Regresa Equipo Crónica

Exposición antológica del Equipo Crónica
Centro Cultural Bancaja
Plaza Tetuán, 23. Valencia
Inauguración el 22 de septiembre de 2016

Fundación Bancaja, con la colaboración de la Obra Social “la Caixa”, inaugura una nueva exposición de producción propia que ofrecerá al público una amplia retrospectiva de Equipo Crónica con más de 165 obras que la convierten en la antológica más completa que se ha realizado hasta la fecha de este colectivo artístico. La exposición mostrará obras desde el origen simultáneo de Equipo Crónica con el movimiento de Estampa Popular de Valencia a finales de 1964, hasta las últimas obras en el cambio de la década de los años 70 a los 80. La muestra contará con la colaboración de la Obra Social “la Caixa” en virtud del convenio de colaboración firmado por el presidente de la Fundación Bancaja, Rafael Alcón, y el director territorial de CaixaBank en la Comunitat Valenciana, Bibiano Martínez. Esta revisión de la obra de Equipo Crónica permanecerá en el Centro Cultural Bancaja de Valencia hasta el 8 de enero de 2017.

Desarrollada por el historiador Boye Llorens Peters a partir de la idea original de comisariado del historiador Tomàs Llorens Serra, las obras que conforman esta exposición proceden de instituciones públicas y privadas como la Fundación Bancaja, el Museo de Bellas Artes de Bilbao, Artium – Centro Museo Vasco de Arte Contemporáneo Vitoria Gasteiz, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Fundación Juan March, Universitat de València, IVAM, Galería Helga de Alvear, Museo Patio Herreriano de Valladolid, Fundación Bancaria “la Caixa”, Diputació de València, Museo de Arte Contemporáneo de Alicante (MACA), Museo de Bellas Artes de Valencia, Ayuntamiento de Valencia, Galería del Palau, Galería Guillermo de Osma y la Fundación Anzo, además de colecciones privadas como las de Guillermo Caballero de Luján, Colección Azcona y Colección Mariano Yera, entre otras.

Bibiano Martínez y Rafael Alcón. Imagen cortesía Fundación Bancaja.

Bibiano Martínez y Rafael Alcón. Imagen cortesía Fundación Bancaja.

Junto a la exposición se editará un catálogo con textos de Michèle Dalmace, Valeriano Bozal y Tomàs Llorens. Bozal y Llorens compartieron aquellos años con Equipo Crónica, por lo que sus textos revisarán la relación vivida, así como la perspectiva histórica y el contexto teórico que les preocupaba e inspiraba sus creaciones.

Equipo Crónica fue constituido en 1964 por tres artistas valencianos: Rafael Solbes (1940‐1981), Manuel Valdés (1942) y Joan Antoni Toledo (1940‐1995), abandonando este último enseguida el grupo para proseguir su camino en solitario. A lo largo de los años en los que estuvo activo tuvo una amplia proyección pública en el arte español y una presencia significativa en los ambientes artísticos de Francia, Italia y Alemania. El trabajo anónimo y en grupo, la articulación de los trabajos en series, la evocación de imágenes procedentes de los medios de comunicación y la apropiación crítica de referencias a la historia y al arte fueron los principales rasgos de su actividad creadora, deliberadamente vinculada a la realidad sociopolítica española del momento.

La reaparición de Lola Mas y Miquel Simó

Lola Mas Hernández y Miquel Simó Aznar
Galería del Palau
C / Palau, 10. Valencia
Hasta el 29 de abril

Esta exposición es un auténtico homenaje a la pintura en su estado original, esa a la que ya estamos poco acostumbrados de ver. La mítica Galería Palau presenta durante todo el mes de abril parte de la producción artística tanto de Lola Mas Hernández como de Miquel Simó Aznar. Presentan su obras de manera separada aunque relacionada, tal y como descubrimos tras unos minutos de estar en la galería. La aparente quietud de los paisajes de Lola se unen con fuerza a los, en ocasiones, indescifrables rostros de Miquel Simó. Caras y naturaleza, dos motivos a modo de excusas a través de los que recorreremos las paredes de la galería y que nos trasladarán a un ambiente expositivo diferente.

