La Cabina programa un viaje insólito con ‘Junun’

Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia – La Cabina
Inauguración: Sala Auditori del Palau de les Arts
Jueves 3 de noviembre, a las 20.30h
Del 3 al 13 de noviembre de 2016

La Cabina – Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia, organizado por el Aula de Cinema de la Universitat de València, CulturArts y Conselleria de Cultura a través de la Dirección General, encara su novena edición con una gran gala de inauguración que se celebrará el jueves 3 de noviembre a las 20.30h en la Sala Auditori del Palau de les Arts Reina Sofía. Este año son varios los platos fuertes que conforman la programación que, durante 11 días, inundará la ciudad del mejor cine de entre 30 y 60 minutos. Entre ellos está el mediometraje que formará parte de Sección Amalgama, ‘Junun’, documental del director Paul Thomas Anderson (‘Boogie Nights’, ‘Magnolia’, ‘Pozos de ambición’) y protagonizado por el guitarrista de la mítica banda Radiohead, Jonny Greenwood.

Cartel de 'Junun', de Paul Thomas Anderson. Imagen cortesía de La Cabina.

Cartel de ‘Junun’, de Paul Thomas Anderson. Imagen cortesía de La Cabina.

El Festival crece año tras año, prueba de ello es la gran cantidad de películas recibidas, más de 380, de las cuales se han seleccionado 25 de 13 nacionalidades diferentes (Francia, Austria, Macedonia, España, Polonia, Finlandia, Chile, Alemania, Georgia, Rusia, Grecia, Estados Unidos y Bélgica) para la Sección Oficial. Los miembros del jurado, formado por profesionales del mundo del cine y los medios de comunicación, decidirán los premios de las diferentes categorías: Mejor mediometraje, director, guión, actor, actriz, fotografía y música.

La temática, como viene siendo una característica del Festival, es muy variada, pero cabe destacar el tratamiento de diversos temas sociales en películas como ‘Haramiste’ (la confrontación del deseo y las costumbres), ‘San Cristóbal’ (la marginación de la homosexualidad) o ‘El día de la abuela’ (la vejez y la soledad). Pero tampoco se olvida la comedia como en ‘Clitopraxis’, ‘El secuestrador de perros’ o ‘La balada de Ella Plummhof’, entre otras.

Fotograma de 'El funeral'. Imagen cortesía de La Cabina.

Fotograma de ‘El funeral’. Imagen cortesía de La Cabina.

Algunos de los mediometrajes de Sección Oficial han pasado por festivales internacionales y han conseguido diversos galardones, lo que da muestra de la calidad de las películas seleccionadas en La Cabina. Ejemplo de ello, entre otros, son los filmes ‘La Gruta’, ganadora del Premio de Prensa y Mención Especial del Jurado del Festival de Clermont-Ferrand 2016; ‘Limbo’, seleccionada en la Semana de la Crítica de Cannes; ‘El secuestrador de perros’, premio Mejor Guión en el Rhode Island International Film Festival 2016; ‘Storm Cells’, Mención Especial en el Festival Internacional de Cine de Huesca 2016; ‘San Cristóbal’, Premio Teddy en la Berlinale 2015; ‘El día de la abuela’, Premio del Público en el Festival Internacional de Cine de Varsovia 2015; o ‘El Funeral’, Segundo Premio del Público del Festival de Clermont-Ferrand 2016.

Desde la pasada edición, se añadió a La Cabina la Sección Amalgama, consagrada a películas de no-ficción y otros lenguajes: documental creativo, cine experimental, video-arte, videoclip… En esta ocasión, son 10 los mediometrajes que forman parte de esta sección que será inaugurada el día 4 de noviembre en el Aula Magna del Centre Cultural La Nau, por el film ‘Junun’, del director estadounidense nominado a varios Oscar, Paul Thomas Anderson. ‘Junun’ narra el viaje a Rajastán del músico Jonny Greenwood, guitarrista de Radiohead, donde ensaya y graba un disco con un grupo de músicos indios. Es un viaje musical insólito por el que Greenwood nos guía a través de músicas vivas y enérgicas.

