Nace el proyecto cultural Erredakzioa

Erredakzioa y La Taller
C / Maestro Iciar, bajo. Bilbao
Inauguración: sábado 6 de mayo de 2017, a las 19.30h

El sábado 6 de mayo, en Bilbao, tras un año de preparación, abrirá sus puertas una nueva propuesta cultural denominada Erredakzioa, ampliación de La Taller, Galería y Taller de grabado, un proyecto que desde el año 2010 dedica su quehacer a la gráfica contemporánea. La Taller recibió el año pasado el premio Gure Artea como agente en el campo de las artes visuales por parte de la Consejería de Cultura Política Lingüística y Educación del Gobierno Vasco,

La Taller y Erredakzioa se ubican en la calle Maestro Iciar, en el barrio de Solokoetxe, una frente a otra. Casualmente el nombre de la calle rinde homenaje a Juan de Iciar, calígrafo durangués del siglo XVI.

Erredakzioa. Imagen cortesía de sus autores.

Imprenta. Imagen cortesía de Erredakzioa.

Las técnicas gráficas y las tecnologías de la imprenta son el nexo que aúnan ambos proyectos. Así como La Taller es un espacio vinculado a la creación, producción, edición y divulgación de imágenes obtenidas mediante técnicas gráficas, Erredakzioa se plantea como una oficina de producción y divulgación de textos. Para la producción de textos se ha dotado, entre otras, de tecnologías que han ido quedando en desuso en el mundo de la imprenta.

De entre el variado abanico de tipos  de textos, Erredakzioa, ha elegido como proyecto particular ceñirse al texto periodístico. La encargada de llevar este proyecto adelante es la periodista y doctora Tania Arriaga Azkarate.

Así, este espacio se concibe como una humilde redacción, en el sentido clásico del término, desde la que pensar, mediante la práctica, sobre el especializado oficio que es el periodismo y la muy interesante e insospechada deriva de los medios de comunicación e información a la que asistimos en todo el mundo.

Como propuesta periodística concreta, en Erredakzioa se producirá una revista ilustrada que contenga un solo reportaje, escrito e ilustrado  por profesionales de reconocido prestigio. Tratar al periodista y al  ilustrador/a como artistas o creadoras y, además, tratar estos textos de creación con los recursos de la impresión tipográfica y la manufactura artística es nuestro pequeño reto.

La revista ilustrada resultante de esta iniciativa se denominará Minerva. No tendrá una periodicidad regular, ya que estará sujeta al ritmo creativo de los participantes, y se editará en el idioma original de la escritura. La traducción estará disponible en la web de La Taller.

Para el primer número contamos con un reportaje de la periodista Mirentxu Purroy y la ilustradora Higi Vandis y se presentará el mes de junio.

Imprenta. Erredakzioa.

Imprenta. Imagen cortesía de Erredakzioa.

Gallén Ibáñez diseña la imagen del 9 de octubre

Estudio Gallén+Ibáñez
Diseño de la imagen del cartel del 9 de octubre

“El protagonista de este cartel es el nº 9, que se configura con la superposición de tres tipografías: una gótica, como la que se utilizaba en los manuscritos medievales; una romana didona, típica de la época de la ilustración; y por último, una helvética de palo seco, característica del siglo XX. Tres tipografías de tres períodos históricos diferentes para subrayar la longevidad de la celebración del 9 d’Octubre, una fiesta que se realiza desde 1338 de manera ininterrumpida y que  se ha convertido en una de las fiestas más antiguas de Europa”, explica Marisa Gallén, una de las diseñadoras encargadas de la imagen de la fiesta más importante de la Comunitat Valenciana, el 9 de Octubre.

Marisa Gallén y Carmina Ibáñez junto al cartel diseñado por ellas. Imagen cortesía de las autoras.

Marisa Gallén y Carmina Ibáñez junto al cartel diseñado por ellas. Imagen cortesía de las autoras.

“El nueve va acompañado de un formulario mecanografiado que emula un documento oficial con su sello, así como un texto, elaborado por el profesor de Historia Medieval de la Universidad de Valencia Rafael Narbona para este propósito, en el que se explica brevemente el origen y significado del 9 d’Octubre”, apunta la diseñadora.

El cartel se ha impreso con dos tiradas diferentes: una de 100 ejemplares con golpe seco y papel de más gramaje destinado a regalos de protocolo, y otra de 6.000 ejemplares que se repartirán en las distintas actividades y visitas organizadas a partir del día 1 de octubre, actividades que se realizarán tanto en el Palau de la Generalitat como en las distintas Consellerias.

Marisa Gallén y Carmina Ibáñez. Cortesía del estudio Gallèn+Ibáñez.

Marisa Gallén y Carmina Ibáñez. Cortesía del estudio Gallèn+Ibáñez.

Junto al cartel, el estudio Gallén+Ibáñez ha desarrollado toda una serie de aplicaciones gráficas que apoyan a la imagen: una invitación digital para los actos conmemorativos, un díptico con la programación de las distintas actividades organizadas y un cuadríptico con información sobre los nueve palacios de la Generalitat que se abrirán al público en los próximos días por medio de visitas guiadas, actividades enmarcadas en los actos del 9 de octubre.

Gallén+Ibáñez ha desarrollado este cartel tras ser el estudio ganador de una ‘Llamada a proyecto’ realizado por la Generalitat Valenciana a través de un Comité de Selección por profesionales, miembros de la Asociación de Diseñadores de la Comunidad Valenciana (ADCV), de l’Associació Professional d’Il.lustradors de València (APIV) y un representante de la Presidencia de la Generalitat Valenciana.

Imagen del cartel diseñado por Gallén+Ibáñez. Cortesía de las autoras.

Imagen del cartel diseñado por Gallén+Ibáñez. Cortesía de las autoras.

Fuster: El desnudo como paisaje onírico

Poemas para leer sin respirar, de Jaume Fuster
Railowsky
C / Grabador Esteve, 34. Valencia
Hasta el 5 de mayo

En cada uno de los 300 ejemplares que acompañan la exposición, Jaume Fuster destaca: “Todas las fotografías están tomadas a pulmón libre con una cámara submarina Nikonos V”. Y en el fotolibro realizado artesanalmente, apenas tres ejemplares de 2.000€, también se destaca la utilización de “originales fotográficos, revelados según el procesado fotoquímico tradicional y una imprenta con tipos de plomo de 1845 para los textos del mismo”. Hasta aquí la técnica. A partir de ahí, 32 imágenes expuestas en Railowsky a modo de destilado onírico de ese manejo instrumental.