Lola Mas resume perfectamente en sus piezas la necesidad de naturaleza a través de sus paisajes, “en la ciudad solo podemos ver el hormigón”, explica. Dichos paisajes no se forman de la toma directa sino que poseen las particularidades propias de un proceso nada sencillo. Primero, a través del collage, la artista consigue extraer las formas geométricas básicas en las que normalmente no repararíamos. Como si quisiera desvencijar cada tramo, el pincel, acentúa las formas a raíz de la textura del óleo, creando un oleaje marcado que nos extrae del ensimismamiento del cuadro o la perspectiva del camino, aquella que nos delata observando unas nubes que se entremezclan con manchas amarillas de unos árboles otoñales. A Mas también le gusta experimentar con diversos tamaños y soportes, transparencias y veladuras surgen del cuadro para ser aprovechadas a favor de la pintura. Más allá se presentan sus ‘Retallables’, esculturas rellenadas, blancas, como si también hubiera extraído las formas geométricas de la pared donde ha colgado sus cuadros.

Esculturas 'Retallables' de Lola Mas Hernández

Esculturas ‘Retallables’ de Lola Mas Hernández

Miquel Simó, por su parte, nos ofrece diversas representaciones de la misma motivación. En este caso, la génesis de todo su trabajo parte de una serie de dibujos en las que retrató a su padre hace tiempo. Desde entonces, esos dibujos y el rostro de su padre, se han convertido en modelos de sus creaciones, casi sin importar la técnica. La incesante repetición del modelo no implica un aburrimiento, sino todo lo contrario, cada pieza es única y parece no volver a repetirse. Este efecto permite al espectador tomarse su tiempo en cada acuarela. Un rincón especial ocupan los ensamblajes donde el rostro del padre de Simó ya casi ha desaparecido, dejando paso a los patrones adquiridos por la técnica del artista. Tubos de cartón o de pvc cuestionan una composición, muy controlada, que alteran una y otra vez la mirada del asistente.

Acuarelas de Miquel Simó Aznar.

Acuarelas de Miquel Simó Aznar.

Es así que no tratan de embellecer ni de incrementar la belleza del momento. Ambos saben captar el instante, y cada uno a su manera, tras advertir pasar el tiempo, modelan aquello que perciben y sienten. El itinerario propuesto por los artistas sugiere esa quietud deseada por todos, pero conseguida por pocos.

Uno de los ensamblaje de Miquel Simó Aznar.

Uno de los ensamblaje de Miquel Simó Aznar.

María Ramis

Francés y Mazzoleni juntos en Del Palau

Fuencisla Francés y Leopoldo Mazzoleni
Galería del Palau
C / Palau, 10. Valencia
Inauguración: martes 6 de octubre, a las 20.00h
Voz y sonido: Montserrat Palacios y Llorenç Barber
Hasta el 31 de octubre

Entrar en la Iglesia de San Marcos en Castiglione de Sicilia y tropezarse con las instalaciones de Fuencisla Francés y Leopoldo Mazzoleni hace saltar todas las alarmas perceptivas: todo es y convive sin bordes ni casi convenciones, lo lleno y lo vacío entran en ósmosis extremas pero fértiles, el aire bombea tropiezos de efímeros túmulos, y hasta las paredes aceptan gustosas manchas centenarias que se acompañan y visten de trazos y trozos de pintura en irregular mosaico de teselas en expansión. No se sabe si la iglesia devino constructo inacabado, o si fue atacada por bombas de racimos esta vez no mortales sino en raciones de sutiles reyertas que desafían las leyes del equilibrio, o se suben por las paredes.

Obra de Fuencisla Francés. Imagen cortesía de Galería del Palau.

Obra de Fuencisla Francés. Imagen cortesía de Galería del Palau.

Todo en San Marcos devino un cara a cara, un toma y daca en el que a) puede ser b) sin dejar de ser a), y b) es a) sin olvidarse de b) ni dejarse la piel en el tropezón. Por su parte el suelo devino catafalco y altar con toda la rotundidad de sus huecos y vacíos, de modo semejante a como el viejo altar devino suma de ondas expansivas que cantan profundidades de ojo trabucado. Fuencisla Francés y Leopoldo Mazzoleni conviven y vivifican un recinto transfigurado por su hacer creativo y solicitan del transeúnte visitante mas dimensión y paseo: madera más madera, paredes más paredes acechan pues al arte romo y encerrado de cuantos no acaban de salir de los marcos y el tiralíneas.

De igual manera el canto de Montserrat Palacios, que oficia de obertura a tan expansiva exposición, es un emitir bucal que suena sumando y oteando direcciones, silencios, registros, fonemas, y glisandos que demandan del oidor recorridos y atenciones en movimiento. Su cantar hilvana paseos, gestos, miradas, acercamientos, improvisaciones y hasta contacto y roce con unos y otros.

