuanto lo constituye como pared que limita el interior del IVAM, con el barrio que lo acoge y al que durante años se le ha dado la espalda. “Es el primer paso en la renovación de este solar lleno de yerbajos”, apuntó Cortés. Un solar en el que está previsto instalar una serie de esculturas de la colección del propio IVAM y sobre cuya fecha de inicio se manifestó dubitativo su director.

Mural de Escif en la pared trasera del IVAM. Imagen cortesía del IVAM.

Mural de Escif en la pared trasera del IVAM. Imagen cortesía del IVAM.

“No me atrevo a decir una fecha porque no depende de mí; nos gustaría que todo fuera más rápido, pero avanza muy lentamente”. Luego fue aclarando las nubes: “Confío que sea este año. Me atrevería a decir que seguro”. De lo que estaba muy seguro era de que el mural tenía ya sentido al margen del futuro patio de esculturas y de la magnitud de la obra de Escif: “Es el más importante que ha hecho y además lo ha hecho en su ciudad, Valencia”. Tiene previsto realizar otro similar en el Palais de Tokyo en París, aunque Cortés precisó que al parecer tenía problemas burocráticos y que, en cualquiera de los casos, sería temporal.

La fachada de un edificio, según explica el artista acerca de su trabajo, es un reflejo de lo que articula a su alrededor. De manera que su labor ha consistido en poner en relación todo ello. Cortés lo fue explicando refiriéndose a ese pasado, presente y futuro que contenía la plástica del muro. “Nos habla del pasado del barrio, de quienes fueron expulsados de sus casas y de las protestas de aquellos años; del horno o del bar que había”. También de la actualidad, “al haber escogido frases de multitud de grafiteros que ha incorporado a su trabajo”.

El director del IVAM José Miguel Cortés durante la presentación del mural de Escif. Imagen cortesía del IVAM.

El director del IVAM José Miguel Cortés durante la presentación del mural de Escif. Imagen cortesía del IVAM.

Y del futuro reflejado en el instituto de enfrente. Un instituto de enseñanza artística donde la música tiene vital importancia. “Está hecho a modo de partitura, trayendo el instituto al mural y llevando el mural al instituto”, puesto que, como dijo Cortés, hay grafitis en el mural provenientes de los aseos, escaleras o diversos rincones del centro, que tendrá su correspondencia con el que el propio Escif pintará en la pared del instituto. “Es un lienzo lleno de guiños a multitud de cuestiones”, subrayó el director.

Hay esculturas clásicas, cabezas grecorromanas, hallazgos arqueológicos de la zona (ruinas romanas descubiertas en los subsuelos del barrio del Carmen), elementos arquitectónicos como la escalera y colores referentes a las fachadas del barrio. También frases como estas: “Busco poema que celebre mi grieta”, directamente contrarios al propio IVAM (“Por la demolición del IVAM, por la inmolación del antro”) o la más paradójica: “Si estás leyendo esto, es demasiado tarde”.

Detalle del mural de Escif en la pared trasera del IVAM.

Detalle del mural de Escif en la pared trasera del IVAM.

El trabajo de campo realizado por Escif le ha llevado seis meses y su ejecución apenas dos semanas, a razón de siete horas diarias, con un presupuesto total de alrededor de 18.000 euros. Un “acto de psicomagia”, como lo ha denominado el artista, mediante el cual borrar la pared a base de pintarla: “La pintura permite invertir la soberbia con la que el hormigón se impone antes las masas; una pared pintada deja de ser un límite para convertirse en un canal transversal, arremetiendo contra su naturaleza”.

Cortés aseguró el compromiso del IVAM de no tocar el grafiti aunque, en tanto tal, esté sometido al riesgo de que pueda ser intervenido por otros grafiteros, incluido el propio Escif: “Va a tener días para darle vueltas a su propio trabajo”. También la climatología puede afectar al mismo. En todo caso, como apunta el artista, la pared no dejará de hablar por sí misma, convirtiendo al pintor “en un mediador al margen del discurso” y a la pintura “en un canal que permita la comunicación horizontal entre la gente”.

En su “Comentario del solar”, Escif alarga la deriva de su trabajo anteponiendo “el diálogo a la imposición, la mediación a la colonización, la calle a la institución, la vida al espectáculo”. Y concluye, no sin antes rizar el rizo en forma de “hacer una pintura mural que no sea una pintura mural”, estableciendo la siguiente cadena en el proceso productivo: “El artista puesto al servicio de la gente. El museo puesto al servicio de la ciudad. El arte puesto al servicio de la vida”.

Mural de Escif en la pared trasera del IVAM. Imagen cortesía del IVAM.

Mural de Escif en la pared trasera del IVAM. Imagen cortesía del IVAM.

Salva Torres

Mujeres empoderadas

Imágenes de(l) poder-Cartografía de lo invisible, de Carmela García
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 17 de septiembre de 2017

Ahí están, mirándonos de frente, interpelándonos. Carmela García (Lanzarote, 1964) fotografía a mujeres, tanto solas como juntas en carácter asociativo, para mostrar con rotundidad su presencia. “Es una forma de posicionarse muy clara, sin artificios; quería que fueran retratos muy limpios, interpelando al espectador, diciendo aquí estoy”. El resumen de esa explicación está contenido en la frase “lo que no se ve no se nombra y lo que no se nombra no existe”, que figura en el mapa o búsqueda de ideas inscrito a modo de prólogo del proyecto expositivo Imágenes de(l) poder. Cartografía de lo invisible, que acoge el IVAM hasta el 17 de septiembre.

