La interpretación de los sueños de Grete Stern

Caso de Estudio. Grete Stern
Institut Valencià d’Art Modern. IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 3 de abril de 2016

El IVAM dedica a Grete Stern su nuevo ‘Caso de Estudio’. Y es que la artista alemana nacionalizada argentina es, sin duda, todo un caso. Para explicarlo, María Jesús Folch, comisaria de la exposición, realizó un repaso por su obra. Fue al llegar a la altura de los sueños de Stern que coinciden con la publicación en 1949 del libro El segundo sexo, de Simone de Beuavoir, cuando emergió la síntesis de su trabajo: “Aquí se ven reflejados sus dos caminos, el de la mujer que se afirma como sujeto y el de aquella otra que acepta esa alianza con lo doméstico”.

Fotografía de Grete Stern en el Caso de Estudio del IVAM.

Fotografía de Grete Stern en el Caso de Estudio del IVAM.

Ese choque entre la mujer que sueña con emanciparse de las trabas sociales y esa otra que es objeto de sus pesadillas creativas, atraviesa el conjunto expositivo que hasta el 3 de abril muestra el IVAM. “Es la pequeña gran joya de nuestra colección”, subrayó José Miguel Cortés, director del instituto valenciano. Pequeña gran joya compuesta por 61 obras, entre fotografías, libros, proyecciones y un documental, entre las que destacan los 140 fotomontajes realizados para la revista ‘Idilio’ de 1948 a 1951. En dicha revista fue donde ilustró los sueños de las numerosas lectoras que buscaban explicación a lo que su inconsciente maquinaba durante la noche.

Fotomontaje de Grete Stern en el Caso de Estudio del IVAM.

Fotomontaje de Grete Stern en el Caso de Estudio del IVAM.

“El concepto de otredad está en la obra de Stern”, explicó Folch. Otredad que tiene mucho que ver con ese riesgo del sujeto que se afirma al margen de las convenciones sociales, frente al que busca su más amable encaje. Grete Stern, al modo que hizo Freud, interpreta esos sueños de la mente femenina, utilizando la técnica del fotomontaje. De manera que así, a base de juntar pedazos supuestamente inconexos, la artista alemana que huyó del nazismo para establecer su residencia en Buenos Aires, fue construyendo una obra de gran originalidad, calidad artística y sin duda evocadora, todavía hoy, de los fantasmas femeninos.

Fotomontaje de Grete Stern en el Caso de Estudio del IVAM.

Fotomontaje de Grete Stern en el Caso de Estudio del IVAM.

María Jesús Folch habló de algunos de ellos: “confinamiento en el hogar”, todo lo relativo a “la función biológica de la reproducción”, también “la incomunicación” y, como contrapartida, “la denuncia de los estereotipos femeninos”. Casada con Horacio Coppola, con el que trabajó al principio mano a mano y del que muy pronto se divorció, Stern no dejó de reivindicar para ella y la mujer de su tiempo, extrapolable al actual, la libertad que sin duda reflejaba en la interpretación de los sueños. Sueños de los que ya se hizo cargo el IVAM en una exposición de hace 20 años, germen de la donación de su obra por parte de su hija Silvia al museo valenciano. “Continúa siendo igual de actual y contemporánea”, señaló Cortés.

Fotografía de Grete Stern en el Caso de Estudio del IVAM.

Fotografía de Grete Stern en el Caso de Estudio del IVAM.

La publicidad, la arquitectura, el retrato y la antropología, otorgando protagonismo a mujeres indígenas del Gran Chaco, también han sido disciplinas de su interés. Disciplinas que trabajó con el mismo anhelo de encontrar bajo la superficie de las cosas cierta verdad latente. Por eso sus fotografías están llenas de escaleras, peldaños o laderas que hay que subir o bajar, de ojos escrutadores, de jaulas, de naturalezas en calma o arrebatadas pero siempre inquietantes, de animales y, por supuesto, de mujeres que luchan contra ese fondo enigmático de seres y objetos a punto de doblegarla.

