Idea a la sombra, idea esquiva

La sombra de la idea, de Guillermo Pérez Villalta
Galería Gema Llamazares
C/ Instituto, 23. Gijón
Inauguración: miércoles 28 de junio, a las 20.00h
Hasta el 28 de agosto de 2017

Guillermo Pérez Villalta (Tarifa, Cádiz, 1948) es un nombre referencial del panorama artístico y cultural de nuestro país que apenas necesita presentaciones. El éxito con que a lo largo de su carrera ha sido recibido su trabajo pictórico, que llegó a marcar una época, ha eclipsado inevitablemente otras facetas de su labor creativa a las que el artista dedica una especial atención, constante, diaria, como ocurre con el dibujo.

Esta disciplina, sin embargo, es nodal para entender en profundidad todos los aspectos de la compleja poética del artista. Como designan los preceptos clásicos, en ella la imagen mental cobra cuerpo por primera vez y el artista la maneja y modula hasta aproximarla con la mayor exactitud posible a un explícito plan compositivo, iconográfico y narrativo, que se detiene en la obra definitiva. Sin embargo, en el caso de Pérez Villalta, el dibujo es a la vez herramienta de ese tanteo aproximativo, en ese encaje entre las piezas que componen una imagen plástica, y a la vez estado prácticamente final de la misma, debido a lo acabo de su búsqueda, a lo exhaustivo de su proceso de análisis implícito en la disciplina, las cualidades formales, de piel, que implican.

Obra de Guillermo Pérez Villalta. Imagen cortesía de Gema Llamazares.

Obra de Guillermo Pérez Villalta. Imagen cortesía de Gema Llamazares.

En resumen, gran parte de los dibujos de Pérez Villalta son obras definitivas y con una entidad comparable a la de los cuadros, joyas, decorados y arquitecturas, ornamentos, grabados o esculturas que se avanzan en ellos. En la selección presentada en esta ocasión puede comprobarse de manera explícita. Se trata de treinta y cinco dibujos, fechados en los últimos seis años (los más recientes se retiraron directamente de la mesa de trabajo del artista para su inclusión en la muestra), elegidos bajo esta exacta premisa, la de su “perfección” o consumación en el intento de acercarse a la idea, y que dan cuenta de la amplitud de registros e intereses que tientan a la curiosidad del artista en lo que podemos considerar su trabajo más íntimo y quizá menos conocido públicamente.

Treinta y cinco magníficos ejemplos de la capacidad de Pérez Villalta para construir mundos imaginarios, imposibles la mayoría de las veces, disparatados o maravillosos, según el caso, donde la geometría late por debajo de la variedad de formas caprichosas de una naturaleza, una arquitectura y una humanidad tras la que no puede esconderse del todo cierto deje melancólico… Técnicas clásicas, como la sanguina, el carbón, la tinta o la aguada, reflejan un completo dominio a la hora de amalgamar lo antiguo con lo contemporáneo, la ligereza con la severidad, lo muy culto con lo popular, la razón con la fantasía.

Obra de Guillermo Pérez Villalta. Imagen cortesía de Gema Llamazares.

Obra de Guillermo Pérez Villalta. Imagen cortesía de Gema Llamazares.

Maestro del eclecticismo consciente, guiado por los conceptos / significados implícitos en formas y estilos, antes que por la frivolidad o el mero capricho combinatorio, Pérez Villalta en este punto no tiene parangón en nuestra historia artística del último medio siglo, ocupando una posición verdaderamente singular con su repudio tanto de la ortodoxia del academicismo moderno como de su reverso reaccionario, complaciente y nostálgico. Creador irremediablemente solitario, incluso a su pesar, quizá Pérez Villalta es por ello hoy punto de fuga para muchos artistas de las más recientes generaciones que reconocen en él su valor y atractivo como figura pionera en distintos aspectos: la reivindicación desinhibida de las cuestiones de género; el desencanto frente a los dogmas estéticos hegemónicos; la recuperación de denostadas u olvidadas formas narrativas, autobiográficas, lúdicas; el carácter desdramatizado de su labor, sin caer ni en lo pueril ni en una impostada trascendencia…

Obra de Guillermo Pérez Villalta. Imagen cortesía de Gema Llamazares.

