El IVAM adquiere obra de artistas mediterráneos

Colección del IVAM | Nuevas adquisiciones de obra de los artistas Mona Hatoum, Akram Zaatari, Rayyane Tabet, Mohamed Bourouissa, Bouchra Khalili y Gülsun Karamustafa
Institut Valencià d’Art Modern (IVAM)
Lunes 29 de junio de 2020

El Consejo Rector del IVAM ha aprobado la adquisición de obras de los artistas libaneses Mona Hatoum, Akram Zaatari y Rayyane Tabet, el argelino Mohamed Bourouissa, la marroquí Bouchra Khalili, la turca Gülsun Karamustafa, protagonista de una nueva exposición en el museo a partir del próximo 23 de julio, y del valenciano Andreu Alfaro. El IVAM mantiene así su objetivo de abrirse a la producción artística del Mediterráneo con la incorporación de obras que refuerzan la investigación en torno a este contexto geopolítico, una de las líneas fundamentales de la Colección del IVAM.

Con estas adquisiciones, un total de 18 obras por un total de 500.000 euros, el IVAM sigue enriqueciendo sus fondos con trabajos realizados por tres mujeres como son Bouchra Khalili, Gülsun Karamustafa y Mona Hatum, ganadora del Premio Julio González 2020, potenciando la igualdad también en materia cultural en cuanto a la visualización de las mujeres en el arte.

Por otro lado, se refuerza un eje fundamental de la Colección que es la investigación sobre el espacio urbano con el trabajo sobre las comunidades de migrantes de Mohamed Bourouissa, la cartografía de la sociedad árabe que lleva a cabo Akram Zaatari, la reflexión sobre los conflictos contemporáneos de Mona Hatoum o el cuestionamiento de las fronteras de Bouchra Khalili. Por último, el nombre de Andreu Alfaro reafirma el apoyo del IVAM a los artistas valencianos con la incorporación de la pieza ‘Cercle Berninià’, producida por el escultor en los años ochenta.

‘The Constellations’ (2011), de Bouchra Khalili. Fotografía cortesía del IVAM.

Entre las adquisiciones hay esculturas, fotografías y, sobre todo, grandes instalaciones que revelan el gusto de sus creadores por la mezcla de materiales, la invitación al público para que forme parte activa de las obras y la presencia de las últimas tecnologías.

La escultura ‘Bunker (Starco I)’ (2011), de Mona Hatoum (Líbano, 1950), que analiza las geografías urbanas, la violencia o la experiencia del exilio, junto con las ocho serigrafías de la serie ‘The Constellations’ (2011), de Bouchra Khalili (Casablanca 1975), aumentan los fondos del IVAM dedicados a investigar sobre la temática de las ciudades, así como la presencia de trabajos realizados por mujeres. El museo también adquiere tres importantes obras de Gülsun Karamustafa (Ankara, 1956), la artista turca contemporánea más importante, que explora cuestiones sociopolíticas en la Turquía moderna y aborda temas que incluyen la sexualidad, el origen étnico o el exilio.

Del artista Akram Zaatari (Líbano, 1966) se adquieren 77 fotografías que componen la obra ‘Objects of Study. Hashem el Madani, Itinerary’ (2007/2014), un trabajo de Zaatari sobre las imágenes tomadas por Hasem El Madani en los años 50 en el antiguo mercado de Saidia en las que plantea una reflexión sobre el tiempo y la historia.

Estas compras aprobadas por el Consejo Rector del IVAM suponen también la oportunidad de añadir a la colección unas fotografías fundamentales en la trayectoria de Mohamed Bourouissa (Argelia, 1978), muy representativas de su producción, ya que no quedan copias en el mercado tras su adquisición. La investigación sobre las comunidades de migrantes de este artista y su relación con el espacio urbano ampliará el número de obras que reflexionan sobre la ciudad en los fondos del museo.

‘AZ_Unfolding’ (2016), del artista Akram Zaatari. Fotografía cortesía del IVAM.

‘Ah, My Beautiful Venus!’ (2017), de Rayyane Tabet (Líbano, 1983) se engloba en un proyecto mucho más amplio titulado Fragments que toma como punto de partida su investigación sobre la excavación arqueológica en Tell Halaf, al noreste de Siria, dirigida por Max von Oppenheim a principios del siglo XX. El bisabuelo de Tabet, Faik Borcoche, fue nombrado en 1929 secretario de von Oppenheim para ayudarle en las excavaciones. En esta instalación Tabet se centra en una figura neohitita llamada la ‘Venus de Tell Halaf’ y en el recorrido histórico que ha sufrido desde su desenterramiento realizado durante la excavación dirigida por Max von Oppenheim, planteando cuestiones como las relaciones de poder, las prácticas museológicas, la preservación de los objetos arqueológicos y la relación con ellos o la apropiación y la destrucción cultural.

Todas estas obras se suman a las de otros artistas procedentes de los diferentes países del Mediterráneo compradas en los últimos años, tales como Nadia Benchallal, Yto Barrada, Rula Halawani, Ahlam Shibli, Zineb Sedira, Hadjithomas & Joreige o Taysir Batniji, que convierten al IVAM en el museo español que mayor número de obras posee de los países que conforman las dos orillas del Mediterráneo, signo de identidad de su Colección.

La adquisición de ‘Cercle berninià (b)’ (1980), de Andreu Alfaro (València, 1929 – Rocafort, València, 2012) completa la colección de obras que el IVAM ya posee de este artista fundamental para el contexto valenciano, al tiempo que permite profundizar en el estudio sobre los diferentes lenguajes escultóricos de los siglos XX y XXI. En esta pieza el maestro Alfaro volvió a dar un giro en su producción escultórica, alejándose de las construcciones geométricas, para centrarse en el estudio de los problemas esenciales del volumen.

‘Le Hall’, perteneciente a la serie ‘Périphéries’ (2007), de Mohamed Bourouissa. Fotografía cortesía del IVAM.

MAKMA

Charpa, siempre a contracorriente, nos deja

Mercè Moreno, Charpa
Junio de 2020
Obituario

La conocí cuando decidió reabrir la Galería Charpa, después de mucho trotar por el mundo. Fue en marzo de hace seis años, cuando en un reportaje periodístico trataba de recoger su venida a Valencia, al tiempo que Kessler Bataglia cerraba su sala. Una sonada defunción junto a otro exclamativo renacimiento. La conocí y enseguida hicimos buenas migas, porque mientras ella largaba, sin pelos en la lengua, yo tomaba buena nota de su insolente manera de llamar a las cosas por su nombre. Venía, como los antiguos aventureros, trayendo consigo el aire fresco de los lugares distantes, el aire que despeja la turbia atmósfera local impidiendo, muchas veces, ver al rey desnudo.

