Mariela Apollonio y la institución arte

The Art Circle. Directors. Mariela Apollonio
SpazioFMG for Architecture. Milán.
Octubre 2014

What it shows invokes what is not shown.
 John Berger.

El SpazioFMG for Architecture de Milán presenta el proyecto de Mariela Apollonio The Art Circle. Directors, premio Next Landmark Venice 2014 en la sección de Fotografía del Concurso Internacional de Arquitectura y Fotografía urbana Floornature. La convocatoria y la exposición se desarrollan en paralelo a la Biennale de Venecia de Arquitectura, orientada en esta edición por Rem Koolhaas hacia el legado de la arquitectura, su evolución y contemporaneidad, bajo el lema Fundamentals, que, literalmente refiere lo esencial de un edificio, en cualquier época y en cualquier lugar, y en sentido figurado alude a lo primordial, a la idea central que fundamenta, se trate de arquitectura, o de fotografía, como es el caso del proyecto premiado, cuyo concepto parece en sintonía con los planteamientos teóricos de la actual Biennale. Solicitar a Directores de Museos que se dejen fotografiar subidos a una peana no es cualquier cosa; al menos, nada común. Y lograrlo, cosa ardua, menos aún. Sin embargo, transcurridos más de cinco años desde el inicio del proyecto, ahí están los retratos de más de treinta directores de algunos de los Museos de Bellas Artes y de Arte Contemporáneo más importantes del mundo, activos en la actualidad, o cuya gestión finalizó recientemente -el Metropolitan Museum of Art, el Louvre, el Prado, la Tate Modern, el Museo Tyssen-Bornemisza, …-, fotografiados en el marco arquitectónico de la institución artística que gestionan, o en un espacio natural indeterminado -al que parecen asociarse aquellos directores que ya no están en activo-, subidos a una peana, o interactuando con ella.

Lorenza Barboni. Directora del Espacio de Arte Contemporáneo de Castellón 2008

Lorenza Barboni. Directora del Espacio de Arte Contemporáneo de Castellón, 2008

La asistencia de Mariela Apollonio como becaria de la Cátedra del Museo del Prado 2009, El Museo: hoy y mañana, dirigida por Phillipe de Montebello, le dio la oportunidad de poner en marcha el proyecto fotográfico concebido.  Precisamente, el Director del Metropolitan Museum of Art de New York hasta el año 2008, fue el primero en dejarse retratar subido al pedestal blanco construido por la fotógrafa. Puede influyera a su favor el factor sorpresa, lo inusitado del planteamiento, la novedad de la sugerencia, o la simpatía generada entre los directores congregados, pero, lo que determina la participación de los retratados es el reconocimiento social a la excelencia de la colección e institución que gestionan y su prestigio como expertos que legitiman el Arte. En este sentido, basta mencionar la influencia ejercida por Alfred Barr, Director del Museo de Arte Moderno de New York (1929-1943), con su Diagrama de las vanguardias (1936), y el proyecto museográfico para la colección del MOMA (1967), en la lectura del Arte del siglo XX. Un esquema dominante que a día de hoy no resulta paradigmático. El Círculo del Arte del teórico George Dickie, y su idea de que “las obras de arte son arte como resultado de la posición que ocupan dentro de un marco o contexto institucional”[1], orientan el proyecto fotográfico de Mariela Apollonio, que toma prestado el título del autor para reflexionar sobre la “institución arte”, y concretamente en esta primera serie Directors, sobre los agentes y procesos que intervienen en la validación de la obra artística. Las fotografías comunican la representatividad del director y del museo correspondiente, pero, también dan visibilidad a una realidad velada al hacer posar a los protagonistas en torno a un pedestal, al que la artista sugiere se suban y con el que algunos prefieren interactuar. La presencia de un objeto tan banal como simbólico distorsiona la visión de la imagen e insta al espectador a captar lo que otra mirada ofrece a su lectura. “What it shows invokes what is not shown”, en palabras de Berger. Lo que la fotografía muestra, y lo que la fotografía desvela. Un modo de representar que, no es únicamente imagen estética, técnicamente perfecta, sino argumentación crítica de la realidad, que recurre al procedimiento conceptual del artificio para interpretar visualmente las interrelación entre gestores e instituciones y la interconexión que opera en el mundo del arte, ese “Círculo del Arte” descrito por Dickie, y del que también forman parte los artistas, pues, no se puede obviar que fuera del sistema carecen de la consideración y del reconocimiento como tales. Como expresa Estrella de Diego, la serie fotográfica Directors “pone de manifiesto la imposibilidad última de subvertir lo establecido que nos atrapa a todos, lo queramos o no, en un juego perverso en el cual incluso la mencionada “crítica institucional” termina por refrendar el sistema, quizás porque el sistema es poderoso, sinuoso y perfeccionado en sus estrategias”[2].

María de Corral, directora del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

María de Corral, directora del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, 1991-1994

No todos los directores de Museo invitados a participar en el proyecto aceptaron. Puede que sea el “vago temor” a ser fotografiado que expresaba Balzac y describe Susan Sontag: “Para Balzac, el espíritu de todo un medio social podía revelarse mediante un único detalle material, por baladí o arbitrario que pareciera. Toda una vida puede ser sintetizada en una aparición momentánea. Y un cambio en la apariencia es un cambio en la persona, pues él rehusaba a postular una persona “real” velada por esas apariencias”[3]. Una cosa es posar siguiendo los parámetros convencionales del retrato, y otra aceptar representar un determinado rol en imagen. Sin embargo, también se puede subvertir la idea de la autora en cuanto al uso del recurso, como hace Vicente Todolí, que convierte la peana ofrecida por la fotógrafa en un práctico macetero; o manifestar cierta reticencia al estatus, o a la disciplina, como en el caso de Agustín Pérez Rubio que, sin subirse a la peana, apoya un pie de soslayo; u optar por no mostrarse frente a la cámara sino de perfil, como posa Udo Kittelmann. En cualquier caso, la adhesión de los retratados al proyecto fotográfico El Círculo del Arte, Directors, es una afirmación de la pertenencia a ese círculo exclusivo, y excluyente, del que los gestores e instituciones forman parte, y algunos se muestran persuadidos por ser, por una vez, obra de arte ellos mismos. Por otro lado, su participación podría estimarse, en cierta medida, como un aval a la propia iniciativa artística en la que intervienen como protagonistas. Tal vez por eso.

Carlota Álvarez Basso. Directora del Matadero, Madrid. 2012

Carlota Álvarez Basso. Directora del Matadero. Madrid, 2012

En Understanding a Photograph (1968), John Berger escribe que “cualquier fotografía es en realidad un medio de probar, confirmar y construir una visión total de la realidad”. Cada una de las fotografías de la serie Directores del proyecto El Círculo del Arte, describe un mismo esquema compositivo -figura humana, arquitectura o paisaje, y objeto-, unidades básicas o estructura elemental por la que los registros establecen relación de parentesco, concitando en imagen una síntesis de la realidad artística contemporánea. El cargo institucional y el pedestal vinculan a todos los directores de museo retratados, y su registro en serie, con los valores documentales inherentes, permite hacer visible las interconexiones y los procesos que se desarrollan en el “círculo del arte”. En definitiva, y tal como expresaba Álvaro de los Ángeles, “el territorio ganado por la fotografía”[4] en este proyecto de Mariela Apollonio. El próximo mes de noviembre la Kir Royal Gallery de Valencia presentará una muestra de los distintos trabajos desarrollados por la artista como Fotógrafa de Arquitectura.

