Baldomero Pestana: retrato a la intelectualidad del s. XX

Baldomero Pestana
Castroverde, Lugo, 1917 – Bascuas, Lugo, 2015
Con motivo del quinto aniversario de su fallecimiento

Baldomero Pestana nació en Pozos, una aldea de Castroverde de la provincia de Lugo (Galicia) el 28 de diciembre de 1917. Hijo de madre soltera, con las dificultades que eso suponía, pronto emigró para Argentina junto a su abuela y sus tíos, pues su madre ya había marchado allí poco después de que él naciera. De aquella pequeña aldeita gallega guardará sus primeros recuerdos infantiles: el río, los mosquitos de colores, los prados verdes… Pestana decía que su infancia había sido como una novela de Dikens, y que todos sus tesoros cabían en una vieja lata que guardaba bajo el colchón. Allí escondía cualquier cosa que le resultara valiosa: ilustraciones de revistas, anuncios de artilugios etc.

A los once años su tío Pedro lo inició en el oficio de sastre; aquello no le gustaba, le resultaba aburrido, una puntada siempre venía después de la otra dejando poco espacio para la imaginación. Cuando tenía algo de tiempo libre acudía a la librería “Fray Mocho” para ayudar; no le pagaban, pero le hacían un pequeño descuento en los libros que compraba; “Me llamaban el sastrecillo valiente; de día cosía y de noche leía, estaba en con gente culta y estudiaba”; y es que los libros siempre serían su salvación, tanto en la infancia como en la vejez.

A los 18 años ya trabajaba para grandes sastrerías, y con su perseverancia y su buen hacer consiguió independizarse de su tío Pedro. Un día, Ricardo Cela Rayan, un poeta amigo suyo, le dijo de apuntarse juntos a un curso de fotografía que impartían en Buenos Aires los mejores profesores; Baldo aceptó encantado. Después de dos año estudiando en aquella Academia resultó ser el alumno más brillante: “supe que mi salvación estaba allí, el artista que estaba escondido en mi pudo salir”.

En 1957 decidió dejar la Argentina peronista y marchar al Perú. En Lima por fin obtuvo el título universitario que lo capacitaba como reportero gráfico. Fue entonces cuando comienza su colección de retratos. En Lima su trabajo, sus relaciones, y su misma preocupación y amor por el arte, la literatura, la música y la política, lo llevó a conocer a esta intelectualidad de la que de algún modo él formaba parte. Casi diez años después, con su traslado a París, continúo su “silenciosa” colección.

Retrato realizado por Pestaña a Gabriel García Marquez y dedicado por el escritor.

Baldo no solo tuvo la intuición de escoger a artistas y escritores que después destacarían dentro de la élite cultural, sino que los retrató con un trabajo sumamente bello y de composición perfecta. Para él, meticuloso y detallista en lo que hacía, todo aquello que apareciera en la imagen tenía suma trascendencia, y no dejaba nada al azar “Yo ganaba en las composiciones. El sitio es parte del retrato, de la composición. La figura es para mi un complemento o al revés, a veces compongo la escena a partir de la figura en el lugar” Es el retrato siempre, un diálogo entre dos, en el que el fotógrafo se expresa a sí mismo a través de la imagen del otro, y al mismo tiempo, captura su esencia y personalidad. Por el contrario, el retratado se somete a una doble intención; la de mostrarse como es y la de mostrar que quiere que vean los demás de él. Como se conjugan todos estos aspectos en la foto es lo que crea ese diálogo, esa comunicación irrepetible entre dos.

El mismo Baldo reconocía como influencia los fotógrafos americanos como Irviang Penn, en el que se aprovechaba aquello que se tenía cerca, un rincón o la luz de una ventana. También manifestaba su admiración por Henri Cartier-Bresson, quien, con sus fotografías de exteriores, mostraban un ojo siempre atento al instante perfecto, el ojo entrenado que todo fotógrafo debía poseer.

En el estudio trabajaba con luz artificial; era fotografía comercial, pero en sus fotos personales prefería la luz natural. Recuerda con cariño la luz limeña, su forma de incidir en los objetos permitía que la cámara captara con precisión los matices de color, mientras que en Paris la luz era más seca, y no tan favorable para el retrato. Baldo llevaba siempre consigo, además de sus negativos, libros y música, sus cámaras Hasselblad, Linhof y Rolleiflex. La Rolleiflex fue una cámara muy popular en los 50, utilizada por Diane Arbus, Vivian Maier o Robert Doisneau además de por muchos otros fotógrafos de estudio, moda y viajes.

Retrato de Enrique López Albújar (Lima, 1963)

Uno de los primeros artista a los que retrató fue a Enrique López Albújar. Baldo aún recordaba entre risas lo primero que dijo el escritor al ver el retrato que le había echo: “si, acá estoy yo esperando la muerte”. Muchos son los retratos que conforman la colección de Baldo, que se fue creando prácticamente sin quererlo, sin la concepción de crear ninguna colección. Entre las más destacables está la de José María Arguedas, escritor, poeta, traductor, profesor, antropólogo y etnólogo peruano, gran estudioso de la cultura indígena. Para Baldo esta era “la foto”. Tan solo un mes después Arguedes se suicidó, y en la fotografía ya se percibe esa melancolía.

