Pilar Farrès: Realidad desvelada

Pilar Farrès, artista de identidad propia, sorprende día a día con la delicadeza y el ingenio que transpiran cada una de sus obras. Tierra, sol, naturaleza entrelazada con temas actuales que denuncian y revelan la situación precaria que nos envuelve… Farrès es una persona comprometida con la sociedad y con una profesión que profesa aun sabiendo que es casi imposible la producción de obra propia; lo que conlleva una frustración e injusticia, pero que ella transforma con suma delicadeza en algo bello. La belleza que destila su trabajo es enigmática, cautiva por la pureza y la inocencia que emana.

Diríase que es una artista capaz de jugar irónicamente con objetos fácilmente reconocibles, como puedan ser los ‘playmobils’, que combina con trampas o ratoneras. Conscientemente, priva de color su obra para alienar a una sociedad que vive atrapada por las mismas trampas que nos ha ido colocando sistemáticamente la sociedad a su conveniencia.

Sincera y transparente, su obra emociona e invita a reflexionar sobre la propia cosmovisión de los afectados por la crisis y de la responsabilidad como artista de reflejar y dejar constancia de un hecho que ha marcado y protagonizado episodios desagradables para muchas personas. Dolor enmascarado y violencia silenciada.
Del mismo modo, se vale de la tierra que la ha visto nacer para crear un arte en el que los elementos y materiales naturales, como la terracota, son esenciales. De ahí su fragilidad, contrastada con la crudeza de su significado.

Farrès recrea paisajes preciosos en los que combina diferentes técnicas y materiales, creando una sensación única. Instantes enmarcados.

Ciprés de Corten (11 cm). Caja (42x35x9 cm). Obra pictórica (20x12 cm).

Pilar Farrès. Ciprés de Corten (11 cm). Caja (42x35x9 cm). Obra pictórica (20×12 cm). Cortesía de la artista.

Pregunta: Algo que siempre suscita interés es la creencia o no de que exista en un artista ese momento o instante de génesis artística, es decir, cuándo sabe que se quiere dedicar a ello por completo. En tu caso, nos preguntamos si tuviste claro ese momento preciso, si siempre has querido ser artista.

Pilar Farrès: No sabría decirlo a ciencia cierta. Sí puedo decir que todos mis recuerdos, desde pequeña, giran entorno a un cuaderno y un lápiz. No lo puedo evitar, siempre he querido crear, pintar, imaginar… Por otro lado, me gusta cuestionar la existencia. Investigar, trabajar y estudiar, lograr distintas percepciones de esta misma realidad.

P: Podría decirse que tu trabajo, toda tu obra, posee un marco pictórico, ¿no es así? Asimismo, ¿es Pilar Farrès pintora o escultora? ¿Cómo te sientes más cómoda?

P. F.: No siempre trabajo del mismo modo. A veces empiezo a crear a partir de un espacio, de una imagen o de un objeto. Otras, pienso en una idea y la voy desarrollando desde distintas perspectivas. En ocasiones, también trabajo por encargo, aunque no siempre es fácil captar el deseo de otra persona y darle forma.
Muchas veces conecto diferentes objetos procedentes de contextos varios y entonces, cuando menos te lo esperas, surge lo pictórico en lo escultórico. Simplemente aparece, me lo pide la obra. El empleo de distintos materiales me facilita el resultado final. Cada composición tiene una carga poética, no buscada intencionadamente, sino fruto de la intuición.

P: Al observar detenidamente tu trabajo, se nota que te gusta utilizar materiales naturales. Al mismo tiempo, tu obra hace referencia a esa misma naturaleza ¿Influye el entorno en el que naciste y creciste?

P. F.: Todo lo que me rodea llega a ser una fuente de inspiración. Nací y vivo en el Empordà. Así pues, creo que sí, este entorno está presente en todas mis obras, aunque soy muy receptiva. Mis influencias son muy variadas. Sin embargo, el Empordà influye de forma decisiva en mi trabajo, tanto a la hora de formalizarlo como a la hora de abastecerme de materiales que tengo a mi alcance. Todo lo que me rodea llega a ser una fuente de inspiración, los colores, el paisaje, el atardecer…

Atrapados por la crisis. Técnica mixta sobre madera  (50 x 70 cm).

