Mujeres combatientes y víctimas

La voz dormida, de Dulce Chacón, por Euroscena
Sala Russafa
C / Dénia, 55. València
Del 23 al 26 de noviembre de 2017

Vida no hay más que una, pero la cordobesa Pepita Patiño ha tenido varias. La suya, real; pero también la que Dulce Chacón reflejó en la novela ‘La voz Dormida’, la que llevó al cine Benito Zambrano en la película homónima y la que ahora llega a las tablas de la mano de Euroscena.

La compañía toledana en 2015 obtuvo el Premio del Público de Sala Russafa al Mejor Espectáculo Nacional con su montaje de ‘La puta enamorada’. Esta semana, del jueves 23 al domingo 26 de noviembre, es la encargada de cerrar el ‘VII Ciclo de Compañías Nacionales’ del centro cultural de Ruzafa con el estreno en la Comunitat de ‘La voz dormida’.

La voz dormida. Imagen cortesía de Sala Russafa.

La voz dormida. Imagen cortesía de Sala Russafa.

El espectáculo pone sobre las tablas la represión sufrida por las mujeres que militaron o que simplemente estaban emparentadas con el bando perdedor de la guerra civil. Una realidad silenciada en esa ‘voz dormida’ que la protagonista de esta emocionante historia despertó.

“Hablar me sirve para recordar a mis muertos. Ya nunca tendremos la voz dormida al lado de la boca, hermana. La voz que no quiso contar que todos habían muerto, ha despertado”, escribió Dulce Chacón en una conmovedora historia, elegida Libro del Año por el Gremio de Librerías de Madrid. Después de la literatura y el cine, ahora llega a las artes escénicas de la mano de la adaptación teatral realizada por Cayetana Cabezas y la dirección de Julián Fuentes (Premio Max 2015 al Mejor Director de Escena y Mejor Espectáculo por Cuando deje de llover).

El proyecto arrancó impulsado por la actriz Laura Toledo, protagonista del montaje, a raíz de la muerte a los 91 años de la verdadera Pepita Patiño. Una mujer sencilla, que encarnó la memoria histórica y que ahora, en cada función, vuelve a la vida, luchando contra el olvido y encontrando una nueva oportunidad para sentir aquel amor por un maqui que la llevó a la Cárcel de las Ventas, donde se amontonaban otras muchas mujeres. Personajes de ficción, pero basados en hechos y seres reales, que vamos conociendo a partir de la mirada dulce de Pepita, en la que el amor es el cristal a través del cual se observa la más dura posguerra española. Una emotiva trama que sirve como defensa de la dignidad de las mujeres que sufrieron doblemente la contienda, como combatientes y víctimas, pero también por el menosprecio de su condición femenina.

Descrito por la crítica como una “pequeña joya teatral, que es un canto de amor y para la paz, la libertad y la justicia, un alegato a favor de la verdad” (Alberto Román, Diario Úbeda Ideal), la pieza ha emprendido una gira por el país, pasando por ciudades como Zaragoza, Córdoba o Sevilla, en la que se incorpora su visita a Sala Russafa.

Servirá para completar el ‘VII Ciclo de Compañías Nacionales’, que desde el 6 de octubre ha ofrecido siete propuestas, seis de ellas estrenos en la comunidad o ciudad. Una programación con la que Sala Russafa se marca cada año el objetivo de ofrecer una panorámica de la escena nacional mostrando el trabajo de formaciones de formato mediano, solvente trayectoria e interesante factura artística, pero que en raras ocasiones tienen la oportunidad de actuar para el público valenciano.

La voz dormida. Imagen cortesía de Sala Russafa.

La voz dormida. Imagen cortesía de Sala Russafa.

El mes de diciembre arranca en Sala Russafa con una iniciativa que por primera vez llega a Valencia. Se trata del Circuito Ibérico de las Artes Escénicas, fruto de la colaboración entre entidades privadas de gestión artística de Portugal y España. Un proyecto que lleva en funcionamiento desde 2015 y que en esta edición alcanzará las 80 representaciones.

El centro cultural de Ruzafa se ha sumado preparando un ‘Ciclo de Teatro Portugués’, pionero en la Comunitat, que invita a los espectadores valencianos a descubrir algunas de las propuestas más interesantes de la escena lusa actual. Con sobretítulos en castellano, el viernes 1 de diciembre y el sábado 2 se estrenarán en la Comunitat, respectivamente, una versión del clásico contemporáneo ‘As criadas’ de Jean Genet y un montaje de creación propia, que ahonda en la cultura de raíces lusas: ‘Um punhado de terra’.

“Las dos películas son elementos de memoria histórica”

‘Las ahijadas’, de William James
Centro del Carmen
Museu 2, Valencia
Hasta el 22 de enero de 2017

El Centro del Carmen, en colaboración con Es Baluard Museu d’art Modern i Contemporani de Palma, acoge, hasta el próximo 22 de enero de 2017, la exposición ‘Las ahijadas’, de William James, una singularísima instalación audiovisual -cuya morfología se completa con la contribución fotográfica de Almudena Soullard y diversas instantáneas de archivo privado- que focaliza su atención en parte del devenir biográfico de dos figuras de diverso lustre y soterrada referencia: Natacha Rambova y Natacha Rampova.

La primera, refulgente icono de los oropoles hollywoodienses de los años 20, bailarina y diseñadora de vestuario y decorados, segunda esposa de Rodolfo Valentino y con cuyo ulterior marido, el aristócrata español y comandante naval Álvaro de Urzaiz, se tralada a Mallorca, fijando su residencia en la isla desde 1931 hasta los albores de la Guerra Civil Española. La segunda, artista de cabaret transgénero y activista de referencia en el movimiento LGBT valenciano desde finales de los años 70, víctima carcelaria de la vergonzante Ley sobre Peligrosidad y Rehabilitación  Social y presente paradigma de la lucha sobre políticas de género y justicia social en la ciudad de Valencia.

