Oralidad y vínculo en la obra de José Bedia

‘José Bedia. Trazos de una canción’
Galería Artizar
San Agustín 63, La Laguna (Tenerife)
Del 29 de marzo al 4 de mayo de 2019
Inauguración: viernes 29 de marzo de 2019 a las 20:00

En voz muy bajita, casi como susurrándonos, el artista cubano-americano José Bedia (La Habana, 1959) se empeña –desde hace años– en rescatar la oralidad, dejar sus huellas urdiendo un mapa a través de su quehacer visual, fundamentado en el lenguaje pictórico y el dibujístico, un mapa simbólico sobre la trasmisión de saberes oralmente; una constante que ha sido y es, desde siempre, una de las premisas utópicas y metodológicas de su trabajo.

Bedia edifica su obra desde una operación de arqueología y restauración de sus estudios antropológicos sobre cómo sobreviven, hoy día, las culturas primalistas, en combinación con cómo también sobreviven al avance civilizatorio del progreso social, como maquinaria homogenizadora, las culturas populares. En ese sentido, el artista es un registrador, un anotador de marcas endémicas que tienden a desaparecer de los estratos que componen nuestras voraces culturas omnívoras. Estas culturas trasatlánticas atravesadas por la africanidad, la españolidad y lo aborigen, en una mezcolanza en perpetua mutación, en un movimiento infinito de autodefinición.

Imagen de la obra 'En el tronco de un árbol una niña...', de José Bedia. Fotografía cortesía de Galería Artizar.

Imagen de la obra ‘En el tronco de un árbol una niña…’, de José Bedia. Fotografía cortesía de Galería Artizar.

Quizás por esa urgencia de quien no sabe a cuánto estamos de la inevitable desaparición de estos fragmentos culturales que están siendo solapados, ocultados, silenciados, en su última producción Bedia se esfuerza por ilustrarnos –en el sentido de quien enseña, muestra u ofrece una iniciación gnóstica– cómo se mantienen entre nosotros esas transmisiones orales, como el ronroneo de ciertas nanas (canciones de cuna, muchas ya universales que han trascendido su localismo), boleros, danzones, habaneras, cantes de ida y vuelta, canciones susurradas, cantadas como murmullos al oído del iniciado, del recién nacido, del niño ingenuo que todavía el hombre es, pues Occidente se infantiliza cada día en su narcisismo tardío, que aún resuenan entre nosotros.

En un universo de reclamos de egolatrías, Bedia se desliga y baja la velocidad de sus obras, las hace menos escandalosas, más íntimas, más directas, menos enigmáticas, como si primara en él una necesidad de hacerse entender, incluso haciéndose más descriptivo; apelando a una relación narrativa directa, ni siquiera cargada de su habitual sentido del humor, sino didácticamente análoga, clara… clarividente.

Imagen de la obra 'País en premonición', de José Bedia. Fotografía cortesía de Galería Artizar.

Imagen de la obra ‘País en premonición’, de José Bedia. Fotografía cortesía de Galería Artizar.

Puede que esta necesidad late en José Bedia porque está anclada en el conocimiento de que en esa relación de fe hay un vínculo, un nexo que debe salvarse, anotándolo, haciéndolo fabulación visual, cuaderno de anecdotario, crónica simbólica que indica una resistencia invicta aún. Una conexión hombre planta, planta animal, animal mujer, mujer luna, luna tierra, monte mar, mar tierra espíritu… y así. Una recíproca relación ecosistémica donde algo de ese saber ancestral podría indicarnos las reglas del juego de nuestra supervivencia como especie, como sociedad presente que se proyecta hacia el futuro desde el pasado. Un vínculo que es transversal y atemporal, poseedor de un saber que traspasa el tiempo. Un diálogo que Bedia comprende como el don en lo dado, en el intercambio, en la voz de los otros, en su palabra y su musicalidad, su sinfonía mínima.

Aún cuando esa música suene detrás, de fondo, como un murmullo, un cántico divino silencioso, en voz baja, sólo para entendidos e iniciados, estudiosos sabedores de esas lenguas otrora misteriosas, enigmáticas y ocultas ante los saberes actuales, idiomática que conoce perfectamente porque sabe que si él pregunta… sus deidades responden. Como dejó plasmado en aquella obra germinal de título: ‘Si yo te llamo tú me respondes’ (1985). Una graficación del sistema dialógico y vinculante que describe la relación del Iniciado y su Nganga.