Obra de Guillermo Pérez Villalta. Imagen cortesía de Gema Llamazares.

Y así, Pérez Villalta se nos muestra, en esta exposición, él mismo asombrosamente despierto, lúcido, juguetón, dinámico, pero consciente de la seriedad de una labor como el arte, en especial en tiempos tan tenebrosos como los que vivimos. Así, en su dominio de la técnica dibujística se delata su interés por el control de los sistemas de ordenación armónica del plano de representación y todas las variantes que el artista introduce en lo que a priori es una red rígida que controla y fija. También es en el dibujo donde se observa con mayor claridad esa infatigable curiosidad suya por la variedad y las variaciones entre polos en tensión (el dibujo le permite, según reconoce él, no tener que pintar muchos de los cuadros que idea), yendo ligero de equipaje, trabajando más rápido, para pasar a nuevos experimentos y dejar siquiera asomar inéditas propuestas.

En esta exposición, cuyo título alude al origen mítico de la disciplina según la leyenda de Plinio a manos de la hija del alfarero Butades, le vemos una vez más “a la caza de la idea esquiva”, como él ha dicho en alguna ocasión. En esta lucha, gozosa pero exigente, el dibujo es su mejor y más dúctil herramienta, su gran aliado; posiblemente el único capaz de seguir la increíble velocidad de su ojo y su pensamiento. ¡Fascinante!

Obra de Guillermo Pérez Villalta. Imagen cortesía de Gema Llamazares.

Obra de Guillermo Pérez Villalta. Imagen cortesía de Gema Llamazares.

Óscar Alonso Molina

Vanidad e inteligencia en la pintura

Vanidades, intelecto y espiritualidad
Centre del Carme
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 25 de septiembre de 2016

El Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana presenta la exposición ‘Vanidades, intelecto y espiritualidad’ de la colección Ars Citerior, en el Centre del Carme de Valencia.

La exposición, que se podrá ver hasta el 25 de septiembre, fue presentada por el director del Consorci de Museus, José Luis Pérez Pont, y por el comisario de la muestra, el coleccionista, Javier Martín. Pérez Pont señaló que “esta exposición ofrece una relectura del arte español a través de 65 obras de 53 artistas desde mediados del siglo XX hasta nuestros días abordando tres aspectos que son universales e inherentes a la condición humana como son las vanidades, el intelecto y la espiritualidad”.

“Estos tres conceptos sirven para profundizar en la obra de destacados artistas españoles como Rafael Canogar, Josep Guinovart, José María Iglesias, Manuel Hernández Mompó, Guillermo Pérez Villalta, Gerardo Rueda, o Jordi Teixidor”, explicó el director del Consorci quien recordó que “la exposición es una producción del Consorci de Museus con la colaboración de la colección Ars Citerior”.

La exposición es asimismo una oportunidad para descubrir tanto a artistas recuperados recientemente como el alicantino, Ángel Luque (que huyó a Venezuela durante la dictadura franquista), o Elena Asins, como obra inédita de importantes pintores como Yturralde, Ana Peters, Salvador Victoria, Hugo Fontela o Darío Villalba, ya que la mitad de piezas que componen la exposición se exhiben aquí por primera vez.

Vista de la exposición 'Vanidades, intelecto y espiritualidad'. Imagen cortesía de Centro del Carmen.

Vista de la exposición ‘Vanidades, intelecto y espiritualidad’. Imagen cortesía de Centro del Carmen.

El recorrido por la muestra permite reconocer las corrientes artísticas y los movimientos que han destacado en la historia del arte español como el informalismo o la pintura geométrica frente al grupo de Cuenca formado en torno a Fernando Zobel y el Museo de Arte Abstracto Español (que precisamente ha reabierto sus puertas recientemente).