En torno a ese poder que se critica, al tiempo que se demanda, gira la exposición de Carmela García, que lo completa una instalación de video. En esta pieza, un equipo de fútbol de mujeres lesbianas ocupa una sala de juntas, símbolo de cierto poder, con un balón que viene a quebrar la seriedad del espacio. Tres grandes pantallas van mostrando diferentes puntos de vista de esa apropiación del poder que atraviesa el conjunto expositivo. “Las coloqué ahí naturalizando esa ocupación”, señaló la artista canaria.

Una joven frente a una de las obras de la exposición de Carmela García 'Cartografías de lo invisible' en el IVAM.

Una joven frente a una de las obras de la exposición de Carmela García ‘Cartografías de lo invisible’ en el IVAM.

Las fotografías y el video están arropadas con un discurso desplegado en la pared de la Galería 6 del IVAM, a base de referencias a mujeres como Lucía Sánchez, Sara Berenguer, Manuela Ballester o Alejandra Soler, de quien García recuerda este consejo: “No mires para atrás; me pareció un consejo heroico”. Quizás por eso las mujeres que fotografía Carmela García van siempre de frente. Como la propia artista al interrogarse por ese poder tan presente en la muestra: “¿Qué es el poder? El poder reside en ellas mismas”.

Hay muchas representadas, como la librera especializada en feminismo Heide Braun, Mariló Rodríguez, antorcha en mano del colectivo Jóvenes Desobedientes, las Heidis de ese equipo femenino, o las que forman parte de asociaciones como Women in Black, Mujeres Libres o Dones Progresistes, además de las mencionadas con fuerte pasado combativo durante la República. De hecho, este fue el hilo conductor de la exposición, tal y como señaló García: “Aquellas mujeres fueron muy combativas, muy modernas y herederas de toda esta lucha y resistencia a favor de la libertad”.

Obra de Carmela García de la exposición 'Cartografías de lo invisible' en el IVAM.

Obra de Carmela García de la exposición ‘Cartografías de lo invisible’ en el IVAM.

Imágenes de(l) poder es un proyecto específico para Valencia, tal y como recordó José Miguel Cortés, director del IVAM. Un proyecto que permite cartografiar la ciudad mediante “mapas que no encontraremos en las oficinas de turismo”, y a través de un trabajo “serio y reflexivo sobre esa parte ninguneada de la sociedad como son las mujeres en el espacio público, y más todavía si son lesbianas”, subrayó Cortés.

Para interpretar cada una de las imágenes se hace necesario inscribirlas en el conjunto. “Toda fotografía por sí sola está sujeta a interpretación, al igual que la propia representación”, de ahí que la artista aconseje su inscripción en el discurso teórico que la sustenta. Cortés intervino para decir que el trabajo de García “tiene una concepción espacial”, de manera que el carácter relacional se impone sobre cada una de las obras por separado. En una de ellas, de las pocas sin mujeres ocupando su espacio, se puede ver un escenario vacío con el telón bajado que, en su día, acogió a un colectivo de mujeres antifascistas. Pura representación.

Carmela García junto a Jose  Miguel Cortés. Imagen cortesía del IVAM.

Carmela García junto a Jose Miguel Cortés. Imagen cortesía del IVAM.

Y como el poder es también representación, Carolina García juega en la exposición con ella, mostrando en diversos puntos de Valencia a esas mujeres empoderándose de la ciudad con su sola presencia. “Al visibilizarlas les dotas de un poder que no tenían antes de tomar esos espacios”, indicó la artista. Según Cortés, su reflexión gira en torno “al proceso subjetivo de lo que tiene que ver con las empatías, con las pasiones o las amistades que van dando sentido a los colectivos”. Empatías y pasiones, eso sí, tratadas con la sobriedad de quienes miran a cámara muy seriamente.

Vista de la exposición 'Cartografías de lo invisible' de Carmela García. Imagen cortesía del IVAM.

Vista de la exposición ‘Cartografías de lo invisible’ de Carmela García. Imagen cortesía del IVAM.

Salva Torres

El IVAM regresará del verano En Rebeldía

Programa de exposiciones
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
De septiembre a diciembre de 2017

El IVAM ha preparado para el próximo otoño un amplio programa de exposiciones en el que destacan una muestra que explora la problemática del mundo árabe desde el punto de vista de las mujeres artistas, un proyecto site specific de Nico Munuera dentro de la línea de producciones propias del IVAM y una exposición que revisará la serie Desapariciones del artista Ignasi Aballí. La agenda se completa con la exposición Please come back. ¿El mundo como prisión?, coorganizada por MAXXI-Museo nazionale delle arti del XXI secolo de Roma y producida por el IVAM para su presentación en Valencia.

Silence of Sheep, de Amal Kenawy. Imagen cortesía del IVAM.

Silence of Sheep, de Amal Kenawy. Imagen cortesía del IVAM.

La programación expositiva de otoño se abre el próximo 14 de septiembre con la muestra En Rebeldía. Narraciones femeninas en el mundo árabe que indaga en la producción artística surgida en los países árabes en las últimas décadas a través de las distintas perspectivas de artistas mujeres. La exposición reúne un centenar de trabajos de cerca de 30 artistas como Mona Hatoum, Amal Kenawy, Ahlam Shibli, Rula Halawani, Raedad Saadeh, Zineb Sedira, Ghada Amer o Leila Alaoui y aborda cuestiones como la presencia en las calles de las mujeres, la crítica a los clichés machistas, sus experiencias en el exilio, así como el impacto de la ocupación israelí de los territorios palestinos.

Praecisio, de Nico Munuera. Imagen cortesía del IVAM.

Praecisio, de Nico Munuera. Imagen cortesía del IVAM.