Ella seguía a lo suyo, dispuesta, en lo que llamaba su “capilla” artística que reabría en Tapinería, a mostrar en Valencia nuevos artistas venidos de lejos, en este caso de China, hoy tan de moda. Apasionada, lenguaraz, entusiasta del arte hasta límites indecibles, se fue volcando con cada exposición, como se vuelcan los niños con un juguete al que dotan de inconmensurables poderes anímicos. No entendía la vida consumida a sorbos, sino a tragos largos, al igual que se encendía cada vez que las palabras, como los relojes de Dalí, se ablandaban por la rutina. Siempre a contracorriente, una enfermedad tan tenaz como ella se la ha llevado, dejando su “capilla” con un silencio insondable. Para que su voz siga resonando, valgan estas palabras del día en que rememoró su vuelta a Valencia.

Charpa observando una de las obras de su galería. Imagen extraída de su Facebook.

18 de marzo de 2014

Todo el mundo la conoce por Charpa. Su verdadero nombre, Mercedes Moreno, sólo sale a relucir “cuando me viene algún recibo del banco”. Fundó su Galería Charpa, a modo de estudio, en Gandía hace ya 35 años. “En 1983 me vine a Valencia”. Primero a la calle Sorní y luego a Tapinería, donde todavía permanece contra viento y marea. El pasado año, en plan frenazo de película muda, decidió cerrar y recorrer medio mundo: Pekín, Londres, Nueva York. De manera que el hastío que le produce Valencia (“da muy poco de sí”), no ha podido con su pasión por el arte, ahora reverdecido tras su largo periplo viajero. “He conocido a una serie de magníficos artistas chinos y americanos”, a los que piensa exponer en Charpa, arrancando así nueva etapa.

De momento, ahí está la dedicada a Bingyi, de la que habla maravillas, no sólo ella, sino Vicente Todolí que acudió a verla. A Charpa, curtida en mil batallas, le sigue sorprendiendo el “escaso interés” por el arte que existe en Valencia. Y aunque tiene claro que una galería debe vender obras, también subraya que, por encima de todo, “es una forma de entender la vida”. Por eso habla de su galería como si fuera una “capilla”, que le sirve de fortaleza interior frente al adverso ambiente exterior. “Se han cargado el IVAM, que en su día dinamizó la ciudad. Y no lo digo porque esté Consuelo Ciscar, que esto viene de antes, sino por esa utilización del museo para fines personales, y con exposiciones mediocres y sin interés”.

Las galerías de arte, “ahora mismo”, dice que “tienen poco sentido”, frente al avance estrangulador de los museos. También apunta que en pleno auge económico no es que hubiera más coleccionistas, sino que había “compradores” salidos de la construcción. “Ahora ni eso”. Tampoco le seduce ARCO: “No me interesa cómo está montado, con mucha morralla que se hace pasar por bueno; prefiero los Documenta o las bienales”. Eso, y seguir apostando por los artistas que de verdad le conmueven. Allí, en su “capilla” de la galería Charpa, donde las campanas han vuelto a sonar con ritmo asiático.

Charpa en una imagen extraída de su Facebook.

Salva Torres

El polémico concurso para dirigir el IVAM

Concurso Internacional para elegir al director del IVAM
Miércoles 10 de junio de 2020

“La ley ni es la verdad ni es el bien”, señala Josep Ramoneda en ‘Después de la pasión política’. “La ley da un marco de objetividad… pero la sociedad abierta es mucho más que la ley, la cual no puede ser autoridad moral, ni convertirse en el límite de lo pensable”, añade. Valga este marco teórico para repensar lo que está sucediendo en el IVAM desde que el 20 de mayo se le comunicara a José Miguel Cortés, por parte de la Conselleria de Cultura, la intención de no renovar su contrato, que expiraba el próximo mes de septiembre. Existía la posibilidad de prorrogarlo, pero la Generalitat lo descartó alegando que la Ley del IVAM de 2018 impedía contratos como el que tenía Cortés, por reunir en una sola figura los cargos de director artístico y director gerente.

Hasta ahí, ningún problema: el propio director del IVAM se mostró en todo momento dispuesto a la revisión de ese contrato, tal y como ya le sucediera a Manuel Borja-Villel, cuando el Museo Reina Sofía cambió de estatuto y obligó a modificar su contrato como director para que se ajustara al nuevo reglamento. Sin embargo, un informe de Auditoría del verano de 2019 establece la necesidad de un nuevo contrato que obliga a la convocatoria de un concurso público, según marca la Ley del IVAM, y que ha desencadenado la polémica entre ambas partes. Cortés alude a un informe jurídico que nadie le ha presentado, en el que se demuestre esa obligatoriedad, mientras la Conselleria insiste en su escrupuloso cumplimiento de la ley.

Albert Girona, Vicent Marzà y Carmen Amoraga, durante la presentación del Código de Buenas Prácticas. Imagen cortesía de la Generalitat.

“Lo del informe jurídico se lo ha inventado él, disculpa que sea tan clara”, resalta Raquel Tamarit, secretaria autonómica de Cultura, quien añade: “Yo he estado presente en todas las reuniones y nunca, repito, nunca, se ha hablado de un informe jurídico. Él tenía firmado un contrato de seis años, prorrogable a otros seis, más otros seis, y según el Código de Buenas Prácticas tampoco puede ser así, porque son contratos por cinco años y, previa presentación de una actualización del proyecto tal cual está en las bases, cinco más. ¿Qué problema hay en que José Miguel Cortés se presente a un concurso público, con un jurado que es impecable, y que revalide con todas las garantías y sin poner en cuestión el nombre del IVAM?”. Y apostilla: “El conseller [Vicent Marzà] y yo le pedimos que se presentase, porque pensamos que puede seguir haciéndolo muy bien”.

A pesar de reconocer la Conselleria de Cultura la excelente labor de José Miguel Cortés al frente del IVAM durante estos últimos seis años, su trabajo ha quedado en un segundo plano, imponiéndose los razonamientos legales por encima de consideraciones artísticas y baremos profesionales, dada la imposibilidad que, según la Administración, existe de plantear un nuevo contrato sin que tenga que pasar por concurso, cuya convocatoria nace así en medio de la polémica.

Miembros del Consejo Rector. Imagen cortesía del IVAM.

Según la Asociación de Directoras y Directores de Arte Contemporáneo de España (ADACE) y el propio Consejo Asesor del IVAM, que dimitió en bloque, la Conselleria de Cultura ha incumplido el Código de Buenas Prácticas. Por un lado, dicen, porque, tras reconocerse públicamente el buen trabajo realizado por Cortés, no se ha procedido a su renovación, tal y como recomienda el citado documento. Y, por otro, porque la Conselleria no ha respetado las competencias del Consejo Rector, cuyas atribuciones consideran que han quedado en entredicho, principalmente en lo que respecta a los vocales que figuran como expertos de arte en dicho órgano, como después se pudo comprobar.

En un comunicado firmado por dichos vocales (Lola Bañón, Vicente Benet, Román de la Calle, Rosa Castells, José Luis Cueto, José Pedro Martínez, Ester Pegueroles y Tatiana Santemans), tras la reunión mantenida el pasado 5 de junio, lamentan la “precipitación” con la que se ha abordado el asunto de la no renovación del contrato de José Miguel Cortés y la posterior decisión de sacar a concurso la dirección del IVAM. “Nuestra valoración en ese momento”, dicen, “fue que se había perdido una oportunidad para llevar a cabo un proceso dialogado y participativo que hubiera ofrecido a la sociedad una visión más transparente y consensuada de la toma de decisiones”.