A día de hoy, tal vez, todavía alguien de fe.

Imagen de la obra 'Múltiples Perfiles de Un Felino', de José Bedia. Fotografía cortesía de Galería Artizar.

Imagen de la obra ‘Múltiples Perfiles de Un Felino’, de José Bedia. Fotografía cortesía de Galería Artizar.

Omar-Pascual Castillo

Un muro perimetral de plástico junto al MuVIM

Perímetros colaborativos
Museu Valencià de la Il·lustració i la Modernitat (MuVIM)
C / Quevedo, 10. València
Sábado 19 de enero de 2019, desde las 10.00 a las 20.00h

El Museu Valencià de la Il.lustració i de la Modernitat (MuVIM) ha organizado, para este sábado 19 de enero, una actividad que permitirá a la ciudadanía reflexionar sobre el pasado, presente y futuro del que fue el primero hospital psiquiátrico de Europa. Bajo el título ‘Perímetros colaborativos’ se intentará reconstruir simbólicamente, a través de un  plástico de gran formato transparente, el perímetro que ocupó este complejo hospitalario del siglo XV.

Desde las 10.00 horas, hasta las 20.00 de la tarde, se colocará un muro perimetral de plástico en el exterior del museo, construyendo para cada observador una lectura distinta del entorno. Dicha reconstrucción conducirá a nuevos descubrimientos espaciales, al mismo tiempo que nos permitirá aprehender la huella del pasado.

El público podrá acceder dentro del perímetro y sumergirse en dicho lugar colaborando en su reelaboración y añadiendo deseos solidarios, consignas de ayuda y de solidaridad, en honor al origen de este hospital, es decir, aquellos colectivos que hoy cómo ayer son susceptibles de la marginación.

Conduciremos al visitante a la citada reconstrucción simbólica a través de frases, palabras y noticias de prensa, hilvanadas con los parámetros de un juego. Se hará una reflexión colectiva sobre los conceptos que originaron en 1409 la creación de dicho espacio.

Instalación participativa. Imagen cortesía del MuVIM.

Instalación participativa. Imagen cortesía del MuVIM.

Player diseña el cartel del Festival 10 Sentidos

Cartel del VI Festival 10 Sentidos
Lema: PorMayores
Obra de la firma Player

El Festival 10 Sentidos va a dejar huella este año. Con su temática, con sus discursos, con sus propuestas escénicas. Y con su imagen. Bajo el lema  ‘PorMayores’, la VI edición se presentará en mayo con un cartel en el que unas manos anónimas son las protagonistas. “El tiempo no significa nada cuando puedes dejar una huella que durará para siempre”, es la idea que se pretende trasladar a quien lo mire.

El diseño lleva la firma de Player, agencia valenciana que desarrolla proyectos de publicidad, comunicación, branding e identidad, diseño y dirección de arte, con la que el Festival ha estado vinculado desde sus inicios. La identidad corporativa de la IV edición fue premiada por la Asociación de Diseñadores de la Comunidad Valenciana (ADCV).

Para la elaboración de la imagen de este año se ha contado con la colaboración de Juan Carlos Iñesta, productor de cerámica de Manises, maestro artesano e investigador cerámico. “Huella es lo que dejamos con el tiempo a lo largo de nuestra vida, y la huella que queda en nosotros son esas marcas, arrugas y carácter que entorna nuestro rostro, nuestras manos y nuestro cuerpo. Nos interesaba la idea de trascender a través de una pieza artística, de modo que nos centramos en las posibilidades de la escultura”, explican desde Player. “Nos fascinaba la idea de marcar con las manos y partes del cuerpo un material, así que empezamos por la arcilla y acabamos con la escayola. Los materiales crudos funcionan muy bien y Valencia tiene a grandes artesanos que trabajan la cerámica, la escayola y la arcilla. Contactamos con Juan Carlos Iñesta, de Domanises, un grande de la cerámica en Valencia y empezamos a testar materiales, tipos de hundimientos y acabados. La arcilla no nos acabó de gustar, no lográbamos tanto realismo. La escayola en cambio sí que nos permitía extraer una huella realista, con textura y profundidad, pero teníamos que jugar con los tiempos de fraguado y las manos debían de moverse lo mínimo”, añaden.

