Tres flamencas en New York

Gipsy Cabaret
Sala Russafa
C / Denia, 55. Valencia
Del 4 al 6 de marzo de 2016

Cuando algunos esgrimen una incipiente recuperación económica, España sigue sufriendo una  sangrante fuga de talentos. Sin embargo, aunque podemos encontrar algunos paralelismos, es algo distinta de la que vivió el país cuando, tras la guerra civil, se produjo un éxodo de artistas no sólo por cuestiones ideológicas, también puramente alimenticias.

Sala Russafa acoge del 4 al 6 de marzo Gipsy Cabaret, una divertida propuesta que recrea el viaje a Nueva York de tres flamencas que huyen de la miseria y la incultura. En la gran manzana les espera una prima que se abrió camino en ‘las Américas’, montando su propio cabaret.

Gipsy Cabaret. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Gipsy Cabaret. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Un espacio de mentalidad abierta, donde se fusionan culturas y ritmos. Sobre aquellas tablas, su duende y su gracia les llevarán a conseguir el éxito, con contratos millonarios para dar la vuelta al mundo. Y años más tarde volverán al mismo escenario cargadas de recuerdos, de vivencias y de experiencia.

Dentro del ‘Ciclo de compañías Valencianas’, regresa al teatro de Ruzafa Xhido Teatro-Danza, una formación que ya lo visitó en 2012 con la propuesta multidisciplinar Pretextos. En marzo regresa con esta divertida pieza, que ha pasado por el café teatro y que ahora llega a las tablas en un formato ampliado, que permite profundizar en la entrañable historia de estas buscavidas, contada en clave de swing, mezclando la interpretación y la improvisación, el canto, la danza, el flamenco y hasta el claqué.

Escena de Gypsi Cabaret.

Escena de Gipsy Cabaret. Imagen cortesía de Sala Russafa.

En torno a Osama Bin Laden, ¿realidad o ficción?

Osama, de Kepa Garraza
Combustión Espontánea Art Gallery
C / Colmenares, 11. Madrid
Hasta el 7 de noviembre de 2015

¿Realidad o ficción? ¿Cuán verídicas son las imágenes que podemos encontrar en prensa y televisión? ¿Hasta qué punto la información es o no ocultada? Damos por verídico todo lo que se muestra en los medios de comunicación, imágenes retocadas parecen reales, información alterada parece veraz. El artista Kepa Garraza (Berango, Vizcaya, 1979) pretende hacernos reflexionar acerca de estas cuestiones valiéndose de una de las noticias más relevantes en la actualidad, los diferentes puntos de vista de la muerte de Osama Bin Laden y sus consecuencias.

Lo hace en la Galería Combustión Espontánea, donde utilizando el metalenguaje cuestiona “los procesos de legitimación institucionales” hablando “con ironía de sus discursos hegemónicos y de la fragilidad estructural que refleja una sociedad en permanente crisis”, explica el propio artista, recientemente galardonado con el premio ‘al mejor proyecto ESTAMPA 2015 / Casa Velázquez’.

Obra de Kepa Garraza en la exposición Osama. Imagen cortesía de Combustión Espontánea Art Gallery.

Obra de Kepa Garraza en la exposición Osama. Imagen cortesía de Combustión Espontánea Art Gallery.

Poniendo en contexto la figura de Osama Bin Laden y analizando la crónica de su muerte, podríamos partir de su pacto con la CIA en la Guerra de Afganistán contra la URSS, finalizada la guerra y tras un intento estadounidense de explotación e invasión en tierras iraquíes, Osama Bin Laden rompe sus lazos con la gran potencia mundial y forma el grupo Al Qaeda, formación que tratará de enfrentarse a EEUU y a todo aquel que vaya en contra de su ideología.

Este grupo presuntamente organizó y financió ataques por todo el mundo, entre ellos, el atentado a las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001. Realmente, ¿hasta qué punto Osama propició todos los ataques terroristas que se le asignan? ¿Participó en el ataque del 11S, o se trata de una culpabilidad pactada por los Estados Unidos con la excusa de poder atacar Afganistán? Hoy en día éstas y otras muchas cuestiones siguen vigentes en torno a la figura del líder islamista.

Obra de Kepa Garraza en la exposición Osama. Imagen cortesía de Combustión Espontánea Art Gallery.