Con el objetivo de desentrañar las veladas e intrínsecas consonancias que emparentan a ambas conspicuas, Makma entrevista al artista británico, avezado investigador documental sobre las imbricaciones existentes entre la construcción del género y el espacio urbano, quien rubrica en esta exposición un dilatado y perseverante proceso credencial sobre la subrepticia consaguinidad de ‘Las ahijadas’.

Vista general de la instalación audiovisual de 'Las ahijadas'. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Vista general de la instalación audiovisual de ‘Las ahijadas’. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

¿En qué momento o de qué modo se solidifica el germen del proyecto?

Empezó realmente en un proyecto de educación sobre historia oral por parte de Es Baluard en Palma de Mallorca, en un barrio de Palma que se llama Gènova. Los niños del colegio tenían que preguntar a los vecinos mayores sobre el pasado del barrio. Una vecina (María Salomé Juaneda Pujol) les contó que era la ahijada de Natacha Rambova, que había vivido allí. Más tarde, hicieron otra cita y los niños se fueron a su casa para ver la fotografías personales que habían sido propiedad de Rambova -algunas están reproducidas en la exposición, cedidas por ella-.

Posteriormente, Sebastián Mascaró -docente del museo- había oído el nombre de Rambova en otra ocasión, hablando conmigo, por mi amistad con la Rampova valenciana, y él comenzó a preguntar acerca de qué significa el hecho de que compartan el mismo nombre, a pesar de la pequeña diferencia (Rambova/Rampova); entonces, yo le expliqué que, para Rampova, Natacha Rambova era su alias y que en la época de la Transición la gente activista y progresista solía tener nombres de guerra y, así, si tenían problemas con la policía, no podían denunciar a los demás porque nadie sabía realmente cómo se llamaban sus compañeros. Ella eligió Natacha Rampova, aunque al principio era Rambova. La gente la llamaba Rambo y cuando se estrenaron las películas de ‘Rambo’, de Silvester Stallone, lo cambió por Rampova, porque no quería asociarse con esas películas.

Entonces decidimos que era una coincidencia muy interesante. La Rampova valenciana no sabía que Rambova, su heroína, había vivido en España -una parte de su vida desconocida para ella-. Pensamos que esta coincidencia podía formar la base de un proyecto. Esta idea de coincidencia, de casualidad, se ha mantenido durante todo el proyecto por el hecho de que se ha presentado como dos canales de vídeo que no tienen una relación obvia entre ellos, dejándose al espectador el encuentro de los vínculos entre los dos. Y eso es lo que he hecho en el proyecto, dos historias -la de Rampova en Valencia y la de Natacha Rambova en Mallorca-, en las que surgen ciertas ironías, conexiones y temas.

Una cuestión en la que debe repararse es en el propio título de la exposición, ‘Las ahijadas’, cuya nominación puede sugerir diversas interpretaciones, amén de encontrarnos con la figura de la ahijada de Natacha Rambova y entendiendo a Rampova como libérrimamente consanguínea de la primera por emulación. Sin embargo, la figura de la ahijada real no puede equilibrarse con la de Rampova y parece revelarse más bien como una excusa inicial para profundizar en el resto del proyecto.

Sin ella no habría proyecto, porque todo empezó con la ahijada real. Pero, claro, la información que ella tiene sobre Natacha Rambova viene a través de sus padres. Su madre era la doncella y su padre era el chófer del matrimonio y vivían en su casa de Cala Fornells, a partir del año 1933 (incluso tenían que casarse para ir a vivir con ellos para instalarse, aunque ya estaban comprometidos). Toda la información que la ahijada tiene procede de anécdotas y, sobre todo, acerca de lo bien que vivían, sus fiestas, la gente que les visitaba, pero no hay ningún análisis.

Un instante de la instalación audiovisual de 'Las ahijadas'. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Un instante de la instalación audiovisual de ‘Las ahijadas’. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Ambas películas documentales atesoran sentido en sí mismas, funcionan de un modo autónomo. Sin embargo, ¿proponerlas en comunión en esta instalación audiovisual posibilita o exige un espectador proactivo, es decir, que se sumerja en el raquis de cada uno de ellos y esto propicie un análisis acerca de cuáles son los elementos que los cohesionan?

Claro. Se deja al espectador la búsqueda de los vínculos entre las dos. Quería posibilitar una manera de enfrentarse a esta coincidencia o casualidad, porque todo el proyecto se basa en la casualidad, la coexistencia de estos dos personajes que mantienen una relación casi abstracta. También es importante la simetría histórica del antes y el después de la dictadura, por lo que, en ese sentido, se ha pensado para una audiencia española o con un conocimiento acerca de la Guerra Civil, de lo contrario es muy difícil de seguir.

¿De qué modo te documentaste acerca de la figura de Natacha Rambova?

Comencé a estudiar la vida de Natacha Rambova y descubrí que había escrito un ensayo de cuarenta páginas, en el otoño del 36, para convencer a la comunidad internacional para apoyar a Franco -luego nunca se publicó-. Quería leer ese artículo y escribí a su biógrafo, Michael Morris, profesor de Historia del Arte en California recientemente fallecido. Acabamos negociando e hicimos un intercambio de derechos de publicación sobre las fotos de la ahijada a cambio de una copia del texto. Eso ha sido una fuente muy importante, porque ahí cuenta en primera persona todo lo que vio en Mallorca y todas sus ideas sobre las políticas de la República, siendo un monólogo de derechas muy reaccionario. Había que contextualizarlo, entonces entrevisté a un historiador mallorquín, David Ginard i Féron, sin el que tampoco habría sido posible el documental. El cuerpo central del proyecto son extractos de ese texto y él los comenta y contextualiza, siendo muy crítico con su contenido.

¿Conocer y tener una conexión previa con Natacha Rampova te ha influido cuando has profundizado en el devenir de Natacha Rambova y en la búsqueda de parentescos entre ambas?