“El resultado es un cartel con unas manos dispuestas en una plancha de escayola gris donde solapamos una tipografía ‘stencil fluor’ verde para que contrastase con el fondo y empacase el resultado”, concluyen.

El diseño del cartel entronca de manera directa con el lema de 2017, ‘PorMayores’, con el que el Festival pretende fijar la mirada en el paso del tiempo y reflexionar sobre cómo cada ser humano se enfrenta a esta situación. Así mismo, el certamen rendirá tributo a los mayores, convirtiéndolos en protagonistas, y demostrando su importancia en cualquier comunidad, dejando atrás estigmas y ciertos tópicos.

El Festival 10 Sentidos cuenta de nuevo con el apoyo de Caixa Popular como patrocinador principal, que se implica en esta edición desde su gestación para formar parte y colaborar mientras se pone en marcha toda la estructura y la programación.

Cartel del VI Festival 10 Sentidos, obra de la firma Player. Imagen cortesía del festival.

Cartel del VI Festival 10 Sentidos, obra de la firma Player. Imagen cortesía del festival.

Tocata y fuga de Vicente Talens

Desaparición, de Vicente Talens
Galería Mr. Pink
C / Guillem de Castro, 116. Valencia
Hasta el 18 de noviembre de 2016

Recordemos que en julio Vicente Talens hizo desaparecer una galería. Un acto de ilusionismo matérico, de actuación breve, que introducía una propuesta conceptual expandida, el principio de algo más grande. Una intervención que nos llevaba ya entonces hasta su nueva exposición en la galería Mr. Pink que se podrá ver hasta el 18 de noviembre.

Una vez más, entrelazando ficción y realidad, Talens pone en cuestión los límites de la realidad más literal a través de un conjunto de piezas excepcionales, muy diferentes técnicamente, interrelacionadas precisamente a través del concepto que da título a la exposición: la desaparición como punto de unión, principio y fuga de obras que son mucho más de lo que parecen.

Vicente Talens junto a algunas de sus obras. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Vicente Talens, en su exposición. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Entrar en esta exposición es entrar en el amplio imaginario creativo de Vicente Talens, en su particular iconografía bien conocida, pero también en planteamientos que ponen de manifiesto esa vasta mirada de artista que cuestiona cualquier imagen suscitada en la realidad cotidiana y la extrae para componerla y descomponerla dentro de ese universo creativo que se ha ido tejiendo a lo largo de los años, las experiencias, las influencias, las lecturas, los encuentros azarosos y la práctica artística.

‘Desaparición’ es una propuesta multidisciplinar donde encontraremos desde el cuestionamiento de los márgenes actuales de consumo y mercantilización, tanto de los propios objetos como del arte mismo, como alusiones a diferentes personajes, figuras y artistas que han marcado el universo Talens, desde Zigmunt Bauman, Jarvis Cocker, Jean Giraud o Achielle Bonito Oliva, incluyendo una pieza que nos lleva directamente a uno de las grandes artistas que primero usa la desaparición como forma de depuración ulterior espiritual y pictórica, Kazimir Malévich, o la articulación de otra de las piezas presentadas al modo de Joseph Kosuth; todo esto marcado por una apelación constante a la desaparición.

Desaparición, de Vicente Talens. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Desaparición, de Vicente Talens. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

La desaparición como tumba, límite, principio, final, materia y camino; toda una meditación en torno a la huella, al vacío, al rastro, al cuestionamiento de los límites incluso epiteliales, a la caducidad de todo, a lo que queda de los otros y de nosotros, a la fugacidad de la existencia.

Y todo esto sin dejar de lado ese espíritu vital, luminoso, lleno de colorido y de humor, relacionado con esa mirada fascinada y profunda que parece impregnar todo lo que nos muestra Vicente Talens. Si ‘Desaparición Pieza n.01’, fue el principio y el fin del primer acto, ‘Desaparición’ es la obra teatral completa.

