No words: Imágenes sin palabras

No Words. Diversos autores
Sala Gaudía Fotografía
C / Palos, 13. Huelva
Jueves 19 de enero, 2017, a las 20.00h

No Words es la propuesta colectiva de un grupo de  fotógrafos que se han unido para tratar de forma conjunta su relación personal con la fotografía. La fuerza de estas imágenes da sentido al título de esta muestra, ya que el impacto visual hace superfluo el uso de palabras para explicar su sentido, contenido o razón.

La Santa Cena, de Óscar Vázquez Chambó. Imagen cortesía del autor.

La Santa Cena, de Óscar Vázquez Chambó. Imagen cortesía de No Words.

Desde estampas intimistas hasta retratos de crítica social, No Words no ofrece un retrato único y lineal, sino la expresión de un sentir individual, del fotógrafo con su obra, y de esta con el espectador.

Pasear por esta galería de imágenes puede transportarnos a lugares insospechados de nuestra mente y a parajes insólitos de nuestra conducta, pero también a escondites desconocidos del mundo y paisajes nostálgicos de la memoria.

Cinco manzanas a la redonda, de Juan Rodríguez. Imagen cortesía de No Words.

Cinco manzanas a la redonda, de Juan Rodríguez. Imagen cortesía de No Words.

Al mismo tiempo, la exposición es una reivindicación de la fotografía como disciplina artística con entidad propia, como cauce de creación contemporánea llena de calidad y lenguaje comunicativo.

Los autores de No Words son: Marta Areces, Javier Ayuso, Cristina Calvo, Alejandra Carles-Tolrá, Carlos Folgoso, Pedro Galisteo, Nicolás Haro, Oliver Haupt, Andrejs Kovalovs, Diambra Mariani, Veronika Márquez, Robert Harding Pittman, Rubén Plasencia, Manel Quiros, Fernanda Ramos, Juan Rodríguez, Emilio Roselló, Juan Sande, Gabri Solera, Óscar Vázquez Chambó, Lucía Ybarra, Manuel Zamora y Alfonso Zubiaga.

Lugares comunes, de Juan Sande. Imagen cortesía de No Words.

Lugares comunes, de Juan Sande. Imagen cortesía de No Words.

Persistiendo en el recuerdo

80 años después. Imágenes de una tragedia
Obras de Miguel March Pedrós
Museo de Historia de Valencia
C / Valencia, 42. Mislata (Valencia)
Hasta el 30 de octubre de 2016

El valenciano Miguel March Pedrós presenta en el Museo de Historia de Valencia una exposición que resulta ser un auténtico homenaje a las víctimas de la guerra civil. A partir de su colección monográfica de fotografías que lleva recopilando desde 1998, ha conformado una estética y composiciones personales centradas en breves escenas relacionadas con el belicismo y sus consecuencias durante la Guerra Civil Española.

Se sabe que es una etapa en la que los fotógrafos y su trabajo estaban cuidadosamente controlados por ambos bandos debido a que las imágenes suponían información muy valiosa. La colección de fotografías, todas de época, fueron donadas por el artista al Museo Histórico Militar en 2005. En 2010 Miguel March comienza a pintar, reinterpretando dichas fotografías, a través de la pintura acrílica. El resultado se manifiesta en 36 obras que directa o indirectamente se inspiran en hechos históricos y en la cotidianidad del momento bélico.

Cadáver solitario. Fotografía: María Ramis.

Cadáver solitario. Fotografía: María Ramis.

El ejercicio comparativo entre las fotografías y la pintura resulta doblemente impactante. Por un lado, estamos asistiendo a la realidad percibida por testigos de la talla de Robert Capa o Agustín Centelles, que captaron el auténtico horror de la guerra. Ochenta años después podemos observar  la interpretación y la consecuente creación paralela de unas imágenes completamente nuevas.

Diferentes rostros y expresiones acompañan al espectador a largo de una narración que engloba varios lugares clave del país. La muestra nos introduce en una nueva perspectiva de los hechos, desde el alzamiento, pasando por los bombardeos aéreos, e incluso aclarando referencias a las imágenes que sirvieron como herramienta publicitaria, siempre sin olvidar narrar el tratamiento de los sucesos tanto desde la visión de un bando, como de otro. Mediante esas nuevas imágenes creadas por March, y también las de época, asistimos a un recorrido donde, el reflejo del hecho histórico va quedando de lado, para centrarse en la figura humana, la del civil que ha quedado impactado, muchas veces desprendido del sentir político y obligado a batallar en una guerra fratricida que no es la suya.

