No son historias “sobre mujeres para mujeres”


‘La revolución de la mujer en el cine egipcio’
34 Mostra de València-Cinema del Mediterrani
Fundació Bancaixa
Plaza de Tetuán 23, València
Sábado 26 de octubre de 2019

La Mostra de València-Cinema del Mediterrani celebró su 34ª edición realizando un repaso del nuevo cine europeo en su Sección Oficial y Sección Informativa. Además, lo hizo con actividades paralelas tales como la mesa redonda ‘La revolución de la mujer en el cine egipcio’, donde se pretendió potenciar la visión de la creación cinematográfica egipcia hecha por mujeres, así como la diversidad de puntos de vista que la generan, con el objetivo de acercar al público a las diferentes realidades políticas, culturales y de género en Egipto.

Directoras y guionistas egipcias durante la mesa redonda. Fotografía: Irene Valdés.

Esta mesa contó con la presencia de las directoras Hala Khalil, Amal Ramsis, Kamla Abu Zekry, Nadine Khan y Mariam Abou Ouf, de la mano de la moderadora Awatef Ketiti, profesora de la Universitat de València especializada en políticas de género.

Asimismo, para dejar patente esta visión tan innovadora del cine, La Mostra proyectó doce películas de diversas directoras egipcias, como ‘Kas wa lask (‘Cut and Paste’, 2006), de Hala Khalil; ‘Bebo Wa Bashir’ (2011), de Mariam Abou Ouf; ‘Harag W’ Marag (‘Chaos, Disorder’, 2012), de Nadine Khan; y ‘Villa 69’ (2013), de Ayten Amin.

Así pues, debemos introducir el encuentro, dividido en dos partes bien diferenciadas, diciendo que todas son herederas de una generación de mujeres pioneras del cine árabe y, muchas de ellas, hijas de grandes intelectuales. Por otro lado, hay que decir que llevan siendo partícipes de la industria cinematográfica desde el movimiento feminista que apareció en el siglo XIX. 

La mesa redonda se dividió en dos apartados, como se ha expuesto anteriormente: la revolución de las mujeres en el cine egipcio y la revolución vista y tratada por estas mujeres.

La moderadora comenzó el debate dejando patente que el público español tiene escasa información acerca del cine egipcio, y que es posible que, simplemente, se conozca esa historia donde las mujeres han sido muy importantes desde principios del siglo XX. Awatef Ketiti tiene entendido que ha habido altibajos desde los años ochenta que han frenado la participación de la mujer en la historia cinematográfica, a pesar de que se haya regularizado después de las revoluciones árabes, en lo que una de ellas no estuvo de acuerdo. 

Así pues, Amal Ramsis refutó: “nuestra generación no tiene que ver con la revolución en Egipto, ya que casi todas nosotras ya habíamos empezado a hacer cine antes de la revolución, es decir, todas formamos parte de ese movimiento político que hubo y sigue habiendo actualmente con los problemas y consecuencias que eso conlleva, pero hemos luchado y seguimos luchando para poder darnos voz en el mundo audiovisual’’.

Collage de las cinco mujeres egipcias que formaron parte de la mesa redonda. Fotografía: Irene Valdés.

Nadine Khan comentó que el gran problema del cine egipcio después de la revolución realmente no existía o, mejor dicho: “sería lo de menos”. “El hecho de enfrentarnos a la revolución lo hacemos porque existe un gran control de nuestras producciones, hay mucha censura que nos prohíbe dar pasos hacia delante, ya que el cine egipcio está pasando por una crisis’’. En el amanecer de este tipo de cine hay muchas caras conocidas, y es por ello por lo que la revolución significará un salto hacia delante, importante para el cine en general. 

¿Cuál es vuestra visión general del cine?

Todas ellas estuvieron de acuerdo en no saber cómo explicar lo que tuvieron que pasar y sufrir durante esa revolución; no podían hablar de ella como algo general porque cada una tiene su historia. Sin embargo, hay algo común sobresaliente en todas ellas: han estado viendo escenas horribles, sucesos inesperados e, incluso, algunos actos que no quieren recordar, por eso hay ciertos hechos que no pueden contar, que no pueden sacar a la luz en sus películas.

Sin embargo, Hala Khalil expuso que no solo había problemas en el cine femenino, sino que todos los cineastas se toparon con consecuencias y dificultades durante la revolución, y es por ello por lo que no pudieron hablar de ella, de la guerra real, de la experiencia que han vivido desde el 25 de enero.

De hecho, Kamla Abu Zekry también dejó patente que hay muchas opiniones, que se ha hablado mucho después de la revolución, y que ella ha podido hacer y producir varias películas después de la revolución, pero no grabarlas o producirlas durante la misma o antes de ella.

¿Cuál es vuestra visión o evaluación del rol de la mujer en la creación de cine árabe?

Mariam Abou Ouf contó que la revolución ha pasado por varias etapas, no solo una en concreto. Expuso que, por ejemplo, en 2011 y 2012 había productoras de cine y muchas directoras cinematográficas, pero que esa fue una etapa que no podían controlar, aunque fuesen mujeres u hombres.

“Es decir, para mí hubo muchos cambios y por eso no podría expresar de forma libre qué nivel de producción cinematográfica se dio. Durante estos dos años la vida estaba un poco más avanzada, pero de todas formas yo no era consciente, no podía ver, me faltaba el aire, necesitaba más tiempo para recuperarme; hablar de la revolución antes de ese tiempo, para mí era imposible. A lo mejor he tardado dos años o así en volver a la vida, y a partir de 2013 y 2014 he podido contar esa experiencia que viví’’.

Hala Khalil manifestó: “yo hice una película sobre la revolución después de la misma y era como un receso donde se pudo hablar de temas tabú, pero luego ya no podíamos hacerlo libremente. Si ahora quisiera proyectar la película que hice después de la revolución, estoy segura de que no podría. El cine depende de cada etapa por la que vamos pasando’’.

La mujer representada en el cine egipcio. Fotografía cortesía de La Mostra.

Kamla Abu Zekry: “Yo quería añadir que, por otro lado, Francia ha tenido mucha importancia en la industria del cine en Egipto y ha ayudado a que tenga valor. El gobierno empezó en 1972 una crisis, luego emigraron a otros países y, posteriormente, en 1980 hubo otra crisis. En los 90 el cine también pasó por muchos problemas y etapas. En resumen, cada etapa quedó afectada por crisis o revoluciones. De hecho, actualmente estamos pasando por una revolución tecnológica’’.

No obstante, ahora los jóvenes pueden hacer sus películas incluso con el móvil; ahora todo es más fácil, hay muchos jóvenes que han entrado en este dominio. Además, al hablar de mujeres o productoras egipcias, a nivel de conciencia tienen mucho que ver las personas intelectuales. “Yo, por ejemplo, he hecho tres películas y las protagonistas han sido mujeres, pero hemos tenido muchos problemas para su producción. Yo sí que pude estrenarlas al pasar un tiempo, pero conozco a productores y productoras que tuvieron que crear una personal para poder sacar a la luz sus películas’’.

Fotograma de la película ‘Cut and Paste’, de Hala Khalil. Fotografía cortesía de La Mostra.

