La Academia de las Artes Escénicas, en Valencia

Presentación de la Academia de las Artes Escénicas de España
Sala Russafa
C / Denia, 55. Valencia
Lunes 4 de mayo, a las 17.00h

La Sala Russafa acogerá el próximo 4 de mayo la presentación en Valencia de la Academia de las Artes Escénicas de España. Ese mismo día se dará también a conocer en la Comunidad Valenciana el primer número de su revista oficial, de reciente publicación.

La presentación correrá a cargo del presidente de la Academia José Luis Alonso de Santos, la vicepresidenta 2ª Rosángeles Valls, y el director de la revista y miembro de la Junta Directiva Rodolf Sirera. Al acto de presentación, que será a las 17.00 horas, están invitadas todas las personas relacionadas con el teatro, la danza o la música escénica que deseen conocer detalles sobre esta Academia fundada en abril de 2014 y que celebrará asamblea general en el mes de junio.

Miembros de la Academia de las Artes Escénicas de España, durante su presentación. Imagen de la web de la Academia.

Miembros de la Academia de las Artes Escénicas de España, durante su presentación. Imagen de la web de la Academia.

El pasado mes de marzo celebró su primer congreso en la localidad de Urueña. El número 1 de la revista Artescénicas recoge un amplio resumen de los temas tratados en dicho congreso.

Un grupo de profesionales de las distintas áreas de las Artes Escénicas, preocupados por la inexistencia de una Academia en el sector (como las que hace tiempo tienen el Cine, la Televisión o la Música), gracias al impulso de la Fundación SGAE y a su patrocinio, mantuvieron una serie de reuniones de trabajo durante un año aproximadamente (2013-14) para poner en marcha la Academia de las Artes Escénicas de España (AAEE).

Su objetivo principal es actuar como un núcleo de reflexión sobre las Artes Escénicas y los creadores que trabajan en su campo, ser un generador de opinión y un centro de estudio e investigación, y de difusión y fomento de las mismas, así como de canalizar su relación con los fenómenos sociales, culturales e históricos que incidan entre ella y la sociedad.

Cartel de la presentación en su día de la campaña de sensibilización del teatro.

Cartel de la presentación en su día de la campaña de sensibilización del teatro.

La Asociación ‘Academia de las Artes Escénicas de España’ goza, como corporación, de personalidad jurídica, mantiene su independencia respecto a cualquier grupo político, económico e ideológico y tiene los siguientes fines, según recoge en sus estatutos:

Reconocer y dar a conocer la profesionalidad y excelencia artística de sus miembros y a través de ellos estimular la comprensión en la sociedad del valor fundamental de las Artes Escénicas.

Fomentar el progreso de las artes y las técnicas relacionadas directa o indirectamente con las Artes Escénicas.

Promover la asistencia y el intercambio de información artística, científica y técnica entre todos sus miembros.

Logo de la Academia de las Artes Escénicas de España. Imagen de la web de la Academia.

Logo de la Academia de las Artes Escénicas de España. Imagen de la web de la Academia.

Realizar estudios y trabajos científicos, artísticos y técnicos sobre cuestiones relacionadas con las Artes Escénicas, editarlos y difundirlos y promover y apoyar la investigación sobre dichas materias, convocando y concediendo las ayudas que se consideren convenientes.

Facilitar a la Administración Pública los informes que sobre materias relacionadas con las Artes Escénicas le sean solicitados, así como proponer a la misma las iniciativas que la Asociación “Academia de las Artes Escénicas de España” estime oportunas.

Establecer intercambios artísticos y culturales con entidades similares extranjeras.

Conceder premios anuales a los mejores trabajos del sector de las Artes Escénicas.

Cualesquiera otras actividades tendentes a elevar el nivel artístico, técnico o científico de sus miembros, de modo que las artes escénicas alcancen la relevancia social que les corresponde, y cuantas otras tengan como objetivo fomentar la promoción y difusión de las obras dramáticas, dramático-musicales y coreográficas.

Imagen anunciadora de los Premios Max en la web de la Academia de las Artes Escénicas de España.

Imagen anunciadora de los Premios Max en la web de la Academia de las Artes Escénicas de España.