Fotograma de 'Junun', de Paul Thomas Anderson. Imagen cortesía de La Cabina.

Fotograma de ‘Junun’, de Paul Thomas Anderson. Imagen cortesía de La Cabina.

Una inédita Cristina García Rodero en Praga

‘Con la boca abierta’, de Cristina García Rodero
Instituto Cervantes de Praga
Na Rybnícku 536/6, 120 00 Praga (República Checa)
Hasta el 6 de junio de 2016

‘Con la boca abierta’ es la primera retrospectiva temática de Cristina García Rodero, y abarca desde los primero trabajos fotográficos de finales de los setenta, hasta la actualidad. La exposición está compuesta por cincuenta y cinco imágenes de las más treinta mil que se han revisado para esta muestra, donde la mayoría de las fotografías seleccionadas son inéditas, rescatadas para un proyecto que durante cuarenta años Cristina García Rodero se guardó en el bolsillo para dejarnos ahora “con la boca abierta”.

“La memoria en ocasiones es perezosa. Necesita apoyos para evocar situaciones enterradas en el olvido. La fotografía es una de las muletas en las que se apoya un tipo de memoria llamada episódica, que funciona como un hangar en el que la psique almacena la información que tiene un significado de carácter personal. Cuando ojeamos el álbum familiar o escarbamos en el arcón de las fotos viejas, se pone en marcha la sala de máquinas de esta memoria biográfica. A veces con resultados sorprendentes, pues las instantáneas no siempre evocan los mismos hechos ni provocan las mismas sensaciones. Algunas de las fotografías de nuestro círculo más íntimo, sólo algunas, activan recuerdos que pensábamos perdidos. Lo expresa muy bien el conocido arranque de la canción de Luz Casal: Cada vez que veo tu fotografía descubro algo nuevo que antes no veía. Esta recuperación de vivencias ante algunos de nuestros tesoros fotográficos privados es un fenómeno común. Lo que no es tan frecuente es que nuestra memoria biográfica active emociones íntimas contemplando fotos en las que aparecen personajes desconocidos. Ese es el efecto que producen las fotografías de Cristina García Rodero. Una extraña familiaridad que puede definirse de varios modos, aunque todas podrían concentrarse en un sustantivo: arte”. (Florentino Moreno Martín, Universidad Complutense de Madrid)

'El sueño de Ariadna', de Cristina García Rodero. Fotografía cortesía del Instituto Cervantes.

‘El sueño de Ariadna’, de Cristina García Rodero. Fotografía cortesía del Instituto Cervantes.

La muestra comienza con una fotografía del nacimiento de un niño que, al exhalar su primera bocanada de aire, nos otorga el principio de todo; desde allí navegaremos por los más profundos sentimientos del ser humano, cazados magistralmente por la profundidad y verdad que Cristina García Rodero impronta en su trabajo, acabando el viaje fotográfico con el último suspiro de un velatorio en Georgia.

“’Con la boca abierta’ sigue siendo de interés antropológico y es también un ensayo sobre Antropología del cuerpo. Presenta el ciclo de la vida en vidas diversas que trascurren con la boca abierta. Y explora todo el espectro de significados que se asocian a lo que claramente no es un solo gesto. Son en realidad muchos gestos que generan los músculos faciales, a los que la Anatomía atribuye la mayor responsabilidad sobre la mímica. La boca abierta en los rituales proporciona la base iconográfica del grito que se desplaza a lo largo del eje que va de la euforia al dolor, del pánico a la satisfacción plena, de la más extrema llamada dirigida hacia otras personas a la sensación más aguda de subjetividad afectada. La boca abierta puede convertirse en signo focal y llegar a anular el resto de la cara y en particular los ojos que se cierran o se tornan meramente redundantes. Y además activa codificaciones genéticas que poseemos los seres humanos como especie y que reconocemos en primates e incluso en mamíferos. Es interesante  seguir cómo las aperturas y cierres de los ojos y de la boca están a menudo interrelacionados: a veces se refuerzan y otras se contradicen”. (Honorio M. Velasco, catedrático de Antropología Social y Cultural. UNED)

'Venciendo el mal en Chivacoa, Venezuela', de Cristina García Rodero. Fotografía cortesía del Instituo Cervantes.