Fotomontaje de Grete Stern en el Caso de Estudio del IVAM.

Fotomontaje de Grete Stern en el Caso de Estudio del IVAM.

Grete Stern es todo un caso porque fue construyendo su obra a contracorriente: primero, en el Berlín ya prácticamente abducido por el nazismo, y después, en el Buenos Aires del peronismo. La columna ‘El psicoanálisis le ayudará’ de la revista ‘Idilio’, que Stern ilustró, no se sabe si ayudó a sus lectoras, pero a ella le ha servido para construir una obra “ejemplo de modernidad y compromiso”, concluyó Cortés.

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Salva Torres

CASO DE ESTUDIO. GRETE STERN

Galeria 3. IVAM, Centre Julio González
C/ Guillem de Castro, 118. Valencia
Del 3 de diciembre al 3 de abril del 2016

Caso de estudio. Grete Stern  es una exposición que reúne 61 obras de la artista, incluyendo 10 fotografías, dos proyecciones, libros, un documental, una película de Ellen Auerbach, mucha documentación y las 46 piezas de la serie Sueños que el IVAM conserva en su Colección, y que se encargó de dar a conocer en inicio a esta artista en escenario español. Con ello, la muestra documenta por primera vez en España los 140 fotomontajes con los que la fotógrafa se dirigió, a finales de los años 40 y principios de la década de los 50, a un público femenino.

Grete Stern, es una artista alemana formada en la Escuela de Artes Aplicadas de Stuttgart, se adentró en el mundo de fotografía de la mano del profesor de la Bauhaus Walter Paterhans. Se vio inmersa en el mundo de la publicidad entre 1929 y 1932 y a principios de 1935, se trasladaría a Argentina, mismo año en que el que contrajo matrimonio con Horacio Coppola junto a quien trabajaría en diversos proyectos.

En Argentina, se desarrolló en el campo de la ilustración editorial en el que destacan sus colaboraciones con las revistas N u e v a A r q u i t e c t u r a e Idilio desde 1947; además de su actividad como conservadora de fotografía del Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires desde 1956; y su incursión en el campo de la antropología mediante un estudio sobre los aborígenes del Gran Chaco que llevó a cabo entre 1957 y 1964.

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Grete Stern. Autorretrato, 1943. Cortesía IVAM.

La exposición se inicia con la proyección del documental sobre el estudio publicitario Ringl+Pit , que fundaron Grete Stern (Ringl) y Ellen Auerbach (Pit) en el Berlín de 1929. En el cual se ve en forma de una entrevista, como Stern y Auerbach, reflexionan sobre su obra y lo que representaba ser una mujer con objetivos marcados y una profesión en aquel momento.

Vemos entonces, como nace la crítica hacia los estereotipos femeninos de una sociedad patriarcal que criticaba y que refleja en la serie Sueños. En esta misma línea va la película Gretchen Hat Ausgang (1935), dirigida por Ellen Auerbach, que nos ayuda a entender los tópicos de comportamiento femenino del momento.

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Grete Stern. Sueño nº45 Sin título, de la serie Sueños, fotomontajes (Buenos Aires), 1950. Cortesía IVAM.

La muestra continúa con la mencionada llegada de Grete Stern y Horacio Coppola a Buenos Aires en 1935, con la revista Sur y el papel de Victoria Ocampo; así como todo el contexto en que encontramos a intelectuales exiliados que huyen de la Segunda Guerra Mundial. Podremos disfrutar, en la sala de exposiciones la colaboración de Stern y trabajos individual de fotos de libros sobre la arquitectura de Buenos Aires.

En conjunto todo este material que se proyecta en la sala, además del recorrido que podemos hacer por la fotografía antropológica que Grete Stern -que consolida un documento gráfico sobre la forma de vida, costumbres, indumentaria, artesanía, creencias de los aborígenes del Chaco, y se aleja del registro etnográfico y clasificación habitual que se le da a este tipo trabajo- nos permite apreciar la confluencia de intereses por parte de la artista alemana, donde aparecen la publicidad, la arquitectura, la retratística, el psicoanálisis y la antropología, que en definitiva nos ayuda a analizar la obra de la artista alemana.