Cuatro de esos ocho vocales terminaron por abstenerse a la hora de aprobar el nuevo concurso, que fue ratificado por los miembros restantes del Consejo Rector, si bien Román de la Calle no pudo manifestar su voto al fallar la comunicación virtual a través de la cual asistía a la reunión. Una convocatoria a la que se llegaba sin que los vocales del Consejo hayan tenido la oportunidad de barajar otras opciones, puesto que el conseller de Cultura, Vicent Marzà, les comunicó su decisión unilateral apelando de nuevo a la Ley del IVAM e incluso trasladándoles el nombre de los miembros del jurado que deberán seleccionar al nuevo director.

José Miguel Cortés (izda) y Vicent Marzà. Foto: José Cuéllar.

Tamarit asegura que, tras comunicarle a Cortés la necesidad de convocar un nuevo concurso, al que insiste estaban obligados por ley, “acto seguido se habla con los miembros del Consejo Rector y se les indica lo hablado con Cortés y que habíamos pensado que en la comisión de valoración [jurado] estuvieran estas cuatro personas [Manuel Borja-Villel, Vicent Todolí, Iwona Blazwick y Bernard Blistène]. En cualquier órgano alguien lleva una propuesta, esta se debate y se perfila. Y las bases se llevan al Consejo Rector porque creemos que así debe hacerse”.

“La comunicación de esta decisión a los vocales designados del Consell Rector se produjo mediante llamada telefónica del propio Conseller el día 20 de mayo de 2020, invitándonos a aportar sugerencias a las bases que se encontraban en fase de redacción durante los siguientes días”, apuntan los ocho vocales en su comunicado. Invitación, por tanto, que nada tiene que ver con las competencias del Consejo que le atribuye la ley en tanto “órgano superior de gobierno del IVAM”, al que le corresponden, “con carácter general, las facultades de dirección, control y supervisión de éste”.

Además, corresponde al Consejo Rector, según consta en el artículo 6 de la Ley del IVAM de 2018, “informar favorablemente sobre la norma de organización y funcionamiento del IVAM, que aprobará el Consell, así como sobre la aprobación o el desarrollo de la organización interna de la entidad, conforme a lo dispuesto en esta norma organizativa”, entre otras cuestiones. La decisión de no renovar el contrato de Cortés se transmitió vía telefónica, sin convocatoria por escrito y, por tanto, sin el correspondiente orden del día “junto a la documentación necesaria para su deliberación cuando sea posible”, estableciendo asimismo “las condiciones en las que se va a celebrar la sesión, el sistema de conexión y, en su caso, los lugares en que estén disponibles los medios técnicos necesarios para asistir y participar en la reunión”, tal y como se recoge en el apartado 3 del artículo 7 de la mencionada ley.

Fachada del IVAM, por cortesía del instituto valenciano.

La reunión del pasado 5 de junio, celebrada para acordar la aprobación del concurso, se estableció siguiendo esos parámetros, cosa que no sucedió con respecto a la decisión de no renovar a Cortés, que se le hizo llegar al Consejo Rector vía telefónica y sin que hubiera constancia del informe jurídico que justificaba dicha decisión.

“Nunca se ha hablado de que hubiera un informe jurídico, lo que sí hay es un informe de Auditoría que es público y que se llevó al Consejo Rector para dar cuenta, como es la obligación. Ese informe de Auditoría, que firma la Intervención de la Generalitat, hace referencia a eso. Nunca se habló de un informe jurídico adicional. En Administración me dicen que en la Ley del IVAM nuevo contrato significa nuevo concurso y eso es lo que hacemos”, remacha Tamarit, molesta con ciertas informaciones que acusan a la Conselleria “de amañar algo” con respecto al concurso, cuando “políticos en esa comisión de valoración vamos a estar dos de ocho y porque lo dice el Código de Buenas Prácticas”.

Tamarit reconoce que algo no se ha hecho del todo bien, cuando la ADACE, el Consejo Asesor y una parte muy significativa del Consejo Rector, además del propio Cortés y otras asociaciones, han manifestado con mayor o menor rotundidad sus discrepancias. “Yo siempre digo que las cosas se pueden hacer mejor”, remarca. Entre ellas, qué duda cabe, la de no haber sabido despejar las dudas que ligan esas lagunas en la transparencia con la injerencia política. Tiempo habrá de despejarlas. O no.

Reunión del Consell Rector en el Aula Magna del IVAM, por cortesía de la Generalitat Valenciana.

Salva Torres

Razonando la iconicidad del arte pop en ‘IVAM Shots’

‘IVAM Shots’ (III)
Institut Valencià d’Art Modern (IVAM)
Martes 2 de junio de 2020

El Institut Valencià d’Art Modern (IVAM) presenta una selección de algunas de las obras más relevantes de su colección de arte pop comentadas por los propios conservadores y comisarios del museo. Artistas como James Rosenquist, Richard Hamilton, Valerio Adami, Óyvind Fahlström, Isabel Oliver, Ana Peters, Rafael Martí Quinto y Rosa Torres forman parte de esta propuesta de ‘IVAM Shots’, que propone evocar las obras más icónicas del museo valenciano en menos de 100 palabras con el objetivo de acercar el arte contemporáneo y su patrimonio a todos los públicos.

Esta tercera edición de ‘IVAM Shots’ pretende divulgar a través de la web del museo y sus redes sociales un recorrido por la colección de arte pop del IVAM, una de las más importantes de Europa y la más importante de España, que abarca todas las manifestaciones de este movimiento que se expandió tanto en los Estados Unidos como en Europa a partir de finales de los años cincuenta del siglo pasado, llegando a su apogeo una década después.

Reconstrucción de 1987 de ‘Fun House’ (1956), de Richard Hamilton, John McHale y John Voelcker. Fotografía cortesía del IVAM.

El listado de obras que conforman esta selección, elegidas por los conservadores, comienza con el británico Richard Hamilton, considerado el pionero del movimiento del arte pop. La pieza elegida para ‘IVAM Shots’ es su trabajo colaborativo en la ‘Fun House’ (1956), junto con el arquitecto John Voelcker y el también artista y sociólogo John McHale. Se trata de una instalación, concebida para la mítica exposición ‘This is Tomorrow’ en la Whitechapel Art Gallery de Londres, cubierta por imágenes a gran tamaño entre las que destaca una imagen de la película ‘Forbidden Planet’ o la de Marilyn Monroe en ‘La tentación vive arriba’.

“Debo decir en primer lugar que solo acepto la existencia de cinco artistas pop puros y duros en toda Nueva York: Andy Warhol, Roy Lichtenstein, Tom Wesselmann, James Rosenquist y Claes Oldenburg”. Con esta contundencia se expresaba la crítica de arte norteamericana Lucy Lippard, en su seminal libro ‘El Pop Art’, editado en 1966. James Rosenquist (uno de ‘los cinco’), no podía faltar en esta lista elaborada por los expertos con su díptico ‘Red Applause’ (1966), perteneciente a la colección del IVAM. Esta obra introduce como novedad el movimiento en la pintura añadiendo un mecanismo accionado por un motor de 220 v para mover los dos lienzos de los que se compone y simular un aplauso.

