Tres artistas convergen en Adelantado

‘Modalidades de lo visible’, ’Un Dos One Two’ y ‘Anganxada’ de Irma Álvarez-Laviada, Camila Oliveira Fairclough y Clarence Guéna
Galería Luis Adelantado y Boiler Room
C/ Bonaire, 6 Valencia
Inauguración: jueves 24 de noviembre a las 20h

Noviembre finaliza con mucha fuerza en la galería Luis Adelantado donde vamos a poder disfrutar de la obra de tres artistas que inaugurarán al mismo tiempo y por primera vez en un mismo espacio.

Irma Álvarez-Laviada (Gijón, 1978) presenta ‘Modalidades de lo visible’, su primera exposición en la galería Luis Adelantado. La artista gallega desarrolla su tesis en la Universidad de Vigo, bajo el siguiente título; El vacío como despliegue autorreflexivo de la propia obra. Sin duda, este trabajo de investigación dota de un carácter teórico a su obra y esto, se aprecia en la solvencia formal de las mismas. También supone toda una declaración de intenciones en torno a su trabajo plástico en el que la pintura traspasa los propios límites de la materia, acercándose a los modos de hacer y pensar, propios de la escultura y la instalación. Dentro de esta idea, cabe destacar el interés de Irma por la noción de vacío, que es punto de partida de algunas de sus obras más representativas.

En ‘Modalidades de lo visible’, podemos encontrar una serie de piezas que nos interpelan sobre los propios límites de la percepción. Un guiño que alude al intelectual John Berger y su Modos de ver. La mirada, no es inocente, siempre emana conciencia y decide aquello que es visible. La elección es también, por lo tanto, un modo de lo visible.

Las obras de Irma, muestran vacíos susceptibles de ser completados por la mirada. Otros trabajos, nos hablan de lo cotidiano reconvertido en obra gracias a una mirada que les dota de sentido a través de la transitoriedad del presente.

En segundo lugar, ‘Un Dos One Two’ de la artista Camila Oliveira Fairclough. Camila trabaja en torno a la idea de pintura, entendida de un modo amplio. Reflexiona a través de sus lienzos —más de quince telas, todos ellas de diverso formato— en los que plasma superficies de color envolventes, con frases que emanan de su día a día, sus vivencias, sus intereses y su experiencia. La artista entiende el lenguaje como forma, como algo objetual que trasciende las dos dimensiones que le otorga el lienzo. Le interesa mucho la relación entre las palabras como objeto, y el contenido que encierran.

Obra de Camila Oliveira Fairclough. Imagen cortesía Luis Adelantado.

Obra de Camila Oliveira Fairclough. Imagen cortesía Luis Adelantado.

Para la exposición ‘Un Dos One Two’ la artista posa su atención sobre una serie de frases que hacen relación al cuerpo en movimiento. Estas frases evocan movimiento, un imaginario etéreo en el que la danza tiene una presencia latente. Las palabras se convierten por lo tanto en una especie de imágenes con autonomía propia, y que como destaca la artista están relacionadas entre sí. De hecho, le interesa mucho el diálogo que se crea entre ellas, tanto a nivel de contenido como formal.

Citando palabras de la propia artista «Mi acercamiento a la abstracción,
está muy ligada al movimiento neoconcreto brasileño. Con artistas como Hélio Oiticica y Lygia Clark, que parten de la geometría y el color, como camino natural hacia la concepción espacial, el objeto y la performance. Ellos absorbieron las vanguardias de un modo muy intuitivo. Me siento próxima a esta actitud no-dogmática, más experimental».

Por último, ‘Anganxada’ de Clarence Guéna se alimenta de un imaginario que modifica a modo de palimpsesto o grabado de nuevo. A través de diferentes técnicas como el escariado industrial, el punto de cruz o la pintura como medio que trasciende entre lo clásico y lo contemporáneo. Su práctica se visibiliza como un juego entre el know-how y la ejecución mecánica y fabril.

Obra de Clarence Guéna. Imagen cortesía de Luis Adelantado.

Obra de Clarence Guéna. Imagen cortesía de Luis Adelantado.

Se puede afirmar pues que, estas pinturas se componen de sucesivas cubiertas. El milhojas resultante de este proceso, se graba y superpone con representaciones arquetípicas, desvelando en su propia sutileza una abstracción latente.

El proyecto que se muestra en Boiler Room, pone en relación sus trabajos, híbridos entre pintura, grabado y capas superpuestas con el propio espacio de la galería, que se convertirá en un lienzo más sobre el que exponer sus ideas. De hecho, dos de los muros estarán cubiertos con papel pintado que, siguiendo la retórica de las piezas de Guéna, dejará entrever su interior a través de capas sucesivas.