En este sentido, al final de la exposición se fomenta la interacción con los visitantes, animándoles a dejar testimonio. Además, se ha puesto en marcha una iniciativa que va más allá de esta interacción y trata de recoger los datos de contacto de aquellas personas que vivieron la guerra civil y quieran compartir su experiencia. Se propone que concedan una entrevista al museo y así, añadir dicha información a un archivo. Una buena manera de recopilar fuentes de primera mano para recuperar la memoria colectiva de un momento histórico que marcó un antes y un después en la sociedad española.

Parte final de la exposición donde se anima a dejar testimonio. Fotografía: María Ramis.

Parte final de la exposición donde se anima a dejar testimonio. Fotografía: María Ramis.

María Ramis.

Callejero ilustrado

Valencia Se Ilustra
Cafetería Llépol
C / Navellos, 10. Valencia

Que Valencia es tierra de artistas no es ninguna novedad, pero la cantera de dibujantes, pintores y creadores plásticos en general nunca fue tan rica y variada como ahora. Aprovechando esa ebullición creativa que se plasma en el mundo del cómic, de la novela gráfica y la publicidad, Espai Rambleta, en colaboración con Cervezas Alhambra, ha lanzado un desafío al colectivo de ilustradores. Representar su visión personal de algunos de los hitos más característicos de la ciudad, bien sean barrios, monumentos o lugares de interés. Valencia Se Ilustra se concibe como un callejero o plano en imágenes con un toque artístico subjetivo y original.

La Casa Judía, de Pepitagrilla. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

La Casa Judía, de Pepitagrilla. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Las obras que se presenten se darán a conocer vía on line a través de Instagram y mediante una serie de exposiciones de periodicidad trimestral que culminará el próximo verano con una muestra conjunta de todos los artistas participantes.

La primera entrega de este callejero iconográfico ya se puede visitar en la cafetería Llépol (Navellos, 10). Las seis primeras firmas son: Lawerta, María Rodilla, Pablus, Laura Castelló, Atypical Valencia y Pepitagrilla. En una efusión de colorido e imaginación recrean sobre el papel los populares barrios de Benicalap y el Cabanyal, edificios emblemáticos como Alcosa, Rambleta o La Casa Judía y tótems urbanos como la Estació del Nord. Una visión nueva y refrescante de la ciudad que todos conocemos y que adquiere una dimensión calidoscópica.

Obra de Jorge Lawerta. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Obra de Jorge Lawerta. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Nuevos talentos

Por otra parte, en Espai Rambleta se ha puesto en marcha las residencias de doce jóvenes, cuatro de ellos valencianos, seleccionados por el proyecto europeo Under 25, Alternative routes to ripen through theater. Los elegidos, de entre 18 y 24 años disfrutan  las residencias y laboratorios  impartidos por profesionales: Roger Bernat, Cristina Blanco, Bea Fernández (La Poderosa), Agost Produccions y La Dula. Este proyecto consiste en un proceso de convivencia, creación y crecimiento de estos nuevos artistas  que concluirá en una muestra colectiva el próximo 28 de julio. Finalizará la estancia en Valencia, continuará en Torres Vedras (Portugal) y en Manchester (Gran Bretaña).  Todo el proceso será contado por los propios alumnos a través de un  blog y una cuenta de Instagram creadas para la ocasión.

“El objetivo de Under25 es facilitar la emergencia de nuevas voces, discursos y producciones únicas y contemporáneas, así como promover el intercambio cultural y lingüístico entre los países participantes, siempre con el fin de estimular la creación de nuevos públicos y trabajo con las audiencias”, señalan los organizadores.

Espai Rambleta, la Escuela del Actor  e Inestable son la representación valenciana de esta iniciativa que, mediante los laboratorios, dibujarán algunas de las líneas motoras del proyecto. La investigación en nuevos lenguajes y nuevas dramaturgias, nuevas audiencias y relaciones con los espectadores, y nuevos espacios de residencia.