Fotografía de Jaume Fuster en la exposición 'Poemas para leer sin respirar'. Cortesía del autor.

Fotografía de Jaume Fuster en la exposición ‘Poemas para leer sin respirar’, en Railowsky. Imagen cortesía del autor.

El conjunto expositivo lo ha titulado Fuster ‘Poemas para leer sin respirar’. Poemas protagonizados por una mujer (“mi sirena”) cuyo cuerpo desnudo se sumerge en diferentes aguas marinas, para diluirse en ellas hasta conformar cierto paisaje onírico. “Cada imagen es un poema visual”, subraya el autor. Y agrega: “Es más paisaje que desnudo”.

Durante ochos años y 70 carretes, Fuster se sumergió con su modelo en aguas de las playas de Benidorm, Los Muertos y el Cabo de Gata en Almería, e incluso en una piscina forrada con un gran plástico de invernadero, para escribir esos poemas con la tinta analógica de su cámara Nikonos. Poemas que funden el cuerpo desnudo y el líquido elemento creando una realidad paralela que Fuster entiende así: “Cómo el cuerpo de una sirena se descompone en sus átomos, cómo los reflejos se llenan de fantasmas, o cómo el agua se convierte en plata, plomo o mercurio”.

La técnica y los fantasmas en curiosa procesión. Diríase, al igual que sucede viendo una ecografía, que la técnica, su carácter objetivo, produce inquietantes imágenes, de carácter subjetivo, que escapan a su instrumentalización. Fuster apela a ello cuando dice: “Las imágenes trascienden a su referente, se llenan de connotaciones y disparan la imaginación mostrando lo invisible”. Y lo invisible de esos ‘Poemas para leer sin respirar’ se halla en consonancia con ese cuerpo desnudo de mujer sumergido en las profundas aguas del inconsciente.

Fotografía de Jaume Fuster en la exposición 'Poemas para leer sin respirar', en Railowsky. Imagen cortesía del autor.

Fotografía de Jaume Fuster en la exposición ‘Poemas para leer sin respirar’, en Railowsky. Imagen cortesía del autor.

Fuster habla de “espejo líquido”. Un espejo repleto de luces, burbujas y reflejos fantasmales, con la desnudez como epicentro de ese espejismo. Una desnudez que se funde y confunde con el paisaje, porque en el interior de esas profundas aguas el cuerpo siempre remite a orígenes ignotos. De ahí los paralelismos que irradian esas imágenes entre los senos, el pubis y la curvatura de tan evanescente figura con algas, depósitos de arena y el agua que lo licúa todo.

Como apunta Fuster, él se limitó a sumergirse en esas aguas, “encuadrar y disparar”, descubriendo después las formas creadas a partir de la simbiosis del cuerpo con el agua: “Pura abstracción y evocación de un mundo mágico”. Dependiendo del estado de la mar, de la incidencia de la luz y de los movimientos acuáticos de su sirena, Jaume Fuster fue escribiendo esos poemas visuales que Railowsky exhibe hasta el 5 de mayo. Poemas que el autor propone leer sin respirar. Por ello, como sugiere al lector que se sumerge en ellos: “Inspire… espire…”.  Ahí dentro, la respiración va al ritmo de la madre…naturaleza.

Salva Torres

El libro debe superar al árbol

El libro debe superar al árbol.

El proyecto de edición que el presente manifiesto tratará de glosar en las siguientes líneas, seguro que podría ser -para la gran mayoría de las personas- el arquetipo de libro que no sabrían ubicar entre los mal acotados conceptos: edición contemporánea, libro de artista, edición denuncia, libro objeto, edición creativa, obra de arte, libro de bibliofilia, libro ilustrado, edición limitada, primera edición, recopilación de tradición oral, recopilación de cuentos y fábulas, muestra tipográfica, o edición ecológica.

En realidad podría ser todo a la vez, pero en este y en cualquier otro caso, por muy extraordinario o no que fuere su contenido, que el libro sea más o menos ecológico, sostenible, atractivo, e incluso solemne, depende de la conciencia y criterio que tenga su poseedor, que es quien finalmente le concede la gracia de cuidarlo y compartirlo, o la condena de ignorarlo. Y un ejemplar compartido, releído, transmitido y cuidado a lo largo del tiempo, es un ejemplar que habrá optimizado los recursos, y honrado a la materia prima con la que está hecho, principalmente papel, que como todos sabemos, proviene del árbol. No lo expresarían mejor dos citas anónimas:

“Imagínese que los árboles dieran wiffi, todo el mundo plantaría árboles como locos y acabaría la deforestación. Es una lástima que solo produzcan el oxígeno que respiramos”

“¿Creen que su vida es mala?, piensen que hay árboles que han estado creciendo durante 25 años para acabar siendo propaganda electoral”

Primera prueba de imprenta. Imagen, Vicente Chambó.

Primera prueba de imprenta. Imagen, Vicente Chambó.

Cada proyecto editorial me lo planteo con la idea de aportar nuevos elementos que potencien al libro como soporte de comunicación y transmisión de conocimientos, pero también como espacio de creación e investigación sin escatimar tiempo en hacer y deshacer para empezar de nuevo una y mil veces si no me satisface plenamente lo realizado. Es importante explorar todos los territorios y las diferentes fórmulas y técnicas con las que se puede realizar: tipografía móvil, offset, serigrafía, litografía, gofrado, perforado, troquelado o producción de desplegables, por citar algunos ejemplos. Buscar nuevas fórmulas de comunicación entre lector por un lado, y autor, ilustrador y editor por otro, forman parte de la exigencia profesional del editor, y nada más satisfactorio que hacer uso de códigos alternativos al propio texto e imágenes, que por sí mismos, –como no podría ser de otra manera- son y deben seguir siendo a mi entender, los elementos más importantes.

Plancha manchada después de imprimir. Imagen Vicente Chambó.

Plancha manchada después de imprimir. Imagen, Vicente Chambó.