Helena de las Heras


[1] Dickie. G., El Círculo del Arte, Paidós, 2005, p. 17.
[2] Diego, Estrella de, El director de Museo como obra de arte, incluso, Blog de Cultura El País, 2 julio 2012.
[3] Sontag, Susan, Sobre la fotografía, Debolsillo, Random House Mondadori, S.A., Barcelona, 2008, p. 155.
[4] de los Ángeles, Álvaro., “El territorio ganado por la fotografía”. The Art Circle. Directors. Mariela Apollonio, Kir Royal Gallery, Valencia (22 jun – 07 jul. 2012).

 

Miran al pasado, mientras el presente agoniza

La falta de perspectiva en la interpretación de los acontecimientos –provocada por la dinámica del cortoplacismo electoral- fomenta la toma de decisiones que hoy parecen una fuente de ahorro, cuando en realidad son una hipoteca más que habremos de acarrear. Una hipoteca en forma de una menor cualificación de las personas y, por lo tanto, de una mayor dificultad para que éstas alcancen sus objetivos vitales. Es ahora, en momentos de crisis económica, cuando con más énfasis conviene recordar que la cultura y la educación no son un lujo, sino aspectos de primera necesidad para construir la realidad presente y un futuro mejor. Quienes ostentan responsabilidades públicas deben de ser conscientes de que el arte contemporáneo no es un aderezo, ni un ornamento, y que su exhibición es algo más que un acto social: es una forma de transmisión de conocimiento, un modo de estímulo de la inteligencia colectiva.

Los creadores de hoy, con su trabajo, están ya escribiendo una historia que será valiosa para interpretar nuestro tiempo, démosles la posibilidad de cumplir con su servicio. ¿A qué modelo de sociedad y de ciudadanos aspiramos? Los excesivos recortes en cultura, justificados recurrentemente por la crisis, no solo dejarán entre nosotros una merma de oportunidades, sino que dará lugar a generaciones venideras sin la posibilidad de acceder a la riqueza cultural que nos es propia.

El camino por el que han optado algunas instituciones culturales públicas supone echar mano a colecciones propias y ajenas para cubrir sus programaciones expositivas, bajo la premisa del ahorro presupuestario. No estoy seguro de que esos movimientos garanticen una ventaja al respecto, pues suelen llevar aparejados otros compromisos económicos. De lo que no me cabe duda es que los recursos destinados a ese fin no están sirviendo para impulsar a los agentes artísticos y culturales que operan en la actualidad, que son quienes necesitan de los recursos y el apoyo público para sacar adelante sus investigaciones.

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Recientemente se presentó el programa de exposiciones del Consorcio de Museos de la Comunitat Valenciana, en el que se agrupan por epígrafes las distintas propuestas a desarrollar durante el presente ejercicio. Lo llamativo del asunto es el volumen de proyectos dedicados a mirar al pasado, bajo la categoría de exposiciones conmemorativas, homenajes, exposiciones históricas, recuperación de artistas, retrospectivas, etc., que suponen alrededor del 75% de las exposiciones programadas. El interés desmedido de la institución por referirse a un tiempo pasado, ese que para algunos siempre fue mejor, lleva implícita la decisión política de estrangular el presente.

Por importante que fuera –que lo es- la aportación artística y cultural realizada por Sorolla, Benlliure, Pinazo o Blasco Ibáñez, con su constante regodeo expositivo y el caudal de recursos que las instituciones públicas han destinado en esa dirección desde hace unos años, nos obliga a advertir que en un momento de carencias como el actual se hace urgente racionalizar el empleo de los presupuestos públicos para poder dar soporte a los creadores de hoy. Pues son éstos, los vivos, los que con mayor premura necesitan apoyo para sacar adelante sus creaciones artísticas e intelectuales.

En los períodos de crisis económica se tiende cíclicamente a la confección de programaciones expositivas mucho más conservadoras, que vuelven su mirada a los creadores del pasado e invitan a abstraerse del presente para revivir glorias pretéritas. Con ello se produce una situación grave, pues por una parte la escasez de recursos hace que se produzcan generaciones “perdidas”, y por otra parte la sociedad queda empobrecida a largo plazo, por haber renunciado hoy al patrimonio resultante de esos creadores a los que no se ha brindado el debido apoyo.

Mirando en exceso al pasado, hacen que nuestro presente agonice. Ese será su legado.

José Luis Pérez Pont

PAM! en la Facultad de Bellas Artes UPV

II Muestra de Producciones Artísticas y Multimedia PAM14
Facultad de Bellas Artes UPV
6, 7, 8 y 9 de mayo

José Luis Cueto, decano de la Facultad de Bellas Artes de la UPV, entiende PAM de la siguiente manera, que sirve de saludo a la Muestra de Producciones Artísticas y Multimedia PAM: «El filósofo francés Jean-François Lyotard declaraba hace más de veinte años que el arte era una crisis perpetua. De ser así, jugamos con ventaja en el contexto que nos ha tocado vivir por la experiencia de crecernos ante los problemas. Nuestras instituciones educativas PÚBLICAS, con la Universidad a la cabeza, han aprendido a mantener el pulso, incluso el político, sobre todo el político, ya que su propia naturaleza implica su renovación constante en la misma progresión año a año, curso a curso, siguiendo el paso de las promociones de estudiantes».

Obra de Ramona Rodríguez. Imagen extraída de la web de PAM14.

Obra de Ramona Rodríguez. Imagen extraída de la web de PAM14.

«Qué duda cabe, después de tanto tiempo, de los ajustes siempre necesarios, de la contemporización de los medios y de las actualizaciones siempre obligadas de cara a una mejor formación, promoción tras promoción. Por eso, la apuesta de la Facultat de Belles Arts de la UPV incorpora en el curso 2012-2013 con satisfacción la Muestra de Producciones Artísticas y Multimedia PAM! que, a modo de jornadas de puertas abiertas, nos permitirá mostrar y poner a prueba PÚBLICAMENTE los resultados de la docencia en este preciso momento, desplegando varias de las posibilidades contemporáneas de la creación y el manejo de las imágenes, de las ideas, con la complicidad siempre cercana de la asociación de artistas visuales (AVVAC), de críticos de arte (AVCA) y de galerías (La VAC)».

Obra de Vanesa Mariño Baudí. Imagen de la web de PAM14.

Obra de Vanesa Mariño Baudí. Imagen de la web de PAM14.

«Asimismo, se incorporan en PAM! 2014 la Facultat de Magisteri, el Institut de Creativitat i Innovacions Educatives y la Asociación de Educadores de Museos (AVALEM). Es de agradecer al trabajo de organización llevado a cabo por parte de los estudiantes del Máster Interuniversitario en Gestión Cultural, coparticipado por la Universitat Politècnica de València y la Universitat de València, así como la disposición de los estudiantes del Máster en Producción Artística y del Máster en Artes Visuales y Multimedia de la UPV, tres colectivos coordinados por el profesor José Luis Clemente que han trabajado en sintonía por un mismo proyecto que surge en las aulas, como práctica docente, y se comparte y compromete para hacerse realidad ante el PÚBLICO.Sigamos en esta línea tan necesaria de colaboración entre Universidades, entre Facultades, entre títulos de Máster, entre personas y colectivos. Y que el empeño y las ganas sigan, año a año, curso a curso, promoción tras promoción, permitiéndonos mostrar así —en crisis perpetua— todas nuestras capacidades».

Obra de Meritxell Quevedo. Imagen de la web de PAM14.

Obra de Meritxell Quevedo. Imagen de la web de PAM14.

Los alumnos del Máster Interuniversitario en Gestión Cultural de la pasada edición declararon, abriendo el sendero de ediciones futuras, que «PAM! no es sólo una muestra de arte al uso. Es muchas otras cosas. Unas las podrán apreciar los asistentes, otras están grabadas ya en los organizadores. PAM! es un proyecto que se caracteriza por la energía, la ilusión, la juventud y la frescura en grandes cantidades, aportadas por todas y cada una de las (muchas) personas que hacen posible el evento».

Obra de Isaac Tamayo. Imagen capturada de la web de PAM14.

Obra de Isaac Tamayo. Imagen capturada de la web de PAM14.

«Nuestro contexto económico y político muchas veces nos anima a perder estas ilusiones a través del desprestigio o la devaluación del arte y la cultura. Pero creemos en su poder y en su necesidad vital en la sociedad, como la vía ideal para crear ciudadanos críticos y libres. La oportunidad de organizar PAM! nos proporciona una plataforma única para reivindicar el papel y las capacidades de los jóvenes artistas y nuestra validez como gestores culturales, en el marco de la universidad pública».

«PAM! quedará grabado inevitablemente en nuestra memoria como un gran proyecto que sale del papel y del plano teórico para convertirse en real, gracias a las instituciones que lo han hecho posible. En la realidad reside su importancia formativa: todas las dificultades que hemos experimentado son las que, muy probablemente, nos encontraremos en el ejercicio de nuestra profesión. Eso sí, con la peculiaridad y el reto que ha supuesto la complejidad de la coordinación de un equipo que ronda las cien personas».

Obra de Adriana Navarro, de su cortometraje 'Vía Tango' nominado a los Goya. Imagen de la web de PAM14.

Obra de Adriana Navarro, de su cortometraje ‘Vía Tango’ nominado a los Goya. Imagen de la web de PAM14.

 

Bartomeu Marí: «¿Qué es hoy un museo público?»

Bartomeu Marí i Ribas (Ibiza, 1966) da las claves del nuevo modelo de museo que está poniendo en marcha en el MACBA, inspirado en el IVAM de los años 90, y su visión de los procesos de transformación que están operando en el terreno de lo público. Tras pasar por la Foundation pour l’Architecture de Bruselas y el IVAM de la primera época, fue director del centro de arte contemporáneo Witte de With de Rótterdam. Actualmente dirige el Museu d’Art Contemporani de Barcelona, a la vez que preside el CIMAM.

En 2011 formaste parte del equipo redactor de la Estrategia para las Artes Visuales, que contó con el apoyo del sector profesional del arte en España y que pretendía marcar una hoja de ruta que evitara los constantes cambios de rumbo derivados de los vaivenes electorales. Aunque resulte sorprendente, era la primera vez que en más de treinta años de democracia en España se marcaba un plan estratégico en materia de artes visuales. El actual Ministerio de Cultura ha obviado ese documento y el trabajo de consenso que representa. ¿A que crees que se debe?

Tradicionalmente, en este país, los gobiernos que entran destruyen o ignoran lo que el gobierno precedente ha hecho y creo que ese “deshacer”, el hecho de no utilizar nada de ese documento forma parte de esta tradición. Es una gran lástima que esa reflexión se iniciara al final de una legislatura. Pero también creo que el actual gobierno tiene una imagen de la cultura, y sobre todo del sector del arte, muy diferente a la idea que se tenía cuando se hizo el plan.

En Europa, hace ya años, el papel de la cultura cambia y el arte deja de ser un elemento básico en el crecimiento y la maduración del individuo. De formar parte de la educación que recibimos para desarrollar nuestras capacidades como personas, pasa a ser “un capricho de ricos” (quien lo quiera, que lo pague): de ahí la retirada de inversiones públicas al sector cultural en general.

 

¿Qué opinas de las políticas culturales y económicas del Gobierno de España y en qué medida crees que afectan al sector del arte?

Yo no tengo claro que el gobierno español tenga una política cultural propicia al desarrollo del arte. Y creo que la subida del IVA para las actividades culturales es una buena prueba de ello. Además creo que la política cultural española tradicionalmente ha sido muy centralista, con lo que se puede leer prácticamente solo a través de instituciones que están ubicadas en Madrid.  Los que no vivimos en Madrid  no solemos tener muchas oportunidades de disfrutar la política cultural del Estado español.

 

Hace seis meses que fuiste elegido presidente del Comité Internacional de Museos y Colecciones de Arte Moderno (CIMAM), ¿qué propósitos te has marcado al frente de esa organización?

CIMAM es una ONG, una organización profesional formada por miembros del ámbito de  los museos (directores, conservadores, y otros profesionales de ese ramo) y su actividad principal es reflexionar sobre el presente y “los futuros” de la institución museística como institución pública. En eso hay bastante coincidencia entre todos los miembros; y hay cada vez más miembros del CIMAM que provienen de partes no occidentales del mundo, representan instituciones que trabajan en condiciones muy diferentes a las nuestras y expresan valores comunes de formas muy diversas. Es muy importante mantener y desarrollar la excelencia científica, el rigor y la elegancia en esos debates. Esos debates son los que le dan voz a la organización, son los que le dan la razón de ser, y dentro de esos debates ocupa una preocupación principal la deontología del sistema.

Creo que el mundo ha cambiado mucho, y por tanto, también en los últimos diez años, por ejemplo, las instituciones museísticas están cambiando para adaptarse a esos contextos diferentes. Creo que en el presente ya se plantean de una manera muy seria preguntas del tipo ¿qué es hoy un museo público?; ¿en qué consiste la libertad intelectual, y de qué manera se preserva?; ¿cómo reorganizar las relaciones entre bien común e intereses privados? La actividad de las instituciones públicas, como son los museos, no debe estar afectada por las presiones y los condicionantes del mercado, que lo ha invadido prácticamente todo. Es un hecho que los medios de comunicación masivos fundamentalmente atienden a hechos cuantitativos. La figura del crítico de arte ha desaparecido.

El CIMAM ha crecido mucho en Sudamérica, se está implantando en Asia, pero creo que hay regiones como África y como Oriente Medio donde están emergiendo nuevos tipos de instituciones que deseamos que formen parte de los debates que el CIMAM promueve. La manera como se crea y conserva patrimonio, se educa, se escribe historia y se difunden los valores del arte ocurre cada vez más a través de iniciativas que no se pueden tipificar exactamente como museos en sentido Occidental. Al mismo tiempo, también aparecen muchos museos, tanto en China como en las Antiguas Repúblicas Soviéticas o en Rusia, que son de hecho colecciones privadas con facultad de venta de obras. El CIMAM debe estar muy atento a esas nuevas prácticas y esa es una de sus funciones: argumentar qué instituciones se reconoce como “museo de arte contemporáneo” y a cuáles no.

 

Desde 2008, que fuiste nombrado director del MACBA mediante una convocatoria, ¿qué cambios coyunturales y qué medidas has aplicado en el museo para adaptarlo a la situación actual?

El contexto en el cual el museo opera cambió radicalmente en muy poco tiempo: entre 2009 y 2011 hay cambios económicos y cambios políticos evidentes. El económico ya lo conocemos: una crisis profunda que afecta a todos los sectores de la sociedad. El cambio político se sitúa más allá de los partidos que gobiernan: tiene que ver con el cambio profundo en la consideración de qué es y para qué sirve lo público y qué papel deben jugar las administraciones con relación a la cultura pública, a la educación del ciudadano, al bienestar.

Uno de los cambios fundamentales es el cambio del sistema productivo del museo. El MACBA ha pasado de funcionar en 2009 con casi catorce millones de euros, a funcionar en 2013 con casi diez millones de euros.  Por debajo de unos mínimos el proyecto del MACBA no puede mantenerse y no tiene sentido para mí. Nuestra apuesta es aumentar los recursos propios a través de la activación de diferentes “palancas de crecimiento” para volver a acercarnos a esa cifra de catorce millones de euros, que es la que idealmente debería poder gestionar el museo.

Yo empecé a trabajar en 1989 en Bruselas en un contexto económico y en una institución bastante modestos, y tengo el recuerdo de disfrutar muchísimo porque tenía total libertad. Seremos capaces de mantener nuestra capacidad creativa, crítica y de calidad con la complicidad de los públicos, que son quienes tienen la llave del futuro de nuestras instituciones culturales.

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Recientemente se ha hecho público que el MACBA va a poner en marcha un nuevo modo de trabajo, incorporando un equipo de investigación externo integrado por Beatriz Preciado y Valentín Roma. ¿Qué significa esto en la práctica y cuales son los objetivos?

Valentín Roma y Beatriz Preciado no forman parte del equipo del MACBA: son personas que tienen una implicación muy profunda en el programa pero que están fuera de la dinámica cotidiana del equipo. El museo se dota con ellos de dos profesionales de tremenda calidad y que son absolutamente claves para reinventar la dinámica del museo. El modelo está bastante inspirado en el IVAM que conocí a mediados de los años 90, y en el que un equipo productor dentro del museo se alimentaba muy bien de talento externo, es decir, comisarios, críticos, artistas, etc.

 

¿Qué efectos tendrá en la programación del museo y qué líneas de trabajo se han pensado para espacios como el Convent dels Àngels y La Capella, que dependen del MACBA?

El programa de actividades se fortalece y se enriquece mucho. Hemos reforzado la coherencia interna de todo el Programa, con P mayúscula, más allá de las exposiciones. Todo esto pasa por injertar mutuamente el programa de exposiciones con los programas públicos: conectar lo sensible con la actividad intelectual, aquello que se percibe con aquello que se piensa. Creo que es una de las razones de ser del museo hoy en día: el museo debe coser de nuevo lo sensible y lo intelectual. En el poco tiempo que llevamos trabajando con Valentín y con Beatriz el Programa se ha hecho mucho más complejo y recuperaremos la capacidad de producir nuevas publicaciones de gran calidad. Al mismo tiempo, hemos potenciado también las líneas de mediación, que son las que deben “fidelizar” a estos nuevos públicos que el museo debe conquistar.

Todo el programa se articula en torno a seis grandes líneas que tienen que ver con aquellas preocupaciones que creemos que explican el mundo de hoy: la idea de “descolonizar el museo”, de integrar todas las reflexiones y aportaciones que sitúan el arte como una de las prácticas centrales en los procesos de emancipación individual, colectiva y política; lo que denominamos “la máquina de escribir”, las técnicas y los procedimientos de la escritura, tanto en sentido literal como metafórico, son muy importantes en la práctica del arte y en el trabajo que el museo hace, la escritura de la historia y la de las diferentes ficciones;  las “historias heterodoxas”, el hecho de que la historia que nos interesa no es pura, no es unívoca, es polifónica e híbrida; la “arquitectura como práctica cultural” no sólo tiene que ver con el patrimonio arquitectónico sino con todos aquellos dispositivos construidos que nos hacen vivir juntos, y la ciudad es el principal instrumento que tenemos para hacer eso; las “tecnologías de la conciencia” estudian como las nuevas tecnologías están afectando la constitución del propio yo, de la conciencia propia; la idea de “cuerpo político” vincula todo ello a la necesidad de empezar a pensar desde el cuerpo, de poner carne y piel al museo, de dotarlo de un sistema nervioso: el cuerpo es un campo de batalla político pero la primera piedra del edificio sensible y activo.

 

El déficit en la presencia de mujeres en las programaciones y en las colecciones de los museos es patente. En el estudio que lo revelaba, el MACBA no salía bien parado. ¿Cuáles crees que son las causas y que medidas correctoras se pueden aplicar?

Es una preocupación central en nuestro programa actual, tanto en el programa de exposiciones como en el de adquisiciones. Creo que venimos de una tradición que es profundamente machista y blanca. Es la historia de la cual procedemos.

 

En esa línea, también se escuchan quejas que reclaman una mayor presencia de artistas catalanes y españoles en la programación del MACBA. Parece que la red de museos y centros de arte contemporáneo de Barcelona no satisface actualmente las necesidades de los artistas jóvenes y de media trayectoria, que no acaban de encontrar su lugar en ese entramado. ¿Qué lugar crees que deben ocupar los artistas catalanes en las programaciones públicas? ¿Cuál es tu apuesta desde el museo que diriges?

Yo rechazo la idea que el MACBA no se ha ocupado de los artistas de su entorno. Creo que hemos aumentado considerablemente esa atención en los últimos años. Siempre se puede hacer más, sí, y ahora todo parece indicar que es el momento de hacerlo. Pero creo que hay que interrogarse con más precisión sobre cuál es el tejido institucional que tiene esta ciudad y cómo está funcionando.

Mi impresión es que el tejido institucional dedicado al arte es amplio, si lo comparamos con otras capitales europeas. No deberíamos confundir un problema económico estructural con la falta de atención del MACBA hacia los artistas, críticos o galeristas de su entorno. La salud del sistema no depende del MACBA. Las diferentes administraciones públicas no están haciendo una reflexión seria y profunda sobre la sostenibilidad y el funcionamiento de este sistema, no vemos que las diferentes administraciones estén dialogando para coordinarse y debajo de todo ello está una economía muy adversa. Tampoco es una solución esperar que el museo arregle todos los problemas: el museo debe hacer de museo y en ningún momento deberíamos perder de vista en qué consiste eso.

 

Ya nadie discute la incorporación de la función pedagógica que deben desarrollar los museos. ¿Aporta el MACBA alguna innovación en ese terreno?

Hemos desarrollado dos tipos de acción educativa: uno con las escuelas, con los profesores, y otra con los individuos, los visitantes en general. En las escuelas incidimos en la formación del profesorado y con los adultos hemos trabajado y desarrollado mucho la tecnología de la visita guiada que es uno de los mejores instrumentos educativos que hay: el contacto directo con las obras de arte. La educación no es algo que se puede reducir a las escuelas, es una transformación que todos estamos haciendo en todo momento. Es muy importante ver al museo y a las experiencias del arte como una manera de alfabetizarnos visualmente o sensitivamente en un mundo en el que cada vez están cambiando con más rapidez los códigos visuales y estéticos.

 

Da la impresión de que muchos de los logros obtenidos por el sector profesional del arte en Cataluña están sufriendo un retroceso, desde fuera se aprecia una sensación de desmantelamiento. La Associació d’Artistes Visuals de Catalunya ha sido un agente muy activo y su papel ha sido importante para establecer otras normas del juego. ¿En que situación se encuentra todo eso a tu parecer?

Hay que diferenciar lo que es la crisis económica de las crisis institucionales y de la crisis de ideas. Creo que es un momento en el que la crisis económica está teniendo unas consecuencias en otros tejidos de la sociedad de los que el artista no escapa. Y como he dicho antes, en un contexto económico en el que se están desmantelando diversas áreas de lo que antes conformaba el servicio público, la parte del arte es la que actualmente el ciudadano considera de las menos importantes y por tanto, más fácil de suprimir.

Forma parte todo ello de este gran movimiento en el que, en general, Europa a distintas velocidades, ha ido cediendo. Creo que en Gran Bretaña sucedió hace 20 años, en Alemania también ocurrió en torno a hace 10 años, y en España está ocurriendo ahora. Estamos viviendo un proceso de desaparición de las esferas públicas como promotores culturales. Me parece una lástima pero también me parece que es el momento de darnos cuenta de que hay que hacer las cosas de manera diferente. No creo que la participación del Estado, el dinero público, vuelva en muchos años, si es que vuelve nunca. La cultura pública debe financiarse de otra manera. Y nunca debe confundirse con los intereses privados en el espacio público. La relación entre bien común e intereses privados debe reescribirse.

 

¿Se remunera el trabajo de los artistas que exponen en el MACBA?

Sí, desde hace muchos años.

 

¿Qué opinas de esta reivindicación profesional?

Los artistas que trabajan con el MACBA tienen un contrato y cobran unos honorarios por su trabajo. Nadie se hace rico trabajando con este museo, pero creo que tratamos a todos los profesionales de forma decente y adecuadamente remunerada. Me parece algo lógico. El museo también se beneficia en numerosas ocasiones de la generosidad de artistas que, por ejemplo, donan obras a la colección.

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En algunos casos los museos se convierten en cotos privados, hay ejemplos clamorosos. ¿Qué tipo de relación existe entre el MACBA, los agentes sociales de la cultura catalana y la sociedad?

El MACBA es un museo que todavía debe ser descubierto por los ciudadanos que lo han creado. Ese es uno de los grandes retos que nos hemos planteado desde hace unos años: aumentar la repercusión en el ámbito donde podemos crecer más, que es en del visitante local. El MACBA es la institución que realiza la cartografía de la cultura de nuestro tiempo y quiere ser motor fundamental de debates necesarios hoy. Más allá del arte, su epicentro, el MACBA es un museo abierto a la literatura, a la música, a la arquitectura, a la danza, al teatro, a la poesía, al cine…  Ir al museo hoy en día ya no es ir a ver imágenes, es ir a  protagonizar y compartir actos y experiencias muy diferentes que tienen relación entre sí, pero que conforman el abigarrado y muy amplio espectro de sensibilidades.

 

Las galerías de arte cumplen una función de divulgación del arte contemporáneo, más allá de su propósito de mercado. ¿Qué efectos está teniendo la crisis en el tejido de galerías de arte de la ciudad de Barcelona y de Cataluña? ¿Será capaz el museo de cubrir esa función si se sigue reduciendo el número de galerías?

Yo creo que Barcelona y Cataluña tienen un mercado del arte muy fiel, pero desgraciadamente todavía bastante frágil. La crisis tiene unos efectos brutales en ese ámbito y hace que cada vez menos artistas puedan vivir de su trabajo. Yo espero que las galerías tengan una actitud también de reconversión y de adaptación a un mercado que en sí mismo se ha transformado. Del mismo modo que las instituciones debemos adaptarnos,  los artistas sabrán resituarse en este contexto y el negocio de las galerías deberá también encontrar su lugar. Hace 30 años el mundo del arte contemporáneo español era muchísimo más reducido y muchísimo más precario que ahora: en una generación hemos dado un salto tremendo.

 

¿En la política de adquisiciones del MACBA se contempla alguna medida en ese sentido? En cuanto a las galerías.

La política de adquisiciones del MACBA se basa en la calidad de las obras de arte como criterio fundamental. Siempre hemos tenido una atención prioritaria hacia las galerías de nuestro contexto: en igualdad de condiciones se ha optado siempre por las galerías del entorno. Creo que la mejor manera de contribuir al desarrollo del sistema es seguir aplicando esos criterios de calidad con nitidez, exigencia y continuidad.

 

Se celebran los 25 años de la creación del IVAM. ¿Cual fue tu experiencia en el período que trabajaste allí?

Para mí fue una experiencia absolutamente fabulosa, aprendí el nudo de casi todo lo que sé ahora. Esa experiencia fue demasiado corta: sólo dos años. Pero recuerdo como un gran privilegio poder estar trabajando en el ámbito del arte contemporáneo y del arte moderno, de las vanguardias de principios del siglo XX. Creo que eso fue la gran apuesta y la gran calidad de ese museo, que también fue a buscar la calidad y el interés del arte fuera de los caminos trazados por las convenciones, el mercado o la moda. Cuando miramos el programa de exposiciones del IVAM encontramos una autentica enciclopedia de arte contemporáneo de primerísima calidad. Y exposiciones como las de Eva Hesse, Robert Smithson o Gordon Matta-Clark serían hoy irrepetibles. Y no hay más que ver un dato objetivo muy importante y es que un gran número de catálogos de esas exposiciones son hoy en día objetos de coleccionismo.

Estuve en el IVAM de 1993 hasta finales de 1995. Recuerdo mi llegada al IVAM: yo vivía en Bruselas y el día que me fui de Bruselas para basarme en Valencia, compré un periódico español y ví la composición del gobierno que acababa de ser nombrado en ese momento con Carmen Alborch como Ministra de Cultura. Me llevé las manos a la cabeza pensando en qué lio me había metido. Llegué al IVAM con el pasillo que llevaba al despacho de Carmen Alborch invadido por los trípodes de las cámaras de televisión que la estaban entrevistando. Coincidí en ese tiempo con la dirección de José Francisco Yvars que fue un director brillante, que hizo y dejo trabajar a su equipo. El alma de todo aquello fue, como sabe todo el mundo, Vicente Todolí, con un grupo de profesionales de primera categoría, con gran calidad humana.

 

Actualmente el Consejo Rector del IVAM está compuesto por políticos, excepto dos personas que pertenecen al ámbito universitario.

La mayoría de las instituciones de  nuestro país están regidas –con bellas excepciones-  por personas a quienes el arte no les apasiona. Deberíamos tener más patronatos absolutamente enamorados y apasionados por el arte.

 

En Cataluña, ¿cómo andáis de intromisión política en la cultura?

Yo no tengo intromisiones en el funcionamiento del museo, el patronato del MACBA es elegante en ese sentido.


¿Y en general percibes intromisión política en Cataluña?

Yo creo que en general Cataluña es un territorio donde la cultura se considera como algo todavía importante y somos muchos los que estamos trabajando en este sector con una gran libertad y convicción. De todas maneras la cultura no es impermeable al devenir de las ideas políticas, y por tanto, no somos una realidad completamente aislada de las ideas políticas del momento. Otra cosas son los gustos personales de cada cual …

Bartomeu Marí en el MACBA. Foto: Miquel Coll.

Bartomeu Marí en el MACBA. Foto: Miquel Coll.

(Transcripción: Ana Flores Díaz)

José Luis Pérez Pont

¿Tenemos los artistas opción de elegir?

Oportunidad: ¿tenemos los artistas opción de elegir?

 La caridad es humillante porque se ejerce verticalmente y desde arriba; la solidaridad es horizontal e implica respeto mutuo. Eduardo Galeano.

Hace poco con Art al Quadrat, grupo en el que trabajamos desde hace 11 años, fuimos invitadas a participar en una exposición colectiva en el IVAM. En un principio nos pareció una gran oportunidad y que, con las pocas que hay, era una suerte participar. Después se fueron concretando las condiciones: no hay dinero ni para producción, ni honorarios. “¿Qué hacemos?, ¿participamos o no? Hemos hecho tantas cosas gratis…” pensamos. “Al menos es el IVAM, y aunque no esté en su mejor momento, siempre será el IVAM”. Así que accedimos.

AVVAC en este caso nos propuso dialogar con el comisario y así lo hicimos. Planteamos la posibilidad de recibir algún tipo de remuneración por alquiler de obra pero él dejo bien clara su postura: no hay dinero para honorarios, ni producción, ni alquiler de obra para los artistas aunque ¿no es tarea suya velar por los intereses de los artistas?

Lamentablemente este no es un caso aislado, más bien es una normalidad sobre todo después de un tiempo en el que se han visto truncados muchos proyectos expositivos, falta de financiación para investigaciones,… y en este punto nos preguntamos ¿estamos los artistas en posición de poder elegir?, o más bien ¿y si los que realmente están necesitados de artistas son las instituciones?

Estamos cansadas de que la práctica artística se haya convertido, o a lo mejor siempre fue así, en un ejercicio de resistencia en donde sobrevive simplemente el que más aguanta. Después de más de 10 años de trabajo, esfuerzo, equivocaciones, aciertos, exposiciones colectivas, individuales, nacionales, internacionales… parece que no hayamos adelantado nada. Estamos cansadas de que siga sin crearse un tejido cultural que permita ofrecer nuestros servicios. No es de extrañar que muchos de nosotros estemos pensando en emigrar, como otros ya han hecho, o que muchos hayan tirado finalmente la toalla y se hayan dado por vencidos.

Si la institución no paga a los artistas por su trabajo, ¿qué tipo de profesionales están buscando? ¿Artistas que después de cumplir su jornada laboral que les ayude a mantenerse, de vez en cuando hagan una exposición? Con su política la institución está favoreciendo no sólo la precariedad laboral sino que tengamos que hacer trabajos superficiales y menos profesionales ¿No se dan cuenta que para dar lo mejor en esta profesión, uno tiene que ser capaz de poder dedicar tiempo de investigación, producción,…? Es más ¿se puede crear con la cabeza en mil sitios a la vez para poder intentar compaginar un trabajo remunerado con la práctica artística? ¿A quién le interesa un artista que no da lo mejor en su trabajo?

Personalmente pensamos que una institución que no remunera a sus artistas, nos menosprecia por no tratarnos como profesionales y solo se aprovecha de nuestra situación de precariedad ofreciendo sus oportunidades como si fuesen auténticas gangas. No necesitamos la caridad de una institución que ejerce su poder desde arriba. Necesitamos una institución que se solidarice y entienda el papel que cada persona juega dentro del estamento del arte para tener todos y cada uno de los profesionales implicados oportunidades para ofrecer lo mejor en sus trabajos. Aunque en cierta forma somos nosotros, los artistas, los máximos responsables de que nuestra situación sea esta. Si alguien tiene que poner límites a las prácticas abusivas esos tenemos que ser nosotros. Evidentemente uno solo poca cosa va a hacer, pero si nos unimos en asociaciones y mantenemos unas condiciones mínimas para seguir trabajando, poco a poco seremos más fuertes.

Os invitamos a visionar el audiovisual Oportunidad dentro del Videodiccionario que realizamos mensualmente donde se refleja esta situación.
http://www.artalquadrat.net/portfolio/videodictionary/

Por cierto al final hemos elegido no participar en la citada exposición. Una oportunidad perdida (para ellos).

Gema y Mònica del Rey Jordà (Art al Quadrat), artistas y socias de AVVAC.

Lee el comunicado de las asociaciones de artistas, críticos de arte y comisarios de la Comunitat Valenciana, publicado con motivo de la inauguración en el IVAM de la exposición referida.

Espaivisor: «Hay que hacer la resistencia»

Entrevista con Mira Bernabeu y Miriam Lozano, directores de Espaivisor

En esta entrevista para MAKMA, Mira Bernabeu y Miriam Lozano exponen sus opiniones y puntos de vista acerca del sistema del arte, señalando algunas de las carencias institucionales que se dan en Valencia y los estímulos que definen el proyecto del nuevo Espaivisor.

Pep Benlloch fundó la galería Visor en 1982, que empezó siendo una galería de fotografía pura y dura, aunque con los años se fue abriendo a otros lenguajes fotográficos con artistas como Antoni Muntadas, Hamish Fulton o Daniel García Andujar. Fue, junto con la galería Spectrum, pionera en España por su dedicación exclusiva a la fotografía. En los noventa empezó a rechazar los proyectos de fotografía al uso y a especializarse en otros lenguajes de la imagen. Miriam Lozano y Mira Bernabeu continúan ese legado desde 2006, cuando tomaron el relevo, convirtiéndose en Espaivisor. En este tiempo han incorporando artistas que en ocasiones se alejan del medio fotográfico para emplear el vídeo, las nuevas tecnologías, el cine o proyectos sonoros. La transición fue para ellos una sorpresa, pues querían montar una galería, ya tenían visto el espacio y coincidió que Benlloch deseaba dejar Visor. No quería cerrarla, quería que siguiera, pero no en cualquier mano. Para ellos fue un regalo, literal, pues no pagaron nada por el traspaso. Durante varios años los siguió acompañando a las ferias para ponerlos en contacto con el sector. Ahora la galería tiene otro aire, se ha internacionalizado en lo que respecta a la selección de artistas y en su presencia en ferias de medio mundo. Pasaron de asistir a ARCO y DFoto a estar presentes en Miami o México entre otras ferias de alto nivel. Para ellos fue todo un ejercicio cargado de responsabilidad asumir el legado de Visor. Ahora cambian de localización en la ciudad de Valencia y amplían el espacio como síntoma de su voluntad de seguir creciendo. Han decidido hacer la resistencia en todos los sentidos.

Miriam Lozano y Mira Bernabeu en el nuevo Espaivisor. Foto: Miguel Lorenzo

Mira Bernabeu y Miriam Lozano en el nuevo Espaivisor, Valencia. Fotografía de Miguel Lorenzo.

¿Cómo ha sido vuestro paso de artistas a galeristas?

Ahora ya no se cuestiona tanto, pero al principio muchos cuestionaban nuestro papel. Lo primero que hice (M. Bernabeu) fue quitarme de la lista de artistas de la galería. Como Pep había creado una red de galerías donde yo colaboraba como artista, esas mismas galerías se ofrecieron para seguir colaborando. Lo de ser artista y galerista nos hizo encontrarnos con los prejuicios de que un artista se fuera a convertir en galerista tanto por parte de algunos artistas como de algunos galeristas. Los primeros años percibíamos ciertas extrañezas. Creemos que si eres artista tu papel como galerista se ve beneficiado, pues tienes la capacidad de meterte más a fondo en el trabajo con los artistas, enriqueciendo el proceso con otros aspectos además del económico. Se genera otro contacto con los artistas y también a la hora de explicar sus obras, pues hay una mayor conexión con los trabajos. Ahora estamos teniendo la oportunidad de invitar a participar en la galería a artistas que siempre hemos admirado y de ahí puedes sacar muchas conclusiones, como resultado del proceso de trabajo conceptual con ellos. Animamos a todos los artistas a que monten galerías. Por ejemplo Fernando illana, de la galería Trayecto, es un ejemplo de artista, diseñador y galerista o,  a nivel internacional, está el caso del artista Ernesto Neto. Nosotros también hemos sido artistas y otra cosa, pero gracias a la galería ahora todo nuestro mundo se centra en el terreno del arte tanto como artistas como galeristas. Por otra parte, al ser artistas no tenemos la necesidad de tener un director artístico para la galería, porque esa es la labor más bonita de tener una galería, seleccionar las obras y organizar las exposiciones en contacto con los artistas.

 

Desde vuestra posición, ¿qué opinión tenéis del funcionamiento del mundo del arte y del mercado del arte?

Nosotros, a nivel valenciano, no tenemos el respaldo del coleccionismo. Puede que sea porque hay coleccionistas que tiren mas hacia la pintura, aunque también puede ser por falta de compromiso con el mundo del arte real. Si eres un coleccionista preocupado por el arte antes o después deberías haber pasado por la galería Visor, tampoco somos tantas galerías. Sin embargo hay muchos coleccionistas o pseudocoleccionistas valencianos que nunca han pasado por la galería, pero no tenemos problema con ello porque nunca hemos hecho una programación pensando en el mercado valenciano, porque nunca lo hemos tenido. Es verdad que tenemos unos pocos coleccionistas valencianos que son muy fieles, pero en términos generales para nosotros el coleccionismo valenciano no existe. Siempre nos hemos centrado en el coleccionismo nacional y, principalmente, internacional. Esa mezcla de haber optado por artistas más internacionales lleva consigo que cuando sales a ferias en el exterior se te admite en esas ferias y los coleccionistas internacionales, que suelen estar más informados que los nacionales, admiten tus propuestas y todo ello contribuye a la difusión de los artistas.

En España el coleccionista privado no se ha enterado de los artistas que exponíamos y, en cambio, los museos e instituciones sí han dado valor a nuestras propuestas y han realizado adquisiciones.

Hablar del mundo del arte implica hablar de la situación que estamos viviendo, que es muy complicada para todos, para los artistas, las instituciones, los comisarios y hasta para los coleccionistas, pues en tiempos de crisis hay menos dinero y hay menos alegría para comprar. No tiene nada que ver el mundo del arte nacional con el internacional. El sistema del mundo del arte nacional falla desde la base, desde la manera en al que se dan clases en las facultades, la manera en la que se considera a un artista, hasta como se considera al crítico y al comisario. Falla la educación de la propia sociedad española, el sistema educativo y el sistema económico, lo que conduce a que en la Bienal de Venecia haya solo un artista español. El sistema del arte internacional es completamente distinto a todos los niveles, además de contar con un apoyo económico sustancial que hace que los artistas tengan otras posibilidades.

Si tuvierais la capacidad de introducir cambios en estos campos, ¿por donde empezaríais?

Habría que introducir varios cambios. Uno, que la enseñanza de bellas artes no fuera tan académica y no estuviera tan ligada al modelo universitario tradicional con asignaturas, etc. Van pasando los años y van cambiando los sistemas educativos pero nunca se llega a hacer una reestructuración real. Sería necesario que el 80% de los profesores salieran fuera y entren profesionales que acompañen a esos profesores y den una visión real del mundo del arte a todos esos posibles futuros artistas. Otra cosa que habría que cambiar inevitablemente es el apoyo institucional, pero no mediante grandes eventos como estamos acostumbrados, sino verdaderamente desde la base con becas y facilidades de talleres para artistas. Esas dos cosas habría que cambiarlas inmediatamente.

Mira Bernabeu y Miriam Lozano en el nuevo Espaivisor. Foto: MIguel Lorenzo

Mira Bernabeu y Miriam Lozano en el nuevo Espaivisor, Valencia. Fotografía de Miguel Lorenzo.

Se percibe un intenso movimiento recentralizador en la política estatal, que tiene sus efectos en la actividad cultural y artística. Muchas galerías y profesionales del arte se están viendo obligados a instalarse en Madrid como estrategia de subsistencia, mientras que vosotros optáis por un ambicioso proyecto de ampliación y reapertura de Espaivisor en Valencia. ¿Cuál es vuestro enfoque?

Estuvimos pensando marcharnos fuera de España. Nosotros nunca pensamos en ir a Madrid. La opción primera era quedarnos en Valencia por una cuestión de compromiso o irnos a Berlín o Londres. Nosotros hacemos muchas ferias internacionales, por lo que nos da igual estar en una ciudad o en otra.  Pero decidimos quedarnos en Valencia por razones personales y de resistencia. Vamos viendo cómo compañeros de profesión como Tomás March o Nacho Valle han tenido que cerrar sus galerías. En nuestro caso no hemos vendido nunca en Valencia, por lo que no hemos notado mucho la actual situación. Si todo el mundo se marcha, una persona que le interese el arte contemporáneo va a tener que irse a Madrid y eso puede ser una catástrofe. Es cierto que las grandes ciudades aglutinan una gran cantidad de artistas y actividad, pero eso no puede anular lo que se hace en las provincias. En España siempre ha habido una centralización madrileña, el dinero se mueve en Madrid, por lo que tienes más posibilidades de éxito en Madrid que en Valencia. El efecto Dr. Fourquet nos encanta, porque cuando vas a Madrid puedes ver un montón de galerías fácilmente después de visitar el Reina, pero no nos interesa.

También es verdad que esperamos que la situación económica y política de esta ciudad cambie, pues ahora no es el lugar más propicio para desarrollar un proyecto. Pero algún día cambiará y cuando la gente vuelva a venir a Valencia a ver exposiciones de nivel en las instituciones, que ahora no existen, se encuentren con algunas galerías de interés. Hay que hacer la resistencia.

¿Qué objetivos os habéis marcado para esta nueva etapa de Espaivisor?

Nuestro objetivo es mejorar nuestras condiciones de trabajo, tener un espacio más grande, tener una oficina más grande, tener un almacén dentro del propio espacio de la galería. Nuestro propósito es seguir la línea que hemos marcado en la galería durante estos años y seguir mejorando. Poco a poco hemos ido encontrando nuestra línea. Queremos seguir avanzando, este es un trabajo de largo recorrido. Lo complicado de ser artista y de ser galerista es mantenerse ahí con un nivel medio-alto durante muchos años. Este es un tipo de proyecto a muy largo plazo, pues es necesaria la confianza. Creemos que las galerías privadas estamos haciendo en Valencia una labor expositiva que las instituciones no están siendo capaces de llevar a cabo.

Espaivisor tiene una marcada línea de trabajo. ¿Se incorpora alguna novedad o artista a vuestro perfil?

Sí, hemos marcado tres espacios en la nueva galería. El espacio #1-galería, que está dividido en tres salas, es donde vamos a exponer a los artistas con los que trabajamos siempre y nuevas incorporaciones. El espacio #2-escaparate es una cristalera de grandes dimensiones donde no vamos a exponer nunca el artista que tenemos dentro, sino dando la oportunidad a las propuestas de jóvenes artistas. Un espacio #3-ventana de la colección invitada, que consiste en solicitarle a coleccionistas piezas de artistas que nos interesan pero no con la intención de venderlas sino de mostrarlas y de que se cree un diálogo con el otro escaparate y con la exposición de dentro. Inauguramos con Sanja Iveković, que ya expuso en la galería y ha tenido desde 2008 una gran visibilidad con exposiciones retrospectivas en el MOMA de Nueva York y en el MUDAM de Luxemburgo, entre otras, y participado en la última Documenta. A partir de ofrecerle la primera exposición a Sanja, y ella acceder, buscamos el trabajo de Inmaculada Salinas, que es una artista mucho más joven, que tiene mucho que ver con el trabajo de Sanja. Para la ventana de la colección invitada contamos con dos piezas de Helena Almeida. Es complicarse la vida, pero nos apetece que haya estas tres cosas a la vez. Nos ilusiona poder trabajar con jóvenes y darles apoyo, entrando en dialogo con los artistas y las exposiciones de dentro, generando una experiencia que creemos que puede ser buena para ellos. Se trata de la invitación para una colaboración puntual. En el caso de Inmaculada Salinas, presentamos una pieza nueva realizada para el escaparate.

Cualquier sector económico o empresarial mantiene cierta constancia en el diálogo con los responsables políticos de las instituciones públicas. Ahora que tanto se habla de los emprendedores, ¿qué apoyos o facilidades habéis recibido de la Generalitat Valenciana o del Ayuntamiento de Valencia para emprender este proyecto? ¿Existe algún plan de apoyo a las galerías de arte valencianas?

No, nada. Nosotros nunca hemos tenido el apoyo de las instituciones públicas valencianas. Había unas ayudas, que eran mínimas en comparación con las ayudas que recibían las galerías de otras comunidades autónomas en época de bonanza, pero incluso esa ayuda mínima desapareció. No hemos tenido ningún tipo de visita o de interés real por parte de las instituciones. Ahora hemos enviado cartas invitándoles a la inauguración del nuevo espacio, si lo desean serán bienvenidos.

Valencia se ha convertido en los últimos años en la representación pública de la corrupción política, a la vez que se producía un giro en las políticas culturales y se potenciaban los eventos espectaculares. ¿Qué efectos creéis que ha tenido esto en el ámbito cultural y artístico valenciano?

Devastador. Ha sido un efecto devastador. La situación política valenciana es el ejemplo de la corrupción a nivel nacional y los extranjeros también lo conocen, a causa de tantos programas e informaciones que han salido dando cobertura. En ocasiones tenemos que explicar que no todo el mundo en Valencia es así y que hay otra mucha gente haciendo un trabajo honesto y digno, al margen del que hacen algunos políticos.

¿Qué opinión tenéis de la actividad de las instituciones públicas valencianas en materia de arte contemporáneo?

Es un fallo desde la base. No se dan cuenta que hay que apoyar a los artistas desde el principio, pero no a través de grandes eventos sino pagándoles, por ejemplo, y organizándoles exposiciones. A las galerías el apoyo debe llegar mediante las adquisiciones. La relación que tienen los políticos y las instituciones con el mundo del arte contemporáneo es puntual, para hacerse una foto, y eso no es suficiente, tienen que preocuparse de verdad de la cultura en general.

En los últimos meses se ha avivado en Valencia el debate acerca de la necesidad de remunerar a los artistas por su trabajo, cuando son invitados por una institución pública. Incluso algún profesor de bellas artes, haciendo de comisario, ha defendido públicamente que esa remuneración no procede. ¿Qué opináis?

Creemos que los artistas merecen un mejor trato del que reciben de las instituciones públicas valencianas. En el caso que mencionas, hay dos cosas muy claras, esa persona debe tener una relación con el poder que le obliga a decir lo que las instituciones esperan y por otra parte debe tener un trabajo que le da una estabilidad económica que le permite decir que los artistas no deben cobrar. Seguro que esa persona sí ha cobrado, y no sé exactamente de quién se trata.

Miriam Lozano y Mira Bernabeu en el nuevo Espaivisor. Foto: Miguel Lorenzo

Mira Bernabeu y Miriam Lozano en el nuevo Espaivisor, Valencia. Fotografía de Miguel Lorenzo.

¿Qué tipo de influencia tuvo y qué influencia tiene un centro como el IVAM en la dinamización directa e indirecta del mercado del arte en la Comunitat Valenciana?

La situación de las grandes instituciones artísticas valencianas ha hecho que los profesionales del mundo del arte hayan decidido no venir a la ciudad de Valencia a ver exposiciones. Eso ha repercutido en todo el entramado artístico. Esa falta de interés en las programaciones públicas hace que los profesionales no vengan a la ciudad y por lo tanto no visiten las galerías. Al no visitar las galerías tampoco entran en contacto con los artistas y los críticos, por lo que toda la estructura se destruye. Llevamos viviendo en una isla desde hace muchos años. Nosotros estamos invitando a todo el mundo a que venga a visitarnos. Si hubiera una buena programación de exposiciones en los museos y en las salas públicas eso sería un buen estímulo, pero desde aquí no tienen contacto con otras instituciones ni con la prensa especializada.

¿Qué le pediríais a los medios de comunicación?

Los medios de comunicación de la ciudad nos parece que muestran una falta de rigurosidad increíble a la hora de apoyar el mundo del arte contemporáneo. No decimos que se apoye a las galerías, sino a la difusión y visibilidad de la obra de los artistas. En los diarios locales faltan páginas y páginas para cultura. Es demasiado habitual que se fusile la nota de prensa y se publique tal cual, sin que el periodista llegue a pasarse por la galería. Nosotros no somos de los que llaman a los medios para que saquen nuestras exposiciones y vamos a continuar en esa línea. Enviamos la información y creemos que es una obligación del periodista pasar a verlo. A nivel nacional tenemos un gravísimo problema, pues tenemos en Valencia una serie de corresponsales de los grades medios que no hacen su trabajo, que no se pasan nunca a ver las exposiciones. Podríamos entender que no les interese algunas exposiciones, pero ninguna… en ocho años. Es un poco extraño. Creemos que deberían sustituir a esos corresponsales por gente más joven, quizás con menos experiencia pero con más energía y entusiasmo, que de verdad impulsaran y proyectaran lo que sucede en la ciudad.

Lo que ya ni existe son los medios de comunicación de titularidad pública en la Comunitat Valenciana. Nunca hay una relación con la televisión pública de aquí. Nosotros hacemos exposiciones para que la gente las visite, no pensamos en vender, pero si no se favorece la relación con el entorno desde los medios de comunicación, pues ahí queda todo.

¿Qué papel creéis que juegan las galerías de arte en la vertebración cultural de la ciudad?

Un papel muy importante, sobre todo de difusión de artistas de la propia ciudad, pero también una función de educación y continuidad de exponer artistas que deberían mostrarse en las instituciones pero que actualmente solo se ven en las galerías. También echamos de menos la visita a la galería de alumnos de bellas artes para ver las exposiciones. Ahí hay un fallo, no se les educa para que vayan a ver exposiciones, no hay una cultura de ir a ver las galerías, eso lo echamos de menos, aunque muchos de esos profesores tampoco visitan exposiciones. Es curioso que muchas personas cuando viajan van a visitar museos y galerías, pero no lo hacen en su ciudad. Para todas esas personas que no hacen esa labor y se consideran artistas, les decimos que es un gran error, porque los artistas que consiguen forjarse una trayectoria son aquellos que van a ver exposiciones, tanto en su ciudad como cuando viajan.

Ningún museo ni centro de arte público en la Comunitat Valenciana cuenta en su dirección con un profesional seleccionado mediante un concurso. La designación política y el perfil partidista suele ser la norma ¿Cómo creéis que afecta eso al sector del arte?

Fatal. Siendo sinceros, pensamos que hasta que no haya un cambio político en esta comunidad no va a haber ningún movimiento dirigido a profesionalizar el mundo del arte en el ámbito público. Sabemos que habrá que esperar  a que haya un cambio de gobierno para que se produzcan esos otros cambios. Resistiremos!

Invitamos a todos a la inauguración del nuevo Espaivisor y a visitar la galería en cualquier otro momento.

Mira Bernabeu y Miriam Lozano en el nuevo Espaivisor, Valencia. Foto: Miguel Lorenzo

Mira Bernabeu y Miriam Lozano en el nuevo Espaivisor, Valencia. Fotografía de Miguel Lorenzo.

José Luis Pérez Pont

Valencia. Un año sin noticias de la Concejala

Ha transcurrido un año desde que la Associació Valenciana de Crítics d’Art (AVCA) presentó por registro de entrada del Ayuntamiento de Valencia una carta solicitando una reunión con la Concejala de Cultura, Mª Irene Beneyto. Durante este tiempo no solo no han sido recibidos, tampoco han obtenido ningún tipo de respuesta por parte de la institución municipal.
El Grupo Socialista en el Ayuntamiento de Valencia, a través de Salvador Broseta, ha difundido un comunicado en el que reprocha esa forma de proceder desde la institución pública hacia una asociación profesional representativa como es AVCA.
Ciertamente un año de espera es un plazo excesivo. Cuando el diálogo normalizado y directo no es la herramienta aceptada por algunos gobernantes, la sociedad civil se ve obligada a emplear otras formas de comunicación habilitadas por el sistema democrático.
AVCA no solicita ni ha solicitado en los últimos cinco años ningún tipo de recurso económico a las instituciones públicas valencianas, pero sí espera y exige el diálogo con sus responsables políticos. El Ayuntamiento de Valencia, en particular, carece por completo de una política cultural. La mala gestión de sus espacios expositivos, la ausencia de rigor en sus programaciones y la falta de participación de los profesionales valencianos independientes pone de manifiesto un ejemplo poco edificante.
El Ayuntamiento de Valencia tiene la obligación de atender las necesidades de sus ciudadanos, así como facilitar y apoyar el desarrollo profesional y empresarial de las iniciativas que surgen en la propia ciudad. Esa obligación de apoyo y fomento no se cumple en el caso de las artes visuales en Valencia, pues ya antes de la crisis económica el gobierno municipal mantenía cerradas las puertas a los críticos de arte y comisarios independientes de la ciudad de Valencia, al igual que lo hace con las galerías de arte y con la inmensa mayoría de artistas valencianos. La falta de pluralidad se manifiesta en cada actuación cultural desarrollada desde el Ayuntamiento de Valencia. AVCA denuncia ese sectarismo, que hoy toma forma en el desprecio manifiesto de la Concejala de Cultura del Ayuntamiento de Valencia a los profesionales valencianos del arte.