Benicalap, de María Rodilla. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Benicalap, de María Rodilla. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Alcosa, de Pablus. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Alcosa, de Pablus. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Bel Carrasco

Ruta del cómic

V Jornadas de Cómic, Valencia Línea Clara, Prehistoria y cómic
Mercado de Tapinería (24-26 junio), IVAM (hasta 2 de octubre), Museo de Prehistoria (hasta noviembre de 2016)

Cómic, tebeos, historietas…Da igual el nombre que les demos. Imágenes y textos hacen muy buenas migas. Viñetas y bocadillos entablan una productiva alianza, pues las primeras actúan de reclamo entrando por los ojos, y las palabras confirman y amplían lo que se está viendo. Los dos hemisferios cerebrales trabajan al unísono para interpretar una historia y gozar de ella. Tras el cuento ilustrado que te leen los padres y abuelos, el tebeo es la primera lectura. La primera que uno elige. Con el paso de los años algunos se pasan al libro, pero otros muchos permanecen fieles a la inmediatez del cómic que ya ha conquistado el título de octavo arte ingresando en un par de museos valencianos: el IVAM y el Museo de Prehistoria. Además, del 24 al 26 de junio el Mercado de Tapinería se convertirá en un gran quiosco ilustrado con las Jornadas del Cómic de Valencia. Es evidente que los héroes de la historieta han elegido la ciudad del Turia y el inicio del cálido verano para manifestarse.

Valencia Línea Clara. Imagen cortesía del IVAM.

Valencia Línea Clara. Imagen cortesía del IVAM.

Miguel Calatayud, Sento Llobell, Mique Beltrán, Manel Gimeno, Micharmut, Daniel Torres, Mariscal… ¿A quién lo le suenan estos nombres vinculados a la etapa dorada del cómic valenciano desde finales de los setenta a su máximo esplendor una década después? La exposición VLC. Valencia Línea Clara, inaugurada el 9 de junio en el IVAM, rinde homenaje a estos artistas que por fin reciben la consideración que se merecen al ver sus obras ocupar el contenedor más prestigioso de la ciudad. Bajo el influjo de Equipo Crónica y Equipo Realidad este puñado de excelentes dibujantes se cobijaron bajo el paraguas Nueva Escuela Valenciana, “una etiqueta comercial con la que no se identifican”, según Álvaro Pons, comisario de la muestra.

Incluye un total de 200 originales de estos autores y una selección de revistas y fanzines que, al igual que ellos, marcaron en su día un punto de inflexión y deriva hacia la modernidad: Víbora, Bésame Mucho, Cairo, El Gat Pelat.

Cartel de Prehistoria y cómic del Museo de Prehistoria de Valencia.

Cartel de Prehistoria y cómic del Museo de Prehistoria de Valencia.

Túnel del tiempo

La exposición del Museo de Prehistoria, comisariada también por Pons, viaja todavía más lejos hacia el pasado en un intrépido viaje a los albores de la humanidad. Prehistoria y cómic reúne más de un centenar de tebeos publicados entre principios del siglo XX y la actualidad e incluye conferencias, talleres y visitas concertadas que se irán sucediendo hasta finales de noviembre. El itinerario de la muestra se inicia con una reflexión sobre la representación gráfica prehistórica en torno a tres aspectos relacionados con el mundo de la narración gráfica. Las primeras ilustraciones que plasman el origen de la Humanidad, un guiño al arte rupestre levantino y la novela de ficción como fuente de inspiración de muchos autores de tebeos.

En un segundo ámbito se muestran distintos personajes que aparecen en los comics, tanto los de trazo infantil y caricaturesco como los realistas, incluidos héroes selváticos y los primitivos monstruosos. Purk el Hombre de piedra, el Pequeño Pantera Negra, Altamiro de la cueva, Hug el troglodita, junto a  iconos del cómic americano, como Alley Oop, Tor, Los Picapiedra o Turok, además de otros héroes prehistóricos del cómic francófono: Tounga, Rahan, o las nuevas heroínas Lucy o Vo’ hounâ. El tercer ámbito se estructura en cinco bloques: el útil, el fuego, el mundo de fieras, el arte paleolítico y el megalitismo.

Cartel de las V Jornadas de Cómic de Valencia en el Mercado de Tapinería.

Cartel de las V Jornadas de Cómic de Valencia en el Mercado de Tapinería.

Batallas de dibujantes

Hay superhéroes que no llevan máscaras, ni mallas o capa voladora pero realizan increíbles prodigios. Como los miembros de la Asociación Valenciana de Cómic (Asovalcom) que, con el mínimo apoyo institucional, llevan ya cinco años realizando encuentros anuales para difundir su afición, las Jornadas de Cómic de Valencia. El Mercado de Tapinería se convertirá del 24 al 26 de junio en punto de encuentro de unos 3.000 amantes de las historietas procedentes de toda España. Habrá charlas, talleres para niños, exposiciones, presentaciones, mercadillo profesional y batallas de dibujantes.

