El diseño de Valencia toma la calle

Valencia Disseny Week
Del 1 al 5 de febrero de 2016

La Asociación de Diseñadores de la Comunidad Valenciana (ADCV) organiza la séptima edición de la Valencia Disseny Week (VDW) con el objetivo de sacar el diseño valenciano a la calle y mostrar el talento que existe en este sector.

Del 1 al 5 de febrero de 2016 coincidiendo en fechas y con la colaboración de ‘Nos vemos en Valencia’ de Feria Valencia se pueden encontrar por la ciudad diferentes actividades relacionadas con el diseño gráfico, de producto y nuevos medios. La VDW 2016 cuenta con Turia como cerveza oficial.

Por un lado, se cuenta con la participación de tiendas y estudios de diseño que sacan a pie de calle sus propuestas. Son los llamados ‘Eventos VDW’, que nos ayudan a descubrir las actuales tendencias y novedades del diseño valenciano.

Entre los ‘Eventos VDW’ que se desarrollan durante esta edición se encuentra la exposición The beautiful 15 en Pepita Lumier de las monturas de Mouet customizadas por diferentes diseñadores. La presentación del taburete de la serie n(e)omads de Samuel Gallego. La segunda edición de ‘Diseña, Crea y Recicla’ en La Chaise. La presentación de las novedades de Corian by Dupont en el baño de la mano de Vicent Clauselly Ice Design.

Imagen de uno de los eventos de Valencia Disseny Week 2014. Lilaluchs Photography.

Imagen de uno de los eventos de Valencia Disseny Week 2014. Lilaluchs Photography.

La nueva edición de Conecta […] en Correo Viejo, con exposiciones efímeras, talleres, mesas redondas, PechaKucha Night, conciertos. La presentación de las manillas de Olivari cuyos diseños son de Zaha Hadid, Rem Koolhaas y Marcel Wanders. Además, se activará una iniciativa propuesta por De armario a armario, alternativa de amueblamiento con ‘Intercambio – Home Edition’. Y Lebrel presentará varias piezas realizadas a partir tubos de PVC, en Dieciséis interiorismo.

Complementando estas acciones y con un objetivo más didáctico se cuenta con el taller práctico en Barreira A+D titulado ‘Apps love graphic designers’, donde se creará una App usando InDesign y 480interactive. Y las VIBRA Brand Session, con breves charlas diarias para aprender sobre el planteamiento y solución de casos reales de proyectos gráficos.

Por otro lado, están los proyectos ‘Destacados VDW’, que se diferencian por su magnitud del resto de eventos particulares, ya sea por el emplazamiento, por su producción o por la entidad que las organiza. Dentro de estas actividades, el lunes 1 de febrero, a partir de las 19.00h, en el salón de actos del MUVIM, tiene lugar la conferencia inaugural a cargo de de Francesc Rifé.

También a partir de este día se puede visitar la exposición interactiva Ana Juan, dibujando al otro lado en la Sala Josep Renau de la Facultat de Belles Arts (UPV) que permitirá una aproximación al universo creativo de esta ilustradora reconocida internacionalmente. También el lunes, inaugura su exposición colectiva Unamo design studio con el objetivo de ser un escaparate para diseñadores y colectivos.

Imagen de uno de los eventos de Valencia Disseny Week 2014 en el MuVIM. Fotografía de Marisela.

Imagen de uno de los eventos de Valencia Disseny Week 2014 en el MuVIM. Fotografía: Misael del Rosario.

El día 2, a partir de las 19.00h, la ADCV ha organizado Meet & Greet & Eat, en colaboración con Anieme / Mueble de España, un encuentro entre revistas internacionales y diseñadores para dar a conocer la creatividad valenciana de primera mano. Colaboran: Cerveza Turia, los restaurantes italianos Sorsi e Morsi y Las Naves.