Obra de Vicente Talens. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Obra de Vicente Talens. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Fernando Sinaga se hace eco de la vida dañada

La vida dañada, de Fernando Sinaga
Aural Galería
C / Labradores, 17. Alicante
Inauguración: sábado 9 de julio, a las 20.00h
Hasta el 24 de septiembre de 2016

La vida dañada, La vida extraña y La vida ausente componen una trilogía expositiva de la obra producida por Fernando Sinaga en los últimos cinco años. El corazón de los muertos, 2012-2014, es una obra que se halla conectada directamente con la exposición que realizó Sinaga en Salamanca en el año 2012, La vida extraña. Esta obra fue realizada a lo largo de dos años y forma parte de la trilogía expositiva antes mencionada; un conjunto de exposiciones donde aparecen diferentes obras asociadas a la muerte (La muerte súbita, 2005; La vida extraña, 2012; Los consejos ciertos, 2012; Los últimos días, 2012; Todestrieb, 2012; Más allá del principio del placer, 2013; La muerte del cuerpo y la desaparición del alma (brandea), 2005-2015 y Algo se acaba, 2013).

El corazón de los muertos forma parte de la exposición La vida dañada y es una obra que se produce como una escritura irracional conectada con el más allá. Un cuerpo encriptado, automático e indicial donde la huella y la sombra caminan hacia un espacio funerario en el que emergen advertencias y premoniciones que viven en las formas arcaicas del ritual de un psicopompo.

Fernando Sinaga habla de su propia obra en los siguientes términos:

«Existen momentos súbitos que exudan conflictos. Son transferencias inscritas en ciclos donde lo subjetivo atado por lo político se desangra. Momentos, donde todo sucede como un vertedero de afecciones que anticipan y prefiguran las crisis internas de lo social.

En la situación actual, el arte como dispositivo emocional dibuja un mapa psíquico que trata de paliar el trastorno mental de nuestro tiempo. Una membrana fotosensible de procesos psicopolíticos instalados en una subjetividad precaria e indefensa.

Al capitalismo productivo ya solo le interesa la impotencia social y la crisis del sujeto. Un sujeto infartado, dañado y quebrado que sea incapaz de reaccionar frente a las condiciones y las exigencias actuales. Vivimos ya en un avance hacia una concepción de la vida que actúa desde una globalización de sesgo productivista y consumista que conviene al actual sistema opresivo. El arte entretanto subsiste abarrotado de conflictos inscritos en una subjetividad dañada.

La época presente actúa como la horma donde se configura segundo a segundo un adoctrinamiento social y educativo que intenta doblegar al sujeto a través de un estatuto laboral que incorpora recortes sociales cada vez más duros. Unas condiciones y exigencias que están desactivando cualquier posibilidad de protesta y emancipación».

Obra de Fernando Sinaga. Imagen cortesía de Aural Galería.

Obra de Fernando Sinaga. Imagen cortesía de Aural Galería.

 

¿Las apariencias engañan?

I Am a Cliché, de Natacha Lesueur
Espai Tactel
C / Denia, 25. Valencia
Hasta el 5 de agosto de 2016

“Dentro de la ornamentación encuentro una violencia que me interesa”, dice Natacha Lesueur, Premio Ricard en 2000 y cuya obra figura en las colecciones públicas y privadas más prestigiosas de Europa. En su primera exposición en nuestro país, la artista nacida en Cannes muestra en Espai Tactel esa violencia revelada por medio de la ornamentación. Lo hace a través de una serie de rostros y figuras femeninas reveladores de lo que anuncia el título de la exposición: I Am a Cliché. “Cliché en el doble sentido fotográfico y de estereotipo”, aclara Lesueur.

Obra de Natacha Lesueur. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Natacha Lesueur. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Fotografías y estereotipos en torno a la mujer, unas veces retratada con pelucas de época o impresiones sobre la piel a modo de tatuajes modernos, y en otras evocando iconos de la cultura como Carmen Miranda. “Es representativa de muchas cuestiones ligadas al problema de la identidad”. Y Lesueur señala la condición de portuguesa que se fue a Brasil para después triunfar en Hollywood, donde se explotó su folclorismo (famosos fueron sus peinados rebosantes de frutas): “Pasó de la fantasía a la tragedia”, subraya la artista.

Esa conjunción de imágenes aparentemente seductoras, en las que aparecen huellas de cierta degradación o violencia, constituye el sello del trabajo que presenta en Espai Tactel. “Me interesa la ornamentación como huella, ya sea a través del pelo, las joyas o la ropa, en tanto marcas identitarias impuestas a la mujer”. Ahí estaríamos hablando de cierta imposición externa, a la que se superpone otra que bien pudiera ser interna, como en esas pelucas quemadas de dos mujeres gemelas. “Agresión interior o exterior”, cuestiona la propia artista, para aceptar que pueda ser “de los dos”.

