La energética armonía de Cristina Jaquín

Espacio Lateral
C / San Fernando 16-A Entresuelo (Plaza de las Cervezas). Santander
Del 6 de abril al 3 de mayo de 2018

El viernes 6 de abril Espacio Lateral inauguró la exposición de la artista Cristina Jaquín. Desde que el pasado 2 de febrero abriera sus puertas, el estudio continúa trabajando para acercar el arte al público y esta exposición solo es una muestra más de esa labor.

Obra de Cristina Jaquín. Fotografía de Néstor Navarro.

Obra de Cristina Jaquín. Fotografía de Néstor Navarro.

La artista plástica comparte una pequeña selección de su obra, en donde destacan los lienzos de marcadas flores y formas abstractas, con el color como punto en común. Toda la exposición parecía escogida con el propósito de paliar el hambre de primavera que, aquí en el Norte,  parece que aún no se afianza.

Si por algo destaca toda la obra de Cristina Jaquín es por la facilidad con la que crea  un ambiente sencillo que nos permite viajar a un oasis de tranquilidad y armonía y, si me permitís la expresión culinaria, todo ello rehogado con un toque de energía consecuencia directa de la perfecta combinación de colores fríos y cálidos utilizados por la autora.

Obra de Cristina Jaquín. Fotografía de Néstor Navarro.

Obra de Cristina Jaquín. Fotografía de Néstor Navarro.

La exposición de Jaquín permanecerá en el estudio Espacio Lateral hasta el 3 de mayo y, como adelantó uno de los responsables, este evento es solo el principio de una serie de exposiciones que tendrán lugar a principios de cada mes. Tendremos que esperar al mes que viene para saber con qué nos sorprenden.

Obra de Cristina Jaquín. Fotografía de Néstor Navarro.

Obra de Cristina Jaquín. Fotografía de Néstor Navarro.

Video de la inauguración realizado por Néstor Navarro:

Espacio Lateral (Cristina Jaquín) from Makma on Vimeo.

Danae N

Los refugios de David de las Heras

Refugio, de David de las Heras
Galería Pepita Lumier
C / Segorbe, 7. Valencia
Inauguración: viernes 16 de octubre, a las 20.00h

Refugio es una exposición del artista e ilustrador vasco David de las Heras. La muestra recoge varias obras realizadas en los últimos años por el creador bilbaíno. El trabajo expuesto gira alrededor de la idea de refugio. El artista mediante el trabajo realizado para la exposición trata de encontrar un lugar donde cobijarse; el dibujo y el proceso creativo se convierten en ese lugar, el lugar donde poder dar perspectiva y otro punto de vista a la relación con el mundo que le rodea.

Ilustración de David de las Heras. Cortesía de Pepita Lumier.

Ilustración de David de las Heras. Cortesía de Pepita Lumier.

Como si de un guardabosques se tratase, encuentra en sus obras ese refugio desde donde poder mirar con mayor amplitud. Su relación con el amor, con el odio, con el sentimiento de pertenencia se interpretan como caballos a galope, sexo entre las flores, y puertas y ventanas que se abren para ser mirones de la vida.

Para David de las Heras, la ilustración es la disciplina que vive como más personal y la que más intenta hacer para sí mismo. A pesar de su juventud, su obra ha sido expuesta en La Casa Encendida de Madrid, varias ciudades españolas y en países como Alemania y Portugal.

Recientemente se pudo ver su trabajo ilustrando unos relatos para El País así como el cartel del reestreno de la película Mala Sangre (el clásico de culto de Leos Carax, protagonizado por Juliette Binoche, Holy Motors). También ha realizado portadas como la de la revista Volata y numerosas ilustraciones de libros.

Ilustración de David de las Heras. Cortesía de Pepita Lumier.

Ilustración de David de las Heras. Cortesía de Pepita Lumier.

Los espejismos de Jeff Koons

Jeff Koons: Retrospectiva
Museo Guggenheim Bilbao
Plaza Abandoibarra, 2. Bilbao
Hasta el 27 de septiembre de 2015

El Museo Guggenheim de Bilbao ha estado vinculado a la obra de Jeff Koons desde su inauguración en 1997. La escultura ‘Puppy’ (1992), ese terrier gigante cubierto de plantas en flor situado a las puertas del museo, y de ‘Tulipanes’ (1995-2004), ese ramo de flores inmenso de acero inoxidable colocado en la terraza del edificio, han iluminado de color las placas de titanio del Guggenheim. Es lógico, por tanto, que la primera muestra retrospectiva de la obra de Jeff Koons en nuestro país sea en el Museo Guggenheim, el mismo año en que éste ha alcanzado la mayoría de edad.

Tulipanes, de Jeff Koons, en la terraza exterior del Museo Guggenheim Bilbao.

