LGEB y un tren fantasma de largo recorrido

‘Tren fantasma’, de La Gran Esperanza Blanca
Presentación: viernes 17 de abril a las 22:00 horas
Lugar: Sala Russafa
C / Denia, 55. Valencia

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A estas alturas de la vida parece increíble pero es cierto. Todavía hay gente aficionada a la música popular en Valencia (y ni les cuento en el resto del actual territorio nacional) que ignora la grandeza que atesora una banda de rock valenciana llamada La Gran Esperanza Blanca.

Y ello teniendo en cuento que pocos artistas o bandas poseen un currículum con tanta regularidad y calidad a lo largo de una trayectoria que ya supera el cuarto de siglo y en la que han sabido dosificarse adecuadamente a la hora de publicar nuevos trabajos.

6 - LGEB TREN FANTASMA 5Vamos con algo de historia para recordar (o en su caso para ilustrarse).

Paralelamente a la recta final de los eclécticos ‘Inhibidos Quizás’ comenzaron algunos de sus miembros un proyecto también conocido por las siglas LGEB que se basaba en las formas tradicionales del folk, del blues y del country. Y por qué no decirlo, también del rock and roll, como rezaba aquel álbum pálido de portada que databa de 1992, que contó con las colaboraciones de Pau Viguer y Carlos Goñi, y que sirvió para completar una primera época en la que durante los tres años anteriores habían visto la luz tres inolvidables EP’s como fueron “Perdido en el océano”, “La cadena de marfil” y “New York blues”.

Durante el resto de los 90’s hubieron rarezas en formato de cassette, participaciones en álbumes compartidos o tributos (como el dedicado a la lengua del amor y titulado Bob Dylan revisitado) hasta 1998 con un enorme “Medicine show” compuesto por 21 joyas que combinaban elaborados y precisos textos en castellano de su vocalista y compositor Cisco Fran junto a la esencia musical de Bob Dylan y de las raíces americanas.

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Cisco Fran, compositor y cantante de La Gran Esperanza Blanca.

Ya en el nuevo siglo, concretamente en el 2002, publicarían un fenomenal “Harry Dean” de siete temas, al que se le sumaría varios años después un “Dylanita” con rarezas y versiones.

Las novedades a cuentagotas derivarían en un glorioso temazo dedicado al gran “Matador” Mario Kempes, ídolo histórico por los siglos de los siglos del Valencia C.F. y titulado “Nostalgia de Bell Ville”. Y con él todo pareció indicar que los años en barbecho tocaban a su fin. Los suficientes nunca habíamos perdido la esperanza, la tierra se regeneró y en el 2013 vería la luz “Derrota” (nada que ver con fracaso o pérdida sino con un nuevo rumbo o dirección a seguir).

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Chuso Al: batería, Spagnolo Ferocce: guitarras, Chiti Chitez: bajo y Cisco Fran: voz, guitarras y armónica.

Es en el presente 2015 cuando se ha publicado el último trabajo de LGEB, ahora otra vez con su formación histórica inicial: Chuso a la batería, Spagnolo Ferocce a la guitarra, Chiti Chitez al bajo y Cisco Fran a la voz, guitarras y armónica. Se titula “Tren fantasma” y se trata de un ferrocarril muy especial. Musicalmente mantiene la línea que siempre ha caracterizado a los valencianos pero merece la pena destacar que este convoy lleva consigo un importante cargamento de besos y de emociones.

Las colaboraciones de Lanuca, Pepe Cantó, Johnny Patillas, Rafa Ureña, Juanlu Tormo, Gilberstático y May Ibañez sirven para completar un disco con el que muy pocas bandas o artistas españoles pueden competir en esta añada. Y es que el «Tren fantasma» está en otro nivel, opinión subjetiva sin ánimo de ser compartida pero a su contenido me remito.

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Portada TREN FANTASMA de LGEB en el 2015

El próximo viernes día 17 de abril tendrá lugar la histórica presentación del “Tren Fantasma” a partir de las 22:00 horas en la Sala Russafa sita en la calle de Denia nº 55 de Valencia. Se trata de una grandísima oportunidad para descubrir o disfrutar una vez más en directo de un magnífico repertorio.

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Cartel concierto de presentación La Gran Esperanza Blanca en Sala Russafa

• Para los lectores interesados, enlace de reseña más extensa que le dediqué al “Tren fantasma” así como entrevista a Cisco Fran en el Espacio Woody/Jagger.

