Dissabte Negre en La Mutant

Dissabte Negre
La Mutant
C / Joan Verdeguer, 22-24. Valencia
Sábado 9 de febrero de 2019

La primera edición de un evento necesario para la ciudad como Dissabte Negre ha sido una realidad el pasado 9 de febrero en La Mutant. Un evento creado para convertirse en un espacio para los sonidos más duros del metal. El mayor reclamo en su primera edición era la banda de death metal seminal Entombed A.D., que lo dieron todo sobre las tablas.

Dissabte Negre.

Dissabte Negre en La Mutant. Fotografía de Laura Ojeda.

No eran los únicos que estarían machacando tímpanos ese día, aunque yo llegué solo para los suecos. El cartel contaba con bandas del nivel de Traidor, que presentaban su último trabajo ‘Holocausto cotidiano’ (2018). También estuvieron los gallegos Black Panda y Nashgul, demostrando que por aquellas tierras el metal no decae. Nashgul aplastan al personal con un poco de grindcore.

Llegué veinte minutos antes del concierto de los suecos, no pude ver a Automuro y su thrash metal de corte americano. Una lástima. La sala estaba prácticamente llena, con el personal con muchas ganas de fiesta. No era la primera vez que Entombed A.D. llegaban a la ciudad, pero el precio (únicamente 10 euros) lo transformaba en un concierto más que atractivo. Es por ello que fue genial poder ver a, según la organización, 350 personas en el festival. Algo que lo sitúa, para una primera edición, en una más que buena posición.

Dissabte Negre en La Mutant. Fotografía de Laura Ojeda.

Dissabte Negre en La Mutant. Fotografía de Laura Ojeda.

Delante de los afortunados teníamos a una de las grandes leyendas del Death, no era cosa menor. Un grupo que comenzó su carrera con uno de los álbumes más perfectos y crudos que se han hecho. Es más que una banda: son unos visionarios. El 1989, los chicos de Entombed firmaron un contrato histórico, que cambiaría parte de la música de metal extremo.

‘Left hand path’ se transforma en una obra maestra y el camino sonoro por el que el resto de bandas suecas y europeas iban a caminar con sus próximos discos. Con este álbum comenzó todo, o casi todo. Y aquí estaban, bueno, una de las bandas que apareció de la escisión de la banda original. El caso es que aquí estaban lo más parecido a Entombed con Petrov (su extraordinario vocalista al frente) desmenuzando sus mejores temas. Cayeron canciones como ‘Left hand Path’, ‘Serpent Speech’ o ‘Wolverine Blues’.

Dissabte Negre en La Mutant. Fotografía de Laura Ojeda.

Dissabte Negre en La Mutant. Fotografía de Laura Ojeda.

Pogos, saltos desde el escenario de la gente que subía a lanzarse a los brazos del resto del público. Violencia sonora y sobria. La Mutant sonaba mejor de lo pensado para tanta potencia. Un lugar más que adecuado para poder seguir realizando conciertos de este nivel. Petrov estuvo muy comunicativo y divertido durante todo el show, incluso intentó hablar en castellano y beber lo que parecía cazalla.

Uno de esos conciertos extraños por estas tierras y que deberían realizarse más, vista la cantidad de gente que asistió.

Dissabte Negre en La Mutant. Fotografía de Laura Ojeda.

Dissabte Negre en La Mutant. Fotografía de Laura Ojeda.

Javier Caro

Música, comportamiento individual y colectivo

«La música debe hacer saltar fuego en el corazón del hombre, y lágrimas en los ojos de la mujer». Es la famosa frase del gran Ludwig van Beethoven. Si una obra no logra hacer que el alma se estremezca, no es buena. No habrá logrado su objetivo. Si una obra no consigue que sintamos aquello que pretende expresarnos, aquello que, a menudo, no hay palabras para describir y ella consigue, no es buena, es una mera consecución de sonidos colocados en un papel de manera arbitraria.