Tulipanes, de Jeff Koons, en la terraza exterior del Museo Guggenheim Bilbao.

Por fin, la obra de Jeff Koons ha entrado en el interior del museo y las salas han explotado con el color, el brillo y la luz que exhalan sus esculturas y sus pinturas monumentales. Esculturas y pinturas barrocas, kitsch, pastiches, hiperrealistas, ready-mades, collages, palabras todas ellas que definen la obra de Koons, a la vez que oscurecen la mirada para la reflexión.

Una obra desmesurada, de volutas y de grandes movimientos (en el material utilizado: acero inoxidable, madera policromada, cristal de murano, porcelana….). Una obra que parece que le tiene miedo al vacío y, por eso, cuando hay vacío lo llena en seguida con flores y la recubre con espejo para que toda la superficie se llene con el reflejo de los espectadores y los objetos de la sala. Una obra para invadir el vacío y llenarlo con una escritura demasiado floripondia y frondosa, como la sociedad de consumo y mass-mediática que la inspira.

Jeff Koons. Retrospectiva. Museo Guggenheim Bilbao.

Jeff Koons. Retrospectiva. Museo Guggenheim Bilbao.

Koons intersección Guggenheim

La obra de Jeff Koons hace que el Guggenheim resuene a celebración, especialmente por las piezas que componen  la serie ‘Celebration’ (1994-2004) expuestas en esta retrospectiva. Esta serie recrea objetos típicos de las fiestas infantiles en pinturas y esculturas, tales como ‘Play-Doh’ (1995-2008), ‘Balloon Dog’ (1995-1998), ‘Cat on Clotheslin’ (1994-2001), ‘Moon’ (1995-2000), etcétera.

Sí, el Guggenheim puede celebrar tan explosivamente como las obras de Koons su mayoría de edad. El Museo Guggenheim del arquitecto Frank O. Gehry, o mejor el “fenómeno Guggenheim”, comparte una de las cualidades que se le otorga al “fenómeno artístico” de Koons: su posmodernidad. Y, en concreto, de ese conjunto de ideas eclécticas y heteróclitas que conforma la posmodernidad, destacar aquella que considera el arte posmoderno como un producto del capitalismo de consumo y ocio.

Rabbit, en Jeff Koons. Retrospectiva. Cortesía del Museo Guggenheim Bilbao.

Rabbit, en Jeff Koons. Retrospectiva. Cortesía del Museo Guggenheim Bilbao.

Si Jeff Koons ha creado su obra con los productos de consumo y ocio propios del mundo hogareño (colección ‘The New’ 1980), deportivo (serie ‘Ball 50/50 Tank’ 1985), y massmediático (colecciones ‘Popeye’ y ‘Hulk Elvis’, 2009-2015), el edificio ideado por Frank O. Gehry ha transformado la ciudad de Bilbao en un espacio para el consumo y el ocio de un turista, en estos momentos, incipiente. Toda huella de su pasado industrial y moderno propio de un capitalismo de producción ha sido borrada.

El turista, al igual que el observador de la obra de Jeff Koons, circula eclipsado tanto por la ciudad como entre la obra expuesta. El primero, el turista, por el titanio que recubre el Museo Guggenheim; el segundo, el observador, por las esculturas de acero inoxidable pulido con acabado de espejo de Jeff Koons. Y tras ese primer y breve deslumbramiento, ambos visitantes verán reflejada su propia imagen, debido a la cualidad reflectante de la superficie del material.

Superficies reflectantes, al igual que las aguas de Narciso. El tiempo dirá si el “fenómeno artístico” de Koons y “el fenómeno Guggenheim” no se hunden tras ese primer reflejo deslumbrante que las aguas del mercado del consumo artístico y turístico ha colocado como imagen digna de admiración, tanto estética como monetaria.

Antiquity 3, en 'Jeff Koons. Retrospectiva'. Museo Guggenheim Bilbao.

Antiquity 3, en ‘Jeff Koons. Retrospectiva’. Museo Guggenheim Bilbao.

Begoña Siles

Jules Julien, Blues en Espai Tactel

‘Blue Series: A Romantic Cluedo’, de Jules Julien
Espai Tactel
C / Denia, 25. Valencia
Inauguración: viernes 14 de noviembre
Hasta el 31 de diciembre de 2014

El misterio que desprenden las imágenes de Jules Julien sitúa al espectador en un escenario de duda. Le obliga a convertirse en parte del proceso –en “sospechoso”– de la recomposición de las memorias personales del artista, como si de un cadavre exquis se tratara, que ahora aparecen reflejadas en nuestro propio espejo. Desde hace varios años su trabajo artístico consiste en interpretar la realidad y sus experiencias pasadas a través de composiciones digitales. Unas veces son rostros o fragmentos del cuerpo en los que enfatiza diferentes aspectos mediante el encuadre. Otras se trata de objetos o situaciones. Son imágenes que dejan de ser aquello que representan al desdoblarse, se transforman en símbolo y son dotadas de una gran carga enigmática y de extrañeza.