Retrato de José María Arguedas (Lima, 1964)

También retrató a Ciro Alegría, escritor, político y periodista peruano, que junto con Jose María Arguedes es uno de los máximos representantes de la narrativa indigenísta. Fotografío maravillosamente a la poeta peruana Blanca Varela, tan querida en su país, y a la escultora de la misma nacionalidad Cota Caballo. A Carlos Fuentes, escritor, intelectual y diplomático mejicano, uno de los autores más destacados de su país y de las letras hispanoamericanas. Retrató a Yuya de Lima, escritora venezolana y a Carlos Castasgnino, pintor, arquitecto y dibuante argentino.

Retrato de Blanca Varela (Lima, 1966)

Entre sus fotografías está también la de Mario Vargas Llosa, escritor peruano y uno de los más importantes novelistas y ensayistas contemporáneos, cuya obra ha cosechado numerosos premios, entre ellos el Cervantes de las letras españolas y el Nobel de Literatura. A Pablo Neruda, poeta chileno, considerado entre los mejores y más influyentes artistas del siglo XX o a Severo Sarduy, que fue narrador, poeta, periodista y crítico de literatura y arte.

Retrato de Mario Vargas Llosa (Lima, 1961)

Junto a ello retrató a personalidades notables en el mundo de la política tales como los diplomáticos peruanos Álvarez Brun y Plascencia. También llegó a retratar al político y fundador del partido Aprista y candidato a la presidencia del Perú Víctor Raul Haya de la Torre, retrato que se ha acabado por convertir en un icono del país, incluso está en la sede del partido Aprista en Lima y cuando hay manifestaciones lo sacan a la calle.

Otra de las facetas de Baldo es la del fotógrafo viajero, atento a la realidad social de su tiempo. Es un fotógrafo capaz de captar la esencia de un instante, con un lenguaje que oscila entre su amor por lo clásico, que se traduce en la composición medida y sopesada, y su admiración por la vanguardia, en la que introduce el juego y la experimentación.

Lima, 1957-66.

Niños, viajeros y mendigos son constantemente retratados e inmortalizados por la atenta mirada de Pestana. Parece interesarle el tiempo discurriendo a toda velocidad, seres que están de paso. Se muestra siempre atento al pulso de las ciudades, esperando retener en su cámara la imagen precisa que refleje ese ritmo interno.

En la fotografía de Baldo, ese ojo entrenado de Henri Cartier Bresson que tanto admiraba, se manifiesta en unas imágenes que buscan la poesía de lo común, de la cotidianidad, de aquello que se repite en la vida una y otra vez. Se ha dicho que es un fotógrafo de susurros, de susurros que no temen plasmar evidentes denuncias.

Lima, 1957-66.

Un tema recurrente en la fotografía de Pestana es el de los niños; en ocasiones solos y otras con sus madres, que cargan con ellos en sus espaldas o al brazo. No importaba el tipo de encargo, entre la multitud, Pestana siempre distinguía a los pequeños. Los retrata con ternura, rechazando cualquier tipo de cursilería, mostrando su belleza e inocencia, pero también la dura vida de los niños, que en muchos casos está llena de violencia y de miseria. Al mismo tiempo, busca captar la dignidad de sus rostros, mostrando también su alegría, su cotidianidad, siendo fiel a lo que Cornell Capa pedía al fotoperiodismo: tratar de que el sentimiento humano genuino predomine sobre el cinismo comercial y el formalismo desinteresado. El propio Baldo decía: “Sus ojos (los de los niños) son una fotografía de inocencia pura y la inocencia pura es poesía pura (…) No dejemos de ser niños. Yo soy un poco niño también”

Paris, 1980.

Mostró además un gran interés por retratar el desnudo femenino. Siguiendo la rigurosa estela de Edward Weston, que ya en los años veinte había buscado la belleza que esconde el cuerpo desnudo y parcelado de la mujer y, en otras ocasiones, inspirándose en el trabajo de Man Ray, que había experimentado con la solarización y el desnudo femenino. Ya en Lima realizó algún retrato que posteriormente mostró en la exposición de 1966, sin embargo, el grueso de su estudio del desnudo lo realizó en Paris. Para este tipo de fotografías, la modelo principal, aunque no la única, sería su mujer Velia. Entre sus mejores piezas destaca un desnudo que parece un evidente homenaje a Magritte, en el que el cabello de la modelo le oculta el rostro. Del mismo modo, otra de sus fotografías parece ser un homenaje a la obra de Coubert “El origen del mundo”. Baldo siempre declaró su amor incondicional por las mujeres, especialmente por la mujeres libres que no temen serlo.

En sus fotografías, su ojo sabía introducirse amorosamente por cualquier rendija, también la del alma humana, y entonces retrataba algo que va más allá de la apariencia de las cosas. Se adentraba poco a poco en el otro, en lo otro, y captaba su misma esencia. Su respeto por lo frágil, por lo sencillo, se materializa en el inmenso cariño con el que están tratados sus niños o sus mendigos. Baldo tenía la capacidad de inferir alma a lo inanimado de la imagen, convocaba en sus obras una profundidad difícil de manifestar.