El italiano Valerio Adami, un verso suelto en el arte pop, también está incluido en esta selección con su obra ‘Plein Air N.Y.’ (1968), un paisaje desierto de vida humana en la ciudad norteamericana que comparte características del lenguaje pop, como son las figuras silueteadas por rotundas líneas negras y los colores planos, frescos y contrastados, un estilo muy próximo al cómic de ‘línea clara’.

‘Plein Air N.Y.’ (1968), de Valerio Adami. Fotografía cortesía del IVAM.

La revisión pop avanza con ‘Red Seesaw’ (1968-69), del artista, poeta y cineasta sueco Óyvind Fahlström, un pionero del arte multimedia e interactivo cuya obra llegó a adoptar los ingredientes característicos de la cultura pop.

Los profesionales del IVAM también han incluido ‘El carro de Venus’ (1966), de Ana Peters, una de las pocas mujeres que formó parte de los colectivos artísticos que, como Estampa Popular o Crónica de la Realidad, lideraron, desde los presupuestos del arte pop, la crítica a la ideología franquista en la València de los años sesenta.

La colección de arte pop del IVAM presta especial atención a la aportación de los artistas valencianos, donde cabe destacar la obra ‘Reina por un día’ (1964) del valenciano Rafael Martí Quinto. Es un grabado en el que ridiculiza la manipulación grotesca de las ilusiones de la mujer de clase trabajadora por parte de los responsables del popular concurso de RTVE ‘Reina por un día’, la primera fábrica televisiva en España de sueños edulcorados.

Otras dos artistas valencianas, Isabel Oliver y Rosa Torres, también forman parte de las obras del arte pop comentadas por los comisarios del IVAM. Las primeras obras de Isabel Oliver surgen en los años 70, en un contexto artístico dominado por los hombres, con unas pinturas cargadas de crítica social y de marcado feminismo que evidenciaban la sumisión de la mujer ante una sociedad de consumo que las doblegaba. Rosa Torres, por su parte, ha creado un estilo propio, muy reconocible por el público, al que incorpora elementos del arte pop. Una de las constantes en el trabajo de la artista es el gran peso que otorga al color, con grandes manchas planas que dan forma a una pintura que juega entre la figuración y la abstracción.

Con esta tercera entrega de la propuesta ‘IVAM Shots’ el museo valenciano apuesta por poner en valor las más de 12.000 obras que componen su colección, enriquecida por continuas adquisiciones y donaciones. Se trata de una de las iniciativas que el museo puso en marcha dentro de su campaña #IVAMdesdecasa durante el confinamiento. Debido a su éxito entre los seguidores online, la institución pretende darle seguimiento con nuevas entregas de obras destacadas de su colección que incluyen fotos de las obras y los comentarios de los conservadores y conservadoras.

‘El carro de Venus’ (1966), de Ana Peters. Fotografía cortesía del IVAM.

MAKMA

“Hay que acabar con la precariedad de los artistas”

#MAKMAEntrevistas | José Miguel Cortés (IVAM), Rafael Company (MuVIM) y Carlos Reyero (Museo de Bellas Artes de Valencia)
Día Internacional de los Museos
Lunes 18 de mayo de 2020

¿Ya nada será igual o todo volverá a su cauce? ¿Los museos deberán cambiar de modelo expositivo y la forma de mostrarlo? ¿Y, como los museos, el resto de agentes culturales y sociales que, a rebufo de lo que les sucede a estas instituciones más o menos longevas, se ha visto igualmente afectado en su actividad diaria por la inesperada irrupción de la pandemia a causa del coronavirus? A estas y otras cuestiones tratan de dar respuesta los directores del IVAM, José Miguel Cortés, del MuVIM, Rafael Company, y del Museo de Bellas Artes de Valencia, Carlos Reyero, con motivo del Día Internacional de los Museos, que cada 18 de mayo se viene celebrando desde hace ya más de 40 años.

“Yo rara vez entro en un museo de historia natural sin sentirme como si estuviera asistiendo a un funeral”, decía el ensayista John Burroughs. El poeta Jean Cocteau profundizaba en ese carácter funerario: “El Louvre es un depósito de cadáveres. Vas allí a reconocer a tus amigos”. Por el contrario, el literato Jules de Goncourt veía su lado positivo: “Lo que, tal vez, tiene más sentido que cualquier otra cosa en el mundo es un cuadro en un museo”. Para concluir, el escritor Henry James se refería a ellos mediante la siguiente paradoja: “En los museos y los palacios somos radicales y conservadores alternativamente”. Bueno, pues cuando todavía ni tan siquiera se había resuelto el papel de los museos en la sociedad de consumo, viene ahora un virus y zarandea aún más sus frágiles cimientos.

Obras de Jorge Peris. Imagen cortesía del IVAM.

“La pandemia pone de relieve, de forma dramática y en un contexto desolador, que determinados retos se han de abordar con mayor premura de la prevista. Hay generaciones que, aunque pueden estar acercándose al fenómeno museístico por prescripción de los educadores, o de otras personas, quizá no estén interiorizando -o no del todo- el altísimo valor cívico y cultural de estas instituciones”, señala Company, quien plantea que «la respuesta» a las necesidades de las nuevas generaciones “exige, con seguridad, algo más que la filmación de una exposición, por más que esto también deba hacerse”.

En el MuVIM dice haber tenido “experiencias fantásticas con, por ejemplo, la exposición permanente ‘La aventura del pensamiento’: han sido personas muy jóvenes las que han hecho venir al museo a sus amigos de fuera del instituto, a sus padres o abuelos… pero creo que deberemos reflexionar muy mucho. Al fin y al cabo, ya se han publicado libros con títulos tan sugerentes como ‘Por qué no vienen a los museos’, y por más que el MuVIM haya tenido cifras francamente magníficas de asistencia, las nuevas condiciones que la pandemia está creando no pueden obtener la callada por respuesta”.

La artista Julia Galán (dcha) y la comisaria Semíramis González, junto al mural ‘Un grito a voces’. Imagen cortesía del MuVIM.

“Yo hablaría”, afirma Cortés, “de dos tipos de cambios: unos más inmediatos y otros más profundos. De los inmediatos, nos encontramos con una gran paradoja, porque durante mucho tiempo hemos estado luchando porque los museos fueran más participativos, más accesibles, más colaborativos, incluso facilitar por ejemplo a personas invidentes que pudieran tocar determinadas esculturas o el hecho de que hubiera hojas de sala o revistillas para que la gente las cogiera y, de repente, todo esto se ha anulado completamente, y eso ya es de efecto inmediato. Aparte de las distancias, los recorridos, los geles, las mascarillas…”.

“Luego está el hecho”, añade Cortés, “de las exposiciones que podremos o no podremos hacer. Porque no es lo mismo hacer una de artistas valencianos, que las obras que tenemos que recoger están a tres calles, que el 80% de las internacionales que solemos hacer y que ahora estamos pendientes de un hilo, porque igual un correo que tiene que venir de Alemania, pues igual ahora no quiere venir, por no hablar del transporte y del cierre de fronteras”.