Artistas de Russafa en Open Natura

Open Natura, por artistas de Russafa
Paraje natural de La Ermita
Carretera de Almodóvar, kilómetro 9
Paracuellos de la Vega. Cuenca
Hasta diciembre

Open Natura, certamen inaugurado el 12 de octubre, acoge las obras de artistas del barrio valenciano de Russafa, en una simbiosis entre arte y naturaleza que permanecerá expuesta hasta diciembre. La iniciativa, que tiene como marco el paraje rural de Paracuellos de la Vega en Cuenca, es una forma de acercamiento al arte diferente, desde otros espacios, en contacto con el medio natural, reflexionando acerca de él y lo necesario que es preservarlo para el futuro.

Instalación de Miguel Ángel Aranda y María Jesús Bárcena en el paraje natural de La Ermita en Paracuello. Imagen cortesía de Open Natura.

Instalación de Miguel Ángel Aranda y María Jesús Bárcena en el paraje natural de La Ermita en Paracuello de la Vega. Imagen cortesía de Open Natura.

Open Natura, que se puso en marcha hace ahora tres años por dos de los artistas del colectivo Russafart,  Arístides Rosell y José Juan Gimeno, ha reunido en esta ocasión a un nutrido grupo de artistas para que dialoguen con la naturaleza, a través de un tema de vital importancia para el medio como es el agua, lema y motivo de esta tercera edición 2014.

Instalación de Inma Coll y José Juan Gimeno en el paraje natural de Paracuello de la Vega. Imagen cortesía de Open Natura.

Instalación de Inma Coll y José Juan Gimeno en el paraje natural de Paracuello de la Vega. Imagen cortesía de Open Natura.

En palabras  del coordinador general de Open Natura,  José Juan Gimeno,  “la importancia del agua dentro del medio natural y rural de la zona, Valle del Cabriel, es el lema que nos mueve en este evento artístico.  La concienciación sobre este recurso natural, necesario para el desarrollo económico y humano de esta zona, hacerlo bajo los parámetros del desarrollo sostenible, la investigación, la educación y el intercambio de información, teniendo en cuenta la conservación y protección de los recursos naturales y culturales del Valle del Cabriel, es nuestra principal motivación”.

Instalación de Arístides Rosell en el paraje natural de Paracuello de la Vega. Imagen cortesía de Open Natura.

Instalación de Arístides Rosell en el paraje natural de Paracuello de la Vega. Imagen cortesía de Open Natura.

El evento, que cuenta con el apoyo de diferentes instituciones públicas y privadas, nació para llevar el arte a otros espacios, buscar la participación de artistas y la convivencia entre ellos y propiciar el encuentro con los visitantes. Para ello cuenta con un amplio programa de actividades, entre las que cabe resaltar diferentes ponencias, encuentros, talleres para niños y, lo más destacado, la jornada dedicada a la instalación de las propias obras de arte de los participantes.

Una de las instalaciones de Open Natura realizada por varios artistas. Imagen cortesía de Open Natura.

Una de las instalaciones de Open Natura realizada por varios artistas. Imagen cortesía de Open Natura.

“La UE es un proyecto sin terminar”

‘Una erasmus en Bruselas’
Alfredo Escardino

Proyecto Erasmus es mucho más que fiestas y sexo. Un intercambio de conocimientos y experiencias generador de un caldo de cultivo común europeo, que ha impregnado ya a más de tres millones de universitarios desde 1987. También una fuente de inspiración para escritores, como el valenciano Alfredo Escardino que publicó hace unos meses su primera novela, ‘Una erasmus en Bruselas’. Relaciones de amor, compañerismo  y amistad, ambientadas en la ciudad belga, con el fondo de una intriga histórica configuran un relato amable y ameno muy en la onda de la juventud actual.

Portada de la novela 'Una erasmus en Bruselas', de Alfredo Escardino.

Portada de la novela ‘Una erasmus en Bruselas’, de Alfredo Escardino.

¿Por qué eligió la primera persona y un punto de vista femenino para su relato?