Nadine Khan: “Intentamos luchar entre todas, pero no estamos dentro del núcleo del cine porque, al fin y al cabo, es un negocio y, a veces, es muy complicado seguir ahí; siempre tienes que buscar solución’’.

Amal Ramsis: “Creo que antes lo ha comentado Kamla, cuando hablamos del cine egipcio no hay mucha producción cinematográfica, pero tenemos un escaso lugar en el que nos apoyamos, por ejemplo, en otras empresas europeas de fuera o del oriente. En Marruecos hay ayudas del gobierno, pero en Egipto no. Después de la revolución sí que era algo moderno, había muchos documentales, pero han pasado varios años y podemos decir que, en este momento, las ayudas de los ministerios no existen. Ahora seguimos igual y yo produzco mis propias películas. Por ejemplo, después de la revolución se estrenó mi película, pero poco después ya no se podía proyectar, a la gente no le interesaba estar en estas salas de cine viéndola, porque la producción no es solo sacar adelante una película, es también conseguir proyectarla y explotarla en las salas de cine y eso sí que está limitado. De hecho, en Egipto hay unas salas donde pueden proyectar una vez o dos a la semana, e, incluso, había veces que se podía exhibir solo una vez al año. Pensamos que el cine egipcio es raro».

Mariam Abou Ouf: “Pienso que somos pocas las mujeres en el cine y la única protectora, pero no podemos hablar de que hay rol en la mujer en este punto sin hablar del Festival Internacional de Cine de El Cairo, que se celebra durante 10 días en el mes de noviembre de cada año desde su fundación, en 1976, con la excepción de las ediciones de 2011 y 2013, que fueron canceladas debido a la inestabilidad política que estábamos pasando. También me veo en la obligación de nombrar a Nadine Labaki, cineasta libanesa nominada al Oscar por ‘Cafarnaúm‘, que es una de las autoras más personales y críticas del panorama cinematográfico actual.

Produce, escribe, dirige y protagoniza sus proyectos porque todavía no ha encontrado a nadie mejor que ella para plasmar las ideas y la miseria que ella pretende mostrar al mundo sobre la sociedad en la que se crió. Con esto me refiero a que, como decía al principio, es verdad que somos pocas, pero tenemos un rol muy importante en la producción cinematográfica, es verdad que la cantidad es escasa, pero todos y todas, directores y productoras, somos importantes’’.

¿Tenéis una definición del cine? ¿Tenéis fe en la existencia del cine? ¿La visión del cine en la mujer es distinta del cine del hombre? ¿La productora tiene problemas respecto al productor hombre?

Nadine Khan: “Yo, por ejemplo, estuve en el festival de cine de la mujer en Egipto, y la directora del certamen planteó que no siempre se tiene por qué tratar temas de la mujer, que el cine también nos da una visión a la hora de presentarlo al mundo. Por ejemplo, hace dos años se presentó una película de los trabajadores en Asturias, concretamente la manifestación de los mineros intentando abrir y cerrar las minas. La productora de la película habló sobre ella, contando las penurias que los mineros que estaban en ellas sufrían. Es decir, no es obligatorio tratar el tema de la mujer.

Hala Khalil  comentó que varias de sus películas, como ‘Nowara’,  ‘Día para mujeres’ y, sobre todo, ‘Kas wa lask’ (‘Cut and Paste’, 2006), premiada como mejor película en el Arab Film Festival, muestran la visión de la mujer, pero dejó patente que cuando empezó a hacer películas le molestaba un poco “el cine de mujer”, porque ella quería hablar de todo en general y no de la mujer en particular.

Sin embargo, al pasar el tiempo, casi sin darse cuenta descubrió y sintió que la protagonista de una película siempre debía ser una mujer, o que la historia hablase de esta. Esto no quita su pensamiento de que hay hombres que tratan el tema de la mujer incluso mejor que ellas, porque la apoyan y saben sobre el tema. “Creo que, aunque me proponga hablar sobre otros temas, me sale solo hablar de las mujeres porque la siento dentro de mí; aunque intente buscar escenarios y personajes hombres, siempre acabo acudiendo a los brazos de la mujer’’.

Una de las directoras egipcias en acción. Fotografía cortesía de La Mostra.

Kamla Abu Zekry: “Es verdad que yo veo mujeres cineastas. De hecho, yo lo soy, yo soy productora, pero ¿cuántas mujeres pueden serlo? Una vez hice un cortometraje que contaba la historia de una niña que se va haciendo mayor y va pasando por diferentes etapas durante su vida, enseñando cambios hormonales como la menstruación y cómo le afectaba, sus estudios… Es un corto que se me ocurrió cuando fui a París. Estaba sentada en una cafetería cerca de Notre Damme y escuché un ruido –“tac tac tac’’–, unos golpes en el suelo».

«Al principio pensaba que eran gotas de lluvia, pero no. Salí a ver y observé muchas mujeres parisinas que iban corriendo con tacones al trabajo, y ahí me acordé de la hermosa mujer egipcia yendo al trabajo por la mañana. Me pregunté lo siguiente: ¿por qué la mujer egipcia cuando va al trabajo va siempre encogida, con miedo por si le acosan por la calle? Y ¿por qué la mujer europea es tan orgullosa y refleja tanta confianza en sí misma? ¿Por qué?’’.

“Entonces empecé a pensar que yo era una persona muy conservadora y sin nada de relación con la industria cinematográfica. Una vez empecé en el mundo del cine me convertí en una persona muy revolucionaria, muy dinámica, no me gusta la sumisión. Una vez crecí y cumplí mi mayoría de edad, hubo un cambio a nivel personal. Mi familia siempre me ha dicho que no fuese sola a ningún lugar, que no fuese de esa manera vestida…; ahí creció en mí un miedo a ser mujer, a ser inferior al hombre, dándome cuenta de cómo educaban los conservadores a sus hijas, haciendo una mujer sumisa, sin excepciones, porque ellos educan a las niñas árabes para ser madres, hijas y esposas. Entonces, la directora tiene que ser una revolucionaria que rechaza la realidad egipcia, porque la productora tiene que ser ella. Yo cuando estudié en la universidad participé en teatro y no fui vergonzosa, pude no ser sumisa’’.

Amal Ramsis: “Yo hablaba un día con un grupo de chicas y pensaba que eran de generación antigua, con educación sumisa y conservadora, pero por suerte se está formando una generación después de la revolución que está rompiendo con esas cadenas, ha habido un cambio en el que nacerán muchas directoras’’.

“Esto son indicadores de que la ciudad está cambiando, en El Cairo se pueden hacer más cambios comparado con lo rural, está mejorando la situación, vemos a más chicas fuera de muchas clases sociales, que pueden vestirse de forma más liberal ahora, y eso es muy positivo’’.

¿Hay límites a la hora de producir? ¿Es muy complicado tener un suministro de financiación al ser mujer? Al ser directoras, ¿habéis tenido problemas con vuestros compañeros hombres en cine?