‘Venciendo el mal en Chivacoa, Venezuela’, de Cristina García Rodero. Fotografía cortesía del Instituo Cervantes.

 

 

¿Luna de Valencia? In your arms o Valley

In your arms, Valley, A minor leap down
Candidatas MAKMA al Premio Luna de Valencia Sección Largometrajes
Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove
Del 19 al 26 de junio, 2015

La muerte, dice Fernando Savater en La infancia recuperada, “no sabe más que desmentir a la vida”. A partir de ahí, establece una diferencia entre la novela como “género desesperado” y la narración como “género esperanzado y esperanzador”. Si tomamos esta división, diríase que las películas que compiten en la Sección de Largometrajes al Premio Luna de Valencia de Cinema Jove son en su mayoría desesperanzadas. Tan sólo Summer, de la holandesa Colette Bothof, Sworn Virgin, de la italiana Laura Bispuri, y Underdog, del sueco Ronnie Sandahl, arrojan algún rayo de luz en medio de tanta penumbra.

En todo caso, la muerte que habita en los universos de In your arms, del danés Samanou A. Sahlstrom, A minor leap down, del iraní Hamed Rajabi, y Valley, de la francesa Sophie Artus, muestra paradójicamente la vitalidad del cine que acoge las respectivas angustias de sus protagonistas. En las tres, aunque de formas bien distintas, la desazón que provocan una enfermedad terminal, un embarazo fallido por muerte prenatal y una violencia sin sentido, se pulsa con hondura los límites de nuestra existencia cuando ciertos anclajes culturales fallan.

Fotograma de 'In your arms', de Samanou Acheche Sahlstrom. Sección Largometrajes de Cinema Jove.

Fotograma de ‘In your arms’, de Samanou Acheche Sahlstrom. Sección Largometrajes de Cinema Jove.

Samanou Sahlstrom, a rebufo del cine danés que de manera descarnada ejemplifica Lars Von Trier (cuyo hálito se deja sentir en In your arms), muestra el viaje sin retorno de Niels (Peter Plaugborg), quien acompañado de la enfermera María (Lisa Carlehed) viaja a Suiza en busca de la medicina legal que ponga fin a su vida. Durante el trayecto, el renegado Niels descubrirá que no todo está corrompido por la oscuridad de su enfermedad, al tiempo  que María, incapaz de desear, irá fundiéndose con la naturaleza que precisamente desfallece a su lado. La muerte anunciada desde el principio tendrá un final tan helador como purificante.

Fotograma de 'A minor leap down', de Hamed Rajabi. Sección Largometrajes de Cinema Jove.

Fotograma de ‘A minor leap down’, de Hamed Rajabi. Sección Largometrajes de Cinema Jove.

A minor leap down, he ahí su singularidad, muestra la extraña conducta de Nahal (Negar Javaherian)  tras conocer a los cuatro meses de embarazo que el feto está muerto y que tiene dos días para abortar. Ni su pareja (Rambod Javan), si su familia, ni el espectador, comprenden los actos que siguen a esa muerte prematura que Nahal no comparte con nadie. Podrida por dentro y extendiendo esa podredumbre al resto del cuerpo social, Hamed Rajabi seguirá fríamente los pasos de esa mujer cuya sola conducta alumbra pasajes insólitos del cine actual.

Fotograma de 'Valley', de Sophie Artus. Sección Largometrajes de Cinema Jove.

Fotograma de ‘Valley’, de Sophie Artus. Sección Largometrajes de Cinema Jove.

Situada la acción en un pueblo al norte de Israel, Valley va más allá del conflicto palestino israelí, para centrarse en unos jóvenes de instituto habitados por la tensión de cierta violencia mal digerida. Violencia que tiene su origen en el desestructurado núcleo familiar y  que dará pie a consecuencias imprevistas. Sophie Artus, al estilo del cineasta Gus Van Sant, radiografía esa impotencia juvenil, cuyo contrapunto siempre es la prepotencia desafiante, arrojando una luz dura, áspera y sin concesiones de tanto desamparo disfrazado en unos casos de torpe arrojo y en otros de melancólica existencia.