Yo diría que no. Cuando tienes una instalación que tiene elementos distintos el significado reside en la distancia entre ambos. Lo que sucede, también, es que Rampova tiene una política muy clara, de izquierdas, muy crítica social y políticamente, y luego resulta que Natacha Rambova se casó con Álvaro de Urzaiz, que era monárquico y de derechas y que apoyaba a Franco, por lo que ella apoyaba a los nacionalistas antirrepublicanos. Sin embargo, Rampova viene de una familia muy republicana.

¿Deben considerarse dos figuras antitéticas?

No exactamente, porque Rambova era también libertaria. Esa ironía es muy típica de los procesos de la historia. Cada uno interpretamos la historia como queremos y esto resulta que no es fiable ni objetivo.

Fotografías personales de Natacha Rambova cedidas por su ahijada María Salomé Juaneda Pujol. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Fotografías personales de Natacha Rambova cedidas por su ahijada María Salomé Juaneda Pujol. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

¿Qué cuestiones en común pueden servir de ejemplo de cómo el entorno, la atmósfera y el convulso devenir histórico de cada una de las dos figuras influye decisivamente sobre su actitud vital y política?

Un tema que comparten los vídeos es la reacción (en sí misma) contra la violencia. La diferencia es que Rampova fue víctima (durante las postrimerías del fraquismo) y Rambova era testigo (en plenos albores del Guerra Civil Española). Las reacciones son distintas y tampoco sabemos, más tarde, qué actitud tenía Rambova respecto de la dictadura. No hay ningún testimonio posterior, no sabemos qué pensaba. De todos modos, hay dos cosas muy significativas: una es que nada más llegar a Francia sufrió un infarto y su salud nunca se recuperó durante el resto de su vida; la otra cuestión es que rompió con su marido. Son hechos que sabemos y que están claros. Son hechos significativos, o así me gustaría pensarlo.

Un factor inquietante reside en el hecho de advertir a Natacha Rampova como apriorística émula de Rambova.

Sí. Emula la parte de Hollywood.

La del exotismo orientalista, pero ¿llevado al hiperbolismo para transgredirlo?

Bueno, hay otra ironía acerca de la que tampoco sabemos muy claramente el porqué. Para Rampova es muy importante que Rambova era muy libertaria y pansexual, y es muy difícil llegar a la verdad de la sexualidad de Rambova (yo creo que era heterosexual). Se ha hablado mucho acerca de que tenía una relación con Alla Nazimova, que era una actriz rusa conocida como lesbiana o bisexual y tenía muchos affaires con mujeres y actrices de Hollywood. También existe la idea de que Rodolfo Valentino (su primer marido) era gay, cuestión que yo no tengo nada clara. Insisto en que sobre estas cuestiones es muy difícil llegar a la verdad. La mitad de las mujeres de Estados Unidos estaban enamoradas de él y estamos hablando de una época en la que surge un fenómeno nuevo, que miles de mujeres de todas las clases sociales podían ver la misma imagen a la vez por la llegada del cine. Eso tuvo mucho impacto en la sociedad americana. Todas estas mujeres adoraban a Rodolfo Valentino y él no encajaba nada con la imagen del héroe americano; era extranjero, moreno, exótico y los papeles que le daban también eran así. No era fiable, honesto o abierto, sino una persona dudosa como personaje.

Un fenómeno sobre el que se han volcado las más diversas miradas, siendo especialmente turbia y fascinante aquélla de Kenneth Anger en ‘Hollywood Babilonia’, radiografiando el exceso y la posterior decadencia.

Está claro que los hombres de América le acusaban de maricón, entonces es muy difícil llegar a la verdad de su sexualidad, porque siempre está velada por esta acusación, aunque miles de personas estén convencidas de ello; sigue siendo una especie de icono gay. Parece que los que estaban cerca de Natacha Rambova y Rodolfo Valentino afirmaban que eran absolutamente heterosexuales, pero no lo sabremos nunca, realmente.

Retrato de Natacha Rampova realizado por Almudena Soullard. Fotografía cortesía de William James.

Retrato de Natacha Rampova realizado por Almudena Soullard. Fotografía cortesía de William James.

Sin embargo fue una década propicia para ciertas licencias cotidianas en contraposición a la época que Rampova hubo de padecer en España.

Rampova, hablando de la relación entre Rambova y Valentino, dijo que era un matrimonio para disimular su sexualidad y yo, en base a lo que he leído, no estoy tan seguro. Pero esa es la ironía, que para Rampova era muy importante que su musa fuera pansexual.

Todas esas complejidades o neblinosas dificultades para trabajar acerca de la figura y los archivos de Natacha Rambova no acontecen con Natacha Rampova, en tanto que, además de tu conocimiento próximo sobre su figura, existe una contemporaneidad muy facilitadora. Sin embargo, resulta singular descubrir algunos vídeos y pasajes poco conocidos, recibidos como una sorpresa o revelación para muchos espectadores de ‘Las ahijadas’, a pesar o fruto de su permanente presencia en el mapa del off-off valenciano.

Sí. Realmente creo que el vídeo de Rampova no es para nosotros, sino para la gente que no conoce a Rampo. Veo importante contar esa historia.

Para quien ya conoce a Rampova refrenda algo consabido.

Si, porque es una historia muy interesante y todas sus ideas sobre género son absolutamente actuales, aunque se han formado hace más de treinta años.

Radiografía no sólo las circunstancias político-sociales del país, sino que también es un curiosísimo testimonio de la ciudad.

Es memoria histórica. Las dos películas son elementos de memoria histórica. Esa ha sido otra motivación para desarrollar el proyecto.

Atendiendo a los episodios históricos que vertebran ‘Las ahijadas’, ¿consideras que atravesamos una nueva época de políticas y pensamiento reaccionarios?