También en el marco de la Valencia Disseny Week se puede visitar la exposición Carne Fresca/En el horno, en la biblioteca de la nave 1 de Las Naves. Organizada por la ADCV y comisariada por el estudio Pablus, la muestra permite descubrir las futuras promesas del diseño, ya que recoge los mejores trabajos de los estudiantes de diseño gráfico, de producto y nuevos medios de diferentes centros formativos de Valencia. La inauguración será el día 3 de febrero a las 19.00h. Ese mismo día, de 18.30 a 20.00h, el estudio de Santiago Sevillano presenta en las instalaciones de LOFT Interiorismo la familia de sillas LAP que ha diseñado para la marca Dressy de Mobliberica.

Los días 3, 4 y 5 febrero, de 10 a 14h, el Espai Alfaro, lugar de tradición artística, donde confluyen el arte, el diseño y la arquitectura, ha preparado también un ‘Evento Destacado VDW’. En él realizará visitas guiadas cada hora para conocer este espacio singular de 7.000m2, que incluye exposiciones y espacios profesionales.

La Escuela Superior de Enseñanzas Técnicas de la Universidad CEU-UCH vuelve a organizar las Jornadas ‘Design Works’ dedicadas al diseño a través de conferencias, talleres y una exposición, en su sede del Palacio de Colomina.

Por su parte, la EASD Valencia ha preparado la decimotercera edición de su ciclo de conferencias ‘Diálogos’ para los días 3, 4 y 5 febrero. Entre sus ponentes estarán: Luzifer, La Granja (interiores), Tavo Studio (gráfico), Nani Marquina (producto), Miguel Oriola (fotografía), Gemma Draper (joyería), Borja García (interiores/producto), Rocío Pastor (moda), Pica para arriba (gráfico), Eva Iszoro (moda), Javier Jaén (gráfico), Jorge Pensi (producto), Álvaro Sobrino (gráfico) y Maio (interiores).

Imagen de la Valencia Disseny Week 2014. Fotografía: Misael del Rosario.

Imagen de la Valencia Disseny Week 2014. Fotografía: Misael del Rosario.

El 4 de febrero, en el recinto ferial Ágora nude, la ADCV ha organizado en colaboración con nude de Feria Hábitat Valencia y Padima, la segunda edición de ‘Altavoz’. Un escenario, un micro, una pantalla y 90 segundos son las herramientas para ofrecer oportunidades a los diseñadores que empiezan su andadura profesional. Los participantes en esta ocasión son los jóvenes diseñadores participantes en NUDE de Feria Hábitat y la imagen ha sido desarrollada por Nueve Estudio.

También el jueves es el día elegido para la presentación de la revista Urban, nuevo proyecto editorial vinculado a la cabecera del LevanteEMV con contenidos de calidad y amplio espectro relacionados con la cultura, la moda, el diseño y, en sentido lato, el “lifestyle”. Será en el Palau de la Música i Congressos de València, Sala Iturbi.

La VDW 2016 se realiza gracias a la colaboración de Las Naves – Espai d’Innovació, los restaurantes italianos Sorsi e Morsi, Anieme, Mueble de España, Padima y DissenyCV. Además, cuenta con Turia como Cerveza Oficial VDW2016. Se pueden consultar todas las actividades en la Guía Oficial VDW 2016 “Pocket Design Guide”.

La adaptación de la imagen de esta edición ha sido llevada a cabo por Que maten al diseñador y Manu García.

Imagen de una de las instalaciones de la Valencia Dissey Week de 2014. Lilaluchs Photpgraphy.

Imagen de una de las instalaciones de la Valencia Dissey Week de 2014. Lilaluchs Photography.

 

“Los burdeles valencianos eran célebres en Europa»

La Valencia del XVII, de Pablo Cisneros
Editorial Carena

Una ciudad de 50.000 habitantes con una esperanza de vida de 25 a 30 años, altos índices de analfabetismo, y viviendas insalubres que se compartían con los animales. Es un retrato de la Valencia del XVII, un siglo entre luces y sombras que Pablo Cisneros describe en un libro editado por Carena, La Valencia del XVII.