Obra de Jules Julien en la exposición 'Blue Series. A Romantic Cluedo'. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Jules Julien en la exposición ‘Blue Series. A Romantic Cluedo’. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Jules Julien con ‘Blue Series: A Romantic Cluedo’ presenta su primera exposición individual en Espai Tactel. La cual articula bajo un solo color: el azul. Otras series anteriores han sido dedicadas a otros colores, como pueden ser el blanco o el rojo. Si bien es cierto que existen precedentes en la elección monocroma como es el caso de los monochromes blues del también artista francés Yves Klein o de la trilogía Trois couleurs del cineasta polaco Krzysztof Kielowski, la muestra de Julien se compone, por un lado, de una serie de imágenes digitales impresas en diversas tonalidades de color azul –unas partes más claras, con leves matices de un azul claro y otras más oscuras– que componen un fuerte universo poético fácilmente reconocible por el uso de las formas limpias y depuradas. Algunas de las imágenes aparecen duplicadas, mirándose a sí mismas en un intento de recuperar esos recuerdos.

Obra de Jules Julien en la exposición 'Blue Series. A Romantic Cluedo'. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Jules Julien en la exposición ‘Blue Series. A Romantic Cluedo’. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Se trata de imágenes-reflejo. Su obra rezuma una nostalgia por recoger figuras y objetos familiares. Pero siendo conscientes de que, como advierte Enrique Vila-Matas, “la nostalgia de un lugar sólo enriquece mientras se conserva como nostalgia, pero su recuperación significa la muerte”.

Por otro lado, encontramos una proyección en el que se superponen imágenes creando un juego visual a modo de flashback que producirá un efecto confuso y de desorden ante el espectador.

Obra de Jules Julien en la exposición Blues. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Jules Julien en la exposición ‘Blue Series. A Romantic Cluedo’. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Asimismo, la muestra se completa con el libro Les Souveniers –‘Los recuerdos’. Una publicación que recoge fragmentos de aquellas situaciones vividas por el artista: desde los objetos tan bien iluminados y perfectamente definidos en una noche fluorescente azul o un hombre subido a un tractor vestido con unas bermudas azules de lycra hasta la acogedora habitación azul de una artista o las salpicaduras azul-púrpura en las manos al presionar con ellas los racimos de uva en una cubeta. Y es que el azul sirve de nexo de unión de todas sus vivencias. El azul lo impregna todo como el sonido melancólico del blues.

Obra de Jules Julien en la exposición 'Blues Series. A Romantic Cluedo'. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Jules Julien en la exposición ‘Blues Series. A Romantic Cluedo’. Imagen cortesía de Espai Tactel.

En definitiva, la obra de Julien reunida para esta exposición responde a su personalidad particular que logra elaborar un complejo pero homogéneo discurso poético y plástico a la vez que se constituye como sujeto dentro de su producción. Este trabajo se presenta como piezas de un relato: representaciones de objetos –flores, cráneos, urracas, chicharras, perros–, escritos y proyecciones, que narra un itinerario de las memorias de su universo personal, de su forma de entender la realidad. Además, la estructura hermética de sus obras hace que se presenten como jeroglíficos y exigen al espectador mantener una actitud consciente y activa. Es decir, a ser partícipe de este cluedo. Una verdadera invitación a andar y seguir las pistas en las habitaciones, estancias y pasajes secretos de la Mansion Boddy de Jules Julien. Pues, en cierto modo, como escribe Julio Cortázar en Rayuela: “andábamos sin buscarnos, pero sabiendo que andábamos para encontrarnos”.

Obra de Jules Julien en la exposición 'Blue Series. A Romantic Cluedo'. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Jules Julien en la exposición ‘Blue Series. A Romantic Cluedo’. Imagen cortesía de Espai Tactel.

José Luis Giner Borrull

La oscura poética de las flores

«Botánica» de Lupe Godoy
Galería del Palau
C/ Palau, 10. Valencia
Hasta el 30 de Diciembre.

“Bótanica”, es una especie de revisión vanguardista y misteriosa de las species plamtorum de Linneo. La muestra, en forma de pintura y collage, sorprende esta vez por la poética de sus construcciones plásticas, florales y “botánicas”, a veces oscuras y contradictorias, pero no tan alejadas conceptualmente de la crítica a nuestra sociedad globalizada que esta artista valenciana afincada en Berlín suele frecuentar en sus obras. Lupe Godoy nos propone ahora una reflexión sobre la naturaleza, amenazada eso sí por el hombre.