Mariam Abou Ouf: “Yo empecé a trabajar en este ámbito a los 16 años, pero nunca he sufrido discriminación por parte de hombres, nunca me he sentido inferior a pesar de haber trabajado como ayudante, siempre me he sentido bien con ellos. Me sentía la única mujer detrás de la cámara, por lo que sí que es verdad que sentía cierta inseguridad por los actores y productores, ya que al principio no sabía cómo iban a reaccionar. Como era muy joven tenía miedo sobre todo al volver a casa, pero nunca sentí una discriminación por parte de mis compañeros. Sonará raro, pero es ahora cuando estoy notando esa discriminación porque no puedo hacer películas comerciales, de acción o comedia y es verdad que un hombre que tiene la misma visión que yo tiene el mismo problema de financiación, por lo que no es un problema solo para las mujeres en el cine, también lo es para el hombre’’.

“No obstante, no podemos decir que las mujeres producen igual que los hombres, porque hay películas que no se pueden hacer; tenemos hombres productores, pero no podían producir ciertas obras cinematográficas porque existe la prohibición y censura no solo en Egipto. De hecho, las directoras árabes tienen que hacer películas diferentes ya que para hacer películas con temas como el terrorismo, el velo o la ablación tienes que ser un hombre’’. 

Nadine Khan: “Yo, a veces, cuando escribo pienso que si fuese un hombre podría haber añadido más cosas, más detalles o haberlo contado mejor; las películas que hago siempre salen de la motivación o experiencia personal, porque suelo escribir películas de historias o vivencias, y a veces pienso en mi madre, mis amigos, mi hija, etc.’’.

“El cine es un reflejo de la realidad de la sociedad, el cine es un público grande y fuerte con sus clases, pero no podemos hacer muchas cosas; tenemos que volver a la fase de reeducar a la sociedad. Pero es que yo no quiero reeducar a nadie, cada uno que viva su vida, eso existe y está impuesto para la mujer, para el hombre y para la sociedad en general. Siento que no puedo discutir un tema tan importante porque, al final, soy como el hombre ingeniero que trabaja en la construcción o el electricista que arregla los productos rotos, y estamos en la misma situación’’.

Fotograma de una de las películas proyectadas durante el festival. Fotografía cortesía de La Mostra.

Hala Khalil: “Antes de escribir un guion has de enviarlo a edificios de censura para que los despachos digan sí o no, siempre controlan lo que se puede poner o no, grabar o no, proyectar o no. Realmente no hay ninguna norma o criterio en los edificios de censura, no hay guías, pero cuando estás escribiendo, tú como egipcia sabes lo que puedes dejar o no, lo que debes quitar, lo que dejas y te pueden eliminar… Por ejemplo, no podrías hablar ni de relaciones sexuales, ni de religión, ni de política, ni de riqueza… Solo hablamos de nosotros, de nuestro pueblo, es como mostrar una telenovela. Si quieres decir algo debes leer entre líneas y depender de la estupidez de la censura y, sobre todo, que cuando quieras transmitir un mensaje, que no se malinterprete y se entienda perfectamente lo que quieres comunicar’’.

Amal Ramsis: “Ellos lo llaman cine limpio. Un ejemplo de cine limpio fue una anécdota que me gustaría contar. Yo estaba haciendo una película de amor, con una pareja. En una escena había una escena de beso, de los dos enamorados, pero tanto el actor como el productor se negaron a grabarlo. Yo insistí en que el actor debía besar a la chica porque no entendía por qué era un tema tabú, era solo un beso. De hecho, la actriz estaba ahí quieta y esperando. La excusa del actor para no dar el beso era que mucha gente iba a estar mirando, tanto a la hora de rodar como a la hora de ver la película en la sala de cine. El productor insistió en que la quitase, hasta que al final llegamos a un acuerdo, porque él se negaba a sacar esa escena en pantalla y yo quería que se diesen un beso en la película. Al final decidimos que el actor diese un beso a la chica únicamente rozando sus labios, sin llegar a tocarse y, cuando pareciese que iban a besarse, pasar a la siguiente escena, cortar de raíz. Cuando el público vio la película y, en concreto, esa escena, había mucha gente contenta de saber que la película iba a acabar con la escena de un beso, y, de repente… ¡pum!, ¡se cortó!’’.

Un instante de la mesa redonda. Fotografía: Irene Valdés.

Al acabar la mesa redonda, protagonizada por estas mujeres tan revolucionarias y dispuestas a cambiar el mundo, se realizó una ronda de preguntas por parte del público donde las directoras continuaron respondiendo y contando anécdotas con gran ilusión y sin tapujos. 

El acto finalizó con la frase que una de ellas pronunció mientras respondía a una de las preguntas: “Ojalá volviéramos a la mujer faraónica, porque fue ella quien tuvo el poder y gobernó el mundo’’.

Irene Valdés

La más fuerte…¿o no?

La más fuerte, de Bramant Teatre
Sala Russafa
C / Denia, 55. Valencia
Del 8 al 17 de abril de 2016

Sala Russafa cierra la quinta edición del ciclo de programación que desde febrero ha dedicado a las compañías valencianas con una de las formaciones más prestigiosas de la escena local, Bramant Teatre, con más de 20 espectáculos en una trayectoria que arranca en 1998 y en la que han recibido reconocimientos como las nominaciones a los Premios Max como Mejor Espectáculo Nacional por ‘Construyendo a Verónica’ y al Mejor Espectáculo Revelación por ‘Reencuentros’, así como numerosos galardones y nominaciones en los Premis de les Arts Escéniques de la Generalitat Valenciana y Premis Abril.

Del 8 al 17 de abril presentan el estreno absoluto de ‘La más fuerte’, una versión libre del texto escrito por August Strindberg que sirve para completar la trilogía de teatro naturalista emprendida por la compañía.

Amparo Ferrer Báguena en 'La más fuerte', de Bramant Teatre. Imagen del video de Escaparate Visual.

Amparo Ferrer Báguena en ‘La más fuerte’, de Bramant Teatre. Imagen del video de Escaparate Visual.

“Queríamos tocar a los autores más significativos de este movimiento que casi podríamos decir que es el germen del teatro que se hace hoy día. Empezamos en 2013 y con Ibsen, con la adaptación de ‘Casa de Muñecas’. Después vino Chéjov con ‘Tío Vania’, el año pasado. Y esta vez nos hemos ido a por otro autor controvertido, pero que sin duda ha marcado las artes escénicas”, comenta Jerónimo Cornelles, autor de la versión que se estrena.

En la segunda mitad del siglo XIX, Strindberg creó ‘La más fuerte’, una pieza breve y para dos actrices, de las que una permanecía prácticamente muda durante toda la representación. Ahora, Cornelles la ha convertido en un nuevo espectáculo con algo más de hora de duración, trasladando la acción a la época actual, introduciendo cambios en los caracteres, creando un nuevo personaje y alargando la trama.

La más fuerte, de Bramant Teatre. Imagen cortesía de Sala Russafa.

La más fuerte, de Bramant Teatre. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Él mismo, junto a Teresa Crespo y Amparo Ferrer Báguena, interpreta el encuentro entre una mujer y hombre en una cafetería, en Nochevieja. Ambos han compartido experiencias con otro individuo al que se hace constantemente referencia y al que, curiosamente, también conoce la camarera que les atiende, tercer vértice de un interesante triángulo de personajes.