Nico Munuera (Lorca, 1974) será el protagonista de la siguiente muestra integrada dentro de la línea IVAM produeix, que se inaugurará el 19 de octubre. El artista afincado en Valencia prepara un site specific, un proyecto específicamente realizado para la galería 6 que lleva por título Praecisio, tomando como punto de partida la idea de límite físico y de cómo la concepción de éste influye en la capacidad de percepción.

En el capítulo de casos de estudio se revisará la producción del creador Ignasi Aballí (Barcelona, 1958) a través de su serie Desapariciones, formulada alrededor de la obra homónima de Georges Perec La Disparition (El secuestro), la cuarta novela editada del escritor francés publicada en 1969. Se trata de un relato de intriga donde se omite la letra “E”, la más frecuente en el idioma francés. La exposición está conformada, entre otras obras, por veintitrés carteles que publicitan películas, cuyos guiones fueron escritos por Perec. Así, esos posters cinematográficos no solo nos conducirán a descubrir nuevas ausencias, poniendo en práctica la idea duchampiana del recuerdo de la presencia de algo ausente, sino que nos harán reflexionar sobre la producción de la imagen en nuestra sociedad. La cita, el 9 de noviembre.

El calendario expositivo del año 2017 finaliza el 28 de noviembre con la exposición Please come back. ¿El mundo como prisión?, que toma su título de una obra del colectivo artístico francés Claire Fontaine, una instalación con luz de neón con la frase ‘Vuelve, por favor’. La exposición centra su atención en el concepto de prisión, analizando tanto su dimensión física como su significado metafórico, especialmente en lo que se refiere a la sociedad contemporánea que, en las últimas décadas, ha experimentado una rápida, y a veces violenta, transformación. Esta muestra, compuesta de medio centenar de obras de una treintena de artistas, viaja al IVAM desde el Museo Nazionale Delle Arti del XXI Secolo de Roma, donde ha estado en cartel entre febrero y mayo de este año.

Demonstration, de Nadia Benchallal. Imagen cortesía del IVAM.

Demonstration, de Nadia Benchallal. Imagen cortesía del IVAM.

Artistas de PAM! PAM! okupan el IVAM

PAM! PAM! 17
Mostra de Produccions Artístiques i Multimedia de la Universidad Politécnica de Valencia
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 17 de septiembre de 2017

“Es una especie de ginkana de arte emergente”, señaló José Luis Clemente, comisario de la cuarta edición de PAM! PAM!, la Mostra de Produccions Artístiques i Multimedia de la Universidad Politécnica de Valencia que este año acoge el IVAM. Ginkana, porque las obras de los diez jóvenes artistas seleccionados “colonizan” el espacio museístico, “más allá de las salas convencionales, del cubo en blanco”, precisó Clemente, agradecido en todo momento a José Miguel Cortés, director del instituto valenciano, por haber tenido la “osadía” de acoger tan transgresor proyecto.

Ana Císcar (último Premio Fundación Mainel de pintura), Carlos Correcher, Marina González, Valentina Henríquez, Marina Iglesias, Rubén Marín, Inma Mendieta, Agustín Moreno, Marta Negre y Sonia Tarazona son los encargados de ocupar con sus respectivas obras, el bajo de las escaleras del museo, sus techos, paredes, pasillos e incluso los baños. “Han hecho un gran trabajo de adaptación”, en lo que Clemente consideró un “proyecto dificultoso” por cuanto rompía los moldes a los que nos tienen acostumbrados los museos.

Vista de una de las instalaciones de PAM PAM 17. Imagen cortesía del IVAM

Vista de una de las instalaciones de PAM PAM 17. Imagen cortesía del IVAM

Por eso el comisario reiteró en todo momento sus agradecimientos a Cortés, por haberse prestado a ese ejercicio de colonización de su espacio, una práctica, recordó, “que viene de los años 70”. A esa domesticación se afanaron los diez artistas que, de forma entusiasta, fueron explicando sus respectivos trabajos. Clemente, por resumirlos, aludió a las diversas problemáticas puestas en juego, que vienen a girar en torno a la identidad, las corrientes migratorias o el cuestionamiento del propio arte y del poder, muchas veces relacionado con el de la imagen.

Así, Correcher, desde el propio título de su trabajo, Whatever. Anything except something (Lo que sea. Cualquier cosa menos nada), polemiza en torno al poder de las imágenes, ocupando una parte del techo de entrada, la antesala de ascensores y la librería, eliminando el color y potenciando el choque entre el humor y la violencia. Marina González critica, mediante su pequeña capilla o lugar de devoción ubicado bajo las escaleras, las terapias de autoayuda (yoga, coaching), manteniendo una posición ambigua. Iglesias monta su particular bunker en el estrecho pasillo que lleva al baño, mostrando el conflicto entre lo orgánico que cambia y la uniformidad de los soldados; también aborda el tema del camuflaje. Ya en los baños, Henríquez utiliza el carácter residual de los mismos para reflexionar sobre el extrañamiento de la migración.

Una de las instalaciones de PAM PAM 17. Imagen cortesía del IVAM

Una de las instalaciones de PAM PAM 17. Imagen cortesía del IVAM

Negre se vale del audiovisual para mostrar la influencia de ciertos notables pensadores en la sociedad, ya sea mediante la repetición de algunos de sus libros o de la confusión a la que se llega por culpa de tanta cita. Marín explora las relaciones del artista con el poder mediante imágenes, en las que los límites entre realidad y ficción se diluyen. Moreno utiliza el título de su obra, I Am True Artist (Soy un artista de verdad), para desmontar esa verdad del artista con una serie de brillantes globos que van perdiendo aire con el paso de los días.