Pilar Farrès. Atrapados por la crisis. Técnica mixta sobre madera (50 x 70 cm). Cortesía de la artista.

P: También mezclas técnicas y materiales muy diversos. ¿A qué se debe esa “combinación”? ¿Te lo piden las obras?

P. F.: Los materiales que suelo utilizar -habitualmente- son los que me proporciona el entorno en el que vivo. No obstante, me gusta experimentar con todo tipo de elementos o herramientas, según lo que necesite expresar. Me gusta explorar y potenciar los materiales, basándome en los contrastes, lo interior, lo exterior; lo positivo, lo negativo; la ingravidez del papel, la transparencia y nitidez de las telas, la fortaleza y opacidad del hierro, lo primitivo y tosco de la tierra.

P: En contrapartida, también reflejas a tu manera la situación socio-económica en la que nos encontramos con trabajos como ‘Atrapados por la crisis’ ¿Podemos hablar de arte de denuncia? ¿Crees que los artistas tienen el poder o la obligación de hacer visible lo invisible en muchos casos?

P. F.: Hay temas que me interesan mucho y también, por motivos y circunstancias personales, siento la obligación y la necesidad de expresarlos y abordar temas como la crisis, la identidad, la libertad.

Creo que es imposible quedarme al margen de la realidad social en la que vivo. El arte ha de servir para reflexionar sobre la verdad, la justicia, para pedir una respuesta directa del público y crear en el espectador la necesidad de reflexión de análisis y de investigación. En mi pieza “ferida” (Herida) quiero dejar constancia de que en una sociedad como la actual el arte y la vida se fusionan de forma natural y lógica. La herida, la sangre y la regeneración suponen tres estados del proceso vital, tres estadios existencialmente primarios y estrictamente necesarios para la supervivencia.

Atrapados por la crisis. Técnica mixta sobre madera (50 x 70 cm).

Pilar Farrès. Atrapados por la crisis. Técnica mixta sobre madera (50 x 70 cm). Cortesía de la artista.

P: Tu obra es delicada y extremadamente bella ¿Qué sensación estética buscas cuando trabajas?

P. F.: Busco un cambio de percepción en la visualización y concepción del mundo a través de mis obras. Quiero crear una atmósfera mágica que inspire y emocione a los demás y que les sirva de punto de partida para cualquier proyecto o planteamiento en la vida. No busco la estética por la estética, si no que la obra tenga una coherencia en el resultado final.

P: ¿Crees que la situación y circunstancias actuales favorecen el desarrollo y proceso creativo de los artistas?

P. F.: Creo que las circunstancias no influyen en la creatividad del artista, pero no hay duda de que la crisis sí que nos condiciona. Tenemos muy poco apoyo y con las circunstancias en las que nos encontramos actualmente no siempre podemos llevar a cabo la totalidad de nuestros proyectos. Estamos en un momento muy difícil. Necesitamos un sostén mayor por parte de las instituciones, fundaciones o coleccionistas.

P: ¿Te ves empujada a buscar trabajo fuera del ámbito artístico? Quiero decir, actualmente, ¿se puede vivir siendo artista a tiempo completo?

P. F.: Actualmente vivir de la práctica artística es complicado. Así que lo compagino con un trabajo fuera del ámbito creativo. Desgraciadamente, hoy en día es imposible vivir exclusivamente como artista. Aunque, lógicamente, siempre hay excepciones.

P: Otro aspecto a tener en cuenta y por el que sentimos curiosidad es por el proceso creativo, de gestación de una obra. ¿Cómo trabaja Pilar Farrés?¿Sigues alguna disciplina o rutina a la hora de trabajar? Me refiero, dibujas primero un esbozo, maquetas y luego lo realizas o…

P. F.: Primero surge la idea y luego busco los materiales más idóneos para llevarla a cabo. Otras veces, la visión de determinados materiales me transmite una imagen que me permiten crear una obra. No hay una rutina, la formalización de las ideas surge en cualquier momento.
La creación para mí es una necesidad vital, siento que tengo la obligación de dar forma plástica a todos los aspectos de la realidad que me impresionan. Me gusta dibujar, pero no es el punto de partida de un proyecto.

P: En tu obra predomina un color sobre el resto ¿Qué significa el blanco para ti?