Vista de una de las salas del Museo de Bellas Artes de Valencia, por cortesía de la Generalitat Valenciana.

Para el director del IVAM, el museo hay que entenderlo “como una institución vinculada al resto de sectores sociales. Al igual que cuando se dice que de esta pandemia saldremos todos o no saldremos, del museo cabe decir lo mismo. Hay que reconfigurarlo, con los medios digitales, pero al mismo tiempo hay que plantear qué pasa con los otros sectores sociales, qué pasa con el desprecio profesional por los artistas y de las personas que colaboran con los museos, desde los técnicos hasta los que hacen los videos o las visitas guiadas. Hay que acabar ya con esta precariedad absoluta de los artistas, de manera que tengan las condiciones laborales pertinentes. Y esto no se soluciona con subvenciones, sino con programas estructurales de largo alcance y pensados, no con ocurrencias”.

¿En qué sentido ha cambiado la estrategia de los museos la inesperada aparición de la pandemia? Reyero responde que, “fundamentalmente, en tres direcciones”, y las enumera: “En primer lugar, una necesidad de potenciar los fondos propios y la especificidad de cada museo; en segundo lugar, un mayor cuidado por los intereses concretos de los visitantes: y, en tercer lugar, un relanzamiento de las actividades virtuales”.

Rafael Company, en el centro de la mesa, durante la presentación de una de las exposiciones del MuVIM. Imagen cortesía del MuVIM.

Company asegura que hacer conjeturas, con respecto a la tendencia futura del público que acude a los museos, ante un virus del que no conocemos casi nada le parece demasiado arriesgado. “La ‘democratización de la cultura’ tras la Segunda Guerra Mundial no puede ser considerada un fenómeno negativo: al contrario. Otra cosa es la existencia de determinados excesos y de mercantilizaciones abusivas. Pero, desde luego, a mediados de mayo de 2020 no se puede augurar nada concluyente ni sobre las dimensiones y paradojas del turismo de masas ni sobre los aspectos anejos. El tiempo dirá aunque, por desgracia, he de reconocer que alguna cabra siempre querrá tirar al monte”.

“El museo no existe sin público”, señala Reyero. “Será necesario promover experiencias más intimas con la obra de arte. Probablemente cambien las razones por las que se visita un museo”, añade. Company extiende la reflexión más allá de los miembros de la profesión museística: “Creo que debe abrirse mucho el abanico de consultas, que deben ser muchas las experiencias a contrastar, y muchas las ideas a valorar. Si entendemos que somos un servicio público, y lo somos, debemos comportarnos como tal. Y, en la nueva coyuntura, determinados factores no pueden obviarse; quiero que se me entienda bien: antes de la pandemia ya no podían ignorarse, pero es que después de la pandemia sería pura ceguera menospreciarlos. Las plurales necesidades sociales, siempre, en el centro de las iniciativas. E insisto en lo de plurales”. 

‘Radicantes’, ciclo de danza en el IVAM, por cortesía del Instituto Valenciano.

“Tenemos que cambiar la concepción”, subraya Cortés, “no puede ser que la gente entienda venir al museo cada dos o tres meses porque se cambia una exposición. Tenemos que plantear el museo como un lugar en el que uno acude habitualmente. Un museo no puede ser ese lugar sacrosanto, de templo, sino que debe ser un espacio más participativo y colaborativo, en el que la gente tenga el deseo y la necesidad de acudir periódicamente. Es un cambio no tanto de masas, sino de maneras de funcionar. Hay que estar preocupado por el entorno, pero sin dejar de ser un museo internacional”.

¿La percepción de los artistas e incluso del público tendrán igualmente consecuencias a la hora de la creación y del propio consumo? “En los museos de carácter clásico el canon de valoración de las obras depende de muchos factores. El hecho de que sean más o menos visitados no cambiará el prestigio de los artistas ni de las piezas”, apunta Reyero, quien afronta el Día Internacional de los Museos, este año bajo el lema de la igualdad, diversidad e inclusión, con “actividades presenciales restringidas” y el impulso de una pintura colaborativa online “con la ayuda de la artista plástica Tina McCallan”.

Vista de una de las salas del Museo de Bellas Artes, antes de que se desencadenara la pandemia. Imagen cortesía de la Generalitat Valenciana.

“Vamos a proponer a los usuarios, necesitamos 110, para pintar el cuadro ‘El oído’, de Miguel March (València, 1633-1670). Cada uno desde su casa pintará un cuadrado del cuadro y luego la artista unirá los cuadrados. El resultado final se publicará en la web y las redes sociales del museo. Es un proyecto que despierta la creatividad de los usuarios, los hace partícipes de una pintura colectiva y crea interés por la colección del museo”, agrega Reyero.

¿Saldremos de esta pandemia con otra percepción de la vida y del arte? Company se refiere a la inquietud reinante: “Muchas personas de la industria cultural tienen por delante meses, cuanto menos, de grandes zozobras. De reinvenciones perentorias. De cuestionamientos sobre la continuidad de muchas cosas. Y tampoco es, ni será un camino de rosas para los trabajadores de la administración: la vuelta a los despachos, a los espacios de siempre, no está exenta de interrogantes. Así que, resumiendo, en este mayo de 2020 y a pesar de todo, el MuVIM y otros muchísimos museos hemos querido y podido ‘izar el pabellón’ en la medida en que ha sido posible. Todo un logro, francamente”.   

  

Nuria Enguita y José Miguel Cortés. Imagen cortesía del IVAM.

“Los seres humanos somos muy olvidadizos”, proclama Cortés. “Si esto se soluciona de aquí al verano será una cosa, pero si en septiembre se produce un repunte y volvemos a encerrarnos será otra. Con la crisis de 2008 ya se habló de cambiar los sistemas productivos y estamos en 2020 y no ha cambiado nada. Tras los atentados terroristas de Nueva York se escribieron centenares de artículos diciendo que ya jamás se construirían rascacielos por el temor de la gente, y nunca se han construido más rascacielos que desde entonces. En la llamada fiebre española de hace un siglo murieron entre 50 y 100 millones de personas y afectó a la gente de entre 20 y 40 años, y quién se acuerda de todo aquello y qué cambió. No es bueno hacer predicciones en caliente”, subraya el director del IVAM, quien tiene previsto para este Día Internacional de los Museos la exhibición de varios videos sobre el tema de los signos, también un diálogo con Nuria Enguita (directora de Bombas Gens) y, con respecto a lo virtual, “tenemos que dar un paso adelante y, para ello, hace falta tiempo y mucho dinero e imaginación para hacerlo posible”, concluye.

Charlotte, obra del artista Iñaki Torres.

Salva Torres

Fallece Juan Genovés, pintor de la levedad del ser

Juan Genovés
El IVAM se viste de luto por su muerte
Viernes 15 de mayo de 2020

El Institut Valencià d’Art Modern (IVAM) se viste de luto por la muerte de Juan Genovés. El artista, que falleció la madrugada del viernes 15 de mayo en un hospital madrileño de muerte natural, estaba trabajando en una nueva exposición. Fue una figura de primera línea del arte español desde la posguerra, uno de los nombres clave de la escena artística internacional y un creador fundamental durante el franquismo.