Lo sonoro, lo plástico, lo constructivo entraron en dilatación y mestizaje. El desafío continúa y se embebe de lo real.

Obra de Paolo Mazzoleni. Imagen cortesía de Galería del Palau.

Obra de Leopoldo Mazzoleni. Imagen cortesía de Galería del Palau.

 

Lucía Peiró vista por Consuelo Chambó

Consuelo Chambó y Lucía Peiró
Galería del Palau
C / Del Palau, 10. Valencia
Inauguración: viernes 22 de mayo, 19.30h
Hasta el 22 de junio de 2015

Consuelo Chambó y Lucía Peiró presentan en la Galería del Palau de Valencia una selección de trabajos que giran en torno a cuatro performances de Lucía Peiró:  ’Un kilo cuatrocientos gramos = 1Kgr + 400gr’,  ‘Enarbolar’, ‘La habitación cerrada de mi memoria’ y ‘Sobre la poética de los alimentos’.

Lucía Peiró en una performance, fotografiada por Consuelo Chambó. Galería del Palau.

Lucía Peiró en una performance, fotografiada por Consuelo Chambó. Galería del Palau.

Desde hace años Consuelo Chambó  registra las performances que Lucía Peiró realiza. Por un lado, se constata la permanencia de la acción mediante el registro fotográfico de la performance.  Por otro, el registro da pie a una nueva propuesta artística que Consuelo Chambó viene desarrollando.

Lucía Peiró fotografiada por Consuelo Chambó. Galería del Palau.

Lucía Peiró fotografiada por Consuelo Chambó. Galería del Palau.

Sin embargo, en la exposición en la Galería del Palau muestran otro aspecto diferente del de la acción propia.  La muestra exhibe las notas, escritos, dibujos y  objetos  que forman parte del proceso creativo que Lucía Peiró  utiliza como recurso para preparar las acciones; y exhibe, además, paralelamente los trabajos fotográficos que Consuelo Chambó realiza a partir del registro de las acciones, y que son una nueva propuesta artística.

Fotografía de Consuelo Chambó, a partir de uno de los objetos utilizados por Lucía Peiró en una de sus performances. Galería del Palau.

Fotografía de Consuelo Chambó, a partir de uno de los objetos utilizados por Lucía Peiró en una de sus performances. Galería del Palau.

Lucía Peiró en una performance, fotografiada por Consuelo Chambó. Galería del Palau.

Lucía Peiró en una performance, fotografiada por Consuelo Chambó. Galería del Palau.

 

Lucía Peiró y 34 artistas en la diversidad

Juntos en la diversidad. Exposición colectiva
Galería del Palau
C/ Del Palau, 10. Valencia
Hasta el 14 de mayo

Con dos simples cucharas, que fue golpeando contra suelos y paredes al ritmo de su libre albedrío, Lucía Peiró abrió la exposición ‘Juntos en la diversidad’ de la Galería del Palau. Su performance giraba en torno al concepto de gastronomía. Por eso iba probando con esas cucharas lo que daban de sí las duras superficies del hall de entrada al recinto expositivo. Buscaba sensaciones, como se buscan al frente de un buen plato. Y, para ello, Peiró no dudó en poner todo el alma, incluido el cuerpo, entregado todo a él a tan exquisita como provocadora experiencia.

Lucía Peiró, en un momento de la performance que abrió la exposición 'Juntos en la diversidad' en Galería del Palau.

Lucía Peiró, en un momento de la performance que abrió la exposición ‘Juntos en la diversidad’ en Galería del Palau.

El público allí congregado fue dejando paso a la artista, a medida que ésta progresaba en su avance rítmico. Poseída por un apetito ajeno a la evocada gastronomía, Peiró fue dejando muestras de lo alejado que estaba su performance del carácter instrumental asociado a las cucharas. No buscaba alimento alguno; no, al menos, alimento orgánico. Más bien se trataba de poner en escena ese otro alimento espiritual encarnado en el movimiento del cuerpo a la búsqueda de inquietantes sensaciones.