Según el comisario de la muestra, “este grupo era conocido como los ‘buscadores de la excelencia’ donde se encuentra obra más lírica de Mompó, Gerardo Rueda, Gustavo Torner, o José Guerrero y alrededor de ellos Salvador Victoria, Miura, Teixidor o Yturralde, interesante movimiento sobre el que no se han hecho muchas exposiciones en Valencia y que sirvió de contrapunto a la pintura negra de los años 60 y 70”.

En esta relectura del arte español tienen cabida asimismo artistas jóvenes (en torno a 15 artistas tienen menos de 40 años) con una cierta trayectoria como Hernández Domínguez Albano (premio BMV), Marlon de Azambuja, Maya Saravia o el valenciano Manuel Blázquez (uno de los artistas seleccionados en la próxima edición del Proyecto 3 CMCV del Consorci de Museus).

“Con un carácter divulgativo la exposición acerca la obra contemporánea al público, nos recuerda el peso que han tenido también los pintores valencianos para la historia del arte español con grupos como Estampa Popular o el Grupo Parpalló y nos ayuda a prolongar esta historia hasta llegar a los artistas más jóvenes, integrarlos en ella, y apreciar así la importancia de sus aportaciones. Todo ello gracias a la generosidad de coleccionistas como Javier Martín cuyo interés y amor por el arte contemporáneo permiten que los artistas puedan seguir desarrollándose”, concluyó Pérez Pont.

Vista de la exposición 'Vanidades, intelecto y espiritualidad'. Imagen cortesía de Centro del Carmen.

Vista de la exposición ‘Vanidades, intelecto y espiritualidad’. Imagen cortesía de Centro del Carmen.

Discurso expositivo

El recorrido se ha dispuesto en tres secciones claramente diferenciadas. La primera es la del entorno del hombre, el paisaje, ya sea natural como en el árbol a gouache de Joan Hernández Pijuan, o el de la tierra trabajada y modificada de la Caja Rostroll de Josep Guinovart. Merece especial atención Fondo Mediterráneo VI, donde Vicente Vela muestra restos de culturas que conocieron pasados momentos de gloria y que ahora están olvidadas en el fondo de un mar que las creó y acarició.

Dentro de esta misma sección, las obras dedicadas a las vanidades, como el lienzo Casanova de Dis Berlin, o el cartón de Los coleccionistas de Víctor Cámara, o los esquemas trazados por Maya Saravia basándose en mapas de las guerras de Irak y Afganistán.

Si continuamos la exposición, llegamos a la manifestación más propia del hombre: la inteligencia. Y con ella la capacidad de crear arte, aspecto que tal vez no tenga una utilidad práctica en sí misma, pero que le sirve para intentar conocerse y le facilita el tránsito por esta vida. Aquí apreciamos las obras monocromas de Ana Peters y Salvador Victoria; piezas informalistas de Francisco Farreras y Darío Villalba; la Praescriptura de Gustavo Torner; o la abstracción poética de Águeda de la Pisa. Y las obras integradas en la corriente geométrica de Monika Buch, Elena Asins, Carlos Evangelista o Jaume Rocamora, y el cinetismo de Marlon de Azambuja.

El último trayecto finaliza como termina la vida del hombre: con la muerte y la esperanza. Estela de Rafael Canogar, el Tríptico de las almas de Javier Palacios y la lumínica obra de José María Yturralde, nos hablan de la muerte física, la persistencia del alma y de la unión con el Universo.

Vista de la exposición 'Vanidades, intelecto y espiritualidad'. Imagen cortesía del Centro del Carmen.

Vista de la exposición ‘Vanidades, intelecto y espiritualidad’. Imagen cortesía del Centro del Carmen.

 

Sobre el papel… del artista

‘El papel del artista’
Galería Rafael Ortiz
C/ Mármoles, 12. Sevilla
Inauguración: 18 de mayo a las 20.30h
Hasta el 27 de julio de 2016

El papel soporte. El papel del propio artista en la sociedad. Ambos, material y concepto, estarán presentes en esta muestra híbrida. No todo es papel, pero sí es papel.

