Jorge Lawerta diseñará La Cabina

Jorge Lawerta, ilustrador y diseñador
Festival Internacional de Mediometrajes La Cabina
Del 3 al 13 de noviembre de 2016

Jorge Lawerta diseñará el cartel de la novena edición del Festival Internacional de Mediometrajes La Cabina, que se celebrará en Valencia del 3 al 13 de noviembre del presente año.

Lawerta toma el relevo de Escif, quien realizó el cartel de la pasada edición. Son los más recientes de una lista que ha incluido a Paula Bonet, Carla Fuentes (Littleisdrawing), Luis Demano, Estudio Menta, Julia Valencia, Mireia Pérez y Gloria Vilches.

Obra de Jorge Lawerta, diseñador del cartel de La Cabina 2016.

Obra de Jorge Lawerta, diseñador del cartel de La Cabina 2016.

Jorge Lawerta (Valencia, 1983) es ilustrador desde 2011. Después de haber trabajado como diseñador gráfico y director de arte en diferentes agencias, empezó su proyecto personal enfocado en la ilustración y el lettering, un trabajo que mezcla lo digital con texturas y trazos más informales convirtiéndolo en una obra cercana e informal.

Apasionado del fútbol y la música, utiliza estos mundos como inspiración intentando siempre contar una pequeña historia en cada uno de sus trabajos.

El cartel del Festival La Cabina 2016 se presentará en el mes de junio.

Ilustración de Jorge Lawerta, diseñador del cartel de La Cabina 2016.

Ilustración de Jorge Lawerta, diseñador del cartel de La Cabina 2016.

Ilustración de Jorge Lawerta, diseñador de La Cabina 2016.

Ilustración de Jorge Lawerta, diseñador del cartel de La Cabina 2016.

 

«El artista debería estar protegido»

Desayunos Makma en Lotelito
Con Mariángeles y Enrique Fayos, responsables del Teatro Olympia que celebra sus 100 años
Entrevistados por Jose Ramón Alarcón, Merche Medina y Salva Torres, del equipo de redacción de MAKMA

Mariángeles y Enrique Fayos dicen llevar el teatro en la sangre: “Forma parte de nuestro ADN”. Son, más que obligados deudores del legado paterno, fieles y apasionados continuadores del Teatro Olympia que ahora cumple 100 años. “El peaje que pagas por lo que tanto te gusta es alto porque desatiendes a la familia”. Pero la familia lo entiende, porque una pasión como esa no es cualquier pasión. Y se nota. Ambos defienden el teatro y el cine (porque el Olympia fue durante muchos años cine) como si estuviera en juego su propia vida. Al igual que defienden la cultura, recogida como un derecho en el artículo 44.1 de la Constitución.

Mariángeles Fayos, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Mariángeles Fayos, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

“Las inversiones en cultura se multiplican luego por siete”

“Todas las inversiones en cultura se multiplican por siete, algo que no ocurre por ejemplo en el sector del automóvil”, dice Mariángeles Fayos, presidenta a su vez de AVETID, la Asociación Valenciana de Empresas de Teatro y Circo que el pasado lunes entregó sus premios, entre los cuales, por sorpresa, se coló uno de reconocimiento a su propia labor en el Olympia. Por eso no entienden que sea el sector de la cultura “el que menos ayudas públicas reciba”, contrariando “la fama que tiene de vivir de las subvenciones”. Lo cual, zanjan, “es falso”. Además, el tan criticado IVA cultural del 21%, “gestado con improvisación por un ministro [José Ignacio Wert] que era un mediano”, está “destrozando las salas pequeñas y medianas”. De ahí su proclama: “La cultura debería tener un IVA super reducido”.

Enrique Fayos, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Enrique Fayos, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

“La cultura es el oxígeno de la sociedad”

Tienen la certeza de que el teatro es o debería ser “catalizador de la sociedad”. Y ponen como ejemplo el Sócrates de José María Pou que recientemente ha visitado el Olympia, para reflexionar en torno a la democracia en tiempos en que esa democracia se ve actualmente amenazada por diversos flancos. También comparten la necesidad de preservar el talento: “El artista debería estar protegido”. Al igual que los teatros y la cultura: “Somos el oxígeno y el motor de la sociedad”.

Mariángeles Fayos, durante los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Mariángeles Fayos, durante los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Recientemente han recibido también la Medalla del Consell Valenciá de Cultura por esos 100 años del Teatro Olympia, “bien cultural vivo de la ciudad”, destacó en la entrega del galardón su presidente Santiago Grisolía. “No hay tradición en el Consell de darle ese premio al teatro”, lo cual añade brillo a la distinción, subraya Enrique Fayos. Recuerda, al hilo de esa medalla, que Valencia fue en los años 50 una “potencia teatral”, con salas “como el Alcázar, Novedades, Eslava y otras muchas”. Y que el Olympia llegó a tener seis meses en cartel la película El expreso de medianoche, cuando era cine donde se proyectaban películas de Tarzán o de los hermanos Marx, o vendidas con meses de antelación las entradas para ver a Moncho Borrajo.