Si bien estas afirmaciones pueden ser discutidas, nos preguntamos, si la música penetra en nosotros y consigue que seamos poseídos por ella, ¿cuáles son sus consecuencias? ¿Qué hay tras ese estado de éxtasis? Tal como viene, ¿se va? ¿O más bien cambia nuestra percepción de la realidad? ¿Pueden los sentimientos que la música representa cambiar nuestro estado de ánimo, pensamiento, o nuestras obras?

Recientemente, y no tan recientemente, se ha abierto de nuevo el debate. ¿Realmente, el tipo de música que escuchemos tiene algún poder sobre nosotros? Muchos hemos escuchado en distintos medios argumentos que asocian un acto de cualquier tipo con la música. Actos que llegan a ser trágicos y objetivo de claro reproche. El ejemplo más claro es cuando se produce un asesinato y el sujeto en cuestión resulta que escucha rap, heavy metal, o algún estilo musical similar. Nuestra área de estudio es la música, pero bien sabemos que este tipo de argumentos se pueden extrapolar muy fácilmente a otros elementos de la sociedad en la que vivimos.

Slipknot Live at Download Festival in 2015.

Slipknot Live at Download Festival in 2015. Imagen cortesía de itsnotenough.mx

Así pues, trataremos con nuestra primera pregunta. ¿La música ejerce influencia sobre nosotros? Sí. Desde luego que sí, a veces una canción alegre puede hacer que se enfrente el inicio del día con una mayor positividad. O que, por el contrario, una triste nos ayude a desahogarnos en un momento dado. De hecho, es tanta la influencia que la música puede ejercer sobre nosotros que el cine la utiliza exactamente para eso. Potencia la carga sentimental de una escena, llegando a tener el mismo o mayor protagonismo que ésta.

Ahora bien. ¿Es tal la influencia que genera la música sobre nosotros que puede motivarnos a hacer algo malvado? ¿Puede la música quebrar nuestra personalidad? No. La música, como hemos comentado, influye, pero no cambia. El individuo es quien es independientemente del tipo de música que este escuche, por mucho que la sociedad se empeñe en que no sea así. Porque vivimos en una sociedad en la que si alguien escucha reggaeton es machista, si alguien escucha rap pertenece a alguna banda callejera, y si escucha heavy metal la higiene no es su fuerte y su personalidad es irascible. No vamos a negar que en algunos casos estos clichés coincidan, pero no deja de ser mera casualidad. Si alguien escucha reggaetón y es machista, no es porque escuche reggaetón, es porque es machista, y esto se repite con los demás ejemplos que hemos planteado.

El individuo siempre tiene la última palabra. Aunque la música le haga sentirse de una manera determinada, si él tiene juicio propio, sabrá actuar en relación a éste. Es decir, una persona en su sano juicio no va a convertirse en asesino por mucho Slipknot que escuche, lo escucha porque le gusta, porque «salta fuego en su corazón». La música, de carácter agresivo, suele realizar una función de medio. La agresividad sale del cuerpo usando la música como canalizador. Es una especie de purga. De hecho, sus usuarios así lo describen. Todo depende del individuo. Si sabe diferenciar lo correcto de lo que no, sabrá actuar en consecuencia. No va a matar a su pareja por haber escuchado «A Little Piece of Heaven» (Avenged Sevenfold), sino porque es un asesino.

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Slipknot en concierto. Imagen cortesía de itsnotenough.mx

En el caso del colectivo, hemos de decir que interviene un gran factor. La globalización, a la que se le suma la música comercial. Los individuos que no tienen una personalidad propia o lo suficientemente fuerte tienden a seguir al resto del colectivo. De hecho, muchas veces adoptan formas de vestir, complementos, e ideas que propugnan algunos cantantes o grupos musicales. Estas ideas, por norma general no son malas. Pero sí que es cierto que aquellas personas que no tienen las ideas claras tienden a caer en ellas o tomarlas como algo más allá de lo que son, aunque algunas sean muy acertadas. Nos referimos, sobre todo a los jóvenes que, en ocasiones, al crecer, se avergüenzan de como vestían años atrás. Aunque visto así, se ven influenciados por la sociedad del mismo modo, puesto que ésta les muestra «lo correcto», sobre todo de cara al mundo laboral, al igual que a los jóvenes les muestra «lo que mola», de cara a sus amigos.

