“El arte se ha disuelto en la sociedad”

Desayunos Makma en Lotelito
Con Alberto Adsuara y Carlos Romero, responsables de Visual Talent
Entrevistados por el equipo de dirección de Makma: Vicente Chambó, José Luis Pérez Pont y Salva Torres

Ellos lo tienen claro. Bueno, no tanto. Tienen claro que el arte ya no es lo que era desde la eclosión de las nuevas tecnologías. Pero no saben hacia dónde va ese arte ‘liquidado’ por el avance del turbulento caudal de las redes sociales. Por eso han convocado un concurso de caza talentos que permita dibujar ese nuevo panorama del arte contemporáneo. Se llama Visual Talent, va dirigido a jóvenes de entre 18 y 25 años y tiene formato de reality show. Sus artífices son Alberto Adsuara y Carlos Romero, encabezando un equipo de seis personas pertenecientes a la Escuela Superior de Arte y Tecnología (ESAT) de Valencia.

Alberto Adsuara, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Gala Font de Mora.

Alberto Adsuara, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Gala Font de Mora.

El plazo de inscripción on line termina el 15 de junio y, de momento, ya cuentan con 777 obras presentadas. Obras fotográficas, pintura, diseño, video y, sobre todo, ilustraciones del talento 360º buscado. De todas esas obras, pertenecientes a unos 500 jóvenes, saldrán los 50 seleccionados que pasarán a la segunda fase. Hospedados en el Colegio Mayor Rector Peset, deberán superar una “prueba espectacular” en el cauce del Turia, próximo al Museo de Bellas Artes San Pío V, los días 19 y 20 de julio. “Se les dará pintura negra para que pinten en grupo un gran lienzo, lo cual nos permitirá evaluar sus dotes artísticas, quién manda o quién es más propenso a obedecer, todo ello filmado con dos cámaras”.

Carlos Romero, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Gala Font de Mora.

Carlos Romero, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Gala Font de Mora.

“Queremos hacer un reality espectacular, pero serio”

“No queremos que el reality show se nos escape por el lado de la carnaza; queremos un reality espectacular, divertido, pero serio, de corte universitario”, destaca Adsuara. Los 10 elegidos, tras la prueba del lienzo, deberán luego superar otras cinco pruebas secretas, entre las que figura la programada por el artista fallero Manolo Martín. “Hará diez monolitos o tótems que los alumnos deberán manipular. Finalmente indultaremos uno, que irá a la exposición prevista en Las Naves, mientras las nueve restantes esculturas serán quemadas probablemente en el Puerto de Valencia, el sábado 26 de julio”. De ahí saldrán los tres ganadores premiados con una beca de estudios para Diseño Gráfico 2.0 y Bellas Artes en ESAT, valorada cada una en 20.000€.

Alberto Adsuara (izquierda) y Carlos Romero, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Gala Font de Mora.

Alberto Adsuara (izquierda) y Carlos Romero, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Gala Font de Mora.

“Visual Talent nos dirá por dónde van los tiros del arte actual”

“Yo estoy convencido de que el arte está en otro lugar, del que todavía no sabemos nada”. Alberto Adsuara lo dice para situar el objetivo de Visual Talent, que además de buscar a esos jóvenes talentos artísticos en la era de Internet y las redes sociales, pretende extraer conclusiones acerca del advenimiento de ese otro arte. “Visual Talent nos dirá por dónde van los tiros del arte contemporáneo”. Porque Adsuara remarca que “el arte se ha disuelto en la sociedad”, y que los jóvenes “no quieren saber nada de objetos físicos”. De ahí a considerar obsoleto el papel de las galerías y museos no hay más que un leve paso.

Alberto Adsuara (izda) y Carlos Romero, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Gala Font de Mora.

Alberto Adsuara (izda) y Carlos Romero, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Gala Font de Mora.

“Somos de guión lineal, pero los jóvenes son multimedia”

“El arte de autor ha muerto; ahora se busca el arte versátil de una persona capaz de hacer ilustración, capaz de hacer cine, de pintar un cuadro o de hacer pintura mural”, señala Carlos Romero. “Nosotros somos de guión lineal, pero los jóvenes son de guión multimedia, capaces de relacionarlo todo a la vez y hacerlo incluso bien, con sus pros y sus contras”, añade Romero, para quien incluso el espectador ha cambiado: “Ahora participa, se mete dentro de la obra, incluso la manipula y transforma, y esto no se concibe sin la tecnología de por medio”.