“Me parece muy estimulante tomar como base obras que son una referencia indiscutible y trabajar con ellas para transformarlas, actualizándolas, incluyendo nuevas tramas, estableciendo relaciones inesperadas entre los personajes o inventando algunos, pero siempre con el sello de Bramant”, admite el autor e intérprete que, a diferencia del último montaje, en esta ocasión deja la dirección en manos externas, concretamente en las de Chema Cardeña.

“La idea de hacer una versión sobre este texto nació de él, así que lo más natural era pedirle que colaborara aportando su visión como director, que siempre es muy novedosa y que ha enriquecido el espectáculo”, comenta Cornelles, a quien la experiencia previa con Cardeña en numerosas obras como ‘El Idiota en Versalles’, ‘7 Reinas’ o ‘De Hiroshima y Nagasaki’, le ha otorgado la confianza necesaria para centrarse en la interpretación en este nuevo proyecto.

Jerónimo Cornelles en 'La más fuerte', de Bramant Teatre. Imagen del video de Escaparate Visual.

Jerónimo Cornelles en ‘La más fuerte’, de Bramant Teatre. Imagen del video de Escaparate Visual.

Cardeña imprime un ritmo muy dinámico y un tono de comedia para acercarse a una trama capaz de congelar la sonrisa en el espectador. A través de la conversación que va desarrollándose en el encuentro que recrea la pieza, se deslizan temas como la dependencia emocional, el maltrato psicológico y físico o la perversidad de las relaciones que pueden llegar a establecerse entre los seres humanos.

“Era necesaria una vis cómica para poder asumir los temas tan serios que se tratan en el texto de Strindberg y que reflejan cómo, dos siglos después de haberse escrito esta historia, la psicología humana no ha cambiado demasiado en algunas cosas”, apunta Cornelles.

Lo que sí cambian son las conclusiones que puede extraer el espectador al ver la nueva propuesta de Bramant. “Ya no será tan sencillo juzgar si la más fuerte es quien se lanza a hablar o el que se atreve a escuchar”, señala el autor de esta versión que hasta el 17 de abril programa Sala Russafa.

Amparo Báguena en 'La más fuerte', de Bramant Teatre. Imagen del video de Escaparate Visual.

Amparo Ferrer Báguena en ‘La más fuerte’, de Bramant Teatre. Imagen del video de Escaparate Visual.

Albañil de día, diva de noche

La Margot. Serio de día, coqueta de noche
Espai Rambleta
Bulevar sur, esquina Pío IX. Valencia
Miércoles 27 de enero, 2016, a las 19.30h

Día y noche, sexo y muerte, hombre y mujer, represión y escándalo. El concierto de la vida es un recital de dualidades que a veces se encarna de forma fortuita en personas que, simplemente, estaban allí en el momento oportuno, proclives a hacerse notar. Como Antonio Campos, el hombre de las dos caras, con una doble faceta vital; señor de pueblo y sofisticada diva. Durante años se transformó en una Sara Montiel tan espléndida y rumbosa como la auténtica despertando pasiones.

Fotograma de La Margot. Serio de día, coqueta de noche. Espai Rambleta. Imagen cortesía de los autores.

Fotograma de ‘La Margot. Serio de día, coqueta de noche’. Espai Rambleta. Imagen cortesía de los autores.

Nacido en Bétera, en 1948, Campos es paradigma de esas dualidades de la existencia. En su adolescencia y primera juventud trabajó como repartidor de barras de hielo y albañil, pero soñaba con deslumbrar al público proyectando el encanto de  su voz y su imagen. En 1977, en la vorágine política y social que trajo la Transición, hizo realidad su sueño, subió a un escenario y enamoró a los espectadores imitando a Sara Montiel con perfección gestual y una socarronería muy mediterránea. Antonio Campos Ramos, con el nombre artístico de Margot, se convirtió rápidamente en una gran estrella de la noche valenciana.

Fotograma de 'La Margot. Serio de día, coqueta de noche'. Imagen cortesía de los autores.

Fotograma de ‘La Margot. Serio de día, coqueta de noche’. Imagen cortesía de los autores.

Cuatro décadas más tarde este entrañable personaje revive ante las cámaras en un documental de setenta minutos que cuenta su vida y milagros, La Margot. Serio de día, coqueta de noche, dirigido por un veterano de la escena, Enrique Belloch. El filme se estrena en Espai Rambleta el día 27 de enero, con la idea de animar a exhibidores y distribuidores a difundir este peculiar biopic.

En Rambleta fue precisamente donde hace un año se gestó el proyecto, a raíz de una actuación de Margot, con sus espléndidos 67 años, en un número de cabaret dirigido por Tonino Guitián.

Enrique Belloch, director de 'La Margot. Serio de día, coqueta de noche'. Imagen cortesía del autor.

Enrique Belloch, director de ‘La Margot. Serio de día, coqueta de noche’. Imagen cortesía del autor.

“La película se ha hecho a golpe de pasión, porque las subvenciones nunca han sido mi fuerte”, dice Belloch. “Un proyecto en el que intervienen mis amigos de toda la vida, el periodista Rafa Marí y el escultor Miquel Navarro. El primero ha participado en la escritura del guión y producido el documental junto a Malvados. Miquel es el director artístico, autor del cartel, y es entrevistado a fondo con otros protagonistas de la Transición valenciana como el diseñador Francis Montesinos y la senadora del PSOE Carmen Alborch”.

El rodaje de exteriores tuvo lugar en la ciudad de Valencia, la Malvarrosa, Pinedo, La Albufera, Picassent y Bétera, población natal de Antonio Campos. Los interiores, en su casa, el  estudio del escultor Miquel Navarro, la ermita del Calvario en Bétera, Espai Rambleta y casa Román.

Además del protagonista, intervienen: Tonino Guitián, Maribel Casany, Carmen Alborch, Francis Montesinos, Miquel Navarro y Rafael Marí Sancho.

“Tras su estreno esperamos que el documental circule en la programación comercial por todos los cines del mundo”, bromea Belloch. “También trataremos de comercializarla vendiéndola a algunas televisiones y explotándola en DVD”.

Fotograma de 'Margot. Serio de día, coqueta de noche'. Imagen cortesía del autor.

Fotograma de ‘La Margot. Serio de día, coqueta de noche’. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

Fidel Sáez y sus ciudades ilustradas

Ciudades invisibles, de Fidel Sáez
Hat Gallery
C / Dénia, 37. Valencia
Hasta el 16 de mayo

Dibujar una ciudad invisible puede llegar a convertirse en una Odisea para cualquiera que se lo proponga, pero en este caso, y de la mano de Fidel Sáez (arquitecto en Sanahuja&Partners), nos encontramos con una exposición que nos invita a recorrer lugares a los que solamente podríamos llegar a través de la literatura.

Es un viaje por las ciudades que Italo Calvino describió en su obra ‘Las Ciudades Invisibles’, en las cuales las palabras crean edificios y los versos se materializan en calles, donde tras cada esquina esperan el deseo, la muerte, la memoria y los símbolos, acechándonos para convertirse en parte fundamental de los relatos.

Imagen cortesía de Hat Gallery.

Imagen cortesía de Hat Gallery.