Fotograma de 'Sworn virgin', de Laura Bispuri. Sección de Largometrajes de Cinema Jove.

Fotograma de ‘Sworn virgin’, de Laura Bispuri. Sección de Largometrajes de Cinema Jove.

A estas tres brillantes representaciones de la vida zarandeada por la muerte, les seguirían en grado de interés las otras tres películas mencionadas, en las que la oscuridad sí deja entrever cierta luz. Así, Sworn Virgin, confusa diatriba en torno a la identidad corporal y su correspondiente libertad, se adentra en las cerradas costumbres de una aldea albanesa, para contraponerlas después con las más permisivas italianas. Hana Doda (Alba Rohrwacher) será primero mujer, después hombre, para poder cargar con un rifle en aquel contexto viril, hasta que el viaje a Italia en busca de su hermana permita articular tan fragmentada identidad.

Fotograma de 'Underdog', de Ronnie Sandahl. Sección Largometrajes de Cinema Jove.

Fotograma de ‘Underdog’, de Ronnie Sandahl. Sección Largometrajes de Cinema Jove.

En Underdog, el brazo escayolado de la joven sueca Doni (Bianca Kronlöf) sirve de metáfora del lánguido universo descrito por Ronnie Sandahl, porque al tiempo que señala cierta quiebra anatómica, que sin duda entorpece la consecución de un trabajo en Noruega, revela igualmente la tozudez de quien, a pesar de los pesares, intenta nadar a contracorriente. En cierto modo, la escayola que Doni lleva en su brazo es la misma que llevan otros protagonistas de la película, igualmente quebrados por dentro, como sucede con Steffen (Henrik Rafaelsen) o Ida (Mona Christiansen). Universo quebradizo que falla en conjunto.

Fotograma de 'Summer', de Colette Bothof. Sección Largometrajes de Cinema Jove.

Fotograma de ‘Summer’, de Colette Bothof. Sección Largometrajes de Cinema Jove.

Summer es, de todas las presentadas a concurso, la película más ágil, más fresca. Narrada en off por la joven Anne (Sigrid Ten Napel), discurre en un pueblo holandés dominado por una central eléctrica. Allí, al amparo de esa electricidad que provoca cortocircuitos familiares y tensión sexual entre los jóvenes, Anne descubre un amor inesperado por Lena (Jade Olieberg). Colette Bothof, al ritmo de la pegadiza música de Jacco Gardner, construye un imaginario adolescente plagado de buenos sentimientos.

Salva Torres

Mandariinid: de héroes y tumbas

Mandariinid, de Zaza Urushadze
Sección Oficial de Largometrajes
Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove
Del 20 al 27 de junio

Mandariinid (Mandarinas) es una película de Zaza Urushadze que habla de eso: de mandarinas. En un poblado en medio de las montañas caucásicas viven dos hombres sencillos, Ivo (Lembit Ulfsak) y Margus (Elmo Nüganen) que, en medio de la guerra entre estonios y georgianos, luchan por sacar adelante una cosecha de mandarinas. Lo hacen por sobrevivir pero, como subraya Margus, por que es una lástima que se pierda tan magnífica recolección. El dinero importa, pero menos.

Lembit Ulfsak (izquierda) y Elmo Nüganen en 'Mandariinid', de Zaza Urushadze. Festival Internacional de Cine de Valencia - Cinema Jove.

Lembit Ulfsak (izquierda) y Elmo Nüganen en ‘Mandariinid’, de Zaza Urushadze. Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove.

Habla de mandarinas y del valor que hace falta tener para que dé sus frutos tan abnegada labor en medio de un clima de violencia. Cuando Ivo acoja en su casa a dos soldados heridos, el checheno Ahmed (Georgi Nakhashidze) y el georgiano Nika (Michael Meskhi), la violencia desatada entre ambos soldados enemigos, ahora bajo el mismo techo, se irá modulando gracias a la intermediación de los dos hombres sencillos, en mitad de un campo tan devastado por la guerra como floreciente de mandarinas.