La decisión de elegir un punto de vista femenino se remonta al origen mismo de ‘Una erasmus en Bruselas’. Y es que la idea de escribir esta novela surgió de una conversación con ex alumnas que acababan de regresar de su estancia erasmus. A raíz de aquella conversación decidí ponerme en la piel de una estudiante erasmus, y novelar sus vivencias y aventuras. Lo de escribir la novela en primera persona es, en cambio, posterior. El primer manuscrito lo escribí en tercera persona, bajo el prisma de un narrador omnisciente. Supongo que, tratándose de mi primera novela y de una protagonista femenina, me daba cierto apuro escribirla en primera persona por si al lector no le resultaba creíble. Pero tras dejar leer ese primer manuscrito a una serie de personas y siguiendo sus consejos, opté por reescribirla en primera persona. La novela ha salido así ganando, pues permite al lector sentirse más cerca de la protagonista y empatizar más con ella.

¿A la hora de escribir se ha inspirado en sus propias lecturas? ¿Cuáles son los autores que más le han marcado?

Desde un punto de vista técnico, creo que mi principal fuente de inspiración han sido mis propias lecturas. A lo largo de mi vida he podido familiarizarme con todo tipo de textos, por ocio o por mi trabajo. Y no solo novelas, también ensayos, textos universitarios, informes, discursos, mensajes publicitarios o artículos periodísticos. Ahora bien, al tratarse de mi primera novela, mientras la escribía consulté a menudo manuales sobre el tema. Y también asistí a varios talleres para conocer el punto de vista de escritores experimentados y depurar mi técnica narrativa. En cuanto a mis autores preferidos, me gustaría citar a tres españoles contemporáneos: Manuel Vicent por la sensualidad de su prosa, Eduardo Mendoza por el tono tan particular de sus novelas, y Arturo Pérez-Reverte por el ritmo que imprime a la trama.

Los Condes de Nachtegael, el cardenal Álvaro de Trujillo y los cuadros del siglo XVII que aparecen en su libro, ¿son históricos o fruto de su imaginación? 

‘Una erasmus en Bruselas’ es una novela enteramente de ficción. Y no solo por lo que respecta a la parte de su trama que transcurre en la actualidad, también los personajes del siglo XVII y los hechos que acontecen en esa época son inventados. Eso sí, convenientemente tratados y ubicados en su contexto histórico para que resulten creíbles. Podría decirse que lo único no ficticio de la novela es el marco donde transcurre: la ciudad de Bruselas. Y es que todos sus escenarios son reales. De hecho, la inmensa mayoría de cervecerías, museos, restaurantes, teatros, chocolaterías y mercadillos aún existen hoy en día.

¿No era algo arriesgado conectar los años ochenta con el final del siglo XVII?  ¿Cómo surgió esa trama en su cabeza?

Al poco de comenzar a escribir la novela me pareció que iba a ser complicado mantener la tensión narrativa contando solo las vivencias cotidianas de una estudiante erasmus en la Bruselas de los años ochenta. Así que decidí reforzar la intriga y el suspense recurriendo a un elemento histórico ficticio que apareciese de improviso en la vida de la protagonista y condicionase su “experiencia erasmus” y su relación con los otros personajes. Y al estar la novela ambientada en Bruselas, opté por ubicar ese elemento histórico en el siglo XVII, en la época en que Flandes pertenecía a la corona española. El vincular esa época con la actualidad tuvo su complejidad, y me obligó a idear nexos de unión que resultasen creíbles a los ojos del lector.

Aparte de la materia prima para su novela, ¿qué otros conocimientos le aportó su experiencia en Europa?

Cuando terminé la universidad pasé varios años en el extranjero, estudiando y trabajando, entre Bruselas, Brujas y Londres. Y esa experiencia, con sus momentos buenos y no tan buenos, fue muy enriquecedora. Es por eso que animo a los jóvenes a vivir su propia “experiencia erasmus”, entendida como ese complemento de formación humana que se obtiene con una estancia en el extranjero, ya sea con una beca erasmus o sin ella, ya sea por motivos académicos o profesionales.

¿Cómo contemplan a los españoles desde el norte? ¿Con cierto desdén o todavía con el odio que suscitó el Duque de Alba y las guerras de Flandes?

Durante el tiempo que viví en Bruselas nada me llevó a pensar que ese hipotético odio hacia lo español persista en la actualidad. Es cierto que en la novela lo menciono, pero como un mero recurso narrativo para acentuar los rasgos de algún personaje. Las novelas como la mía dan pie al uso ocasional de estereotipos. Este no es más que uno de ellos.