La recuperación de Valencia como potencia teatral pasa, dicen, por una “política cultural a largo plazo”, por una “transparencia y equidad en las ayudas”, por una “colaboración y no competencia entre lo público y lo privado” y por una “orden de ayuda a las salas que impulse la industria cultural”. Ven signos “esperanzadores” en el nuevo gobierno de la Comunidad Valenciana, aunque reconocen ciertas prisas porque “el sector teatral está en urgencia”. Y eso que, como precisan, “con poco dinero se arreglaría el problema del teatro en Valencia”.

Enrique Fayos, durante los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Enrique Fayos, durante los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

“Entiendo que se paralizara el concurso del Teatro Musical”

Aunque no todo depende del dinero. “Entiendo que el Ayuntamiento de Valencia paralizara el concurso público para la gestión del Teatro Musical”. Lo entiende porque, según Enrique Fayos, “no puede ser que lo más importante fuera lo económico en lugar de primar la calidad de la oferta presentada”. Y destaca, como ejemplo de buena gestión privada, que “se puede hacer más con menos”.

Ahora ven nuevas amenazadas a la siempre frágil existencia del teatro, donde “el margen de rentabilidad es muy ajustado”. “Hoy la competencia no proviene del fútbol, sino de Internet y del móvil”, dicen, por aquello de la ingente oferta cultural a través de otros medios. Y no sólo para ellos como responsables de un teatro, sino para el propio actor desde otro punto de vista: “Que durante un espectáculo se enciendan 50 luces de móvil, genera un problema emocional al actor que piensa que no está atrapando la atención del espectador”.

De izquierda a derecha, Jose Ramón Alarcón, Merche Medina, Salva Torres, Mariángeles Fayos y Enrique Fayos, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

De izquierda a derecha, Jose Ramón Alarcón, Merche Medina, Salva Torres, Mariángeles Fayos y Enrique Fayos, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Para celebrar los 100 años del Olympia tienen pensado, entre otras cosas, realizar tertulias del público con los actores, actuaciones en la entrada del teatro y una exposición con fotografías que reflejen ese siglo de la escena en Valencia. Un siglo que empezó el 10 de noviembre de 1915 con la ópera El Barbero de Sevilla y ha tenido su prolongación exitosa con la reciente Escenas de la vida conyugal de Ricardo Darín. “Es un actor con un enorme tirón; un mito”. Como lo es ya el Teatro Olympia.

Ver noticia en El Mundo Comunidad Valenciana

Enrique y Mariangeles Fayos. Fotografía: Fernando Ruiz.

Enrique y Mariangeles Fayos, tras los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Salva Torres

Penev, el fútbol como puro teatro

Penev, de Xavo Giménez
Dirección: Toni Agustí y Xavo Giménez
Sala Russsafa
C / Denia, 55. Valencia
Viernes 1 y sábado 2 (20.30h), y domingo 3 de mayo (19.00), 2015

La programación escénica de Sala Russafa para esta semana se cierra con una propuesta para los que aman el fútbol y odian el teatro. Y viceversa. Pero también para los que aman el fútbol y el teatro.

Del 1 al 3 de mayo, el teatro de Ruzafa acoge la pieza ‘Penev’, una obra escrita por el actor Xavo Giménez, quien ya se estrenó como autor en 2011 con ‘Ártico’, que recibió muy buena acogida. Junto a Toni Agustí dirige esta obra que ambos interpretan y en la que se desvela el punto en común entre el deporte de masas y las artes escénicas: la ilusión, la esperanza de creer que siempre irán a mejor y la capacidad de hacer que los espectadores se sientan mejor viendo actuar a otros.

Toni Agustí (izquierda) y Xavo Giménez en una escena de Penev. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Toni Agustí (izquierda) y Xavo Giménez en una escena de Penev. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Sobre el escenario, el dependiente de una tienda de artículos de segunda mano y un ex trabajador de Canal 9 barajan cromos de la alineación del Valencia FC. En una sociedad en que los individuos son intercambiables y en la que un gol en la portería contraria puede hacernos sentir alguien, ‘Penev’ construye una trama llena de ternura, humor ácido, melancolía y sátira.

Mediante saltos temporales y espaciales, vamos conociendo la historia de estos dos personajes, que mantienen una intensa relación sobre las tablas, magistralmente interpretados por Giménez y Agustí.

Esta propuesta de la compañía local La Teta Calva se estrenó la pasada temporada con excelentes críticas y constituye una muestra de la viveza y la originalidad de la escena valenciana, capaz como ninguna de realizar un retrato de nuestro tiempo. A mitad camino entre la comedia y la crítica social, ‘Penev’ hace un regateo a la apatía y una magnífica chilena a quienes creen que el buen teatro solo puede ser clásico.

VÍDEO: https://www.youtube.com/watch?v=MzK0O0u52lQ

Toni Agustí (izquierda) y Xavo Giménez en una escena de 'Penev'. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Toni Agustí (izquierda) y Xavo Giménez en una escena de ‘Penev’. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Retrato de 11 mujeres al borde…

Diverses. Històries de Dones
Objectives. Dones Fotoperiodistes
Claustro del Centre Cultural La Nau
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 26 de abril

A razón de seis imágenes por banda, en una suerte de destilado existencial, 11 fotoperiodistas valencianas narran la vida cotidiana de otras tantas mujeres singulares. Algunas más que otras, porque no es lo mismo dedicarse a aquello que te gusta, por excluyente que sea su práctica profesional, que soportar la inclemencia, ésta sí exclusiva y verdaderamente sufrida, de ciertas enfermedades raras. Por eso el título del conjunto expositivo es atinado: ‘Diverses. Històries de dones’. Y más acertado aún sería sin el punto. Así: diversas historias de mujeres.