Ayudándose de las cucharas fue finalmente amontonando sobre un plato de madera una especie de harina, sacada con cuidado de una bolsa de papel marrón. Luego se paseó entre el público agitando el plato al tiempo que la harina iba cayendo sin control, provocando una suerte de estampida. Finalmente, depositó el plato ya vacío rebañándolo enérgicamente con una de las cucharas. La deconstrucción gastronómica había tocado a su fin. Y, con ella, la interrogación acerca del acto alimenticio, ése que va de Ferran Adrià a la más ancestral depredación.

Obra de Lupe Godoy en la exposición 'Juntos en la diversidad' en Galería del Palau.

Obra de Lupe Godoy en la exposición ‘Juntos en la diversidad’ en Galería del Palau.

Lucía Peiró abría así la exposición ‘Juntos en la diversidad’, que reúne obra de 35 artistas en una especie de comunión mística. Leído a prisa, el título bien pudiera transformarse en este otro: juntos en la adversidad. Porque la Galería del Palau, siempre en la cuerda floja por culpa de la pegajosa crisis, parece haberse querido animar juntando a los artistas; haciendo piña con ellos. Como si apretando filas, el azote del IVA y otras inclemencias culturales pudieran llevarse mejor.

Obra de Silvina Beranguer en la exposición 'Juntos en la diversidad' en Galería del Palau.

Obra de Silvina Beranguer en la exposición ‘Juntos en la diversidad’ en Galería del Palau.

Y ahí están las pinturas y esculturas de artistas sin duda diversos, pero hermanados por su creatividad. En tiempos de trincheras y compartimentos estancos, valga esta exposición ampliamente colectiva como prueba de cohesión en medio de la agrietada cultura. En el redoble de tambores de la Galería del Palau participan: Amparo Almela, Api, Fernando Barrué, Silvina Berenguer, Pilar Blat, Mariona Brines, Dilena Díaz, Marcelo Díaz, Bartolomé Ferrando, Fuencisla Francés, Lupe Godoy, Pasqual Gomes, J. Guimaraes, Rafael Hernández, Teresa Herrera, Lucía Hervás, Supi Hsu, Eduard Ibáñez, Néstor López, Pierre Louis, Martí Quinto, Lola Mas, José Megías, Juan Diego Miguel, Antonia Mir, Eva Mus, Joan Patón, Lucía Peiró, Paqui Revert, Susana Roig, Martí Rom, Carmen Sánchez Oroquieta, Sendra Lull, Miquel Simó y Hans Dieter Zingraff.

Pieza de Amparo Almela en la exposición 'Juntos en la diversidad' en Galería del Palau.

Pieza de Amparo Almela en la exposición ‘Juntos en la diversidad’ en Galería del Palau.

Obra de Mariona Brine y Martí Rom en la exposición 'Juntos en la diversidad' en Galería del Palau.

Obra de Mariona Brine y Martí Rom en la exposición ‘Juntos en la diversidad’ en Galería del Palau.

Pieza de Hans Dieter Zingraff en la exposición 'Juntos en la diversidad' en Galería del Palau.

Pieza de Hans Dieter Zingraff en la exposición ‘Juntos en la diversidad’ en Galería del Palau.

Obra de Lucía Hervás en la exposición 'Juntos en la diversidad' en Galería del Palau.

Obra de Lucía Hervás en la exposición ‘Juntos en la diversidad’ en Galería del Palau.

Lucía Peiró, en un momento de la performance con la que se inauguró Juntos en la diversidad en Galería del Palau.

Lucía Peiró, en un momento de la performance con la que se inauguró ‘Juntos en la diversidad’ en Galería del Palau.

Salva Torres

Xismo Mensua, premio FCB en La Nau

II Premio Adquisición Fundación Cañada Blanch
Common. 2015, de Xisco Mensua
Centre Cultural La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 2 de mayo, 2015

La sala Acadèmia del Centre Cultural La Nau acoge la exposición ‘II Premio Adquisición Fundación Cañada Blanch’ (FCB). Juan López Trigo, presidente de la FCB, fue el encargado de entregar el premio al ganador de esta segunda edición, Xisco Mensua, con la obra ‘Common. 2015′. Juan Viña, doctor en Medicina y miembro del jurado, Olga Adelantado, presidenta de la Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de la Comunidad Valenciana (LaVAC) y el vicerrector de Cultura e Igualdad de la Universitat de València, Antonio Ariño, destacaron asimismo, durante la el acto de entrega del premio, la labor de las tres instituciones implicadas a favor de la difusión del arte contemporáneo y la consolidación de este galardón.