*Conocí a Baldomero Pestana en 2014, cuando a mis 15 años trataba de obtener la conocida beca que otorgaba la Ruta Quetzal. Acudía a nuestra entrevista algo nerviosa, imaginando que aquel artista, ya de avanzada edad, sería un hombre serio, tal vez severo, y con poco interés en lo que una jovencita quisiera preguntarle. La realidad fue muy distinta… me encontré con un rostro amable y sonriente, que hablaba en un melodioso castellano que aunaba su gallego natal, con los tonos sudamericanos de su residencia en Perú y Argentina, y un deje del francés, asumido en su larga estancia en Paris.

Sofía Torró Álvarez

Javier Izquierdo: #passionformagaluf

Javier Izquierdo, #passionformagaluf
Galería La Real
Camí de La Real, 5. Palma de Mallorca

 

Javier Izquierdo. #passionformagaluf. Imagen cortesía de Galería La Real.

Javier Izquierdo. #passionformagaluf. Imagen cortesía de Galería La Real.

“Sancionada con entusiasmo como la nueva Bohemia artística, comparada efusivamente con la Rive Gauche de París o con el Soho de Londres, Lower East Side se convirtió en el paradigma de la moda más extremada de Nueva York. Las galerías de arte, los elegantes clubs, las escuelas de danza y los intrépidos bares-caverna fueron la avanzadilla de la reinversión económica. Y también los restaurantes. Un periodista del Wall Street Journal describe así las posibilidades culinarias de este territorio comanche: ‘Para cenar, un restaurante nuevo de la Avenida C, Bernard, ofrece cocina francesa orgánica. Unas ventanas de vidrio traslúcido protegen a los comensales de la vista de los bloque de viviendas quemados del otro lado de la calle, mientras mordisquean sus filetes de ternera a 18 dólares’. Por supuesto, los pobres, los abandonados y los sin techo del barrio resultan casi invisibles, incluso aunque los vidrios no fuesen traslúcidos. El esqueleto del edificio del cual han sido desalojados es lo único que amenaza con entrometerse”.[1]

Javier Izquierdo. #passionformagaluf. Imagen cortesía de Galería La Real.

Javier Izquierdo. #passionformagaluf. Imagen cortesía de Galería La Real.

Algunas imágenes preferiríamos no verlas, pero eso no evitará que los hechos se sucedan. Nuestros resortes de autodefensa se conectan para evitarnos el mal trago de ver aquello que nos desagrada, las escenas que nos incomodan, las situaciones que se escapan al canon publicitario de una existencia perfecta y ortodoxamente feliz. Pero la realidad es persistente y se sobrepone, una y otra vez, hasta dejar patente su huella en nuestras retinas, queriendo tintar de normalidad su reflejo.

Javier Izquierdo. #passionformagaluf. Imagen cortesía de Galería La Real.

Javier Izquierdo. #passionformagaluf. Imagen cortesía de Galería La Real.

La creación de la imagen ambiental es un proceso bilateral entre observador y observado. Lo que él ve se basa en la forma exterior, pero la manera como interpreta y organiza esto, y cómo orienta su atención, influye a su vez en lo que ve. “El organismo humano es sumamente adaptable y flexible, y diferentes grupos pueden tener imágenes sumamente diferentes de la misma realidad exterior”.[2]  En ocasiones una campaña publicitaria puede mostrarnos un entorno convertido en paraíso terrenal para legitimarse como destino vacacional, pero quizás lo que el turista encuentre sea el  abismo por el que se precipitan las más básicas normas de convivencia y civismo. Así funciona la doble moral cuando el negocio entra en juego y así lo pone de manifiesto las imágenes de Javier Izquierdo. Nuestra cultura, a diferencia de otras, prefiere esconder el fracaso y disimular el error, por lo que nuestra evolución se convierte en una tarea complicada, pues es por medio de esos reconocimientos que lograríamos subsanar déficits que hace ya mucho que nos acompañan.

Javier Izquierdo. #passionformagaluf. Imagen cortesía de Galería La Real.

Javier Izquierdo. #passionformagaluf. Imagen cortesía de Galería La Real.

Mientras que el fotoperiodismo se mantiene ligado a la inmediatez y la caducidad de la noticia, el reportaje se introduce en un territorio atemporal para narrar y documentar un acontecimiento. La llegada del archivo y el documento gráfico al territorio del arte no es nueva, en este caso se produce en Palma con el trabajo #passionformagaluf de Javier Izquierdo, de la mano de la Galería La Real. Sin embargo, es poco habitual que una galería de arte apueste por mostrar un conflicto que sucede en su propio territorio. Siempre es más cómodo comprometerse con causas lejanas que tomar posición en asuntos que nos quedan cerca, pues el riesgo asumido es mayor. Tanto el autor como la galería ratifican con este proyecto una actitud firme, que dista del buenismo caritativo con el que miramos los males ajenos. El lugar es “aquí” y el tiempo es “ahora”, pues para evitar la impostura que continuamente reverbera deberemos empezar por ponernos delante de un espejo. La incomodidad está servida.