• Para los que deseen escuchar el Tren fantasma enlace al Bandcamp.

• Para los que deseen comprar el CD físico, enlaces en la tienda de Efe Eme, Peanuts Records, así como en el email de kawligas@cop.es

JJ Mestre

Pecados nefandos: Ana Elena Pena

Oriunda de campos de regadío por inundación -territorio en el que eclosionan semillas de gramíneas cuasi-esféricas y transcurre el Segura en curso medio-, una joven de gentilicio inefable se propala por los sumideros del levante, con aliterado heterónimo, como una descocada vicetiple extraída de las acotaciones de Mihura dispuesta a ventilar los galpones y salones de los casinos de provincias.

Ana Elena Pena (Calasparra, Murcia, 1978), con prolífica virtud de año anomalístico, culmina el calendario con un próspero balance de patrimonio activo, cuya morfología se traduce en la autoedición de tres títulos -‘La ciudad de las niñas perdidas’, ‘Sangre en las rodillas’ y ‘Cicatrices’- que acontecen para revelarse como un nouménico extracto de cuantas inquietudes, perturbaciones y devociones de la iconoclasia han particularizado su unción panegírica por los uliginosos sótanos de las parafilias humanas y las lacerantes costuras de su biografía, ya desvisceradas con su primigenio y sórdido recorrido de acción escénica, el pecado nefando de sus ilustraciones y acuarelas o su cabaré de aguas residuales -junto al músico, de “clasicismo pervertido”, Gilbertástico-, de “confidencias y relatos sobre bajezas humanas que casi siempre hallo en las cloacas de internet”.

"Lanzadora de cuchillos". Ilustración de Ana Elena Pena. Imagen cortesía de la artista.

«Lanzadora de cuchillos». Ilustración de Ana Elena Pena. Imagen cortesía de la artista.

¿Qué complejidades has encontrado en el ámbito de la autoedición, respecto de su gestión y distribución?

El problema de la autoedición es que el autor tiene que gestionarlo todo, y nadie te promociona. Al no tener el respaldo de una editorial, es más difícil que los medios se interesen para publicitarlo, por ejemplo. Hay que ir en persona a las librerías, contactar con ellas directamente para dejar los ejemplares, y tirar de las redes sociales para anunciarlo. El primer libro, ‘Hago pompas con saliva’, lo saqué con Editorial Melusina, y no fue mal teniendo en cuenta la temática, pero he vendido mucho más por mi cuenta, aunque con mucho más esfuerzo. Gestiono los pedidos que me llegan a la web desde mi casa, envuelvo los libros, los personalizo, los llevo a correos… Se me va mucho tiempo en eso, pero también es muy gratificante para quien lo recibe en casa (y cómodo). Hay un trato personalizado muchas veces. También me ayudan las librerías de barrio, y sobre todo Gnomo (Denia ,12), que también envía mis libros por correo aparte de tenerlos en tienda.

Portada y páginas interiores de "La ciudad de las niñas perdidas". Imagen cortesía de la autora.

Portada y páginas interiores de «La ciudad de las niñas perdidas». Imagen cortesía de la autora.

La ciudad de las niñas perdidas’ supone un singularísimo ejercicio de conculcación/transgresión de diversos paradigmas asociados a la pubertad femenina. ¿En qué momento y con qué voluntad surge esta autoedición? 

Es un cuento “infantil” para adultos, una especie de “catálogo de trastornos” de pubertad femenina, como bien dices (anorexia, alcoholismo, vanidad…) y parte de una fantasía real que tenía en mi infancia, cuando inventé ‘El reino de Barbaria’ y lo materializaba con personajes y dibujos. Tenía la fantasía amazona de un mundo encima de las nubes donde solo habitaban mujeres. Mujeres que vivían entregadas al placer y lanzaban rayos con los pezones, con los que clonaban a los hombres atractivos que había en la tierra (seguramente viera algo parecido en alguna película de ciencia ficción). Estos hombres únicamente servían para el disfrute sexual de las insaciables féminas, que se los turnaban como si fueran meros objetos para el placer y luego los destruían una vez se cansaban de ellos y aparecían nuevos hombres deseables en el panorama. Hice una tirada limitada de 250 ejemplares y se me agotaron en unos pocos meses. De momento no voy a hacer más ediciones de ese cuento en particular porque tengo otros proyectos, pero es de mis favoritos, seguramente porque me retrotrae a esa infancia locuela y precoz llena de fantasías absurdas que tuve.