Obra de Kepa Garraza en la exposición Osama. Imagen cortesía de Combustión Espontánea Art Gallery.

La exposición Osama analiza el final de esta historia, la operación militar que acabó la madrugada del 2 de mayo de 2011 con la vida de Bin Laden y sus consecuencias en los medios de comunicación, recreando imágenes que nunca han visto la luz con otras que han llegado a todos nosotros.

Kepa Garraza consigue hacernos reflexionar acerca de las cuestiones planteadas mediante una cuidada técnica basada en las pinturas de historia del S.XIX, que se podrían definir como imágenes preperiodísticas, pudiendo establecer relaciones pictóricas y compositivas en las obras que aquí se presentan con clásicos como ‘Los fusilamientos del 3 de mayo’ de Goya o ‘La balsa de la medusa’ de Gericault.

Con una linea hiperrealista, representación fidedigna y representación ficcionada se entremezclan para crear una atmósfera inquietante en donde Kepa Garraza logra su intención, que cada uno de nosotros busque su propia verdad. Reinterpretando el viejo refrán,’una imagen no vale más que mil palabras’.

Obra de Kepa Garraza.

Obra de Kepa Garraza en la exposición Osama. Combustión Espontánea Art Gallery.

Juanli Carrión, apegado a la tierra

Autoctonía, de Juanli Carrión
Galería Rosa Santos
C / Bolsería, 21. Valencia
Inauguración: viernes 18 de septiembre, de 17.00 a 22.00h
Hasta el 23 de octubre de 2015

Rosa Santos se complace en presentar Autoctonía la segunda exposición individual de Juanli Carrión en la galería. En esta ocasión Carrión presentará una nueva serie de dibujos de gran formato que conectan con su proyecto Outer Seed Shadow Valencia (OSS#VLC) que se podrá ver en el claustro de La Nau de Valencia a partir del 18 de septiembre.

OSS#VLC pertenece a la serie OSS que consiste en intervenciones de arte público en forma de jardines geopolíticos materializando la unión entre plantas e interacción humana. Para esta edición Juanli Carrión utiliza la reciente historia de inmigración de Valencia y su trazado geográfico como límites geopolíticos para la creación del jardín. Tras entrevistar a diecinueve inmigrantes (uno por cada barrio de la ciudad) acerca de su historia de adaptación e identidad cultural, cada uno de ellos eligió una planta; las cuales han sido plantadas según el lugar de residencia de cada uno de ellos en un parterre que representa, de forma esquematizada, la ciudad de Valencia.

Obra de Juanli Carrión. Imagen cortesía de Rosa Santos.

Obra de Juanli Carrión. Imagen cortesía de Rosa Santos.

El título de la exposición proviene del mito griego Autóctonos (del griego Autos “uno mismo” y khthon “suelo”; es decir, “hijos de la tierra”) concepto que define a los habitantes originarios de un país a diferencia de los colonos o en el caso de la mitología griega los “bárbaros”. En la mitología, autóctonos son aquellos mortales que han surgido a partir de los suelos, rocas y árboles, y por ello poseen la propiedad de la tierra que habitan eternamente. Los autóctonos son héroes nacidos en la tierra, transformados en legendarios por la doctrina subsecuente de la autoctonía. Además de la ideología política de autoctonismo, este concepto que se originó durante la democracia ateniense envía también un mensaje al régimen anterior de tiranos y oligarcas: todos los atenienses, hermanos de la tierra, con independencia de su origen, tienen igual acceso al poder político.

Tomando este mito como punto de partida y su vinculación con el jardín de OSS#VLC, Juanli Carrión se interesa en cómo este mito aún prevalece en la actualidad a modo de ley que define los límites de la autoctonía de los inmigrantes, para lo que cuestiona el texto de la Ley de Extranjería de España usándolo para realizar ilustraciones botánicas de las diecinueve plantas que representan a los inmigrantes entrevistados en OSS#VLC.

Los dibujos están creados coloreando individualmente los 148.123 caracteres de la Ley Orgánica sobre derechos y libertades de los extranjeros de España. En el proceso Carrión desafía algunas de las reglas de la ilustración botánica al usar un material popular como son los lápices de colores o la cadena de montaje (de repetitivo y tedioso trabajo) dotando a los dibujos de una carga política mayor. El resultado son unas piezas únicas donde las cualidades plásticas del lenguaje neutralizan el propio texto.