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Grete Stern. Sueño nº43 Sin título, de la serie Sueños, fotomontajes (Buenos Aires), 1950. Cortesía IVAM.

IVAM: acogedor e inhóspito paisaje

El paisaje urbano en la Colección de Fotografía del IVAM
Instituto Valenciano de Arte Moderno
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 15 de febrero, 2015

“El paisaje es antropomórfico. Por eso la belleza –o su reverso, la fealdad- es uno de los parámetros primeros de todo paisaje. Y por eso, junto a esa belleza o fealdad del paisaje, postulamos enseguida su habitabilidad o inhabitabilidad, su carácter acogedor o inhóspito”.

El paisaje del que habla Jesús González Requena en ‘El paisaje: entre la figura y el fondo’ posee los emblemas del sujeto que lo habita. No hay paisaje sin mirada que se haga cargo del espacio abierto ante sus ojos, ya sea para sentirse acogido por lo que ve o sobrecogido por aquello que hiere su visión. Todo sujeto expuesto al paisaje siente en sus carnes alguna vez ese temblor propiciado por la visión acogedora o hiriente del espacio exterior.

Fotografía de Robert Doisneau en la exposición 'El paisaje urbano en la Colección de Fotografía del IVAM'.

Fotografía de Robert Doisneau en la exposición ‘El paisaje urbano en la Colección de Fotografía del IVAM’.

‘El paisaje urbano en la Colección de Fotografía del IVAM’ ofrece un amplio muestrario de ese carácter acogedor o inhóspito de las ciudades, en tanto naturaleza domeñada por el hombre. Pero naturaleza al fin y al cabo. De ahí que sus edificios, calles, avenidas y parques, al tiempo que se doblegan al urbanismo, a su tejido arquitectónico, muestren igualmente su fuerza telúrica, aquella que sobreviene de la tensión entre sus luces y sombras.

Fotografía de Robert Frank en 'El paisaje urbano en la Colección de Fotografía del IVAM'.

Fotografía de Robert Frank en ‘El paisaje urbano en la Colección de Fotografía del IVAM’.

Ana Lozano, comisaria de la exposición, ha seguido el trayecto propuesto por Italo Calvino en ‘Las ciudades invisibles’. Más o menos. De manera que las 75 imágenes de ese paisaje urbano se hallan divididas en apartados como ‘Las ciudades y los ojos’, ‘Las ciudades y la memoria’, ‘Las ciudades y el deseo’, ‘Las ciudades y los signos’ o ‘Las ciudades escondidas’, por citar algunos. Y siguiendo a Calvino, diríase que esas ciudades expuestas van desvelando sus misterios contenidos, como las líneas de una mano, “en los ángulos de las calles, en las rejas de las ventanas, en los pasamanos de las escaleras [o] en las antenas de los pararrayos”.

Fotografía de Dis Berlin en 'El paisaje urbano en la Colección de Fotografía del IVAM'.

Fotografía de Dis Berlin en ‘El paisaje urbano en la Colección de Fotografía del IVAM’.

Misterios que nos devuelven ese carácter antropomórfico del paisaje, en tanto conformado por líneas, rectas o curvas, transversales, objetos y figuras que dejaron huella indeleble en nuestro inconsciente. Serán por tanto bellos los paisajes que acolchen el fondo opaco del que procedemos y serán feos aquellos otros cuya visión desgarre ese tejido de signos y de imagos placenteras, para mostrar su fondo hiriente, angustioso.

Fotografía de Franco Fontana en la exposición 'El paisaje urbano en la Colección de Fotografía del IVAM'.

Fotografía de Franco Fontana en la exposición ‘El paisaje urbano en la Colección de Fotografía del IVAM’.