Javier Izquierdo. #passionformagaluf. Imagen cortesía de Galería La Real.

Javier Izquierdo. #passionformagaluf. Imagen cortesía de Galería La Real.

El trabajo de Javier Izquierdo se enmarca en el documentalismo clásico, captando instantes sobre los que se posa su cámara, pues no sólo en los conflictos armados se libran batallas. Magaluf, una zona de explotación turística intensiva en la isla de Mallorca, ha sido el entorno elegido por el fotógrafo. Desarrolla un trabajo documental que persigue plasmar la cotidianidad de un lugar que se transforma con la llegada masiva de jóvenes británicos en su mayoría, en una inacabable búsqueda de alcohol y sexo. Las imágenes recopiladas no son un signo de lo excepcional, sino que reflejan el paisaje habitual durante ciertos meses del año. El lugar se ha convertido en un parque temático del desfase, en el que los excesos se suceden como parte de una misma representación que cambia de actores cada día sin que varíe el hilo argumental. Ese bucle sin fin, esa masa embrutecida, representa el fracaso de cualquier constructo educativo en una sociedad desarrollada.

Javier Izquierdo. #passionformagaluf. Imagen cortesía de Galería La Real.

Javier Izquierdo. #passionformagaluf. Imagen cortesía de Galería La Real.

Cuando la prioridad es la rentabilidad económica a corto plazo, se aplican políticas que obvian la sostenibilidad ambiental y las consecuencias sociales de promocionar esos modelos de relación. Seguramente los propietarios de las corporaciones hosteleras no quisieran para sus hijos el tipo de holidays en el que han basado su explotación de negocio. Esta es la “cara B” del modelo turístico y económico de la isla, la que no aparece en los folletos, aunque progresivamente ha ido acaparando espacio en la crónica de sucesos de los informativos.

Javier Izquierdo. #passionformagaluf. Imagen cortesía de Galería La Real.

Javier Izquierdo. #passionformagaluf. Imagen cortesía de Galería La Real.

Con este trabajo fotográfico Javier Izquierdo evita los juicios morales, pues lo que persigue es hacer consciente al espectador de su responsabilidad. El ciudadano debe recuperar su autoridad sobre las decisiones administradas desde los órganos del poder político y económico, esa es la gran transformación social que debiera desarrollarse. Lograr el reempoderamiento implica deshacerse de la actitud de indiferencia propiciada por la democracia representativa, carente de fórmulas para la participación, que solo designa a los ciudadanos la función de acudir a las urnas, deseando de inmediato que vuelvan al estado de sopor.

Javier Izquierdo. #passionformagaluf. Imagen cortesía de Galería La Real.

Javier Izquierdo. #passionformagaluf. Imagen cortesía de Galería La Real.

Las bases de esas transformaciones se deben planear en el terreno del sistema educativo, marcando objetivos claros que impulsen resultados lentos pero exponenciales. Es tiempo de desplazar el modelo educativo enraizado en los saberes memorísticos para extender otras formas de aprendizaje y formación integral de las personas, que contemple al individuo en su conjunto y contribuya al estímulo de sus potencialidades. Las tendencias de homologación personal, así como el desprecio de las singularidades humanas, se convierten en obstáculos que empobrece el principal yacimiento de riqueza que posee la sociedad: las capacidades de cada individuo.

Javier Izquierdo. #passionformagaluf. Imagen cortesía de Galería La Real.

Javier Izquierdo. #passionformagaluf. Imagen cortesía de Galería La Real.

No puede pasarse por alto el nivel de frustración de la juventud. La exacerbación lúdica recogida en las imágenes de Javier Izquierdo da signos de una huída a ninguna parte; seguramente porque no hay un lugar posible. Aplacar el dolor con alcohol y participar en un ritual colectivo de iniciación, puede que sea ese el modo antropológico de dar salida a un estado irretornable que conduce a la edad madura. Entre tanto algunos se quedarán por el camino, literalmente, otros puede que acarreen en sus vidas consecuencias de diferente índole y unos pocos, desde la barrera, comerciarán con esta explosión de júbilo conducida bajo patrones de consumo.

Javier Izquierdo. #passionformagaluf. Imagen cortesía de Galería La Real.

Javier Izquierdo. #passionformagaluf. Imagen cortesía de Galería La Real.

No anda escaso de razón Neil Postman cuando postula que, si bien hemos logrado obviar un mundo dominado por el fascismo temido por Orwell, estamos sin embargo inmersos en el peligro real de deslizarnos hacia un mundo, entrevisto por Aldous Huxley, en el que predomina el olvido y la irrelevancia. Orwell temía a quienes podían prohibir los libros, privarnos de información y alejarnos de la verdad, secuestrando nuestra cultura[3]. Huxley, sin embargo, temía que no hubiera razón para prohibir  los libros, porque nadie quisiera ya leerlos, temía que tuviéramos tanta aparente libertad, que nos convirtiéramos en seres pasivos y egoístas; temía que la verdad se ahogara en un mar de asuntos irrelevantes; temía que nos convirtiéramos en una cultura trivial.