Eclipsado por la gloria del XV, el estancamiento generalizado fue la principal característica del XVII. La expulsión de los moriscos que produjo un grave impacto económico y demográfico, las tensiones con los Austrias, la epidemia de peste o el problema crónico del bandolerismo fueron algunos de sus aspectos oscuros.

¿Por qué ha profundizado precisamente en el siglo XVII?

Siempre me he dedicado en mis investigaciones a trabajar la época del Barroco. Además, es un periodo de la historia de Valencia poco conocido y consideré que era un buen momento para adentrarse en él y compartirlo con los lectores. El siglo XVII ha sido poco estudiado por considerarse tradicionalmente como uno de los más oscuros en la historia de la ciudad, a la sombra del dorado siglo XV. No obstante, pienso que no es así. Fue un siglo duro, eso es evidente, pero también emocionante y lleno de esperanza. No debemos olvidar a los que vivieron en nuestra Valencia en el siglo XVII y allanaron el camino a las generaciones posteriores para que se fuera construyendo la ciudad que hoy tenemos y disfrutamos. A pesar de los evidentes reveses, el seiscientos es un siglo apasionante, innovador, sentido y con miras al futuro.

Documento del libro 'La Valencia del XVII', de Pablo Cisneros. Cortesía del autor.

Documento del libro ‘La Valencia del XVII’, de Pablo Cisneros. Cortesía del autor.

En su libro caracteriza esta centuria como desproporcionada. ¿A qué se refiere exactamente?

El siglo XVII viene tras el esplendor valenciano del siglo XV, cuando Valencia fue una de las ciudades más importantes del Mediterráneo. Ese periodo de auge cultural y mercantil no es precisamente el que se vivió en el siglo XVII, marcado por la crisis económica o la peste de 1647. Sin embargo, a pesar de las dificultades, la ciudad supo salir adelante y creó una imagen excepcional y renovada que todavía es visible en Valencia. Cuando hablo de la desproporción  me refiero a la forma de entender la vida. En un momento en el que la gente estaba resistiendo ante duras circunstancias, los gobernantes intentaron, mediante desmedidas fiestas, hacer que los habitantes, aunque sólo fuera por un momento, suavizaran su dura realidad. Por tanto, cuanto más impresionantes fueran las imágenes, los fuegos artificiales, las arquitecturas efímeras, las carrozas, las decoraciones, etcétera, mayor sería el olvido del escenario cotidiano. También hay que tener en cuenta que la Valencia del XVII estaba impregnada de los tintes contrarreformistas, y que mediante el impacto de los interiores o de las fachadas querían demostrar la grandeza que la Reforma había puesto en duda.

¿Cuáles fueron los principales festejos? 

Las fiestas fueron una constante. Las beatificaciones, las canonizaciones, las exequias, los nacimientos, etcétera  daban excusa para que la ciudad cambiara de imagen y se convirtiera en un hervidero de gente destilando alegría. Fiestas destacadas hubo muchas, las más  significativas las de 1622 por el decreto de Santidad de Gregorio XV concedido a la Inmaculada Concepción, las de 1655 por el segundo centenario de la canonización de san Vicente Ferrer, las de 1569 por la canonización de Tomás de Villanueva o, entre otras, las de 1662 por el decreto inmaculista del papa Alejandro VII.

Ilustración en el libro 'La Valencia del XVII', de Pablo Cisneros. Cortesía del autor.

Ilustración en el libro ‘La Valencia del XVII’, de Pablo Cisneros. Cortesía del autor.

¿Es cierto que por entonces los burdeles valencianos eran célebres en Europa? 

Sí, el llamado barrio del Partit o de la putería de Valencia fue especialmente célebre y conocido fuera de la ciudad. Habría que destacar cómo el municipio de la ciudad trabajó para la seguridad y sanidad de este lugar y cómo mostró interés para que las prostitutas pudieran reconducir su vida.