En el libro ‘Las Ciudades Invisibles’, de Italo Calvino, no se encuentran ciudades reconocibles. Son todas inventadas y cada una de ellas lleva un nombre de mujer; el libro consta de capítulos breves, cada uno de los cuales da origen a una ilustración y a una reflexión sobre la ciudad.

Por ejemplo, en el capítulo ‘Las ciudades y los signos’ dice: «La ciudad es redundante: se repite para que algo llegue a fijarse en la mente». O en ‘Las ciudades y la memoria’: «Al hombre que cabalga largamente por tierras selváticas le acomete el deseo de una ciudad».

«Pero la ciudad no dice su pasado, lo contiene como las líneas de una mano, escrito en los ángulos de las calles, en las rejas de las ventanas, en los pasamanos de las escaleras, en las antenas de los pararrayos, en las astas de las banderas, surcado a su vez cada segmento por raspaduras, muescas, incisiones, cañonazos».

De todo ello y más da cuenta la exposición que hasta el 16 de mayo acoge Hat Gallery en torno a la obra de Fidel Sáez ligada a esas ciudades invisibles de Calvino.

Obra de Fidel Sáez en la exposición 'Ciudades invisibles'. Imagen cortesía de Hat Gallery.

Obra de Fidel Sáez en la exposición ‘Ciudades invisibles’. Imagen cortesía de Hat Gallery.

 

GOSSYPIUM, de BERENA ÁLVAREZ

Espai d’Art Fotogràfic
C/ Torn de l’Hospital, 19. Valencia
Hasta el 5 de abril, 2015

El aire que respiramos no solamente está compuesto por oxígeno y nitrógeno, sino también por imágenes, la gran mayoría procedentes de la publicidad, las cuales nos educan, moldean y construyen según los parámetros establecidos desde el punto de vista patriarcal, heterosexual, occidental y blanco. La fotógrafa Berena Álvarez Fernández (León, 1982), consciente de ello, subvierte a lo largo de su serie fotográfica Gossypium, esta considerada verdad absoluta, motivo por el cual nos va a proponer un choque potentemente cruel y provocador que nos enfrente a la iconografía adscrita al cuerpo de las mujeres a lo largo de la historia de las imágenes.

Pero vamos por partes. El título no es casual. Gossypium es el nombre genérico utilizado para designar las plantas herbáceas y los arbustos cultivados para  producir algodón, una fibra sensible a la vez que fuerte, que forma parte de nuestra cotidianeidad, de nuestro día a día. Por otra parte, “estar entre algodones” es una expresión coloquial principalmente vinculada a las mujeres y al deber ser, la cual nos vacía de todo contenido de inteligencia, situándonos en un nimbo en el que permanecemos inmaduras y en la tierna infancia, además de incompletas.

El color del algodón es el blanco, el color de la pureza, pero también el color con el que se simboliza la virginidad, adscrita al cuerpo de las mujeres y a una membrana que no solo nos habla de su supuesto honor, sino también del de su familia. El blanco, contrapuesto al color rojo, son los colores utilizados por Berena Álvarez en su trabajo. El color rojo significa atención y también es un color adscrito al cuerpo de las mujeres, pues es el color de la sangre menstrual, el color de la sangre esparcida tras la rotura del himen y el color de la violencia. Ambos colores serán los apropiados por Berena Álvarez para escenificar en un cuerpo masculino, la manera a través de la cual, hemos sido representadas las mujeres a lo largo de la historia.

Tomando como punto de partida el trabajo de la japonesa Ryoko Suzuki en su serie Blind del año 2001 donde su rostro y su cuerpo son atados con total dureza, Berena Álvarez también procederá a atar para sus fotografías a un modelo masculino. Para la cultura japonesa, las ataduras, también simbolizan placer para la mirada masculina, tal y como nos lo ha transmitido el polémico fotógrafo Nabuyoshi Araki, quien basándose en la técnica tradicional del Kinbaku, el considerado arte de atar con cuerdas, representa a modelos femeninas sometidas y humilladas como fetiches sexuales.

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Por otra parte, las mujeres hemos sido únicamente representadas como contenedoras de belleza para la mirada masculina y deleitarla a través de nuestros cuerpos ha sido la finalidad adscrita. Viejas, no servimos, somos rechazadas y consideradas brujas. Así lo han reflejado pintores como Tiziano, Rubens, Velázquez o Courbet a través de sus Venus de pieles nacaradas, y Goya a través de sus brujas entradas en años preparando el aquelarre. Solamente hemos entrado desnudas a los museos, porque nuestros cuerpos jóvenes han simbolizado lo estético y lo proporcionado, lo bello y también lo sublime. A lo largo de la historia del arte, los hombres han representado la inteligencia, el poder y la valentía, mientras que las canas y las arrugas eran sinónimo de experiencia y sabiduría.

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Dispuesta a deconstruir dichos significados, es un hombre el protagonista de su trabajo. Pero no un hombre cualquiera. Según los cánones de belleza patriarcal actuales, es un hombre joven, delgado, proporcionado y blanco, objetualizado por la fotógrafa con la finalidad de mostrarlo del mismo modo a como hemos sido representadas las mujeres a lo largo de la historia del arte. Para ello, Berena Álvarez se sirve de la fibra del algodón, anteriormente mencionada y  concretamente de un cordel de color rojo, para delimitar las zonas que de su cuerpo, a la artista le interesa mostrar.

¿Acaso los cuerpos femeninos no han sido diseccionados y desmembrados a lo largo de la historia del arte? ¿Qué hizo, por ejemplo Courbet, en El origen del mundo en 1866 o Duchamp al escenificar una violación vista por una mirilla en su obra Étant donnes iniciada en 1946? Al igual que en la obra de ambos artistas, considerados genios dentro de la historia del arte, Berena Álvarez no otorga importancia al rostro del modelo, ¿pues cuando tuvo importancia la individualización de un rostro femenino en escultura o en pintura? Ya que equiparadas a una serie, nos convertimos incluso en la temida mujer, privándonos de nuestra pluralidad y diferencias, mientras los hombres han sido los considerados iguales.

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Berena Álvarez, por tanto, persigue abrir la mente y con ello ser subversiva para que los hombres se den cuenta de la realidad de la escenificación de la violencia en los cuerpos de las mujeres. Con ella, el sometimiento del modelo indica reflexión frente a la realidad que no es otra que la violencia contra las mujeres, invisibilizada y a la vez permitida y tolerada por los medios de comunicación.

Las fotografías de Berena Álvarez levantarán ampollas y diferentes opiniones, pero seguro que muchas más en comparación a las que en estos momentos nos invaden con la intención de publicitar una película vendida a través del marketing editorial como porno para las mujeres amas de casa y para mamás, y que no es otra que Cincuenta sombras de Grey de la británica E. L. James, lo cual ya nos indica que estamos ante un porno convencional donde ellas tienen que ser las dominadas, porque de lo contrario y como nos indica Beatriz Gimeno, no sería propio ni de amas de casa ni de mamás.