Llegado este punto, las múltiples capas emergentes de la propia exposición, se convertirán en algo único. Haciéndose eco del gesto de la pintura, en un diálogo entre el gesto propio de lo ornamental, en contraste con la crudeza del gesto.

Enrique Rubio: “La nostalgia está de moda”

Desayunos Makma en Lotelito
Con Enrique Rubio, propietario de Cuadernos Rubio y autor de ‘Mi mamá me mima’ (Espasa)
Entrevistado por Vicente Chambó y Salva Torres, del equipo de dirección de MAKMA

Enrique Rubio lo reconoce, primero por lo bajini y luego abiertamente: “Nos la han atribuido, pero la verdad es que no se encuentra en los Cuadernos Rubio”. Se refiere a la famosa frase Mi mamá me mima, ahora convertida en título del libro que viene a rendir homenaje a su padre Ramón Rubio, fundador de la empresa en 1959, y que supone “un viaje a la nostalgia”. Viaje a través de imágenes y frases recordatorias de aquellos primeros cuadernos de caligrafía y matemáticas aparecidos en el franquismo. Eso sí, la frase ya es propiedad de la empresa valenciana: “La hemos registrado”.

Enrique Rubio, con Eva Montesinos al fondo, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Enrique Rubio, con Eva Montesinos al fondo, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Enrique Rubio recogió el testigo de su padre ya avanzada la década de los 90, tras escuchar a alguien decir: “¿Pero aún existen los Cuadernos Rubio?” Y lo primero que hizo, en un momento de pérdida de identidad de la empresa, fue recuperar la imagen tradicional de los colores verde y amarillo de los cuadernos, y cambiar las frases con el fin de adaptarlas a los nuevos tiempos. De aquellas ‘África está habitada por negros’, ‘Los indios viven en chozas’ o ‘¿Cumples los diez mandamientos?’, se ha pasado a frases comprometidas con la igualdad, el medio ambiente, las energías renovables o la salud.

Enrique Rubio, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Enrique Rubio, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

“En los periodos de bonanza es cuando hay que prepararse para la crisis”

“De la marca no se vive y había que modernizarse”, explica Enrique Rubio. Modernización en los contenidos y en la forma de trabajar en plena era de Internet. De hecho, el 29 de octubre inauguran imprenta en su nueva nave de Quart de Poblet, donde además presentarán ese mismo día su Aula Museo en la que se recrea un aula de los años 60 con productos de la época.

Todo ello después de crecer en facturación y de vender “más que hace siete u ocho años”. ¿La clave? “En los periodos de bonanza económica hay que prepararse para la crisis, porque sabemos que éstas son cíclicas”. Lo que ha permitido a Cuadernos Rubio ser en todo momento una empresa saneada con facilidad a la hora de obtener financiación bancaria en tiempos de vacas flacas. Su salto al mercado alemán hace un par de años así lo demuestra. “Se vende en Alemania, pero cuesta”, reconoce Rubio, aunque subraya que se trata del mismo problema con el que se encontró su padre cuando empezó en España. También está previsto impulsar la publicación en Latinoamérica: “Está previsto que lo hagamos en 2016”.

Enrique Rubio, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Enrique Rubio, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

“Ahora los niños escriben mucho menos; su infancia es la del ordenador”

Mi mamá me mima, cuya redacción de textos para la editorial Espasa ha sido obra de Mariola Cubells, va en esa línea de recuperar el pasado con vistas a impulsarse hacia el futuro. “Se está poniendo de moda lo retro; su poder nostálgico”. Enrique Rubio no sabe exactamente por qué, pero lo cierto es que la nostalgia vende. “A la gente le emociona recordar las tardes en que coloreaban alguno de aquellos cuadernos”.

Ejemplar del libro 'Mi mamá me mima', de Enrique Rubio, en los Desayunos Makma de Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Ejemplar del libro ‘Mi mamá me mima’, de Enrique Rubio, en los Desayunos Makma de Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

O los ejercicios de caligrafía. “Ahora los niños escriben mucho menos, porque su infancia es la de los ordenadores, los videojuegos, las multipantallas o los iPads”. Y, sin embargo, “se ha demostrado que la caligrafía tiene un valor pedagógico muy grande, porque estimula partes del cerebro que en la infancia se halla en plena transformación”. De ahí quizás el éxito hoy en día de Cuadernos Rubio. Como se recoge en el libro, “si alguien en aquel momento le hubiera dicho [a su padre] que en 2014, por ejemplo, se iban a vender más de cuatro millones de ejemplares de aquellos cuadernillos artesanales, probablemente se hubiera partido de la risa”.

Enrique Rubio, con Eva Montesinos a su lado, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito, con Salva Torres (de blanco) y Vicente Chambó. Foto: Fernando Ruiz.