Mendieta indaga en las emociones a partir de la luz y el color, mientras Císcar rememora el caso JFK y el asesinato de Oswald a través de los medios, para revelar el carácter de ficción del propio discurso periodístico. Por último, Tarazona se hace eco de la frase “tenía miedo de olvidar el amarillo” (Borges), con el fin de preservar la memoria de ese color ante una posible ceguera. El IVAM acoge la “ginkana” de ese arte emergente hasta el 17 de septiembre. Después ya se verá. “Nos gustaría contar con un espacio estable, después de haber tenido que dejar el Centre del Carme, donde se nos ofreció un espacio que no era apropiado; se nos mostró la puerta de salida”, señaló Clemente. Ahora el IVAM será quien tenga la palabra.

Una las instalaciones de PAM PAM 17. Imagen cortesía del IVAM

Una las instalaciones de PAM PAM 17. Imagen cortesía del IVAM

Salva Torres

Joan Fontcuberta o la ficción como mentira

Fake. No es verdad, no es mentira, de Joan Fontcuberta
La falsa historia del fotógrafo valenciano Ximo Berenguer
Junio 2017

Con motivo de la exposición ‘Fake. No es verdad, no es mentira’ que exhibió el IVAM desde el 20 de octubre de 2016 hasta el 29 de enero de 2017, el artista y fotógrafo Joan Fontcuberta, en colaboración con el comisario de la muestra José Luis Marzo, propusieron organizar un proyecto fake: inventar y difundir la historia del fotógrafo valenciano Ximo Berenguer. El objetivo era comprobar si en la era de la información y las redes sociales todavía es posible crear una historia falsa.

El IVAM aceptó el reto como parte del discurso crítico de la exposición y coorganizó con la Facultat de Bellas Artes de Valencia y la Facultad de Historia del Arte el seminario ‘La metodología del fake’ entre los meses de mayo y junio de 2016. La primera fase de este curso, impartido por Joan Fontcuberta, Premio Nacional de Fotografía en 1998 y Premio Nacional de Ensayo en 2011, consistió en inundar la red de referencias sobre Ximo Berenguer, desde entradas en la Wikipedia, noticias falsas y hasta artículos académicos.

El Molino, del falso Ximo Berenguer. Imagen cortesía del IVAM

El Molino, del falso Ximo Berenguer. Imagen cortesía del IVAM

Ximo Berenguer se presentó como un fotógrafo valenciano, fallecido prematuramente, y conocido por una serie documental sobre el popular music hall barcelonés El Molino, que fotografió bajo la influencia de su amante, el coreógrafo cubano Negrito Poly. El trabajo de falseado fue tan minucioso que Fontcuberta logró libros de familia del archivo de Picanya, lugar de nacimiento de Ximo Berenguer, para hacerlos pasar por verdaderos. Asimismo, contó con la complicidad de una religiosa quien, supuestamente, era hermana de Berenguer y custodiaba los 15.000 negativos que se le atribuían.

Para legitimar esta falsa historia, Joan Fontcuberta también logró la ayuda de Mira Bernabeu, codirector de la galería Espai Visor de Valencia, para organizar una exposición dedicada a Ximo Berenguer con materiales “inéditos” que se presentaron en la ciudad en el marco del evento Abierto Valencia en septiembre de 2016.

El IVAM adquirió seis fotografías de Ximo Berenguer para su colección con absoluto conocimiento de que se trataba de un proyecto de Joan Fontcuberta. Los miembros del Consejo Asesor y del Consejo Rector del museo refrendaron la propuesta de adquisición, tras ser informados de que se trataba de un proyecto fake del artista catalán.

El Molino, fotografía del supuesto Ximo Berenguer. Imagen cortesía del IVAM

El Molino, fotografía del supuesto Ximo Berenguer. Imagen cortesía del IVAM

Siguiendo con esta pormenorizada ficción, la galería Fernando Pradilla colaboró exponiendo las fotografías de Ximo Berenguer en su espacio de Madrid, bajo el comisariado de Mira Bernabeu. Y la editorial RM, especializada en fotolibros, publicó ‘A chupar del bote’, un recopilatorio del trabajo de Ximo Berenguer en El Molino. La publicación incluía fotografías de Berenguer y textos de Manolo de la Mancha.

Fue durante la presentación de este libro cuando Joan Fontcuberta, sentado entre el público, reveló que la figura de Ximo Berenguer era un fake y que las fotografías mostradas en las exposiciones eran suyas. Así culminaba la historia de Ximo Berenguer/Fontcuberta, orquestada con una voluntad pedagógica: demostrar que todavía es posible jugar con los límites entre realidad y ficción, manipular la percepción y crear historias que caminan entre la verdad y el fake.

Joan Fontcuberta. Imagen cortesía del IVAM.

Joan Fontcuberta. Imagen cortesía del IVAM.

La sociedad anónima de Anzo

Anzo. Aislamiento (1967-1985)
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 5 de noviembre de 2017

“No era anti científico, ni anti técnico”, subrayó Ramon Escrivà, comisario de la exposición Anzo. Aislamiento. “Simplemente puso el acento en el engranaje tecnológico que nos atrapa”, añadió. Ese engranaje, conformado por un total de 80 piezas de su serie reveladoramente llamada Aislamientos, es el que el IVAM muestra en lo que supone la primera exposición en el museo valenciano de José Iranzo Almonacid, Anzo (Utiel, 1931-Valencia, 2006). “Es un modo de hacerle justicia, porque durante 28 años no se le ha expuesto aquí”, señaló el comisario. Algo de lo que José Miguel Cortés, director del instituto valenciano, se siente orgulloso.

Aislamiento 29, de Anzo. Imagen cortesía del IVAM.

Aislamiento 29, de Anzo. Imagen cortesía del IVAM.