Esta nueva serie de dibujos enfrenta la política con la poesía de la ciencia. Con ella se materializa la noción de autoctonía para cuestionarla desde el lenguaje implícito en la Ley de Extranjería del estado español. Las palabras se transforman en las plantas del jardín de OSS#VLC. Paradójicamente las palabras/plantas dibujadas son las que condicionan la permanencia en el suelo español de sus diecinueve representantes.

Obras de Juanli Carrión. Imagen cortesía de Galería Rosa Santos.

Obras de Juanli Carrión. Imagen cortesía de Galería Rosa Santos.

La Academia de las Artes Escénicas, en Valencia

Presentación de la Academia de las Artes Escénicas de España
Sala Russafa
C / Denia, 55. Valencia
Lunes 4 de mayo, a las 17.00h

La Sala Russafa acogerá el próximo 4 de mayo la presentación en Valencia de la Academia de las Artes Escénicas de España. Ese mismo día se dará también a conocer en la Comunidad Valenciana el primer número de su revista oficial, de reciente publicación.

La presentación correrá a cargo del presidente de la Academia José Luis Alonso de Santos, la vicepresidenta 2ª Rosángeles Valls, y el director de la revista y miembro de la Junta Directiva Rodolf Sirera. Al acto de presentación, que será a las 17.00 horas, están invitadas todas las personas relacionadas con el teatro, la danza o la música escénica que deseen conocer detalles sobre esta Academia fundada en abril de 2014 y que celebrará asamblea general en el mes de junio.

Miembros de la Academia de las Artes Escénicas de España, durante su presentación. Imagen de la web de la Academia.

Miembros de la Academia de las Artes Escénicas de España, durante su presentación. Imagen de la web de la Academia.

El pasado mes de marzo celebró su primer congreso en la localidad de Urueña. El número 1 de la revista Artescénicas recoge un amplio resumen de los temas tratados en dicho congreso.

Un grupo de profesionales de las distintas áreas de las Artes Escénicas, preocupados por la inexistencia de una Academia en el sector (como las que hace tiempo tienen el Cine, la Televisión o la Música), gracias al impulso de la Fundación SGAE y a su patrocinio, mantuvieron una serie de reuniones de trabajo durante un año aproximadamente (2013-14) para poner en marcha la Academia de las Artes Escénicas de España (AAEE).

Su objetivo principal es actuar como un núcleo de reflexión sobre las Artes Escénicas y los creadores que trabajan en su campo, ser un generador de opinión y un centro de estudio e investigación, y de difusión y fomento de las mismas, así como de canalizar su relación con los fenómenos sociales, culturales e históricos que incidan entre ella y la sociedad.

Cartel de la presentación en su día de la campaña de sensibilización del teatro.

Cartel de la presentación en su día de la campaña de sensibilización del teatro.

La Asociación ‘Academia de las Artes Escénicas de España’ goza, como corporación, de personalidad jurídica, mantiene su independencia respecto a cualquier grupo político, económico e ideológico y tiene los siguientes fines, según recoge en sus estatutos:

Reconocer y dar a conocer la profesionalidad y excelencia artística de sus miembros y a través de ellos estimular la comprensión en la sociedad del valor fundamental de las Artes Escénicas.

Fomentar el progreso de las artes y las técnicas relacionadas directa o indirectamente con las Artes Escénicas.

Promover la asistencia y el intercambio de información artística, científica y técnica entre todos sus miembros.

Logo de la Academia de las Artes Escénicas de España. Imagen de la web de la Academia.

Logo de la Academia de las Artes Escénicas de España. Imagen de la web de la Academia.

Realizar estudios y trabajos científicos, artísticos y técnicos sobre cuestiones relacionadas con las Artes Escénicas, editarlos y difundirlos y promover y apoyar la investigación sobre dichas materias, convocando y concediendo las ayudas que se consideren convenientes.

Facilitar a la Administración Pública los informes que sobre materias relacionadas con las Artes Escénicas le sean solicitados, así como proponer a la misma las iniciativas que la Asociación “Academia de las Artes Escénicas de España” estime oportunas.

Establecer intercambios artísticos y culturales con entidades similares extranjeras.

Conceder premios anuales a los mejores trabajos del sector de las Artes Escénicas.