La FCB con este premio busca “fomentar la difusión de la cultura en general y del arte contemporáneo en particular así como la labor indispensable de las galerías de arte”. Y para conseguir su objetivo, este año ha querido mostrar al público la calidad de las obras que optaban al galardón, en una exposición única, con 30 piezas seleccionadas por 19 prestigiosas galerías como partes  especiales de sus colecciones para optar a este premio.

En la primera edición, López-Trigo aseguró que el premio nacía con “vocación de futuro” porque “si queremos que las galerías y los artistas reciban apoyo y se les ponga en valor, no se puede hacer sólo un año y de forma aislada, así que esperamos el año que viene más propuestas”. La exposición inaugurada el pasado martes 31 de marzo podrá verse en la sala más importante de la Nau hasta el 2 de mayo de 2015.

Fotograma de 'El ángel exterminador', de Luis Buñuel, una de las referencia utilizadas por Xisco Mensua para su obra 'Common. 2015', II Premio Adquisición Fundación Cañada Blanch.

Fotograma de ‘El ángel exterminador’, de Luis Buñuel, una de las referencia utilizadas por Xisco Mensua para su obra ‘Common. 2015′, II Premio Adquisición Fundación Cañada Blanch.

La selección fue realizada por el jurado representado por Lorena Corral, historiadora del Arte, comisaria independiente y directora de la Colección de Arte Contemporáneo de la Fundación Coca-Cola; José Luis Clemente, historiador del Arte, profesor del máster de producción artística en BBAA de Valencia especialista en arte contemporáneo; Juan López-Trigo, presidente de la Fundación Cañada Blanch; Carlos Pascual, patrono de la FCB, notario y coleccionista de Arte; Juan Viña, patrono de la FCB, doctor en medicina y coleccionista de Arte y Norberto Piqueras, de exposiciones del vicerrectorado de Cultura de la Universitat de València.

Finalmente y tras varias horas de deliberaciones,  Xisco Mensua, con su obra ‘Common. 2015′ (impresión de tintas pigmentadas sobre papel Hahnemühle Ultrasmoth 305 gms., montada sobre cartón pluma de 10 mm)  recogió el II Premio Adquisición FCB junto a su galerista Rosa Santos y a los artistas de las galerías  Luis Adelantado, Aural, Benlliure, Isabel Bilbao, Alba Cabrera, Cànem, Espaivisor, Misterpink, Galería del Palau, Parking Gallery, pazYcomedias, Punto, Rosalía Sender, Set Espaid’Art, EspaiTactel, Galería Thema, TrentatresGallery y Galería 9, que también presentaron obras.

El trabajo de Xisco Mensua utiliza el tiempo como espacio donde verter y desarrollar una serie de conceptos y temas complejos relacionados entre sí. Materias como la poesía, filosofía, medios de comunicación, educación e infancia, entre otros, son referencias recurrentes en sus series de dibujos, generalmente polípticos, pinturas y collages.

Así, en ‘Common. 2015 conviven Blas de Otero, José María Goytisolo, Boris Pasternak, Jean Marie Straub, Danièle Huillet, Jean Tinguely, Niki de Saint-Phalle, Pier Paolo Pasolini, Wolf Vostell, Nam June Paik, Benjamin Patterson, Andy Warhol, Gilles Deleuze, Félix Guattari…con fotogramas de El Angel Exterminador de Luis Buñuel.

Common. 2015, obra de Xisco Mensua premiada.

Common. 2015, obra de Xisco Mensua galardonada con el II Premio Adquisición Fundación Cañada Blanch. Cortesía de los organizadores. 

Ver visiones: el afuera de la política

Ver visiones. Reinterpretando el presente
Centro del Carmen
C/ Museo, 2. Valencia
Comisariado por Álvaro de los Ángeles y José Luis Pérez Pont
Hasta el 13 de julio de 2014

Bartolomé Ferrando (Galería del Palau) / Bimotor (Galería Aural) / Oswaldo Maciá (Galería Espaivisor)
CIS: El funcionamiento de los servicios públicos

Imagen de sala con obras de Bimotor y Oswaldo Maciá. Imagen cortesía de los artistas y galerías Aural y EspaiVisor.

Vista de sala con obras de Bimotor y Oswaldo Maciá en Ver visiones. Imagen cortesía de los artistas y galerías Aural y EspaiVisor.