Si el erotismo es desterrado del modelo masculino, protagonista de las fotografías de Berena Álvarez, ¿por qué se ve erotismo en la imagen que publicita la película en los cines donde la protagonista femenina decide ser sumisa para curarle a él la perversión? ¿Por qué toleramos unas imágenes y otras no? La cultura patriarcal que nos rodea es sádica con las mujeres y acepta dicho sadismo y dichas fantasías sexuales en el cuerpo de las mujeres con el propósito de excitar. Pero el trabajo de Berena Álvarez va mucho más allá. Su modelo es sumiso como lo ha sido a lo largo de la historia del arte el cuerpo de las mujeres. Pero la diferencia radica en serlo conscientemente o no, con una finalidad claramente política y subversiva.

Por otra parte, su trabajo deconstruye la clásica división de los sujetos y redefine la necesidad política de situar la idea de diferencia a través del género y de la sexualidad. Sus fotografías son disidentes frente a la norma, además de contestatarias frente a la realidad patriarcal que nos rodea y que se reproduce constantemente, y con ellas, la fotógrafa pretende conformar un nuevo léxico a través del cual podamos cobrar conciencia de cómo han estado configurados nuestros cuerpos en base al género como concepción social impuesta.

Irene Ballester Buigues

Jules Julien, Blues en Espai Tactel

‘Blue Series: A Romantic Cluedo’, de Jules Julien
Espai Tactel
C / Denia, 25. Valencia
Inauguración: viernes 14 de noviembre
Hasta el 31 de diciembre de 2014

El misterio que desprenden las imágenes de Jules Julien sitúa al espectador en un escenario de duda. Le obliga a convertirse en parte del proceso –en “sospechoso”– de la recomposición de las memorias personales del artista, como si de un cadavre exquis se tratara, que ahora aparecen reflejadas en nuestro propio espejo. Desde hace varios años su trabajo artístico consiste en interpretar la realidad y sus experiencias pasadas a través de composiciones digitales. Unas veces son rostros o fragmentos del cuerpo en los que enfatiza diferentes aspectos mediante el encuadre. Otras se trata de objetos o situaciones. Son imágenes que dejan de ser aquello que representan al desdoblarse, se transforman en símbolo y son dotadas de una gran carga enigmática y de extrañeza.

Obra de Jules Julien en la exposición 'Blue Series. A Romantic Cluedo'. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Jules Julien en la exposición ‘Blue Series. A Romantic Cluedo’. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Jules Julien con ‘Blue Series: A Romantic Cluedo’ presenta su primera exposición individual en Espai Tactel. La cual articula bajo un solo color: el azul. Otras series anteriores han sido dedicadas a otros colores, como pueden ser el blanco o el rojo. Si bien es cierto que existen precedentes en la elección monocroma como es el caso de los monochromes blues del también artista francés Yves Klein o de la trilogía Trois couleurs del cineasta polaco Krzysztof Kielowski, la muestra de Julien se compone, por un lado, de una serie de imágenes digitales impresas en diversas tonalidades de color azul –unas partes más claras, con leves matices de un azul claro y otras más oscuras– que componen un fuerte universo poético fácilmente reconocible por el uso de las formas limpias y depuradas. Algunas de las imágenes aparecen duplicadas, mirándose a sí mismas en un intento de recuperar esos recuerdos.

Obra de Jules Julien en la exposición 'Blue Series. A Romantic Cluedo'. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Jules Julien en la exposición ‘Blue Series. A Romantic Cluedo’. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Se trata de imágenes-reflejo. Su obra rezuma una nostalgia por recoger figuras y objetos familiares. Pero siendo conscientes de que, como advierte Enrique Vila-Matas, “la nostalgia de un lugar sólo enriquece mientras se conserva como nostalgia, pero su recuperación significa la muerte”.

Por otro lado, encontramos una proyección en el que se superponen imágenes creando un juego visual a modo de flashback que producirá un efecto confuso y de desorden ante el espectador.

Obra de Jules Julien en la exposición Blues. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Jules Julien en la exposición ‘Blue Series. A Romantic Cluedo’. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Asimismo, la muestra se completa con el libro Les Souveniers –‘Los recuerdos’. Una publicación que recoge fragmentos de aquellas situaciones vividas por el artista: desde los objetos tan bien iluminados y perfectamente definidos en una noche fluorescente azul o un hombre subido a un tractor vestido con unas bermudas azules de lycra hasta la acogedora habitación azul de una artista o las salpicaduras azul-púrpura en las manos al presionar con ellas los racimos de uva en una cubeta. Y es que el azul sirve de nexo de unión de todas sus vivencias. El azul lo impregna todo como el sonido melancólico del blues.

Obra de Jules Julien en la exposición 'Blues Series. A Romantic Cluedo'. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Jules Julien en la exposición ‘Blues Series. A Romantic Cluedo’. Imagen cortesía de Espai Tactel.

En definitiva, la obra de Julien reunida para esta exposición responde a su personalidad particular que logra elaborar un complejo pero homogéneo discurso poético y plástico a la vez que se constituye como sujeto dentro de su producción. Este trabajo se presenta como piezas de un relato: representaciones de objetos –flores, cráneos, urracas, chicharras, perros–, escritos y proyecciones, que narra un itinerario de las memorias de su universo personal, de su forma de entender la realidad. Además, la estructura hermética de sus obras hace que se presenten como jeroglíficos y exigen al espectador mantener una actitud consciente y activa. Es decir, a ser partícipe de este cluedo. Una verdadera invitación a andar y seguir las pistas en las habitaciones, estancias y pasajes secretos de la Mansion Boddy de Jules Julien. Pues, en cierto modo, como escribe Julio Cortázar en Rayuela: “andábamos sin buscarnos, pero sabiendo que andábamos para encontrarnos”.

Obra de Jules Julien en la exposición 'Blue Series. A Romantic Cluedo'. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Jules Julien en la exposición ‘Blue Series. A Romantic Cluedo’. Imagen cortesía de Espai Tactel.

José Luis Giner Borrull

Jardí Botànic: ¿Hay buenas y malas semillas?

Le Bonne Mauvaise Graine?
Exposición de Thierry Ardouin
Jardí Botànic de la Universitat de València
C / Quart, 80. Valencia
Inauguración: Miércoles 18 de junio, a las 19.00h.

Con 20 fotografías de gran formato de semillas “legales” e “ilegales” de rábano, guisante, guindilla, cebolleta, zanahoria, lechuga, haba o diferentes variedades de maíz, la exposición, con carácter divulgativo, pretende alentar al público general a descubrir cómo son y de dónde vienen los alimentos que nos comemos, cómo son sus semillas, y cuál es la problemática existente en torno a los diferentes sistemas de producción.

Fotografía de Thierry Ardouin en la exposición 'Le bonne mauvaise graine?' en el Jardí Botànic de la Universitat de València. Imagen cortesía de Doctornopo.

Fotografía de Thierry Ardouin en la exposición ‘Le bonne mauvaise graine?’ en el Jardí Botànic de la Universitat de València. Imagen cortesía de Doctornopo.

Comisariada por Doctornopo y con el apoyo del Institut Français de València, la muestra ‘Le bonne mauvaise graine?’ (‘Las buenas malas semillas?’), ubicada en el umbráculo del Jardín Botánico, se plantea como una intervención específica al aire libre que permite dar continuidad y coherencia al programa adaptándolo a las características del entorno. Además, la exposición al aire libre permite crear una experiencia cultural vinculada con el espacio y con las líneas de investigación del Jardí dedicadas al conocimiento de la diversidad vegetal, y a la conservación de especies y hábitats naturales.