Cualesquiera otras actividades tendentes a elevar el nivel artístico, técnico o científico de sus miembros, de modo que las artes escénicas alcancen la relevancia social que les corresponde, y cuantas otras tengan como objetivo fomentar la promoción y difusión de las obras dramáticas, dramático-musicales y coreográficas.

Imagen anunciadora de los Premios Max en la web de la Academia de las Artes Escénicas de España.

Imagen anunciadora de los Premios Max en la web de la Academia de las Artes Escénicas de España.

La brújula de Room Art

Room Art, 2015. Migraciones visuales
Sala Acadèmia
La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 22 de marzo

Vivimos en un mundo paradójico: cada vez más global, más transfronterizo, con un mayor trasiego de vidas humanas volando de acá para allá y, a la vez, un sentimiento de territorialidad cada vez más acusado. Como si la férrea pertenencia a un lugar se hubiera difuminado, al tiempo que se experimenta una necesidad loca de fomentar espacios de poderoso arraigo identitario. El sujeto, como tal, no se reconoce en esa abstracción del mundo al que lo reduce el carácter mercantil de la globalización. Y no duda, para recuperar su identidad diluida, en buscarla allí donde siente el calor de cierta madre tierra.

Obra de Daniel Coves en 'Room Art, 2015. Migraciones visuales'. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Obra de Daniel Coves en ‘Room Art, 2015. Migraciones visuales’. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Los 12 jóvenes artistas que integran la exposición ‘Room Art, 2015. Migraciones visuales’, comisariada por Ricard Silvestre, muestran sus obras en la Sala Acadèmia de La Nau a modo de brújulas orientativas en medio de ese contradictorio mundo. Por eso unos se aproximan al perplejo y silente sujeto, con el fin de reflejar sus dudas, mientras otros acuden a los objetos que configuran su mundo, para renegociarlo, y algunos más simplemente levantan acta de la dificultad de habitarlo. En cualquiera de los casos, se trata de un amplio abanico de propuestas encaminadas a arrojar alguna luz y muchas sombras acerca de los actuales vaivenes existenciales.

Obras de Ewa Okolowicz en 'Room Art, 2015. Migraciones visuales'. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Obras de Ewa Okolowicz en ‘Room Art, 2015. Migraciones visuales’. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Patrocinada por Romeu y Rom Editors, por medio del Centre de Documentació d’Art Valencià Contemporani ‘Romà de la Calle’ (CDAVC), la tercera edición de Room Art (la primera que se celebra en La Nau) reúne fotografía, pintura, escultura, videocreación, instalación y dibujo. Y lo hace con esta nómina de artistas: Aldo Alcota, Nuria Antolí, Daniel Coves, Adriana Chávez, Natuka Honrubia, Su-pi Hsu, Manuel Martínez Ojea, Pau Pascual, Vicente Perpiñá, Paula Prats, Ewa Okolowicz y Karina Vagradova. Artistas que buscan desentrañar, ya sea de forma poética o inclinando su propuesta más del lado ideológico, lo que nos acontece a los sujetos en el siempre difícil cometido de ubicarnos en ese “desierto de lo real” al que aludía ‘Matrix’, película de los hermanos Wachowski.

Obra de Vicente Perpiñá en 'Room art, 2015. Migraciones visuales'. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Obra de Vicente Perpiñá en ‘Room art, 2015. Migraciones visuales’. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Hay quienes, como Karina Vagradova, aluden a la ‘maldita velocidad’ e interponen el paisaje como lugar donde se citan en silencio densas interrogantes. Paula Prats incide en lo mismo hurgando en la nevada Islandia y sus iridiscencias. Daniel Coves se fija en esa aceleración del tiempo, congelándolo, para mostrar al sujeto cotidiano que las prisas ocultan. Y en esta línea habría que situar igualmente el video de Pau Pascual, en el que se muestran los contrastes entre los grandes edificios, la abstracta metrópolis, la infancia y cierto paisaje de una más abrupta naturaleza. Su-pi Hsu tira de ciertos hilos para reflejar el complejo equilibrio de un minúsculo sujeto en el mundo globalizado.