Paca, de profesión camionera, retratada por Consuelo Chambó. Imagen cortesía de Objectives.

Begoña, de profesión camionera, retratada por Consuelo Chambó. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Porque las hay de todo tipo: desde la futbolista Maider o la camionera Begoña, profesiones tradicionalmente masculinas, a la esposa, madre de seis hijos y abuela de diez nietos, de nombre Paca, pasando por la agricultora Rosa, la odontóloga cooperante Elena, la solista de la Orquesta de Valencia Esther o la activista contra el desahucio Paula. También están las historias de la senegalesa Aïssatou, la gitana universitaria Maleni y, más allá de la exclusión social, los dolorosos casos de Fide, con su enfermedad rara, y Elvira, paciente de osteogénesis imperfecta (huesos de cristal).

Fide, retratada por Amparo Simó.

Fide, retratada por Almudena Torres. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Todas ellas ‘colgadas’ en el claustro de La Nau de la Universitat de València. Un total de 66 imágenes que vienen a airear cada una de esas 11 singulares vidas de otras tantas mujeres al margen del estereotipo femenino. Y sin duda que hay historias que se amoldan a esa ruptura de ciertas convenciones: futbolistas y camioneras, hasta hace bien poco, prácticamente ni existían. Pero esposas, madres y abuelas de toda la vida, pues eso, que había muchas. De manera que las historias que cuelgan en La Nau son tan diversas como de gran mezcolanza su desencajada temática.

Fotografia de Raquel Abulaila. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Elena, odontóloga, en la fotografia de Raquel Abulaila. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

En cualquiera de los casos, las 11 fotoperiodistas valencianas se limitan a dejar constancia de ciertas vidas poco corrientes. De manera que las fotografías expuestas a modo de espejos invertidos del glamour publicitario, y más próximas a la aspereza del reality sin show que valga, no buscan tanto la admiración por su belleza, que el reflejo documental de cuanto les sucede a esas mujeres en su diversa singularidad. La empatía entre retratistas y retratadas, tras un año entero de mutua convivencia, se deja notar en la serie de 66 imágenes, sin duda reveladoras del mensaje, diáfano y claro, que se quiere transmitir: la voluntad y energía de esas mujeres tan dispares.

Aïssatou, en la fotografía de Mónica Torres. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Aïssatou, en la fotografía de Mónica Torres. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Raquel Abulaila, Consuelo Chambó, Emma Ferrer, Marga Ferrer, Eva Máñez, Irene Marsilla, Provi Morillas, Eva Ripoll, Amparo Simó, Almudena Torres y Mónica Torres son las ‘culpables’ de que esas vidas se conviertan en historias gráficas. Algunas más que otras. Porque no es lo mismo tocar en una orquesta de hombres, jugar al fútbol, conducir un camión o ser odontóloga, que percibir la degradación real de un cuerpo sin estereotipos que valgan. Ejemplar fue, sin duda, la dignidad con la que Fide, luchando con su rara enfermedad, dio cuenta de su historia durante la inauguración de la muestra.

Elvira, retratada por Eva Ripoll. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Elvira, retratada por Eva Ripoll. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

‘Diverses. Històries de dones’, que estará en La Nau hasta el 26 de abril, testimonia el duro recorrido existencial de 11 mujeres. Un recorrido igualado por la condición de género de sus protagonistas, pero al que le falta un mejor criterio de selección narrativa dadas sus radicales diferencias. Diversidad, sí, pero de qué género.

Maider, futbolista, retratada por Amparo Simó. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Maider, futbolista, retratada por Amparo Simó. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Emma. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Elena, solista de la Orquesta de Valencia, retratada por Emma Ferrer. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Eva Máñez. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Maleni, en la fotografía de Eva Máñez. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Rosa, agricultora, en la fotografía de Irene Marsilla. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Rosa, agricultora, en la fotografía de Irene Marsilla. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Paca, esposa, madre y abuela, en la fotografía de Provi Morillas. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Paca, esposa, madre y abuela, en la fotografía de Provi Morillas. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Fotografía de Marga Ferrer. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

Paula, activista contra el desahucio, fotografiada por Marga Ferrer. Imagen cortesía de Dones Fotoperiodistes.

 

 

 

Salva Torres

Timbuktu y la dignidad humana

Película: Timbuktu.

Director: Abderrahmane Sissako.

Resulta muy, muy, muy reconfortante que entre tanta bazofia cinéfila americana que impera entre los estrenos aparezcan films de la talla de “TIMBUKTU” que se apartan de lo ordinario. Supongo, intuyo, que no durará mucho en la cartelera, esta clase de pelis no son demandadas por una mayoría de público entregado a causas más mediocres o comerciales aunque cierto es que juega a su favor el que haya sido nominada para los Oscars como mejor película extranjera de lengua no inglesa y, sobre todo, estrenada en unos tiempos en los que existe cierta sensibilidad sobre el tema que gira alrededor de la misma.