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Secreto «El Famoso Biberón» en el videoclip de su canción «Mi cumpleaños». Imagen cortesía de www.hlsradio.com

Así pues, la música es una de las cosas que más influyen en el ser humano desde que somos lo que somos. Pero no por ello estamos sometidos a ella. Nosotros tenemos siempre la última palabra, el poder de decidir. Además de que la música en sí misma, sea del tipo que sea, invita al placer, no al dolor. De hecho, como dijo Tchaikovski: «En realidad, si no fuera por la música, habría más razones para volverse loco».

Fotografía de la primera escena de la película «Apocalypse Now» (Francis Ford Coppola, 1979). Cortesía de www.cinemaarchives.com

Fotografía de la primera escena de la película «Apocalypse Now» (Francis Ford Coppola, 1979). Cortesía de www.cinemaarchives.com

Baltasar Camps Estellés

Spinal Tap, la supuesta banda heavy

This is Spinal Tap, de Rob Reiner
Básicos de la Filmoteca
Filmoteca de Valencia
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Jueves 5 de mayo, 2016, a las 19.00h

La Filmoteca  proyecta el jueves 5 de mayo, a las 19.00h, en la sala Berlanga, el falso documental ‘This is Spinal Tap’ (1984) del director norteamericano Rob Reiner. La proyección se enmarca dentro del ciclo semanal Básicos Filmoteca, que en esta edición se centra en la historia del cine documental. La presentación del documental y del posterior coloquio corren a cargo de Eduardo Guillot, crítico cinematográfico y musical.

Fotograma de This is Spinal Tap. Imagen cortesía de La Filmoteca de Valencia.

Fotograma de This is Spinal Tap. Imagen cortesía de La Filmoteca de Valencia.

‘This is Spinal Tap’ es un falso documental de tintes paródicos sobre Spinal Tap, una ficticia banda británica de heavy metal, ya en decadencia, creada por el director de la película y sus actores principales. La película está protagonizada por Christopher Guest (Nigel Tufnel, guitarrista líder), Michael McKean (David St. Hubbins, vocalista y guitarrista), Harry Shearer (Derek Smalls, bajista) y el propio director, Rob Reiner (Marty DiBergi, director del documental).

Los cuatro fueron también los autores del guión de este documental que parodia todos los tópicos de la cultura rock y de la vida de sus estrellas. A raíz del rotundo éxito conseguido por la película, Spinal Tap llegó a sacar discos posteriormente, haciendo incluso giras de presentación de los mismos. A pesar de ser una película de culto, ‘This is Spinal Tap’ nunca llegó a estrenarse en salas comerciales en nuestro país y su exhibición pública se ha visto reducida a festivales y circuitos especializados.

Fotograma de Spinal Tap. Imagen cortesía de La Filmoteca.

Fotograma de Spinal Tap. Imagen cortesía de La Filmoteca.

 

La Filmoteca d’Estiu, a todo gas

Filmoteca d’Estiu 2013

Jardines del Palau de la Música de Valencia

Durante el mes de agosto

Es un buen síntoma. Gas Natural Fenosa lleva apostando los cuatro últimos años por la Filmoteca d’Estiu, actividad que patrocina. Y es un buen síntoma, porque demuestra que la cultura, en este caso el cine, resulta atractiva para el público, que cada agosto ocupa los Jardines del Palau de Valencia donde se proyectan las películas, y, por tanto, para la empresa privada, que ve en dicha actividad el retorno que busca en su inversión. Así lo manifestó Roberto Cámara, director general de Gas Natural, durante la presentación en la Sala Berlanga de la Filmoteca d’Estiu de este año. Es un buen ejemplo a seguir, pese a los ERES en los organismos públicos encargados de dinamizar esa cultura. Y un ejemplo que debería llevar a una reconsideración de lo que significa la industria creativa en tiempos de crisis económica.