Obra de Su-Pi Hsu en 'Room Art, 2015. Migraciones visuales'. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Obra de Su-Pi Hsu en ‘Room Art, 2015. Migraciones visuales’. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

De los objetos que dan pistas, las suscitan con ironía o ayudan a configurar nuestro mundo, se ocupan Nuria Antolí y Natuka Honrubia. Como ofrecen pistas los imaginativos montajes de Manuel Martínez Ojea, los objetos patagónicos de Ewa Okolowicz, los delirios de un errante de Aldo Alcota o la igualmente delirante propuesta ilustrativa de Vicente Perpiñá, con ese hombrecillo en manos de una mujer de armas tomar. Adriana Chávez, con su espectacular video instalación, se decanta por arrojar luz bañada en múltiples sombras del poder colonizador.

Imagen del video de Pau Pascual en 'Room Art, 2015. Migraciones visuales'. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Imagen del video de Pau Pascual en ‘Room Art, 2015. Migraciones visuales’. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

‘Migraciones visuales’, pues, de 12 artistas, con reflexiones de otros tantos críticos de arte del panorama artístico valenciano, que se reparten el trasiego entre Valencia y Barcelona, Reino Unido, Alemania, Polonia, Rusia, Islandia, Japón, México, Chile o Estados Unidos. Un viaje de ida y vuelta para mostrar las contradicciones que nos habitan, ya sea porque el cuerpo es de por sí territorio de arenas movedizas o porque el exterior nunca ha sido un lugar cómodo y amable.

Obra de Karina Vagradova en 'Room Art, 2015. Migraciones visuales'. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Obra de Karina Vagradova en ‘Room Art, 2015. Migraciones visuales’. Sala Acadèmia de La Nau de la Universitat de València.

Salva Torres

Morán: “Hoy la censura es económica no política”

El cura y los mandarines, de Gregorio Morán
Editorial Akal

El término intelectual es relativamente moderno. Fue acuñado en Francia a finales del siglo XIX, durante el llamado affaire Dreyfus, e inicialmente se usó despectivamente para designar a quienes apoyaban al capitán judío, representantes del mundo de la cultura y del arte como Émile Zola, Octave Mirbeau o Anatole France. Más tarde adquirió un significado positivo. La figura del intelectual se entiende como la de un hombre sabio, testigo crítico del poder, una mezcla de Pepito Grillo y mosca cojonera que vigila excesos y abusos, y vela por la ética y el bien común. ¿Qué pasa cuando los intelectuales relajan su función crítica y se dedican a jalear y enaltecer a los poderosos?

Es lo que ha ocurrido estas últimas décadas en España denuncia Gregorio Morán en su último trabajo, un ensayo de 800 páginas, ‘El cura y los mandarines. Historia no oficial del Bosque de los Letrados’ (Akal), que se presentó recientemente en la UNED de Valencia. Un lúcido y exhaustivo repaso a nuestra reciente historia cultural y política, entre 1962 y 1996, concebido desde “la ironía y el sarcasmo más que desde la ira”, dice Morán.

Este trabajo de Morán fue en principio un proyecto para la editorial Crítica, del grupo Planeta, pero un capítulo sobre la Real Academia Española (RAE) en el que se juzga con dureza al anterior director Víctor García de la Concha, algunos de sus integrantes y las normas de la casa, provocó un desencuentro y, finalmente, lo editó Akal.

Portada de 'El cura y los mandarines', de Gregorio Morán. Editorial Akal.

Portada de ‘El cura y los mandarines’, de Gregorio Morán. Editorial Akal.

¿Qué pasó con todos aquellos intelectuales que en los sesenta fueron progres, en los setenta moderados, en los ochenta conservadores y en los noventa carcas? 

Esa evolución se debe en parte a la edad, pero también a que en los sesenta tenían escasos intereses personales que defender y ahora sí los tienen. Los intelectuales de mi generación son ya mayores, piensan en el retiro y se han hecho institucionales. Quieren ser académicos, ganar premios y se preocupan más de medrar que de su propia obra. Entre los últimos intelectuales beligerantes e independientes sólo se me ocurre mencionar a Sánchez Ferlosio, Juan Goytisolo y, por supuesto a Rafael Chirbes.

¿Le guarda rencor a Planeta?

Ningún rencor. Como dice uno de los personajes de El Padrino, no se trata de nada personal, sólo una cuestión de negocios. También un indicio de que hoy día el problema de la censura es económico no político o ideológico.