Obra de Lupe Godoy. Imagen por cortesía de la Galería.

Obra de Lupe Godoy. Imagen por cortesía de la Galería.

La exposición muestra una “cartografía vegetal” de la artista que invita al espectador a un diálogo sobre temas tan relevantes y universales como la belleza de la naturaleza y de la vida, la desaparición de nuestra flora, o la destrucción de nuestros bosques que es aquí trasunto de la destrucción del planeta. Sus “species plamtorum” se confrontan con la imagen idílica que la mayoría de nosotros tenemos sobre la flora y el mundo vegetal: flores, plantas y bosques amenazantes y amenazados, construcciones más allá de lo orgánico que no dejarán indiferente a nadie.

Obra de Lupe Godoy. Imagen por cortesía de la Galería.

Obra de Lupe Godoy. Imagen por cortesía de la Galería.

En esta ocasión, el visitante puede disfrutar de una obra plástica de diferentes técnicas, formatos y factura que invita a una reflexión sobre el universo conceptual de la artista, donde el collage –una técnica que Lupe Godoy utiliza cada vez más- adquiere una fuerza inusitada. La técnica del collage dota a sus composiciones florales, barrocas y tenebristas, de una enorme calidad y textura. El uso de material fotográfico permite plasmar la suntuosidad orgánica –casi carnal- de los pétalos y hojas de estas flores de una belleza extraña y también mortecina.

Obra de Lupe Godoy. Imagen por cortesía de la Galería.

Obra de Lupe Godoy. Imagen por cortesía de la Galería.

Es la presentación de un cosmos floral tratado desde diferentes perspectivas que no sólo cuestiona los modos de representación del arte, de la naturaleza o de la verdad, que ahora ya no es unívoca. “Botánica” se entiende como una visión transformadora que, a través de estímulos visuales, el espectador tendrá que reconstruir mediante sus propias estrategias de asociación, memoria y fantasía.

Obra de Lupe Godoy. Imagen por cortesía de la Galería.

Obra de Lupe Godoy. Imagen por cortesía de la Galería.

Fragilidad y fuerza de Raquel Carrero

Raquel Carrero
Galería Trentatres
C / Sueca, 33. Valencia
Inauguración: viernes 4 de octubre, a las 20.00h
Hasta el 21 de noviembre

Por mucho que nos esforcemos en huir de él, el pasado siempre intentará alcanzarnos de algún modo. Es el destino el que nos dará la fuerza para continuar luchando y ésta es la senda recorrida por Raquel Carrero en su nuevo trabajo, del cual podremos disfrutar en la Trentatres Gallery desde el día 4 de octubre. La artista nos mostrará un pedacito de su mundo interior y, esta vez, con más fuerza que nunca.

Emplea el papel para sus representaciones y la técnica es el lápiz. Su dibujo es fresco y su trazo firme. El juego o contraste de luces y sombras resulta sugerente. Y a su vez, sorprende la capacidad con la que consigue seducirnos ante una singular combinación de fragilidad y fuerza.

Obra de Raquel Carrero, en Trentatres Gallery. Imagen cortesía de Trentatres Gallery

Obra de Raquel Carrero, en Trentatres Gallery. Imagen cortesía de Trentatres Gallery

Suele destacar en sus dibujos la presencia y, en la mayoría de los casos, el indiscutible protagonismo del pelo. Las distintas formas que proporciona el cabello, tan lleno de posibilidades, acogen fragmentos de figuras humanas como una mujer en su lecho de muerte, simpáticas mariposas blancas o seres repudiados socialmente como gusanos o una pequeña ratita. La guinda del pastel viene de la mano de la naturaleza, con unas flores que resaltan toda la feminidad y delicadeza que una mujer pueda tener. Quizá el síndrome de Lynch, hereditario en la familia de la artista, nos dé las pistas.

Obra de Raquel Carrero en Trentatres Gallery. Imagen cortesía de Trentatres Gallery.

Obra de Raquel Carrero en Trentatres Gallery. Imagen cortesía de Trentatres Gallery.

Se trata de algo muy personal e introspectivo, que no tiene nada que ver con la ciencia. La muerte aparecerá más o menos implícita dependiendo de la pieza, pero Raquel va a hablarnos sobre todo del destino. No es un trabajo terapéutico sino más bien la plasmación del sueño que se adhiere a la pesadilla y ambos se confunden en tiempo y espacio. Generaciones agasajadas por una melena que da cobijo a un todo unitario: la esperanza.

Raku, de Raquel Carrero, en Trentatres Gallery. Imagen cortesía de Trentatres Gallery.

Raku, de Raquel Carrero, en Trentatres Gallery. Imagen cortesía de Trentatres Gallery.

Bartolomé Mata