El magnífico y sugerente cartel de esta edición es obra de Pepe Moreno y entre los platos fuertes figuran la exposición de Carlos Azagra, las ilustraciones pop de El Quijote de Miguel Ángel Martín y una colectiva de una veintena de autoras desde Ana Oncina a Xùlia Vicente. También la presentación de El ala rota de Antonio Altarriba y Kim, secuela de El arte de volar en el que el autor recrea la vida de sus padres. Un pasacalle presidido por la efigie de Pumby pondrá broche final a la gran fiesta del cómic valenciano.

Bel Carrasco

El hogar ¿dulce hogar? de Rogelio López Cuenca

Les pronoms febles, de Rogelio López Cuenca
Galería pazYcomedias
Plaza del Patriarca, 5. Valencia
Hasta el 6 de febrero de 2016

Hay dos frases, hechas con diferentes palabras y materiales, en la galería pazYcomedias que sirven como detonante del trabajo de Rogelio López Cuenca. Una es ésta: “Poéticamente habita el hombre”, de Hölderlin. La otra, del acerbo popular, se refiere al ‘Home, sweet home!’ (hogar, dulce hogar). Con ambas, previamente dislocadas, cuestiona la imagen que de esa habitabilidad tenemos en la actualidad, donde lo privado y lo público a veces se confunden. Y lo hace, siguiendo al propio Hölderlin, habitando él poéticamente esa realidad que cuestiona.

López Cuenca entiende ese trabajo poético como “la china que viene a interrumpir el fluido de las convicciones que tenemos”. En este caso, referido a su exposición ‘Les pronoms febles’, cuestionando esa “idealización del espacio doméstico”. Por eso del ‘Home, sweet home’, el artista se pasa al ‘Home, swept hole’ (algo así como hogar barrido de agujeros), con el que advierte que tras esa imagen amable de la vivienda ofrecida en los anuncios publicitarios y televisivos, se ocultan muchas otras casas de habitabilidad más áspera.

Instalación de Rogelio López Cuenca en la exposición Les pronoms febles. Imagen cortesía de pazYcomedias.

Instalación de Rogelio López Cuenca en la exposición Les pronoms febles. Imagen cortesía de pazYcomedias.

Rogelio López Cuenca extiende al recinto privado la crítica que en el IVAM hace del turismo oficial en los espacios públicos. Y como lo hace poéticamente, subraya “la complejidad y los espacios de tensión” que percibe en esa construcción idealizada de la vivienda, mediante el “extrañamiento del lenguaje”. Así, las instalaciones y videos que conforman su trabajo en pazYcomedias están hechos con palabras de diferentes tipografías e imágenes entremezcladas provenientes de ámbitos distintos.

“Construyo formas poéticas con elementos que no lo son”. Por ejemplo: en la frase de Hölderlin, hay sílabas hechas con un plato original del Fondo Monetario Internacional o que remiten a compañías de seguros u otras empresas. Lo mismo sucede en los tres videos, donde aparecen imágenes del mundo publicitario con otras de carácter documental o fílmico, para producir esa tensión entre elementos dispares. Esa utilización de materiales ajenos también forma parte de su forma de entender el arte. “Estoy en contra de la originalidad”.

Instalación de Rogelio López Cuenca en la exposición Les pronoms febles. Imagen cortesía de pazYcomedias.

Instalación de Rogelio López Cuenca en la exposición Les pronoms febles. Imagen cortesía de pazYcomedias.

En un texto elocuentemente titulado ‘Yo me acuso’, López Cuenca dice: “Me acuso de tener conciencia de formar parte de un diálogo permanente con una inmensa herencia cultural precedente”, y de “creer que toda obra de arte deriva de otras previas que forma con ellas un tejido, una red”. Con parte de ese tejido construye ‘Les pronoms febles’, referidos a la dificultad que tales pronombres débiles tienen para el que aprende catalán y, por extensión, a todo aquel que pretende un mensaje unívoco. Lenguaje, en todo caso, que cuestiona esa “construcción cultural en torno a la vivienda”, cuya imagen “ha tomado una dirección distinta”.