¿Por qué eligió a Jesús Aguirre , el cura como hilo conductor?

Aguirre fue quizá el más exitoso de los intelectuales de su generación, aunque no el más el brillante. Un personaje fascinante que superó grandes dificultades como hijo que fue de madre soltera, que llegó a ser duque de Alba consorte y estuvo en todas las salsas políticas y culturales de su época. Todo el mundo hablaba mal de él, pero su trayectoria es alucinante. Estuvo en las huelgas mineras del 62, en el contubernio de Munich, y hasta ofició la única misa por Grimau tras ser ejecutado. Dio un giro radical desde la defensa de la lucha armada a ser duque de Alba. Me fascinaba la animosidad que existía hacia Jesús Aguirre, el desdén que sufría por su propio grupo. No le consideraban un igual y, sin embargo, yo le considero el más representativo.

Cultura y poder. ¿Un amor imposible en este país?

El Franquismo despreció la cultura y la Transición tampoco le dedicó mucho interés. Los socialistas  trataron mejor que la derecha a los intelectuales y artistas, pero se cobraron los favores con el tema de la OTAN, que nadie regala nada y menos el poder. También el PP de Aznar tuvo su mandarinato cultural pero esa época no está incluida en mi libro.

Alguna predicción para las próximas elecciones.

Me he equivocado en muchas ocasiones en este aspecto, pero veo con buenos ojos la irrupción de Podemos. No sé si ganarán o no, pero creo que su existencia es positiva porque traen aires y savias nuevos contra una casta imperfecta, corrupta y agotada, incapaz de regenerarse desde dentro.

Gregorio Morán (Oviedo, 1947) es autor de un puñado de libros fundamentales para interpretar la historia cultural y política de la España contemporánea. Entre ellos: ‘Adolfo Suárez: historia de una ambición’,  ’Miseria y grandeza del Partido Comunista de España 1939-1985′, ‘El precio de la transición’, ‘El maestro en el erial: Ortega y Gasset y la cultura del franquismo’, ‘Los españoles que dejaron de serlo’, ‘Adolfo Suárez: Ambición y destino’.

Gregorio Morán. Cortesía del autor.

Gregorio Morán. Cortesía del autor.

Bel Carrasco

El Nombre o esa cena salvaje

El Nombre, de Mathieu Delaporte y Alexandre de la Patellière
Versión de Jordi Galcerán
Dirección: Gabriel Olivares
Con Amparo Larrañaga, Antonio Molero, Jorge Bosch, Kira Miró y César Camino
Teatro Olympia
C / San Vicente, 44. Valencia
Hasta el 25 de enero

Que la violencia nos habita es un hecho mayor de nuestra existencia. No sólo por la implosión terrorista en el corazón del mundo civilizado. También por las numerosas muestras de crispación, a las que basta una chispa para prender un gran incendio. Los ejemplos se multiplican, en prensa, televisión y cine. Incluso en el teatro. Como es el caso que nos ocupa: ‘El Nombre’, de Mathieu Delaporte y Alexandre de la Patellière.

De izquierda a derecha, Antonio Molero, Jorge Bosch, Kira Miró, Amparo Larrañaga y César Camino, protagonistas de El Nombre. Imagen cortesía de Teatro Olympia.

De izquierda a derecha, Antonio Molero, Jorge Bosch, Kira Miró, Amparo Larrañaga y César Camino, protagonistas de El Nombre. Imagen cortesía de Teatro Olympia.

Lo de menos es la excusa que proporciona ese nombre. Amparo Larrañaga, Antonio Molero, Jorge Bosch, César Camino y Kira Miró (esta última ausente de la rueda de prensa en el Teatro Olympia) explicaron que tal nombre es el de cierta criatura a punto de nacer. Su revelación será el desencadenante de la crispación entre el grupo de amigos reunidos para cenar. “Por el nombre que le van a poner a esa criatura, salen todas las rencillas y trapos sucios”, subrayó Molero.

Yasmina Reza se encargó de esa misma violencia, a raíz de un hecho insignificante, en sus obras ‘Arte’ y ‘Un Dios salvaje’. A esta última se refirió el propio Molero, como referente de ‘El Nombre’. “El detonante es igual de absurdo, pero permite abordar temas como la guerra de sexos, la política, la hipocresía o la lucha social”. De manera que una cena habitual entre amigos se acaba convirtiendo en una batalla campal.