La retrospectiva más importante sobre Juan Genovés fue la realizada en el IVAM en 1992, una muestra antológica que reunió 80 obras del artista realizadas desde los años sesenta. Unas pinturas que fueron un emblema político contra la dictadura y que hoy admiten otras lecturas, pero siguen reflejando la incomodidad y el miedo de la sociedad. Una sociedad reflejada en sus cuadros como una masa formada por personas que se ven desde la altura con sus rasgos desdibujados.

Uno, dos, siete, siete, de Juan Genovés. Imagen cortesía del IVAM.

La muestra ‘Tiempos convulsos. Historias y microhistorias en la colección del IVAM’ que inauguró el museo para conmemorar su 30º aniversario incluía dos obras de Juan Genovés de sus fondos: ‘Aproximación’ (1966) y ‘Uno, dos, siete, siete’ (1968). La Colección del IVAM cuenta con 12 obras del artista. 

Pintor de multitudes y caracterizado por su realismo social, es universalmente conocido por ‘El abrazo’ (1976) que nació para ser reproducida en un cartel para Amnistía Internacional durante la Transición, y que más tarde sirvió como base para la escultura que homenajea en Madrid a los abogados asesinados en 1977 en la calle de Atocha. Sus obras reivindicaron siempre la libertad y la democracia, que se convirtieron en el ideario que vertebró tanto su pensamiento como su trabajo.

Durante su dilatada trayectoria, Juan Genovés ha sido galardonado, entre otros premios, con la mención de honor de la Bienal de Venecia de 1966, el Premio Nacional de Artes Plásticas (1984), el Premio de las Artes Plásticas de la Generalitat Valenciana (2002) y la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, concedida por el Ministerio de Cultura en 2005.

Aproximación, de Juan Genovés. Imagen cortesía del IVAM.

Doce artistas revisitan sus obras en ‘IVAM Retrovisor’

‘IVAM Retrovisor’ | ‘#IVAMdesdecasa’
Institut Valencià d’Art Modern (IVAM)
6 de mayo de 2020

Un total de doce artistas españoles participan en la iniciativa ‘IVAM Retrovisor’ para rememorar a través de sus ojos y en solo cien palabras sus propias obras de arte pertenecientes a la colección del IVAM. Carmen Calvo, José Mª Yturralde, Jordi Teixidor, Artur Heras, Patricia Gómez y Mª Jesús González, Ángela García Codoñer, Chema López, Isabel Oliver, Maribel Doménech, Mira Bernabeu y Ricardo Cotanda son los creadores que forman parte de esta propuesta, englobada en el programa ‘#IVAMdesdecasa’, con la que el museo pretende acercar su colección a los usuarios a través de su página web y difundir el valor de sus fondos, un patrimonio de más de 12.000 obras de arte.

El pintor Jordi Teixidor, ganador del Premio Nacional de Artes Plásticas 2014 por su abstracción reflexiva, comenta sobre su obra ‘Pintura Azul’ (1986) que “desde un primer momento la precisión del título deja bien claro que la obra no es un paisaje; con su obviedad, el título señala al espectador la actitud que debe tomar cuando se coloca frente al cuadro”, poniendo de manifiesto las circunstancias y maneras del proceso de ejecución de esta pieza.

‘Has hecho de mi lo que querías’ (2005), de Carmen Calvo. Fotografía cortesía del IVAM.

Entre las obras que conforman esta selección, la artista conceptual Carmen Calvo explica una de sus características fotografías intervenidas titulada ‘Has hecho de mí lo que querías’ (2005). “Una vez me preguntaron: ¿qué quería decir el cubrir el rostro de estas mujeres con una estrella de David? No es cubrir, es anular a estas mujeres. Por ser mujer y por ser de raza judía”, proclama en su texto rotunda.

También bajo el género de arte feminista se encuadra la serie ‘Misses. Los concursos de belleza’ (1974) de la pintora Ángela García Codoñer, “obras reivindicativas hechas por mujeres que no aceptaban el papel que aquella sociedad había organizado para ellas”, escribe la autora. En esta línea, la obra ‘Cirugía’ (1970-1973), de la valenciana Isabel Oliver, trata, según la creadora, sobre “la dictadura de la belleza, impuesta a las mujeres respondiendo al arquetipo del gusto masculino de cómo debían ser las mujeres para ser adecuadas”. Por su parte, Maribel Doménech desvela por qué incorpora la fotografía en su trabajo titulado ‘La energía de una segunda piel’ (1993): “la piel como escudo protector y espejo de acontecimientos me permite desvelar el cuerpo en lugar de ocultarlo, la luz negra transforma la piel de la modelo, de tal manera que caderas, vientre, pechos y glúteos asemejan un cuerpo cíborg”.

En la propuesta de ‘IVAM Retrovisor’ también participa José Mª Yturralde, que cuenta en cien palabras el proceso de creación de ‘Figura Imposible’ (1972), una serie en la que el artista “trataba de explorar la idea del espacio-tiempo, de la forma, integrándola con los conocimientos científicos del momento”. Otro artista valenciano, el pintor e ilustrador setabense Artur Heras, destaca “la duplicidad y colores vibrantes propios del pop art” de su obra ‘Els set pecats capitals’ (1971). Mientras que Chema López selecciona su serie ‘Los años de plomo’ (2012-2013), donde traslada al lienzo las fotografías insertas en las fichas policiales de delincuentes. “Imágenes fotográficas con rostros tachados, hendidos y rasgados, en una operación que pone en cuestión la obstinación de nuestra sociedad por fijar y controlar a los ‘sujetos’ que la conforman”.

‘Cirugía’ (serie ‘La mujer’, 1970-1973), de Isabel Oliver. Fotografía cortesía el IVAM.

La fotografía también es el medio utilizado por Mira Bernabeu en su pieza ‘Panorama social, 1965 – 2007† – 2009* – 2014’ (2014), donde retrata el viejo zoo de València en una fase avanzada de dejación y abandono como elemento simbólico que puede extrapolarse a otros contextos.

Perteneciente a la serie ‘Llegar a la nieve’ (1995), Ricardo Cotanda presenta la obra ‘Dado’: un pañuelo masculino de algodón con una mancha bordada en hilo de seda, “la alusión más ‘filial’ a Marcel Duchamp”. La lista de artistas participantes en ‘IVAM Retrovisor’ culmina con el trabajo del dúo de artistas Patricia Gómez y Mª Jesús González, una intervención con arranque mural en un edificio del s. XVIII situado en el barrio del Carme de València para recordarnos que “ciertos lugares, en vísperas de su desaparición, funcionan como contenedores de memoria, y son capaces de hacernos percibir y reconstruir pedazos de historia y vivencias pasadas”.