De izquierda a derecha, Salva Torres, Vicente Chambó, José Luis Pérez Pont, Alberto Adsuara y Carlos Romero, durante los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Gala Font de Mora.

De izquierda a derecha, Salva Torres, Vicente Chambó, José Luis Pérez Pont, Alberto Adsuara y Carlos Romero, durante los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Gala Font de Mora.

“El siglo XXI tiene una deuda con la ilustración”

Esa transformación del arte tiene como paradoja la vuelta, tras un siglo XX de inclinación vanguardista, de cierta figuración. Eso es al menos lo que apuntan Adsuara y Romero. “Hemos observado que hay miles y miles de jóvenes a los que les está gustando la figuración, porque entienden el arte como una necesidad vital que encuentra en la figuración el medio expresivo ideal”. Y Adsuara concluye: “Esa necesidad de figuración habría que analizarla bien”.

“El siglo XXI”, explica Romero, “tiene una deuda educacionalmente hablando con la ilustración, que ha sido menospreciada al más alto nivel de las Bellas Artes”. Y salen a relucir las Fallas, que “son grotescas y son ilustraciones grandes”. De ahí que se puedan “amar las Fallas, pero no el concepto al que estamos acostumbrados desde hace años”, subraya Adsuara. Esa mezcla de figuración y nuevas tecnologías es lo que les permite hablar de nuevo Renacimiento: talento 360º capaz de dominar las diversas herramientas del universo informático.

De izda a dcha., Salva Torres, Vicente Chambó, José Luis Pérez Pont, Alberto Adsuara y Carlos Romero en los Desayunos Makma de Lotelito. Foto: Gala Font de Mora.

De izda a dcha., Salva Torres, Vicente Chambó, José Luis Pérez Pont, Alberto Adsuara y Carlos Romero en los Desayunos Makma de Lotelito. Foto: Gala Font de Mora.

“Los jóvenes sienten aversión total por el objeto”

“Los alumnos ya no quieren ser artistas, no quieren exponer, eso ya se ha acabado. Lo que quieren ahora es hacer cosas que se disuelven en la sociedad a través de las redes, a través de Internet; hacer un producto artístico que nada tiene que ver con lo señalado por la institución”. Y Adsuara cita el caso de Jonan Perrea, el joven que ha revolucionado youtube con sus historias cotidianas, “montadas de maravilla, con sus carátulas y su música sorprendente, volviendo locas a sus niñas seguidoras e incluso seguidores gays”. También señala el caso de Tracey Emin, cuya instalación de una cama con condones comprada por el gran coleccionista Charles Saatchi será subastada en Christie’s por debajo de su histriónico valor.

“Ya no hay arte en el sentido histórico de Hegel, de la Revolución Francesa, de los 250 últimos años: eso se ha acabado”. Para Adsuara, “no es cuestión de despreciar el objeto”, pero entiende que los jóvenes nómadas actuales sientan “aversión total” por ese objeto “acumulador de polvo”, que ya “han dejado de almacenar como lo hicimos nosotros”. Visual Talent es el concurso encargado de captar jóvenes talentos que den ese giro de 360º a la periclitada concepción del arte contemporáneo.  Alberto Adsuara y Carlos Romero reconocen estar asustados, al tiempo que ilusionados, ante semejante reto. No es para menos.

Alberto Adsuara (izquierda) y Carlos Romero, director de producción y coordinador, respectivamente, de Visual Talent, en los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Gala Font de Mora.

Alberto Adsuara (izquierda) y Carlos Romero, director de producción y coordinador, respectivamente, de Visual Talent, en los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Gala Font de Mora.

TV levante, video concurso visualtalent from Makma on Vimeo.

Salva Torres

¿Personas de ideologías opuestas pueden quererse?

A cielo abierto, de David Hare, bajo dirección de José María Pou
Teatro Olympia
C / San Vicente Mártir, 44. Valencia
Del 10 al 13 de abril

Carl Schmitt dejó dicho que la política consistía en señalar un enemigo al que odiar, trazando así la frontera que permite a los partidos gestionar ese odio. Es una forma moderna de ocupar el sitio dejado por la religión. De manera que allí donde hay ideología se hace prácticamente imposible que cunda el amor hacia un otro diferente. De eso y muchas más cosas trata la obra de David Hare A cielo abierto, que dirigida e interpretada por José María Pou se presenta en el Teatro Olympia de Valencia.

Josep Maria Pou, en un momento de 'A cielo abierto', de David Hare. Imagen cortesía del Teatro Olympia.

José María Pou, en un momento de ‘A cielo abierto’, de David Hare. Imagen cortesía del Teatro Olympia.