Una escena de El Nombre. Cortesía de Teatro Olympia.

Una escena de El Nombre. Cortesía de Teatro Olympia.

La referencia a la Navidad también apareció en las explicaciones de los protagonistas de ‘El Nombre’, que se presenta en el Olympia en versión de Jordi Galcerán y dirección de Gabriel Olivares. Larrañaga y Bosch se refirieron a ella como esa fecha en la que se reúne la familia y, al igual que sucede en la obra, puede dar lugar a “situaciones conflictivas” y a “gente que explota después de muchos años”. “En el 90% de las familias y amigos nunca se dice nada. Las cosas se retienen y hace falta una tormenta perfecta para que salga todo”, señaló Molero.

‘El Nombre’, según César Camino, “es una catarsis”. La violencia se desencadena, a partir de un comentario en apariencia intrascendente, y vuelve a su cauce tras arrasar una cena cordial. “Habla de las  miserias humanas”, destacó Bosch. “Más cosas no se pueden decir”, reconoció Larrañaga. Seres civilizados, con las necesidades básicas cubiertas, poniendo en solfa la educación recibida por un “detonante absurdo”.

Una escena de El Nombre. Cortesía de Teatro Olympia.

Una escena de El Nombre. Cortesía de Teatro Olympia.

La obra de Delaporte y De la Palletière, como antes las de Yasmina Reza y tantas otras, no deja de mostrar la violencia que anida en el ser humano, para la cual apenas basta una simple y absurda chispa. “Choca que gente burguesa, o lo que entendamos por burguesa, que defiende la cultura del bienestar, pierda los papeles y se comporte como animales”, indicó Molero. “Es una cena que se sale completamente de madre”, subrayó Larrañaga.

Más que un aviso para navegantes, ahora que las aguas de la democracia vienen turbias, ‘El Nombre’ es la constatación de cuán próximos se hallan civilización y barbarie. “Va de la amistad y de la familia”, y de cómo “amigos que tienen ideologías distintas se terminan desahogando sin más”, insistió Amparo Larrañaga. Y añadió: “Es una función coral, en la que cuentan mucho los gestos y las miradas”. Gestos y miradas como antesala de la violencia desencadenada por un nombre, que los actores prefirieron mantener en secreto.

Una escena de 'El Nombre', versión de Jordi Galcerán y dirección de Gabriel Olivares. Cortesía del Teatro Olympia.

Una escena de ‘El Nombre’, versión de Jordi Galcerán y dirección de Gabriel Olivares. Cortesía del Teatro Olympia.

Salva Torres

La mujer salvaje, en Bluebell Coffee

La mujer salvaje, por Araski
Bluebell Coffee co.
C/ Buenos Aires, 3. Valencia
Inauguración: sábado 17 de enero, a las 20.00h

“Todos sentimos el anhelo de lo salvaje. Y este anhelo tiene muy pocos antídotos culturalmente aceptados. Nos han enseñado a avergonzarnos de este deseo. Nos hemos dejado el cabello largo y con él ocultamos nuestros sentimientos. Pero la sombra de la Mujer Salvaje acecha todavía a nuestra espalda de día y de noche. Dondequiera que estemos, la sombra que trota detrás de nosotros tiene sin duda cuatro patas”, señala Clarissa Pikola Estés.

Los arquetipos son prototipos que ordenan la psiquis en imágenes arquetípicas que sólo se pueden reconocer por los efectos que producen. La mujer salvaje es el alma femenina, es el origen de lo femenino. Ella es el Yo instintivo intrínseco en cada mujer. Se trata de una mujer completa, con ganas de vivir plenamente su feminidad con convicción.

El nombre del proyecto lleva intrínseco el origen del mismo. “Mujer” y “Salvaje” son dos palabras que llaman a la puerta de la profunda psique femenina. Significa utilizar unas palabras que dan lugar a la abertura de lo femenino.

Nastassja Kinski en 'El beso de la pantera' (Cat People, 1982), de Paul Schrader.

Nastassja Kinski en ‘El beso de la pantera’ (Cat People, 1982), de Paul Schrader.

“Cualquiera que sea la cultura que haya influido en una mujer, ésta comprende intuitivamente las palabras mujer y salvaje”, subraya Pikola Estés.