Esa mezcla de violencia sin sentido, de enemistades patrias, y fructífera actitud de amor por la vida, por los frutos de la naturaleza que hay que preservar a toda costa, entre los que se encuentran la propia vida humana, sea del color que sea, y venga cargada de las sinrazones que sean, es lo que convierte Mandariinid en una notable película. Notable porque cuenta, sin caer en la tentación del mensaje fácil, lo complicado que resulta romper la coraza ideológica, cuando el odio al otro se vende como la única moneda de curso legal.

Lembit Ulfsak en un fotograma de 'Mandariinid', de Zaza Urushadze. Cinema Jove

Lembit Ulfsak en un fotograma de ‘Mandariinid’, de Zaza Urushadze. Cinema Jove

Ivo, que ya sabe lo que es perder un hijo en la guerra, mostrará su determinación a favor de la vida, teniéndose que enfrentar al odio mutuo de los soldados enemigos bajo el techo de su casa. Una casa que, a pesar de la violencia latente que la sacude, él se esfuerza por mantener a resguardo de tan destructiva ira bélica. Los soldados, ése es al pacto que llega, deberán recuperarse en el clima de paz que él les propone, dejando en suspenso el juramento de venganza lanzado por Ahmed contra Nika.

Mandariinid no debería verse como un simple alegato antibelicista, sino como una radiografía de la violencia, de lo real de la experiencia humana, allí donde ésta se descubre habitada por la sinrazón. Combatirla requiere la energía, que no la fuerza física, de Ivo, una persona mayor que, pese a la edad, conserva el vigor de quien funda su existencia en la transmisión simbólica de unos valores siempre amenazados, por la guerra, por las diferencias irreconciliables o, en suma, por el lado siniestro que nos habita.

Georgi Nakhashidze en un  fotograma de 'Mandariinid', de Zaza Urushadze. Cinema Jove

Georgi Nakhashidze en un fotograma de ‘Mandariinid’, de Zaza Urushadze. Cinema Jove

Y la madre tierra, de la cual procede el fruto de las mandarinas, emerge como protagonista de una película igualmente reveladora del poder destructivo que puede albergar a su vez la madre patria. De nuevo la floreciente productividad y la destructiva violencia por hacerse con el dominio de esa tierra, estrechando temibles lazos. Bastará decir, sin descifrar el final, que las propias tumbas abiertas por los muertos de uno y otro bando, se harán cargo de esa amalgama de sentimientos encontrados.

Zaza Urushadze narra con certero pulso las contradicciones de la llamada guerra de los cítricos, según recuerda Margus, entre estonios y georgianos hace ya más de 20 años. Si aceptamos, como se dice en un momento de la película, que el cine es una mentira, convendría decir que esa mentira transformada en relato resulta una vía privilegiada para llegar al corazón de cierta verdad en tiempos de abulia existencial.

Ivo (Lembit Ulfsak) enfrentándose a un vendado Nika (Michael Meskhi) en un fotograma de Mandariinid, de Zaza Urushadze. Festival Internacional de Cine de Valencia - Cinema Jove.

Ivo (Lembit Ulfsak) enfrentándose a un vendado Nika (Michael Meskhi) en un fotograma de Mandariinid, de Zaza Urushadze. Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove.

Salva Torres

El inconformismo de Cinema Jove

Presentación de la programación de la Sección Oficial de Largometrajes y Cortometrajes
Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove
Del 20 al 27 de junio de 2014

Rafael Maluenda, director de Cinema Jove, andaba buscando un titular que ofrecer a la prensa, poco antes de la presentación en el Hotel Astoria de los diez largometrajes y 56 cortos que integrarán las secciones oficiales. No quería destacar ninguna película por encima de las demás, porque todas las seleccionadas poseen “un alto nivel”, dijo. Tampoco era digno de destacar que hubiera este año una película española a concurso (Ártico, de Gabriel Velázquez), porque tratándose de un festival internacional es lo de menos. Finalmente, casi sin querer, fue decantándose por la verdadera singularidad de Cinema Jove, singularidad que salta a la vista: su apuesta por el cine joven.