La sociedad anónima de la que Anzo va dando cuenta en su serie de los años 60 y 70 le convierten en un “visionario por la actualidad de su obra”, apuntó Escrivà. Su existencialismo de entonces aparece sin duda ligado a esa sociedad líquida de la que habla el sociólogo Zygmunt Bauman, en plena era de Internet. De manera que lo que antes se denominaba alienación, tan presente en la soledad de las diminutas figuras de la obra de Anzo, ahora bien pudiera traducirse por rendimiento o auto explotación del sujeto contemporáneo.

“Es el aislamiento de los integrados. Es la soledad de los engranajes, de las piezas que funcionan al unísono con las restantes del mecanismo”, señala el propio artista en una de las citas de la exposición. Frente a esos integrados que en su obra aparecen en forma de seres diminutos, Anzo no contrapone a los apocalípticos que Umberto Eco se hizo, valga la redundancia, eco en su famoso libro. No hay apocalipsis, al menos en el sentido literario, en su trabajo, sino la lúcida percepción de que, en el seno de ese universo tecnológico, el sujeto pierde la palabra para caer en las redes del número, la cuantificación y su inserción en una trama que lo despersonaliza.

Aislamiento 14, de Anzo. Imagen cortesía del IVAM.

Aislamiento 14, de Anzo. Imagen cortesía del IVAM.

Esa “atmósfera fantasmagórica, con edificios amenazantes y una arquitectura racionalista y deshumanizada”, que Escrivà ejemplificó en las Torres Trade de Barcelona transformadas por Anzo en inquietantes moles de la urbe moderna, es ese el clima que invade el conjunto expositivo, salpicado de libros distópicos y fragmentos audiovisuales, entre los que destacan Playtime, de Jacques Tati, o La Cabina, de Antonio Mercero, ambas películas de finales de los 60 y principios de los 70, a los que aluden los “aislamientos” de la exposición.

En una parte de la misma, se recrea el espacio modular representativo de una de esas oficinas de la era cibernética. Una vez más, “la oficina como lugar de alienación”, indicó Escrivà, quien puso el acento en ese “hombre vigilado, controlado” que tiene su corolario en el audiovisual de Tati inserto en el interior de esa oficina. Aprovechando todo tipo de materiales (aceros, rodamientos, fotolitos), cuya investigación por parte de Anzo era novedosa para la época, el artista profundiza en esa alienación producto de cierto control externo. Control que hoy en día habría que situar en el interior del propio sujeto, autocensurado y autoexplotado.

Aislamiento 73-1B, de Anzo. Imagen cortesía del IVAM.

Aislamiento 73-1B, de Anzo. Imagen cortesía del IVAM.

“Padece aislamiento el encargado de las computadoras, el que no encuentra quien escuche sus problemas, el que se siente un ser anónimo al cruzar la calle entre una masa que camina ignorándole”. Así explica el propio Anzo lo que destila su obra: aislamiento y anonimato. Su sociedad anónima, en cuyo debate participaron intelectuales de la denominada filosofía de la deconstrucción (Foucault, Lyotard, Deleuze, Derrida), lejos de tener un cariz político que reduciría a consigna su más hondo calado existencial, posee el perfil poético de la obra cuyo pesimismo alumbra.

“Le considero más un activista social que político”, reconoció la hija del artista, Amparo Iranzo. Un activista comprometido con el arte, en tanto espacio de interrogación ajeno a ese otro de lugares comunes en el que termina convirtiéndose el supuestamente más “auténtico” acto político. Anzo lo tenía claro: “Yo creo que la belleza surge del equilibrio entre lo matemático y lo lírico”. El IVAM, haciéndole justicia a Anzo, se hace eco de esa reflexión propia del autor, mostrando en la Galería 7 tan fructífera relación entre la técnica y la poesía.

Aislamiento 10, de Anzo. Imagen cortesía del IVAM.

Aislamiento 10, de Anzo. Imagen cortesía del IVAM.

Salva Torres

La presencia esquiva de Helena Almeida

Helena Almeida. Corpus
IVAM
C / Guillem de Castro, 116. Valencia
Hasta el 18 de junio de 2017

“Mi obra es mi cuerpo, mi cuerpo es mi obra”, ha repetido en numerosas ocasiones Helena Almeida (Lisboa, 1934). Y ese cuerpo y esa obra no dejan de explorar sus respectivos límites: el primero, casi siempre a solas consigo mismo, en constante fuga o interrogación de una identidad esquiva, y la segunda, cuestionando igualmente los límites de la propia representación. Por eso las 52 obras que el IVAM acoge bajo el título de Helena Almeida. Corpus no dejan de multiplicarse en diferentes series, con la artista como protagonista absoluta de su propio trabajo, siempre vestida de negro y siempre huyendo del plácido acomodo.

Imagen del video que contiene la exposición 'Helena Almeida. Corpus' en el IVAM.

Imagen del video que contiene la exposición ‘Helena Almeida. Corpus’ en el IVAM.

Como explica el director del IVAM, José Miguel Cortés, hablamos de “un cuerpo vulnerable y frágil que busca su lugar, se mueve y agita, salta y se enroca para hacer estallar las costuras de un espacio artístico y narrativo, a menudo, demasiado constreñido”. Joao Ribas, comisario de la exposición junto a Marta Moreira de Almeida, señaló que era “difícil” hablar de la fotografía y del trabajo del cuerpo femenino “sin hablar de Helena Almeida”. Su mezcla de fotografía, dibujo, pintura, performance y body art causó perplejidad en los años 60 y, aún hoy, sorprende.