De su director, el mauritano Abderrahmane Sissako, conocía de oídas la existencia de su anterior film “Bamako” y poco más. En “Timbuktu” lo primero que se ha de tener en cuenta es que está basada en hechos reales que acaecieron en esa ciudad de Mali a lo largo del 2012. Después toca situarnos y para ello hay que hacerlo cerca del río Níger, con palpable proximidad al desierto del Sahara, entre tormentas de arena y entre poblaciones nómadas bereberes y árabes. Mención especial para una magnífica fotografía o para esos brotes de música étnica que tanto ayudan a ubicarnos en el lugar de los hechos.

- TIMBUKTU - makma 1

La primera escena, tan importante en el desenlace, sobre la persecución de un cervatillo al que se le intenta cazar por acoso y cansancio hace presumir que las imágenes y secuencias van a poseer una expresión artística, digamos, sensible y, en cierto modo, poética.

A partir de ahí se desarrolla una película que circula entre el integrismo musulmán y la dignidad humana, entre creencias, dependencias u obediencias religiosas o culturales y deseos más mundanos o profanos que se alejan de esos principios. Si te dicen que estás obligado a llevar calcetines, a llevar guantes, que no puedes fumar, que no puedes escuchar música, que no puedes jugar al fútbol, que no puedes, que no puedes, que no puedes, que no puedes… Visto desde la cultura y sociedad occidental suena bastante inconcebible y resulta difícil ponerse en el pellejo de seres tan humanos como cualquiera de otra latitud.

- TIMBUKTU - makma 3

Hay escenas tremendamente impactantes para cualquier espectador con un mínimo de impresionabilidad o susceptibilidad, como por ejemplo los niños jugando a fútbol sin balón, las lapidaciones con entierros hasta la cabeza, los azotes,… Ellas conviven en la trama argumental con situaciones cotidianas de un lugar que resulta una encrucijada cultural de diversos pueblos, de diversos idiomas. Los rostros, tan valiosos y trascendentales en esta película, se suceden como contrastes que reflejan angustia, indecisión, inquietud, ternura,…

Son muchas más cosas las que se pueden extraer, y muchas más las que habré omitido. Cualquiera de las teorías sobre el origen etimológico del nombre de una ciudad como Timbuktu puede hallarse entre las secuencias de la misma, desde la honradez de la mujer a un lugar lejano entre dunas. Por otra parte resulta interesantísimo el modo en que se humaniza a los radicales guerrilleros islamistas por las dudas y las resistencias que en privado realizan sobre las prohibiciones. Ah, y si atendemos a la traducción literal de su titulo original en francés «Le chagrin des oiseaux» tiene mucho significado ese dolor, esa pena de las aves de corral.

- TIMBUKTU - makma 2

La justicia, la igualdad, la libertad, la irracionalidad, la realidad, la pasión, la desesperación, la humanidad,…, entre algo de comedia y bastante drama hay demasiadas cosas atractivas para no dejar de recomendar este peliculón valiente y comprometido que contiene un final muy duro, demasiado duro, tanto como puede ser la vida.

JJ Mestre

 * Publicado también en Espacio Woody/Jagger

Fin de los fotoperiodistas valencianos de los 90

Fotoperiodistas valencianos de los 90, PhotOn Festival
Coordinación: Juan Carlos Barberá, Emma Ferrer y Eduardo Ripoll
Sala de La Llotgeta
Plaza del Mercat, 2. Valencia
Hasta el 28 de julio

Fotoperiodistas valencianos en la exposición de La Llotgeta. Imagen cortesía de la organización de PhotOn Festival.

Fotoperiodistas valencianos en la exposición de La Llotgeta. Imagen cortesía de la organización de PhotOn Festival.

En los años 90 en Valencia, el fotoperiodismo está en su apogeo máximo, por numero de profesionales y por la calidad de muchos de ellos. El final de la década nos lleva al fin de siglo y al fin del fotoperiodismo con la concepción que se tenía desde Robert Capa, Gerda Taro o Chim y la guerra civil española, momento clave donde una nueva forma de ver y utilizar la fotografía en prensa hace nacer el fotoperiodismo.

Fotografía de Salva Garrigues. Imagen cortesía de la organización de PhotOn Festival.

Julio Iglesias y Eduardo Zaplana. Fotografía de Salva Garrigues. Imagen cortesía de la organización de PhotOn Festival.

Paso de siglo, fin de la fotografía analógica, y con la llegada del XXI la nueva tecnología, el digital, que acerca a toda la población a la acción de fotografiar y hace mella en los medios de comunicación. Esto lleva a pensar a muchos de estos medios que cualquiera puede hacer fotos. Con esta exposición queda claro que se equivocaron.

Rafael  Alberti en la plaza de la Virgen de Valencia. Fotografía de Manuel Molines. Imagen cortesía de la organización de PhotOn Festival.

Rafael Alberti en la plaza de la Virgen de Valencia. Fotografía de Manuel Molines. Imagen cortesía de la organización de PhotOn Festival.

Los fotógrafos de prensa cuya obra se exhibe en La Llotgeta son los que estuvieron en el día a día de esa época,  con fotografías seleccionadas por ellos de toda su vida laboral en medios de comunicación; fotografías que les traen recuerdos por los momentos pasados, por la calidad, por lo que trasmiten, o por cualquier otro motivo que les ha hecho posicionarlas en los primeros sitios de su memoria visual.