Obra de Natacha Lesueur. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Natacha Lesueur. Imagen cortesía de Espai Tactel.

De hecho, las pelucas, que remiten al barroco y a los tiempos de María Antonieta, fueron moda francesa impulsada por la propia reina de la corte gala. De manera que la ornamentación tiene una doble cara que Lesueur indaga en su trabajo. “Voy de la superficie a la profundidad y a esa lesión corporal focalizada en la peluca”. Y en la superficie de su obra se pueden contemplar rostros, nucas y figuras que atraen a primera vista, al tiempo que afloran señales inquietantes quebrando la imagen. “Es una crítica a la mujer como objeto de consumo”.

De ahí la importancia de Carmen Miranda: “Quedó encasillada y perdió su esencia real, acabando mal”. Lesueur rescata su imagen a través de una modelo que viene a revelar su carácter manipulable por los mass media. “Se ha utilizado su imagen como modelo de la carta del pantone, porque refleja su piel y los diversos colores de la fruta en sus peinados”. La artista toma esa referencia y le da una vuelta de tuerca: “Una mujer reinterpretando a otra mujer”. El caso de Carmen Miranda sería el de “la imagen superando al personaje”.

Obra de Natacha Lesueur. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Natacha Lesueur. Imagen cortesía de Espai Tactel.

I Am a Cliché reúne una decena de fotografías, dos intervenciones en la propia sala y dos videos en torno a esa mujer estereotipada que, de tanto repetirse, termina por ofrecer una imagen degradada de sí misma. Degradación que Natacha Lesueur inscribe en su obra mediante ornamentos igualmente ambiguos, tan pronto impuestos, denotando la agresividad que ello supone, como asumidos para mostrar cierta diferencia. “Ambigüedad acerca de lo que quieres y lo que no”.

El rostro de una mujer cuya cabellera cumple la función del velo ofrece de nuevo la idea de “lo que aparece y desaparece”. También hay un paisaje hecho con una cámara especial de infrarrojos, sobre el cual destaca un rostro ambiguo sobre una peana. La figura y el fondo revelando una vez más esa doblez tan del gusto de la artista francesa, que en los videos explora las posibilidades de la imagen estática y en movimiento, del rostro con unos ojos saltones de Barbie. Lesueur acoge en la superficie de su obra ese gusto por lo femenino, repleto de huellas que orientan la mirada hacia capas más profundas. Capas, en todo caso, a flor de piel.

Obra de Natacha Lesueur. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Natacha Lesueur. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Salva Torres

Vicente Talens desaparece…

Desaparición, Vicente Talens
Galería Mr.Pink
C / Guillem de Castro, 110. Valencia
Inauguración: viernes 17 de junio, a las 20.00h
Sólo hasta el domingo 19 de junio de 2016

¿Cuáles son los márgenes reales entre que una cosa exista y que desaparezca? ¿Y entre lo que ha sido y lo que ya no es? ¿Pueden tocarse, palparse, sentirse, fotografiarse, incluso difuminarse? ¿Pueden estos mismos márgenes desaparecer?

Vicente Talens, como un ilusionista fenomenólogo contemporáneo nos lleva al terreno de lo borrado. Lo eliminado, lo extinguido. Un camino oculto, una puerta cerrada, algo que ya no será. Entrelazando ficción y realidad, pone en cuestión los límites de la realidad más literal.

Talens, artista multidisciplinar conocido por su particular iconografía y su amplio imaginario pictórico que desarrolla en medios gráficos y escultóricos, nos propone esta vez un proceso de ultradepuración, un planteamiento conceptual eminentemente reflexivo donde los márgenes quedan difusos y donde cualquier pregunta en torno a la huella, al vacío, a la desaparición, al rastro, al cuestionamiento de los límites, puede ser planteada. Nada y todo es lo que parece.

Vicente Talens nos lleva a cuestionarnos nuevos márgenes entre concepto, obra, proceso artístico y el lugar mismo que la figura del espacio, en este caso la galería, representa en estos procesos.