Fotograma de 'Ártico', de Gabriel Velázquez. Película de la Sección Oficial de Largometrajes de Cinema Jove.

Fotograma de ‘Ártico’, de Gabriel Velázquez. Película de la Sección Oficial de Largometrajes de Cinema Jove.

“Películas y cineastas a los que podemos atribuir las cualidades de la juventud: el inconformismo”, subrayó Maluenda. Inconformismo “no sólo temático, reflexivo, sino de carácter formal”, añadió. César Campoy, miembro de la comisión de selección, abunda en este sentido al destacar el cine “comprometido” de estos jóvenes directores, “testigos y altavoz de aquellos que nunca han tenido (ni tendrán) ni voz, ni voto”. De manera que los diez largometrajes a concurso poseen ese grado de inconformismo propio de la juventud, al que Campoy agrega otro carácter más: la “dignidad”.

Fotograma de 'Cumbres', de Gabriel Nuncio. Película de la Sección Oficial de Largometrajes de Cinema Jove.

Fotograma de ‘Cumbres’, de Gabriel Nuncio. Película de la Sección Oficial de Largometrajes de Cinema Jove.

Esa dignidad inconformista, contestataria, atraviesa el conjunto de las películas seleccionadas, ninguna de las cuales repite país de procedencia. Habrá película española, la mencionada Ártico; Cherry Pie, del suizo Lorenz Merz; Violet, de Bas Devos (Bélgica, Holanda); Obietnica, de la polaca Anna Kazejak; Nagima, de Zhanna Issabayeva (Kazajstán); Cumbres, del mexicano Gabriel Nuncio; Silmäterrä, del finlandés Jan Forsström; la alemana Finsterworld, de Frauke Finsterwalder; Mandariinid, de Zaza Urushadze (Georgia, Estonia), y la rumana Roxanne, de Vali Hotea.

Fotograma de 'Roxanne', de Vali Hotea. Película de la Sección Oficial de Largometrajes de Cinema Jove.

Fotograma de ‘Roxanne’, de Vali Hotea. Película de la Sección Oficial de Largometrajes de Cinema Jove.

Un listado de películas “exigente con el espectador”, según Campoy, que ofrece la posibilidad de viajar al encuentro de cineastas desconocidos, que merece generalmente la pena descubrir. Al encuentro de sus trabajos y de los conflictos, estos sí universales, que dibujan el perfil de nuestra condición humana. El jurado encargado de otorgar el Premio Luna de Valencia al mejor largometraje está compuesto por Juan Manuel Chumilla-Carbajosa, de quien se proyectarán dos de sus trabajos, The Unmaking of y El infierno prometido, Christine Repond, cuyo primer largometraje, Silberwald, recibió una mención especial en el Cinema Jove de 2011, y Teona Mitevska, que inauguró hace dos años el festival con The woman who brushed off her tears, protagonizada por Victoria Abril.

La sección de cortometrajes está encabezada por 14 trabajos españoles, dos de ellos valencianos (Bikini, de Óscar Beràcer, y La ropavejera, de Ignacio Ruipérez). Álvaro Yebra, miembro de la comisión de selección de cortos, explica el por qué de tamaña representación: “España cuenta con una de las mejores cosechas de cortos de los últimos años”. Como precisó Maluenda, están ahí “no por chauvinismo, sino por su indudable calidad”. Máxime cuando este año la selección ha sido más exigente que nunca, al haberse duplicado la cantidad de cortos presentados: de los 700 del pasado año a los 1.400 de la presente edición. Ferenc Cakó, que recibirá el Premio Luna de Valencia Especial por su brillante contribución al cine de animación, la actriz Malena Alterio y la realizadora Claudia Pinto integran el jurado de la sección de cortometrajes. 56 obras de todos los estilos, temáticas y países, reflejo del inconformismo que ya es marca de Cinema Jove.

Fotograma de Obietnica, de Anna Kazejak. Película de la sección oficial de largometrajes de Cinema Jove.

Fotograma de ‘Obietnica’, de Anna Kazejak. Película de la sección oficial de largometrajes de Cinema Jove.

Salva Torres