Javier Izquierdo. #passionformagaluf. Imagen cortesía de Galería La Real.

Javier Izquierdo. #passionformagaluf. Imagen cortesía de Galería La Real.

Javier Izquierdo. #passionformagaluf. Imagen cortesía de Galería La Real.

Javier Izquierdo. #passionformagaluf. Imagen cortesía de Galería La Real.

Javier Izquierdo. #passionformagaluf. Imagen cortesía de Galería La Real.

Javier Izquierdo. #passionformagaluf. Imagen cortesía de Galería La Real.

José Luis Pérez Pont


[1] SORKIN, Michael. Variaciones sobre un parque temático. La nueva ciudad americana y el fin del espacio público. Gustavo Gili, Barcelona, 2004.
[2] LYNCH, Kevin. La imagen de la ciudad. Gustavo Gili, Barcelona, 1984.
[3] GARCÍA NOBLEJAS, Juan José. Medios de conspiración social. EUNSA, Pamplona, 1997.

Valencia y Perú, tan lejos, tan cerca

‘Perú. Martín Chambi – Castro Prieto’, organizada por DKV Seguros
‘La Valencia olvidada’, de Joaquín Collado
Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad (MuVIM)
C / Quevedo, 10. Valencia
Hasta el 6 de julio

Dicen que la primera fotografía fue realizada por Niépce hacia 1826. El título ya era elocuente: Vista desde mi ventana. La luz asoladora apenas dejaba ver muros, tejados y fachadas. Martín Chambi, casi un siglo después, se hizo cargo de esa luz borrosa, en su Cuzco natal, mejorándola en ese avance de la fotografía por captar con nitidez la realidad. Joaquín Collado, ya desde Valencia, siguió acercando la calle a su objetivo, prendado de los mismos rostros que Chambi captó a miles de kilómetros de distancia muchos años antes. Juan Manuel Castro Prieto, imantado por esa fotografía humanista, siguió los pasos de sus antecesores para darle una nueva vuelta de tuerca a esas imágenes tomadas a ras de tierra.

Fotografía de Joaquín Collado. Imagen cortesía del MuVIM.

Fotografía de Joaquín Collado en la exposición ‘La Valencia olvidada’. Imagen cortesía del MuVIM.

El MuVIM, inaugurando al alimón dos exposiciones, ‘Perú. Martín Chambi-Castro Prieto’ y ‘La Valencia olvidada’ de Joaquín Collado, no hace más que reconocer los estrechos vínculos que unen a los tres fotógrafos implicados, por muy distantes que sean geográficamente sus respectivas experiencias. “Lo local y lo global dialogando entre sí”, según destacó Joan Gregori, director del Museu Valencià de la Il.lustració i la Modernitat.

Fotografía de Juan Manuel Castro Prieto, en la exposición 'Perú. Martín Chambi - Castro Prieto', en el MuVIM.

Fotografía de Juan Manuel Castro Prieto, en la exposición ‘Perú. Martín Chambi – Castro Prieto’, en el MuVIM.

Martín Chambi (1891-1973) se hizo cargo de la sociedad peruana de principios del pasado siglo, haciendo buena la frase del propio Collado: “Me gusta fotografiar los ojos,…en los ojos está todo”. Y éste (Valencia, 1930), valiéndose de esa declaración de intenciones, reflejó la Valencia de los años 70 como si fuera un avezado carterista de imágenes prohibidas. Castro Prieto (Madrid, 1958), en comunión con ese “gusto por el ser humano”, según sus propias palabras, siguió el trayecto del maestro peruano para tomar las mimas calles, pero en color, del cronista visual Chambi.

Fotografía de Martín Chambi en la exposición 'Perú. martín Chambi - Castro Prieto', en el MuVIM.

Fotografía de Martín Chambi en la exposición ‘Perú. martín Chambi – Castro Prieto’, en el MuVIM.

Un siglo entero les contempla a los tres, arrancando con Martín Chambi, pasando por Collado y desembocando en Castro Prieto. Un siglo de fotografía a pie de calle, cuyo epígrafe de fotografía documental más que revelar cierta forma de mirar, lo que hace es ocultar la singularidad de sus imágenes. Chambi retrata de tal manera a sus personajes que, como decía Barthes, sus rostros parecen asaltar al espectador en el ‘punctum’ exacto en que algo se sale de su torpe adscripción documental. Lo mismo sucede con la Valencia de Collado: gitanos, prostitutas y diversas gentes de la calle son atrapadas por su cámara, dando cuenta de una vida que, aún congelada en el tiempo, parece renacer en cada mirada presente.

Fotografía de Martín Chambi, en la exposición 'Perú. Martín Chambi - Castro Prieto', en el MuVIM.

Fotografía de Martín Chambi, en la exposición ‘Perú. Martín Chambi – Castro Prieto’, en el MuVIM.