Desaparecer a través de lo matérico. Una desmaterialización a través del uso de la propia materia. Borrar el rastro a través de lo construido, eliminar la huella. Hacer desaparecer como si lo borrado nunca hubiera existido. Esconder, ocultar, fugarse, extinguirse, borrarse, hacerse ausencia, desaparecer. Pero esto no es más que el preámbulo de algo más grande.

Esta vez Mr. Pink será sujeto activo de la pieza, una intervención en la que los márgenes de la ficción y la realidad quedarán descubiertos una vez concluya la intervención. plantilla-talens

Carlos Saura: Retrato de una España fracturada

Carlos Saura fotógrafo: España años 50
Círculo del Arte
C / Princesa, 52. Barcelona
Hasta el 31 de agosto de 2016

El cineasta Carlos Saura (Huesca, 1932) presenta su exposición ‘Carlos Saura fotógrafo. España años 50’, en el espacio Círculo del Arte, situado en pleno corazón de Barcelona, junto al museo Picasso.

La exposición estará acompañada del lanzamiento de su libro fotográfico ‘España años 50’, obra publicada por el Círculo del Arte y La fábrica, teniendo su lanzamiento internacional bajo el título ‘Vanished Spain’, de la prestigiosa editorial Steidl. Como dato de interés que suma valor a la obra, esta edición contiene fotos originales de Carlos Saura, firmadas y numeradas por el cineasta.

El jueves 26 de mayo a las 19.00h fue inaugurada la exposición, con la asistencia de Saura; permitiendo mostrar su faceta como fotógrafo que ha sido eclipsada por su figura como director, siendo uno de los grandes referentes del cine español.

Niños pidiendo limosna, de Carlos Saura.

Niños pidiendo limosna, de Carlos Saura en ‘España años 50’. Imagen cortesía de Círculo del Arte.

Esta publicación permitirá obtener un mayor análisis de sus escenas cinematográficas, especialmente de su cortometraje ‘La tarde de domingo’ (1957) y su primer documental ‘Cuenca’ (1958), realizados durante su paso por el desaparecido Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas de Madrid, donde se aprecia la clara confluencia de sus fotografias y su visión fílmica.

Monjas viajeras, de Carlos Saura. Imagen cortesía de Círculo del Arte.

Monjas viajeras, de Carlos Saura en ‘España años 50’. Imagen cortesía de Círculo del Arte.

Imágenes de su viaje iniciático por distintos puntos de la España a bordo de su Fiat 600, que vertebran los distintos capítulos de su libro. Madrid, Cantabria, Andalucía, Valencia y un especial interés en Cuenca, son los escenarios elegidos que conforman una importante fuente documental de aquellos años que generan extrañeza e incredulidad ante una mirada crítica actual.

El pan a secas, de Carlos Saura en 'España años 50'. Imagen cortesía de Círculo del Arte.

El pan a secas, de Carlos Saura en ‘España años 50’. Imagen cortesía de Círculo del Arte.

La exposición será de carácter itinerante, pudiéndose disfrutar en el Círculo del Arte hasta el 31 de agosto. Fotografías que, desde un punto de vista intimista y costumbrista, nos permiten reconstruir nuestra memoria histórica. Citando a Saura, “son el testimonio, mi testimonio, de una época de España que ahora parece perdida en los siglos”, lo que ha permitido acercarnos a una España sumida en la postguerra, de miseria y silencio, dejando huella en el imaginario colectivo. 

¿Se puede abrazar el abismo?

Abrazar el abismo, de La Casa Amarilla
Sala Russafa
C / Denia, 55. Valencia
Sábado 23 y domingo 24 de enero, 2016.

La danza vuelve al escenario de Sala Russafa con el estreno absoluto de la pieza Abrazar el abismo (23 y 24 enero), una propuesta marcadamente poética de la compañía valenciana La Casa Amarilla. Sobre el escenario, cuatro bailarinas recrean la dinámica entre el movimiento, la huella que deja y cómo ese espacio es reocupado por otra persona. Así, el abismo nunca es un vacío, sino todo lo contrario: un lugar en el que se almacenan vivencias, sentimientos y experiencias de los que ya pasaron por él.

Cartel del espectáculo 'Abrazar el abismo', de La Casa Amarilla. Sala Russafa.

Cartel del espectáculo ‘Abrazar el abismo’, de La Casa Amarilla. Sala Russafa.