P. F.: Realmente, no reniego de ningún color. Los he utilizado todos. Unos han predominado sobre los otros en determinadas etapas de creación por las que he pasado. Fundamentalmente empleo colores de mi entorno.
Respondiendo a tu pregunta, en este momento, para mí, el blanco es la síntesis de todos los colores. La pieza surge de un juego de luz y sombras. Las sombras se producen en la obra dependiendo del momento del día y de la percepción de cada espectador.

Árboles. Técnica mixta (11 cm)

Pilar Farrès. Árboles. Técnica mixta (11 cm). Cortesía de la artista.

 

Irene Gras

Anna Talens: elegancia, suavidad y delicadeza

Elegancia, suavidad, delicadeza, sutileza, belleza, fragilidad, transparencia… Todos esos atributos determinan las piezas de Anna Talens (Carcaixent, Valencia, 1978). La obra de esta artista valenciana, que actualmente reside y trabaja en Berlín, nace de su propia intimidad, del poder evocador y expresivo del objeto, del material, la forma, el color, la textura… así como, del poder que radica y brota de sus emociones y sentimientos. Sus piezas dejan entrever la tensión latente entre la fragilidad y la dureza de los mismos materiales que selecciona intuitivamente. Precisamente, resultan cruciales los objetos encontrados de los que se sirve y con los que trabaja íntimamente. Todo ese proceso que realiza, es una búsqueda en sí, a través del juego y de la percepción, que transporta al espectador a un mundo único, imaginario, donde dar rienda suelta a las emociones.

En las obras de Talens es muy usual encontrar tejidos que ella misma teje, además de texturas muy diversas que le proporcionan sus materiales fetiche como la seda, el cobre o el cristal, entre otros, a los que otorga un lenguaje propio, poético. Si tuviera que definir las obras de Talens, diría que son como ella: sencillas y simplemente maravillosas. Imposible no enamorarse de sus piezas.

Pregunta: ¿Crees que el arte está reñido con la poesía?

Anna Talens: No, no lo creo. Dentro del arte plástico la poesía se puede conjugar de formas diversas; como por ejemplo, en la elaboración de objetos poéticos. Me viene a la mente uno de mis objetos, “El Libro de la poesía muerta”, donde pretendo conjugar y concienciar esa armonía intrínseca entre el arte y la poesía que parece algo olvidada en el arte actual.

"El libro de la poesía muerta" 16 x  24 x 14 cm Ensamblaje de libro, papel khadi y seda. Berlín 2012. Colección privada.

“El libro de la poesía muerta” .16 x 24 x 14 cm. Ensamblaje de libro, papel khadi y seda.
                                              Berlín 2012. Colección privada.

P: ¿Cómo lo lograste?

A. T.: Compré un libro a un anticuario en Berlín que contenía frases escritas por una mujer  entre los años 1915 y 1917, en plena I Guerra Mundial. Eran escritos a modo de diario, poemarios. En la cubierta se puede leer ‘Poesie‘ (poesía en alemán).

TALENS_poesia muerta1Lo que hice para confeccionar la pieza fue vaciarlo y llenarlo de hojas negras en relación con las muertes que tuvieron lugar durante la contienda. Por lo que el contexto del objeto original da significado al objeto y en él queda unido el significado propio con el significado otorgado. La poesía tiene una gran fuerza existencial, no es un lenguaje frágil. El arte actual, a veces parece querer alejarse de la poesía. Es por ello que yo quería hablar de eso, porque creo que hoy en día la poesía sigue siendo poesía y forma parte de nosotros, y por tanto del arte.

P: ¿Se podría decir que utilizas un lenguaje poético?

A. T.: Sí, claro, ¿por qué no? Trato los objetos, tanto los que puedo llegar a encontrarme como los que yo misma elaboro, desde la relación con el lenguaje poético, utilizando tropos y figuras poéticas, y no solo en los objetos sino también en los títulos.

P: ¿Por qué crees que la poesía suele relegarse al ámbito femenino? ¿Crees que tiene relación a que la gran mayoría lo tilde coloquialmente de ‘ñoño’?

A. T.: Creo que tanto los hombres como las mujeres gozan de una sensibilidad extraordinaria y que son capaces de sentir la poesía. Pero una gran mayoría considera que la poesía o mejor dicho el lenguaje poético, mal entendido, es ‘ñoño’. Tienes razón, sí, esa es la palabra que algunos suelen utilizar, quizás porque lo poético está relacionado con lo existencial y espiritual y pone de manifiesto lo íntimo, que a veces es rechazado porque desvela partes del ser que quedan ocultas ante la supremacía de lo superfluo. Puede ser esa la razón del adjetivo despectivo y de la actitud de rechazo.