Ruiz Mateos en la cárcel. Fotografía de Jose Marín. Imagen cortesía de PhotOn Festival.

Ruiz Mateos en la cárcel. Fotografía de Jose Marín. Imagen cortesía de PhotOn Festival.

Todos los fotoperiodistas de esta exposición, que actualmente ya no trabajan en los diarios y revistas en los que estaban en los 90, la mayoría despedidos de los medios de comunicación con el pretexto de la crisis, siguen en el mundo de la imagen en otras disciplinas. Hay otros que las circunstancias les han hecho cambiar de profesión, pero todos siguen con la fotografía por bandera, ya sea de causas perdidas o de cercanía. Cuando la fotografía entra en tu vida es difícil alejarte de ella.

Fotografía de Jordi Vicent. Imagen cortesía de PhotOn Festival.

Fotografía de Jordi Vicent. Imagen cortesía de PhotOn Festival.

Actualmente, de los fotógrafos valencianos que estaban en los años 90, quedan menos del 50% trabajando en medios de comunicación y la mayoría lo hace como freelance. En esta muestra participan: Amparo Simó, Benito Pajares, Daniel García Sala, Ferran Montenegro, Jordi Vicent, Jorge Cencillo, Jose Marín, Josele Bort, Juan Navarro, Miguel Ángel Polo, Manuel Molines, Salva Garrigues, Vicente Martínez y Vicente Rodríguez.

Fotografía de Daniel García-Sala. Imagen cortesía de PhotOn Festival.

Fotografía de Daniel García-Sala. Imagen cortesía de PhotOn Festival.

En ella se puede disfrutar de tres décadas de fotoperiodismo valenciano, que es lo que abarca el tiempo desde que Jordi Vicent fotografió a la última habitante del antiguo pueblo de Loriguilla, o Cencillo a una familia de gitanos de las “casitas de cartón” a principios de los 80, a nuestro mayor laureado, y uno de los más viajeros, como es Benito Pajares, con una foto sobrecogedora de una explosión en un oleoducto a las afueras de Nairobi, con un centenar de muertos en 2011.

Santiago Cañizares, portero del Valencia. Fotografía de Miguel Ángel Polo. Imagen cortesía de PhotOn Festival.

Santiago Cañizares, portero del Valencia. Fotografía de Miguel Ángel Polo. Imagen cortesía de PhotOn Festival.

No dejando pasar todas las gestas deportivas del Valencia CF de los últimos años de los fotoperiodistas deportivos Polo, Simó o Vicente Rodríguez; la presencia de Alberti en la plaza de la Virgen, imagen tomada por Molines que sirve de cartel de la exposición, o las fotos de Ruiz Mateos cuando estaba en busca y captura haciendo uno de sus shows en la cárcel modelo, ya en desuso.

Fotografía de Ferran Montenegro. Imagen cortesía de la organización de PhotOn Festival.

Fotografía de Ferran Montenegro. Imagen cortesía de la organización de PhotOn Festival.

Y qué decir de las fotos de mitos del baloncesto como Larry Bird o Michael Jordan de la etapa americana, obra de Juan Navarro; el asesino del chat y un jovencísimo Enrique Iglesias en la sala Woody, de Vicente Martínez; los retratos de García-Sala; Julio Iglesias y Zaplana, de Salva Garrigues, y otras más que merece la pena visitar y disfrutar, mientras se leen los pies de foto que cada uno de los autores ha puesto a esta selección de sus fotografías, buscadas por ellos porque a cada uno le ha marcado en su historia de fotoperiodistas, no sólo por el personaje o lo que se ha trabajado, sino porque se han quedado en la retina visual histórica de cada cual.

Fotografía de Benito Pajares. Imagen cortesía de PhotOn Festival.

Fotografía de Benito Pajares. Imagen cortesía de PhotOn Festival.

 

“Dios es el gran ausente del arte contemporáneo”

Homenatge a Déu, de Gabriel Alonso y Tomàs Serra
Galería estudio de Gabriel Alonso
C / Denia, 23. Valencia
Hasta mediados de mayo

Las figuraciones plásticas de Dios han sido una constante en la historia de los textos artísticos. Hasta que llegó Nietzsche y decretó su muerte, confirmando así su existencia. Si muere es porque antes estaba vivo. En todo caso, la figura divina como tal desaparece del arte, dejando que su vacío sea llenado por abstracciones más desgarradas. Gabriel Alonso y Tomàs Serra, quién sabe si para abrir cierto debate al hilo de la reciente Semana Santa, retoman aquel halo místico para montar una exposición que pretende ser un singular Homenatge a Déu.

Obra de Gabriel Alonso en la exposición 'Homenatge a Déu'. Imagen cortesía del autor.

Obra de Gabriel Alonso en la exposición ‘Homenatge a Déu’. Imagen cortesía del autor.

Singular porque, aún volviendo a Dios, lo que hacen Alonso y Serra es aproximarse a su figura desde lugares distintos y controvertidos. Gabriel Alonso toma prestadas las imágenes de la crucifixión y de la María Magdalena para suavizar tanto dolor y sufrimiento. “Son imágenes más suaves y amables, y menos sanguinolentas de lo que hizo Mel Gibson en el cine (La pasión de Cristo)”. Es precisamente esta pasión del hijo de Dios la que seduce a Alonso: “La idea de un hombre clavado en una cruz tiene mucha fuerza, más allá de la liturgia”.