Rogelio López Cuenca mezcla los hogares de las revistas de decoración y sus derivados (anuncios de periódicos, casas de lujo en televisión), con espacios domésticos menos gratos.  “Textos e imágenes con blancos que debe llenar el lector espectador”. Palabras de ‘Home swept hole’, libro suyo de poemas que fue el germen de todo, aparecen igualmente desplegadas por las paredes de la galería a modo de un rítmico y extraño lenguaje que se va “trenzando por azar”. No hay un solo hogar en pazYcomedias, porque ese hogar “no es el mismo en todas las casas del mundo”, concluye el artista.

Instalación de Rogelio López Cuenca en la exposición Les Pronoms Febles. Imagen cortesía de pazYcomedias.

Instalación de Rogelio López Cuenca en la exposición ‘Les pronoms febles’. Imagen cortesía de pazYcomedias.

Salva Torres

Imágenes engañosas

Harun Farocki. Lo que está en juego
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 22 de mayo de 2016

El título con el que han sido editados sus ácidos textos en las revistas Filmkritik y Trafic ya lo dice casi todo: ‘Desconfiar de las imágenes’. Ahí está resumido el modo en el que Harun Farocki concibe esas imágenes, que ahora reúne por primera vez en España el IVAM, en colaboración con la Fundación Tàpies. Imágenes reales, muchas de ellas captadas con videocámaras, e imágenes virtuales que vienen a darse la mano para explicar esa forma lábil que tienen las imágenes de construir la realidad. Una realidad que Farocki desenmascara utilizando las propias imágenes como material de engaño.

Imágenes de la exposición 'Lo que está en juego', de Harun Farocki, en el IVAM.

Imágenes de la exposición ‘Lo que está en juego’, de Harun Farocki, en el IVAM.

La exposición Lo que está en juego, comisariada por Carles Guerra y Antje Ehmann, pretende llamar la atención sobre ese carácter epidérmico de lo visual, ocultador de otras capas más profundas de la realidad. “Vivimos rodeados de pantallas, de millones de imágenes, y lo que Harun Farocki nos dice es que hay que desconfiar de ellas, tener una actitud crítica”, señaló José Miguel Cortés, director del IVAM. Actitud que salta a la vista en la galería donde se exhiben los trabajos del cineasta que tachó de conformista el cine de Wenders, Fassbinder o Schlöndorff, lo cual da muestra del lugar extraterritorial de su cine.

En el cortometraje Inextinguishable Fire (Fuego Inextinguible), por poner un ejemplo al que aludió Carles Guerra, un hombre hace las veces de un vietnamita que narra ante la cámara los efectos de las bombas de napalm. Para ello, apaga un cigarrillo en su brazo comparando los 400 grados de esa insignificante pero dolorosa quemadura, con los 3000 grados alcanzados en aquella bárbara explosión. Farocki, tras lo cual, advierte al espectador: “Primero cerrarán los ojos ante las imágenes, luego cerrarán los ojos ante la memoria, después ante los hechos y, finalmente, los cerrarán ante todo el contexto”.

Imagen de la exposición 'Lo que está en juego', de Harun Farocki, en el IVAM.

Imagen de la exposición ‘Lo que está en juego’, de Harun Farocki, en el IVAM.

Las videoinstalaciones que primero se exhiben en el IVAM, para después viajar en junio a la Fundación Tàpies, intentan abrir esos ojos del espectador acostumbrado a ver la parte más edulcorada de las imágenes. “Farocki, deconstruyendo el sentido de las imágenes, nos incita a aprender a mirar”, subrayó Cortés. “Es un trabajo que requiere detenerse para advertir su carácter crítico”, explicó Antje Ehmann, viuda del cineasta. Para Carles Guerra, el cine desconfiado de Farocki “entra en el lenguaje y lo desmonta”, de ahí su rebeldía ante aquellos otros cineastas alemanes que obedecen las reglas cinematográficas.

Lo que está en juego reúne desde sus primeros cortometrajes, algunos recientemente restaurados, a sus más recientes videoinstalaciones, junto a programas de televisión en los que Farocki retrata a otros artistas. “Produjo mucho para televisión”, indicó Guerra, destacando la cadencia natural de su trabajo hacia espacios alejados del cine. “Su lenguaje encaja mejor en galerías y museos por la singularidad de su lenguaje”, añadió el comisario y director de la Fundación Tàpies.

Imagen de la exposición de Harun Farocki en el IVAM.

Imagen de la exposición de Harun Farocki en el IVAM.