Hay signos, y muchos, en las imágenes de Carlos Cánovas, Gabrielle Basilico, Horacio Coppola, Franco Fontana o Robert Frank. Signos industriales (puentes, trenes, grandes edificios) y signos urbanísticos del trazado de sus calles, ya sea a pie de asfalto o a vista de pájaro. Los hay igualmente en Walker Evans, Kineo Kuwabara o Lee Friedlander. Pero todos esos signos, que Italo Calvino atribuye al carácter redundante de la ciudad, repitiéndose “para que algo llegue a fijarse en la mente”, no dejan de lindar con ese otro carácter de los signos conformadores de una lengua, “pero no la que crees conocer”.

Fotografía de Carlos Cánovas en la exposición 'El paisaje urbano en la Colección de Fotografía del IVAM'.

Fotografía de Carlos Cánovas en la exposición ‘El paisaje urbano en la Colección de Fotografía del IVAM’.

De manera que, si bien en apartados diferentes, esas otras imágenes que apuntan hacia lo ininteligible de ese lenguaje de signos terminan confundiéndose con aquellas otras. Gilbert Fastenaekens, Francisco Gómez, Ian Wallace, Grete Stern o Manuel Esclusa movilizan esos signos urbanísticos en la dirección del misterio que la ciudad redundante en apariencia escondía. Si exceptuamos los casos de Eduardo Arroyo, Dis Berlin y George S. Zimbel (Billy Wilder y Marilyn Monroe), en los que la ciudad es sobradamente pictórica o nostálgicamente cinematográfica, ‘El paisaje urbano de la Colección de Fotografía del IVAM’ diríase toda ella penetrada por la melancolía.

Fotografía de Lee Friedlander en la exposición Colección Fotográfica del IVAM.

Fotografía de Lee Friedlander en la exposición ‘El paisaje urbano en la Colección de Fotografía del IVAM’.

Salva Torres

Las ciudades ocultas de la colección del IVAM

Paisaje urbano en la colección fotográfica del IVAM
Instituto Valenciano de Arte Moderno
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 15 de febrero

El IVAM acoge hasta febrero la muestra ‘Paisaje urbano en la colección fotográfica del IVAM’, una exposición comisariada por la arquitecta Ana Lozano que refleja la íntima unión entre la ciudad y la fotografía. Compuesta por alrededor de 100 piezas de 70 artistas, seleccionadas entre las más de 5.000 imágenes que configuran los fondos fotográficos del IVAM, la exposición subraya el interés por la fotografía como creadora de un lenguaje propio sobre el paisaje de la ciudad. Desde el S. XIX esta técnica ha ido desplazando al dibujo como forma de representación de la arquitectura y la vida urbana, creándose una simbiosis que llega hasta la actualidad.

'Praga' de Franco Fontana en la exposición 'Paisaje urbano en la colección del IVAM'. Imagen cortesía del IVAM.

‘Praga’ de Franco Fontana en la exposición ‘Paisaje urbano en la colección fotográfica del IVAM’. Imagen cortesía del IVAM.

La exposición reúne obras desde los pioneros como Fox Talbot o Atget hasta el presente en las que se muestran las distintas formas en las que la fotografía dibuja el fenómeno urbano. Están agrupadas siguiendo la poética y sugerente clasificación de Italo Calvino en ‘Las ciudades invisibles’ en las que se relacionan las ciudades con los ojos, la memoria, el deseo, los signos, la sutileza, los intercambios y también se habla de ciudades escondidas o dobles. Con motivo de la muestra se ha editado un catálogo digital en el que se reproducen las obras que la componen y textos de Vanessa García Osuna y de la arquitecta y comisaria Ana Lozano, que impartió una conferencia titulada ‘La utopía cautiva’ el pasado jueves 2 de octubre.

Fotografia de Jean-Eugène Atget en la exposición 'Paisaje urbano en la colección fotográfica del IVAM', Imagen cortesía del IVAM.

Fotografia de Jean-Eugène Atget en la exposición ‘Paisaje urbano en la colección fotográfica del IVAM’, Imagen cortesía del IVAM.