Hechuras de las que somos cómplices y partícipes, modos que nos dotan de anclajes e historia y política ¿para todos? Parece que poco o nada queda por decir y saber de las estructuras de gobierno cuando constantemente hablamos de democracia, de estado constituyente o de nación-estado, así como de sociedad civil. Y no obstante, los debates y opiniones sobre la inoperancia de ciertas instituciones se repiten bajo esa misma constancia, pero sin medir las formas en las que se dan dichas estructuras. No nos preguntamos por qué tienen esa forma o por qué se administran de esa manera o por qué actuamos de forma casi “innata” ante ellas. Y es entonces, pensando en Michel Foucault y sus investigaciones sobre la arqueología de las estructuras de poder, cuando me acerco a valorar los servicios públicos- por ejemplo- como una configuración más allá de las instituciones disciplinarias y no-disciplinarias, las leyes, las normas, los discursos y las tecnologías. Puesto que “por todas partes hay marañas que es menester desmezclar”1 y es en los servicios públicos donde encontraríamos una definición con la que analizar el “dispositivo” que el filósofo francés asienta en su pensamiento. De hecho, Gilles Deleuze que es capaz de poner de relieve los entramados filosó­ficos de Foucault me alienta, releyendo en ¿Qué es un dispositivo?, a tomar estas consideraciones al entender el dispositivo foucaultiano como un compuesto de líneas de fuerzas que en el caso de los servicios públicos se cruzarían entre lo económico, lo social, el cuidado, la educación, la cultura, la seguridad, los recursos, la movilidad, el hábitat y la convivencia, y, por supuesto, la comunicación. Por tanto, este dispositivo llamado aquí “servicios públicos” sería el conglomerado de líneas de fuerzas controladas, organizadas y gestionadas por la administración pública para todos.

Imagen de sala con obras de Bimotor y Bartolomé Ferrando en Ver visiones. Foto: Nacho López. Imagen cortesía de LaVAC.

Vista de sala con obras de Bimotor y Bartolomé Ferrando en Ver visiones. Foto: Nacho López. Imagen cortesía de LaVAC.

Este dispositivo concreto, que imprime una serie de reglas, costumbres e instituciones, desde una instancia exterior y que se extiende en cuanto a su interiorización como creencias y valores en los individuos empapando lo más íntimo, perpetúa en el sujeto como forma de vida social mecanizada donde la política se impone y todo queda inmerso en sus juegos de poder. La manera en la que este dispositivo actúa en el interior de nuestras relaciones, en los mecanismos y en los juegos de poder, quizá sea la cuestión más importante que investigar. Así, si observamos en el lenguaje este constructo -entendido este, desde época clásica, como el primer dispositivo- alcanzamos a discernir cómo funcionan las relaciones de saber-poder. A saber: dictaminando instancias de conocimiento y poder en torno al orden del discurso.

Oswaldo Maciá. Something going on above my head, 1999-2010. Escultura sonora, monocanal: altavoces, trípode, amplificador, tarima, cable, ipod, impresión digital de pigmentos (48 x 56 cm). Foto Nacho López. Imagen cortesía del artista y EspaiVisor.

Oswaldo Maciá. Something going on above my head, 1999-2010. Escultura sonora, monocanal: altavoces, trípode, amplificador, tarima, cable, ipod, impresión digital de pigmentos (48 x 56 cm). Foto Nacho López. Imagen cortesía del artista y EspaiVisor.

De hecho, si nos introducimos en el mapa sonoro de Oswaldo Maciá, Something Going on Above my Head, escuchamos cómo un concierto de pájaros construye un diálogo transfronterizo, puesto que rompe con las barreras geográficas de los cantos de las aves al traerlas en composición musical. Se muestra una nueva construcción jerárquica basada en la pieza orquestal y no en los orígenes ex­puesto por los estudios ornitológicos o los archivos naturalistas. El discurso estructural establecido es desplazado a otro terreno. Maciá trae en el lenguaje de los pájaros, en el piar, en el graznido, caca­reo, ulule, gorjeo, trino o arrullo, un dispositivo en el que cuestionar la relación poder-saber: explora conocimientos desplazados en los que por el cruce de cantos se pone en choque las instituciones tradicionales con las posibles formas de construcción de subjetividades. Los diálogos se amparan en la modulación de las aves que transforman las relaciones sociales entre el individuo y la colectividad.

Bartolomé Ferrando. Selección de performances. Foto: Nacho López. Imagen cortesía del artista y Galería del Palau.