Esta actividad de ‘IVAM Retrovisor’ es la segunda entrega de una iniciativa dedicada a recordar exposiciones y obras de arte de la colección del IVAM. Tras la primera serie, en la que participaron periodistas y críticos de arte recuperando en cien palabras sus muestras del IVAM favoritas, llega el turno de reunir a doce artistas para que comenten sus propias obras de arte.

Imagen de los artistas participantes en ‘IVAM Retrovisor’. Fotografía cortesía del IVAM.

MAKMA

Acercarse al IVAM a través de la lengua de signos

‘Signamos la Colección’ | Colección del museo comentada en lengua de signos
Institut Valencià d’Art Modern (IVAM)
1 de mayo de 2020

Con el objetivo de facilitar el acceso al arte y la cultura de las personas sordas durante el período de confinamiento, el Institut Valencià d’Art Modern (IVAM) presenta una selección de vídeos sobre las obras maestras de la colección del museo comentadas en lengua de signos y con música original creada por DJ Biano, específicamente, para el IVAM.

‘Signamos la Colección’ del IVAM es un proyecto dirigido al conjunto de la comunidad sorda, tanto a través de la lengua de signos como de subtítulos, que cuenta para ello con una persona sorda especialista en lengua de signos gracias a la colaboración de la Federación de Personas Sordas de la Comunitat Valenciana (FESORD C.V.).

El IVAM ofrece este nuevo contenido en vísperas del Día Internacional de los Museos 2020 #DIM2020 que se celebra el próximo 18 de mayo y que este año tiene con lema ‘Museos por la igualdad: diversidad e inclusión’. Los museos este año se marcan como objetivo celebrar la diversidad, así como promover herramientas para identificar y superar los prejuicios en lo que los museos muestran y en las historias que cuentan.

La primera obra de la colección del IVAM comentada en lengua de signos y disponible en la página web del museo (ivam.es) y en su canal de YouTube es ‘La prosa del transiberiano y de la pequeña Jeanne de Francia’ (1913), de Sonia Delaunay-Terk y Blaise Cendrars, un libro de artista en el que la pintora y el escritor unieron sus fuerzas para crear una obra híbrida que aúna poesía y pintura, escrita en verso libre bajo la forma de una balada.

La segunda pieza de este proyecto es ‘Discos ópticos. Rotorrelieve’ (1935), de Marcel Duchamp, uno de los artistas clave del arte moderno del siglo XX. El vídeo explica con detalle esta obra que se compone de seis discos pintados con distintos motivos que, al hacerlos girar a una velocidad de 40-50 rpm, no sonaban, pues se trataba de “una música visual o una música para sordos”, como señaló el propio artista.

‘Signamos la Colección’ del IVAM pretende facilitar el aprendizaje y el conocimiento de las obras clave del arte del siglo XX pertenecientes a los fondos del museo al colectivo de personas sordas. La presencia de un especialista en lengua de signos garantiza la plena accesibilidad para esta comunidad.

El proyecto forma parte del conjunto de propuestas educativas que, bajo la etiqueta #IVAMenpijama, quiere estimular la creatividad y el interés por el arte y, además, ofrecer una alternativa a las actividades presenciales durante este cierre temporal por la crisis de la COVID-19.

‘La prosa del transiberiano y de la pequeña Jeanne de Francia’ (1913), de Sonia Delaunay-Terk y Blaise Cendrars, a través de la lengua de signos. Fotografía cortesía del IVAM.

MAKMA

Sherman, Wearing o Carmen Calvo en ‘IVAM Shots’

‘IVAM Shots’ (II) | ‘#IVAMdesdecasa’
Institut Valencià d’Art Modern (IVAM)
28 de abril de 2020

El Institut Valencià d’Art Modern (IVAM) presenta una nueva selección de algunas de las obras más relevantes de la colección del museo realizadas por mujeres artistas. Se trata de la segunda serie de ‘IVAM Shots’, una iniciativa en la que los propios comisarios y conservadores de la institución eligen una obra icónica, en este caso creada por una mujer, y la comentan en 100 palabras a través de la página web del museo.

La colección del IVAM cuenta con piezas de 284 mujeres, lo que representa un porcentaje del 14 %. El compromiso del museo con la visibilización de las mujeres se manifiesta no solo en su línea expositiva, sino en una política de adquisición de obras de arte que pretende aumentar la presencia de creadoras en la colección y reducir la brecha de género existente.

Entre las obras que conforman esta selección femenina de ‘IVAM Shots’ se incluye ‘Rock ‘n’ Roll 70’ (2015), de la británica Gillian Wearing (Birmingham, 1963), en la que reflexiona sobre la identidad personal y su percepción sobre las transformaciones en la apariencia del ser humano producidas por el paso del tiempo, pero también por las circunstancias vitales.

‘Untitled, Film Still n. 15’, de Cindy Sherman. Fotografía cortesía del IVAM.

Los conservadores del IVAM también han elegido un fotolibro de Margaret Bourke-White (Nueva York, 1904 – Stamford, EE.UU, 1971), la primera fotógrafa extranjera que la Unión Soviética autorizó para retratar la gesta del Primer Plan Quinquenal estalinista. Una de las imágenes quizás más fascinantes del siglo XX muestra a esta artista en lo alto del edificio Chrysler preparándose para fotografiar la ciudad de Nueva York encaramada a una de sus gárgolas metálicas, una metáfora del nuevo modelo de mujer que esta intrépida autora encarnó como pocas en su época.

En esta segunda entrega de ‘IVAM Shots’ no podía faltar una de las icónicas fotografías de Cindy Sherman en las que la autora utiliza la cámara para retratarse a sí misma adoptando multitud de clichés. Se trata de una de sus series más relevantes, ‘Untitled’, en la que desarrolla escenas que nos remiten visual y narrativamente al cine negro americano de los años cuarenta y cincuenta donde la propia Sherman, caracterizada, vestida y maquillada, utiliza su cuerpo como un objeto más de attrezzo.

Los expertos del museo también han elegido una obra de la valenciana Carmen Calvo, Premio Nacional de Artes Plásticas en 2013. ‘Recopilación’ (1977) es un ejemplo de la tendencia a la acumulación y la repetición rítmica que asociamos al trabajo de esta creadora desde que empezó a destacar como artista en la década de los setenta del siglo pasado.

La selección continúa con un fotomontaje de Grete Stern (Elberfeld, 1904 – Buenos Aires, 1999) de la serie ‘Sueños’, en la que retrata mujeres encerradas, en peligro, con dificultades, agobiadas, asediadas, sufriendo o sutilmente irónicas ante situaciones relacionadas con los hombres, el matrimonio o la vida doméstica. Estos fotomontajes los componía utilizando pequeñas maquetas que armaba a modo de escenarios teatrales, jugando con la colocación de figuras, fondos, luces y sombras, y después fotografiaba.

‘Recopilación’ (1977), de Carmen Calvo. Fotografía cortesía del IVAM.

Otros formatos que tienen cabida en esta selección de obras es un cartel de Valentina Kulagina (Rusia, 1902-1987), una mujer clave en el desarrollo de la vanguardia soviética que tuvo una amplia trayectoria como diseñadora de carteles y publicaciones y exhibió su trabajo en diversas exposiciones en Rusia y Europa.