Sí. Lo dice Rampo claramente. En el vídeo ella habla de la transversalidad de las luchas políticas y cómo esa idea de transversalidad se ha perdido. Como ejemplo, considera que todas las luchas afectan a toda la comunidad LGBT y tenían que estar presentes en todas las acciones y manifestaciones.

William James durante un instante de la entrevista a propósito de su proyecto 'Las ahijadas'. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

William James durante un instante de la entrevista a propósito de su proyecto ‘Las ahijadas’. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Jose Ramón Alarcón

 

 

 

Jorge Oteiza en la Fundación Evaristo Valle

Oteiza en la colección del MAS
Fundación Museo Evaristo Valle
Camino de Cabueñes 261, Somió (Gijón)
Hasta el 25 de septiembre de 2016

La Fundación Museo Evaristo Valle acoge, hasta el 25 de septiembre, una exposición temporal de obra escultórica del referente de la Escuela Vasca de Escultura Jorge Oteiza. La muestra se compone de once piezas pertenecientes a la colección del Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Santander y Cantabria (MAS), donadas por el singular coleccionista apátrida de origen ruso Pablo Schabelsky (decisivo su papel de mecenazgo en el desarrollo del arte contemporáneo español), así como de la obra ‘Caja Vacía’, que procede de una colección particular.

El marco cronológico que particulariza esta exhibición se remonta al ocaso de la década de los años cuarenta del pasado siglo, coincidiendo con el retorno de Oteiza a España tras su etapa sudamericana, en la que, amén de eludir los albores y el desarrollo de la Guerra Civil Española, investiga y profundiza en la estética escultórica precolombina, emparentado generosamente con la línea de trabajo del artista británico Henry Moore y cuyo influjo se explicita en dos de las piezas de la colección -’Mujeres murmurando’  y ‘Figuras’, ambas de 1949-. Sin embargo, ‘Adán y Eva’ (1951) y ‘Xenpelar’ (1969) revelan un territorio de proposiciones reflexivas y fenomenológicas en torno de la figura humana que asientan el nuevo horizonte conceptual del artista guipuzcoano.

Imagen de la obra 'Piedad nº2 para Aránzazu'. Fotografía: Merche Medina.

Imagen de la obra ‘Piedad nº2 para Aránzazu’. Fotografía: Merche Medina.

Igualmente, se incluyen en la exposición piezas de labor propedéutica para la ejecución estatuaria del friso y la fachada de la Basílica de Nuestra Señora de Arantzazu, en la localidad guipuzcoana de Oñate, como son ‘Cabeza de Apóstol para Aránzazu’, ‘Asunción para Aránzazu’, ‘Friso con cuatro Apóstoles’ y ‘Piedad de Aránzazu’ -que comprenden dos décadas de trabajo interrumpido a causa del  impedimentum de la Iglesia, factor que retrasó el proyecto hasta su ejecución definitiva en 1968-, en la que Oteiza implementa su vindicación de las teorías de la caquexia expresivo-figurativa aplicada a la temática religiosa.

Por su parte, ‘Caja vacía’ (1958), un estudio del vacío como sacro territorio de protección, debe vincularse con su autodenominado ‘Propósito Experimental’, etapa de experimentación constructivista, consanguínea con la tradición geométrica europea y que supone la antesala de su cese definitivo de la praxis escultórica.

“Díscolo, indómito, provocador, incomodo, rebelde, fugitivo, irrepetible, conspirador (yo amo las situaciones que nos obligan a conspirar), proteico, pero no en el sentido de disperso, sino en el sentido de que su obra lo abarca todo (lo filosófico, lo antropológico, la estética, la ética e incluso lo utópico), poliédrico, en permanente lucha contra el engaño y la impostura, quijotesco, agitador cultural, disidente, inconformista, conciencia crítica, Jorge Oteiza es todo y más”. (Gregorio Díaz Ereño, director del Museo Oteiza)

Imagen general de exposición de Jorge Oteiza en la Fundación Evaristo Valle de Gijón. Fotografía: Merche Medina.

Imagen general de exposición de Jorge Oteiza en la Fundación Evaristo Valle de Gijón. Fotografía: Merche Medina.

Jose Ramón Alarcón

 

Persistiendo en el recuerdo

80 años después. Imágenes de una tragedia
Obras de Miguel March Pedrós
Museo de Historia de Valencia
C / Valencia, 42. Mislata (Valencia)
Hasta el 30 de octubre de 2016

El valenciano Miguel March Pedrós presenta en el Museo de Historia de Valencia una exposición que resulta ser un auténtico homenaje a las víctimas de la guerra civil. A partir de su colección monográfica de fotografías que lleva recopilando desde 1998, ha conformado una estética y composiciones personales centradas en breves escenas relacionadas con el belicismo y sus consecuencias durante la Guerra Civil Española.

Se sabe que es una etapa en la que los fotógrafos y su trabajo estaban cuidadosamente controlados por ambos bandos debido a que las imágenes suponían información muy valiosa. La colección de fotografías, todas de época, fueron donadas por el artista al Museo Histórico Militar en 2005. En 2010 Miguel March comienza a pintar, reinterpretando dichas fotografías, a través de la pintura acrílica. El resultado se manifiesta en 36 obras que directa o indirectamente se inspiran en hechos históricos y en la cotidianidad del momento bélico.

Cadáver solitario. Fotografía: María Ramis.

Cadáver solitario. Fotografía: María Ramis.

El ejercicio comparativo entre las fotografías y la pintura resulta doblemente impactante. Por un lado, estamos asistiendo a la realidad percibida por testigos de la talla de Robert Capa o Agustín Centelles, que captaron el auténtico horror de la guerra. Ochenta años después podemos observar  la interpretación y la consecuente creación paralela de unas imágenes completamente nuevas.