Bajo un título en cierto modo equívoco, se recoge en la exposición  una amplia colección de obras que nos permiten asomarnos desde muy diferentes perspectivas al mundo del arte más actual. La sociedad, inmersa en verdaderas contradicciones, defiende tanto la carrera tecnológica como la vertiente más ecologista; desde lo más grotesco hasta lo más banal; lo más puramente bello y lo más irracional. En este desasosiego actual, el artista nos ofrece sus códigos para forzar así al espectador a mantener una visión diferente y a cuestionarse las distintas soluciones.

El soporte se nos muestra crítico a la hora de valorarlo. Luis Gordillo siempre dice que el papel (soporte) es donde él trabaja más en libertad, sin la presión de la tela. Ese material humilde es también voluble, plegable, arrugable…

Pieza de Dorothea von Elbe. Imagen cortesía de la galería.

Pieza de Dorothea von Elbe. Imagen cortesía de la galería.

Con esta exposición, se cuenta con la participación de 33 artistas nacionales e internacionales, se pretende ofrecer una amplia panorámica de las distintas formas de hacer arte: obras en las que el único elemento que las compone es el papel (Nuno Henrique, Pedro Núñez…), otras en las que el papel es el soporte principal, ya sea con un tratamiento puramente figurativo (Carlos Forns, Carmen Laffón), más geométrico o lineal (José Ma Baez, Juan Suárez, Irma Álvarez-Laviada…), obras en las que el papel del artista es el de constructor de nuevos símbolos (Javier Palacios, Daniel Verbis…), y por último, aquellas obras que, realizadas en los más diversos materiales, tienen un claro mensaje socio-político que nos lleva a reflexionar sobre determinados comportamientos de nuestra sociedad actual y sobre el papel de agitador cultural que cumple siempre el artista (Antoni Socías, Eugenio Ampudia, Pedro G. Romero, Jesús Palomino…)

Sirva esta muestra, con la que se cierra la temporada expositiva 2015-2016, como homenaje a nuestra artista y queridísima amiga Isabel Garay, que recientemente nos dejó.

La historia de España en 59 obras de arte

Colección Mariano Yera
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 22 de marzo, 2015

Hay obras ‘crispadas’ de los 50 de Mompó, Genovés o Saura. Sueños goyescos de los 60, no sólo de Viola, sino de Tàpies, Villalba, Millares, Guinovart o Gordillo. Las explícitamente críticas de los 70, con Equipo Realidad y Equipo Crónica a la cabeza. De los bulliciosos 80, que Miquel Barceló simboliza con sus ‘9 agujeros’. De los 90, carnales y paisajistas: Pérez Villalta, Palazuelo, Navarro Baldeweg. E incluso del siglo XXI, con ‘Herr Profesor’ Paco Pomet, sellando el amplio repaso histórico. El Centro del Carmen, como subrayó su director Felipe Garín, es, por obra y gracia de la Colección Mariano Yera, “un museo de arte contemporáneo español”.

Obra de Artur Heras de la Colección Mariano Yera. Centro del Carmen.

Obra de Artur Heras de la Colección Mariano Yera. Centro del Carmen.

Las 59 obras presentadas en la Sala Ferreras, que permanecerán hasta el 22 de marzo, son como un libro abierto de historia. Natalia Yera, hijo del coleccionista Mariano Yera, quiere que así sea: “Hay que animar a los colegios para que vengan con sus alumnos a verla”. Es su máxima aspiración: “Que el arte nos ayude a ser mejores personas”. De hecho, tal y como destaca en la entrevista con Lucía Ybarra y Rosina Gómez-Baeza, incluida en el catálogo de la colección, “el arte es un veneno, un veneno bueno. Hace de ti una persona más sensible. Tendría que ser un pilar fundamental en la educación de cada persona”.

Obra de Paco Pomet de la Colección Mariano Yera. Centro del Carmen.

Obra de Paco Pomet de la Colección Mariano Yera. Centro del Carmen.