En mi caso, cuando me refiero a espiritual, lo hago en el sentido de todo lo relacionado con el amor, la  ternura, con el mundo interior que en el ‘vox populi’ erróneamente o intencionadamente se suele asociar únicamente con la mujer. Por desgracia, la presencia o el uso de la poesía y de la intimidad asusta o genera rechazo, en general, quizá porque pone de manifiesto lo íntimo en un contexto actual que se mueve entre otros parámetros.

P: ¿De dónde parte tu obra?

A. T.: Mi obra parte, a nivel de contextualización artística histórica, del objeto encontrado, del ‘Arte Povera’, pero más refinado, más transformado. Yo lo llamo “minimalismo orgánico”, una práctica que se vincula al lenguaje de algunos artistas brasileños, donde lo encontrado o manufacturado está organizado de forma geométrica y racional, casi en los límites entre el orden y lo arbitrario. Además, me gusta la contradicción, por ello mis objetos son antagónicos, y gozan de una doble cualidad, siendo libres y frágiles.

P: He leído que algunos ven en tu obra algo de ironía, pero sinceramente,  yo no lo veo así. No obstante, sí veo ese juego, esa dualidad… ¿Me equivoco?

A. T.: En mi obra sí que se plantea y está muy presente el concepto del juego, del doble sentido; en ese punto se puede ver el vínculo con la poesía. Esto sucede cuando consigo que una obra te recuerde a algo o cuando uso un objeto determinado por un significado concreto y le doy otro matiz, etc. Ese es el juego de la poesía. Es como cuando, por ejemplo, en lugar de decir luna, dices ‘agujero de plata’. Es como volver a la descripción del mundo que va más allá de la ciencia, casi en la proximidad del mito. El lenguaje poético te permite describir la vida desde un juego de palabras. Y ese es el juego de la poesía, el que te permite describir el mundo de una forma alternativa, imaginada.

P: A la hora de trabajar, ¿tienes presente la visión de otras personas sobre tus piezas? En este sentido, ¿dejas que esos agentes externos afecten la esencia de tu obra?

A. T.: Es muy importante saber y tener en cuenta cómo los demás ven o sienten tu obra desde fuera. Me ayuda mucho hablar con personas con las que tengo mucha confianza y que conocen mi lenguaje para resolver algunas piezas. Con ellos aprendo, pienso, y me libero en compañía cuando tengo que tomar una decisión que no veo clara. En el diálogo uno a veces se responde a sí mismo, pero necesitas las palabras, los oídos y la paciencia del otro para reconocer las respuestas.

P: ¿Ser mujer condiciona tu trabajo?

A. T.: Mi obra se entrecruza con el lenguaje femenino, quizá porque se identifica a la mujer con lo frágil y sensible, pero tanto la obra como la poesía carecen de género y la mujer, como ha quedado comprobado, es mucho más que todo eso. No quisiera que mi obra quedase reducida o encasillada con lo femenino. Yo soy un ser, con mis propias ideologías, pero mi arte se declina hacia mi intimidad y surge de forma natural, como un diálogo con mi propia vida. Mi trabajo es racional y a la vez intuitivo. Digamos que me muevo en el grado de la ambigüedad, me gusta esta posición porque te da más libertad, la libertad de jugar con lo que existe para contarlo de otra forma.

La sociedad tiene miedo a cierto tipo de intimidades, aunque actualmente lo sexual ya se ha polarizado y lo existencial se ha quedado como tabú.

P: ¿Crees que tu percepción de la vida y de la realidad es igual para los demás?

A. T.: Realmente no sé cómo perciben la realidad los demás. Yo soy muy sensible al existir, al sentir, al vivir, y eso me hace sufrir y disfrutar mucho al mismo tiempo -subo y bajo- y en mi obra esto se refleja bastante. Digamos que hay una tensión permanente en mi proceso de creación que va desde lo estéticamente bello a lo sufrido; a veces no sé en qué grado vital me encuentro y mis obras me ayudan a definirlo.

Tijeras-pluma. Ensamblaje de tijeras y plumas. Australia 2001.