¿Cómo era una vivienda típica de un comerciante o artesano de esa época?

La mayoría eran humildes, mal ventiladas, con establos para animales, sin cristales, de dos alturas y con terraza, el lugar para distracciones y reuniones.

¿Qué monumentos más importantes fueron erigidos entonces?

El siglo XVII transformó la ciudad de Valencia. La basílica de la Virgen de los Desamparados, las innumerables fachadas e interiores de las iglesias, las capillas de la comunión, los campanarios conquistando el cielo de la ciudad, los paredones del río o la incipiente Alameda son algunos de los muchos vestigios del siglo XVII que tiene la ciudad.

Algún hecho o anécdota que le sorprendiera especialmente. 

Anécdotas hay muchas. Proliferaban los jeroglíficos, con disputas intelectuales, religiosas o políticas y era habitual que cada mañana apareciesen en lugares concurridos pasquines atacando al poder religioso, político o monárquico. Una de las anécdotas que más me llamó la atención, los naranjazos que la gente se lanzaba por las calles en carnaval.

Portada del libro 'La Valencia del XVII', de Pablo Cisneros. Cortesía del autor.

Portada del libro ‘La Valencia del XVII’, de Pablo Cisneros. Cortesía del autor.

Bel Carrasco

Cohen: Al(gu)ien en tierra de nadie

Lynne Cohen, restrospectiva
Comisaria: Nuria Enguita Mayo
Sala Rekalde*
Alameda de Recalde 30. Bilbao.
Hasta el 25 de enero de 2015

Lynne Cohen (1944–2014) empezó a fotografiar a comienzos de los setenta –provenía de la escultura y el grabado– los salones de sus vecinos y otros espacios íntimos que le parecieron dignos de ser retratados para «plasmar las realidades sociológicas de un mundo cambiante», según sus palabras. Hay una curiosidad etnográfica en esa intimidad circundante pero sin ánimo científico; no data su fotos, ni revela su exacta ubicación (con la salvedad de unas pocas al comienzo) en un intento de que el relato no se someta a prejuicios geográficos, se someta a clichés culturales, o pruebas de cargo sociológicas. Es su manera de superar la anécdota visual y dotar de entidad a la fotografía al aislarla del intrusismo controlador (que las pequeñas comunidades consideran normal en el intercambio de información local).

En estas primeras fotografías hay un cierto pasmo ante la profusión de objetos, algunos curiosos, bizarros, en ese espacio de exposición que es el salón de la casa. Un espacio teatral por excelencia donde la familia representaba –simulándolas– su buena cuna y sus posibles; un lugar donde lucía la memoria familiar. Pero el moderno living tiene una incoherencia plástica que se impone sobre los objetos cuajados de recuerdos, la limpieza: el rechazo de lo deteriorado, de las manchas, de las cicatrices del tiempo.

Lynne Cohen. Exposición organizada por Fundación Mapfre y Sala Rekalde.

Lynne Cohen. Exposición organizada por Fundación Mapfre y Sala Rekalde.

Las primeras fotos de Lynne Cohen son casi coetáneas de aquel viejo anuncio del sacabrillos cuyo slogan gritaba «cambie el polvo por brillo natural». Así frente el deterioro (que sí es lo «natural»), el brillo oculta el paso del tiempo y hace que la memoria familiar sea sometida también a una limpieza, a un expurgo, y a un brillar y deslumbrar en su exhibición.

La fotógrafa también nos muestra salas de clubs masculinos donde la representación se ensimisma y la intimidad grupal se sobredimensiona hasta lo kitsch: hombres tocados de sombreros turcos con inscripciones, sillones con astas de alce, una galería de notables custodiada por un ciervo disecado. Ahí parece nacer lo que será el leit motiv de su fotografía: mostrar interiores que por diferentes razones no son accesibles.