Por eso Garín insistió en que para Valencia era “un lujo” tener una exposición con casi 60 maestros españoles de la segunda mitad del siglo XX. La Colección Mariano Yera, centrada en tan singular periodo de la Historia de España, reúne la mejor pintura de la época. “Por coherencia y continuidad en el tiempo, probablemente sea la mejor”, reconoció Felipe Garín. Para Natalia Yera, se trata de una colección que su padre empezó en 1999 y que permite seguir “la evolución de la historia del arte en España”, reflejo a su vez de una época en que nuestro país “apenas tenía presencia en el panorama artístico internacional”.

Para suplir esa carencia, la Colección Mariano Yera, compuesta por más de 150 obras de 63 artistas, ha prestado obra a unas 500 exposiciones, tanto a nivel estatal como fuera de nuestras fronteras. Alicante, Castellón y ahora Valencia son las últimas en mostrar tan singular legado. “Es una ocasión única para ver obras de arte contemporáneo de gran calidad y tamaño, que hemos podido contemplar en libros”, explicó Garín.

Obra de Manuel Miralles de la Colección Mariano Yera. Centro del Carmen.

Obra de Manuel Miralles de la Colección Mariano Yera. Centro del Carmen.

El recorrido por medio siglo de España podría abrirse con esa ‘Pareja’ de Juan Genovés o esos ‘Personajes’ de Hernández Mompó, entre turbios y difusos de los años 50, todavía intentando rehacerse de los estragos de la guerra. Enseguida, entre Eduardo Arroyo, Feito, Canogar o Equipo Realidad, enterrando al estudiante Orgaz, hurgarán en esa misma herida, para que luego en los 70 Artur Heras, Lucio Muñoz, Equipo Crónica o el propio Equipo Realidad metan aún más el dedo en la llaga de la dictadura, a punto de convertirse en democracia.

Ya en ella, Broto, Barceló, Dis Berlin, Sicilia, Uslé, Patiño o Perejaume, mostrarán cierto aire rejuvenecido, no exento de cicatrices, entrando al siglo XXI con Ugalde, Galindo o Pomet revelando la emergencia de otros monstruos interiores. La Colección Mariano Yera, Premio ARCO al Coleccionismo privado en 2012, ofrece la posibilidad de seguir ese reguero histórico con una muestra de alta pintura.

Obra de Manuel Quejido de la Colección Mariano Yera. Centro del Carmen.

Obra de Manuel Quejido de la Colección Mariano Yera. Centro del Carmen.

“No es frecuente encontrar cinco obras de Tàpies, cuatro obras de Gordillo, de Juan Genovés, de Guinovart, de Juan Uslé o del Equipo Crónica, ni nueve del Equipo Realidad en colecciones privadas españolas, ni tampoco –y eso sería otro elemento diferenciador- obras que vienen a cubrir de forma eficaz toda la segunda mitad del siglo XX”. Por eso Felipe Garín considera la exposición ubicada en la Sala Ferreras de gran significación para Valencia. “Una explosión de pintura”, por utilizar las palabras de Valeriano Bozal, incluido en el catálogo, que permanecerá en el Centro del Carmen hasta superadas las Fallas, ocasión única para sumar a las mascletaes esta otra combustión artística.

Obra de Guillermo Pérez Villalta de la Colección Mariano Yera en el Centro del Carmen.

Obra de Guillermo Pérez Villalta de la Colección Mariano Yera en el Centro del Carmen.

Salva Torres

“La cultura está muy despreciada”

Homenaje a Soledad Lorenzo
Selección de 53 obras de 29 artistas de su colección privada
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 28 de abril de 2014

A Soledad Lorenzo (Santander, 1937) los ojos se le encienden, a juego con su cabello blanco como la nieve, cada vez que le preguntan por el arte. Y esos mismos ojos van perdiendo fulgor cuando detectan que la cultura, por la que tanto amor siente, resulta menospreciada. Habla bajito, que no falto de intensidad, apoyándose en una mirada chispeante que pretende abarcarlo todo. Es su forma de dar a entender que la palabra llega hasta donde llega, mientras que el arte, ¡ay el arte!, alcanza aquellos lugares recónditos de la mente, cuyo acceso únicamente se logra con la más profunda inteligencia. “El arte es emocional, no tiene verdades como la palabra; está lleno de momentos, de vivencias, que sólo un artista puede transmitir gracias a una inteligencia que se oculta y que igual interesa que no aflore”.