Diferentes rostros y expresiones acompañan al espectador a largo de una narración que engloba varios lugares clave del país. La muestra nos introduce en una nueva perspectiva de los hechos, desde el alzamiento, pasando por los bombardeos aéreos, e incluso aclarando referencias a las imágenes que sirvieron como herramienta publicitaria, siempre sin olvidar narrar el tratamiento de los sucesos tanto desde la visión de un bando, como de otro. Mediante esas nuevas imágenes creadas por March, y también las de época, asistimos a un recorrido donde, el reflejo del hecho histórico va quedando de lado, para centrarse en la figura humana, la del civil que ha quedado impactado, muchas veces desprendido del sentir político y obligado a batallar en una guerra fratricida que no es la suya.

En este sentido, al final de la exposición se fomenta la interacción con los visitantes, animándoles a dejar testimonio. Además, se ha puesto en marcha una iniciativa que va más allá de esta interacción y trata de recoger los datos de contacto de aquellas personas que vivieron la guerra civil y quieran compartir su experiencia. Se propone que concedan una entrevista al museo y así, añadir dicha información a un archivo. Una buena manera de recopilar fuentes de primera mano para recuperar la memoria colectiva de un momento histórico que marcó un antes y un después en la sociedad española.

Parte final de la exposición donde se anima a dejar testimonio. Fotografía: María Ramis.

Parte final de la exposición donde se anima a dejar testimonio. Fotografía: María Ramis.

María Ramis.

Las ‘mamás belgas’ conquistan el mundo

Las Mamás Belgas, de Sven Tuytens
Diputación de Valencia y Ayuntamiento de Ontinyent

De Ontinyent a Bruselas, de Belgrado a l’Alfàs del Pi. La odisea de las mamás belgas, el grupo de mujeres judías que trabajaron de enfermeras en España durante la guerra civil,  ha interesado y conmovido a los habitantes de los cuatro puntos cardinales. El documental Les mamàs belgues, realizado por Sven Tuytens que relata por primera vez su odisea, se verá también en otros festivales internacionales como el Ekurhuleni International de Sudáfrica. El Centro Juan Carlos I de España de la Universidad de Nueva York y otras instituciones culturales se han interesado por él y, gracias a la intervención del hispanista Paul Preston, se proyectará  en Londres, en la London School of Economics, el próximo diciembre.

Todo empezó por una foto. Una imagen que representa a un grupo de mujeres en cuyos semblantes se trasluce cierta expresión de alivio. Fue captada en Barcelona, en 1937, y la mayoría de ellas eran judías que llegaron a España por medio de los sindicatos belgas huyendo de las primeras persecuciones nazis y que realizaron una gran labor como enfermeras en el Hospital Militar Internacional de Ontinyent.

Las Mamás Belgas, de Sven Tuytens. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia.

Las Mamás Belgas, de Sven Tuytens. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia.

Más de 80 años después un documental relata la odisea de estas mujeres atrapadas entre dos guerras y marcadas por la tragedia, pues muchas acabaron en campos de exterminio nazis. Les Mamàs Belgues es un proyecto de Sven Tuytens, corresponsal de la Radiotelevisión belga en España desde hace seis años que ha contado con el apoyo económico del Área de Igualdad de la Diputación de Valencia, el Ayuntamiento de Ontinyent  y el asesoramiento del profesor de Didáctica Joan Torró.

“La idea del documental surgió de la foto de esas mujeres que encontré en el Centro de Estudios de la Segunda Guerra Mundial de Bruselas dirigido por Rudi Van Doorslaer”, dice Tuytens. “En los años ochenta el director de dicho centro escribió un artículo sobre ellas, y pensé que sería muy interesante conocer a fondo su historia. Los episodios de esa época están casi siempre protagonizados por hombres, los combatientes y brigadistas”.

Cartel de 'Las Mamás Belgas', de Sven Tuytens. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia.

Cartel de ‘Las Mamás Belgas’, de Sven Tuytens. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia.

Debido al largo tiempo transcurrido, la idea podría haber acabado en agua de borrajas, pero la buena estrella condujo el proyecto a buen puerto. Fascinado por la historia, Jorge Rodríguez, exalcalde de Ontinyent y presidente de la Diputación, apostó por financiar el filme y los franciscanos que ocupan el vetusto edificio que fue Hospital Militar no pusieron ninguna pega para que se convirtiera por unos días en plató de rodaje. “Me dijeron que no nos dejarían rodar porque la guerra les traía malos recuerdos, pero los padres franciscanos me recibieron con los brazos abiertos y nos dieron todas las facilidades, tal vez por ser un interlocutor extranjero, alguien neutral”, comenta  Tuytens.

La centenaria Rosariet

La aportación del profesor JoanTorró que conocía a fondo la historia por ser natural de Ontinyent fue fundamental. A través de él se conectó con Rosariet, una anciana de 96 años que siendo muy joven trató a las Mamás belgas, como las llamaban cariñosamente los habitantes del pueblo. “Su testimonio es el hilo conductor del argumento, un elemento esencial”, indica Tuytens.

Con un presupuesto de 50.000 euros, el documental se rodó en noviembre de 2015 a lo largo de una semana por la productora valenciana Primera plana. Dura 26 minutos y se ha doblado a varios idiomas: castellano, valenciano con subtítulos en inglés, francés y neerlandés. Incluye imágenes inéditas cedidas por la Filmoteca valenciana como las que captan la llegada a la ciudad de 16 ambulancias donadas por Bélgica a principios de la guerra civil.

Fotograma del documental 'Las Mamás Belgas', de Sven Tuytens. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia.

Fotograma del documental ‘Las Mamás Belgas’, de Sven Tuytens. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia.