Los editores nacidos en los países desarrollados, tenemos la responsabilidad de no ignorar, al menos por más tiempo, tres grandes problemas inherentes al ser humano y muy relacionados entre sí que necesitan respuestas urgentes: el problema ecológico, el problema energético, y el problema humanitario. Abrir debate e incidir sobre ellos pasa por tenerlos presentes en nuestras publicaciones. Ojalá la apuesta didáctica que propongo pueda servir para ello, yendo más allá del placer de la lectura, la contemplación y el análisis. Por empezar, uno de los problemas que he querido abordar, es la vida programada de los productos industriales, también conocido como obsolescencia programada, y así me propuse incorporar al libro un elemento de reflexión al respecto. Para ello, se me ocurrió hacer la estampación del ejemplar con una imprenta fabricada en Berlín, capital de la antigua República Democrática Alemana antes de la caída del muro y también principal ciudad industrial y tecnológica de los entonces países del COMECON, pues según las prácticas industriales de los antiguos países del Este, las producciones fabriles de vehículos, electrodomésticos y lógicamente también de imprentas debían tener una vida de 25 años funcionando bien, frente a la idea de vida útil programada del aparato que la sociedad de consumo propone (en general de 2 a 5 años), haciendo insostenible el balance entre la materia prima que la madre tierra es capaz de producir y el consumo. Lo cierto, es que dicha imprenta (Planeta, super variant), sigue funcionando -con las revisiones y reparaciones lógicas del desgaste- en perfecto estado desde su fabricación entre los años 1984-1989. Con ello, tenemos un ejemplo de que la fecha de caducidad de dichos productos industriales viene impuesta por el mercado de consumo, e invita a la reflexión y a generar debate sobre dichos problemas. Cabría la afirmación que me gusta citar, del economista, filósofo y poeta Kenneth E. Boulding (Liverpool, 1910-Boulder, Colorado 1993) para profundizar en la cuestión: “Quien crea que el crecimiento exponencial puede durar eternamente en un mundo finito, es un loco o es un economista”

Planet Variant en pleno trabajo de impresión. Imagen, Vicente Chambó.

Imprenta Planet Variant fabricada en Berlín (antes de la caída del muro) en pleno trabajo de impresión de: Fábulas y Cuentos del Viejo Tíbet. Julio de 2012. Imagen, Vicente Chambó.

Imprenta Planet Variant. Placa identificativa de su fabricación en Berlín, antigua República Democrática Alemana. Imagen, Vicente Chambó.

Placa identificativa de la imprenta Planet Variant, fabricada en Berlín, capital industrial de la República Democrática Alemana. Imagen, Vicente Chambó.

Dando un paso más, me planteé reservar una parte del texto para poder imprimirlo con tipografía móvil, en concreto con una imprenta Hispania, cuidando mucho que lo impreso por una y otra imprenta no resultara estridente en la percepción del lector. Para ello, tuve que hacer una exploración entre los diferentes tipos (letras) fabricadas con plomo que pude encontrar y buscar su tipografía homóloga en formato digital. Una vez localizadas con la ayuda de mi tipógrafo, me decanté por la tipografía Bodoni, aunque -montando los moldes para imprimir- descubrimos que nos faltaba una letra mayúscula que no diré, y hubo que sustituirla por otra de una tipografía diferente. En cualquier caso, lo importante es que había hallado en la tipografía Brooklyn digital su similar, la idea se podía llevar a la práctica, dos tipografías y dos técnicas de impresión conviviendo en un mismo texto y en un mismo libro, permitiendo crear un juego perceptible, y a su vez ayudando a reflexionar sobre mis planteamientos. Por lo tanto, hay una parte del libro que se ha impreso con tipos móviles de plomo, -letra a letra- a mano, con la intención de remontarnos más todavía a las diversas técnicas con que se puede imprimir ¿Podrá el lector diferenciar lo impreso por cada una de las técnicas empleadas y distinguir las páginas?

Composición tipográfica. Texto preparado para imprimir: Fábulas y cuentos del Viejo Tíbet. Imagen, Vicente Chambó.

Tal vez creando este tipo de juegos de apreciación, o dicho de otra manera, invitando a diferenciar, el lector quiera descubrir –con sensibilidad y tino- qué parte del texto se ha realizado con tipografía móvil y qué parte no, o tal vez se plantee buscar la letra que no pertenece a su familia tipográfica, descubriendo entre la lectura y la sensación visual un nuevo elemento de comunicación experimental en el libro.

Detalle de molde tipográfico listo para imprimir Fábulas y cuentos del viejo Tíbet. Imagen, Vicente Chambó.

Detalle de molde tipográfico listo para imprimir un titular de cuento. Imagen, Vicente Chambó.

En ocasiones, me pregunto si con todo ello puedo incidir en modo alguno en los hábitos de la sociedad de consumo, si lo realizado es demasiado complejo y absurdo para hacer una edición cuyo coste de producción es necesariamente elevado por el cuidado y tiempo que requiere su realización, y por lo tanto contradictorio con mi idea de llegar al público con la necesidad de modificar hábitos de consumo y lectura y abrir el debate de la sostenibilidad. Otras veces pienso que tal vez con detalles y creaciones de libros de estas características si puedo influir mínimamente, aunque sea en una sola persona. Una es más que ninguna, y por otro lado mi concepto de edición pasa por la voluntad de crear un volumen que me sobreviva, capaz de reunir a varias generaciones a su alrededor. Solo los libros especiales sobrevivirán, y con ello perpetuarán al árbol del que proceden. Los recursos naturales son finitos, es algo que sabemos de la misma manera que conocemos que algún día moriremos, y actuamos y vivimos como si los recursos fueran infinitos, así como vivimos sin pensar en que la vida también acabará para nosotros cuando llegue el momento, en mis reflexiones siempre sale venciendo la idea que pequeños gestos pueden ser importantes para mantener un planeta mejor.

Plancha con restos de tinta roja, y  plancha con restos de tinta verde después de imprimir Fábulas y cuentos del Viejo Tíbet. Imagen, Vicente Chambó

Plancha manchada de tinta roja, y plancha manchada de tinta verde después de imprimir Fábulas y cuentos del Viejo Tíbet. Julio de 2012. Imagen, Vicente Chambó.

Familiares y amigos han dedicado burlas y chirigotas a mi conducta firme en lo que respecta a la separación y reciclaje de residuos domésticos, especialmente con la aparición de reportajes que ponen a la luz hechos como los descubiertos en ciertas plantas de vertidos, en las que una vez recolectados los distintos contenedores que separan, papel, plásticos, o vidrio, acaban siendo mezclados por el propio camión en el vertedero, sin ser reciclados posteriormente, acto lamentable que no debe desanimar en el empeño. Ante ello, solo cabe denunciar y seguir haciendo lo correcto. Dibujo_ori1 - copia sello maque 1 - copia

Las dos imágenes superiores muestran el dibujo original y el diseño del sello de fantasía. Sobre éstas líneas, uno de los sellos franqueados. Imagen Vicente Chambó

 

Dos ejemplos de sellos de fantasía franqueados. Diseñados a partir de dibujos originales de Carlos Domingo. Imagen, Vicente Chambó.