Tomàs Serra por su parte se acerca a la figura de Dios adoptando un punto de vista más humano, menos dado a mitologías y escenas metafísicas. Lo suyo es el cuerpo con toda su crudeza. “Tiene poca literatura”, explica Gabriel Alonso, en cuyo estudio de la calle Denia en Ruzafa se exhiben las diez obras que integran el Homenatge a Déu. Así, en valenciano, dice Alonso que suena mejor. Además, sin proponérselo, resulta que déu se refiere tanto a Dios como a diez, que son las piezas mostradas.

Obra de Tomàs Serra en la exposición 'Homenatge a Déu'. Imagen cortesía del estudio Gabriel Alonso.

Obra de Tomàs Serra en la exposición ‘Homenatge a Déu’. Imagen cortesía del estudio Gabriel Alonso.

Ya hace diez años, un grupo de artistas valencianos, entre los que se encontraban los propios Alonso y Serra, expuso en la galería Rosalía Sender una serie de obras bajo el título de Plaers de butxaca. Siguiendo esa estela más lúdica y placentera, vuelven ahora a la carga ellos dos en solitario con esta propuesta nacida de cierta “tormenta de ideas”. Lo sintomático es que haya sido Dios el tema elegido. “Dios es el gran ausente del arte contemporáneo”, subraya Gabriel Alonso. De manera que volver sobre sus pasos era una manera de abrir cierto debate o, cuando menos, “buscar su resonancia para ver qué pasa”.

Y lo que pasa es que Dios, como aquello que no termina de ser entendido, se halla en el centro del acto creativo. “La representación tiene mucho que ver con lo sacro: el símbolo y el mundo”. De hecho, como destaca Alonso, el origen del arte tiene una de sus explicaciones en los chamanes, “que eran intermediarios entre la gente y esa fuerza X que nos desborda”. Homenatge a Déu es una forma de plantarle cara a ese origen sacro por caminos que huyen de él.

Obra de Gabriel Alonso en la exposición 'Homenatge a Déu'. Imagen cortesía del autor.

Obra de Gabriel Alonso en la exposición ‘Homenatge a Déu’. Imagen cortesía del autor.

“El concepto de Dios ha cambiado mucho, antes era más jerárquico y autoritario, mientras que ahora nos ablandamos y eso se refleja en su figuración”. Un Cristo blando, a veces diminuto en proporción a María Magdalena, secundado en el calvario por figuras igualmente blandas, es el que Alonso representa. También juega con una lapidación a San Esteban con toques futbolísticos, en tanto los que apedrean visten camisetas de Madrid y Barça. “Es que el fútbol es una religión, con su templo del Valencia [por Mestalla] y todo”.

Tomàs Serra se ciñe al cuerpo desnudo por todo campo de operación profana. Toma como referentes ciertos cuerpos del natural para recrearlos a base de multitud de líneas que parecen diseccionarlo. “Su obra tiene mucho de análisis, de ver más allá de la apariencia”. Reconstruye anatomías como si fuera Prometeo o Frankenstein, para hurgar en la creación por vía recreativa. Su Dios tiene que ver con la materia en continua transformación. Gabriel Alonso y Tomàs Serra homenajeando a Dios cada cual a su manera.

Obra de Tomàs Serra en la exposición 'Dios'. Imagen cortesía de la galería estudio de Gabriel Alonso.

Obra de Tomàs Serra en la exposición ‘Homenatge a Déu’. Imagen cortesía de la galería estudio de Gabriel Alonso.

Salva Torres

Chillida: la dignidad del portero ante el vacío

Obra gráfica. Eduardo Chillida
Galería Benlliure
C/ Ciril Amorós, 47. Valencia
Hasta mediados de junio

Eduardo Chillida tuvo unas manos prodigiosas. Prodigiosas para la escultura, pero también para el fútbol, una pasión truncada a los 19 años. Llegó a ser portero de la Real Sociedad en la temporada 1942-43, cuando el equipo donostiarra jugaba en Segunda División. Una lesión de rodilla lo apartó del fútbol. Su experiencia bajo los tres palos de una portería no fue, en todo caso, baldía. Ni mucho menos. Aprendió dos cosas: a achicar espacios, agrandando su figura en cada salida del arco, y a descentrar su posición para alterar la percepción del oponente. Dos cosas que luego trasladó a su práctica artística.

Obra de Chillida. Imagen cortesía de Galería Benlliure

Obra de Chillida. Imagen cortesía de Galería Benlliure

Chillida repitió en numerosas ocasiones que sus esculturas no se lograban sumando elementos, sino restando cosas; más por sustracción, que por agregación. Y que más que respuestas, él lo que tenía era una infinidad de preguntas. Por eso su percepción espacial, sin duda generada con materiales como la piedra, la madera, el hierro o el hormigón, giraba en torno al vacío que otros intentaban ocupar. Algunos de esos vacíos, en forma de sutiles grabados y serigrafías, pueden intuirse en la exposición que estos días acoge la Galería Benlliure de Valencia.