La representación de la mujer salvaje se vincula directamente con el retrato de estas mujeres como forma de representación. Para ello se utiliza el desnudo como forma de destapar su Yo instintivo y los elementos de la naturaleza las pone en contacto con el Yo salvaje del que están tan desvinculadas. En definitiva, se trata de mostrar la naturaleza salvaje con una identidad propia e integridad.

Este es un proyecto muy personal que intenta proyectarse a un nivel más colectivo. El objetivo del proyecto es mostrar de una manera artística el arquetipo de ‘La Mujer Salvaje’ que tanto me ha ayudado a mí y que creo que puede ayudar a muchas mujeres. Se centra en el género femenino como base de la creación de una “nueva” manera de hacer y construir las cosas. Una manera muy merecedora de nuestra atención, pero sobre todo, olvidada y desvalorizada durante muchas generaciones.

Simone Simon en 'La mujer pantera', de Jacques Tourneur.

Simone Simon en ‘La mujer pantera’ (1942), de Jacques Tourneur.

“La identidad de las mujeres es el punto clave. Definiendo ésta como el conjunto de características sociales, corporales y subjetivas que las caracterizan de manera real y simbólica de acuerdo con la experiencia de la vida en sociedad. Perspectiva ideológica a partir de la cual, cada mujer tiene conciencia de sí y del mundo, de los límites de su persona y de los límites de su conocimiento, de su sabiduría y de los confines de su universo”, postula Marcela Lagard en ‘Identidad femenina’.

La exposición intenta hacer una mínima representación de este arquetipo, teniendo como nexo de unión el hecho de ser mujeres salvajes, reales, naturales y diferentes, desligadas de cualquier estereotipo impuesto por la sociedad. Teniendo como objetivo principal el dar a conocer este arquetipo como manera profunda de conexión con el instinto de la psique femenina y motivar a las mujeres a sentirlo sin miedo.

“La Mujer Salvaje como arquetipo, a fin de comprenderla, captarla y aprovechar lo que ella nos ofrece, debemos interesarnos más por los pensamientos, los sentimientos y los esfuerzos que fortalecen a las mujeres y debemos tener en cuenta los factores interiores y culturales que las debilitan”, concluye Pikola Estés.

Imagen de la exposición La mujer salvaje, de Araski, en Labelle Coffee.

Imagen de la exposición La mujer salvaje, de Araski, en Bluebelle Coffee.

Araski

Condena del atentado al semanario Charlie Hebdo

Reproducimos y compartimos el comunicado divulgado por APIV y suscrito por las asociaciones de editores, libreros, críticos y artistas valencianos:

“Tras el terrible atentado perpetrado ayer en París en la sede del semanario satírico Charlie Hebdo, en el que murieron doce trabajadores y otros resultaron gravemente heridos, todos ellos periodistas y dibujantes, queremos expresar nuestra más firme condena y repulsa ante quienes pretenden limitar la libertad de prensa y expresión en nombre de una religión o una ideología determinada.

Vivimos tiempos complejos en cuanto a la convivencia entre culturas y diferentes credos pero no existe ninguna razón que justifique el asesinato de una persona por mucho que su opinión contradiga o incluso pueda llegar a ofender las opiniones y creencias propias. La vida humana, la libertad de prensa y la libertad de expresión deberían de estar por encima de cualquier divergencia o conflicto y su garantía por parte de todos los estados y todos los ciudadanos debería de ser un compromiso incuestionable e irrenunciable.

Desde APIV (Associació Professional d’Il·lustradors de València) consideramos que el hecho de continuar defendiendo incondicionalmente la libertad de expresión y continuar trabajando como generadores de imágenes, de ideas y de opinión, constituyen el mejor homenaje que podemos brindar a las víctimas y a sus familias, a las que deseamos transmitir nuestra solidaridad y nuestro apoyo en un momento tan injustamente doloroso.”

SUSCRIBEN:
ASSOCIACIÓ D’EDITORS DEL PAÍS VALENCIÀ (AEPV)
GREMI DE LLIBRERS DE VALÈNCIA
ASSOCIACIÓ VALENCIANA DE CRÍTICS D’ART (AVCA)
ARTISTES VISUALS DE VALÈNCIA ALACANT I CASTELLÓ (AVVAC)