La relación entre fotografía y ciudad nace en el momento en el que la cámara oscura se reduce y puede transportarse. A partir de ese momento, las otras artes se transfiguran, al tiempo que la fotografía genera un tipo de paisaje hecho con luz. Además de aportar un medio para catalogar todas las construcciones y los espacios que configuran la ciudad y la vida urbana, comienza a crear un lenguaje que transforma la manera de ver el entorno.

Las ciudades tienen vida propia, pero son también el escenario donde se desarrolla nuestra vida. La ciudad es una construcción social, naturaleza y paisaje que conceptualiza la fotografía. Esta sería la manera en la que se levantan los mapas del territorio urbano ordenado por la mirada del fotógrafo e intervenido por sus habitantes.

Fotografía de Walker Evans en la exposición 'Paisaje urbano en la colección fotográfica del IVAM'. Imagen cortesía del IVAM.

Fotografía de Walker Evans en la exposición ‘Paisaje urbano en la colección fotográfica del IVAM’. Imagen cortesía del IVAM.

Como señala en su texto la comisaria Ana Lozano, “el fotógrafo elige primero una interpretación del paisaje urbano, para después, con su cámara, reforzarla o modificarla a su antojo. Todas las ciudades son de pronto una sola, la que aspira al equilibrio entre los hombres, y de estos con entorno primigenio, la utopía del paraíso. Cada rincón de cualquier ciudad se muestra banal a los ojos del paseante, mientras resulta único e irrepetible en la cámara del fotógrafo”.

Los fotógrafos nos dirigen con la mirada al París de Atget, el Buenos Aires de Coppola o el Berlín de Basílico. Doisneau se permite jugar con el deseo, Baylón con la intriga de la desaparición. Los distintos fotógrafos nos llevan a multitud de sensaciones que recorren más de un siglo de ciudades de distintos continentes. Entre ellos podemos citar a vanguardistas como Catalá Roca, Cualladó, Robert Frank, Zimbel, John Baldessari, Agustín Jiménez Espinosa, Franco Fontana, José Manuel Ballester, Grete Stern, Hermanos Mayo, Bernard Plossu y Gordon Matta Clark, entre otros. Como excepción se ha elegido un pintor, Eduardo Arroyo, que aporta un óleo de gran formato en el que resume una visión fotográfica de la realidad urbana.

Fotografía de Horacio Coppola en la exposición 'Paisaje urbano en la colección fotográfica del IVAM'. Imagen cortesía del IVAM.

Fotografía de Horacio Coppola en la exposición ‘Paisaje urbano en la colección fotográfica del IVAM’. Imagen cortesía del IVAM.

¿Existe una mirada femenina?

Mujeres Fotógrafas en la Colección del IVAM
Sala de la Muralla
Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM)
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 15 de junio

“Se ha escrito mucho sobre la ‘mirada masculina’ que cosifica a las mujeres, pero nos preguntamos si existe la ‘mirada femenina”, se interroga Barbara Rose, crítica de arte norteamericana. Suya ha sido la elección de las 31 fotógrafas de la colección del IVAM cuyas 95 imágenes se hallan expuestas en la Sala la Muralla del museo valenciano. La pregunta que se formula Rose es la misma que durante las últimas décadas se han venido haciendo teóricas reputadas del movimiento feminista como Laura Mulvey, Teresa de Lauretis o Luce Irigaray.

Detalle de una fotografía de Susy Gómez. Imagen cortesía del IVAM.

Detalle de una fotografía de Susy Gómez. Imagen cortesía del IVAM.

Y la respuesta no es siempre la misma, porque depende del punto de vista que las propias feministas adopten. Las más radicales dicen que sí, que por supuesto, que cuando una mujer se pone detrás de una cámara deja de tomar a la mujer por objeto, para rescatarla de la jaula en la que el hombre la encierra. Las más moderadas dicen que da lo mismo, porque en el fondo lo que cuenta es la subjetividad más allá de encorsetamientos ideológicos o de género. Si el arte, dirían estas últimas, lo es porque trasciende el tiempo y alcanza las capas más profundas del ser humano, rompiendo identidades monolíticas, entonces no puede haber más que una mirada: la del hombre o la mujer desprejuiciados.