Tijeras-pluma. Ensamblaje de tijeras y plumas. Australia 2001.

P: ¿Cómo sientes ese proceso creativo?

A. T.: Lo vivo de forma muy natural, aunque aquellos que me rodean no saben muy bien cómo construyo mi mundo. Es una fusión de palabras, colores, sensaciones… No sé de dónde vienen o cómo llegan. Soy como un tamiz, un catalizador de lo que vivo y veo. Cuando el objeto está terminado sí creo que los demás puedan llegar a percibirlo y entenderlo, y, sobre todo, comprender cómo es mi mundo. Ahí está el diálogo con el espectador.

P: ¿Y cómo ves tu propio mundo?

A. T.: Podría decir que me muevo entre lo divino y lo humano, entre lo existencial y lo terrenal.

P.: ¿Qué puedes decir sobre tu forma de trabajar? ¿Te impones alguna disciplina?

A. T.: Es un proceso complejo en sí mismo, difícil de describir. Y no, no sigo ninguna disciplina estricta, solo voy contracorriente. La resolución de las piezas es algo continuo, llega cuando menos te lo esperas. Estás buscando soluciones constantemente, a veces sin ser consciente de ello. Por eso, a veces, resulta tan agotador, porque no desconectas, estás siempre pensando, trabajando y proyectando. El camino de evolución de la obra que sigo, más que una línea, es un árbol con ramas, por las que camino, regreso, algunas se quedan atrofiadas, otras crecen, es muy curioso y divertido ver con el tiempo como vas creando tu lenguaje plástico.

P: Es casi como una obsesión…

A. T.: Sí. Crear es un problema auto-infligido, algo que se provoca en ti y que necesitas resolver. Y esto ocasiona, muchas veces, la necesidad de aislarse en algunos momentos del mundo, de la gente que está en contacto contigo, para poder resolver las piezas, en un estado de concentración maravilloso.

P: Se diría entonces que te expresas y te construyes a ti misma, quiero decir, como ser individual, a través de tus obras…

A. T.: La escultura y la escenografía de la instalación son dos canales de expresión para mí. Muchas veces las cosas que quieres decir te vienen a través del objeto que estás construyendo. Por ejemplo, cuando perdí a un miembro de mi familia que murió muy joven, me puse a tejer con hilo elástico de color negro sin tener una idea preconcebida de lo que estaba haciendo. Así nació “El último suspiro”, un globo que nunca se va a poder inflar, porque está lleno de agujeros. En él ha quedado contenida aquella experiencia.

Digo esto porque una vez tengo la obra acabada entiendo lo que he querido transmitir. Es el objeto el que me dice por dónde he pasado, porque es el objeto el que narra mi vida. Yo creo que las manos saben hablar y yo aprendo del objeto, de los materiales, de la forma, de las sensaciones que ese objeto condensa, del tacto. Me identifico con el objeto tanto cuando lo encuentro como cuando está terminado.

P: Eso mismo estaría en relación con el trabajo del artista Andy Goldsworthy, ya que necesita conocer el material para poder trabajarlo y llegar a dotarle del sentido y la esencia.

A. T.: Goldsworthy se refiere a sus cualidades físicas, a lo que él llama ‘la precariedad transparente’, el proceso del ensayo-error, cuando el material te dice lo que puedes o lo que no puedes hacer con él, cuando el artista no intenta que un material parezca otra cosa, y cuando las cualidades del mismo, le sirven como propio lenguaje.

Durante años estuve investigando sobre esta idea para la realización de mi tesis doctoral, que partió de la experiencia con la naturaleza que viví en Weimar cuando estaba allí como estudiante, periodo en el que realicé obras desde la percepción de esa fragilidad y dureza que coexiste en ella. Ahora estoy leyendo sobre el ensayo-error y he encontrado un poema de Samuel Beckett que dice: “Inténtalo, vuelve a fallar, falla mejor”. Eso sería aplicable al arte que trabaja con la materia, con lo orgánico, con la vida y con la relación que tenemos con la naturaleza, su ritmo, sus formas y con lo efímero.