Fotograma de Argo, de Ben Affleck. Filmoteca d'Estiu

Fotograma de Argo, de Ben Affleck. Filmoteca d’Estiu

Gas Natural Fenosa lo tiene claro: patrocinar la Filmoteca d’Estiu resulta rentable. Casi 20.000 personas acudieron a las diversas proyecciones del pasado año, cuya entrada de 3,5 € por sesión resulta, por lo que se ve, perfectamente asumible. La propia directora del IVAC-La Filmoteca, Nuria Cidoncha, y el jefe de programación, José Antonio Hurtado, destacaron el éxito de público de una actividad cinematográfica al aire libre que otras filmotecas califican de sorprendente. Y pese a la evidencia de los datos todavía andamos renqueantes a la hora de apostar por la cultura como gran motor para salir de la crisis. Que cunda el ejemplo de la Filmoteca d’Estiu.

Fotograma de Blancanieves, con Maribel Verdú. Filmoteca d'Estiu

Fotograma de Blancanieves, de Pablo Berger, con Maribel Verdú. Filmoteca d’Estiu

La fórmula es bien sencilla: la suma de la iniciativa pública y la privada, y una buena programación de películas. El acuerdo entre CulturArts La Filmoteca y Gas Natural Fenosa es fiel reflejo de lo primero. La proyección de Blancanieves (Pablo Berger), La invención de Hugo (Martin Scorsese), Amor (Michael Haneke), Tabú (Miguel Gomes), Searching for Sugar Man (Malik Bendjelloul) o Argo (Ben Affleck), es elocuente escaparate de lo segundo. Ecos del cine mudo, cine de hoy, clásicos restaurados, como El bazar de las sorpresas (Ernst Lubitsch) y Pierrot el loco (Jean-Luc Godard), y un homenaje a Méliès son los apartados que José Antonio Hurtado fue desvelando como muestra del atractivo cine programado para los noches estivales en los Jardines del Palau.

Fotograma de Amor, de Michael Haneke. Filmoteca d'Estiu

Fotograma de Amor, de Michael Haneke. Filmoteca d’Estiu

A ello hay que sumar las Nits de cinema en el claustro de La Nau de la Universitat de València, con sendos ciclos dedicados a las Viñetas filmadas, o lo que es lo mismo, el cómic en la gran pantalla, y similares ecos del cine mudo, preludio de los que resonarán después en la Filmoteca d’Estiu. A Barbarella (Roger Vadim) y Heavy metal (Gerald Potterton), ya proyectadas, le seguirán American Splendor (Robert Pulcini y Shari Springer Berman) y Watchmen (Zack Snyder), en el primer apartado, y Drácula: Pages from a Virgin’s Diary (Guy Maddin), Bienvenidos a Belleville (Sylvain Chomet) y Juha (Aki Kaurismaki), entre los ecos del cine mudo, en estos últimos casos con la proyección previa de cortometrajes como El vendedor de humo (Jaime Maestro) o Rumbo a peor (Alex Brendemühl).

En la Filmoteca d’Estiu, además de los títulos ya citados, se proyectarán El ilusionista (Sylvain Chomet), Juan de los muertos (Alejandro Brugués) y la sorprendente The Artist (Michel Hazanavicius). Un cartel de películas de alta calidad, en el que se van entrelazando propuestas de corte clásico (Argo, La invención de Hugo), con otras más deconstructoras o manieristas (Blancanieves, Amor), pero todas ellas de gran atractivo para el público. Y, entre todas ellas, una que José Antonio Hurtado espera que funcione muy bien: Searching for Sugar Man.

Fotograma de Argo, de Ben Affleck. Filmoteca d'Estiu

Fotograma de Argo, de Ben Affleck. Filmoteca d’Estiu

 Salva Torres