En los comienzos son fotografías de pequeño formato con una invisible —pero perceptible— mano que gira palma arriba para mostrar las salas. Es la única presencia humana, sobreentendida: Lynne fotografía los interiores sin persona alguna («no sabría dónde ponerlas») aunque se puede percibir la presencia fuera de cuadro, contemplando –ufanas– su escenario favorito.

Lynne Cohen. Exposición organizada por Fundación Mapfre y Sala Rekalde.

Lynne Cohen. Exposición organizada por Fundación Mapfre y Sala Rekalde.

Cohen se vale de composiciones equilibradas, una iluminación bien compensada (con una exposición larga) que permita detallar todo el espacio; un punto de vista natural en altura y una acusada simetría compositiva. Así consigue distanciarse y ofrecer una mirada neutra; de modo espontáneo brota la curiosidad objetiva que desea escudriñar. Este ofrecimiento a mirar se troca en «invitación a entrar» cuando sus fotos pasan a formato más grande al inicio de los 80. La ausencia de personas, la desaparición de la autora y el tamaño grande hacen que la retrospectiva de la Sala Rekalde sean más de sesenta ventanas a las que asomarse.

Agotado el tema de los livingroom y los clubs masculinos, Cohen da rienda suelta a esa necesidad de mostrar lugares poco accesibles e incluso lugares que están a dos pasos en un instante inédito. Durante el resto de su producción surgen sus series de fotografías agrupadas bajo colecciones genéricas: aulas (classroom), spas, laboratorios, warehouse, escuelas de vuelo, fábricas, instalaciones militares. Son espacios muy distintos a los salones «de exhibición» anteriores: la mano alegre que mostraba pasa a ser una mano que abre una cortina donde está lo que no se enseña (muchos a regañadientes, según comentó). Queda atrás el espejo que se mira la cara maquillada, el ornamento y la ostentación.

Cohen fotografía los órganos del sistema, donde los procesos ocultos: ahí donde se experimenta, se aprende, se descansa, se ensaya, se fabrica, se relaja, se prueba, se sanea, se almacena, se adiestra… a disparar. Pasa de una fotografía que no estaría lejos del cuché (salones y clubs en modo show), a otra mucho más distante, más cercana a la ecografía de los interiores del sistema (donde el control).

Lynne Cohen. Exposición organizada por Fundación Mapfre y Sala Rekalde.

Lynne Cohen. Exposición organizada por Fundación Mapfre y Sala Rekalde.

En la retrospectiva, la serie de Aulas es notable y se funde con la de otros espacios de entrenamiento y aprendizaje como las galerías de tiro, los simuladores o incluso las salas de baile. Son todas fotografías de gran formato lo que dota al observador de detalles e imperfecciones como abolladuras, muescas, arreglos que enriquecen el genérico título de la foto con el espacio retratado. En algunos casos muy evidente y en bastantes asalta el extrañamiento visual.

La mirada pasmada suele encontrar en el humor una manera rápida de salir de ese estado oleaginoso: buscar una ganzúa en los varios significados que la ambigüedad ofrece con la esperanza de que una de las puertas ofrezca el escape. En algunas fotografías no queda muy claro qué son, qué se hace (ni, por supuesto, quién lo hace). Los objetos no destacan en forma, ni en ubicación. Salas y estancias carentes de un punto central funcional que dé significado y ofrezca líneas de fuga hacia los matices. No, todo conjuntado y cerrado en sí mismo.

Objetos y muebles, suelos y techos, paredes, todo queda a merced de un diseño monótono de motivos geométricos o vegetales como si fuera un tejido de camuflaje (especialmente en blanco y negro). Puede ser un recibidor de un hotel pretencioso, o un espacio mixto frente una oficina industrial, o una antesala donde entregar paquetería. Mediante patrones llamativos y chillones se configura el equívoco, el pasmo, un paréntesis a nuestro mirar etiquetador. Sin buscar la sobreinterpretación que es el peligro de esta obra, ya que cualquiera de sus fotografías con maniquíes se impone casi; en una segunda observación aparece más abstracto que hay engaño, artificio y ese debate entre lo absurdo (de mirar para clasificar) y lo serio.