Soledad Lorenzo. Fotografía: Makma

Soledad Lorenzo. Fotografía: Makma

Esa inteligencia artística es la que todo país rico culturalmente debe hacer que emerja. De lo contrario… “La cultura está muy despreciada y, sin embargo, se le da importancia desde el punto de vista del honor”. Soledad Lorenzo lo decía refiriéndose a nuestro país, que toma dicha cultura con la rimbombancia de lo fastuoso para que, tras el fuego de artificio, vuelva a ocultarse la inteligencia. “En Francia es otra cosa, porque allí se concentró en su día el talento, que ahora está en Nueva York”. Y volviendo a nuestro país, no entiende que la cultura se entienda como un lujo (“eso es terrible”), cuando es lo que determina su riqueza. A ella, desde luego, el arte le ha proporcionado una “vida intensa”, que le ha ayudado a “educar la mente”.

Obra de Juan Ugalde de la colección de Soledad Lorenzo.

Obra de Juan Ugalde de la colección de Soledad Lorenzo.

Esa vida intensa ha tomado otros derroteros tras el cierre de su galería después de más de 25 años de actividad profesional. El Consorcio de Museos de la Generalitat Valenciana le ha brindado un homenaje con una exposición en el Centro del Carmen.  53 obras de 29 artistas, con los que ha colaborado a lo largo de su vida, integran la muestra. Antoni Tápies, Miquel Barceló, Juan Ugalde, Guillermo Pérez Villalta, Juan Uslé, Pablo Palazuelo, José María Sicilia, Julian Schnabel, Soledad Sevilla o Victoria Civera, arropan con sus obras ese homenaje en el que ha participado igualmente el Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Santander y Cantabria. Su director, Salvador Carretero, enfatizó que Soledad Lorenzo “importó conceptos anglosajones que aquí no se conocían” en la actividad galerística.

Obra de Perejaume, de la colección de Soledad Lorenzo.

Obra de Perejaume, de la colección de Soledad Lorenzo.

“El arte de verdad, entendido como algo necesario, empieza en los 80”, reconoció la homenajeada. En este sentido, el progreso ha sido “enorme”, a pesar de las sombras que luego apuntó en relación con el menosprecio cultural. Y aquí se detuvo para precisar que la cultura estaba muy despreciada “comparada con el valor que tiene”. Por la crisis pasó como un rayo. Con la perspectiva que le da su amplia trayectoria, Soledad Lorenzo explicó que ya había vivido antes dos crisis (“y siempre han sido duras”), pero el arte “puede con ellas”. El arte, porque “a los artistas sí les afecta”. De ahí la importancia de las galerías, en tanto “sirven de puente entre los artistas y la sociedad”, y de los museos como una forma de “ver y contrastar la realidad”.

Obra de Miquel Barceló, de la colección de Soledad Lorenzo.

Obra de Miquel Barceló, de la colección de Soledad Lorenzo.

De nuevo la mirada, que Soledad Lorenzo coloca en la cúspide de esa educación cultural. “No existe una educación visual”. El cine, que se apoya a su juicio en el arte, ha contribuido mucho a la formación de esa inteligencia visual que aún está por explotar. Como está por explotar el papel de las galerías que la consellera de Cultura, María José Catalá, presente en el homenaje, afirmó querer “reforzar”. La apertura de la temporada galerística ya contó el pasado año con el apoyo del Consorcio de Museos. Catalá fue en este sentido bien explícita: “Continuaremos con ese proyecto”. Como continuará Soledad Lorenzo tendiendo puentes entre los artistas y la sociedad, por muy cerradas que estén ya las puertas de su galería madrileña. Sabe que no hay barreras al arte, salvo, parafraseando al John Ford de El hombre tranquilo, las que imponga nuestro mezquino corazón.

Soledad Lorenzo. Fotografía: Makma

Soledad Lorenzo. Fotografía: Makma

Salva Torres