Juan Manuel Castro Prieto, conocedor de ambos, se siente fotógrafo a la antigua, más que artista. De ahí su atracción por esa calle repleta de gente, de personajes, de vivencias. “El paisaje y la arquitectura me interesan en cuanto que lo habita el ser humano”, dijo en la presentación de la muestra que le emparenta con Martín Chambi, organizada por la Diputación de Valencia y DKV Seguros, y comisariada por Alejandro Castellote y Alicia Ventura. Dialogando en la Sala Parpalló con el maestro peruano, las casi 100 imágenes de Chambi y Castro Prieto evocan el Perú habitado por indígenas alejados del exotismo folclórico e impregnados de dignidad.

Fotografía de Juan Manuel Castro Prieto. Imagen cortesía del MuVIM.

Fotografía de Juan Manuel Castro Prieto. Imagen cortesía del MuVIM.

Luis Carrasco, comisario de ‘La Valencia olvidada’, aseguró que el espectador que acuda a la exposición de Collado se sentirá “observado” por esos personajes capturados al natural. “Sabía lo que me jugaba”, dijo Collado, que tosía cada vez que tomaba una foto para silenciar el ruido del disparo. Esa fotografía callejera, que comparte con Martí Chambi y Castro Prieto, fruto de un intenso humanismo, es la que acerca a Valencia y Perú, más allá de distancias espaciales y temporales.

Fotografía de Juan Manuel Castro Prieto en la exposición 'Perú. Martín Chambi - Castro Prieto', en el MuVIM.

Fotografía de Juan Manuel Castro Prieto en la exposición ‘Perú. Martín Chambi – Castro Prieto’, en el MuVIM.

Salva Torres

Martin Parr: Los inconformistas

Martin Parr: Los inconformistas
La Virreina. Centro de la Imagen
La Rambla, 99. Barcelona
Inauguración: 16 de abril a las 19:30 h.
Hasta el 27 de julio de 2014

Hebden Bridge, en la década de 1970, lo tenía todo, especialmente una recién creada y animada comunidad de «forasteros» —jóvenes artistas refugiados de Manchester y Leeds en busca de estilos de vida alternativos y viviendas baratas. Pero también tenía el ambiente de un pueblo tradicional. Había una auténtica frutería a la antigua donde comprar manzanas reineta y granadas. Waites, el panadero, vendía tambaleantes pasteles de crema salpicados con raspaduras de nuez moscada y panes de malta calientes. Se podía comprar carbón, zuecos y pana (todos nos hacíamos nuestros propios pantalones en esa época). Y bajo las tradiciones se percibían raíces profundas: personas que habían sido vecinos y compañeros de trabajo durante décadas, comunidades de toda la vida, campos que habían sido cultivados por las mismas familias durante generaciones. Personas que se conocían unos a otros, que conocían cada árbol y cada piedra de sus campos, cada curva de la carretera.

Nave de costura de Redman, Scarbottom 1975-1980. © Martin Parr / Magnum Photos

Nave de costura de Redman, Scarbottom 1975-1980. © Martin Parr / Magnum Photos

Pero el Hebden tradicional también estaba en declive, las fábricas textiles cerraban y las antiguas industrias se iban a la quiebra. La arena de la rueda del molino seguía siendo negra, y la vida en los pueblos del valle podía ser muy dura. Existía una sensación de pérdida y melancolía en aquel lugar, y cierto resentimiento también en la gente que observaba a los hippies recién llegados restaurando ruinas y cultivando pequeñas parcelas. Empezaron a surgir refugios de escritura, estudios de escultura y alfarerías en fábricas textiles abandonadas y viejas granjas.

Martin había iniciado un exhaustivo estudio fotográfico de Hebden Bridge y la zona circundante. Fotografiaba los partidos de fútbol, a los criadores de ratones y palomas, a los guardabosques en la hacienda de Lord Savile, un club para maridos calzonazos y el restaurante Lady de Willie Sutcliffe en las alturas, donde hacían bizcochos borrachos en palanganas. Siempre daba una copia de la foto a quienquiera que fotografiara, para darle las gracias. Queríamos trabajar juntos y empezamos a documentar tímidamente elementos que parecían ser profundamente tradicionales o estar en declive, o ambas cosas a la vez. Empezamos poco a poco, en una carnicería en cuyo escaparate se exponían trozos de carne asada en enormes fuentes de porcelana ensangrentadas, y donde a los clientes aún se les cobraba en libras, chelines y peniques. Después pasamos al cine de Hebden Bridge iluminado a gas y a la Cliviger Coal Company, ya en Lancashire. Ninguno de los dos conducíamos, así que íbamos a todos sitios a pie, en bicicleta y a veces en autobús.

Hebden Bridge. 1975-1980. © Martin Parr / Magnum Photos

Hebden Bridge. 1975-1980. © Martin Parr / Magnum Photos

Quizá debido a su educación, a Martin le atraían mucho las capillas inconformistas que encontrábamos por todos sitios, muchas de ellas, o bien cerradas, o en declive terminal. Históricamente, los inconformistas se habían distanciado de la ceremonia, la liturgia y la arquitectura de la Iglesia de Inglaterra. Martin fotografiaba actos y cultos en una variada gama de lugares. Para nosotros, había algo en el etos de los inconformistas que nos recordaba a la idiosincrasia de West Yorkshire: trabajadores, frugales, mesurados, disciplinados, autosuficientes, aficionados al té y a la tarta.