P: Por tanto, tu tema de la tesis sería…

A. T.: El nomadismo y lo efímero en relación a la experiencia de la naturaleza, dos conceptos que me apasionan, en el sentido del constante fluir, del devenir. Uno nunca está en el mismo sitio y no sabes cuánto tiempo estará en el mismo estado, etc. Una especie del devenir, de la experiencia de la vida en sí, y que subyace a la existencia del ser humano. Este estudio lo he realizado paralelamente a mi obra, y se han contaminado positivamente, pero son dos procesos de análisis distintos. La precariedad en mis sistemas de construcción se manifiesta en que son piezas fáciles, en las que uso a la vez el límite y el virtuosismo de los procesos manuales, en ello existe siempre un grado de primitivismo, que emerge del juego y es inherente en el ser humano. Me encanta la sencillez y la simplicidad que se torna en algo mágico. Y el nomadismo ha sido mi modo de vida desde hace muchos años, siempre explorando otros lugares, pero siempre volviendo a casa, y eso sí, siempre teniendo un pensamiento nómada, buscando siempre la respuesta y el conocimiento.

P: Dicho esto, tu obra recoge muy bien esta dualidad y tensión entre lo efímero, lo frágil, la dureza, el sufrimiento…

A. T.: Sí. Un claro ejemplo es la pieza que lleva como título ‘Broken glass’, una pieza portadora de una gran violencia contenida. Hay gente que la ama y otros que se sienten muy intimidados. En ella se encuentran el ataque y la defensa, el sufrimiento y la protección.

Cristal roto. Carcaixent 2011. Vaso y seda. 30 x 15 x 7 cm

Cristal roto. Carcaixent 2011. Cristal y seda. 30 x 15 x 7 cm

P: ¿Qué sientes cuando logras vender una de tus piezas, ese momento en el que tienes que desembarazarte de ella?

A. T.: Al principio sufría mucho porque me cuesta traducir el valor de un objeto a dinero, era algo que parecía banalizar al objeto, y lo sigue siendo, porque ¿quién tasa el valor de mi obra? ¿En relación a qué se mide? Debo reconocer que en el momento en que mi obra se introdujo en el mercado entré en un conflicto, porque vender me separa de las cosas con las que convivo, mis obras son partes de mi vida. Me costaba horrores indicar un precio. No obstante, he de decir que también comprendí su parte positiva, y es que la persona que la adquiere le da otro valor, otro lugar… y curiosamente ese objeto, aunque esté en manos de otro, nunca deja de ser tuyo. Dicho esto, hay que saber entrar en el mercado, pero no venderle tu alma al mercado. Por otra parte, en mi caso en particular, pienso que la venta de unas obras me ayuda a hacer otras, no solo por el dinero, sino porque a veces la ausencia provoca que nazca otra nueva. Hoy por hoy sigo produciendo por donde me llevan mis inquietudes.

P: Aunque sea difícil responder, ¿cómo te ves como artista?

A. T.: Yo soy más de hacer, de manufacturar. Necesito convivir con los materiales y trabajarlos en primera persona, aunque a veces he contado con la colaboración de expertos, pero siempre han sido artesanos. A diferencia de otros procesos en los que se trabajan más a partir de la idea, o proyectando, yo necesito tocar, hacer, manipular, construir algo “real”. Necesito el vínculo que se establece con el objeto, para que sea un objeto que ya haya vivido. Quiero seguir con el arte hasta que siga teniendo cosas que decir. Siempre digo que tenemos suerte, porque la vida es limitada y el pensamiento infinito. Si fuese al revés, viviríamos con menos intensidad.

Irene Grás Cruz

TEST. Chema López / Ximo Ortega / Clara Bleda / Paula Bonet

TEST
Con trabajos de Chema López, Ximo Ortega, Clara Bleda y Paula Bonet
Inauguración: 1 de marzo, 20h.
Hasta el 13 de abril de 2013
El Convent. Espai d’Art
C/ Hospital, 5
Casa de l’Oli
Plaça de Mossen Ballester, 1
Vila-real (Castelló)