Con dramaturgia del escritor y creador audiovisual Álvaro Moliner y música original de Edu Marín, Cristina Gómez dirige esta sensible pieza que interpreta junto a Ana Lola Cosín, Nuray Imankulieva y María Martí. A través de las coreografías, la ambientación sonora y una cuidada iluminación descubrimos cómo las historias no son más que una sucesión de huellas dejadas y retomadas por personajes que van llenando el vacío. La compañía valenciana, una de las más inquietas del panorama local, presenta un nuevo espectáculo manteniendo su línea de investigación en la que el cuerpo se convierte en una herramienta narrativa sin límites y cargada de emoción.

On, el funambulista. Imagen cortesía de Sala Russafa.

On, el funambulista. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Otra sensible propuesta llega de la mano de la compañía asturiana Luz, Micro y Punto, que estrena en Valencia On, el funambulista (única función el 24 de enero), un espectáculo que ha pasado por varias localidades de Asturias y Galicia, así como por Madrid, Cataluña y País Vasco, entre otros puntos de España. Una extensa gira que le ha llevado hasta Malta a esta joven formación, revelación en FETEN 2014, fundada por Patricia Toral y Chantal Franco. Se les une la compositora e intérprete Verónica R. Galán, autora de una banda sonora envolvente realizada con piano, acordeón y efectos sonoros conseguidos con un metalófono, cuyos pasajes musicales interpreta en directo.

Un retroproyector, imaginación, luz y sombra son las bases de un onírico espectáculo en el que el público se introduce en el interior de On, una marioneta funambulista, en busca constante de equilibrio. Una puesta en escena etérea, relajante, llena de color, fantasía y maestría que deja con la boca abierta a grandes y pequeños, permitiéndoles presenciar en directo cómo se montan cada una de las escenas que componen este viaje, con decorados hechos a mano a partir de materiales de un solo uso, para cada función. Una propuesta artesana para tocar, con los elementos más simples, lo más sencillamente humano.

Abrazar el abismo, de La Casa Amarilla. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Abrazar el abismo, de La Casa Amarilla. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Kir Royal se llena de Ausencias

Ausencia. Gil Gijón, Carlos Sagrera y Josep Tornero
Kir Royal Gallery
C / Reina Doña Germana, 24. Valencia
Inauguración: viernes 29 de mayo de 2015, a las 20.00h
Hasta el 10 de julio, 2015

La galería Kir Royal presenta la exposición colectiva  ‘Ausencia’ con las obras de los artistas españoles Gil Gijón Bastante, Carlos Sagrera y Josep Tornero. A través de técnicas y metodologías diferentes, los tres artistas abordan el tema de la ausencia concebida como pérdida, falta, o simplemente como recuerdo y memoria.

La exposición abre con los lienzos de Carlos Sagrera (Madrid, 1987), que proyectan al visitante en las estancias de la casa de sus abuelos, vacía tras su desaparición. A partir de unas fotografías de los años setenta, el artista empieza a realizar una reconstrucción pictórica de los espacios en los que ha crecido. Utiliza el material fotográfico como documentación y como catalizador de su memoria, recuperando un pasado individual que de alguna forma puede llegar a conectarse de manera colectiva dentro de un marco geográfico temporal.

Obra de Carlos Sagrera en la exposición 'Ausencia'. Imagen cortesía de Kir Royal.

Obra de Carlos Sagrera en la exposición ‘Ausencia’. Imagen cortesía de Kir Royal.

¿Qué es lo que queda del pasado en estos espacios ahora vacíos? Mediante el material fotográfico que ha ido encontrando y realizando posteriormente sobre la casa, Sagrera trata de recomponer desde un punto de vista personal la idea de la pérdida, el duelo, el refugio… Le interesa entrar en la vida privada para llegar a lo que se oculta a conciencia, lo que permanece dentro, detrás de lo que vemos a primera vista y no se deja ver, lo siniestro, los espacios que comienzan en los límites de la imagen.

La memoria y el paso del tiempo son dos factores que producen inquietud al artista, es por ello que comienza a trabajar con esta reconstrucción como con un sentido de “frenar” ese desarrollo natural y la pérdida del espacio haciéndolo imagen. Para ello ha ido buscando diferentes formas de representar el olvido, las alteraciones y alucinaciones de la memoria, las huellas del paso del tiempo, las marcas de los objetos que ya no están… La negación a representar figuras humanas dentro de los espacios viene dada por el hecho de que generalmente el espacio permanece tras la desaparición de éstos.