Enrique Rubio, con Eva Montesinos a su lado, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito, con Salva Torres (de blanco) y Vicente Chambó. Foto: Fernando Ruiz.

“En Cataluña existe un nacionalismo muy potente”

En el mercado nacional, Cuadernos Rubio se vende casi por igual en casi todas las comunidades autónomas. “Quizás algo más en Andalucía, por tener más población”, y algo menos en Cataluña, “porque si estás solo en castellano te penaliza, cosa que no ocurre en Valencia, ni tampoco en Galicia o el País Vasco”. Con todo, hace tres años que se ha traducido al catalán y, como destaca Rubio, “se nota en las ventas”. Como se nota, a tenor de su experiencia, que en Cataluña “existe un nacionalismo muy potente”.

La noticia en El Mundo Comunidad Valenciana

Salva Torres

Masako Takahashi, ideas descabelladas

Masako Takahashi
Galería Charpa
C / Tapinería, 11. Valencia

Masako Takahashi, estadounidense de origen japonés, habla igual que trabaja su obra: con tiempo y una infinita paciencia. De hecho, utiliza esas dos palabras (tiempo y paciencia) para explicar lo que hace, cuando se le interroga acerca de algunas de las piezas que muestra en la Galería Charpa de Valencia. Su estancia en México le permite expresarse con un castellano cuyas palabras va hilando a un ritmo idéntico al de su proceso creativo. Creación para la cual se sirve de kimonos y diversas telas preciosas, sobre las cuales escribe sus pensamientos o ideas descabelladas.

Obra de Masako Takahashi en la Galería Charpa de Valencia.

Obra de Masako Takahashi en la Galería Charpa de Valencia.

Porque Takahashi, de ahí la literalidad de su escritura descabellada, trabaja con sus propios cabellos a la hora de construir unas frases que, como no podía ser de otra manera dado el frágil material utilizado, le lleva un tiempo infinito. En este sentido, diríase que la tradición oriental que corre por sus venas libra silenciosa batalla con las prisas inherentes a la Norteamérica de su nacimiento. Por otro lado, es como si retomara, paradójicamente, una tradición occidental hasta hace bien poco practicada en nuestras escuelas: la caligrafía.

Obra de Masako Takahashi en Galería Charpa.

Obra de Masako Takahashi en Galería Charpa.

Takahashi, al hilo, nunca mejor dicho, de la parsimonia a la que le obliga el fino trenzado de sus propios cabellos, va escribiendo sobre telas igualmente delicadas, conformando una obra de sutiles ramificaciones. Por un lado, la más obvia, relacionada con labores del hogar tradicionalmente femeninas. Pero, por otro, su arte bien pudiera asociarse con el trabajo de aquellos monjes amanuenses que tan pacientemente copiaban sus manuscritos ajenos al tiempo que les llevaba su ímproba tarea.

Obra de Masako Takahashi en Galería Charpa.

Obra de Masako Takahashi en Galería Charpa.

Una de las piezas de la exposición demuestra tamaña laboriosidad, si bien resulta extensible al conjunto de las obras exhibidas. La propia Takahashi lo explica: “En esta tira de papel de 12 metros, que es la longitud de tela necesaria para hacer un kimono, voy escribiendo frases más cortas o más largas dependiendo del cabello, al tiempo que voy dejando espacios en blanco en función de los días que no trabajo”. Frases escritas, por tanto, con la “tinta” de sus cabellos, relacionando así lo que directamente proviene de su cabeza con el tejido que en muchos casos envuelve el propio cuerpo.

Obra de Masako Takahashi en Charpa.

Obra de Masako Takahashi en Galería Charpa.

La obra de Masako Takahashi conecta, pues, la mente y el cuerpo, en una especie de espiral que se autoabastece. Del cabello a la tela y de la tela a los múltiples pensamientos, reflexiones o ideas, sin duda descabelladas, que destilan sus delicadas piezas. Piezas que parecen a su vez pentagramas de una música tejida con acordes o finísimas cuerdas salidas de su vasta melena. Sin prisas, ajena al tiempo de la extrema laboriosidad del producto en serie, Takahashi va depositando en sus telas una escritura cuya caligrafía adquiere ecos milenarios.

“Tiempo y paciencia”, insiste la artista. Ahí es nada. La obra que muestra en la Galería Charpa nos viene a recordar dos cosas para las cuales estamos peor preparados los ansiosos consumidores de la sociedad del bienestar. Las ideas descabelladas de Masako Takahashi tienen mucho que ver con ello. Un trabajo para tirarse de los pelos, en el mejor sentido de la palabra.

Obra de Masako Takahashi en la Galería Charpa de Valencia.

Obra de Masako Takahashi en la Galería Charpa de Valencia.

Salva Torres