Entre las múltiples interrogantes que plantea la obra, Pou destacó éstas: “¿Es posible que el contexto político pueda llegar a condicionar una historia de amor?” O dicho de otra forma: “¿El intercambio amoroso puede estar condicionado por lo que nos rodea, ya sea el conflicto social o la situación en la propia empresa?” Para terminar planteando otra cuestión de fondo: “¿Es posible que dos personas de ideologías opuestas puedan quererse?” David Hare (Sussex, 1947), autor entre otras de las cinematográficas Las horas, El lector o Herida, no trata de responder a esas preguntas, sino de estimular la reflexión del público.

“No hay mitin, sino reflexión”

Y una de las reflexiones viene del lado del propio Hare, izquierdista irredento y azote del poder que, a pesar de su adscripción ideológica, logra poner en pie la historia de amor entre un capitalista de derechas (“muy de derechas”, subrayó Pou) y una maestra de escuela comprometida con los más desfavorecidos (encarnada por Nathalie Poza). Y lo hace sin que la ideología, vamos a decir que profesa, enturbie su mirada artística. “Su obra no es un mitin ideológico, sino que hace reflexionar al público desde su planteamiento honesto”. De manera que, como insiste Pou, “ni el capitalista es el malo malísimo, ni la maestra el personaje bueno”.

José María Pou y Nathalie Poza, durante la representación de 'A cielo abierto', de David Hare. Imagen cortesía de Teatro Olympia.

José María Pou y Nathalie Poza, durante la representación de ‘A cielo abierto’, de David Hare. Imagen cortesía de Teatro Olympia.

“En la historia, los malos momentos son cíclicos”

Esa cualidad artística es lo que permite a una obra alcanzar cierta universalidad. De hecho, como recordó Pou, Hare escribió A cielo abierto en 1995, momento en que Margaret Tatcher estaba aplicando su política económica de privatización de los servicios públicos, recortes y despidos. “Por desgracia, en la historia los malos momentos se repiten y son cíclicos”, destacó Pou. De ahí que ahora, casi 20 años después, A cielo abierto siga teniendo más actualidad si cabe que cuando se estrenó. “Es una función que parece escrita para el pueblo español de ahora mismo”, señala el autor catalán, que dijo haberse quedado “conmocionado” cuando vio el montaje por primera vez en Londres.

Enseguida sintió la necesidad de hacerse con los derechos de la obra, que estrenó en 2003 en catalán en el Teatre Romea de Barcelona. Celobert vive ahora una segunda juventud en castellano, con Nathalie Poza y Sergi Torrecilla acompañando a José María Pou en A cielo abierto. El espectáculo narra la “historia de amor y desamor” de dos personas “que se quieren con locura”, a pesar de representar “dos concepciones del mundo radicalmente opuestas”. El capitalismo salvaje y cierto idealismo de izquierdas, frente a frente y, en ocasiones, entreverado. “No se sabe en la función cuándo se habla de amor y cuándo de ideología política”.

José María Pou y Nathalie Poza, en una escena de 'A cielo abierto', de David Hare. Imagen cortesía de Teatro Olympia.

José María Pou y Nathalie Poza, en una escena de ‘A cielo abierto’, de David Hare. Imagen cortesía de Teatro Olympia.

Un sir contra el poder

José María Pou puso también el acento en la condición de sir de David Hare, noble distinción otorgada por el gobierno británico a uno de sus más brillantes autores contemporáneos. “Es sir a pesar de que en sus obras realiza duros ataques al poder”. Ataques puestos en escena en teatros públicos, lo cual subrayó Pou con sana envidia teniendo en cuenta cómo las gastan por estos pagos en materia cultural. Precisamente como contrapunto a esa idea extendida del entretenimiento como cataplasma beatífica contra la crisis, Pou afirmó que sigue apostando por obras que hagan “pensar al público, que de alguna manera los enriquezca”. Y agregó: “En los últimos 15 años he hecho dramas terribles con gran éxito de público”, defendiendo así su idea de que el drama, al igual que la comedia, también puede ser entretenimiento, más allá de la “risa tonta”. A cielo abierto es un buen ejemplo, del que un teatro privado como el Olympia se hace cargo. “El público sale inquieto del teatro”, dice Pou. Y no es para menos.

José María Pou y Nathalie Poza, en un momento de 'A cielo abierto', de David Hare. Imagen cortesía de Teatro Olympia.

José María Pou y Nathalie Poza, en un momento de ‘A cielo abierto’, de David Hare. Imagen cortesía de Teatro Olympia.

Salva Torres