“Helena es una artista que tiene un puesto singular en el mundo del arte”, destacó Suzanne Cotter, directora del Museo Serralves de Oporto, de donde procede la obra expuesta en el IVAM hasta el 18 de junio. Puesto singular que se ha ido ganando a pulso, después de que en aquellos primeros años de su trayectoria fuera incomprendida, hasta el punto de que la propia Almeida reconoció haber tirado buena parte de sus incipientes trabajos. Quizás sorprendió por utilizar el soporte fotográfico de una forma inusual; quizás por desbordar el medio de una manera excesiva.

Vista de la exposición 'Helena Almeida. Corpus'. Imagen cortesía del IVAM.

Vista de la exposición ‘Helena Almeida. Corpus’. Imagen cortesía del IVAM.

Como señala Almeida, en la entrevista que le hacen los comisarios, en el fondo era pintora, pero de pronto “me convertí en la pintura, me convertí en mi trabajo, me convertí en lo creado. Y, al mismo tiempo, soy la creadora”. Esa especie de bucle en torno al cuerpo y la representación, donde no se sabe bien dónde empieza lo uno y dónde acaba lo otro, sigue impactando al observador, que la ve en el interior de su obra tan pronto abriéndose paso entre azules como ocultándose entre bastidores o diversas prendas.

Vista de la exposición 'Helena Almeida. Corpus'. Imagen cortesía del IVAM.

Vista de la exposición ‘Helena Almeida. Corpus’. Imagen cortesía del IVAM.

Sus fotografías en blanco y negro, apenas salpicadas de algún que otro color (principalmente azul o rojo), parecen secuencias cinematográficas protagonizadas por un ser solitario al que la identidad le sobra. Al menos, la identidad del DNI, porque la otra, más compleja y lábil, se halla implícita en su obsesiva búsqueda del instante decisivo tan minuciosamente preparado. “Marco el suelo con cosas en el espacio. Los pasos, cada detalle pensado, los taburetes, las distancias…para que no haya errores…En general todo está pensado, o es parte de algo pensado”, explica Almeida en la citada entrevista.

Imagen de la exposición 'Helena Almeida. Corpus' del IVAM.

Imagen de la exposición ‘Helena Almeida. Corpus’ del IVAM.

Ayudada por su marido Artur Rosa, que es quien dispara la cámara y, en ocasiones, aparece junto a ella en algunas de las fotografías, Helena Almeida no ha dejado durante su ya larga trayectoria de explorar los límites, de exponerse a sí misma. “Es muy interesante tratar de ir más allá, llegar a un límite en el que nunca he estado”. Como nunca habían sido mostradas todas juntas, por razones de espacio, las 18 piezas de la serie Dentro de mí, que ahora es posible en el IVAM. Fotografías, una vez más, que despliegan en batería ese interior aludido a través de la coreografía del cuerpo.

Pintura habitada, su famosa serie intervenida con color azul (“lo utilizo para mostrar el espacio”), es un ejemplo revelador de su trabajo. Porque Almeida habita la pintura, la fotografía, las ocupa por completo, con el fin de mostrar el vacío que evoca su tarea obsesiva de capturar ese instante decisivo que, cuando llega, como subraya la artista, es como un milagro. El milagro del Corpus libre de ataduras, pero bien sujeto al acto creativo. Una obsesión que a sus 82 años persiste.

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'Helena Almedia. Corpus' en el IVAM.

‘Helena Almedia. Corpus’ en el IVAM.

Salva Torres

Daniel Torres convierte a la casa en personaje

La Casa. Crónica de una conquista, de Daniel Torres
IVAM
C / Guillem de Castro, 110. Valencia
Hasta el 4 de junio de 20174

“¿Qué pasa si empezamos a quitar cosas?” Y, tras la interrogación, Daniel Torres se plantea lo que ocurriría si quitamos la luz, el agua, el cuarto de baño, los electrodomésticos y, ya puestos, hasta la mismísima casa. “¿Qué tenemos? Tenemos a un ser absolutamente inválido, que no sabría qué puñetas hacer”. Entonces, “¿cómo ha sido esto de la casa?”. Y a responder al grueso de esta última pregunta es a lo que el creador de Roco Vargas ha dedicado seis años de investigación. Seis años que dieron como resultado la publicación de La Casa. Crónica de una conquista.

El IVAM le dedica su Caso de estudio presentando una selección de 100 dibujos originales y bocetos de tan intenso trabajo, acompañados de ocho pequeños electrodomésticos, que vienen a reflejar la evolución de ese hogar que ahora damos por hecho, pero que ha sido resultado de la conquista a la que alude el título del volumen editado por Norma Editorial en 2015. “Es una descripción de dónde ha vivido el ser humano durante 2000 años en Occidente”, explicó Torres. El ilustrador valenciano, en conversación con Álvaro Pons, destaca cómo “conocemos la historia de los países, la historia de los reyes, las guerras, la política, pero en las diferentes épocas, ¿cómo vivía la gente?”

Una de las obras de la exposición 'La casa. Crónica de una conqusta', de Daniel Torres, en el IVAM.

Una de las obras de la exposición ‘La casa. Crónica de una conqusta’, de Daniel Torres, en el IVAM.

La exposición que permanecerá en la Galería 3 del IVAM hasta el 4 de junio muestra ese modus vivendi a través del tiempo. Desde el neolítico, al Chicago de 1918, pasando por Roma, Atenas, Florencia y la Revolución Industrial, focalizada en el Londres de 1866, bajo el epígrafe ‘La ciudad devora a sus hijos’, Daniel Torres ofrece un recorrido por esas diferentes formas de habitar que hemos ido desarrollando los humanos. Y aunque estos figuran en algunos de los dibujos, Torres quiso dejar clara la importancia del fondo sobre la figura.