Obra de Josep Tornero en 'Ausencia'. Imagen cortesía de Kir Royal Gallery.

Obra de Josep Tornero en ‘Ausencia’. Imagen cortesía de Kir Royal Gallery.

Seguidamente se encuentran los cuadros en blanco y negro de Josep Tornero (Valencia, 1973). Se trata de fragmentos, pinturas que representan manos como en la serie Fighters (Luchadores) o sábanas abandonadas como en la serie Phantoms (Fantasmas). A través de las imágenes que de alguna manera quedan en nuestra memoria, a través de la lectura de algún poema o algún escrito que haya podido hacer surgir una imagen interna… a través de todos estos filtros, se van materializando las imágenes que después el artista desarrolla.

Es la imagen la que motiva a Tornero a pintar. La obra de este artista combina con maestría la belleza, el rigor intelectual y, sobre todo, el medio para dotar de simbolismo a la imagen creada. Una atmósfera personal invade cada cuadro, consiguiendo que el espectador se exija una segunda mirada que descubre una belleza ideal que se manifiesta en composiciones que conjugan lo contemporáneo con lo clásico.

Josep Tornero aborda su obra de manera lenta, meditada y laboriosa, captando con el modelo un diálogo que es reflejo de la fuerte tensión psicológica del momento. Las composiciones vienen cargadas de un dramatismo tan inquietante como bello. En su obra es central el tema del cuerpo humano, aunque se trate simplemente de fragmentos o huellas que, como tales, evocan el tema de la memoria. Recuerdos que remiten a un pasado en el que estas manos lucharon y estas sábanas acogieron cuerpos, historias y relatos apenas citados como dejando un halo de misterio. El cuerpo humano contiene una potencia visual que acaba por atrapar y es potencialmente un elemento de comunicación. No hacen falta excesivos discursos cuando una obra se centra en el cuerpo, rápidamente empatiza con el espectador, dice seguramente mucho más de lo que el artista pretende representar.

Obra de Gil Gijón en 'Ausencia'. Imagen cortesía de Kir Royal.

Obra de Gil Gijón en ‘Ausencia’. Imagen cortesía de Kir Royal.

Finalmente, las obras en polvo de Gil Gijón Bastante (Puertollano, Ciudad Real, 1989) tratan también el tema de la identidad, la memoria y el paso del tiempo. El polvo y la pelusa de una casa está formado por infinidad de partículas que provienen de la suciedad que arrastramos bajo nuestros zapatos, la polución del ambiente, el desgaste de los objetos que tenemos en casa, fibras de la ropa que usamos y un tanto por ciento de la piel muerta y desechos de las personas que viven allí.

Nada, según el artista, puede representar mejor que eso la degradación continua que produce el tiempo. A raíz de ahí Gil centra su atención en la memoria, en reconstruir el recuerdo a partir de ese excedente que la acción del tiempo va dejando como rastro. Él comienza su trabajo rescatando fotografías antiguas de álbumes familiares, instantes cargados de huellas, reproduciéndolas empleando simplemente un adhesivo y el polvo recogido de los hogares de las personas allí representadas.

Se trata de retratos minuciosos en los que poco a poco el autor va dándole forma al polvo hasta configurar el claroscuro de la fotografía lo más fielmente posible al original para no alterar el recuerdo que encierra. Somos polvo, o solamente sombra como la que proyectan las ultimas obras «invisibles» de Gil.

El artista se acerca así a las practicas anti-visuales del arte, en una obra tan frágil que roza lo efímero, pero de una forma que incluso minado por su propia fragilidad o desaparición, no parece escapar de la paradoja inicial de lo efímero en el arte. Una paradoja que apunta explícitamente a como lo efímero desea aun así durar para siempre. Pretende provocar una reflexión acerca de la caducidad de la materia y del ser, apelando para ello a la memoria y a la identidad.

Obra de Carlos Sagrera en 'Ausencias'. Imagen cortesía de Kir Royal.

Obra de Carlos Sagrera en la exposición ‘Ausencia’. Imagen cortesía de Kir Royal.