El trabajo de Harun Farocki aborda desde el documental a las nuevas tecnologías, ya sean aplicadas a la simulación militar o los videojuegos. “Empezó haciendo películas documentales para acabar obsesionado con los videojuegos y el pixel de la imagen”, apuntó Guerra. Ese acercamiento a lo real de la huella fotográfica está, en cualquier caso, presente a lo largo de su producción, ya sea en forma de ese brazo quemado a golpe de cigarrillo o mediante la presencia de la muerte recogida en la videocámara de un centro penitenciario. Y es que lo que está siempre verdaderamente en juego en la obra de Farocki es el continuo desenmascaramiento de la realidad. Un juego que explora sus diversas capas, en su afán por alcanzar el tuétano de la misma. “Imágenes que te envuelven y se apoderan de nosotros”, señaló Cortés en relación al conjunto expositivo.

Ver la noticia en El Mundo Comunidad Valenciana

Imágenes de la exposición de Harun Farocki en el IVAM.

Imágenes de la exposición ‘Lo que está en juego’, de Harun Farocki, en el IVAM.

Salva Torres

Primera exposición de Nástio Mosquito en España

METANOEO, Nástio Mosquito
Espai d’art Contemporani de Castelló
Del 29 de enero al 15 de mayo de 2016

Nástio Mosquito (Angola, 1981) es un artista multimedia, cuya actividad artística se ha desarrollado en el campo de la performance y la instalación, enfrentando en su trabajo a distintos estereotipos culturales y situándose él mismo en una posición central para problematizar tanto su identidad personal como la de su público. Protagonista de sus piezas audiovisuales, utiliza la confusión identitaria para plantearnos el modo como la «locura humana» se manifiesta en la vida moderna.

La obra de Mosquito no resulta fácil de clasificar. En METANOEO, su primera exposición en España, recurre al lenguaje popular, de la música y de imágenes periodísticas para hacer aflorar tensiones presentes en la política, la vida contemporánea, la filosofía, la práctica curatorial y el mercado global del arte. El resultado es una serie de piezas descritas como divertidas, frescas, cínicas, profanas y vulgares, abarcando el cine, la música, la performance teatral, el vídeo y la instalación, frente a las cuales resulta difícil permanecer indiferente.

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En formas diversas Mosquito nos señala un futuro con distinciones claras entre las diversas formas artísticas, entre la cultura popular y las bellas artes y en el que la categorización de las identidades culturales se habrá convertido en algo superfluo o irrelevante. Su propia conciencia como miembro del mundo del arte convive con su preocupación por la política africana y concretamente por la angoleña —plasmada en su tratamiento del legado de la larga y sangrienta guerra civil de su país—, las políticas sexuales, el consumismo desenfrenado y otros síntomas de la globalización.

Formado en la industria de la televisión, donde trabajó como director y cámara, la práctica artística de Mosquito sobresale por su energía, inteligencia e ingenio. También ha participado a menudo en conciertos y festivales de música, realizando sus performances en el contexto de la creación visual y manteniendo una activa presencia online. En sus obras Mosquito ocupa el centro de la escena asumiendo frecuéntemente y mediante imitaciones diversos papeles para expresar ideas que se le ocurren, no tanto a partir de sus creencias personales como de observaciones sobre las contradicciones del comportamiento humano, tan patentes en la existencia moderna.

La distancia entre su identidad real y esas caracterizaciones le permiten expresarse de diversas formas: transgresor, cool, cínico, irreverente o vulgar. En viñetas complejas que evocan una larga tradición de poesía recitada e improvisación musical, nos brinda una dimensión alternativa a la forma en la que experimentamos el arte, así como las tensas realidades de nuestra sociedad globalizada.

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Un personaje frecuente en su trabajo es el de «Nástia», un sabiondo con falso acento ruso, un auténtico monstruo producto de la Guerra Fría, que representa a la perfección todos esos adjetivos. Nástia, el alter ego de Mosquito, surge periódicamente en su obra para proponer un retrato contradictorio del artista que sugiere un estado de ambivalencia constante.

El artista describe esa dualidad, su identidad alternativa, como «una forma de crear espacio… de incitarte a ver las cosas de otra manera». En la exposición se muestra la obra Nástia’s Manifesto (2008), una proyección circular cuyas palabras clave son: Hypocritical, Ironic y Do Not Give a Fuck (Hipócrita, irónico y no importa una mierda).

El lenguaje, deliberadamente provocativo, evidencia la fascinación del artista por la retórica. En sus propias palabras: «Me encanta el lenguaje, esas palabras que transmiten ritmo, deconstrucción… Uso todo lo que tengo a mano».