Un total de 15 piezas integra la muestra titulada Obra gráfica. Piezas que vienen a resumir el trayecto de Chillida en pequeño formato. Ahí están recogidas esas manos abiertas al mundo, al vasto espacio de un campo de fútbol que el portero trata de reducir a su mínima expresión para que el balón no alcance su objetivo. Lo mismo que hacía el escultor con sus grandes piezas, peinando el viento, queda reflejado en las pequeñas, surcando vastos territorios imaginarios a golpe de un simple vistazo. Lo grande y lo pequeño, lo oscuro y lo diáfano, tratando de encontrarse al tiempo que se demora ese encuentro en una especie de espiral, tan del agrado de Chillida.

Biesku IV, Eduardo Chillida. Imagen cortesía de Galería Benlliure

Biesku IV, Eduardo Chillida. Imagen cortesía de Galería Benlliure

Líneas y formas, superficies y relieves, conjugando esa danza en torno al vacío que la posmodernidad ha tomado como figura del sinsentido, pero que en el caso de Chillida es fruto de la interrogación radical que dignifica al ser. Vacío, pues, en tanto lugar que desencadena las preguntas que impiden que la vida se clausure. Y al igual que Dios, para cierto poeta, es la estaca que evita el cierre del mundo, para Chillida el vacío en torno al cual se vehicula su obra es ese lugar habitable para quien se sobrepone al miedo mediante la dignidad.

Los grabados y serigrafías, junto a las dos grandes piezas de la entrada e incluso la alfombra, alumbran formas que tan pronto invaden manchas negras como amenazan con ocupar fondos claros. De igual modo que tan pronto señalan líneas que no terminan de alcanzar la plétora del sentido, como superficies en estado cambiante. A Eduardo Chillida le interesaban los espacios tridimensionales, ajenos a la unidad, porque concebía la vida como un espacio inestable que convenía explorar a través de la materia: piedras, maderas, hierros. Materiales que anuncian el advenimiento del ser, siempre y cuando haya un artista capaz de aproximarse al vacío que nos constituye. En la Galería Benlliure hay unos cuantos en forma de Obra gráfica.

Medicins du monde, de Eduardo Chillida. Imagen cortesía de Galería Benlliure

Medicins du monde, de Eduardo Chillida. Imagen cortesía de Galería Benlliure

Salva Torres

Historias urbanas: en busca del sitio perdido

Historias urbanas. J. Albert, C. Godella, F. Llop, P. Martínez

Aula Cultura La Llotgeta

C / Plaza del Mercado, 4. Valencia

Hasta el 24 de mayo

Historias urbanas es el título que engloba cuatro exposiciones sin duda atravesadas por ese denominador común, pero bien diferentes entre sí. Historias que acoge el Aula de Cultura La Llotgeta de la Obra Social de Caja Mediterráneo hasta el 24 de mayo. Historias de cuatro artistas: Jaume Albert, Francisco Llop Valero, Pablo Martínez Muñiz y Carme Godella, éste último, nombrando el trabajo realizado por Idoia Calabuig y Ovidi Sambonet. Historias, en suma, que tienen a la sociedad contemporánea como protagonista, centrando su mirada en la alienación urbana y su necesidad de reencuentro con uno mismo.

Podría decirse que esas Historias urbanas se hallan partidas en dos: las que propician por un lado, Jaume Albert y Pablo Martínez, frente a las consideradas por Carme Godella y Francisco Llop. Las dos primeras, poniendo directamente el acento en la extrañeza que provoca la propia ciudad, con sus eventos de masas o su paradójico vaciado en el límite fronterizo entre lo urbano y lo rural. Y las dos segundas, destacando precisamente todo lo contrario: la proximidad facilitada por el encuentro gastronómico y la cercanía del cliente que se aproxima al banco de toda su vida, dejando de lado el paradójico engaño de las preferentes.

Historias urbanas. Jaume Albert. La Llotgeta

Historias urbanas. Jaume Albert. La Llotgeta

Cuatro propuestas que, así, enlazadas, dibujan el perfil del sujeto posmoderno: cada vez más comunicado, merced al imparable desarrollo de la tecnología, y cada vez más aislado, fruto de la incapacidad para establecer contactos reales, de carne y hueso, que la aparente comunicación escamotea. Es decir, un sujeto instalado en el confort y en el placer que la sociedad del bienestar propicia, mientras siente que en esa red de superficiales contactos apenas se reconoce.

Jaume Albert lo hace con su serie Targets, instantáneas tomadas en la distancia y el anonimato que evocan las grandes concentraciones de masas (mítines, acontecimientos deportivos, proyecciones cinematográficas), para revelar esa ficción que, por un lado, nos atrae y, por otro, nos repele. Atracción generada por la pulsión escópica de esos espectaculares eventos que, a su vez, deja la sensación amarga del posterior vaciado a solas.

Historias urbanas. Pablo Martínez Muñiz. La Llotgeta

Historias urbanas. Pablo Martínez Muñiz. La Llotgeta

Los Maximalismos y otras poéticas del espacio invadido, de Pablo Martínez, siguen el rastro de esa contradictoria sensación entre lo pleno y lo vacío, que el artista sitúa en la periferia de las ciudades. Allí donde el ruido de las grandes urbes se confunde con la desolación de ciertos territorios fronterizos desaparece el sujeto, dejando la impresión de espacios abandonados a su suerte, que es la que le aguarda igualmente al individuo que se mueve entre dos aguas.