Utilización de varios modelos de sellos de fantasía. Las imágenes están ordenadas de izquierda a derecha y de arriba abajo según el orden en el proceso de creación. Las ilustraciones para diseñar los sellos son de Carlos Domingo. Fábulas y cuentos del Viejo Tíbet. Imágenes, Vicente Chambó.

Como editor, todavía puedo aportar otros elementos para comunicarme, -al margen de los códigos expuestos utilizados en las técnicas de impresión -como la creación de sellos de fantasía inspirados en sellos reales, haciendo un guiño al correo tradicional y evocando la belleza de piezas filatélicas singulares, o utilizando espacios como lo son las guardas y el colofón, partes del libro muy interesantes para incorporar elementos surrealistas, tanto literarios como iconográficos. Los elementos que custodian la obra, también son espacios que me gusta aprovechar para conectar con el lector, en este caso, una caja realizada a mano, con madera resistente, de roble, (me resultó inviable realizarla con madera tibetana), o la encuadernación, válida para mostrar los colores de las banderas de plegaria tibetanas (1), o la presencia de uno de los seres legendarios míticos de la cordillera del Himalaya, el Yeti, y la apariencia del color blanco nieve, que oscurecerá con el manejo del libro, al igual que las pisadas del hombre convierten la pureza de su blancura en fango.

Dibujo para realizar la caja. Imagen, Vicente Chambó.

Fábulas y cuentos del Viejo Tíbet. Vicente Chambó.

Arriba, apuntes para crear el estuche. Abajo, el estuche del libro. Imágenes, Vicente Chambó.

Otro de los desafíos que me plantea la edición, es mostrar equilibrio entre lo tradicional, la creación contemporánea, y lo pedagógico (implícito en el texto, ilustraciones y diseño). Poder ofrecer un universo por descubrir al lector sin perder la armonía. Las páginas de Fábulas y cuentos del viejo Tíbet están dotadas de un sinfín de minuciosidades y guiños -como voy contando- difíciles de percibir incluso manejando mucho el ejemplar. Provocar el deseo del ser humano para perpetuar el libro en su vida cotidiana es una búsqueda nunca satisfecha, siempre insuficiente, esto sin dejar de ser consciente de la necesidad de incorporar nuevos soportes tecnológicos para ciertos textos. Es obvio que crear debate y despertar interés alrededor de un libro es el mínimo que me exijo como editor, y ¿no son las fábulas y cuentos una forma de hacerlo?

Banderas de plegaria tibetanas.

Banderas de plegaria tibetanas.

Expresadas algunas de mis inquietudes de editor, como autor, he de confesar que hay una buena dosis de sucesos y vivencias personales que me han empujado a escribir y seleccionar el contenido del libro. Lo entenderán más adelante, en cuanto al proemio, obedece a la necesidad de concluir la obra en su concepto global, para lo cual, me resulta más sencillo realizar personalmente la investigación que explicar minuciosamente para luego exigir a terceros, algo que sucede a menudo conmigo mismo, por lo que ponerme sobre el teclado y borrar o reescribir lo propio, cuesta menos que hacerlo con un trabajo ajeno. En este caso, todo comenzó cuando escribía el prólogo para una edición anterior, en la que quería incluir un relato didáctico sobre el origen de las fábulas y en la investigación me encontré con la hermosa historia de Sirechuel, el rey de Persia que financió a su consejero, el físico Berzebuey para ir a la India en busca de unas plantas que procuraban la inmortalidad. Así comienza el primer capítulo de Calila y Dimna (2). Al menos 10 años atrás, yo había tenido un tertulia con Ramón Rodríguez Culebras (Cascueña, Cuenca, 1930-Castellón 2001) quien a modo coloquial me confesó haber encontrado cierto paralelismo entre la crueldad de historias como la de (Judith y Holofernes, o Jael y Sísera) incluidos en los llamados Speculum Humanae (mss. s. XIV-XV), con algunos cuentos tibetanos. Relatos que a éste le habían llegado a través de unos monjes lamaístas en un encuentro interreligioso informal con personas practicantes de varias confesiones. La cosa ocurrió de forma anecdótica. Le pedí que me consiguiera estos cuentos tibetanos por curiosidad, los mandé a traducir, y los comparé con una pequeña edición de Araluce (3) -cuyo contenido leí, disfruté y compartí en muchas ocasiones- que había comprado en el rastro de Valencia en un remoto domingo de finales de los 80.

Portada de la Edición de Araluce.

Portada de la edición de Araluce.

Así, sin querer empezó mi recopilación. Los folios permanecieron en mi cajón varios años y resistieron tres mudanzas, hasta que leí la historia que une a las fábulas con la búsqueda de la inmortalidad. Pensé que las casualidades no existen, y debía hacer algo. En Tíbet se habría mantenido la tradición oral muy pura por el aislamiento geográfico de su territorio, pero mantenía buena comunicación con India a través de Sikim. Por otro lado, pensé en el riesgo que correrían los cuentacuentos tibetanos que por costumbre reúnen a un numeroso público a su alrededor. Cualquier reunión numerosa es incómoda para las autoridades chinas.

Día festivo en Lhasa. Imagen Bruno Berger, 1938/39, cortesía Budesarchive.

Día festivo en Lhasa. Imagen, Bruno Berger, 1938/39, cortesía Bundesarchive.

En la situación política actual, una reunión de personas alrededor de un cuentacuentos podría considerarse una manifestación, por lo tanto, sería disuelta, y la tradición iría desapareciendo, y al fin y al cabo, no hay labor más gratificante para un editor que impedir que historias milenarias se pierdan. De los diez u once primeros cuentos, pasé a recopilar muchos más, para ello ha colaborado conmigo una mujer muy especial que ayudaba a ancianos pobres y desprotegidos de las comunidades tibetanas desplazadas a Nepal, quién en una situación personal muy especial me requirió mantener su anonimato para poder seguir su actividad en aquel país sin el lastre de su única y muy lejana familia.

Tibetexpedition, Militärparade

Lhasa vista por Ernest Schäfer, 1938/39. Imagen, cortesía Bundesarchive.