Bartolomé Ferrando. Selección de performances. Foto: Nacho López. Imagen cortesía del artista y Galería del Palau.

Si el lenguaje es el primer dispositivo y en él podemos estudiar los engranajes del binomio saber-poder a merced de una subjetividad, también es el lenguaje el que en su hiancia nos descubre un afuera. El lenguaje de este afuera parece bañado por el teatro del absurdo: el dispositivo se presen­ta bajo formas desbaratadas en su mecanismo que pretenden interrumpir el flujo de las líneas de fuerzas constantes.

Bartolomé Ferrando. Selección de performances. Imagen cortesía del artista y Galería del Palau.

Bartolomé Ferrando. Selección de performances. Imagen cortesía del artista y Galería del Palau.

Así podemos comprenderlo en el trabajo performativo y poético de Bartolomé Ferrando. Sus prácticas bordean el tiempo presente activando y actualizando el discurso. El verbo es aprisionado entre sus labios, eruptado en fonismos, susurrado en pensamiento, infundido en la materia y machacado entre los dientes. A la desesperación de la pérdida de la lógica se suma una aparente demencia o extrema patología ante lo coherente. La sin razón aflora como musitado dis­positivo con el que contravenir la lógica de estado.

Imagen de sala con obras de Bimotor y Bartolomé Ferrando. Foto: Nacho López. Imagen cortesía de los artistas y galerías Aural y del Palau.

Imagen de sala con obras de Bimotor y Bartolomé Ferrando. Foto: Nacho López. Imagen cortesía de los artistas y galerías Aural y del Palau.

Bimotor. Trax R3. 2010  Hierro, aluminio, madera, acrílico y motor / 65 x 51 x 144 cm. Foto: Nacho López. Imagen cortesía de los artistas y Galería Aural.

Bimotor. Trax R3. 2010. Hierro, aluminio, madera, acrílico y motor. 65 x 51 x 144 cm. Foto: Nacho López. Imagen cortesía de los artistas y Galería Aural.

Bimotor. Trax R3. 2010  Hierro, aluminio, madera, acrílico y motor / 65 x 51 x 144 cm. (detalle). Foto: Nacho López. Imagen cortesía de los artistas y Galería Aural.

Bimotor. Trax R3. 2010. Hierro, aluminio, madera, acrílico y motor. 65 x 51 x 144 cm. (detalle). Foto: Nacho López. Imagen cortesía de los artistas y Galería Aural.

Sin embargo, no hay manera más combativa con la que hacer explotar la maquina de gobierno que mediante la máquina “profana”. La máquina-dios Moloch es amenazada por una serie de pequeñas máquinas que difieren de la consagración del dispositivo. Estas se aproximan al uso de todos a través de su forma de artilugio disparatado de fuerzas incontroladas. Las máquinas de Bimotor, el “contra­dispositivo” que anunciara Agamben, rompen la subjetivación volviendo al ser. Aquí no cabe la natu­raleza rota de un ser-máquina, ya que las máquinas funcionan mediante un mecanismo, pero de mo­vimientos inesperados que genera un extrañamiento en el espectador que participa en su activación. Las máquinas imposibles de Bimotor derivan de una aparente avería del turbo, el dispositivo parece estropeado y, sin embargo, es en su vida en la paráfrasis de la ilógica mecánica donde estos artefactos de la paradoja habitan en constante batalla cortocircuitando los sacrificios a Moloch.

Bimotor. Turbo cabra rampante, 2011  Hierro, esmalte, vinilo adhesivo y motor / 99 x 37 x 172,5 cm. Foto: Nacho López. Imagen cortesía de los artistas y Galería Aural.

Bimotor. Turbo cabra rampante, 2011. Hierro, esmalte, vinilo adhesivo y motor. 99 x 37 x 172,5 cm. Foto: Nacho López. Imagen cortesía de los artistas y Galería Aural.

Todas estas prácticas traen a la luz el extrañamiento de la política. Las formas de hacer, las que nos hacen, también tienen su lugar en el afuera de la política, en lo político. Allí donde podemos hallar formas por nacer.

Bimotor. Estrella polar, 2011  Hierro, aluminio, madera, esmalte y motor. 124 x 51 x 378 cm. Foto: Nacho López. Imagen cortesía de los artistas y Galería Aural.

Bimotor. Estrella polar, 2011. Hierro, aluminio, madera, esmalte y motor. 124 x 51 x 378 cm. Foto: Nacho López. Imagen cortesía de los artistas y Galería Aural.