Carme Godella se interroga por la construcción de la identidad a través de la gastronomía, sin duda esencial para el ser humano. Fuente de placer, desde esas primeras sensaciones extraídas del seno materno, y de dolor, fruto de su carencia, la alimentación provoca sentimientos encontrados que los artistas de Carme Godella despliegan en su obra titulada precisamente Alimentació és paisatge. Un paisaje interior conformado a través de nuestra relación natural y artificial con la fuente alimentaria.

Francisco Llop, desde su despacho de una entidad financiera, pone su mirada en la cercanía de los clientes que a diario le visitan. Paradójica mirada entre lo que se entiende por fría relación con el abstracto dinero y sus empleados serviciales, y lo que Llop Valero transmite con su cámara, que viene a humanizar esos contactos entre cliente y trabajador de una oficina bancaria. De ahí el titulo de su trabajo: Banca personal. Nada que ver con la ficción programada para extraer comisiones del usuario convertido en cifra de cuenta corriente, y más que ver con la antigua relación de la persona que confiaba en la caja de sus ahorros. Historias urbanas, toda ellas, sobre las que merece la pena pensar. Ahí están, las cuatro y de dos en dos, en La Llotgeta.

Salva Torres

Rogelio López Cuenca / Elo Vega. La autoridad banal

Rogelio López Cuenca / Elo Vega
Efigies y fantasmas
Museo de Huelva
Inauguración: 3 de mayo
Hasta el 26 de mayo de 2013

Rogelio López Cuenca / Elo Vega. Monumento al fútbol. Imagen por cortesía de los artistas

Rogelio López Cuenca / Elo Vega. Monumento al fútbol. Imagen por cortesía de los artistas

Efigies y fantasmas es un proyecto de Elo Vega y Rogelio López Cuenca, realizado  con motivo de la Beca Daniel Vázquez Díaz (Diputación de Huelva) en su edición de 2011.

El proyecto, partiendo del rol del monumento como dispositivo de control social, recuerdo encubridor que opera dentro de una estrategia general de solapamiento y camuflaje de los conflictos sociales -velados por una imagen idealizada que intenta hacer pasar por beneficios colectivos y generales los intereses de los grupos dominante-, propone una cartografía alternativa, mediante la que rastrea, tras la fachada de la ciudad banal, las huellas de la ciudad inconsciente, realizando una especie de psicoanálisis colectivo de la conciencia grupal partiendo de las singulares características de la iconografía monumental de la ciudad de Huelva. 
El resultado –la edición de un libro-guía de los monumentos de la ciudad y el despliegue de un ejemplo de deriva por la misma en forma de exposición- se vertebra como un discurso poliédrico, compuesto de palabras y de imágenes, un collage de voces y de miradas sobre un territorio en el que destaca lo anacrónico del predominio de estéticas pasatistas, del heroico repertorio temático, de la vinculación a la iglesia católica de la mayoría de los personajes representados en los monumentos de la ciudad, de la descomunal desproporción, entre el número de mujeres y varones “homenajeados” y, en resumen, de la persistencia de una concepción patriarcal de la sociedad y su historia, basada en singulares hazañas y héroes que imponen y reafirman un discurso sexista, racista y clasista con la solemnidad en que se asienta su autoridad, sobre el silencio de aquello que excluyen.

Efigies y fantasmas es un poema circulatorio, un recorrido aleatorio a partir de una serie de imágenes destacadas de la iconografía pública de la ciudad de Huelva, una propuesta de relectura crítica de nuestro imaginario colectivo. 

Rogelio López Cuenca / Elo Vega. Monumento al Rocío. Imagen por cortesía de los artistas

Rogelio López Cuenca / Elo Vega. Monumento al Rocío. Imagen por cortesía de los artistas

 
Elo Vega y Rogelio López Cuenca colaboran en proyectos de investigación y creación, -trabajos artísticos que son al mismo tiempo dispositivos de crítica de la cultura como instrumento político- mediante producciones audiovisuales, exposiciones, publicaciones, intervenciones en espacios públicos y trabajos en la red, que abordan los procesos de generación y reproducción de ideología y la construcción de las identidades.
 
Han trabajado conjuntamente en diversos proyectos como:
 

Valparaíso White NoiseValparaíso, Chile, 2012; Surviving PicassoMálaga, 2012. Saharawhy.net, CAAM. Las Palmas, 2011. Mapademexico.org. México D.F. 2011.“Historia de dos ciudades” en ATOPIA. Arte y ciudad en el siglo XXI, CCCB. Barcelona,2010 Gitanos de papel, Jerez de la Frontera, 2009, y Bienal de Arte Paiz, La Antigua, Guatemala, 2012, Walls, para Geografías del Desorden, Universidad de Valencia, Cabildo de Fuerteventura y Centro de Historia (Zaragoza). 2007. 

Rogelio López Cuenca / Elo Vega. Monumento a Colón. Imagen por cortesía de los artistas

Rogelio López Cuenca / Elo Vega. Monumento a Colón. Imagen por cortesía de los artistas