Además de las belgas, trabajaron en el Hospital Militar mujeres procedentes de Holanda, Argentina, Cuba y países del este de Europa como Polonia, Rumanía y Hungría que empezaban a sufrir el efecto de los progroms antisemitas alentados por el nazismo. Muchas carecían de conocimientos de medicina pero eso no les impidió realizar una inestimable labor. Resistieron el avance franquista y un par de semanas antes del fin de la contienda partieron a Argelia francesa y desde allí regresaron a Europa. Unas se sumaron a la Resistencia y otras acabaron en los campos de exterminio entre ellas una que había sido madre durante su estancia en Ontinyent; con ella también murió su hijo de cuatro años, nacido en tierras valencianas.

Las mamás belgas. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia.

Las mamás belgas, de Sven Tuytens. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia.

Bel Carrasco

Norman Bethune por Bertolt Brecht

Los fusiles de la Sra. Carrar, de Bertolt Brecht
Lectura dramatizada para clausurar la exposición ‘Norman Bethune. La huella solidaria’
Dirección: Josep V. Asensi
Dramaturgia: Pablo Corral Gómez
Actores: Josep V. Asensi, Betlem Martínez Vendrell,Teresa Villena García,Teo Gómez Mauri, Jorge Ruiz Peñalver, Mª Luisa Jesús Pérez
Palau de Cerveró
Plaza de Cisneros, 4. Valencia
Jueves 3 de septiembre de 2015, a las 19.00h

Con motivo de la clausura de la exposición ‘Norman Bethune. La huella solidaria’, la Universitat de València presenta la lectura dramatizada de la obra de Bertolt Brecht ‘Los fusiles de la Sra. Carrar’. La actividad se celebra este 3 de septiembre a las 19 horas en el Palau de Cerveró y correrá a cargo de actores de la compañía Cant del Cigne (Estudio Dramático de Valencia), bajo la dirección de Josep V. Asensi. La entrada es libre hasta completar el aforo.

El dramaturgo alemán escribió esta obra al conocer la tragedia de la carretera Málaga-Almería, cuando en febrero de 1937 miles de personas (mujeres, ancianos, niños) huían del avance de las tropas insurgentes de Franco y eran víctimas de la aviación y la armada fascista de Mussolini. La historia comienza una noche de abril de 1937, en un pequeño pueblo andaluz de pescadores, cuando Teresa Carrar amasa y cuece pan tranquilamente en su casa mientras su hijo pequeño José vigila, ante la mirada inquisidora de su madre a su hermano Juan, quien se encuentra pescando en el mar cercano.

Teresa, recientemente viuda por la muerte de Carlos durante el alzamiento en Oviedo pocos meses antes, recibirá la visita a lo largo de la noche de distintos vecinos del pueblo quienes, en su mayoría, opinan que sus hijos deberían estar en el frente como dicta el mandato oficial del gobierno. La lectura dramatizada se representará en la misma sala de exposiciones, rodeada de las fotografías que documentan el trabajo del médico canadiense Norman Bethune en aquel lugar.

Imagen alusiva a la lectura dramatizada de 'Los fusiles de la Sra. Carrar', de Bertolt Brecht en el Palau de Cerveró. Cortesía de la Universitat de València.

Imagen alusiva a la lectura dramatizada de ‘Los fusiles de la Sra. Carrar’, de Bertolt Brecht en el Palau de Cerveró. Cortesía de la Universitat de València.

Norman Bethune, junto a sus colaboradores, prestó una ayuda vital a la población de Málaga en su huida de la ciudad hacia Almería. Este episodio trágico quedará reflejado en un relato impresionante suyo y en las fotografías de su colaborador Hazen Sise, que se pueden revisar en la exposición del Palau de Cerveró, que concluirá el próximo día 4 de septiembre.

La muestra reúne las fotografías de la vida de este destacado médico canadiense y se hace eco de sus acciones humanitarias y de los avances aportados a la medicina durante la Guerra Civil española. El proyecto, por tanto, constituye por extensión un reconocimiento a la labor de los médicos en tiempos de guerra.

La exposición ‘Norman Bethune. La huella solidaria’, comisariada por Jesús Majada, traza un recorrido por la vida de Bethune, ofrece asimismo un documento gráfico único del éxodo de la población malagueña a Almería y un testimonio de valor excepcional de un trágico episodio de la Guerra Civil española. La muestra y el programa de actividades paralelas han sido posibles gracias a la colaboración de numerosas instituciones: Vicerectorat de Cultura i Igualtat de la Universitat de València, Centro Andaluz de Fotografía de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, Embajada de Canadá en España, Fundación Canadá, Institut d’Història de la Medicina i de la Ciència López Piñero e Institut de Drets Humans de la Universitat de València.

Lectura dramatizada de 'Los fusiles de la Sra. Carrar'.

Actores de la compañía Cant del Cigne en la lectura dramatizada de ‘Los fusiles de la Sra. Carrar’, de Bertolt Brecht, en el Palau de Cerveró. Cortesía de la Universitat de València.

 

“La guerra civil aún interesa a los jóvenes”

Asalto al tren pagador, de José Antonio Vidal
Editorial Mandor

Una locomotora, un grupo de maquis, una pareja de guardias civiles y el jefe de una estación. Son los distintos puntos de vista desde los que José Antonio Vidal Castaño urde un relato de corte cinematográfico, escrito “como si llevara la cámara al hombro en vez de un lápiz en la mano”, inspirado en un hecho real ocurrido en Teruel, en 1946. El asalto y robo a un tren en la estación de Caudé llevado a cabo por los maquis de la Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón (AGLA) que consiguieron un importante botín, 750.000 pesetas de la época.

Cubierta del libro Asalto al tren pagador, de José Antonio Vidal Castaño. Editorial Mandor.

Cubierta del libro Asalto al tren pagador, de José Antonio Vidal Castaño. Editorial Mandor.

Asalto al tren pagador es el primero de una colección de doce relatos, publicados por  Mandor con ese título, elegido por el autor para encabezarlos, “porque las historias relacionadas con trenes tienen un halo entre romántico y aventurero”. Su hilo conductor es la guerra civil española, inagotable filón que ha inspirado no ríos sino océanos de tinta. “La guerra civil ya no apasiona tanto como en la Transición, pero sigue despertando interés, sobre todo entre los jóvenes que la ven idealizada como una época épica”, dice Vidal Castaño.