Claredat de l’art
L’obra de Chema López ha incidit sobre els grans relats de la modernitat i les seues bases ètiques, amb la certesa que estan sotmesos a una profunda crisi. En aquesta crisi, i inclús dins de les seues ferides obertes, l’artista inicia la seua reflexió. El resultat no és tant una possibilitat de restituir-los, fugint per tant de la figura de l’artista com a guru, sinó de firmar el seu certificat de defunció a través d’homenatges fragmentaris i no sempre oferits a primera vista.
El mateix fet de pintar determinades escenes exemplars d’aquesta debilitat crítica completa la consciència de la crisi.
Aquesta pareix la comesa que s’ha proposat l’artista. En una cançó interpretada per Bonnie Prince Billy, es llança la pregunta Why must the same love made me laugh, make me cry?, “Per què el mateix amor que em va fer riure, ha de fer-me plorar?”
La qüestió implica la gran complexitat de les coses que, sent ja sabudes, no per això perden la seua càrrega emocional i profunda.
La pintura i l’escriptura comparteixen una vinculació primigènia per la comprensió del món a través del llenguatge, cada vegada més sofisticat, on el text esdevé imatge i les imatges necessiten ser llegides.

Àlvaro de los Àngeles

 

Tres pardals d’un tir.
Les seues escultures no exposen solucions de continuïtat relacionades amb el futur, sinó una referència permanent a la resta, al fragment des del qual no és possible reconstruir el tot, a la processualitat, al reciclatge de la fusta que abandona per això la seua qualitat de producte per a recuperar els seus valors en brut, per a perdre l’olor de mercaderia.
Com un fuster peculiar, va generant híbrids d’animal i arquitectura en un bestiari personal en què es produeix la simbiosi d’allò orgànic i allò constructiu, marcat per buits ortogonals que mostren l’interior d’aquelles carcasses, semblants a mobles inestables. En elles habitem sempre els límits i en situacions sempre límit. Com a animals ensinistrats, caçadors caçats, els individus contemporanis conceptualitzem el nostre temps com un present d’aniquilacions i supervivències, sense demores, sense possibilitat de sedentarisme o nomadisme, sinó només de subsistències precàries.
D’aquesta manera, el treball de Ximo Ortega Garrido és una invitació a creuar el confús buit de la contemporaneïtat, els seus trofeus espectaculars i la seua derrota monumental.

Marina Pastor

 

FM2
Clara Bleda capta instantànies de quotidianitat, reflex del pas del temps i les seues relacions, de les connexions i interaccions de la ciutat amb els seus habitants, i ho fa mitjançant el llenguatge de comunicació urbana, detenint el temps en les seues fotografies. Bleda desenvolupa aquest llenguatge després de buscar els seus referents en els pioners del color, però sempre sota una mirada entremaliada.
Ser fotògrafa professional pot paréixer una labor entremaliada –per usar l’expressió pop de Diane Arbus– en la qual les càmeres són màquines que fabriquen fantasies i creen addicció. Paul Strand deia que la fotografia és un registre de la vida, per a qui sàpiga veure-ho; carabasses, picaportes, cotxes, fanals, racons, rètols, cafeteries, etc., formen part de la quotidianitat que se’ns escapa i rescata Bleda per a nosaltres. Les seues obres capten i reflecteixen els detalls transformant l’essència dels seus protagonistes i les alliberen de l’anonimat.
La càmera analògica li permet captar imatges amb un tractament de pel·lícula que li aporta una textura cinematogràfica a les seues sèries, revelant un estil que destaca per una estètica tipogràfica, caracteritzada per la frontalitat i l’atemporalitat.

Irene Gras Cruz

 

Viatge a l’interior de Paula Bonet
Benvolguts passatgers, cordin-se els cinturons, posin els seus seients en posició vertical i apaguin els dispositius electrònics. L’espectacle Paula Bonet és a punt d’alçar el vol. Amb “Life vest under your seat” els espera un viatge que mai no oblidaran al llarg de les il·lustracions més íntimes d’aquesta jove artista vila-realenca de traç instintiu i directe, gairebé animal.
Posseïdora d’un claríssim do per al dibuix, les seves creacions ja ostenten una marca pròpia que parla totes les llengües, atrau totes les mirades i sedueix els cors d’arreu del món. Ella és inconfusible, irrepetible i universal.
Les imatges seleccionades per a aquesta exposició, no obstant, tenen més en comú que un estil fresc o una tècnica exquisida. Perquè en aquest cas, sí, cal prendre-s’ho com un assumpte personal. Totes elles estan inspirades en les vivències de la Paula Bonet i juntes conformen un retrat del seu univers interior, descobrint-nos una autèntica transformista de l’expressió artística, capaç d’adoptar les pells que calgui per posar en ordre allò que li cou a la pròpia carn.

María Leach