Otra gran parte de los relatos es fruto de un despliegue de contactos que me ha llevado años. El criterio de selección es sin duda algo íntimo, me interesaban las historias carentes de presencia religiosa, de por sí, la espiritualidad ya está presente en los cuentos y fábulas de todo el mundo, y probablemente, esa carencia, le otorga más posibilidades de que la fábula o el cuento tenga un origen más remoto, procedente de la tradición Bön (4), tradición que se pierde en la historia del remoto Tíbet anterior al Lamaísmo. Algunos de los cuentos fueron completados entre varias versiones del mismo relato, en este caso, cabe destacar “La historia del labio partido de la liebre”. Las fábulas están vivas, y se adaptan a la necesidad del cuentacuentos y su escuchante. Un buen narrador, siempre adaptará la historia a cada situación con ejemplos y enseñanzas llenas de gracejo.

dibujo_original_2 - copia

sello_franqueado_2 - copia

Otro modelo de sello recreado a partir de una ilustración de Carlos Domingo.

Entre todo el material, fui depurando y adaptando hasta las 29 narraciones que conforman la obra, todas de tradición oral recopiladas y clasificadas en tres tipologías, (9) fábulas, (11) cuentos tradicionales y (9) cuentos maravillosos. Especialmente, los cuentos maravillosos son extraordinarios por sus características, ya que Tíbet era caldo de cultivo de demonios. A juzgar por las antiguas leyendas y creencias populares, eran mucho más numerosos los demonios que los propios seres humanos. En el imaginario tibetano adoptan mil formas distintas, seres maléficos que viven en los árboles, en las rocas, en los valles, en los lagos o en manantiales. De muchos de los cuentos he llegado a reunir múltiples versiones, escogiendo y completando las más puras e interesantes para la edición.

León de piedra,  imagen de la escultura que según ciertas creencias puede haber inspirado en cuento "El león de piedra,  Fábulas y cuentos del Viejo Tíbet". Imagen Hugh E. Richardson, 1949. Región del valle Chyongye. The Tíbet álbum. Pitt Rivers Museum.

León de piedra, imagen de la escultura que según ciertas creencias puede haber inspirado el cuento con dicho título. Imagen Hugh E. Richardson, 1949. Región del valle Chyongye. The Tíbet álbum. Pitt Rivers Museum.

Según Alexandra David-Neel (1868-1929), “Tíbet está lleno de entes horripilantes que persiguen a los hombres y a los animales para arrebatarles la vida y saciarse. Vagan por gusto a través de las estepas y de los bosques, y el viajero corre peligro de topar súbitamente con uno de ellos en cada recodo del camino”

00056019

El tiro con arco era una de las grandes aficciones de los tibetanos y practicado en días festivos. Imagen de Ernest Schäfer, 1938/39, cortesía de Bundesarchive.

Estas creencias, han dado pie a un amplísimo repertorio de literatura oral trasmitida de generación en generación, costumbre milenaria que en la actualidad no está garantizada en Tíbet, con lo que el aporte literario, es un testimonio exquisito del saber popular puro y poco contaminado de los tibetanos, aislados del mundo por la cordillera del Himalaya hasta hace relativamente poco tiempo, coincidiendo con la política de Pekín.

A pesar de la fe en la reencarnación, hay que comer. imagen, Ernst Krause, 1938/39. Cortesía Bundesarchive.

A pesar de la fe en la reencarnación, hay que comer. Imagen, Ernst Krause, 1938/39. Cortesía Bundesarchive.

Pensé, que las fábulas y cuentos seleccionados debían tener una historia previa como eje vertebrador entre la parte literaria, los mensajes de sostenibilidad, el debate sobre los problemas políticos e históricos del Tíbet y el amor al libro como elemento aglutinador de todo ello. El guión, exigía un relato didáctico, inédito y original, un modelo diferente de proemio, más próximo a un relato breve, capaz de poner al lector frente al misterioso Tíbet con el máximo rigor. Debería tener presente el concepto de libro como pieza homogénea capaz de envolver tantas ideas. Con todos estos datos en mi inconsciente nació Kunsang Tapontshang, la mujer tibetana que narra en primera persona la historia y argumentos de los protagonistas, el valor de los cuentos, de la tradición oral y describe muchos detalles del Tíbet místico y desconocido de principios del s. XX hasta la huida del Dalai Lama en 1959 (5).

Tibetano con la cornamenta de una res. Imagen Ernst Krause, 1938/39. Cortesía Bundesarchive.

Tibetano con la cornamenta de una res. Imagen Ernst Krause, 1938/39, cortesía Bundesarchive.

Los buitres son protagonistas en los funerales celestes tibetanos, y alcanzan a tener grandes dimensiones. Imagen, Erns Krause, 1938/39. Cortesía Bundesarchive.

Los buitres son protagonistas en los funerales celestes tibetanos. Hay animales de grandes dimensiones. Imagen, Ernst Krause, 1938/39. Cortesía Bundesarchive.

Muchacha tibetana. Imagen, Ernest Schäfer, 1938/39. Cortesía Bundesarchive.

Muchacha tibetana. Imagen, Ernest Schäfer, 1938/39. Cortesía Bundesarchive.

Madre tibetana con su hijo. Imagen, Ernest Schäfer, 1938/39, cortesía Bundesarchive.

Madre tibetana con su hijo. Imagen, Ernest Schäfer, 1938/39, cortesía Bundesarchive.

 

Muchacha tibetana cargando piedras. Imagen , Bruno Berger, 1938/39, cortesía Bundesarchive.

Muchacha tibetana cargando piedras. Imagen , Bruno Berger, 1938/39, cortesía Bundesarchive.

En cuanto a las ilustraciones, la elección de Carlos Domingo (San Agustín-Teruel, 1969) como ilustrador se produjo de forma natural. Mi relación con él viene de lejos, ha formado parte de todos los proyectos colectivos que he comisariado, es interesante mencionar que durante el tiempo que duró la selección de los textos, le aporté algunos cuentos y fábulas que se descartaron con posterioridad, aunque para dichos relatos, Domingo ya había realizado algunas ilustraciones. Finalmente dichas fábulas y cuentos fueron descartados y sustituidos por otras consideradas más interesantes para la publicación, pero los dibujos los conservé y les di vida en los personajes del mencionado relato inicial. Me resultaba doloroso renunciar y dejar fuera la belleza y singularidad que vi en esos dibujos, así que había que salvarlos. ¿Palabra pintada o pintura escrita? Siempre me pregunto si el lector será capaz de identificar dichas imágenes y si es posible diferenciar entre la pintura realizada sobre lo leído, o la narrativa inspirada en lo previamente pintado.