Aventuras, batallas, sexo salvaje y desenfrenado, tiernos recuerdos de la infancia, amor, humor y muerte se entrelazan en estas historias, “la mayoría escritas en los últimos años”, dice Vidal Castaño. “Si tengo una idea que puede dar origen a un cuento, la anoto en el primer papel que tenga a mano. Hay tres relatos  publicados en mi primer libro de narraciones, Ciudad sitiada, que he recuperado para conectar pasado y presente. Componen un libro que puede leerse cuento a cuento y salteados o todo seguido como si formasen parte de una novela.  En el orden hay un contexto común, los imaginarios  de guerra y posguerra, que parecen enredar y envolver al conjunto”.

De colofón, Vidal Castaño viaja al futuro y cuenta una sorprendente noticia, fechada en abril de 2019, que reproduce una patriótica receta de sopa de ajo a la burgalesa atribuida al  mismísimo General Franco, elaborada con productos genuinamente españoles.

Imagen de la portada del libro Exiliados republicanos en Septfonds.

Imagen de la portada del libro Exiliados republicanos en Septfonds, de José Antonio Vidal Castaño.

Varios relatos están protagonizados por el inefable Oriol Ruvira i Furtamantes, inspirado en los personajes de Eduardo Mendoza. “Es una mezcla de periodista free-lance al servicio de quién le contrate y también un peculiar investigador privado, no exento de un toque de romanticismo y enajenación”, comenta Vidal Castaño. Las potentes figuras de Ernest Hemingway y Manolo Vázquez Montalbán también están representadas. “Además de ser dos grandes escritores, eran personajes polémicos, con amigos y enemigos, con personalidades poliédricas. Hemingway fue uno de los protagonistas de la guerra civil y se suicidó de manera poco usual. Vázquez fue protagonista, por sus escritos y actitud vital de la transición a la democracia en España. Ambos merecían el interés de un investigador tan peculiar como Oriol Ruvira i Furtamantes”.

Este año se publicará un nuevo ensayo histórico de Vidal Castaño, La España del maquis, 1936-1965 editado por Punto de Vista,  inicialmente en formato e-book. “Trata de ser un libro riguroso y a la vez de divulgación. Una visión panorámica de los maquis, de su mundo y de sus luchas en los más variados escenarios, desde Galicia o Cantabria hasta Levante o Andalucía, sin olvidar a los anarquistas catalanes y de otras zonas. Abordo esta temática con rigor pero sin academicismos”.

Doctor en Historia Contemporánea y licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación, Vidal Castaño  ha combinado la docencia con la escritura en una doble vertiente, ensayo y ficción. Los maquis son uno de sus temas preferidos. “Fueron los resistentes contra el franquismo más silenciados y su historia se ha movido siempre entre la fantasía y la realidad en base a testimonios a veces confusos o incompletos y llenos de temor”, comenta. “El miedo y sus consecuencias en el comportamiento humano han tejido la historia de las gentes que militaron en la guerrilla o que la ayudaron, sin recibir nada a cambio. Es un terreno abonado a los actos de generosidad e incluso de heroísmo, pero también a las delaciones, emboscadas y actos de crueldad, entre los propios maquis y entre estos y sus perseguidores. Mientras que la figura del maqui era asimilada por el franquismo a la de un “bandolero”; para las fuerzas de oposición era un luchador por las libertades políticas; es decir casi un héroe de leyenda. Tal vez todo eso y la soledad e incomprensión en la que vivieron envueltos hizo de ellos una figura romántica y atractiva que me esfuerzo en encajar en personajes, paisajes y circunstancias que sin disminuir su halo romántico nos hagan ver también su lado más dolorosos y sórdido”.

Su próximo proyecto es una novela que a través de una pareja central y un perro camina desde la guerra civil hasta casi nuestros días. “Una novela que se inicia alternando escenas de amor con las de odio, celos, guerra, en la que aparecerán desde seres anónimos y corrientes hasta importantes figuras históricas, todos ellos, pasados por el tamiz de la imaginación”, concluye Vidal Castaño.

José Antonio Vidal Castaño. Imagen cortesía del autor.

José Antonio Vidal Castaño. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

Robles, un asesinato al ‘rojo’ vivo

Robles, duelo al sol, de Sonia Tercero
Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove
Del 19 al 26 de junio, 2015

José Robles Pazos estaba leyendo a Edgar Allan Poe cuando alguien llamó a su puerta y se lo llevó para que respondiera a ciertas preguntas. Pura rutina. Había llegado a Valencia desde Madrid en noviembre del 36 y aquella fue la última noche que se le vio con vida. A partir de ahí, son múltiples las elucubraciones en torno a su desaparición y asesinato. Sonia Tercero recrea el misterio del “Robles que sabía demasiado”, según el novelista Ignacio Martínez de Pisón, en el documental Robles, duelo al sol, presentado en Cinema Jove.

Fotograma del documental 'Robles, duelo al sol', de Sonia Tercero. Cinema Jove.

Fotograma del documental ‘Robles, duelo al sol’, de Sonia Tercero. Cinema Jove.

No se sabe a ciencia cierta quién lo mató, pero de lo que no cabe duda es que la orden partió de los servicios secretos soviéticos, con el silencio cómplice del gobierno de la República que nada hizo por esclarecer los hechos. “Se le pudo hacer un juicio, porque el Gobierno de la República los contemplaba por ley”, subraya Martínez de Pisón, presente en el documental y que recreó el misterio en su libro Enterrar a los muertos’. Se pudo, pero no se hizo. ¿Por qué?