En los treinta y tantos años que han pasado desde que nos fuimos, Hebden Bridge se ha convertido en una atracción turística, rebosante de cafeterías y tiendas de antigüedades y artesanía. Renovada y evocadora, es un baluarte de lesbianas y una animada ciudad dormitorio para profesionales que trabajan en Leeds, Bradford y Manchester. Pero algunas cosas siguen igual: las granadas siguen brillando en el escaparate de Holt y aún se puede comer una fragante tarta de crema en Waites.

Susie Parr
Texto extraído de la introducción del libro Los inconformistas. Martin Parr. Edición de 2013 La Fábrica

Limpieza anual de primavera previa al culto del Aniversario, Cornholme capilla metodista de Crimsworth Dean/ 1975-1980. © Martin Parr / Magnum Photos

Limpieza anual de primavera previa al culto del Aniversario, Cornholme capilla metodista de Crimsworth Dean/ 1975-1980. © Martin Parr / Magnum Photos

Los inconformistas, en la Virreina Centro de la imagen.

En 1975, cuando apenas acababa de salir de la escuela de arte, Martin Parr se puso a fotografiar las ciudades textiles de Hebden Bridge y Calderdale en Yorkshire; documentando así una forma de vida tradicional que entonces empezaba a desaparecer.

Los inconformistas acabó siendo un proyecto conjunto de Martin Parr y la escritora e investigadora Susie Mitchell. Mitchell empezó a escribir sobre las personas de los pueblos y de la zona, y también sobre las comunidades de fieles y de granjeros que Martin había estado fotografiando durante cinco años. Juntos han creado un documento en forma de libro, que se publica por primera vez en castellano, ya que fue editado en inglés, y al mismo tiempo, se presenta una exposición en el Virreina Centro de la Imagen.

Té del Aniversario, capilla metodista de Boulderclough/. 1975-1980. © Martin Parr / Magnum Photos

Té del Aniversario, capilla metodista de Boulderclough/. 1975-1980. © Martin Parr / Magnum Photos

El título The Non-Conformists (Los inconformistas) hace referencia a las capillas metodistas y bautistas que caracterizan esta zona de Yorkshire y define el espíritu independiente de su gente. A través de las fotografías, Martin documenta la vida cotidiana de los trabajadores de las fábricas textiles, los mineros de las minas de carbón, los granjeros de las montañas y los criadores de palomas.

El Antiguo Orden de los Maridos Calzonazos, asamblea general anual. Lunes de Pasqua, capilla de Nazebottom/ 1975-1980 © Martin Parr / Magnum Photos

El Antiguo Orden de los Maridos Calzonazos, asamblea general anual. Lunes de Pasqua, capilla de Nazebottom/ 1975-1980 © Martin Parr / Magnum Photos

La muestra expositiva se conforma de un total de 75 imágenes, en tirada del propio autor e impresiones en tintas pigmentadas.

La exposición Los Inconformistas es el preludio de la visita a la ciudad del fotógrafo Martin Parr prevista el 11 de junio cuando pronunciará la conferencia inaugural de la IV edición del OjodePez Photo Meeting Barcelona. El encuentro internacional de fotógrafos organizado por La Virreina Centro de la Imagen y La Fábrica que tendrá lugar los días 11,12 y 13 de junio.

Boda, capilla metodista de Crimsworth Dean. 1975-1980. © Martin Parr / Magnum Photos

Boda, capilla metodista de Crimsworth Dean. 1975-1980. © Martin Parr / Magnum Photos

BIOGRAFIA MARTIN PARR

«Mi mayor fascinación es tratar de convertir lo ordinario en extraordinario. Me siento increíblemente afortunado de ser fotógrafo y de tener la vida que tengo. Cada día es diferente, nunca me aburro. Me encanta poder viajar y conocer lugares y sitios nuevos cada día».

Martin Parr nació en Epsom, Surrey, Reino Unido, en 1952 . Cuando era un niño, su incipiente interés por la fotografía fue alentado por su abuelo George Parr, él mismo fotógrafo amateur. Parr estudió fotografía en la Politécnica de Manchester, entre 1970 a 1973.
Martin Parr es una figura clave del mundo de la fotografía, reconocido por su brillante sátira de la vida contemporánea. Autor de cerca de ochenta libros de fotografía, incluyendo Common Sense (2002),Our True Intent Is All for Your Delight (2003), y Life’s a Beach (2013), sus fotografías forman parte de la colección de museos de todo el mundo como el Getty Museum de Los Ángeles, el MoMA de Nueva York O la Tate Modern de Londres.
Desde que se iniciara en la fotografía el 1970, Parr se ha labrado una reputación internacional por su innovadora estética fotográfica, su peculiar visión del documentalismo social y su aportación a la cultura fotográfica, tanto británica como universal. Miembro de Magnum Photos desde 1994, ha ejercido de director artístico invitado de los Rencontres d’Arles el 2004 y otros festivales internacionales de renombre, y ha contado con retrospectivas de su carrera en grandes centros de arte como el National Media Museum del Reino Unido. El 2008, ganó el premio Baume et Mercier que concede PHotoEspaña en reconocimiento a su carrera profesional y a las contribuciones hechas a la fotografía contemporánea.