Carlos Domingo verificando la gama cromática de la edición. Imagen, Vicente Chambó.

Carlos Domingo verificando la gama cromática de la edición en julio de 2012. Imagen, Vicente Chambó.

Domingo inicia su formación plástica en la facultad de Bellas Artes de San Carlos (UPV, Valencia), donde se licencia en 1993 (especialidad de pintura) y donde actualmente es profesor. En ese mismo año realiza su primera exposición individual (Galería José Cataluña, Santander). El primer reconocimiento destacado por su trabajo llega en la XIX convocatoria del Premi Alfons Roig, cuyo jurado estaba compuesto por críticos como Román de la Calle o Daniel Giralt-Miracle, también es premio Senyera de pintura (2004) entre otros. Posteriormente, trabajó en “Vertical leve”, una individual realizada en el Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad MuVIM de Valencia con motivo de dicha distinción. Con las muestras: Você està aquí (Galería Valle Ortí, 2007), Superficie de revolución (Galería Alejandro Bataller, 2011), o Preludio de una edición de fábula (El Caballero de la Blanca Luna, 2011-2012) -por citar solo algunas- confirma su interés especial por la relación del hombre con la naturaleza y su entorno. La composición de la obra de Domingo, es una crítica al trato y abuso que confiere el ser humano a la naturaleza. Entre sus ilustraciones, podemos ver animales tanto en miniatura como a página completa que representan secuencias puntuales de los cuentos o fábulas. En muchas de ellas, desafía el límite, como si las ilustraciones quisieran salirse de los lindes del papel que las custodia. Para realizarlas ha utilizado soportes con tramas variadas, en algunas de ellas se aprecian las marcas del papel verjurado. Todo ello, da muestra del ingenio de un lenguaje gráfico excelente. La bondad de su estética, se emite en un código que puede ser sintonizado tanto por los defensores de las proporciones áureas como por quien ve más allá de una simple composición pictórica limpia. A la belleza en la pintura se la relaciona con manifestaciones artísticas del renacimiento, pero cuando se le añade sanguina y mucha sutileza pertenece a Carlos Domingo.

Verificando colores en julio de 2012. Imagen, Carlos Domingo.

Verificando colores en julio de 2012. Imagen, Carlos Domingo.

Compartir proyectos -en materia de arte contemporáneo- me ha permitido conocer la obra y pensamiento de Carlos Domingo en profundidad, y un editor debe contar con un valor seguro para afrontar una aventura con tantos planteamientos abiertos: el viejo Tíbet, la tradición oral, la tipografía, la sostenibilidad, la plástica, la estética, y demás territorios. Y a juzgar por los grandes cambios que aporta la comunicación en soporte digital, hacer un libro puede ser como internarse en un territorio abrupto con climatología complicada, donde la relación entre ilustrador y editor es definitiva.

Vicente Chambó

 

(1) Hay dos tipos de banderas de plegaria: las de tipo horizontal, denominadas lung ta (que significa “caballo de viento”) en tibetano y las verticales denominadas darchor. “Dar” significa “para aumentar la vida, fortuna, salud y dinero”, “cho” significa “todos los seres sensibles”. Las banderas de plegaria lung ta (horizontales) son las que más hemos visto, poseen una forma rectangular o cuadrada y se encuentran unidas a lo largo de su borde superior a una larga soga. Por lo general son colgadas en una línea diagonal de lo alto a lo bajo entre dos objetos (por ejemplo, una roca y la punta de un mástil) en sitios elevados tales como arriba de templos, monasterios, estupas o pasos en las montañas. Las banderas de plegaria darchor (verticales) son por lo general un gran rectángulo solo que se adosa a un mástil a lo largo de su lado más largo. Tradicionalmente, las banderas se encuentran en grupos de cinco, una por cada uno de los cinco colores elegidos. Representan los 5 elementos en la cosmografía tibetana, y se disponen de izquierda a derecha en un orden específico. Los elementos se encuentran asociados con diferentes colores en sus tradiciones que simbolizan; Azul: cielo-espacio; Blanco: agua; Rojo: fuego; Verde: aire; Amarillo: la tierra.

(2) Los orígenes del Calila y Dimna se pierden en la antigüedad, se trata de una de las primeras referencias de la fábula del lejano oriente en el mundo europeo. La obra reúne fábulas y apólogos que en la India aparecen primero en colecciones como el Panchatantra, o el Mahabarata. En el s. VI dC. el médico y filósofo persa Berzebuey tradujo el Calila e Dimna al pahlevi, y Abdalla Ben Almocafa al árabe en el siglo VIII, de cuya traducción se hizo la castellana en 1251 por orden de quien sería Alfonso X el Sabio, a quién algunos críticos se la atribuyen.

 

(3) Cuentos tibetanos. Ilustraciones De la Helguera, J. Colección, los mejores cuentos de todos los países, nº 18. Barcelona: Publicaciones Araluce, 1936.

 

(4)El Bön es una antigua tradición chamánica y animista tibetana, anterior a la llegada del budismo cuya influencia sobre las creencias del Budismo Tibetano influyó hasta el punto de crear una especie de sincretismo religioso. Para el tibetólogo noruego Per Kværne, el término Bön designa tres tradiciones religiosas tibetanas distintas: en primer lugar, una religión tibetana preexistente al budismo y que es suplantada por éste en los siglos VIII y IX, a continuación, una religión sincrética que aparece en el Tíbet en los siglos X – XI, tiempo en el que el budismo, después de un período de decadencia, se propagó desde India para pasar a ser la fe dominante, y por último, el extenso corpus de creencias populares, a menudo mal definidas, incluida la adivinación, que no son de origen búdico y son comunes a los adeptos del bön o bönpos y a los budistas. Hasta hoy el bön sigue existiendo en Tíbet como religión minoritaria.