Lynne Cohen. Exposición organizada por Fundación Mapfre y Sala Rekalde.

Lynne Cohen. Exposición organizada por Fundación Mapfre y Sala Rekalde.

De la fotografía de Cohen suele destacarse que causa inquietud por carecer de personas e inspira a percibir presencias, ausencias, incluso ver fantasmas en sus instantáneas. La habitación deshabitada se utiliza contra el que mira: anula el mirar forense, produce apariciones, la fantasía encuentra interrogantes que habitar. La perturbación no nace de ninguno de los objetos que Cohen fotografía, sino de la pérdida de éstos (de escala humana en las primeras fotografías hacia estructuras y aparatos sobrehumanos) y en consecuencia da paso a el aire; un aire vaciado que permite a la imaginación entrar y, claro, obligarla a husmear por marcas, aparatos, reflejos, ventanales y romper los confines de cada imagen.

En algunas fotografías los maniquíes, los muñecos, las siluetas de figura humana invocan la presencia humana abstracta y cosificada de las víctimas del ensayo: estar ahí para ser tiroteadas, golpeadas, vestidas. En otras hay mirillas y troneras, cabinas de observación, barricadas que materializan la presencia no visible de personas que observan y controlan; al igual que al otro lado de micrófonos y tuberías, en el origen de cableados, leyendo indicadores, medidas, ajustando parámetros. Y por último, la simple orfandad del mobiliario vacío, de las salas despobladas de baile o las aguas quietas de las piscinas acaban por imponer una nostalgia de cuerpos. No en vano Lynne Cohen tituló a sus exposiciones más famosas «Camouflage», «Occupied territory» (Territorio ocupado) y «No Man’s Land» (Tierra de nadie). Quizá dando a entender que si bien ella no sabía dónde poner las personas, los espectadores podrían.

La última imagen de Cohen es la pared lateral de un frontón de la serie llamada classroom (algunas fotografías fueron tomadas en España en los 90). Un frontón sin números, ni los pasa y falta: las rayas pintadas revelan que no es el largo frontón clásico de pelota. Un guiño local, una manera de mirar a uno de esos espacios comunes con otro ángulo, una invitación a reposar la mirada y apreciarlo con la misma luz, sin nadie, con otra velocidad.

¿Y si se revisaran todas estas fotografías como la persona encargada de limpiar y ordenar el lugar? Como si se acabara de evaporar la última marca de agua jabonosa en el suelo y, acodado sobre un carrito de baldes y escobones, se contemplaran los espacios que otros usarán justo antes de volverse para apagar la luz. Espacios donde poder descansar nuestra mirada mientras ellos descansan a su vez de nosotros.

* La retrospectiva de la Sala Rekalde consta de 78 fotografías. Se inició en la Fundación Mapfre en Madrid en febrero de 2014. La autora se ausentó de la inauguración por problemas de salud que no pudo superar y falleció en mayo. Afortunadamente para los lectores de Makma, se puede visitar la exposición madrileña mediante una visita virtual con apoyo gráfico y auditivo en la dirección:

http://www.exposicionesmapfrearte.com/lynnecohen/visita_virtual/visita_virtual.html

Esta retrospectiva también estuvo expuesta en la Sala Vimcorsa en Córdoba. La obra completa en la web de la autora también merece una visita aunque las imágenes son de resolución media-baja: http://www.lynne-cohen.com

Lynne Cohen. Exposición organizada por Fundación Mapfre y Sala Rekalde.

Lynne Cohen. Exposición organizada por Fundación Mapfre y Sala Rekalde.

Jorge Laespada