En Demo de Cracía (2014) el artista aparece en un estudio para rodar un videoclip para su single. Ahí, frente a una gran pantalla verde, danza y actúa antes de lanzarse a un discurso sobre Angola y la identidad. En esta exposición se estrenan la video instalación My father has no surname (2016) y la audio instalación Storytelling (2016).

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METANOEO es una colaboración con el artista español Vic Pereiró, colaborador habitual en los últimos 6 años. Junto a Vic Pereiró, Nástio forma el colectivo artístico llamado Nastivicious. Colectivo que para esta exposición produce una obra nueva obra: So much trouble in the world (2016), también se muestran sus piezas anteriores: Acts (2012) y iFind (2015). En definitiva, su aparente alegre performatividad, se convierte en un marco para hablar de temas que recorren desde la historia colonial hasta la dinámica geopolítica variable de las relaciones humanas. La poderosa presencia personal de Mosquito, el hábil sentido de la dinámica espacial y el humor perspicaz se combinan para desafiar nuestras percepciones de lo que consideramos confortablemente familiar.

En torno a Osama Bin Laden, ¿realidad o ficción?

Osama, de Kepa Garraza
Combustión Espontánea Art Gallery
C / Colmenares, 11. Madrid
Hasta el 7 de noviembre de 2015

¿Realidad o ficción? ¿Cuán verídicas son las imágenes que podemos encontrar en prensa y televisión? ¿Hasta qué punto la información es o no ocultada? Damos por verídico todo lo que se muestra en los medios de comunicación, imágenes retocadas parecen reales, información alterada parece veraz. El artista Kepa Garraza (Berango, Vizcaya, 1979) pretende hacernos reflexionar acerca de estas cuestiones valiéndose de una de las noticias más relevantes en la actualidad, los diferentes puntos de vista de la muerte de Osama Bin Laden y sus consecuencias.

Lo hace en la Galería Combustión Espontánea, donde utilizando el metalenguaje cuestiona “los procesos de legitimación institucionales” hablando “con ironía de sus discursos hegemónicos y de la fragilidad estructural que refleja una sociedad en permanente crisis”, explica el propio artista, recientemente galardonado con el premio ‘al mejor proyecto ESTAMPA 2015 / Casa Velázquez’.

Obra de Kepa Garraza en la exposición Osama. Imagen cortesía de Combustión Espontánea Art Gallery.

Obra de Kepa Garraza en la exposición Osama. Imagen cortesía de Combustión Espontánea Art Gallery.

Poniendo en contexto la figura de Osama Bin Laden y analizando la crónica de su muerte, podríamos partir de su pacto con la CIA en la Guerra de Afganistán contra la URSS, finalizada la guerra y tras un intento estadounidense de explotación e invasión en tierras iraquíes, Osama Bin Laden rompe sus lazos con la gran potencia mundial y forma el grupo Al Qaeda, formación que tratará de enfrentarse a EEUU y a todo aquel que vaya en contra de su ideología.

Este grupo presuntamente organizó y financió ataques por todo el mundo, entre ellos, el atentado a las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001. Realmente, ¿hasta qué punto Osama propició todos los ataques terroristas que se le asignan? ¿Participó en el ataque del 11S, o se trata de una culpabilidad pactada por los Estados Unidos con la excusa de poder atacar Afganistán? Hoy en día éstas y otras muchas cuestiones siguen vigentes en torno a la figura del líder islamista.

Obra de Kepa Garraza en la exposición Osama. Imagen cortesía de Combustión Espontánea Art Gallery.

Obra de Kepa Garraza en la exposición Osama. Imagen cortesía de Combustión Espontánea Art Gallery.

La exposición Osama analiza el final de esta historia, la operación militar que acabó la madrugada del 2 de mayo de 2011 con la vida de Bin Laden y sus consecuencias en los medios de comunicación, recreando imágenes que nunca han visto la luz con otras que han llegado a todos nosotros.

Kepa Garraza consigue hacernos reflexionar acerca de las cuestiones planteadas mediante una cuidada técnica basada en las pinturas de historia del S.XIX, que se podrían definir como imágenes preperiodísticas, pudiendo establecer relaciones pictóricas y compositivas en las obras que aquí se presentan con clásicos como ‘Los fusilamientos del 3 de mayo’ de Goya o ‘La balsa de la medusa’ de Gericault.