 

(5)Para saber más, ejemps: (literalA fines de los años 50, cuando terminaba la primera ola de liberación en Tibet, una antigua esclava de 36 años, de nombre Lando, se levantó frente a un grupo de siervos y esclavos emancipados para dar éste testimonio: Cuando Lando tenía ocho años, a su padre le dieron una paliza a latigazos que lo dejó paralizado. Luego el capataz fue a sacarlo de la cama para que volviera a trabajar. Como no pudo levantarse de la cama, lo mató a latigazos por “fingir” que estaba paralizado; lo mató ahí mismo en la cama. El capataz le dio la espalda al muerto y se llevó arrastrando de la mano a Lando como esclava. Ella tenía que dormir en el establo con las ovejas que se le había ordenado pastorear. El amo la violaba cuando le daba la gana y la esposa celosa la golpeaba hasta dejarla inconsciente. Lando quedó embarazada y el amo la vendió para tapar la “vergüenza”. Lando vivió en ese tormento 28 años. No le permitían tener contacto con su familia. Rezaba por la muerte, pero no se suicidaba por temor a que su reencarnación fuera peor. Cuando llegó la liberación, grupos de revolucionarios fueron a organizar a los esclavos y siervos para tumbar a los opresores. Pero Lando jamás había escuchado la palabra “opresión” y no sabía qué significaba. Pensaba que el sufrimiento que vivía era su propia culpa, su insoslayable karma. Al escuchar su relato, los siervos liberados lloraron y gritaron: “¡Abajo la servidumbre!” Para entonces, Lando era activista y dirigente revolucionaria”.

Strong, Anna LouiseWhen serfs stood up in Tibet: a report. Pekín: New World Press, 1959. Disponible en: http://www.marxists.org/reference/archive/strong-anna-louise/1959/tibet/index.htm

Gyatso, Palden; Shakya, Tsering. Fire under the snow: testimony of a tibetan prisoner. London: Panther, 1998

David Neel, AlexandraViaje a Lhasa. Barcelona: Editorial Península, 1999.

David Neel, AlexandraMagos y místicos del Tíbet. Barcelona: Indigo Ediciones, 1988.

Harrer, Heinrich. Siete años en el Tíbet. Barcelona: Editorial Juventud, 1983

Alfred Bell, Sir CharlesThe Tibet AlbumThe British MuseumPitt Rivers Museum.

Schäfer, Ernst. Expedición de 1938 y 1939. Disponible en: http://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Deutsche_Tibet-Expedition_Ernst_Sch%C3%A4fer

Film GeheimnisBudesarchive. Disponible en: http//www.youtube.com/watch?v=Vmh4GLddGG8

FrenchPatrick. Artículo (The Guardian, 10 marzo, 2009). Disponible en: http: http//www.theguardian.com/world/2009/mar/10/tibet-dalailama

Miles, James. Entrevista sobre el Tibet (CNN WORLD). Disponible en: http://edition.cnn.com/2008/WORLD/asiapcf/03/20/tibet.miles.interview/

Publicado por Vicente Chambó en Pasiones Bibliográficas, SBVJG. Valencia, 2014.

Adiós a Emilio Sdun

Makma quiere rendir homenaje a Emilio Sdun. El artista alemán, afincado desde hace 20 años en España (pedanía cuevana de Los Guiraos) donde instaló su editorial “Prensa Cicuta” y desde donde ha ilustrado numerosos libros y se ha mantenido fiel a su gran pasión por la tipografía falleció victima de una enfermedad detectada hace unos meses.

Una manera de rendir tributo a la persona, al artista y al tipógrafo, la encontramos rescatando la entrevista en exclusiva realizada por makma (12 de diciembre de 2013), en el marco de la primera edición de la Feria del libro de artista de Alicante, FALA, que en la primera edición de la feria le concedió el premio a su trayectoria como editor.

Emilio Sdun (Leubnitz, Sajonia­-1944) empezó su futuro como impresor en la escuela de Artes y Oficios de Berlín en 1963. Pasaron algo más de dos décadas desde el inicio de su formación hasta que fundó su propia editorial. En el año 1984 creó Prensa Cicuta en un taller en Dreieichenhain, cerca de Frankfurt al Main,  en cuyo lugar desarrolló sus trabajos. El nombre de la editorial lo toma de una planta tóxica que crecía en la parte exterior del edificio donde se ubicaba la imprenta (Cicuta), lugar en el que se mantuvo hasta 1996, año en el que Sdun se trasladó a Almería (España) lugar en que reside y trabaja actualmente manteniendo el citado nombre. En la primera etapa de su carrera los libros que salían de su taller estaban impresos en Alemán, pero cuando se traslada a España,  pasa a imprimirlos en castellano. Recientemente (algo más de un año) ha creado la revista Sísifo, en la que como en la mayor parte de su obra predomina el texto en armonía con el espacio. El concepto Sdun pasa por el conocimiento del proceso de trabajo desde el inicio. Muchas de las letras para imprimir las elabora él mismo. Las talla si es necesario antes de montarlas en un molde para componer el texto y estampar, al igual que las ilustraciones que acompañan el texto que también realiza con diversas técnicas, litografía, serigrafia o grabado, por ejemplo. Hablamos siempre de pequeñas tiradas que por sus características se resuelven en libros con textos no muy extensos y con tiradas que van desde ejemplares únicos hasta cien. Su vida gira alrededor de los libros y de los instrumentos para hacerlos, para construirlos letra a letra.

 

L1070890

 

-¿Por qué se decidió a vivir de los libros?

Soy un amante de la poesía y de los libros en general. Tenía una biblioteca en Alemania procedente de la familia con la que conviví desde temprana edad, la recuerdo desde que tengo uso de razón, o antes, tal vez desde los dos o tres años. En ella había títulos de Goethe, Schiler, Eichendorff… parte de ésta biblioteca me la traje de Alemania progresivamente. Conforme iba reformando la casa en España y ganando espacio me iba trayendo la biblioteca y el propio material de imprenta.

 

L1070891

 

-¿Por qué España?

Mi sueño era Inglaterra, Irlanda, sur de Francia y España. En mis últimos años de residencia en Alemania trabajé con Fernando Arrabal en un libro de poemas, y después con la obra de Lorca. Finalmente me cautivó España y concretamente Andalucía. Aunque para ello siempre influyen las vivencias y la casualidad. Concretamente un viaje a Granada, el color de los montes, la Alhambra, la luz y la temperatura. En 1990 encontré en una aldea de Cuevas de Almanzora una pequeña finca con una casa abandonada en la Aldea los Guiraos donde me quedé hasta ahora.

-¿Cómo fue el proceso?

Adquirimos la casa y la fuimos reformando poco a poco hasta trasladarnos definitivamente. Era el año 1996. Desde entonces tengo la residencia y mi taller de trabajo allí.

-¿Cómo da a conocer su trabajo tan aislado de grandes ciudades?