Alfredo Escardino firmando ejemplares de su primera novela 'Una erasmus en Bruselas'. Imagen cortesía del autor.

Alfredo Escardino firmando ejemplares de su primera novela ‘Una erasmus en Bruselas’. Imagen cortesía del autor.

¿Cuáles cree que son las principales diferencias entre el Erasmus que usted fue y los de hoy día?

Yo no fui un erasmus en sentido estricto, pues el programa Erasmus se puso en marcha en 1987, cuando yo ya había terminado mis estudios universitarios. Dicho esto, sí considero que viví una “experiencia erasmus” ya que pasé una serie de años en el extranjero completando mi formación académica y profesional. Y en ese sentido, puedo decirle que entre los que vivimos esa experiencia en los años ochenta y los que la viven actualmente hay muchas similitudes, pero también grandes diferencias. En aquella época, por ejemplo, la sensación de lejanía era mucho mayor que ahora. No existía Internet, y en Bruselas no se veían canales españoles ni se recibía la prensa diaria. Los primeros erasmus tenían un componente pionero que ahora ya no se da, pues los mecanismos de intercambio de estudiantes están más engrasados. Aún así, muchas de las sensaciones de aquellos primeros erasmus son extrapolables a la actualidad, como la dificultad de estudiar en otro idioma, la necesaria adaptación a costumbres diferentes, las expectativas que genera esa primera experiencia en el extranjero o el reto de tener que ingeniárselas en un entorno desconocido sin el apoyo del círculo familiar.

Parece que se va a ampliar la red Erasmus a los países de Iberoamérica. ¿Cómo valora esa noticia?

Hace pocos meses la Unión Europea renovó su apuesta por el programa Erasmus. Y lo hizo adoptando un nuevo programa, denominado Erasmus+, que amplía el abanico de acciones cubiertas por esta iniciativa y asegura su dotación presupuestaria al menos hasta 2020. Esto quiere decir que las becas Erasmus no solo no peligran, sino que permitirán a más colectivos beneficiarse de ellas. El antiguo programa Erasmus ya contemplaba la posibilidad de cursar estudios en algunas universidades fuera de la Unión Europea (iberoamericanas, por ejemplo), mediante una iniciativa llamada Erasmus Mundus. El programa Erasmus+ mantiene esta línea y apuesta por ampliar la colaboración en el ámbito universitario a otros países. En cuanto a cómo valoro esta noticia, convencido como estoy de lo útil que es completar la formación en el extranjero, no puedo sino valorarla muy positivamente.

¿Cree que la Unión Europea como concepto político ya ha llegado a su etapa final o debe todavía evolucionar?

La Unión Europea es un logro sin precedentes. Nunca antes se había conseguido una integración de tal envergadura por medios pacíficos, creando un espacio dotado de una calidad de vida más que razonable y de unos niveles de libertad, tolerancia y solidaridad únicos en el mundo. Pero es un proyecto sin terminar, y sus carencias, que las tiene, son más visibles en épocas de crisis como la que vivimos estos últimos años.

¿Un intercambio universitario similar al Erasmus europeo para palestinos y judíos acabaría con el conflicto de Oriente Medio o es una utopía pensar en eso?  

Una iniciativa similar al programa Erasmus es impensable en un escenario de conflicto bélico. Pero conviene recordar que Alemania y Francia se enfrentaron entre sí en la II Guerra Mundial. Sin embargo, pocos años después esos dos países supieron encauzar sus diferencias de manera pacífica y juntos pusieron en marcha la CECA, organización internacional que fue el embrión de lo que hoy es la Unión Europea. Y fue esa misma organización internacional quien años después puso en marcha el programa Erasmus. Hoy en día los estudiantes franceses pueden completar sus estudios universitarios en universidades alemanas, y viceversa. Y es difícil imaginar un nuevo escenario de conflicto bélico entre los dos países.

¿Algún proyecto literario en mente? 

De momento estoy centrado en la promoción de ‘Una erasmus en Bruselas’, pero no descarto escribir otra novela. En todo caso, me gustaría conocer las reacciones de los lectores a esta primera novela antes de embarcarme de nuevo en un proyecto de tal envergadura.

Alfredo Escardino con su libro. Imagen cortesía del autor.

Alfredo Escardino con su libro ‘Una erasmus en Bruselas’. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco