Naro Pinosa y la alquimia de las imágenes

“Planta 14”
Espacio IKB 191
Calle Arganzuela, 18, Madrid.
Hasta finales de abril de 2019

A veces incómoda, en ocasiones magnética, sin duda adictiva, así es la obra de Naro Pinosa. El artista ilicitano se ha granjeado una más que reconocida popularidad en las redes y, desde hace algún tiempo, viene transformando los paradigmas del arte, al menos del que se encuentra en el museo más pequeño y visitado hoy, la pantalla de nuestro smartphone. Con más de 33,8 mil seguidores, se posiciona en el podio de los artistas que, como él, abordan el fotomontaje digital. Creando interesantes collages para las redes, sus obras fluctúan entre las reminiscencias compositivas de Braque o Picasso y la sátira inherente a las piezas de Duchamp o George Groz, de las cuales son totalmente herederas. Rostros fracturados y metamorfoseados en poemas visuales que hacen de la obra de Naro Pinosa un caleidoscopio hipnótico en el que perderse.

Este laureado artista, que ya ha participado en eventos culturales como el Festival de Cine de Tribeca, cuenta con una copiosa producción artística presente tanto en publicaciones internacionales, como en los decorados de películas como “Kiki, el amor se hace” de Paco León.

Hoy, los fotomontajes de Naro se dan cita con los diseños que alberga el Espacio IKB 191 de Madrid. Por primera vez, y hasta finales de abril, podremos disfrutar en formato físico de las controvertidas relecturas del artista ilicitano que, junto con el mobiliario del siglo XX, genera magníficos diálogos entre obra y espacio.

Conjunción perfecta entre las obras de Naro Pinosa y el espacio expositivo. Imagen cortesía de IKB 191.

Conjunción perfecta entre las obras de Naro Pinosa y el espacio expositivo. Imagen cortesía de IKB 191.

Su retórica visual juega con la poesía de las imágenes para crear collages en los que el Pop Art se funde con Caravaggio o Bernini. Porno, sensualidad y arte al servicio del espectador, que a través de su obra digital vertida de manera diaria en Instagram, puede perderse en las imbricadas asociaciones del artista. Fundiendo imagen y sonido  en sus stories de Instagram, consigue crear una Gesamtkunstwerk o obra total de carácter efímero en la cual la ironía, el humor y la provocación se unen a las melodías de Pavarotti, Miguel Bosé o Mina.

Imbuido por un proceso alquímico, propio de la corriente reapropiacionista del arte actual, no hay retablo ni lienzo que se libre de la afilada mirada de Naro. Madonnas renacentistas y cristos barrocos son releídos bajo una óptica sadomasoquista, en la cual las filias del inconsciente semejan mirarse al espejo.

David Bowie como Jesucristo, obra de Naro Pinosa. Imagen cortesía de IKB 191.

David Bowie como Jesucristo, obra de Naro Pinosa. Imagen cortesía de IKB 191.

En el mundo onírico surgido de la mente de este compositor visual, confluyen el porno duro y el arte clásico. Al adentrarnos en las combinaciones de aquello a priori opuesto, descubrimos los rostros de artistas musicales, más que conocidos, conviviendo con las miradas de un Vladímir Putin sodomizado o un Francisco Franco homoerotizado. Algunos personajes pertenecientes a nuestra más remota infancia, como La bella durmiente o La Cenicienta, abandonan los mochos y las ruecas para apropiarse de los dildos, corsés y lubricantes que Naro Pinosa ha dispuesto de manera brillante junto a ellas.

Aurora metamorfoseada por Naro Pinosa para la exposición "Planta 14". Imagen cortesía de IKB 191.

Aurora metamorfoseada por Naro Pinosa para la exposición “Planta 14″. Imagen cortesía de IKB 191.

No todo es sodomía, porno y parafilia en el fotomontaje de este artista emergente, entre sus composiciones podemos encontrar una retórica visual menos subversiva, más cercana a la poesía en la que las asociaciones formales entre las imágenes consiguen despertar los sentidos del espectador haciendo que visibilice sensaciones como la de suavidad o la humedad. Flores, frutas y animales configuran ricas metáforas visuales en las que se puede sentir el rocío caer sobre una rosa.

Si pasar por el Espacio IKB 191 de Madrid ya es una visita obligatoria, seguir a este prolijo artista digital en las redes se torna algo totalmente necesario. Dejar entrar a Naro Pinosa en tu smartphone supone abandonarte al deleite de los poemas visuales surgidos de las cualidades retóricas inherentes a las imágenes para terminar por realizar un ejercicio de reformulación que nos permite mirar y repensar el arte.

Andrés Herraiz Llavador

Blancanieves metamorfoseada por Naro Pinosa para la exposición "Planta 14". Imagen cortesía de IKB 191

Blancanieves metamorfoseada por Naro Pinosa para la exposición “Planta 14″. Imagen cortesía de IKB 191

 

“Siempre intento juntar morbo y elegancia”

‘God is Queer’
Mamut Concept Store
Carrer del Pintor Salvador Abril, 48, 46005 València
Del 23 al 15 de diciembre de 2018

De las redes y para las redes, así es el Arte hoy, un cúmulo de me gustas, hashtags y retos que han transformado al artista en objeto de deseo de las miradas escópicas del individuo posmoderno. Subsumidos por el capitalismo imperante, muchos artistas optan hoy por realizar sus obras basándose en las preferencias de sus seguidores en las redes, lanzando preguntas e interactuando con los que habrán de convertirse en sus futuros compradores. Esta nueva dinámica entre los agentes artísticos se deja ver en propuestas como el Inktober, un reto lanzado desde 2009 por el ilustrador Jake Parker que apuesta por “exprimir” la creatividad de los jóvenes artistas. Una vez pasado octubre, podemos disfrutar de los resultados de esta iniciativa en exposiciones como ‘God is Queer’ de TheHugo, una serie de dibujos realizados a tinta en los cuales el joven ilustrador ha plasmado las complejidades que alberga el género en sus diversas manifestaciones. Ilustraciones donde morbo, transgresión y elegancia se funden para fascinar al público a través de las redes.

Hugo Díaz (TheHugo) comenzó su carrera como ilustrador realizando una autoedición de su primer libro que, a modo de cuento infantil, reelaboraba los dibujos de su infancia bajo el título ‘Mira que dibujo más bonito he hecho mamá’. Su periplo lo llevó a moverse por eventos relacionados con el manga y el anime, centrándose en el cómic a partir del cual empezó a interesarse por el dibujo. Durante la educación secundaria cambió sus intereses en torno a la biología marina por los lápices, y comenzó a orientar su futuro hacia el bachillerato artístico. Tal como apunta el artista, desde niño le encantaba crear personajes, siempre estaba dibujando y creando historias entre ellos.

En enero de 2016 se publicó ‘El fuego en el que ardo’ de Mike Lightwood ilustrado por TheHugo y que supondría su primer contrato en el mundo de la ilustración editorial. Un año después, y a raíz del éxito del primer libro se publica ‘El hielo de mis venas’, la segunda entrega del escritor sevillano editada por Plataforma Editorial e ilustrada por este prolífico artista. Entre sus proyectos se encuentra el cómic ‘Living la vida loca’ inspirado por la manera de contar historias de Paco Roca, en el cual realizó una serie de microrelatos que narraban de manera gráfica las experiencias vividas tras su paso por el grado superior en Segovia.

TheHugo, fotografía realizada por Francesco Visone.

TheHugo, fotografía realizada por Francesco Visone.

¿Qué es God is Queer? ¿De dónde surge la idea de esta exposición?

El proyecto en sí nació del reto viral Inktober, una propuesta del ilustrador Jake Parker. Consiste en hacer un dibujo al día a tinta durante el mes de octubre y subirlo a las redes con el hashtag #Inktober.

¿Parten esta exposición y la serie de dibujos de las redes sociales?

Sí, esto nació sí o sí de las redes. El año pasado participé en el Inktober y conseguí hacer una serie completa de 31 retratos con tinta negra y con detalles en azul, un color que aplico en todo, y la verdad es que gustó bastante.

Este año me lo preparé con más tiempo y en agosto ya estaba pensando en qué serie de ilustraciones podría hacer. Todo surgió a partir de una ilustración de Hermes, que hice con un estilo más detallista y anatómico, no tan royo “comiquero”, como lo que suelo hacer. Tuvo una muy buena recepción en redes, y pensé ¿por qué no hacer 31 dioses para el Inktober?

En cuanto al tema elegido he de decir que la mitología me ha acompañado a  toda mi vida. Tengo libros infantiles más didácticos y algunos más de adultos que tratan la mitología griega, egipcia, nórdica, etc. Es algo que me hacia mucha ilusión ilustrar.

La idea era hacer 31 dioses diferentes, completamente desnudos con algunos detalles de la iconografía propia de cada dios. No quería limitarme a hacer cuerpos academicistas, clásicos o normativos y me sentía en la casi obligación de visibilizar el colectivo LGBTI, algo que me motivaba desde un principio. Quería hacerlo desde un punto de vista reivindicativo, de ahí que hayan dioses transexuales, más gordos, más delgados, con más pelo, con menos, más amanerados o masculinos, etc. He jugado con todo el espectro que nos ofrece el género y el cuerpo humano.

¿Cómo elegiste a las divinidades?

Fue algo básico, busqué dioses que tuvieran algo atractivo a la hora de representarlos. También me guié por lo que iba leyendo sobre las mitologías y por lo que la gente me iba proponiendo por las redes. Quería hacerlos humanos. Podría hacer incluso alguno con cuatro brazos, pero no quería hacerlos con cabezas de animales. Prefería humanizarlos. Por eso, y pensando en ese toque de ilustración de moda que siempre tengo en mente, basándome en la figura animal hice detalles en algunos personajes como la nariz puntiaguda, o un peinado que tenga unas orejas de chacal, etc. En el caso del dios romano Jano, al cual se le suele representar con dos caras, la suya y otra en la nuca, como no quería alejarme tanto de lo humano, decidí hacerlo como un persona de a pié que usa dos máscaras diferentes, una joven y otra anciana.

¿Por qué las máscaras de Jano no llevan el lunar, tan representativo de tu obra?

No tienen el lunar porque lo tendría debajo de la máscara. En realidad cuando lo dibujaba pensaba en el Inktober del año pasado en el cual todos los retratos tenían el lunar excepto uno, “Venenoso”, que represntaba a un chico quitándose la máscara y dejando ver que debajo solo tenía serpientes. Era una manera de representar a las personas tóxicas. De algún modo, tanto la máscara de Venenoso como las de Jano no son reales, simbolizan aquello que se quiere exponer, es como si yo por estética quisiera quitarme el lunar.

Detalle de la ilustración "Venenoso" de TheHugo. Fotografía cortesía del artista.

Detalle de la ilustración “Venenoso” de TheHugo. Fotografía cortesía del artista.

Háblanos de la estética homoerótica tanto de esta serie como la de tus obras previas

Yo siempre intento juntar morbo y elegancia por amor a la estética. Esta fusión la plasmo en toda mi obra. Me gusta darle a lo banal, a lo pornográfico ese toque de elegancia. Al principio me pregunté ¿por qué si soy gay tengo que hacer ilustraciones gays? Luego me lo propuse y me di cuenta que salía solo, que es parte de mí. Me encanta la estética del hinduismo y budismo pero por cautela, al ser una religión y una cultura aún vivas, no quería ponerme a representar a los dioses desnudos, aunque los hindúes, por ejemplo, veneran la androgínia. Pensé que esto podría llegar a ofender.

¿Entiendo qué has hecho un ejercicio de autocensura?

Sí, hay un ejercicio de autocensura. Por ejemplo, en las redes me preguntaron si iba a hacer a Cristo. La verdad es que respeto las creencias de la gente y si hacerlo a mi manera atentaba contra estas, prefería centrarme en los mitos y leyendas. Ofender por ofender me parece demasiado gratuito.

¿Crees que esta fusión entre estética y porno determina el público al que va dirigida tu obra?

Siempre he pensado que hacer obras de carácter homoerótico quizás me cerrara puertas para ilustrar algún día un cuento infantil. El público al que llego no es intencional. Hago lo que siento, y de esa manera llego a gente con inquietudes y gustos similares. La mayoría de mi público van a ser hombres, de hecho en Instagram podría decir que el 85% que compra mi obra son hombres del colectivo LGBTI. Con mi obra pretendo dar visibilidad al mundo no normativo. Es una lucha que llevo conmigo, pues considero que por ser hombre no he de vestir de una manera concreta. A la hora de realizar algunos de los dioses he consultado a personas de colectivos queer, para ver si podría ofenderles la manera de representar algunos personajes.

¿De dónde sacas los modelos para tus personajes?

De mi cabeza, aunque en algunas ocasiones he recurrido a alguna cuenta en Instagram para inspirarme con las anatomías y las poses que beben mucho del mundo de la moda. Cuando dibujaba en mi escritorio habían dos libros: uno de mitología dirigido a publico adolescente que recopilaba divinidades de diversas mitologías, y otro que recogía las obras del artista Alphonse Mucha. Considero que su elegancia a la hora de transmitir las formas del cuerpo femenino, su estética silueteada en rostros, manos y pelo han sido de gran inspiración para mis obras.

Detalle de la ilustración "Helios" de TheHugo. Fotografía cortesía del artista.

Detalle de la ilustración “Helios” de TheHugo. Fotografía cortesía del artista.

¿Qué hay de ti en estas ilustraciones?

Soy tan visceral que todo lo que hago lo saco de mí. Cuando decidí marcarme un “Frida Kahlo” haciéndome autorretratos continuamente o poniendo a todos los personajes que diseñaba el lunar, me di cuenta que era algo de lo que pequeño renegaba y ahora es parte de mi identidad.

¿Por qué elegiste Mamut Concept Store para exponer God is Queer?

En realidad me eligieron ellos a mí. Es una tienda que nació hace unos meses, en la que se vende, ropa y productos de decoración realizados por diseñadores emergentes. Los dueños de la concept store llevan también Ediciones Hidroavión, una editorial así mas “indie”, en la que publican a escritores e ilustradores emergentes. El pasado verano a través de Instagram me escribieron desde Mamut y me ofrecieron exponer en su tienda. Fijamos fecha y programamos la exposición God is Queer.

Ilustraciones de TheHugo expuestas en Mamut Concept Store. Fotografía cortesía del artista.

Ilustraciones de TheHugo expuestas en Mamut Concept Store. Fotografía cortesía del artista.

¿Para cuándo el próximo proyecto? ¿Qué ideas tienes en mente?

Me quiero centrar, por temas de trabajo, en la ilustración editorial y de moda. Tengo varias ideas para ilustrar algunas de las colecciones de diseñadores como Versace o Moschino, con colores muy “pop”. Por lo que respecta a esta exposición sí que me gustaría crear un libro con esta misma estética de ilustración, con diferentes historias, mitos y leyendas con temática queer.

Detalle del escritorio de TheHugo. Fotografía cortesía del artista.

Detalle del escritorio de TheHugo. Fotografía cortesía del artista.

Andrés Herraiz Llavador

Mapa ilustrado de Valencia

Valencia Se Ilustra
La Rambleta y Cervezas Alhambra
Sabors
C / Cádiz, 72. Valencia

Los  ilustradores talentosos siguen consolidando su arte como uno de los mejores reclamos culturales de Valencia. La Rambleta de la mano de Cervezas Alhambra abordan la segunda exposición de un proyecto nacido para impulsar a través de su trabajos un ‘mapeado’ de la ciudad, compuesto por las distintas visiones individuales que sobre ella tienen los dibujantes locales.

Ilustración de Raúl Salazar. Imagen cortesía de Valencia Se Ilustra.

Ilustración de Raúl Salazar. Imagen cortesía de Valencia Se Ilustra.

Tras unos primeros meses ensanchando la comunidad de ilustradores, el espacio Sabors, ubicado en la calle Cádiz 72 de Valencia, acoge los trabajos de los nuevos artistas encargados de dibujar ‘sus’ ciudades. Participan Raúl Salazar, con su visión de los históricos cines ABC Martí, Soy Cardo con una de las heladerías más emblemáticas en la Plaza de la Reina, Jotaká reimaginando la Plaza del Cedro, Inma Lorente apostando por el Cabanyal, Cachete Jack versionando el barrio del Carmen y Ada Díez con el Edificio La Unión y el Fénix, hipnótico en los aires urbanos.

Ilustración de Inma Lorente. Imagen cortesía de Valencia Se Ilustra.

Ilustración de Inma Lorente. Imagen cortesía de Valencia Se Ilustra.

Mediante su vertiente online a través de Instagram y con tres exposiciones trimestrales y una última agrupando el total de los trabajos, ‘Valencia Se Ilustra’ hila todas las partes que forman la ciudad a ojos de los ilustradores. Todo un año para conformar un caleidoscopio artístico con Valencia como protagonista.

El proyecto nace del impulso de Rambleta y Cervezas Alhambra para descubrir Valencia a través de quienes la protagonizan.

Ilustración de Soy Cardo. Imagen cortesía de Valencia Se Ilustra.

Ilustración de Soy Cardo. Imagen cortesía de Valencia Se Ilustra.

 

Callejero ilustrado

Valencia Se Ilustra
Cafetería Llépol
C / Navellos, 10. Valencia

Que Valencia es tierra de artistas no es ninguna novedad, pero la cantera de dibujantes, pintores y creadores plásticos en general nunca fue tan rica y variada como ahora. Aprovechando esa ebullición creativa que se plasma en el mundo del cómic, de la novela gráfica y la publicidad, Espai Rambleta, en colaboración con Cervezas Alhambra, ha lanzado un desafío al colectivo de ilustradores. Representar su visión personal de algunos de los hitos más característicos de la ciudad, bien sean barrios, monumentos o lugares de interés. Valencia Se Ilustra se concibe como un callejero o plano en imágenes con un toque artístico subjetivo y original.

La Casa Judía, de Pepitagrilla. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

La Casa Judía, de Pepitagrilla. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Las obras que se presenten se darán a conocer vía on line a través de Instagram y mediante una serie de exposiciones de periodicidad trimestral que culminará el próximo verano con una muestra conjunta de todos los artistas participantes.

La primera entrega de este callejero iconográfico ya se puede visitar en la cafetería Llépol (Navellos, 10). Las seis primeras firmas son: Lawerta, María Rodilla, Pablus, Laura Castelló, Atypical Valencia y Pepitagrilla. En una efusión de colorido e imaginación recrean sobre el papel los populares barrios de Benicalap y el Cabanyal, edificios emblemáticos como Alcosa, Rambleta o La Casa Judía y tótems urbanos como la Estació del Nord. Una visión nueva y refrescante de la ciudad que todos conocemos y que adquiere una dimensión calidoscópica.

Obra de Jorge Lawerta. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Obra de Jorge Lawerta. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Nuevos talentos

Por otra parte, en Espai Rambleta se ha puesto en marcha las residencias de doce jóvenes, cuatro de ellos valencianos, seleccionados por el proyecto europeo Under 25, Alternative routes to ripen through theater. Los elegidos, de entre 18 y 24 años disfrutan  las residencias y laboratorios  impartidos por profesionales: Roger Bernat, Cristina Blanco, Bea Fernández (La Poderosa), Agost Produccions y La Dula. Este proyecto consiste en un proceso de convivencia, creación y crecimiento de estos nuevos artistas  que concluirá en una muestra colectiva el próximo 28 de julio. Finalizará la estancia en Valencia, continuará en Torres Vedras (Portugal) y en Manchester (Gran Bretaña).  Todo el proceso será contado por los propios alumnos a través de un  blog y una cuenta de Instagram creadas para la ocasión.

“El objetivo de Under25 es facilitar la emergencia de nuevas voces, discursos y producciones únicas y contemporáneas, así como promover el intercambio cultural y lingüístico entre los países participantes, siempre con el fin de estimular la creación de nuevos públicos y trabajo con las audiencias”, señalan los organizadores.

Espai Rambleta, la Escuela del Actor  e Inestable son la representación valenciana de esta iniciativa que, mediante los laboratorios, dibujarán algunas de las líneas motoras del proyecto. La investigación en nuevos lenguajes y nuevas dramaturgias, nuevas audiencias y relaciones con los espectadores, y nuevos espacios de residencia.

Benicalap, de María Rodilla. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Benicalap, de María Rodilla. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Alcosa, de Pablus. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Alcosa, de Pablus. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Bel Carrasco

Concurso de fotografía Mercabarna Enfoca

Mercabarna Enfoca
Concurso de fotografía para fotoperiodistas e instagramers
8.000 € en premios
Del 26 de abril al 1 de julio

Mercabarna abre sus puertas durante tres meses a la fotografía con la convocatoria de los premios Mercabarna Enfoca para fotoperiodistas e instagramers. Desde el 26 de abril al 1 de julio, cientos de fotógrafos tendrán la oportunidad de visitar Mercabarna para documentar el día a día de un mercado conocido en el sector pero todavía desconocido por la ciudadanía.

Con 23.000 trabajadores, una extensión equivalente a 90 campos de fútbol y cerca de 700 empresas, Mercabarna es una verdadera ciudad. “Estamos muy contentos porque son unos de los premios con mayor monto económico de España pero sobre todo porque Barcelona podrá conocer la ciudad que le alimenta”, ha destacado el director general este martes durante la presentación del proyecto en el marco de la feria Alimentaria.

Flyer de Mercabarna Enfoca.  Fotografía cortesía de los organizadores.

Flyer de Mercabarna Enfoca. Fotografía cortesía de los organizadores.

Mercabarna Enfoca consta de dos concursos: profesional, dirigido a los profesionales del fotoperiodismo y documentalismo, con un premio de 6.000 euros, uno de los mayores de España para profesionales, y dos premios para usuarios de la red social Instagram de 1.000 euros cada uno, los de mayor dotación económica de España en esta categoría.

Para seleccionar a los ganadores del concurso profesional, en el que se busca una mirada “profunda, razonada, reflexionada y positiva de los valores del mercado”, Mercabarna Enfoca cuenta con dos profesionales de alto nivel: Chema Conesa, fotógrafo y exeditor gráfico de El País y El Mundo y David Airob, fotógrafo staff de La Vanguardia, exeditor gráfico de mismo diario y premio World Press Photo Multimedia 2014.

Chema Conesa, ha remarcado la importancia de que Mercabarna abra sus puertas a los ciudadanos. “La transparencia es importante y reconocer la importancia de la fotografía también”, ha precisado. Conesa ha agradecido a Mercabarna el reconocimiento que con esta acción hace al oficio del fotoperiodismo.

Un instante de la rueda de presna de Mercabarna Enfoca, con Chema Conesa, Josep Tejedo, Tania Castro y David Airob. Fotografía cortesía de los organizadores.

Un instante de la rueda de presna de Mercabarna Enfoca, con Chema Conesa, Josep Tejedo, Tania Castro y David Airob. Fotografía cortesía de los organizadores.

David Airob, ha asegurado que fotografiar Mercabarna “es un reto” por ser un Mercado con una gran extensión con gran diversidad de actividades. Airob, cuya trayectoria profesional en Cataluña le ha llevado varias veces a fotografiar Mercabarna, ha hablado de las luces del mercado y ha recomendado fotografiarlo a primera hora de la mañana porque su cercanía con el mar hace que este sea un momento gráficamente muy interesante. Airob ha precisado que “espera tener muchas dificultades para elegir el trabajo ganador por el alto nivel de los participantes”.

Los concursos, que se podrán ir siguiendo a través de las redes sociales, culminarán en una exposición fotográfica, que se celebrará en otoño, y donde se expondrán al público los mejores trabajos.

Para participar en será necesario preinscribirse a través de la web www.mercabarnaenfoca.com. La organización del concurso ha venido de la mano de Photon Festival, Festival Internacional de Fotoperiodismo, con seis años de trayectoria.

Una instántanea del mercado de pescado de Mercabarna. Fotografía cortesía de los organizadores.

Una instántanea del mercado de pescado de Mercabarna. Fotografía cortesía de los organizadores.

 

Eliminado. El fantasma del Ciberbullying

Unas décadas atrás nadie imaginaba que la informática y sus múltiples y rápidos
avances cambiarían nuestra vida de modo tan drástico. La mayoría enviamos correos
electrónicos con frecuencia, realizamos videollamadas a través de Skype, posteamos en
Facebook, visionamos videos de Youtube o escuchamos música con Spotify. A veces,
hasta lo hacemos todo al mismo tiempo. Sin duda, Internet posibilita un modo diferente
de trabajar además de unas novedosas formas de entretenimiento y de comunicación.
Todo ello supondría una mejora en nuestras vidas, pero no siempre es así. Más allá de la
procrastinación o el desarrollo de posibles conductas adictivas, existen otros problemas
mucho más serios que atañen, especialmente, al uso de las redes sociales.
Recientemente, los medios de comunicación se han hecho eco de las diferentes formas
de acoso escolar, una de ellas es el ciberbullying. Precisamente, la película Eliminado
(Unfriended/Cybernatural, Levan Gabriadze, 2014) versa sobre esta cuestión de una
manera bastante original: presentando a los personajes, en exclusiva, a través de la
pantalla del ordenador de uno de ellos. Por medio de Facebook, Youtube, Instagram y
Google, el espectador va descubriendo la realidad sobre el suicidio de una joven
estudiante tras la publicación de un video embarazoso. Aunque Vigalondo ya utilizase
unas líneas formales similares en su Open Windows (2014), Gabriadze perfecciona la
técnica para convertir la película en una extensa videollamada múltiple de Skype con
unos solventes golpes de efecto.
Este slasher internauta proveerá unos deliciosos ochenta y tres minutos a
aquellos que amen a su ordenador y al cine de terror por igual. Sin embargo, más allá de
su vocación fantástica, Eliminado plantea un debate mucho más intenso que no debiera
ser obviado: la constante exposición a la que nos sometemos en las redes sociales. Esta
falta de privacidad –en ocasiones autoprovocada− vuelca una cantidad ingente de
información sobre nosotros mismos que no siempre puede resultar beneficiosa. De otro
lado, la facilidad que ofrecen las redes sociales para el escarnio se ve considerablemente
aumentada. Asimismo, la merma de lealtad en las amistades, la revelación de secretos y
la presión del grupo resultan otros factores en juego. Todo ello no nos resulta ajeno y
Gabriadze lo utiliza apelando a un terror sobrenatural que enmascara un miedo
psicológico y mucho más real.

Tere Cabello