Portada de "Sangre en las rodillas": Imagen cortesía de la autora.

Portada de «Sangre en las rodillas»: Imagen cortesía de la autora.

‘Sangre en las rodillas’ se erige en un poemario de desabrigadas confesiones biográficas. ¿Qué te ha permitido el género poético, a diferencia de otras latitudes literarias o creativas, y cuánto de expiación atesora este título?

La poesía tiene un valor terapéutico singular. Es una actividad solitaria que requiere mucha introspección, honestidad, y te obliga a mirar al mundo con detalle, observar a la gente, las relaciones… Para mí es importante la mezcla de sensibilidad con crudeza, no me gustan las florituras. Siempre he escrito sin muchas pretensiones y de manera discontinua. No pensé que pudiera llegar a publicar cuatro libritos como hasta ahora (y dos que tengo a medio hacer), pero tampoco me pongo cuatro horas delante de la pantalla a escribir como una loca. Escribo a ratos, a días, a “puñaladas”. Y luego tardo bastante en pulir el poema, el texto. Le pongo mucho mimo. También es cierto que, debido a mis problemas de espalda, no puedo pintar ni dibujar tanto como antes, y eso me ha obligado en cierta forma a volcarme con la narrativa, incluso a tenerla como prioridad.

Portada de "Cicatrices". Imagen cortesía de la autora.

Portada de «Cicatrices». Imagen cortesía de la autora.

‘Cicatrices’, como epílogo de tus publicaciones del presente curso editorial, se postula y sintetiza a través de la sentencia narrativa de Leonard Cohen «Los niños muestran sus cicatrices como medallas, los amantes las usan como secretos a revelar. Una cicatriz es lo que sucede cuando la palabra se hacer carne.» ¿Cuáles son los elementos que convergen en este híbrido de narrativa y poesía?

Pasé por una enfermedad silenciosa (bulimia y ansiedad) sin saber que estaba enferma. Sin saber que, para que todo fuera como antes, tenía que romper con muchas cosas y cambiar completamente mi estilo de vida. De alguna manera fui dándome cuenta de ello a medida que escribía, y en mis textos se adivinaban mis problemas con el alcohol, con las relaciones, el sexo, los altibajos emocionales… En cierta medida fue un proceso de autodescubrimiento bastante doloroso en el que uno se enfrenta con su lado oscuro y decide tomar otro camino. Se atisba la luz. ‘Cicatrices’ es la historia de mi adolescencia y juventud (bueno, sigo siendo joven en la treintena, pero no tanto, claro). Pienso que, si hubiera leído algo así como ‘Cicatrices’ cuando estaba realmente MAL, me habría ayudado muchísimo para llegar a comprenderme. Pero nadie me ayudó, o nadie sabía como ayudarme, ni siquiera yo. Me dejaba llevar por la vorágine de aquellos años y asumía que era normal lo que me pasaba: vomitar, deprimirme, tener ansiedad, comportamientos autodestructivos, fobias, saltar de una relación a otra… Mi vida y mi trabajo eran prácticamente nocturnos: actuaciones, cabaret… y me costaba salir de ese mundo porque “vivía” de ese mundo. Ahora limito mucho las actuaciones para tener una vida más diurna y saludable. Poco a poco empecé a verlo todo con mayor lucidez y a cambiar mis hábitos, escoger bien la gente que me rodea, alimentarme correctamente… Quizá por el título (‘Cicatrices’, que alude también a la autolesión, hábito dañino que practiqué durante años) pueda parecer un libro oscuro, pero en realidad es un libro con mucha luz, y que puede ayudar muchísimo a quien esté pasando por una situación similar. Y a quien no, también. Igualmente es un libro revelador. A mí siempre me han fascinado las historias truculentas de adicciones o traumas en primera persona: el tono confesional, la sinceridad a lo bestia, la pornografía emocional y todo lo relativo a la desnudez de las emociones. Me identifico plenamente y me ayuda a comprender la esencia humana. Todos somos mucho más parecidos de lo que creemos.

http://www.anaelenapena.es

Jose Ramón Alarcón