Con una linea hiperrealista, representación fidedigna y representación ficcionada se entremezclan para crear una atmósfera inquietante en donde Kepa Garraza logra su intención, que cada uno de nosotros busque su propia verdad. Reinterpretando el viejo refrán,’una imagen no vale más que mil palabras’.

Obra de Kepa Garraza.

Obra de Kepa Garraza en la exposición Osama. Combustión Espontánea Art Gallery.

Fotografiar un cadáver, ¿documento, espectáculo?

Fragments #0
Centre Cultural La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 10 de mayo

No hay tantas fotografías como otros años. Ni tantas de fotoperiodistas valencianos. Tampoco tiene la forma de almanaque visual de los hechos más relevantes acontecidos en la Comunidad Valenciana. Y tampoco se presentan al modo tradicional de las secciones informativas de cualquier medio. De hecho, ‘Fragments d’un any’, tras diez ediciones, desaparece como tal para convertirse en ‘Fragments #0’. Lo hace con el objetivo de agitar el periodismo gráfico, mostrando imágenes en apartados que invitan a la reflexión.

Fotografía de Manu Fernández en 'Fragments #0'. Cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Fotografía de Manu Fernández en ‘Fragments #0′. Cortesía de La Nau de la Universitat de València.

La exposición que acoge La Nau está estructurada en cinco secciones: límites, espectáculo, transición, lenguaje y periodista gráfico. Siendo igualmente fragmentos del quehacer de los ‘fotoreporteros’, se presentan con otra intención. Diríase, siguiendo la idea de Juan José Millás, que dada la convulsa realidad, al igual que Freud se encargó de la interpretación de los sueños, alguien se tendría que encargar de la interpretación de la vigilia. Tal es la pretensión de Pablo Brezo, comisario de la muestra organizada y producida por la Universitat de València y la Unió de Periodistes Valencians, en colaboración con Consum y Doctor Nopo.

Fotomontaje de las imágenes de Nathan Weber en 'Fragments #0'. La Nau de la Universitat de València.

Fotomontaje de las imágenes de Nathan Weber en ‘Fragments #0′. La Nau de la Universitat de València.

Y para ello, nada mejor que tomar la fotografía de Nathan Webber que preside la sección dedicada a los límites del periodismo gráfico. En ella se ve a un grupo de periodistas fotografiando el cadáver de Fabienne Cherisma, víctima del terremoto de Haití de 2010. ¿Documento o espectáculo? Lo mismo cabría decir de esa otra imagen en la que aparecen dos chicas haciéndose un selfie con catástrofe al fondo. La muerte y los desastres naturales transformados en objeto de uso mercantil e incluso fetichista.

Pablo Brezo, que presentó la exposición junto al vicerrector de Cultura, Antonio Ariño, y el presidente de la Unió de Periodistes, Sergi Pitarch, destacó que eso era precisamente lo que se pretendía: “Más reflexión, más crítica; que el público entienda el papel del fotoperiodista”. También los “conflictos éticos” (Pitarch) que promueven con su trabajo a pie de calle, allí donde una fotografía puede resumir lo que está pasando o desencadenar la polémica por herir ciertas sensibilidades. Dónde está el límite entre la información objetiva y la carnaza periodística, sabedora del morbo que suscitan ciertas imágenes, es otra de las cuestiones sugeridas en el nuevo formato de ‘Fragments #0’.

Fotografía de Biel Aliño en 'Fragments #0'. Cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Fotografía de Biel Aliño en ‘Fragments #0′. Cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Se acabó esa retahíla de fotografías acuñadas por los periodistas gráficos valencianos en una presentación a mansalva. Ahora la presentación se concibe al servicio de la reflexión, perdiendo precisamente la espectacularidad de antaño y su carácter crítico más rabioso, a favor de un pensamiento más sosegado. Sigue habiendo imágenes de fotoperiodistas valencianos: Biel Aliño, Fernando Bustamante, Germán Caballero, Juan Carlos Cárdenas, García Poveda, Kai Försterling, Miguel Lorenzo, Irene Marsilla, MAO, Eva Ripoll, Roberto Solsona. Pero la selección, que sin duda escocerá a muchos, forma parte de un conjunto más amplio de imágenes y autores ligados en torno a esa idea del cuestionamiento del periodismo gráfico.

Fotografía de Nathan Weber en 'Fragments'.

Fotografía de Nathan Weber en ‘Fragments #0′. La Nau de la Universitat de València.

Salva Torres