Fotografía de Cristina Lucas. Imagen cortesía del IVAM.

Fotografía de Cristina Lucas. Imagen cortesía del IVAM.

En todo caso, de existir esa mirada femenina, Barbara Rose la entiende “basada en una capacidad para enfatizar y comunicar las sutilezas de la intimidad y la emoción que tradicionalmente se han asociado con la capacidad de la mujer para mirar en las profundidades más que en las superficies de las cosas”. Menos mal que Rose introduce el latiguillo de “tradicionalmente”, porque volvemos a incurrir en tópicos de los que precisamente pretenden huir las feministas a la hora de ir a la caza y captura de esa supuesta mirada de mujer.

Fotografía de Susy Gómez. Imagen cortesía del IVAM

Fotografía de Susy Gómez. Imagen cortesía del IVAM

Lo mejor, en cualquier caso, es acudir directamente a las imágenes de esas Mujeres Fotógrafas en la Colección del IVAM, que hasta el 15 de junio permanecerán en el museo valenciano. Hay, por supuesto, de todo, pero tomando al azar una de esas fotografías, por ejemplo la de Cindy Sherman, Untitled Film Still nº 15 (1978), en la que se ve a una atractiva mujer mirando por la ventana, el debate sobre la supuesta mirada femenina se recrudecería. Y si tomamos una imagen más actual, por ejemplo la de Cristina Lucas, The last will of Anne Sexton (2005), en la que aparece una mujer de riguroso negro y de espaldas en el interior de un descapotable rojo, vemos que no hay manera de despejar la confusión en torno a tan espinosa pregunta.

Fotografía de Laurie Simmons en 'Mujeres Fotógrafas en la Colección del IVAM'.

Fotografía de Laurie Simmons en ‘Mujeres Fotógrafas en la Colección del IVAM’.

Y bien, entonces ¿existe o no una mirada femenina? Por supuesto, ahí está, en las 95 imágenes de esas 31 fotógrafas que, con todo el derecho del mundo, han tomado su cámara y se han puesto a reflejar su punto de vista de cuanto les rodea. Y lo que ven, he ahí la pluralidad de contenidos, concierne tanto a la mujer que mira como a la mujer mirada, unas veces adoptando el mismo rol pasivo que se le atribuye cuando es un hombre el fotógrafo, y en otras ocasiones revelando cierta sorpresa, malestar o incredulidad por el hecho de ser mujer encerrada en el estrecho marco de una realidad violentada.

Fotografía de Grete Stern en 'Mujeres Fotógrafas en la Colección del IVAM'.

Fotografía de Grete Stern en ‘Mujeres Fotógrafas en la Colección del IVAM’.

La exposición, desde el punto de vista técnico, se divide en secciones: El ojo documental, desde Dorothea Lange a Tina Modotti, pasando por Diane Arbus, Lisette Model o Marta Sentís; Mujeres mitológicas, con especial atención a la serie de sueños de Grete Stern, sin olvidar las contribuciones de Cindy Sherman, Ouka Leele, Cristina Lucas, Cristina García Rodero, Carmen Calvo, Eva Lootz o Rita Martorell; Arquitecturas, con Cristina Iglesias, Concha Pérez o Chus García Fraile, y Mujeres mirando mujeres, donde se incluyen imágenes de Claude Cahun, Ariane López-Huici, Vanessa Pastor, Eva Blanch Vallhonrat o Laurie Simmons. Un total de 95 fotografías, tan dispares entre sí, que obligan a pensar acerca de esa supuesta mirada femenina en clave negativa. Todo lo más, como señala Barbara Rose, podría llegar a decirse sucintamente que “esta selección muestra una gran pluralidad con diferentes miradas y técnicas”. Tantas como mujeres fotógrafas hay en esa rica colección del IVAM.

Fotografía de Cindy Sherman en la exposición 'Mujeres Fotógrafas en la Colección del IVAM'.

Fotografía de Cindy Sherman en la exposición ‘Mujeres Fotógrafas en la Colección del IVAM’.

Salva Torres