Fotografía de Thierry Ardouin en la exposición 'Le bonne mauvaise graine?' en el Jardí Botànic de la Universitat de València. Imagen cortesía de Doctornopo.

Fotografía de Thierry Ardouin en la exposición ‘Le bonne mauvaise graine?’ en el Jardí Botànic de la Universitat de València. Imagen cortesía de Doctornopo.

Thierry Ardouin es un fotógrafo francés que dedica su trabajo a la observación de los lazos que mantienen las relaciones entre el hombre y su paisaje. Suele trabajar con fotografía de gran formato y para exteriores, con una voluntad de descontextualización del hecho artístico, con la que pretende crear entornos más cómodos y cercanos al espectador que le inviten a acercarse a la obra sin las reticencias que suelen despertar los espacios y formatos expositivos más convencionales.

La serie ‘Le bonne mauvaise graine?’, que se presenta en este proyecto, constituye un almanaque fotográfico de las semillas de algunos de los alimentos que forman parte de nuestro consumo diario.

Fotografía de Thierry Ardouin en la exposición 'Le bonne mauviase graine?' en el Jardí Botànic. Imagen cortesía de Doctornopo.

Fotografía de Thierry Ardouin en la exposición ‘Le bonne mauviase graine?’ en el Jardí Botànic. Imagen cortesía de Doctornopo.

Thierry realiza una serie de fotografías de semillas consideradas por el gobierno francés como certlegales/certificadas (incluidas en los catálogos oficiales y elaboradas con procesos tecnificados de producción) o ilegales/naturales, y plantea al espectador las siguientes preguntas: ¿Son iguales todas las semillas?, ¿se puede justificar la decisión de considerar ilegales determinadas semillas?, ¿hay semillas buenas y semillas malas?

Con la técnica de la microfotografía Thierry crea imágenes casi irreconocibles que ponen en evidencia la clara desconexión del hombre con la naturaleza y cómo elementos que, como las semillas, antes formaban parte de la cotidianidad de su vida, se convierten en algo ajeno y desconocido. Además, el visitante descubrirá en qué se diferencian y por qué las semillas “legales” y las “ilegales”, y podrá comparar el caso francés con el español, así como recorrer el Jardín en busca de las plantas y semillas naturales retratadas en la exposición.

La exposición se inaugura el 18 de junio en el Jardín Botánico. En el evento inaugural, al que asistirá el artista y representantes de todas las instituciones implicadas, se celebrará además un concierto del grupo Gener presentando su disco ‘El temps del llop’.

Fotografía de semillas de la exposición 'Le bonne mauvaise graine?' de Thierry Ardouin en el Jardí Botànic. Imagen cortesía de Doctornopo.

Fotografía de semillas de la exposición ‘Le bonne mauvaise graine?’ de Thierry Ardouin en el Jardí Botànic. Imagen cortesía de Doctornopo.

Mederox y su pintura simbólica

Mederox
Sala Lametro
Estación de Colón. Valencia
Hasta el 3 de mayo

Claude Lévi-Strauss acuñó el término “eficacia simbólica” para referirse al modo en que ciertas técnicas o rituales empleados por los chamanes podían llegar a curar trastornos psicosomáticos. Viendo las pinturas y dibujos de José Manuel Mederos Sigler, Mederox (Bejucal, 1949) se hace prácticamente inevitable relacionarlo con el simbolismo al que alude el gran antropólogo francés fallecido hace un lustro. Con el simbolismo y su eficacia a la hora de abordar los problemas que nos aquejan a los seres humanos. Si la ciencia se ocupa de las enfermedades desde el punto de vista objetivo, el arte ofrece la posibilidad de adentrarse en los grandes interrogantes de la existencia, permitiendo el acceso a cierta subjetividad oculta.

Una de las obras de Mederox en la Sala Lametro.

Una de las obras de Mederox en la Sala Lametro.

¿A qué subjetividad se refiere la obra de Mederox? A aquella que establece lazos muy estrechos entre nuestra condición humana y la animal. Los más de 60 dibujos y pinturas, que Lametro exhibe como amplia muestra de sus trabajos realizados entre 1987 y 2013, se caracterizan por esa extraña comunión del hombre y la bestia que al parecer nos habita. Porque el hombre será todo lo bueno que Rousseau quiera, pero lo cierto es que no hay día a lo largo de su dilatada historia que no desencadene algún acto de violencia.

Y no sólo eso. Lo que Mederox refleja con su insistente presencia del animal en el estrambótico cuerpo humano de sus pinturas y dibujos, es la íntima conexión con lo real, extraño e inquietante mundo interior que nos zahiere, a pesar de la fuerte resistencia que oponemos para no saber nada de ello. A rebufo de la influencia afrocubana, Mederox transita por los territorios del arte primitivo para revelar el modo en que la cultura se apropia de ciertos signos externos con el fin de simbolizar aquello que le atrae, al tiempo que le produce miedo.

Obra de Mederox en la Sala Lametro.

Obra de Mederox en la Sala Lametro.

El animal que llevamos dentro, y que Mederox pinta como parte intrínseca de uno mismo, tiene en cierto modo relación con los microbios o virus que combate la ciencia. Por eso sus pinturas y dibujos resultan extraños, con esos rostros y figuras grotescos, porque en el fondo nos hablan del cuerpo extraño que habitamos y de las amenazas externas o internas que vienen a incomodar de forma permanente nuestra existencia. Y aquí cobra todo su sentido una frase de Mederox recogida en la exposición: “El artista, si no encuentra la utilidad de su obra (no el beneficio mercantil ni económico), sino la utilidad espiritual…pierde su sentido”.

He ahí la “eficacia simbólica” de su trabajo, el sentido al que el artista cubano alude. La obra de Mederox propicia ese encuentro con lo real que nos habita y, al hacerlo, muestra caminos para abordarlo mediante el ritual simbólico que manifiestan sus pinturas y dibujos. También su poesía, que parece entroncar con el inconsciente freudiano. “El gran sueño ha sido poder soñar”, dice en uno de los textos que figuran en la exposición como parte de una selección de su libro 69 poemas.

Después de todo, el sueño, como explicó el gran maestro del psicoanálisis, no deja de ser una eficaz y fructífera manera de elaborar las pesadillas diurnas en el transcurso de la noche (la larga noche de los tiempos). Como decía el personaje de la película Léolo (Jean-Claude Lauzon), “porque sueño, yo no lo estoy”. Se refería a la locura, precisamente ésa que por disponer del arte y de la cultura podemos eludir mediante el sentido y la eficacia simbólica de obras nutrientes como la de Mederox.

Obra de Mederox en la Sala Lametro.

Obra de Mederox en la Sala Lametro.