Casi todos coinciden en señalar que Robles sabía demasiado; conocía buena parte de los secretos entre el Ministerio de la Guerra español y el Kremlin soviético. Fue asignado como traductor, dados sus conocimientos de inglés, francés y ruso, a Vladimir Gorev, embajador soviético en Madrid, lo que le permitió establecer contactos de alto nivel en aquel momento convulso que desencadenó la Guerra Civil. Una guerra que atrajo a corresponsales, intelectuales y novelistas de la talla de John Dos Passos y Ernest Hemingway, instalados en el Hotel Florida de la capital de España.

Imagen de José Robles en el documental 'Robles, duelo al sol', de Sonia Tercero. Cinema Jove.

Imagen de José Robles en el documental ‘Robles, duelo al sol’, de Sonia Tercero. Cinema Jove.

José Robles fue el traductor al español de Manhattan Transfer, novela fundamental de Dos Passos. La amistad entre ambos se fue estrechando con el tiempo, después de que el escritor le animara a dar clases en la Universidad Johns Hopkins de Baltimore. Amistad parecida a la que tenían Dos Passos y Hemingway, hasta que la desaparición y asesinato de Robles provocó la ruptura entre ambos. Ruptura que venía a simbolizar las dos formas de entender el comunismo por quienes entonces lo profesaban: la defensa a machamartillo de una ideas por turbias que en ciertos momentos fueran, o el pensamiento social por encima de la terquedad ideológica.

Dos Passos, empeñado en esclarecer la muerte de su amigo, se encontró con la negativa de Hemingway a la hora de seguir ese rastro, al igual que sucedió con otros muchos republicanos. El duelo al sol al que se refiere el título del documental se extiende más allá del que se establece entre ambos novelistas y toma otros derroteros. “En realidad hay tres duelos, en el sentido de sucesivas tristezas: el que se refiere a la pérdida del amigo Robles; el que alude a Hemingway, y el que se deriva del desencanto por el comunismo”, explica Sonia Tercero, que tuvo siempre claro el formato de película de ficción del documental, “porque el personaje lo tenía todo en contra”.

Fotograma de 'Robles, duelo al sol', de Sonia Tercero. Cinema Jove.

Fotograma de ‘Robles, duelo al sol’, de Sonia Tercero. Cinema Jove.

Otra de las especulaciones gira en torno a Ramón, hermano de José Robles, militar y en el bando contrario, que pudo tramar cierta venganza. El documental, narrado de forma clásica, cuenta con los testimonios de Carmen Robles, hija de Ramón, Lucy Dos Passos y John Dos Passos Coggin, hija y nieto del novelista, así como de los historiadores Paul Preston y Ricardo Miralles o el propio Martínez de Pisón. Testimonios y declaraciones que ofrecen abundantes pistas acerca del misterioso asesinato de José Robles, al tiempo que abren la puerta a posteriores pesquisas. El fantasma que Marx anunciara en su Manifiesto comunista recorriendo Europa sigue, tras la presentación de Robles, duelo al sol, dando miedo.

Fotograma del trailer del documental 'Robles, duelo al sol', de Sonia Tercero.

Fotograma del trailer del documental ‘Robles, duelo al sol’, de Sonia Tercero.

Salva Torres

Infancia, guerra y dibujos

Lápiz, papel y bombas. 1936-1939
Colegio Mayor Rector Peset
Plaza Horno de San Nicolás, 4. Valencia
Hasta el 30 de julio, 2015

La sala de la Muralla del Col·legi Major Rector Peset acoge hasta el 30 de julio la exposición ‘Llapis, paper i bombes. 1936-1939’, organizada por la Universitat d’Alacant. La muestra está integrada por un centenar de dibujos que realizaron los niños y niñas evacuados a diversos lugares de Europa durante la Guerra Civil Española, donde recibieron cuidados y formación en colonias seguras. Durante su estancia, los pequeños plasmaron sus desgarradoras experiencias de la guerra en dibujos que crearon en papel con lápices de colores.

La Universidad de Alicante ha conseguido reunir en una sola muestra estos dibujos que se encontraban depositados en diversas instituciones como la Biblioteca Nacional o las Universidades de California, de San Diego y Columbia de Nueva York. También se han incluido dibujos realizados por los niños y niñas que fueron evacuados a Rusia, cedidos para la ocasión por la Asociación Archivo Guerra y Exilio y por el Centro Español de Moscú.

Tarjeta de la exposición Llapis, paper i bombea. 1936-1039. Cortesía de Colegio Mayor Rector Peset.

Tarjeta de la exposición Llapis, paper i bombes. 1936-1039. Cortesía de Colegio Mayor Rector Peset.

La exposición reúne también reproducción de fotografías y carteles de la época pertenecientes al Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca e incluye una banda sonora creada especialmente para esta muestra por el músico italiano Giovanni Alberto Croatto.

Tres secciones conforman el recorrido expositivo. Una primera parte integra los dibujos relacionados con tres escenarios de la guerra civil: el bombardeo de Madrid, de donde procedían muchos de los niños, el bombardeo de Port Bou, origen de los niños evacuados a las colonias del sur de Francia, y la batalla de Teruel, como una esperanza para los republicanos. La segunda sección de la muestra incluye dibujos relacionados con la vida en las colonias, y una última parte contiene dibujos relacionados con la evacuación desde su lugar de residencia a las colonias.

Junto a la Universidad de Alicante, han coordinado la muestra un grupo de profesores de Historia de institutos de Enseñanza Secundaria de Alicante, entre los que se encuentran José Antonio Fernández, Ramón Galdrán, Remedios Izquierdo, Carlos Salinas y Teresa Sanz. También se podrán ver los 15 dibujos infantiles originales que se conservan en la Biblioteca Histórica de la Universitat de València.

Uno de los dibujos de la exposición Llapis, paper i bombea. 1936-1939. Cortesía de Colegio Mayor Rector Peset.

Uno de los dibujos de la exposición Llapis, paper i bombea. 1936-1939. Cortesía de Colegio Mayor Rector Peset.