Vista de la sala con obras de Bimotor, Bartolomé Ferrando y Oswaldo Maciá en Ver visiones. Imagen cortesía de los artistas y galerías Aural, del Palau y EspaiVisor.

Vista de sala con obras de Bimotor, Bartolomé Ferrando y Oswaldo Maciá en Ver visiones. Imagen cortesía de los artistas y galerías Aural, del Palau y EspaiVisor.

Johanna Caplliure

 

Only Two: Mariona Brines y Martí Rom

Only Two, de Mariona Brines y Martí Rom
Galería del Palau
C / Palau, 10. Valencia
Hasta el 6 de junio

Only Two ofrece la apasionante experiencia de dos artistas tan distintos como Mariona Brines y Martí Rom, que, a partir de su propio mundo estético-sugestión espiritual de Brines, materialidad humanizada de Martí Rom- han confluido en una obra conjunta, turbadoramente bella, original y unitaria. Una serie de seis espléndidos collages es el resultado de este juego dialógico. Cada elemento del collage, cada trazo ajeno es como si fuera una pregunta que hay que saber oír para contestar con acierto. Podríamos decir, sin alterar en lo sustancial las palabras de Rimbaud, que “el pintor se hace vidente”. Un cuadro así sólo es factible si hay una “videncia” inteligente de sus ocultas posibilidades. Y ahí están ‘El puente’ o ‘Antes de la tempestad’, por citar sólo dos de la bella serie obtenida, para confirmar que este proceso de adivinación se cumplió con plenitud.

Mariona Brines collages

Junto a esos collages compartidos, otros ya de la exclusiva autoría de Mariona Brines (Valencia, 1962) lucen con sus enigmáticas ensoñaciones de cipreses y con sus noches de estilizadas lunas. Arte psicológico de delicado temblor, de recuperación de cosas que se creían perdidas, y de callado y compasivo dolor. Mariona Brines sabe despertar en quien contempla su obra todo un universo de sugestiones. Su serie ‘Montañas’ sorprende por la estilización y esbeltez de sus figuras, de tal manera que las formas que allí se aprecian, fácilmente reconocibles, parecen, por su impulso ascensional, lenguas de un fuego silencioso y purificador. El ciprés se ha convertido en una llamarada blanca. La mole de la montaña ha quedado liberada de su pesantez y se ofrece como un resguardo acogedor para los animales que la pueblan. He aquí, una vez más, la naturaleza esforzándose por volverse incorpórea. No es materia, es una vibración de orden espiritual. Mariona coloca sus finos papeles de arroz, casi traslúcidos, sobre la madera o la tela con el cuidado de quien trata de curar una herida. No hay sangre en sus cuadros, pero sí, del blanco al negro, toda la escala cromática de la melancolía.

Martí Rom escultura

Se ha dicho muchas veces pero conviene no olvidarlo: el arte de Martí Rom (Barcelona, 1955) sería inexplicable si él no hubiera pasado largas temporadas de niño en contacto directo con la naturaleza. El paisaje, los animales, la tierra misma, fueron su mejor libro de aprendizaje. Quizás su amor por los sencillos y nobles materiales que vemos en su pintura, y sobre todo en sus piezas escultóricas, nace de esa tierra con la que él ha convivido tanto. La madera, la piedra, los diversos metales que utiliza en delicadas láminas, como si se tratara de un collage, son de extraordinaria pureza y remiten al encanto de la materia primordial, madre y origen a la vez. La escultura de Martí Rom mantiene una visión antropocéntrica del mundo, hay una búsqueda incesante en su obra de la medida humana: unas veces son rostros de poderosa y delicada expresión (‘El faune’, ‘La jove negra’); otras, animales libres de la naturaleza (’800 de Tassili caminant’, ‘Cavall del Puig’), pero que han sido espiritualizados hasta reducirlos a ágiles siluetas. Se dirían figuras de la simbología mística. Porque él sabe que la materia, que está en la base de toda creación, es sólo el primer peldaño de una escala que aspira a la expresividad de la forma. Realidad y espíritu, presencia y misterio, se dan cita, a partes ‘iguales, en su humanísima creación.

Mariona Brines y Martí Rom, 'Only Two' en Galería del Palau. Fotografía: Xavier Deltell

Mariona Brines y Martí Rom, ‘Only Two’ en Galería del Palau. Fotografía: Xavier Deltell

Alejandro Duque