“Los creadores de novela gráfica trabajamos con personajes, que son entes dramáticos, pero pocas veces son los objetos y los espacios los protagonistas. Yo he querido que la arquitectura sea un personaje”. Y ahí están los grandes rascacielos de la edad moderna protagonizando la mayor parte de la exposición. Rascacielos que Torres explica asociados con el invento del freno para los ascensores: la seguridad de que ya no pudieran caerse, permitió a los fabricantes aventurarse a construirlos para que subieran hasta 30 plantas si era necesario. De ahí que la ciudad creciera hacia arriba sin cortapisas.

Ilustración de Daniel Torres en 'La Casa. Crónica de una conquista' en el IVAM.

Ilustración de Daniel Torres en ‘La Casa. Crónica de una conquista’ en el IVAM.

De estos y otros descubrimientos da cuenta Torres en La Casa. Crónica de una conquista, que resume en el IVAM mediante 100 dibujos. El sociólogo Jesús Ibáñez habló de esa conquista de la casa como efecto de la necesidad de protección que siempre hemos buscado los humanos. “Lo que protege es un techo, un tejido, un texto: lo que protege es, en definitiva, la técnica”, sostiene Ibáñez. Algo que Torres también subraya, tras descubrir el libro de Lewis Mumford Técnica y civilización: “Leyendo ese libro te das cuenta de que gran parte de los avances de la humanidad tienen que ver con la técnica”.

Daniel Torres, que ya formó parte de la exposición comisariada por Álvaro Pons en el IVAM bajo el título de Valencia Línea Clara, reconoce que la creación del Premio Nacional del Cómic hace 10 años ha sido el “espaldarazo definitivo” de la ilustración, hasta hace bien poco considerada una disciplina menor. José Miguel Cortés, director del museo valenciano, acoge de nuevo la obra de un ilustrador, porque a su juicio “no se puede entender la cultura visual del siglo XX y XXI sin los dibujantes de cómic”, que han encontrado en el IVAM su casa.

Las casas de Torres se muestran parceladas en viñetas, al igual que las paredes delimitan por dentro sus diferentes estancias. “La casa está cercada por paredes, que proporcionan amparo. Y la pared, como cualquier membrana, frontera o límite, divide el espacio-tiempo en dos zonas: un interior/pasado y un exterior/futuro”, argumenta Jesús Ibáñez. De ese futuro también ofrece alguna pincelada, a falta de mayor abundamiento, Daniel Torres: “La intimidad ha pasado de ser un concepto valorado a no serlo, sobre todo con las redes sociales, algo que no trato, pese a ser un buen apocalíptico”.

Daniel Torres en el IVAM.

Daniel Torres en su exposición ‘La casa. Crónica de una conquista’. Imagen cortesía del IVAM.

Salva Torres

La República desmitificada de Xavier Arenós

Xavier Arenós. La presencia y la ausencia
IVAM
C / Guillem de Castro, 117. Valencia
Hasta el 7 de mayo de 2017

“No me interesa la visión idealizada de la República”, advirtió Xavier Arenós (Vila-real, 1968). Su trabajo pone el acento en ese periodo, durante el cual Valencia fue precisamente capital de la Segunda República, para “dialogar con los fantasmas que produce todo trauma”. He ahí, sintetizada, la tarea que se impone el artista una vez decide explorar las tensiones de tan controvertida etapa. Y lo hace indagando en ese pasado, en “el peso que tiene en nosotros”, con el fin de reconocerlo “para que la historia no se repita”. De manera que la exposición ‘La presencia y la ausencia’, que permanecerá en el IVAM hasta el 7 de mayo, “no es histórica, sino una reflexión sobre el pasado”.

Y la reflexión de Arenós es exhaustiva y diríase que arqueológica. Toma como puntos de partida el Pabellón Español para la Exposición Internacional de París y el Instituto para Obreros de Valencia, para rastrear en sus respectivas memorias mediante un profundo trabajo archivístico. Trabajo que hace aflorar a través de las siete piezas de la exposición, y una octava que será el propio catálogo, esos fantasmas que él libera para dar cuenta del trauma que supuso la República española. “El buenismo que idealiza la República me obligaba a reflexionar”, dijo.

La presencia y la ausencia, de Xavier Arenós. Imagen cortesía del IVAM.

La presencia y la ausencia, de Xavier Arenós. Imagen cortesía del IVAM.

La Galería 6 del IVAM pone en relación los espacios dedicados a la rememoración del Pabellón Español y del Instituto Obrero. Arenós los recorrió subrayando las tensiones detectadas durante su labor arqueológica. Así, del primero de los lugares destacó la escultura de Alberto Sánchez, ubicada entonces en el exterior del pabellón, cuyo título ya era elocuente: El Pueblo español tiene un camino que conduce a una estrella. “Estrella comunista que se asemeja a un nicho mortuorio”, agregó. De manera que la relación entre la utopía y su siniestro correlato una vez materializada se hacía evidente en esta primera pieza Promenade (et promesse).

Con Tensegridad roja y blanca, Arenós prosigue en su indagación mostrando tres columnas similares a las que soportaban el Pabellón Español. Un “juego de tensiones” metaforizado en esa “composición constructivista” formada por pilares rojos y blancos, a modo de conflicto entre las fuerzas de izquierda de entonces. Peana para tres banderas viene a ser una réplica del cubículo que albergó los mástiles de las tres banderas republicana, catalana y vasca. De nuevo lo arqueológico (“barco varado”) ligado con lo tétrico (“parece un féretro”). Y de nuevo la crítica del artista: “Incluso en la más loable y justa de las luchas, las banderas imponen la obediencia y el acatamiento de la soberanía nacional por encima de la personal”.