La ilustradora, pintora y dibujante de vanguardia Marie Čermínová, más conocida como Toyen (Praga, 1902-París, 1980), también forma parte de esta lista. En 1934 ilustra ‘Nas svet’ (Nuestro mundo), un libro dedicado al público infantil con estética figurativa que busca un lenguaje moderno de fácil interpretación.

La artista palestina Rula Halawani (Jerusalén, 1963) cierra esta selección de ‘IVAM Shots’ en femenino con una fotografía de la serie ‘Negative Incursions’ tomada durante un mes después de la ocupación israelí de una de las zonas de Palestina. Halawani pone en práctica su formación y trabajo como fotoperiodista reflejando a través de sus obras las consecuencias del conflicto, así como su experiencia vivencial en su propio lugar de origen.

A través del proyecto ‘IVAM Shots’, englobado en el programa ‘#IVAMdesdecasa’, el museo pretende acercar la colección del museo a los usuarios a través de su página web (https://www.ivam.es/es/) y difundir el valor de sus fondos, un patrimonio de más de 12.000 obras de arte que atesora fruto de continuas adquisiciones y donaciones desde que abrió sus puertas en el año 1989.

La artista Gillian Wearing junto a su obra ‘Rock ‘n’ Roll 70’ (2015). Fotografía cortesía del IVAM.

MAKMA

Orientalismos: una historia de víctimas y verdugos

‘Orientalismos. La construcción del imaginario de Oriente Próximo y el Norte de África (1800-1956)’ | ‘#IVAMdesdecasa’
Institut Valencià d’Art Modern (IVAM)
Fotografías de Pedro Hernández

Con esta frase de Edward Said, extraída de su libro ‘Orientalismo’ (1978), se abre la exposición de título similar ampliado al plural de ‘Orientalismos’: “Tomando la última parte del siglo XVIII como punto de partida…el orientalismo puede discutirse y analizarse como la institución incorporada para tratar con el Oriente…como un estilo occidental de dominación, re-estructuración y sostenimiento de autoridad sobre el Oriente”. Bajo esta premisa, el IVAM acoge 660 obras de 70 colecciones públicas y privadas para mostrar los estereotipos que Occidente ha construido, para reducir la imagen de Oriente a una serie de clichés mediante los cuales ejercer su poder. 

Vista de la exposición ‘Orientalismos’. Fotografía: Pedro Hernández.

“Se trata de retratar a ese otro mundo como reflejo negativo de nosotros mismos”, señala Rogelio López Cuenca, comisario junto a Sergio Rubira y María Jesús Folch de ‘Orientalismos. La construcción del imaginario de Oriente Próximo y el Norte de África (1800-1956). “Oriente era un reflejo invertido de Occidente, aquello que Occidente no es”, de manera que todo lo bueno se localizaba en la mente europea, frente a lo pernicioso o simplemente domesticado por salvaje del Oriente “como la infancia de la humanidad”, apunta López Cuenca, añadiendo después: “Anclados en un infantilismo permanente, existía una necesidad de control frente a esa explosión fanática sin sentido”.

Vista de la exposición ‘Orientalismos’. Fotografía: Pedro Hernández.

Esa percepción exagerada y con pocos detalles que se tiene de las personas y los grupos ajenos, a la que alude el estereotipo, fomenta la creación de una identidad que implica, siguiendo al propio Said, “establecer antagonismos”. Sadiq Jalal al-‘Azam, filósofo marxista de origen sirio, criticó el orientalismo de Said por entender que los ideólogos árabes utilizan un enfoque similar de signo contrario, privilegiando su cultura y el Islam frente al corrupto cristianismo. Sadiq proponía, por ello, salir de las “categorías esencialistas” de Oriente y Occidente, tan propicias para rebajar la complejidad de ambas culturas a moldes prefijados, que es lo que habitualmente hacen unas culturas sobre otras, según Jalal al-‘Azam.

Una de las imágenes recogidas en la exposición ‘Orientalismos’. Fotografía: Pedro Hernández.

El IVAM se limita a exponer todo cuanto tiene que ver con el orientalismo, recreando una historia de víctimas (orientales) y verdugos (occidentales), en la línea de las últimas tendencias posmodernas de deconstrucción de los grandes relatos hegemónicos del Occidente desarrollado. Exposición con todo lujo de detalles y, desde esta óptica, rica en piezas que abarcan desde obras de grandes artistas plásticos (Goya, Benlliure, Sorolla, Picasso, Klee, Muntadas, Fedorov, Gegisian o Moataz Nasr), a carteles de cine, publicidad, cómics, videos y hasta prendas de Mariano Fortuny (Museu del Vestit de Madrid).

Vista de la exposición ‘Orientalismos’. Fotografía: Pedro Hernández.

“Estos clichés que todavía existen hoy no son casualidad”, asegura José Miguel Cortés, director del IVAM, sino fruto de los “anhelos y miedos” que de Oriente seguimos teniendo los occidentales. En uno de los carteles de la exposición se alude a esa contraposición entre “el romance del Este” y “el confort del Oeste”, para referirse a España como articulador de ambas tendencias, sin duda como reclamo turístico. En otro cartel similar, se insiste en el confort de Europa y la exuberancia de África que le espera a quien venga a España.

Una de las obras expuestas en la muestra ‘Orientalismos’. Fotografía: Pedro Hernández.

‘Orientalismos’ empieza a mostrar el aluvión de estereotipos que conforman esa visión occidental de su homólogo del Este, exhibiendo algunos grabados relativos a la expedición militar de Napoleón por Egipto y Siria entre 1798 y 1801. Y así, de forma cronológica, se van exponiendo obras que hacen referencia a la dominación colonial, a la moda orientalista, a los viajes de fotógrafos rusos a las repúblicas musulmanas del Asia Central, a los que hicieron pintores como Paul Klee a Marruecos, a las fantasías de otros viajeros plasmadas en la publicidad, a la atracción que produjo en artistas como Pablo Picasso y André Breton y, por último, al orientalismo español. “En España, lo moro es sometido a un exorcismo que busca su neutralización…explotando el capital simbólico de su diferencia como atractivo turístico”, según se recoge en uno de los apartados de la muestra.

Vista de la exposición ‘Orientalismos’. Fotografía: Pedro Hernández.

Esa neutralización del extraño, tan pronto inquietante como imaginariamente seductor, es tan propio del orientalismo como de esa otra corriente a la que alude Sadiq, fraguada en los países árabes que demonizan al occidente capitalista. ‘Orientalismos’, realizada en colaboración con la Fundación Banco Sabadell, se iba a mantener en el IVAM hasta el 21 de junio (ahora en suspenso hasta nueva orden por la pandemia), nutriéndose de esos estereotipos que a su vez cuestiona en una suerte de diálogo perverso entre la víctima y su verdugo. Una víctima infantilizada a la que su verdugo occidental debe hacer crecer, justificando así “la necesidad de su control por parte de las civilizaciones ‘superiores’”, concluye López Cuenca. Los estereotipos perviven.

Vista de la exposición ‘Orientalismos’. Fotografía: Pedro Hernández.

Salva Torres