Hubo un momento que considero es importante, en 1999 era el 250 aniversario del nacimiento de Goethe y fuimos invitados a participar en la feria Estampa de Madrid, donde acudimos con una obra realizada para tal fin, titulada “El libro de Zuleika-El diván de Oriente y Occidente”. Era un ejemplar único. Finalmente la obra no fue adquirida en aquel certamen y la conservo en mi casa. En ese mismo año los profesores de la Escuela de Arte de Oviedo me invitaron a realizar unas conferencias y cursos de tipografía y caligrafía con motivo de sus jornadas.  Desde entonces empezaron los contactos con otros institutos y especialmente con la Facultad de Bellas Artes San Carlos de Valencia con Antonio Alcaraz.

 

Mostrando su caja de música

Emilio Sdun mostrando su caja de música en Fala. Imagen Vicente Chambó

 

-¿Cómo ve el futuro del libro?

El taller de Prensa Cicuta es, –creo- uno de los últimos talleres de tipografía. Los jóvenes hoy en día trabajan con ordenadores, impresión digital y nuevas tecnologías. Con la irrupción de lo digital, creo que el libro de calidad y de creación manual tiene un valor añadido, por el hecho de ser realizado manualmente. Esto ayudará para que no se pierda. Lo más complicado lo veo en la creación de los propios tipos para imprimir, puesto que son de plomo, o de madera y se van erosionando o desgastando. La última fundición de tipos que conozco la realizó la fundición Bauer en Barcelona y cerró hace unos años.  Tras una conversación con el director de la compañía el Sr. Hartmann me dijo: sigue con tu trabajo que eres el único.

-Sr. Sdun, sin duda su trabajo ha contribuido a un pequeño renacimiento, a evitar la extinción de la impresión con tipos móviles, ¿Dónde más podemos encontrar continuidad?

Que yo conozca hay gente en Madrid, en Valencia, en Jaén, en Córdoba, en Málaga, en Santander, o en Granada, de los que yo tenga constancia, pero tengo entendido que hay más que continúan con la labor. Es una satisfacción para mí ser una pequeña onda expansiva.

-¿Qué le parecen las ferias de libro de artista que han surgido en los últimos años en España, Arts Libris, Masquelibros, y ahora Fala en Alicante?

Para mí ha sido una sorpresa porque existe una diferencia entre las ferias de Alemania y de España. En este tipo de ferias de Alemania se ven habitualmente ediciones de tiradas pequeñas y en España lo que se ve son muchos libros originales, libros de creación única en los que no se utiliza prácticamente nada la tipografía, con las excepciones de algunos editores como la Seiscuatro y otro que tengo frente a mí y usted conoce mejor que nadie en Valencia (Rie).

Emilio Sdun. Imagen Vicente Chambó

Emilio Sdun. Imagen Vicente Chambó

-¿Entre los alumnos y asistentes a clases y conferencias que usted ha impartido cree que hay la continuidad suficiente como para dedicar una vida profesional a ello?

No sé, (responde con aspecto serio) creo que mucha gente empieza con ilusión, hacen uno, dos libros, puede que alguno más, pero acaban dejándolo para trabajar de camarero por citar una forma de vida entre muchas. Cuando la edad me impida seguir con mi taller no sé qué ocurrirá con todo. En Uelzen (ciudad próxima a Hamburgo) desde hace ya 28 años, si no me equivoco, y con carácter anual, nos reunimos entre 12 y 15 artistas para  realizar una carpeta bajo un tema común en el que cada artista realiza una obra. Desde su origen es un trabajo colectivo relacionado con temas como el agua y los derechos humanos, principales asuntos que nos preocupaban. El espacio es una especie  de torre de agua de 40 metros de altura y cuatro pisos llenos de máquinas para imprimir y fundir letras en linotipia y monotipia. Esta torre: Hans–Hergot-Thurm Uelzen, se puede ver en www.menro.de. Los participantes somos impresores, encuadernadores, maquinistas, fundidores o creativos de mi generación. Pero como he dicho, ahora, las nuevas generaciones con las que he estado en contacto, suelen acabar en su mayoría renunciando al sueño de tener continuidad en una imprenta tipográfica.

Última obra de Emilio Sdun en torre Hans–Hergot-Thurm Uelzen, www.menro.de

Última obra de Emilio Sdun en torre Hans–Hergot-Thurm Uelzen, www.menro.de

-¿Es por lo tanto, el impresor-editor profesional con tipografía móvil una especie a extinguir?

Creo que sí.

 

Vicente Chambó

Juanjo Tornero, toda una vida en dibujos

Una vida dibujando y Cuaderno de dibujante, de Juanjo Tornero
Intervendrán: Manel Granell, Víctor Segrelles y Juanjo Tornero
Café Malvarrosa
C / Historiador Diago, 20
Miércoles 10 de diciembre, a las 20.00h

Dibujo de Juanjo Tornero. Imagen cortesía de Café Malvarrosa.

Dibujo de Juanjo Tornero. Imagen cortesía de Café Malvarrosa.

Café Malvarrosa presenta una serie de dibujos seleccionados del pintor y dibujante Juanjo Tornero, pertenecientes a sus libros ‘Una vida dibujando’ y ‘Cuaderno de dibujante’. Manel Granell y Víctor Segrelles intervendrán junto al autor en dicha presentación de sus publicaciones, acompañada de una exposición de sus dibujos, como parte de una obra realizada diariamente en cuadernos a lo largo de dos décadas.

Dibujo de Juanjo Tornero. Imagen cortesía de Café Malvarrosa.

Dibujo de Juanjo Tornero. Imagen cortesía de Café Malvarrosa.

Se  trata de apuntes del natural, paisajes y múltiples vivencias, todas ellas reunidas como si fueran la memoria visual de un artista intuitivo, profesor de la Universitat de València. En ‘Una vida dibujando’, diseñado por Manel  Granell, se reúnen imágenes y apuntes creados por Tornero a lo largo de casi 30 años, concentrados en 200 páginas. Sin reglas, sin códigos plásticos definidos, con la intención pura y dura de comunicar todo aquello que sale del magín de su autor.

Dibujo de Juanjo Tornero. Imagen cortesía de Café Malvarrosa.

Dibujo de Juanjo Tornero. Imagen cortesía de Café Malvarrosa.

Dibujo de Juanjo Tornero. Imagen cortesía de Café Malvarrosa.

Dibujo de Juanjo Tornero. Imagen cortesía de Café Malvarrosa.