Una composición de 24 dibujos remite a las sillas de la época sobre las que se sentaron ilustres como Max Aub, Josep Renau o Luis Lacasa, sirviendo de memoria de los exiliados. Las huellas impresas han sido obtenidas mediante la técnica del frottage, recogiendo la sombra que deja lápiz al presionarlo sobre las cuerdas de la silla. Violencia, derrota y soledad en el marco épico del Pabellón Español.

Obra de Xavier Arenós en 'La presencia y la ausencia', que se expone en el IVAM.

Obra de Xavier Arenós en ‘La presencia y la ausencia’, que se expone en el IVAM.

Las piezas que tienen que ver con el Instituto Obrero, paradigma de la innovación pedagógica y herramienta de emancipación educativa, también revelan idénticas tensiones. “Se les da a los obreros por primera vez la posibilidad de estudiar, pero hay al mismo tiempo un adoctrinamiento y un montaje político de propaganda”, subrayó Arenós. Las franjas rojas y negras de la CNT, antaño símbolo de la resistencia contra el franquismo, envuelven el perímetro superior de la Galería 6 ahora “como algo decorativo, minimalista e inocuo”.

La estrella de cinco puntas da igualmente pie a la evocación del símbolo transformado en banco de madera “irregular e imperfecto”, mientras en Arco voltaico se reproduce un antiguo pupitre que queda como esqueleto y reflejo del marco de un antiguo libro de Ruedo Ibérico, editorial fundada por exiliados españoles. “No me gusta hablar de la República a partir del blanco y el negro; sintonizo con ella pero hubo aspectos que no me gustan, porque hubo cierto cainismo”. Y Arenós insistió: “Me interesa el pasado para reactivarlo y aprender de él”.

Xavier Arenós en su exposición 'La presencia y la ausencia'. Imagen cortesía del IVAM.

Xavier Arenós en su exposición ‘La presencia y la ausencia’. Imagen cortesía del IVAM.

Salva Torres

77 caras o cortos de la enfermedad

Festival Internacional de Cortometrajes y Arte sobre Enfermedades-FICAE
Universidad Politécnica de Valencia y Cátedra Arte y Enfermedades
IVAM y Las Naves
Del 25 de febrero al 4 de marzo de 2017

La tercera edición de FICAE – Festival Internacional de Cortometrajes y Arte sobre Enfermedades / UPV, organizado por la Universitat Politècnica de València y la Cátedra Arte y Enfermedades, que se celebrará del 25 de febrero al 4 de marzo en la capital valenciana fue presentada en el IVAM.

Casi 1.700 películas de 98 países distintos se inscribieron para participar este año, siendo los países con mayor representación en la selección de cortometrajes de Sección Oficial (compuesta por 77 películas) España, Alemania, Francia, Suiza, Reino Unido o Estados Unidos. Pero también hay un buen número de cortometrajes de otros países como Irán, Corea del Sur o Cuba.

Diferentes representantes de FICAE durante su presentación en el IVAM. Imagen cortesía de la organización.

Diferentes representantes de FICAE durante su presentación en el IVAM. Imagen cortesía de la organización.

Ricard Mamblona, codirector del festival junto a Pepe Miralles, señaló que “estos datos cuantitativos debemos traducirlos en datos cualitativos” y añadió que “es una muestra de que la enfermedad es un tema de interés universal y el cine y el arte son dos herramientas potentes para representarla”.

Por su parte, Pepe Miralles, afirmó que “queremos proyectar otras narrativas sobre la enfermedad” desde todos los ámbitos, “no sólo el sanitario o científico, sino el político, cultural o social”. Por ello, 3FICAE está compuesto por una Sección Oficial (cuya sede será el IVAM y Las Naves – Espai d’Innovació del Ajuntament de València), Secciones Paralelas (que se celebrarán en varias sedes: Instituto de Historia de la Medicina y la Ciencia López Piñero, Octubre Centre de Creació Contemporània y Universitat Politècnica de València), Espacios de Reflexión (Centre del Carme, IVAM, UPV y Fundación La Posta) y Arte (UPV y diversos hospitales de Valencia).

Fotograma de uno de los cortometrajes de FICAE. Imagen cortesía de la organización.

Fotograma de uno de los cortometrajes de FICAE. Imagen cortesía de la organización.

Miralles manifestó que “no sólo nos interesan enfermedades como, por ejemplo, el cáncer, sino también las consecuencias de ciertas actitudes sociales que pueden desembocar en traumas, enfermedades mentales, etc.”. Por ese motivo, en esta edición se hablará de las consecuencias de la homofobia, de la guerra de Siria o de cómo la crisis económica y los recortes han afectado al Sistema Sanitario.

Fotograma de Raisa Still. Fotografía de Michael Schindegger por cortesía de FICAE.

Fotograma de Raisa Still. Fotografía de Michael Schindegger por cortesía de FICAE.

David Pérez, director del Área de Actividades Culturales de la Universitat Politècnica de València,  remarcó que “el festival crece gracias a la calidad de la propuesta y la entrega de los dos directores, y en sólo tres ediciones ha podido ampliar su radio de acción agregando nuevas sedes y actividades”. Además, señaló el claro objetivo de un festival de estas características que es el de “visibilizar y desestigmatizar  la enfermedad a través del arte, el cine y la reflexión”.

Por su parte, José de Lamo, director de la Agència Valenciana d’Igualtat en la Diversitat de la Generalitat Valenciana, definió su vinculación con el festival como “necesaria” ya que “lucha por la inclusión y la eliminación de prejuicios y estigmas”.

Ficae.

FICAE Festival Internacional de Cortometrajes de Arte sobre Enfermedades. Imagen cortesía de la organización.