En los últimos 4 años Parr ha estado trabajando en un proyecto documental sobre el Black Country, una zona del West Midlands de Inglaterra. Phaidon publicará el tercer volumen de la Historia del Photobook durante 2014 y también está trabajando en un libro sobre la historia de los fotolibros chinos que publicará en inglés Aperture a finales de 2014 . Martin Parr ha publicado más de 80 libros de su propio trabajo y ha editado otros 30 más.

Subasta de los productos de la cosecha, capilla metodista de Pecket Well/. 1975-1980. © Martin Parr / Magnum Photos

Subasta de los productos de la cosecha, capilla metodista de Pecket Well/. 1975-1980. © Martin Parr / Magnum Photos

Susie Parr es escritora e investigadora, así como la autora de la obra The Story of Swimming (2011), muy aclamada por la crítica de Inglaterra.

Tres capillas de la zona se reunen para celebrar una ceremonia al aire libre/ West Vale Park, Halifax. 1975-1980. © Martin Parr / Magnum Photos

Tres capillas de la zona se reunen para celebrar una ceremonia al aire libre/ West Vale Park, Halifax. 1975-1980. © Martin Parr / Magnum Photos

Fernando Bayona y Erwin Olaf en Kir Royal Gallery

Erwin Olaf y Fernando Bayona: The life of the other
Kir Royal Gallery
C/ Reina Doña Germana, 24. Valencia
Hasta el 20 de abril de 2014

The life of the other reúne trabajos de Fernando Bayona y Erwin Olaf en Kir Royal Gallery. En ella hay una selección de imágenes de la última obra de Fernando Bayona, que se presenta en forma de serie, como proyecto de una investigación que está entre el puente de la fotografía documental y la fotografía escenificada.

Un proyecto que reflexiona sobre el uso del cuerpo como soporte laboral por parte de tres colectivos profesionales: los stripper o actores porno, haciendo un uso del cuerpo como objeto de deseo intangible, o también el caso de los chaperos, que son subordinables a través de una contraprestación económica.

El título de la serie hace referencia al juego de identidades y ficciones que llevan a cabo estos trabajadores para proteger su intimidad. Como una especie de “máscaras virtuales” que los disocia de su persona, un constructo de sí mismos como invención, para el desarrollo de su profesión, un personaje fingido que muta para adaptarse a las exigencias laborales o demandas de los clientes.

Fernando Bayona, "Burning Man" (Serie fotográfica: 'The life of the other'). Imagen cortesía de la Kir Royal Galley.

Fernando Bayona, «Burning Man» (Serie fotográfica: ‘The life of the other’). Imagen cortesía de Kir Royal Galley.

Esta serie es la continuación a la investigación que el artista inició hace 4 años, en el que caracteriza su trabajo por un estilo en que enmascara un fuerte componente crítico o social en el desarrollo de sus series fotográficas, en las que la narratividad e interconexión de las escenas es determinante para la comprensión de la historia general.

Por su parte, Erwin Olaf, también partícipe en la exposición, toma el cuerpo como objeto de deseo y negocio como tema de los vídeos que se muestran en la exposición, Rouge y Wet.

Rouge (2005) se basa en cómo existe mucha gente que juega con su sexualidad; es decir, se trata de un relato alucinógeno donde nada es casual. En el que la moda, la publicidad, el teatro y la televisión se tiñen de rojo: sangre y sexo. Un partido de fútbol surreal como metáfora de las relaciones humanas: competitividad, acoso, ambigüedad, violencia…

Erwin Olaf, "Rouge" (vídeo). Imagen cortesía de la Kir Royal Gallery.

Erwin Olaf, «Rouge» (vídeo). Imagen cortesía de Kir Royal Gallery.

Erwin Olaf, "Rouge" (vídeo). Imagen cortesía de la Kir Royal Gallery.

Erwin Olaf, «Rouge» (vídeo). Imagen cortesía de Kir Royal Gallery.

En Wet (2005) la protagonista es una mujer mayor de una alta clase social que observa a un joven desnudo en la ducha. Al que toca con su mano el órgano viril del joven; ella se retiene y se va. Un video que no deja claro la relación entre ambos personajes… el título de la obra, el sonido del agua, y la candencia de su respiración, multiplican las posibles lecturas de la obra.

Erwin Olaf, "Wet" (vídeo). Imagen cortesía de la Kir Royal Gallery.

Erwin Olaf, «Wet» (vídeo). Imagen cortesía de Kir Royal Gallery.

Fernando Bayona, "At 7 pm" (Serie fotografías: "The life of the other"). Imagen cortesía de Kir Royal Gallery.

Fernando Bayona, «At 7 pm» (Serie fotografías: «The life of the other»). Imagen cortesía de Kir Royal Gallery.