Salva Torres

La inocencia

Ana Elena Pena / Sandra Paula Fernández / Rocío Verdejo
La inocencia
Galería Punto, Valencia

“De niño no podía soportar la degradación natural de los objetos, la fractura, la usura. Conservó durante años, reparándolos una y otra vez, uniéndolos con celofán, los dos pedazos de una regla de plástico blanco rota. Con el vendaje de celofán la regla ya no era recta, ni siquiera podía cumplir su función de regla y servir para trazar líneas; sin embargo, no la tiró. Volvía a romperse y la arreglaba, añadía otra venda de celofán, la guardaba de nuevo en la cartera (…)”. Michel Houellebecq. Las partículas elementales.

El fin de la inocencia llega con la aceptación del carácter limitado de cuanto nos rodea, también de nuestros propios límites. Simone de Beauvoir señaló que el cuerpo de las mujeres debía ser la situación y el instrumento de la libertad de las mujeres, no una esencia definidora y limitante, si bien el cuerpo de las mujeres está marcado dentro del discurso masculinista, en éste el cuerpo masculino representa la fusión con lo universal y permanece sin marca mientras que lo femenino queda diferenciado, fuera de las normas universalizadoras de la calidad de persona, en una encarnación negada y menospreciada. Tampoco es posible restar valor a los significados del lenguaje, a la representación de poder que denota y las estrategias de desplazamiento que oculta, pues detrás de toda acción hay un hacedor o actuante consciente, en este caso, del poder que el lenguaje tiene para subordinar y excluir a las mujeres.

Bajo el título “La inocencia” la Galería Punto presenta el trabajo de tres artistas que mediante diferentes disciplinas y lenguajes abordan aspectos de la representación de la mujer a través del arte. Rocío Verdejo (Granada, 1982), Sandra Paula Fernández (Oviedo, 1972) y Ana Elena Pena (Murcia) muestran trabajos muy distintos entre sí pero que desarrollan una química especial, pues al entrar en contacto potencian el alcance de sus intenciones discursivas.

Ana Elena Pena encuentra en el desamor, el erotismo, el desencanto, la nostalgia y las caídas las fuentes de sus pinturas, vídeos y escritos. La suma de estímulos infantiles y ligeros con otros signos de provocación y violencia da como resultado escenas de “surrealismo pop” donde los opuestos cumplen su función al activar los contrastes. La artista disfruta llevando al espectador por los senderos que domina, marcando el ritmo de cada estímulo visual para desarrollar una escena global que teatraliza lo femenino mediante la representación de niñas-mujer.

Ana Elena Pena. Serie Lolitas. Imagen cortesía Galería Punto

Ana Elena Pena. Serie Lolitas. Imagen cortesía Galería Punto

Ana Elena Pena. Playroom. Imagen cortesía Galería Punto

Ana Elena Pena. Playroom. Imagen cortesía Galería Punto

Sandra Paula Fernández desarrolla una nueva comunicación mediante paneles iluminados por leds, que reproducen secuencias animadas con mensajes directos, cargados de ironía, con personajes y elementos que forman parte de esa cultura de masas infantilizada que tan fácilmente recala en lo primario. Son conocidas sus obras a partir de la imagen recurrente de Blancanieves, convertida en una sensual Afrodita que participa implacable en su propio “Space invaders”. Como diría Judith Butler, el sexo, la sexualidad y el género no son algo natural sino fruto de una determinada construcción social afianzada en la costumbre imperativa.

Sandra Paula Fernández. Imagen cortesía Galería Punto

Sandra Paula Fernández. Imagen cortesía Galería Punto

Sandra Paula Fernández. La guerra. Imagen cortesía Galería Punto

Sandra Paula Fernández. La guerra. Imagen cortesía Galería Punto

Rocío Verdejo muestra en sus imágenes instantes congelados, escenas con las que nos niega tanto el inicio como el desenlace de la historia relatada. La artista nos ofrece realidades atroces mediante el empleo de referencias idílicas que transitan por el barroco italiano y los primitivos flamencos, en las que el enigma y la muerte dominan la narración. Revisa la tradición de fotografiar difuntos, mediante una serie de imágenes en las que recrea de un modo minucioso y rico en detalles algunos momentos que podrían formar parte de una producción cinematográfica. En ellas el elemento femenino se convierte en el vértice que nos trae a la memoria imágenes icónicas de la moda y la publicidad, empleadas aquí con otro propósito.

Rocío Verdejo. Merienda postmortem. Imagen cortesía Galería Punto

Rocío Verdejo. Merienda postmortem. Imagen cortesía Galería Punto

Rocío Verdejo. Piedad invertida. Imagen cortesía Galería Punto

Rocío Verdejo. Piedad invertida. Imagen cortesía Galería Punto

Dicen que la relación más íntima que podemos tener con los objetos es poseerlos, del mismo modo que las palabras son la forma que adoptan nuestras ideas antes de convertirse en hechos. A veces esos códigos del mundo material, tan filtrados en la comprensión de la realidad, se extienden a territorios más allá de lo inanimado. La lucha por la igualdad es un camino que no ha acabado de recorrerse.

José Luis Pérez Pont

Suwon Lee. The darkness of light

Suwon Lee. “The darkness of light”
Galería Fernando Pradilla, Madrid

Hasta el 13 de julio de 2013

En el marco de la edición del festival internacional de fotografía y artes visuales, PhotoEspaña 2013, la Galería Fernando Pradilla presenta la primera exposición individual en nuestro país de la artista venezolana Suwon Lee. Bajo el título “The darkness of light” se agrupan nueve fotografías y una caja de luz de la reciente producción de esta joven artista, nacida en Caracas en 1977.


Desde que en 2004, Lee realizara su primera exposición individual en Caracas, esta artista ha continuado presentando su trabajo en bienales, encuentros y ferias internacionales en Venezuela, Brasil, Colombia y Estados Unidos. Asimismo ha realizado exposiciones individuales en su país natal, y formado parte de numerosas exposiciones colectivas en Panamá, Francia, Perú, España, entre otros. En el 2006, Suwon Lee participa en el CAMPUS PHE, donde realiza un taller con el fotógrafo alemán Axel Hütte, y desde entonces realiza residencias anuales viajando a diferentes destinos en España, Perú, Venezuela e Islandia.


El proyecto que Suwon Lee presenta para PhotoEspaña 2013 se centra en los astros y fenómenos lumínicos del universo boreal. La artista muestra su interés por las relaciones que se establecen entre el hombre y la naturaleza, por las respuestas emocionales que ésta suscita,  y por la constatación del individuo de la insignificancia y transitoriedad de sus problemas frente a la eternidad del universo. Lee se detiene en esta eternidad a través de la luz que emana de los astros y en el encuentro que se produce entre la oscuridad y la luz, resaltando la aparente contradicción que se crea entre la oscuridad en la luz y la luminosidad en lo oscuro.


A partir de una larga exposición fotográfica, capaz de captar imágenes y matices no perceptibles por el ojo humano, la artista consigue crear atmósferas de carácter pictórico. Su propósito de pintar con la luz, se manifiesta con especial nitidez en las diferentes obras de esta exposición; unas veces captando las múltiples variaciones de la luz, afectada por factores climáticos y geográficos, otras veces, recreando las gradaciones cromáticas del cielo, o estableciendo un  rejuego entre la presencia advertida o sugerida de la figura humana ante ese universo de oscuridad o luz.